En un programa dedicado a toda esa gente despierta durante la madrugada y, más en concreto, en una sección repleta de versos y poemas, no podíamos dejar más tiempo para dedicarle un capítulo íntegro a la noche. Y lo hacemos fijándonos en la luna y en los amantes, en los versos de Catulo. Y con las azucenas y la luna, escuchamos el comienzo de la "Noche oscura del alma" en la voz y la guitarra de Amancio Prada. Hablamos de la poeta Anna Ajmátova, que contra una trágica biografía de pérdidas y ausencias escribía con ironía y cierta tristeza que “sin verdugo y sin cadalso no se es poeta en la tierra”. Mario Obrero nos cuenta cómo un poeta no puede vivir, en ningún caso, sin la noche intima, onírica, del descanso, al igual que tampoco puede vivir con una noche del secreto, la piedra o las madres a la puerta de la cárcel. Viajamos al universo de otra poeta, Anne Carson, quien asegura que “no existe un lugar objetivo” de la poesía, que la noche te puede confundir pero que la escritura ocupa siempre, de manera natural, un lugar humildísimo, casa de la bienaventuranza. Escuchamos sus versos en inglés recitados por nuestro poeta en París y nos vamos a otros versos, esos versos migrantes entre Alemania y Suiza de Herman Hesse. Y a aquellos de otra poeta muy venerada en España, sobre todo a partir de su reciente premio Nobel de Literatura, Louise Glück. Al final, comenta Mario eso de intentar no volver nunca más a ninguna "longa noite de pedra" y nos despedimos con Celso Emilio y una canción muy especial que puedes descubrir escuchando el podcast completo.