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Singular Bank acaba de publicar sus Perspectivas 2025, “Implicaciones de un nuevo ciclo geoeconómico”, en el que encontrarán una descripción detallada de la visión económica y de la estrategia de inversión de. Les invitamos a leerlo y a consultar a nuestros banqueros y especialistas cómo ajustar sus carteras para navegar mejor en un panorama con incertidumbres pero también con oportunidades.
La evolución de los mercados en 2024 ha estado determinada por dos factores: la “excepcionalidad” de EEUU en su dinamismo económico y en el boom de su sector tecnológico, y el alza de su curva de tipos ante la perspectiva de que las medidas de su próxima administración eleven la inflación y el déficit, y la Fed pare pronto los recortes.
Los tipos de cambio entre las principales monedas europeas se han movido en rangos relativamente estrechos en los últimos años. Nada indica que esto vaya a cambiar en 2025, en el que prevemos una levísima apreciación del euro frente a la libra esterlina y frente al franco suizo, y una errática recuperación de las coronas de Suecia y Noruega. Las turbulencias podrían venir desde fuera, si se desatara una guerra de divisas entre EEUU y China.
El debate presupuestario en Francia afronta sus días decisivos, con un resultado muy incierto y que probablemente se dilucide en una moción de confianza en la Asamblea Nacional que podría tumbar su Gobierno, desencadenar una “mini-crisis” de deuda y ensombrecer aún más las perspectivas económicas de Europa. Aunque también es perfectamente posible que se encuentre una solución de compromiso que devuelva su prima de riesgo al nivel de España y en el que reboten las baratas acciones francesas.
La evolución de los mercados crediticios es casi siempre el indicador más fiable del estado real de las cosas cuando hay turbulencias. Este mes los diferenciales medios en EEUU han alcanzado sus niveles más bajos de la historia, lo que a primera vista reflejaría una situación boyante de las compañías estadounidenses y un panorama sin grandes nubes en el horizonte. Pero no creemos que sea el caso, sino el resultado en parte de unas dinámicas favorables con una demanda que supera la oferta y del mismo gran apetito por el riesgo que impulsa sus bolsas. Debajo de la superficie hay algunas señales de deterioro a las que hay que prestar atención, que respaldan nuestra previsión de un repunte moderado de los diferenciales en los próximos meses y que nos hacen ver una mejor rentabilidad riesgo en los segmentos de mejor calidad que en los bonos high yield o que en los de mercados emergentes.
Uno de los movimientos más relevantes de las últimas semanas, acelerado tras el contundente resultado electoral, ha sido la fuerte revalorización del USD frente a todo el resto de las principales divisas. Se debe a que se ha reabierto el diferencial de intereses, aunque los fondos cuantitativos también están jugando un papel significativo. Pero hay motivos que nos hacen prever que la apreciación del dólar estaría cerca de agotarse y que no veamos probable que se instale en la paridad 1,00 €/$.
El contundente resultado electoral en EEUU traerá sin duda cambios en las políticas públicas y en las dinámicas geoestratégicas que reverberarán en los mercados financieros.
Hay una gran incertidumbre respecto a cuáles de las propuestas se implementarán, con qué intensidad y en qué secuencia.
Aun así, hay algunos elementos de nuestro anterior Escenario base que son ahora mucho menos probables, lo que nos ha llevado a realizar algunos ajustes relevantes, en especial en la renta fija y en la posible senda del USD.
Ahora que toda la atención está puesta en las elecciones en EEUU, resulta muy ilustrativo descifrar qué nos cuentan las primas de riesgo sobre el resultado esperado y sus potenciales consecuencias.
El mercado está poniendo en precio una rebaja adicional de los impuestos que incrementaría aún más el déficit público y la deuda, lo que obligaría a EEUU a pagar intereses más altos para financiarse, y también más inflación por los aranceles. La caída de la prima de riesgo de las acciones indica que se espera que aumenten los beneficios. Sin embargo, hay algunas incongruencias en este escenario, que invitan a mantener la prudencia a la espera de los acontecimientos.
EEUU se enfrenta a unas elecciones de resultados inciertos y con propuestas antagónicas entre los candidatos. Las implicaciones para los mercados podrían ser muy significativas, contrarrestados o reforzados por sus impactos sobre la política monetaria, los tipos a largo plazo o la divisa. Del análisis de escenarios se concluye que los riesgos parecen más bien sesgados a la baja, al menos temporalmente.
Las cotizaciones de los metales industriales han palidecido en los últimos años en comparación con la del oro, e incluso asumiendo que los estímulos en China puedan reavivar algo su economía, sus perspectivas a medio plazo no son especialmente brillantes. La excepción es el cobre. La descarbonización y la digitalización aumentarán su demanda, entrando en un déficit crónico y creciente de oferta que debería de elevar su precio.
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