Siempre que hablamos de coches clásicos y deportivos míticos, nos centramos en su diseño escultural o su ficha técnica. Pero a veces olvidamos un pequeño detalle: había que conducirlos. Y muchos de estos iconos no eran precisamente dóciles.
En el vídeo de hoy viajamos al lado más salvaje de nuestro garaje. Vamos a analizar 15 coches que son auténticas obras de arte, pero que escondían un carácter complicado, exigente y, en ocasiones, peligroso. Coches que no perdonaban errores, con repartos de peso críticos, turbos traicioneros o una ausencia total de ayudas electrónicas. Si conseguías domarlos, la recompensa era inolvidable; si no... el desastre estaba garantizado.
Esta es la lista de las "bellas bestias" que analizamos hoy:
-Porsche 550 Spyder (1953): El "Mata-gigantes". Increíblemente ligero (550 kg) y rápido, pero su agilidad extrema lo hacía impredecible en el límite.
-Mercedes-Benz 300 SL "Gullwing" (1954): El original "hacedor de viudas". Su eje trasero de suspensión oscilante provocaba cambios de caída en las ruedas al levantar el gas, causando sobrevirajes fatales.
-Alpine A110 (1962): La reina de los rallyes. Su configuración "todo atrás" lo hacía pivotar maravillosamente en horquillas, pero era traicionero en curvas rápidas y suelo mojado.
-AC Cobra 427 (1965): Un chasis de roadster británico pensado para 100 CV lidiando con un V8 de más de 400 CV. El chasis se retorcía y la trasera siempre quería adelantarte.
-De Tomaso Pantera (1971): Diseño italiano y corazón V8 Ford. Su reparto de pesos lo hacía muy propenso al sobreviraje brusco al desacelerar en curva.
-Lancia Stratos (1973): Diseñado para ganar. Su batalla cortísima lo convertía en un coche ágil pero terroríficamente nervioso, capaz de girar 180 grados sin aviso.
-Lamborghini Countach (1974): Su "mal carácter" no era tanto dinámico, sino físico. Visibilidad nula, embrague durísimo, calor infernal y ergonomía imposible. Solo para héroes.
-Porsche 911 Turbo (930) (1975): La leyenda negra. Motor atrás, batalla corta y un "turbo lag" masivo. La potencia llegaba de golpe en mitad de la curva, creando la receta perfecta para el accidente.
-BMW M1 (1978): El superdeportivo de BMW. Un desarrollo caótico dio lugar a un coche pesado y de manejo delicado que requería manos expertas.
-Renault 5 Turbo (1980): El "Culo Gordo". Batalla corta y motor central turboalimentado. Dinamita pura en un paquete muy pequeño y nervioso.
-Ferrari 288 GTO (1984): Una bestia de Grupo B para la calle. Su mayor enemigo era el retraso de sus turbos: pisabas y no pasaba nada, hasta que 400 CV golpeaban de golpe el eje trasero.
-Lancia Delta S4 Stradale (1985): Un coche de carreras "domesticado" a regañadientes. Brusco, ruidoso y vibrante.
-Dodge Viper RT/10 (1991): El renacimiento del espíritu Cobra. V10 de 8.0 litros sin ABS, sin control de tracción, sin airbags y ni siquiera ventanillas. El coche analógico más salvaje de los 90.
-Jaguar XJ220 (1992): Enorme, sin dirección asistida, frenos insuficientes para su peso y un motor V6 biturbo con mucho lag. Difícil de exprimir.
-TVR Griffith 500 (1993): La filosofía de Peter Wheeler: mucha potencia, poco peso y cero ayudas electrónicas. El límite entre el agarre y el desastre era finísimo.
¿Es el "mal carácter" un defecto o una muestra de personalidad? En mi opinión, domar estas máquinas es la verdadera esencia de la conducción deportiva.
¡Espero que disfrutéis del vídeo!