A veces hablar de los fracasos se siente incómodo, como si fueran esas partes de la vida que preferimos esconder en un cajón y no volver a abrir. Pero cuando los miramos con honestidad, descubrimos que cada caída tiene algo que decirnos. No desde la vergüenza, sino desde la verdad. Los fracasos nos muestran que somos humanos, que estamos aprendiendo, que estamos creciendo. Y cuando los vemos con calma, sin juicio, entendemos que no son el final del camino, sino parte del proceso. En esta charla, quiero que los miremos juntos como quien se sienta a platicar con un amigo, sin prisa, sin máscaras, reconociendo que incluso en lo que salió mal hay semillas de algo bueno.
Tu amigo Israel Meza, que Dios te bendiga siempre y recibe un fuerte abrazo.