Hay mucha emoción y un gran deseo de completar el álbum Panini de estampitas de jugadores del mundial, y podemos compararlo con el valor que los cristianos damos a la Sagrada Escritura. A través de los pasajes de San Marcos y la carta a Timoteo de la Misa de hoy, se explica que la Sagrada Escritura no es un objeto arqueológico ni un adorno, sino la Palabra viva de Dios que alimenta el alma, consuela y guía en el presente. Debemos agradecer a quienes (papás, abuelos o catequistas) nos transmitieron la fe desde la infancia, y redescubrir la lectura diaria del Evangelio no como un deber intelectual, sino como un encuentro personal y un diálogo con Cristo.