En el Evangelio según san Mateo, capítulo 5, versículos 20 al 26, Jesús lleva el mandamiento de no matar mucho más allá. No se queda únicamente en evitar el daño físico. También habla de la rabia que se acumula, del desprecio y de las palabras usadas para herir.
A veces pensamos que, como no hemos golpeado ni matado a nadie, estamos cumpliendo. Pero Jesús pone el dedo en algo que suele pasar todos los días. También se puede destruir a una persona con insultos, humillaciones, chismes o comentarios dichos con mala intención.