Es curioso encontrar que la mayoría de nosotros nos saboteamos a nosotros mismos. Nuestros sueños se ven interrumpidos por excusas que, la gran mayoría son legítimas, pero que nos impiden dar pasos hacia la grandeza. Dios diseñó un plan para nosotros. Aunque no creamos en él, aunque dudemos de nuestra capacidad, él lo tiene preparado justo a nuestra medida. ¿Tendremos el valor para descubrirlo y seguirlo?