Vivir en borrador : la autorregulación defensiva, 1ª parte
En la sección de hoy hemos hablado de un tema complejo; La autorregulación defensiva. Se trata de personas que sienten mucho, pero que han aprendido a no dejar que eso se note del todo, ni siquiera para sí mismas.
Cuando la emoción se vive como amenaza -por historia personal, por vínculos tempranos o por un sistema nervioso entrenado en la alerta- el cerebro aprende a anticiparse a todo.
Releer un mensaje, medir cada palabra, responder o no responder … no es indecisión:es autorregulación defensiva.
Un intento de reducir la incertidumbre y evitar una emoción que se teme que desborde.
Cuando este mecanismo se cronifica, aparecen tres efectos:
1. Hiperanálisis: pensar para no sentir.
2. Inhibición emocional: protegerse bajando la intensidad.
3. Dependencia del criterio externo: buscar fuera lo que debería regularse dentro.
No es falta de valentía.
Es un patrón aprendido para sobrevivir en contextos donde sentir tenía coste.
El trabajo terapéutico consiste en volver a habitar el cuerpo sin leer peligro en cada emoción y en aprender, o recuperar, la espontaneidad como forma de seguridad interna.
Porque la verdadera fortaleza no está en contener, sino en permitirte sentir sin que la emoción tome el control.