La próxima semana se celebrará en la ciudad rusa de Kazán la cumbre anual de los BRICS. Entre los muchos anuncios esperados, hay uno que vuelve a rondar los mercados por sus potenciales implicaciones: el lanzamiento de una moneda común que ponga en jaque el dominio del dólar estadounidense. Y aunque sea un proyecto inviable, sí que trasluce unas dinámicas subyacentes que ejercerán una moderada presión a la baja sobre el USD, seguirán impulsando al oro y, lo que es más importante, obligará a EEUU a remunerar mejor su deuda.