Hoy Fran Mezcua, Javier Urra, José Vázque Liste, Isabel de la Iglesia, Esteban Massana, Alfonso Manjavacas, Ana Olivares y Candela Rojas.
En «El mejor día de la semana» escuchamos a Ana Olivares en un poema de José Vázquez Liste sobre los amores que permanecen, y analizamos con Javier Urra por qué admirar no significa idealizar ni vivir pendientes del aplauso.
Poetas gallegos: José Vázque Liste
Ana Olivares ha puesto voz a «Dos años y doscientos poemas atrás», de José Vázquez Liste. El poema evoca un amor que llega como un verso: hecho de luz, deseo, entrega y memoria. Su reflexión principal es que algunos amores transforman el tiempo y permanecen, incluso cuando todo cambia.
Admirar sin idealizar ni depender del aplauso
La admiración permite reconocer las capacidades, el compromiso y las acciones de otras personas. Javier Urra explica que es un sentimiento distinto de la envidia. Podemos admirar a una figura histórica, pero también a alguien cercano que ayuda en silencio o dedica su tiempo a los demás.
El psicólogo señala que «a todos nos gusta ser en algo reconocidos», aunque diferencia entre sentirse valorado y aspirar a ser admirado. La admiración eleva a una persona como ejemplo, pero también aumenta las expectativas y la responsabilidad que recaen sobre ella.
El riesgo del reconocimiento constante
Las redes sociales favorecen una exposición permanente de logros, experiencias e imágenes. Urra advierte de que buscar continuamente el aplauso puede generar frustración cuando este no llega. Ha explicado que también necesitamos actuar con coherencia personal y aceptar tanto los reconocimientos como las críticas.
Otro riesgo aparece cuando idealizamos a alguien y eliminamos mentalmente sus defectos. Según sus palabras, «nos cuesta mucho los grises, la matización». Una persona puede realizar acciones admirables y conservar, al mismo tiempo, limitaciones y zonas de sombra.