Hay momentos en la vida en los que sentimos que todo se vuelve difícil. Las preocupaciones aumentan, los planes cambian y, muchas veces, nos preguntamos: ¿Dónde está Dios en medio de todo esto?
La respuesta es sencilla, aunque no siempre fácil de comprender: Dios nunca nos abandona. Su amor no depende de nuestras circunstancias, sino de quién es Él. En los días de alegría nos acompaña, pero es en los tiempos difíciles cuando su amor se hace más profundo, más fuerte y más transformador.