El pueblo judío consideraba como "paganos" a todos los que no pertenecían a ellos, los cuales, estaban excluidos de la salvación de Dios. Esta idea se extendió al cristianismo, por ello esta carta de san Pablo puede ser considerada como "la carta magna del Ecumenismo". Es una invitación, primeramente, a salir de nuestro "grupismo". Es triste que esto se dé entre cristianos pero es la realidad. No faltan en nuestra Iglesia quienes consideran que sólo los miembros de un grupo apostólico o de una espiritualidad particular, son los que están viviendo auténticamente el cristianismo, incluso que los demás están en peligro de perder la salvación eterna, por lo que los critican agriamente o se dedican a hacer "proselitismo" entre los demás grupos.
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