AUDIO DE LA MAÑANA
Sábado, 21 de septiembre de 2024
XXlV Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo B.
Evangelio según San Mateo 9, 9-13
Tema: Para Dios, no hay caso perdido..
Un publicano era un cobrador de impuestos. Los romanos esclavizaban al pueblo poniendo a un judío a cobrar los impuestos. A ojo, éste definía cuánto dinero debía entregar cada persona. Además, como no recibía sueldo, exprimía para lo que tenía que entregar a los romanos y exprimía para sacar su salario, lo que él quisiera.
Las presas más fáciles eran los más débiles, por ejemplo, las mujeres, y de manera especial, las mujeres viudas. No tenían quien les defendiera; muchas de ellas terminaban en la prostitución, porque no tenían con qué pagar y las exprimían hasta el extremo.
Parece ser que muchos de estos publicanos, siendo judíos, eran escoltados por soldados romanos porque eran fuente de ingreso para Roma. Es de pensar que todos los judíos, sus hermanos en fe y en raza, ¡les detestaban, les escupían! Juntarse con ellos era una absoluta vergüenza por todo el dolor que ellos causaban. Eran odiados, sus amigos eran otros publicanos.
Jesús estaba en la mesa con ellos, enredado con los peores pecadores, los más detestables que había en ese momento. La gente llegaba con náuseas, con odio a pagar sus impuestos, cuántas veces les tirarían las monedas, de ira. Todos odiaban a ese hombre, pero Jesús se acerca de una manera distinta. No viene a pagar sus impuestos, viene a cambiarle la vida.
Aquel que está sembrado en el pecado, en la injusticia, en la maldad, ¡el Señor vino a sacarlo de su miseria! Hay una realidad que se podía ver en este hombre: su maldad, su egoísmo, su miseria… pero había algo que no se podía ver y que Jesús sí vio… lo que sufría, lo que había sufrido, lo que había sido humillado, escupido, abandonado, insultado…
Para asumir ese trabajo que les daba plata, pero que les daba soledad, debían antes tener soledad. El Señor ve eso. El Señor ve en toda esa posibilidad de pecado, una gran posibilidad de santidad. El Señor ve en ese desierto y aridez, un corazón fecundo.
Por ejemplo, he pedido mucho por la conversión de personas como Nicolás Maduro, Rosario Murillo, Daniel Ortega y muchos otros de ellos. Pido porque, en medio de todo, estoy seguro que, o hay una historia de tremendo dolor, o hay una historia de tremenda confusión, y sobre todo… hay unos hijos de Dios que todavía no saben que deben volver a casa.
Si el Señor tuvo misericordia de mí y tuvo misericordia de Mateo, puede tener misericordia de cualquier persona, ¡de muchas personas! Porque Él, el Señor, ve no sólo la maldad que había en este hombre, sino también el dolor, el vacío, ¡el anhelo, el sueño!
A veces uno dice “a esta persona debían eliminarla, sacarla de la foto de este mundo”, pero el Señor sabe que hay otros caminos, caminos de conversión. Si muchas personas conocieran al Señor, ¡no harían tanto daño, no necesitarían hacer tanto daño! porque su corazón podría llenarse de otra manera: con el amor del Señor Jesucristo.
¿Qué podemos dejar entonces para nosotros de todo esto? Algo que he dicho muchas veces: para el Señor, no hay caso perdido. Aquello que uno ve que es imposible, Dios dice “para Mí no hay nada imposible.” Ese sobrino, el hijo, el esposo, la esposa…es más, nosotros que podemos sentirnos como caso imposible, el Señor viene y dice “no, no es imposible, Yo estoy obrando, Yo estoy trabajando en ti.”
Debemos orar para que el Señor llegue a esos corazones, les llegue la conversión. Que por fin le amen al Señor.
❤️Hay gente que hace mucha maldad porque está buscando siempre aventuras, algo nuevo, una pelea nueva, un problema nuevo… pero cuando uno descubre a Cristo como la mayor aventura del mundo, ya no tiene que buscar otras “aventuritas”, otras cosas en qué quererse gozar, de qué vivir.
Hoy día ¡hay tantos corazones vacíos! que lo que buscan es algo para llevarse, “una aventura más que le dé sentido a mi vida”, algo más, algo nuevo… pero cuando uno se mete en la aventura de Cristo, descubre que no hay ninguna aventura más grande que la aventura de Cristo.
❤️El Señor se acerca a este cobrador de impuestos, a este pecador; no espera que Lo busque, el Señor lo busca. Conoce su corazón, sus dolores, sus vacíos, sus tristezas… y lo llama.
Lo que vemos en San Mateo es un caso perdido que fue encontrado. Del mal que hizo ese hombre, ahora lo que recibimos es puro bien, y lo sigue haciendo. Su testimonio sigue vivo, porque el Señor hace nuevas todas las cosas.
️ Tomado del audio del Padre John Montoya.
Ministerio de Custodios, Familia Hosanna.
https://www.aciprensa.com/noticias/52351/cada-21-de-septiembre-se-celebra-la-fiesta-de-san-mateo-apostol-y-evangelista