A ver, guardamos mucho. Bueno, de hecho, guardamos enfados, decepciones, cosas que necesitamos decir, pero que no decimos porque no queremos molestar, por miedo, por costumbre, pero lo que no expresa, te digo desde ya que no desaparece, se queda ahí dentro de ti ocupando un espacio. Digamos que en tu cabecita hay Una habitación llena de un montón de mierda A ver No tienes que decirlo todo Ni a todo Dios Pero si necesitas Un lugar donde soltarlo Así que Lo puedes hacer en un diario Una conversación con tus mejores amigos O una nota de voz que te Te mandes a ti mismo Ese desahogo es tuyo Solo tuyo y de nadie más Así que ya sabes Por eso, chao