Uruguay y China finalizaron el estudio de prefactibilidad de un Tratado de Libre Comercio bilateral, un trabajo que empezó en setiembre del año pasado.
En estos diez meses la posibilidad de firmar el TLC con Pekin parecía haberse enfriado.
Además surgieron cuestionamientos políticos. Por ejemplo, el diputado colorado Ope Pasquet pidió en abril que se reconsiderara la firma del acuerdo, en virtud del nuevo escenario internacional que se había instalado con la invasión rusa en Ucrania.
En una carta enviada al Semanario Búsqueda, Pasquet recordó que previo a la guerra, los presidentes de China y Rusia anunciaron acuerdos entre ellos que “son superiores a las alianzas políticas y militares de la Guerra Fría” y sellaron una amistad “sin límites” entre los dos países.
Pasquet sostenía que China es el “principal desafiante de la hegemonía estadounidense” en una eventual “segunda Guerra Fría”. “Es evidente que en este nuevo escenario internacional un TLC entre Uruguay y China no significaría lo mismo que hubiese significado hace uno o dos años”. “Un TLC tiene siempre un componente político”, advirtió el dirigente colorado.
Ayer en conferencia de prensa, el presidente Luis Lacalle Pou fue consultado por esta visión geopolítica. El mandatario contestó que el gobierno ve el TLC “desde un punto de vista netamente comercial, que no trae otra obligación que la que se suscribe en un TLC”.
“A veces se mezclan las relaciones comerciales con las políticas. Tampoco hay que ser ingenuo, pero esto es un TLC. Por supuesto, la visión de un gobernante debe ser abrir un abanico a todas las posibilidades, para no tener una dependencia demasiado notoria con un país. Si el día de mañana se puede hacer un TLC con Estados Unidos -que no está en la mesa-, por supuesto. Nuestra obligación es abrir mercados y, después de abrir los mercados, no pagar aranceles y competir en igualdad de condiciones con otros países que producen lo mismo que nosotros”, finalizó.
Conversamos En Perspectiva con el diputado Ope Pasquet a propósito de esta noticia.