PADRE DIEGO PAEZ
Mateo 13, 24–43
Jesús propuso esta parábola:
“El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo.
Pero mientras todos dormían, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo.
Cuando brotó el trigo, apareció también la cizaña.
Los servidores le dijeron:
‘¿Quieres que vayamos a arrancarla?’
Pero él respondió:
‘No, porque podrían arrancar también el trigo.
Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha.
Entonces diré a los segadores:
Recojan primero la cizaña para quemarla, y el trigo guárdenlo en mi granero.’”
También les dijo:
“El Reino de los cielos es como un grano de mostaza, la más pequeña de las semillas, que al crecer se convierte en un gran arbusto.
Y es como la levadura que una mujer mezcla con la harina, hasta que toda la masa fermenta.”
Después, a sus discípulos, Jesús les explicó la parábola del trigo y la cizaña:
“El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.
El campo es el mundo.
La buena semilla son los hijos del Reino.
La cizaña son los hijos del maligno.
La cosecha es el fin del mundo.
Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre.
El que tenga oídos, que oiga.”