
Sign up to save your podcasts
Or


PADRE JOHN KENNY
Mateo 23, 23-26
Jesús dijo:
“¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos hipócritas!
Porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad.
Esto es lo que debían practicar, sin descuidar aquello.
¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito pero se tragan el camello!
¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos hipócritas!
Limpian por fuera el vaso y el plato, mientras por dentro están llenos de avaricia y egoísmo.
Fariseo ciego: limpia primero lo de dentro del vaso, para que también lo de fuera quede limpio.”
PADRE LUCAS TENIER MACHADO
Juan 1, 45-51
Felipe encontró a Natanael y le dijo:
“Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas: Jesús, hijo de José, de Nazaret.”
Natanael le respondió:
“¿De Nazaret puede salir algo bueno?”
Felipe le dijo:
“Ven y verás.”
Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo:
“Ahí tienen a un verdadero israelita, en quien no hay engaño.”
Natanael le preguntó:
“¿De dónde me conoces?”
Jesús le respondió:
“Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, yo te vi.”
Natanael exclamó:
“Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.”
Jesús le respondió:
“¿Porque te dije que te vi debajo de la higuera crees? Verás cosas todavía mayores.
En verdad les digo: verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre.”
PADRE DIEGO PAEZ
Mateo 16, 13-20
Al llegar Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos:
“¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”
Ellos respondieron:
“Unos dicen que Juan el Bautista; otros, Elías; otros, Jeremías o alguno de los profetas.”
Jesús les preguntó:
“Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”
Simón Pedro respondió:
“Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.”
Jesús le dijo:
“Dichoso eres, Simón, hijo de Jonás, porque eso no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.
Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no podrá vencerla.
Te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.”
Entonces ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que Él era el Mesías.
PADRE JESUS MORA
Mateo 23, 1-12
Jesús habló a la gente y a sus discípulos:
“Los maestros de la Ley y los fariseos se han sentado en la cátedra de Moisés.
Hagan y cumplan todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra.
Preparan cargas pesadas y las ponen sobre los hombros de los demás, pero ellos no quieren moverlas ni con un dedo.
Todo lo hacen para que los vea la gente.
Les gustan los primeros lugares en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas.
Les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame maestros.
Ustedes no se dejen llamar maestros, porque uno solo es su Maestro y todos ustedes son hermanos.
Y no llamen padre a nadie en la tierra, porque uno solo es su Padre, el del cielo.
Tampoco se dejen llamar guías, porque uno solo es su guía: Cristo.
El más grande entre ustedes será el que sirva.
Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.”
PADRE GUSTAVO GODINEZ
Mateo 22, 34-40
Los fariseos, al enterarse de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se reunieron.
Uno de ellos, experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
“Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la Ley?”
Jesús le respondió:
“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.
Este es el primero y el más importante de los mandamientos.
Y el segundo es semejante a este:
Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.”
PADRE JOHN KENNY
Mateo 22, 1-14
Jesús volvió a hablar en parábolas:
“El Reino de los cielos se parece a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo.
Mandó llamar a los invitados, pero no quisieron venir.
Volvió a enviar a otros servidores:
‘Digan a los invitados que ya está preparado el banquete. Vengan a la boda.’
Pero ellos no hicieron caso: uno se fue a su campo, otro a sus negocios, y otros maltrataron y mataron a los servidores.
El rey se indignó y castigó a aquellos hombres.
Después dijo a sus servidores:
‘La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. Vayan ahora a los caminos y conviden a todos los que encuentren.’
Los servidores salieron y reunieron a todos, buenos y malos, y la sala se llenó de invitados.
Cuando el rey entró, vio a un hombre que no llevaba traje de fiesta y le preguntó:
‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?’
El hombre no supo qué responder.
Entonces el rey dijo:
‘Átenlo y échenlo fuera.’
Porque muchos son llamados, pero pocos son escogidos.”
PADRE LUCAS TENIER MACHADO
Mateo 20, 1-16
Jesús dijo:
“El Reino de los cielos se parece a un propietario que salió de madrugada a contratar trabajadores para su viña.
Acordó con ellos un denario por la jornada y los envió a trabajar.
Salió también a media mañana y encontró a otros que estaban sin trabajo.
Les dijo:
‘Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo justo.’
Hizo lo mismo al mediodía, a media tarde y hasta una hora antes de terminar la jornada.
Al caer la tarde, el dueño dijo a su administrador:
‘Llama a los trabajadores y págales, comenzando por los últimos hasta los primeros.’
Los que habían trabajado solo una hora recibieron un denario.
Cuando llegaron los primeros, pensaron que recibirían más.
Pero también recibieron un denario.
Entonces comenzaron a protestar:
‘Estos últimos trabajaron solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que soportamos todo el peso del día.’
El propietario respondió:
‘Amigo, no te estoy haciendo ninguna injusticia. ¿No habíamos acordado un denario?
¿No puedo hacer con lo mío lo que quiero?
¿O vas a tener envidia porque soy bueno?’
Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos.”
PADRE DIEGO PAEZ
Mateo 19, 23-30
Jesús dijo a sus discípulos:
“En verdad les digo que difícilmente entrará un rico en el Reino de los cielos.
Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino de Dios.”
Al escucharlo, los discípulos quedaron sorprendidos y preguntaron:
“Entonces, ¿quién podrá salvarse?”
Jesús los miró y les dijo:
“Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible.”
Pedro tomó la palabra:
“Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará?”
Jesús les respondió:
“En verdad les digo que ustedes, que me han seguido, recibirán mucho más y tendrán parte en la vida eterna.
Y muchos que ahora son primeros serán últimos, y muchos que ahora son últimos serán primeros.”
PADRE JESUS MORA
Mateo 19, 16-22
Un joven se acercó a Jesús y le preguntó:
“Maestro, ¿qué cosa buena debo hacer para alcanzar la vida eterna?”
Jesús le respondió:
“¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es bueno.
Si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos.”
El joven preguntó:
“¿Cuáles?”
Jesús respondió:
“No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio.
Honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo.”
El joven le dijo:
“Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?”
Jesús le respondió:
“Si quieres ser perfecto, ve, vende lo que tienes y dáselo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo.
Después, ven y sígueme.”
Al escuchar esto, el joven se fue triste, porque tenía muchos bienes.
PADRE GUSTAVO GODINEZ
Mateo 15, 21–28
Jesús se retiró a la región de Tiro y Sidón.
Una mujer cananea salió de aquellos lugares y comenzó a gritar:
“¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija está terriblemente atormentada.”
Pero Jesús no le respondió.
Los discípulos se acercaron y le dijeron:
“Despídela, porque viene gritando detrás de nosotros.”
Jesús respondió:
“He sido enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”
Pero la mujer se acercó, se postró ante Él y dijo:
“¡Señor, ayúdame!”
Jesús le respondió:
“No está bien tomar el pan de los hijos para echárselo a los perros.”
Ella contestó:
“Sí, Señor, pero también los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus dueños.”
Entonces Jesús le dijo:
“¡Mujer, qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas.”
Y desde aquel momento su hija quedó curada.
From the publisher's feed