Evangelio Pa' Llevar

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Evangelio Pa' Llevar episodes

  • “Vino nuevo, corazón nuevo” - 4 de septiembre (Lucas 5, 33–39)

    PADRE JOHN KENNY


    Lucas 5, 33–39


    Los fariseos y algunos maestros de la Ley preguntaron a Jesús:

    “Los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oración, y lo mismo hacen los discípulos de los fariseos. En cambio, los tuyos comen y beben.”

    Jesús les respondió:

    “¿Pueden hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el esposo está con ellos?

    Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces ayunarán.”

    También les dijo una parábola:

    “Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque terminaría dañando el vestido nuevo y el remiendo no combinaría con el viejo.

    Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo romperá los odres, se derramará y los odres se perderán.

    El vino nuevo debe ponerse en odres nuevos.

    Y nadie que ha bebido vino añejo quiere inmediatamente vino nuevo, porque dice: ‘El añejo es mejor.’”

    6 min
  • “Rema mar adentro” - 3 de septiembre (Lucas 5, 1–11)

    PADRE LUCAS TENIER MACHADO


    Lucas 5, 1–11


    Jesús estaba a la orilla del lago de Genesaret y la gente se agolpaba para escuchar la Palabra de Dios.

    Vio dos barcas junto a la orilla. Los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes.

    Jesús subió a la barca de Simón y le pidió que se alejara un poco de la orilla. Desde allí enseñó a la gente.

    Cuando terminó de hablar, dijo a Simón:

    “Rema mar adentro y echen sus redes para pescar.”

    Simón respondió:

    “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, porque tú lo dices, echaré las redes.”

    Lo hicieron y recogieron tal cantidad de peces que las redes comenzaban a romperse.

    Hicieron señas a sus compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.

    Al ver esto, Simón Pedro cayó de rodillas ante Jesús y dijo:

    “Señor, apártate de mí, que soy un pecador.”

    Jesús le dijo:

    “No tengas miedo. Desde ahora serás pescador de hombres.”

    Entonces llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

    10 min
  • “Para esto he sido enviado” - 2 de septiembre (Lucas 4, 38–44)

    PADRE DIEGO PAEZ


    Lucas 4, 38–44


    Al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón.

    La suegra de Simón estaba enferma, con mucha fiebre, y le pidieron a Jesús que la ayudara.

    Él se inclinó sobre ella, reprendió la fiebre y la fiebre desapareció. Ella se levantó inmediatamente y comenzó a servirles.

    Al ponerse el sol, llevaron ante Jesús a todos los enfermos y a los que sufrían diversas enfermedades.

    Él imponía las manos sobre cada uno y los curaba.

    También expulsaba demonios, que salían gritando:

    “¡Tú eres el Hijo de Dios!”

    Pero Jesús los reprendía y no les permitía hablar, porque sabían que Él era el Cristo.

    Al amanecer, Jesús salió y se fue a un lugar solitario.

    La gente lo buscaba y, cuando lo encontraron, intentaban retenerlo para que no se fuera.

    Pero Él les dijo:

    “También a los otros pueblos tengo que anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para esto he sido enviado.”

    Y continuó predicando en las sinagogas de Judea.

    6 min
  • “Una palabra que libera” - 1 de septiembre (Lucas 4, 31–37)

    PADRE JESUS MORA


    Lucas 4, 31–37


    Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente.

    Todos estaban admirados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad.

    En la sinagoga había un hombre que tenía un espíritu de demonio impuro, y comenzó a gritar:

    “¡Déjanos! ¿Qué quieres de nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.”

    Jesús lo reprendió:

    “¡Cállate y sal de él!”

    El demonio arrojó al hombre al suelo delante de todos y salió de él sin hacerle daño.

    Todos quedaron sorprendidos y se preguntaban:

    “¿Qué tiene su palabra? Porque manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen.”

    Y la fama de Jesús se extendía por todos los lugares de aquella región.

    7 min
  • “La misión de Jesús” - 31 de agosto (Lucas 4, 16–30)

    PADRE GUSTAVO GODINEZ


    Lucas 4, 16–30


    Jesús llegó a Nazaret, donde se había criado.

    El sábado entró en la sinagoga, como era su costumbre, y se levantó para hacer la lectura.

    Le entregaron el libro del profeta Isaías.

    Jesús lo abrió y encontró el pasaje donde estaba escrito:

    “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido.

    Me ha enviado a anunciar la Buena Noticia a los pobres,

    a proclamar la libertad a los cautivos,

    a devolver la vista a los ciegos,

    a poner en libertad a los oprimidos

    y a proclamar un año de gracia del Señor.”

    Después enrolló el libro, se lo devolvió al encargado y se sentó.

    Todos tenían los ojos fijos en Él.

    Entonces comenzó a decirles:

    “Hoy se cumple esta Escritura que acaban de escuchar.”

    Todos hablaban bien de Él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca.

    Pero comenzaron a preguntarse:

    “¿No es este el hijo de José?”

    Jesús les dijo:

    “Seguramente me dirán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’ y me pedirán que haga aquí en mi tierra los milagros que hemos oído que hiciste en otros lugares.

    Pero les digo que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra.

    En verdad les digo que en tiempos de Elías había muchas viudas en Israel, pero Elías fue enviado a una viuda extranjera.

    Y en tiempos del profeta Eliseo había muchos leprosos en Israel, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio.”

    Al escuchar esto, todos en la sinagoga se llenaron de indignación.

    Se levantaron, lo expulsaron del pueblo y quisieron arrojarlo desde la montaña sobre la que estaba construida la ciudad.

    Pero Jesús pasó entre ellos y siguió su camino.

    9 min
  • “Pensar como Dios” - 30 de agosto (Mateo 16, 21-27)

    PADRE JOHN KENNY


    Mateo 16, 21-27


    Desde entonces, Jesús comenzó a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén, sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, morir y resucitar al tercer día.

    Pedro lo tomó aparte y comenzó a reprenderlo:

    “¡Dios no lo permita, Señor! Eso no te sucederá.”

    Pero Jesús se volvió hacia Pedro y le dijo:

    “¡Apártate de mí, Satanás! Eres para mí un obstáculo, porque no piensas como Dios, sino como los hombres.”

    Entonces Jesús dijo a sus discípulos:

    “Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga.

    Porque el que quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí la encontrará.

    ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?

    ¿O qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?

    Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles y dará a cada uno según sus obras.”

    6 min
  • “Una conciencia libre” - 29 de agosto (Marcos 6, 17-29)

    PADRE LUCAS TENIER MACHADO


    Marcos 6, 17-29


    Herodes había mandado arrestar a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de su hermano, con quien Herodes se había casado.

    Juan le decía a Herodes:

    “No te está permitido tener a la mujer de tu hermano.”

    Herodías estaba llena de rencor contra Juan y quería matarlo, pero no podía.

    Herodes temía a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, pero lo escuchaba con gusto.

    Llegó el día del cumpleaños de Herodes. La hija de Herodías bailó delante de los invitados y agradó a Herodes.

    Entonces el rey le dijo:

    “Pídeme lo que quieras y te lo daré.”

    Ella salió y preguntó a su madre:

    “¿Qué debo pedir?”

    Su madre respondió:

    “La cabeza de Juan el Bautista.”

    La joven volvió inmediatamente ante el rey y le dijo:

    “Quiero que me des ahora mismo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.”

    El rey se entristeció, pero por su promesa y por los invitados no quiso quedar mal.

    Mandó entonces a un guardia traer la cabeza de Juan.

    El guardia lo decapitó en la cárcel y llevó su cabeza en una bandeja.

    La joven se la entregó a su madre.

    Al enterarse, los discípulos de Juan fueron a recoger su cuerpo y lo sepultaron.



    10 min
  • “No dejen apagar la luz” - 28 de agosto (Mateo 25, 1-13)

    PADRE DIEGO PAEZ


    Mateo 25, 1-13


    Jesús dijo:

    “El Reino de los cielos se parece a diez jóvenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.

    Cinco eran prudentes y cinco eran imprudentes.

    Las imprudentes llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite de reserva.

    Las prudentes, en cambio, llevaron aceite junto con sus lámparas.

    Como el esposo tardaba, todas se quedaron dormidas.

    A medianoche se escuchó un grito:

    ‘¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!’

    Entonces todas prepararon sus lámparas.

    Las imprudentes dijeron a las prudentes:

    ‘Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando.’

    Pero ellas respondieron:

    ‘No podemos, porque quizá no alcance para todas. Vayan mejor a comprar.’

    Mientras iban a comprar, llegó el esposo.

    Las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta.

    Más tarde llegaron las otras y dijeron:

    ‘¡Señor, señor, ábrenos!’

    Pero él respondió:

    ‘En verdad les digo que no las conozco.’

    Por eso, estén atentos, porque no saben el día ni la hora.”

    5 min
  • “Estén preparados” - 27 de agosto (Mateo 24, 42-51)

    PADRE JESUS MORA


    Mateo 24, 42-51


    Jesús dijo a sus discípulos:

    “Estén atentos y vigilen, porque no saben qué día vendrá su Señor.

    Comprendan esto: si el dueño de una casa supiera a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que entraran en su casa.

    Por eso también ustedes estén preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá cuando menos lo esperen.

    ¿Quién es el servidor fiel y prudente a quien su señor dejó encargado de su casa para que dé a los demás su alimento a su debido tiempo?

    Dichoso aquel servidor a quien su señor encuentre cumpliendo con su deber cuando llegue.

    Les aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.

    Pero si aquel servidor piensa: ‘Mi señor tarda’ y comienza a maltratar a los demás, a comer y beber con los que viven sin control, su señor llegará el día menos pensado y lo castigará.

    Porque mucho se espera de aquel a quien mucho se le ha confiado.”

    6 min
  • “Sepulcros blanqueados” - 26 de agosto (Mateo 23, 27-32)

    PADRE GUSTAVO GODINEZ


    Mateo 23, 27-32


    Jesús dijo:

    “¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos hipócritas!

    Son como sepulcros blanqueados: por fuera parecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda clase de impurezas.

    Así también ustedes: por fuera parecen justos ante los demás, pero por dentro están llenos de hipocresía y maldad.

    ¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos hipócritas!

    Construyen sepulcros para los profetas y adornan las tumbas de los justos.

    Y dicen:

    ‘Si hubiéramos vivido en tiempos de nuestros antepasados, no habríamos participado en la muerte de los profetas.’

    Con esto ustedes mismos reconocen que son hijos de quienes mataron a los profetas.

    ¡Terminen, pues, lo que comenzaron sus antepasados!”

    8 min

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Con Piedras Vivas siempre puedes escuchar de Jesús hasta "pa llevar". Porque sabemos que la vida tiene sus ritmos y sus preocupaciones, pero creemos que nada de eso se escapa de la compañía de un…