Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

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Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda episodes

  • 292. El consejo (Leyenda Turca)

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     Habia una vez un monje Sufi o derviche que vivía en la mayor de las pobreza en un pueblo de lo que hoy conocemos como turkia

     

    En esa época vivía en Tartaria un rey que era considerado muy inteligente y justo y que le gustaba salir a caminar con sus nobles por los pueblos. Un dia el Rey decidio ir al poblado donde vivía este derviche sufí y vio al sufí sentado debajo de un árbol. El sufí sin moverse de la sombra de el árbol en que se encontraba sentado dijo. 

     

    Mi rey, tu que eres reconocido como un hombre justo y sabio te propongo que te apiades de mi y me des cien dinares a cambio de mi consejo. 

     

    El rey detuvo su marcha y bajándose de su caballo se acerco al sufí que no se molestaba siquiera en levantarse de su sombra. El Rey un poco alterado de ver como uno de sus súbditos no se levantaba a saludarle le dijo

     

    Dices que me daras un gran consejo a cambio de Cien Dinares. Debe ser muy bueno el consejo ya que cien Dinares te permitirán vivir confortablemente por mucho años. El Sufi sin levantar siquiera la vista dijo

     

    Ciertamente mi consejo vale mas que cien dinares, pero solo te puedo decir que este consejo salvara tu vida si lo das a conocer en todos los pueblos que vayas. 

     

    Intrigado por la forma como este Derviche le hablaba y preocupado por las palabra finales, ordeno a uno de sus sirvientes que le entregara al derviche la cantidad pedida. El monje sufí tomo el dinero y después de guardarlo cuidadosamente en su humilde bolso de viaje, se incorporo de el suelo y mirando fijamente al rey le dijo. 

     

    Recuerda mi consejo. Nunca comiences nada sin que hayas reflexionado cual será el final de ello. 

     

    Los nobles que viajaban con el rey, soltaron la risa y al unisono comenzaron a burlarse de aquel derviche y como había engañado al rey pidiéndole por anticipado el dinero. 

     

    El rey que era un hombre inteligente, sabio y decidido a  hacer valer su dinero les dijo

     

    -No tienen motivo para reírse del buen consejo que este sabio sufí me ha dado. Nadie ignora que deberíamos reflexionar antes de hacer cualquier cosa. Sin embargo, diariamente somos culpables de no recordarlo y las consecuencias son nefastas. Aprecio mucho este consejo del derviche.

    Así, el Rey decidió recordar siempre el consejo y ordenó que fuese escrito en las paredes con letras de oro, e incluso grabadas en su vajilla de plata.

     

    Tiempo despues, el consejero principal del rey decidio matar al Rey,  para ello Sobornó al cirujano real con la promesa de nombrarlo primer ministro cuando el fuera el nuevo rey, si durante la cita anual con el rey le clavaba una lanceta envenenada en el brazo. Cuando el cirujano se preparaba para extraer sangre al Rey con la lanceta envenenada, mando a traer un plato de plata para recoger la sangre real y de repente leyó sobre este plato las palabra allí grabadas con anterioridad: Nunca comiences nada sin que antes hayas reflexionado cuál será el final de ello. 

    Aquella frase le hizo pensar en que pasaría cuando aquel enemigo del rey se convirtiera en el nuevo rey , con seguridad lo primero que haría era ejecutarlo ya que sabia como habría muerto el rey y quien lo había mandado a envenenar. El Rey, viendo que el cirujano estaba temblando, le preguntó que le ocurría, y éste, reconociendo que su vida terminaría inmediatamente el rey muriera le confesó la verdad inmediatamente.

    El rey mando a llamar a su guardia personal y les ordeno que capturaran a aquel traidor consejeroy y lo encerraran en la torre mayor. Y luego ordeno una cena a la cual invito a todos aquellos que se rieron de aquel pobre derviche y habiéndolo traido de aquel lejano pueblo lo nombro consejero principal. 

     

    Y cuenta la leyenda que aquel reino prospero siempre de la mano de su rey y el sabio c

    7 min
  • 291. El documento

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    Habia una vez un hombre llamado Raul. Don raul era básicamente un hombre metódico y cuidadoso con sus cosas. En su juventud Don Raul estudio contabilidad ya que los números le iban muy bien. El joven Raul llegaba siempre temprano a sus clases y siempre era cumplido con cada una de las asignaturas académicas. Con el pasar de los años Raul se graduo con honores de la facultad y fue contratado inmediatamente en la más prestigiosa empresa de contabilidad y auditoria que existía en la ciudad. 

     

    Como era su naturaleza, Raul llegaba puntual a la oficina y nunca se paraba de su escritoria hasta que terminaba el dia laboral. Raul era un ejemplo de trabajo y esmero para toda la oficina. Como muchas veces el trabajo al final del periodo contable cada dos meses se acumulaba Raul siempre se quedaba trabajando hasta altas horas de la noche hasta que cada uno de los asientos contables era debidamente establecido en cada uno de los libros contables que tenia que llenar para cada uno de sus clientes. 

     

    Los jefes de Raul lo observaban en sus diligencia y cuidado de su trabajo y siempre llegaban a la conclusión que sin Raul se perderían muchos clientes, asi que optaron por lo que consideraron adecuado y lógico. Raul nunca recibió un aumento de sueldo ni una promoción. Pero si era cierto que al final del año siempre recibia el premio honorifico de el mejor trabajador de la empresa. El premio se entregaba en una ceremonia privada con el jefe y siempre era una pequeña placa metalica con su nombre. 

     

    Raul vio como su pequeño apartamento de una habitación se llenaba de placas y placas cubriendo las pequeñas paredes de su dormitorio. 

     

    Durante los años Raul se fue convirtiendo en Don Raul y siempre tenia la misma rutina. Se levantaba a las 5 de la mañana, desayunaba frugalmente lo mismo todos los días, se preparaba su sanduche de jamon y queso para comer durante los 30 minutos de descanso al medio dia en su oficina, tomaba el tranvía hasta la puerta de su edificio y allí entraba directamente a su pequeño cubículo donde abria un sobre con  varias hojas, tomaba las hojas y después de leerlas escribia, como cada dia desde hacia 18 años una línea al final de la ultima hoja  y luego guardaba colocaba las hojas en el sobre y lo guardaba de nuevo en su escritorio. En ese momento se sentía feliz y capaz de iniciar el dia ya que su mente y su alma dejaban claro en el papel una razón mas por la cual  se había suicidado aquel dia en su trabajo.

    5 min
  • 290. Sam Bartram

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    Habia una vez un jugador de futbol profesional llamado Sam Bartram, Sam Bartram era un minero que vivía en el noreste de Inglaterra y se desempeñaba en su tiempo libre como jugador en el equipo de su pueblo Boldon Villa. En la final del torneo  de 1934 el arquero del equipo se lesiono y como ultimo recurso llamaron a Sam para que lo reemplazara. Durante este juego Sam mostro sus habilidades como arquero y tuvo la fortuna de ser observado por un agente de el equipo profesional Charlton Athletic,  este agente terminado el partido se acerco a Bartram y le ofrecio la oportunidad de jugar con el Charlton Athletic la siguiente temporada. 

     

    Y allí comenzó la carrera profesional de Sam Bartram. Como Arquero de el Charlton Athletic, jugo 579 juegos , durante 22 años consecutivos hasta el año 1956 y mantiene el record de la liga inglesa de haber jugado 500 juegos consecutivos hasta la edad de 42 años cuando se retiro. 

     

    La historia de Sam Bartram, aparte de ser considerado uno de los mejores arqueros ingleses de la historia esta marcada por el juego contra Chelse el dia de navidad de 1937. El partido aquella tarde comenzó sin ningún incidente con Sam Bartram demostrando sus habilidades como guardameta y en la segunda mitad del juego el partido se encontraba 1 a 1 y la neblina que había empezado a caer apenas iniciado el juego se había estado acumulando densamente durante el juego y Bartram bajo su arco iba perdiendo lentamente su capacidad de ver mas alla de la mitad del campo, lentamente veía como los jugadores de su equipo iba adelantando las líneas atacando permanentemente al equipo contrario. Momentos después la neblina ya no dejaba ver mas alla de el área de penalti y Bartram sabia que tenia que estar aun mas atento porque seria difícil anticipar un ataque del otro equipo. Con la neblina ya cubriendo todo el campo Bartram solo podía adivinar que su equipo estaba realmente atacando constantemente al contrario y que si bien el tiempo pasaba era muy probable que todavía no se hubiera logrado el gol de la victoria porque no se sentía ningún grito de gol por parte de la tribuna que obviamente no alcanzaba a ver desde su posición en el final del campo de futbol. 

     

    El tiempo pasaba y Sam Bartram no alcanzaba ver que estaba sucediendo mas alla de su arco, sin embargo, sabia que debía mantener su concentración al máximo para poder reaccionar si la figura de un delantero del Chelsea se hacia presente frente a el. Su único alivio era que no veía ninguno de los defensores asi que era muy probable que todo su equipo estuviera atacando en busca del gol de la victoria y el no recibiera la visita de los delanteros del Chelsea. 

     

    De pronto desde la penumbra de aquella niebla que no permitia ver mas alla de un par de metros, vio una figura que se acercaba, pero esta figura no venia corriendo con un balón o simplemente corriendo hacia el, la figura simplemente salio de la niebla a un metro de el y finalmente pudo reconocer el uniforme de un policía que sorprendido de verlo le dijo. 

     

    Señor que hace usted aquí. El juego se suspendio hace un cuarto de hora en el minuto 66 y todos en el campo de juego y en las tribunas ya abandonaron el estadio. Por favor retirese. 

     

    Sam Bartram siguió al policía y desde 1938 su carrera profesional fue acompañada por la historia de ser abandonado en la niebla por su equipo y los asistentes al partido. 

    6 min
  • 289. El Guru Empresarial

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    Había una vez un hombre que recorría los países promoviéndose como el ultimo gurú empresarial. El hombre llego a aquella ciudad y se estableció en el edificio mas costoso de la ciudad e inauguro allí la oficina mas grande del edificio. Pronto colocó un aviso publicitario en el periódico local anunciando su presencia por solo algunos meses. 

     

    Las empresas y los empresarios leyeron al siguiente dia el aviso sobre el nuevo genio consultor que traería prosperidad y grandes ganancias a sus clientes. Los presidentes y dueños  corrieron entonces a hacer reservaciones y durante meses fueron desfilando por sus oficinas todos y cada uno de los mas grandes empresarios. 

     

    Todos salían de aquellas oficinas del consultor con una sonrisa en sus caras sabiendo que habían oído la clave del éxito empresarial. Todos entendían que aquel guru empresarial les había abierto los ojos al futuro de sus respectivas empresas.

     

    Y después de algunos meses, después de recibir y aconsejar a cientos de empresarios locales el guru recogio sus cosas y se marcho de la ciudad a pie, en la oscuridad del amanecer, con sus maletas llenas de dinero. 

     

    En el camino junto a un rio se encontró con un campesino que recogia agua del rio para llevarla a sus casa. El hombre le pregunto que hacia y el campesino le comento que era tan pobre que tenia que recorrer varios kilómetros para recoger el agua necesaria para subsistir. 

     

    El guru empresarial le dijo. No te preocupes.. Dime cuantas personas pasan por aquí diariamente. El campesino le dijo que varios cientos lo hacían. A lo que el guru le dijo. Te enseñare como puedes hacerte rico fácilmente. Vuelve aquí mañana y te mostrare todo. 

     

    El campesino regreso y encontró al guru sentado en una pequeña piedra con cien botellas de agua y un aviso que decía. Pruebe la mas deliciosa agua que usted puede beber…. Solo una moneda de oro. 

     

    El campesino se sento junto a el y pronto comenzaron a pasar los viajeros hacia la ciudad. Algunos pararon a ver el aviso y comenzaron a comprar botellas de agua. Y siempre decían, realmente es el agua mas deliciosa que he probado y luego compraban otras mas para llevar. Y asi rápidamente las botellas se vendieron y 100 monedas de oro quedaron en las manos del consultor. 

     

    El campesino maravillado le pregunto si el podría hacer lo mismo, y el guru le dijo. Claro buen hombre, yo debere seguir mi camino, pero recuerda lo que te voy a decir. 

    Lo único que yo hago es vender agua del rio. Pero los hombres al ver mis botellas dejan de ver el rio y solo ven el agua de las botellas. Pero pronto alguno va a ver el rio de nuevo y nadie te comprara de nuevo el agua. Debes ahorrar y saber cuando marcharte. Y el guru tomo sus maletas y tomo el camino hacia la siguiente ciudad. 

    5 min
  • 288. Hormiga blanca (Leyenda Mapuche - Argentina)

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    Había una vez un cacique araucano o mapuche que vivía en lo que hoy conocemos como la Patagonia.  La hija del gran cacique araucano no era una mujer común. Por su belleza especial, que la distinguía entre todas las demás mujeres, la llamaban Hormiga Blanca.

    En su pueblo, había un solo hombre más poderoso que su padre: era el malvado brujo Cuervo Negro, al que todos temían. Lo llamaban así porque siempre gruñía enojado con su voz cascada como un graznido de cuervo. Pero además tenía una enfermedad de la piel: en algunas partes del cuerpo se le desprendía en escamas blancas, como de caspa, y en otras partes estaba roja y supuraba. Su aspecto era repugnante.

     

    Para ganarse su buena voluntad, el cacique había decidido darle a su bella hija como esposa. El gran jefe era un hombre sensato y sabía que cuando alguien es muy peligroso, lo más seguro es tenerlo a favor, dentro de la familia, antes de que se convierta en enemigo.

    Hormiga Blanca no estaba muy entusiasmada. Cuervo Negro era viejo. 

    Uno de los jóvenes guerreros, fuerte y atractivo, estaba enamorado de la muchacha, y ella le correspondía. El muchacho era muy pobre, pero se esforzó en la caza y en la guerra para reunir suficientes regalos y pedir su mano. El gran cacique lo consultó con Cuervo Negro y los dos se pusieron de acuerdo en un plan cruel, para no permitir a los dos muchachos estar juntos. No bastaba con decirle que no: había que librarse del molesto pretendiente. Hormiga Blanca debía olvidarlo para siempre.

    -Has trabajado mucho para poder pedir a mi hija. Pero aun así, no puedes ser mi yerno todavía -dijo el cacique. No tienes oro, ni piedras preciosas verdes. No tienes gente a tu sombra: ni eres jefe, ni tienes parientes nobles. Pero hay una solución: si bajas por el abismo de la montaña, abajo encontrarás grandes tesoros. Serás rico y podrás casarte con Hormiga Blanca.

    El terrible precipicio del que hablaba el cacique era tan profundo que ningún ser humano había llegado a ver el fondo. Las rocas de la pendiente eran tan blancas y peladas que las llamaban huesos-de-piedra.

    Hormiga Blanca había escuchado cuchichear a los dos viejos y había oído los detalles del plan. De esta manera se acerco a su amado guerrero y le dijo

    -En cuanto empieces a bajar - te arrojarán desde arriba rocas calentadas al fuego. Debes refugiarte en una gruta que verás al costado.

     

    El muchaco comenzó a bajar y muchas rocas calientes comenzaron a caerle, siguiendo las instrucciones de hormiga blanca se escondio en la gruta y espero hasta que los que le tiraban las piedras se hubieran marchado y luego subio por la pendiente. 

    Al día siguiente el muchacho volvió a la aldea sin tesoros, pero sano y salvo.

    -Abajo no hay oro ni piedras preciosas -aseguró. Solo espíritus malvados. Por amor a Hormiga Blanca, conseguí librarme de ellos y volver.

    Cuervo Negro y el cacique apenas habían considerado la posibilidad de que el joven sobreviviera. Pero rápidamente pensaron en otra tarea mortal.

    -No importa que no tengas tesoros. Si te subes a ese árbol y nos
     traes el nido que hay en la rama más alta, tendrás a mi hija como esposa -dijo el cacique. Pero tienes que ir desnudo, para demostrar tu valor y resistencia al dolor. Y traernos los huevos sin que se rompan, para demostrar tu destreza.

    El árbol tenía una corteza áspera y pinchuda, que lastimaba la piel de quien intentara treparlo. Pero además Cuervo Negro lo había untado con un veneno mortal. De nuevo la muchacha había escuchado todo el plan y consultando con una mujer que conocía todos las curas posibles, esta le dio una especie de crema muy espesa que se usaba para protegerse de los insectos, hecha de arcilla roja y grasa de ñandú, el avestruz petiso de la Patagonia.

      Y hormina blanca le dijo a su enamorado

     

    -Esta pomada te protejerá. Pero tienes que untarte en todo el cuerpo una capa muy gr

    13 min
  • 287. Shingebiss y el viento de norte (Leyenda Oji cree)

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    Habia una vez un mundo Oji -cree en lo que hoy conocemos como el norte de Canada donde el frio, el hielo y la nieve se juntan para convivir durante gran parte del año. En este mundo frio vivía un pato llamado Shinagebiss. Este pato se caracterizaba por su cuerpo estilizado y su cabeza verde, pero lo que mas identificaba este pato era su orgullo y capacidad de ser independiente. 

     

    Cuentan los Oji cree que este pato era considerado un ser con una resistencia mayor que la de cualquier otra ave.  Cuando llegaba el invierno y la temperatura y las nieves creaban los grandes campos de hielo, Shinagebiss veía como las otras aves comenzaban a levantar el vuelo rumbo al sur en busca de temperaturas mas soportables,  en cambio Shinagebiss  decidia quedarse en el lago Huron soportando el frio y simplemente decidido a cantarle a el dios creador todos los días. 

     

    Shinagebiss era capaz de enfrentar el frio con toda voluntad y cuando las plantas desaparecían, el era capaz de buscar su alimento en pequeñas ramas, o pequeños animales que encontraba a las orillas de los lagos, o era capaz de pescar en agujeros hechos en el hielo. Shinagebiss era valiente como ningún otro pájaro. 

     

    Un dia el viento del norte, Kewadin, escucho hablar de aquel pájaro que cantaba feliz en los días de invierno y sintió que debía darle un escarmiento por la insolencia de permanecer en sus terrenos cuando todos los pajaros habían emigrado. Kewadin comenzó a soplar y a soplar con su viento helado y todo alrededor de Shinagebiss comenzó a congelarse mas alla de lo usual, sin embargo pese a que Kewadin luchaba por congelar al bueno de Shinagebiss este simplemente seguía cantándole a su creador y levantando pequeños pedazos de ramas y raíces encontraba su alimentación diaria. 

     

    Kewadin desesperado, se disfrazo de pato y fue hasta el refugio de Shinagebiss donde lo encontró alrededor de un pequeño fuego que había creado en su tienda. Kewadin comenzó a soplar su helado aliento tratando de apagar el fuego, pero con cada bocanada de frio que llegaba al fuego Shinagebiss alimentaba el fuego con mas leña para mantenerlo vivo. 

     

    Kewadin comenzó a sentir que su cuerpo frio iba ganando calor y comenzó a sudar y temeroso salio volando de allí para no desaparecer. Al siguiente dia, Kewadin soplo como nunca lo había hecho anteriormente , y todo el campo se lleno de hielo, pero el resistente Shinagebiss enconttro aun ramas de donde comer y seguir soportando el frio.

     

     

    El viento del norte, Kewadin, se sintió tan frustrado que decidio consultar al creador de todas las cosas del mundo y este sonriendo le dijo que su lucha contra Shinagebiss era inútil ya que este pato era su animal favorito, ya que siempre estaba feliz y le cantaba bellas melodías. Y asi cuentan la leyenda  de la tribu Oji cree que el pato Shinagebiss vencio al viento del norte y aun se le ve en los parajes frios y congelados mientras los otros pajaros y patos han volado hacia el norte. Y allí solo esta Shingebiss cantándole dulcemente a su creador mientras el viento del norte lo observa receloso. 

     

     

    6 min
  • 286. Las cartas

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    Habia una vez un hombre que había visto una mujer que era simple y llanamente la mujer perfecta para el. 


    El hombre pasaba todos los días por el frente de la casa de aquella mujer con una carta, y temeroso de que aquella mujer lo rechazaba se devolvía tímidamente para su hogar. La mujer por su parte poco sabia de la existencia de aquel hombre y de como ella era para el un ideal difícil de alcanzar. 

     

    Pasaron los meses y el hombre tuvo la oportunidad de que se la presentaran en una fiesta del pueblo. El hombre no podía de la felicidad de saber que aquella mujer que representaba su mas alto deseo lo hubiera conocido y que de ahora en adelante supiera su nombre. 

     

    Durante las semanas siguientes el hombre decidio pasar por la puerta de la casa de la muchacha 2 o 3 veces al dia (carta en mano) a ver si de por casualidad se la encontraba, pero las pocas veces que por coincidencia se la encontraba entrando o saliendo de la casa , ella solamente lo saludaba y seguía su camino. Y el hombre nunca, nunca le entregaba la carta que le habría escrito ese dia. 

     

    Paso el tiempo y el deseo del hombre por aquella mujer iba creciendo al igual que las cartas que con el tiempo le iba escribiendo. 

     

    Finalmente la muchacha, curiosa por la presencia de aquel hombre alrededor de su casa, decidio esperarlo fuera de la puerta de la casa y cuando el pasaba de nuevo aquel dia por su puerta lo llamo. 

     

    Disculpeme  Oscar cierto. 

     

    Si Oscar efectivamente, le contesto el… 

     

    La muchacha le dijo. He notado que usted pasa frecuentemente por aca. Cuenteme vive usted cerca… 

     

    Quisera yo que fuera asi, pero yo vivo varias calles abajo… Solamente me gusta pasar por aca…. Eso es todo. Le dijo el hombre sintiedose atrapado.

     

    Bueno y cuénteme usted que hace… le pregunto la muchacho. 

     

    El hombre le conto de su trabajo, su vida y un poco de sus sueños. Ocultandole eso si la pasión que sentía por ella. 

     

    La mujer a los días lo volvió a esperar y siguieron encontrándose frecuentemente en la puerta de la casa. 

    Con el tiempo ella fue encontrando que el era una persona interesante y se fue interesando mas en el… Aun desconociendo la adoración que ella sentía hacia el. Y siempre le parecía extraño que el siempre llevaba en su vestido una carta. 

     

    El temeroso  siempre de revelarle las cartas que le escribia, solamente las dejaba en su bolsillo y regresa a su casa a colocarla junto a las otras que le había escrito. 

     

    Un dia la muchacha ya realmente interesada en su misterioso visitante lo invito a que el dia siguiente la visitara en su casa y que juntos se podrían conocer mas cercanamente. 

     

    El hombre enamorado como estaba de ella decidio llevar aquel dia las cartas que le había escrito durante todos los meses anteriores… Desde el dia que la vio por primera vez. La joven al recibirlo en su casa se asombre de aquel paquete de cartas y le pregunto que eran ellas

     

    El hombre finalmente le confeso. Estas han sido las cartas que te he escrito desde el primer dia que te vi. Dejame te las leo. 

     

    Y con voz tembrorosa comenzó a leerle las cartas. Y ella asombrada empezó a escucharlo leer cada una de aquellas cartas de amor y pasadas 2 horas se levanto y le dijo. 

     

    Eres un miserable egoísta… Todas esas cartas hablan de mi y todo el deseo que tienes por mi. Y te he citado hoy y han pasado varia horas y no has hecho mas que leerme cartas. Vete ya y no vuelvas. 

    6 min
  • 285. El solitario

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    Había una vez un hombre de edad llamado Don Rafael que vivía en una casa vieja pero bien tenida en las afueras de un pueblo tradicional. Don Rafal se había acostumbrado a vivir en aquella casa. Solo pero acompañado. Don Rafael hacia varias docenas de años había comprado aquella casa con los últimos ahorros después de una vida de arriero de mulas. Los años se le habían acumulado en su piel y como sus hijos se habían ido para la ciudad y se habían olvidado de el, solo tenia la constante presencia de aquellos que lo acompañaban en su vida solitaria. 

     

    Desde que llego a aquella casa, ya estaba habitada. En la casa de don Rafael, de 3 habitaciones, una cocina y un sala de estar, se habían establecido 3 fantasmas, un demonio, un ángel, 2 hadas y un alma en pena. Todos habían vivido allí por muchos años y cuando don Rafael compro la casa, a muy buen precio por cierto, rápidamente se acostumbro a su presencia. 

     

    A medida que pasaban los años, don Rafael podía sentir en su piel cuando los fantasmas pasaban junto a el, o podía sentir en su alma cuando el demonio lo cruzaba, podía ver la luz que emanaban las hadas cuando salían de sus pequeños refugios, o podía sentir el aleteo del ángel cuando salía y llegaba de sus labores diarias. Pero lo que mas le dolía era sentir la angustia de aquel alma en pena que recorría las habitaciones sin encontrar paz alguna. 

     

    Por años había tratado de comunicarse directamente con todos aquellos compañeros de vivienda, pero ninguno, ni uno solo le había querido corresponder en su intentos de comunicación. Su vida era así, solitaria en una vieja casa llena de otros seres. 

     

    Para don Rafael, el único consuelo era que cuando ahora que era bien viejo, sus recuerdos de juventud le regresaban a su memoria y todas las noches se sentaba en su mesa frente a un simple plato de comida y alzando la voz, comenzaba a relatar sus múltiples experiencias cuando viajaba desde aquel pueblo olvidado a la ciudad arreando sus mulas. 

     

    Allí sentado en la mesa narraba una y otra vez como había sido su vida y como la soledad del camino le había enseñado a apreciar una fortuita compañía. Contaba como durante la noche en aquellos parajes de montaña podía sentir la presencia de seres que no eran de este mundo y como algunas veces el fuego fatuo era el único brillo en noches de luna nueva. De esos días solitarios y de esas noches oscuras aprendió a sentir y percibir la presencia de aquellos seres que nadie mas podía reconocer. Los fantasmas, demonios, ángeles, hadas y almas en pena que vagaban por los caminos junto a el.

     

    Su vista se había vuelto aguda debido a la oscuridad de los caminos y así en aquellas habitaciones de su casa podía distinguir claramente una sombra fantasmal que se moviera de una habitación a otra, o la figura siniestra de el demonio cuando cruzaba frente a la chimenea, o el desplazamiento de el aire cuando el ángel aleteaba, o la sombra de el alma en pena al pasar frente a la luz de las hadas. Todo lo captaba  don Rafael. Pero pese a tratar de comunicarse abiertamente con ellos, ninguno de ellos le dirigía la palabra. Ninguno en ningún momento lo saludaba, o le hacia alguna pregunta o simplemente un si o un no. 

    Don Rafael vivía solo en una casa llena de gente. 

    Pero un día paso algo inesperado, Don Rafael se levanto de su cama y después de asomarse brevemente a la ventana de su cuarto, sintió voces en la sala. Extrañado corrió hasta su la puerta del cuarto y allí a escasos metros se encontraban reunidos los fantasmas, el demonio, el ángel, las dos hadas y el alma en pena. Todos en un contertulio muy animado discutían algo entre ellos. Cuando se percataron de la presencia de Don Rafael al unísono dijeron

     

    Don Rafael Buenos días, como se siente el día de hoy y el ángel, que era el mas jovial de todos se acerco y le dijo. Don Rafael nos&

    7 min
  • 284. El Baobab (Cuento del Africa)

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    Habia una vez un mundo africano donde los dioses habían llenado la pradera africana con muchos arboles hermosos y grandes. Entre todos los arboles que crecían allí en esa amplia extensión de tierras destacaba un árbol muy fuerte y frondoso. Este árbol era conocido por los habitantes de la zona como Baobab. 

     

    El árbol baobab era un árbol con un tronco enormemente ancho  y alto que se erigia con gran majestuosidad en la pradera sobre todos los otros arboles y con cientos de ramas llenas de hojas y en estas ramas se adornaban  de olorosas y bellas flores. Era pues considerado el árbol mas bello del mundo. 

     

    El baobab era muy presumido debido a su belleza, su robustez y especialmente por su altura desde la cual podía ver como no había ningún otro árbol que se le asimilara en toda aquella llanura. 

     

    Los dioses cuando vieron que este árbol había crecido con tanta majestuosidad, sintieron la necesidad de ofrecerle un don mas. Le dieron el don de la longevidad para que pudiera vivir muchos años desarrollándose. 

     

     Y el baobab recibió este don como una manifestación de reconocimiento de superioridad. Ahora si podría demostrar con el tiempo que no habría rival entre la naturaleza para su dominio. Y presumido y vanidos miro hacia el cielo y les dijo a los dioses. 

     

    Dioses que están en el cielo, miradme bien porque yo podre seguir creciendo durante muchos años y poco a poco llegare a la altura donde ustedes viven. Y asi todos los seres de este mundo me reconocerán como un Dios mas. 

     

    Y efectivamente el Baobab comenzó a crecer y a crecer con el pasar de los años y los otros arboles vieron como su tronco comenzaba a desplazar a los otros arboles y su altura hacia que las ramas y las hojas crearan una enorme sombra sobre los otros arboles del bosque. 

     

    Con el tiempo este Baobab empezó a consumir mas y mas agua de la tierra y comenzó a recibir mas y mas luz del sol, y asi los arboles vecinos comenzaron a ver como la tierra se iba secando para ellos y que sus propias hojas no recibían la necesaria luz del sol ya que frondoso baobab les hacia sombra durante todo el dia. Vieron como poco a poco comenzaron a sufrir por culpa del baobab. 

     

    Desesperado los otros arboles le pedían al baobab que les dejara consumir el agua y los rayos del sol que requerían, pero este arrogante y vanidoso les decía que los dioses querían que el fuera un nuevo dios y por eso debía crecer y crecer y aumentar el tamaño de sus ramas hasta cubrir todo el bosque. 

     

    Los dioses oyeron a los arboles del bosque y se dieron cuenta que el Baobab se había vuelto prepotente y cruel. Asi que decidieron castigarlo. 

     

     

    Y una noche mandaron un gran numero de pajaros para que parados en sus ramas comenzaran a mover sus alas hasta que el baobab fuera levantado de la tierra dejando sus raíces al descubierto, luego les dieron la orden de que invirtieran el árbol y lo dejaran caer con su frondosa copa hacia el enorme agujero que habían dejado sus raíces y sus raíces, sin hoja alguna, crecerían donde antes se encontraban su frondosa copa

     

    Y cuentan los que saben, que desde esa época y como castigo a su arrogancia y vanidad el baobab crece con un enorme tronco y las raices creciendo hacia el cielo, mientras las ramas y las hojas están tímidamente ocultas bajo la tierra.  Como un castigo de los dioses a la arrogancia y la vanidad

     

     

    6 min
  • 283. El Muchacho Indefenso

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    Un transeúnte preguntó a un muchacho que lloraba amargamente cuál era la causa de su congoja.

    —Había reunido dos monedas para ir al cine —dijo el interrogado—, pero se me ha acercado un chico y me quitó una —y señaló a un chiquillo que estaba a cierta distancia.

    —¿Y no pediste ayuda? —preguntó el hombre.

    —Claro que sí —replicó el muchacho, sollozando con más fuerza.

    —¿Y nadie te oyó? —siguió preguntando el hombre, al tiempo que lo acariciaba tiernamente.

    —No —gimió el niño.

    —¿Y no puedes gritar más fuerte? —preguntó el hombre.

    —No —replicó el chico, mirándolo con ojos esperanzados, pues el hombre sonrió.

    —Entonces, dame la que te queda —dijo el hombre, y quitándole la última moneda de la mano, prosiguió despreocupadamente su camino.

     

    2 min

About Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

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