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Si EEUU no vuelve pronto a la ortodoxia económica, corre el riesgo de perder parte de lo que se ha llamado su privilegio exorbitante que le permite financiarse más barato y que eleva las valoraciones de sus empresas e inmuebles. Una menor capacidad de atraer flujos de capitales podría hacer que Europa y Asia obtengan algunos de los efectos beneficiosos que ha estado disfrutando ese país.
EEUU ha perdido su última calificación AAA entre las grandes agencias tras una rebaja de Moody’s que no ha sorprendido a nadie y que no tiene apenas consecuencias técnicas. Pero pone de manifiesto el deterioro de una senda fiscal que el paquete legislativo que debate el Congreso no hará más que agravar, y que se traduce en una creciente prima de riesgo exigida a los bonos del Tesoro, en un debilitamiento del USD y que es un factor que de persistir acotará el potencial alcista de las bolsas.
Singular Bank acaba de publicar su informe anual de Perspectivas Inmobiliarias de España, en el que trata de anticipar la evolución de los principales segmentos en los próximos dos años. La principal conclusión es que las dinámicas que impulsaron los alquileres y los precios desde que acabó la pandemia siguen plenamente vigentes, por lo que el ciclo se prolongará extendiéndose a cada vez más localizaciones y segmentos.
La Reserva Federal afronta una situación más compleja que otros bancos centrales, con la incertidumbre de los impactos de los aranceles sobre inflación y crecimiento, sometido a presión política y con volatilidad en los mercados. Hay varias implicaciones para éstos de su probable pausa en los recortes de tipos, aunque lo realmente importante es a qué nivel llevará su tipo efectivo en este ciclo.
El núcleo duro de la OPEP+ ha vuelto a sorprender al acelerar el ritmo al que aumentará su producción. Esto acentuará el exceso de oferta en el mercado energético y supone una fuerza desinflacionista y cierto colchón para la actividad económica en un contexto de gran incertidumbre. Pero son malas noticias para las petroleras, que ven limitado su margen para seguir retribuyendo tan generosamente a sus accionistas.
Uno de los grandes problemas para interpretar la realidad y para anticipar la evolución de la economía y de los mercados en estos tiempos en los que parece que el mundo se desmorona es la brecha que se abre entre las encuestas de sentimiento y los datos de actividad real. Cunde el pesimismo, pero los flujos de fondos y el posicionamiento inversor demuestran que los inversores están aprovechando los recortes bursátiles para comprar, y que no está habiendo salidas significativas de la deuda estadounidense.
El USD se está depreciando rápidamente, no por decisiones de la Casa Blanca sino por las fuerzas del mercado. Sin indicios de ventas de deuda pública por instituciones extranjeras, además del cierre de posiciones de los fondos cuantitativos, la causa más plausible es que los inversores extranjeros estén cubriendo el riesgo-divisa en sus enormes posiciones en acciones estadounidenses.
Acabamos de decidir aprovechar el desplome bursátil para incrementar la exposición a la renta variable hasta un nivel neutral. Una de las grandes incógnitas es cómo afectará la guerra comercial a los beneficios empresariales. Pese a ella, prevemos que crezcan moderadamente este año gracias al impulso de las tecnológicas, financieras y sanitarias.
La gestión de la exposición a las divisas, en especial al USD, es siempre uno de los grandes quebraderos de cabeza de los inversores. Entran en juego criterios como su coste, cómo afecta a la volatilidad de las posiciones y del conjunto de la cartera, su infra o sobrevaloración y otros factores más coyunturales. Así que la conclusión nunca es unívoca, y debe abordarse de forma dinámica según las circunstancias. En esta edición explicamos a grandes rasgos nuestra aproximación a cómo afrontar este dilema.
Políticos, empresarios e inversores de todo el mundo aguardan expectantes al 2 de abril, declarado por el Presidente Trump como el “Día de la Liberación”. Tras dos meses de anuncios y rectificaciones, amenazas y conversaciones, se prevé que la Casa Blanca concrete los aranceles que pretenden reducir el déficit comercial y relanzar la industria nacional. En unos mercados que están lejos de cotizar una guerra comercial generalizada, cabe esperar que crezca el temor a un escenario más negativo, que las bolsas prolonguen la consolidación y que en la renta fija y las divisas se reviertan en parte los movimientos recientes.
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