En entrevista a RFI, la peruana Verónika Mendoza, excandidata presidencial por el izquierdista Frente Amplio, considera necesario que se realice el referendo revocatorio en Venezuela y estima que “los jóvenes están sentando las bases para una profunda renovación de las izquierdas en América Latina”. Mendoza estuvo en París, invitada por el Ministerio francés de Relaciones Exteriores para conocer nuevas experiencias de gobierno y de gestión.
Por Efraín Rodríguez Valdivia.
¿Cómo evalúa la gestión del presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) a cien días de iniciar su gobierno?
Efectivamente, ya han transcurrido casi cien días del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski. Desde el Frente Amplio no estamos sorprendidos. Lo que está ocurriendo es lo que esperábamos. La luna de miel inicial se va diluyendo. Lamentablemente no vemos una visión política clara y propuestas respecto a la marcha del país, tanto en las reformas institucionales, como en el relanzamiento de la economía que vaya más allá de la presión sobre los grandes proyectos mineros y petroleros, y que pudiera pensar en una lógica de diversificación productiva. No queda clara la visión de país. En su mensaje presidencial, PPK habló de una mejor administración del Estado. Creo que un país no es una empresa que se gestiona eficientemente. Se requiere de una visión de desarrollo que articule lo cultural, económico, político y social. Por otro lado, lo hemos visto muy concesivo con el partido (de Fuerza Popular) fujimorista, al cual le ha cedido espacios de la institucionalidad: desde la Defensoría del Pueblo, que está en manos de una persona que no da garantías, la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria y ahora el Banco Central de Reserva, entregándoselo a personas que no tienen experiencia en política monetaria sino que están allí para contentar al fujimorismo. De esta manera, PPK está negociando nuestra institucionalidad para tener libertad en el manejo de sus políticas.
¿Usted preveía este escenario cuando pidió el voto por PPK?
De lo que estábamos conscientes era que tanto PPK como Keiko Fujimori compartían una misma visión de país, sobre el Estado, la economía y la sociedad peruana. Pero no esperaba tal nivel de precariedad en el gobierno de PPK. Él hubiera podido contrarrestar este contexto si habría tenido un partido político medianamente organizado. Hemos visto que tres de sus consejeros presidenciales renunciaron a sus cargos. Uno de ellos (Carlos Moreno) estuvo involucrado en un gravísimo caso de corrupción en el sector salud. Pretendía hacer negocios transfiriendo fondos del sector público hacia clínicas privadas. Eso es una de las cosas que decepciona de la política de PPK. En la campaña electoral hubo un consenso teórico de lucha frontal contra la corrupción. Luego de que estallara un escándalo, recién hizo algunas reformas para lavarse la cara.
PPK tiene una bancada diezmada y poca maniobra en el Hemiciclo. ¿Cuál será el rol de la bancada del Frente Amplio para apoyarlo y hacer contrapeso al fujimorismo?
PPK está en una situación complicada que requiere capacidad de negociar con las distintas fuerzas políticas. Hubiera sido importante que PPK tuviera una organización medianamente sólida o los tecnócratas que lo rodean pudieran estar cohesionados en una visión de país. En cuanto a nuestro rol siempre fuimos claros: dado que nuestra visión de país es distinta a la de PPK y de Keiko Fujimori, dijimos que haríamos oposición vigilante, fiscalizadora y propositiva. Y ese el rol cumplimos apoyando algunas iniciativas que nos parecen correctas como la lucha por los derechos de la mujer (la marcha Ni Una Menos) o la lucha contra la corrupción. Pero también fuimos claros mostrando las deficiencias en la política económica. PPK insiste en el sector minero y petrolero. Son importantes, pero no pueden ser las únicas fuentes de recursos.
Usted dice que el grupo político de PPK está poco consolidado, pero su bancada que usted lidera está dividida por peleas internas con el congresista Marco Arana. ¿Cómo alinearán estrategias si están divididos dentro de su propio grupo?
Luego de la campaña electoral y el importante crecimiento del Frente Amplio estamos en un intenso debate organizativo. Pero eso no nos impide defender de manera unitaria el programa que hicimos en la campaña y llevamos al Congreso, a la calle y a los medios. Un programa que contempla herramientas para luchar contra corrupción, la diversificación productiva, los derechos para garantizar salud y educación de calidad de toda población.
¿Usted volverá a presentarse a las elecciones presidenciales en el año 2021?
Falta mucho para eso. Apenas empezó el gobierno de PPK. En principio, yo he anunciado la voluntad de asumir la responsabilidad de la candidatura presidencial, pero eso dependerá de lo que el Frente Amplio decida. En nuestro grupo siempre quisimos renovar la política con prácticas democráticas. Hicimos elecciones ciudadanas (internas) abiertas para definir candidatura presidencial y al congreso. Y en esa línea vamos a seguir construyendo una fuerza democrática, transparente con participación de la gente.
¿Qué visión tendría del Perú si ganara las elecciones del 2021?
El fortalecimiento del Estado. Una cosa que para la mayoría de la clase política es una cosa descartada o desacreditada. Nosotros sí creemos que necesitamos un Estado fuerte, eficiente, moderno, transparente, al servicio de la gente.
Entonces usted no se opone a la acción del mercado y a las inversiones en minería, energía, etc.
Esa es una caricatura que han querido hacer del Frente Amplio. No nos oponemos a las inversiones. Las necesitamos; públicas y privadas, peruanas y extranjeras. Pero tienen que haber reglas de juego claras que el Estado haga respetar con quien esté al frente.
Hablemos de América Latina. ¿En el contexto de los recientes sucesos, Venezuela es un país viable con el modelo chavista y con la presidencia de Nicolás Maduro?
Creo que la lamentable crisis en Venezuela nos demuestra los límites de este modelo de desarrollo centrado en la extracción de los recursos naturales a ultranza en la región.
Sé que usted no va opinar sobre la salida de un gobernante, pero insisto. ¿Venezuela es un país viable con el modelo chavista y con la presidencia de Nicolás Maduro? El país está polarizado, el referéndum revocatorio no se realizará y la Asamblea Nacional se declaró en rebelión.
Colocar o poner gobernantes es potestad del pueblo venezolano. Pero tiene que haber canales institucionales para que el pueblo venezolano se pueda pronunciar. Y uno de esos canales, respaldado por la Constitución, era el referéndum revocatorio. Lamentablemente no se ven condiciones para que se lleve a cabo en estos momentos por la actitud del gobierno. Hubiera sido un mecanismo formal, institucional y constitucional que hubiera permitido al pueblo venezolano tomar una decisión soberna. Ahora debemos promocionar el dialogo antes de contribuir a la polarización. Y eso requiere voluntad de ambas partes. De nuestra parte, nos toca convocar al dialogo e invocar a una salida institucional porque es un riego mantener que la polarización llegue hasta un nivel de confrontación en la calle. Ese es el escenario que se tiene que evitar.
Entonces, ¿usted está a favor del referéndum revocatorio?
Por supuesto que sí. Todo conflicto o tensión política debe resolverse por canales institucionales. Y el más propicio era el referéndum revocatorio. Espero que todavía se encuentren condiciones en Venezuela para llevarlo a cabo, con todas las garantías.
¿Qué crítica le haría a la izquierda latinoamericana, representada por los ex presidentes Cristina Fernández, Lula da Silva, entre otros y que acaban de salir del poder?
En la región, esos gobiernos han sido calificados de manera genérica como progresistas, pero tienen diferencias por la propia realidad de los países. Como aspecto positivo, hubo una recuperación de la soberanía territorial. Lo que no se ha logrado superar es la dependencia del modelo extractivo. Lo vemos de la manera más dramática en Venezuela. De alguna manera lo vive Ecuador e incluso en Bolivia. Eso es algo que no se ha logrado superar. A pesar que se hicieron esfuerzos y cambios constitucionales por salir de esa lógica, todavía no se han sentado las bases para superar ese modelo económico. Creo que otro problema de los gobiernos progresistas es la burocratización del Estado. Tomaron distancia con la gente. Eso no ayuda a darle un espíritu renovador.
Pareciera que se ha quebrado el romance de las izquierdas liderado por Cuba. Ahora los jóvenes esperan reconfigurar una nueva izquierda. ¿Qué piensa?
No creo que los jóvenes estén esperando. Los jóvenes están haciendo y sentando las bases para una profunda renovación de las izquierdas, pero también de la política en general que hace falta: una práctica política transparente, democrática que signifique superar la lógica caudillista que nos hizo mucho daño.