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Había una vez en la region del Africa que hoy conocemos como Ghana, una serpiente pitón llamada Onini que estaba aterrorizando un pequeño poblado
La serpiente salia de un lago en el que se escondia y se comía todo el ganado cuando los habitants no los estaban cuidando. Por esta razon personas de aquella zona temían quedarse sin alimento. Pero la pitón era poderosa y muy grande, y nadie se atrevía a hacer nada.
Desesperados, los habitantes de aquel lugar pidieron ayuda al Dios del cielo, quien les dijo:
– Lo siento mucho, de veras, pero no puedo ayudaros, porque la serpiente pitón también es una criatura creada por mi, y no puedo matarla. Pero sé de alguien que tal vez pueda ayudaros: Anansi.
– ¿Anansi?- repitieron ellos.
– Sí, es un vecino vuestro al que le encanta presumir de su gran inteligencia. Si consigue demostrar que es cierto y es tan sabio como dice ser, le premiaré. De lo contrario, castigaré su soberbia.
Los aldeanos le hicieron caso y fueron a ver a Anansi, que vivía en un pueblo cercano.
– ¿Una enorme serpiente, decís?- preguntó interesado Anansi- ¿Y de verdad os manda el Dios del cielo? ¡Es un gran honor poder demostrar lo listo que soy! De acuerdo, acepto el reto de ayudaros. ¿Qué tamaño tiene esa serpiente pitón?
– ¡Es más larga que la casa!- contestó uno de los hombres.
– ¿Que su casa?
No, no… ¡más larga que tu casa y el patio juntos!- añadió otro.
– No tenéis ni idea- aclaró una mujer- La pitón es más larga que tu casa y la casa de al lado juntas.
– Vaya- dijo al fin Anansi- Pues sí que es larga la serpiente… No os preocupéis, que encontraré la forma de deshacerme de ella. Es más, tengo una idea… necesito que me traigáis tres cosas: un plato con puré de ñame, un cuenco con aceite de palma y una cesta de huevos.
Los aldeanos se miraron extrañados, pero asintieron conformes, y al día siguiente, le entregaron lo que había pedido.
– Ahora- dijo Anansi- necesito que me dejéis solo con la serpiente, porque debo hacer esto en soledad.
Los aldeanos le miraron preocupados preguntantose entre ellos
¿Cómo iba a atrapar a la inmensa serpiente él solo? Realmente todos Temían por la vida de aquel extraño., pero aún así, le hicieron caso y se alejaron, convencidos de que al volver le encontrarían muerto, devorado por la enorme pitón.
– Bien- se dijo para sí Anansi- Ahora que estoy solo, podré llevar a cabo mi plan. Y diciendo esto, cortó un enorme tronco y lo llevó, junto al resto de cosas que le habían traído los aldeanos, hasta el lugar en donde la pitón tenía su madriguera. Allí en la orilla dejó tumbado el larguísimo tronco y la cesta con huevos, el cuenco con aceite y el puré de ñame.
Una vez allí, y ya preparado, y al escuchar a la serpiente acercarse por el agua, comenzó a hablar consigo mismo, poniendo dos voces diferentes, como si hablara con otra persona:
– Sí, sí, es una serpiente realmente increíble.. ¡la más grande del mundo!
– ¡No me lo creo! – se respondió a él mismo con voz mucho más ronca para que pareciera otra persona- ¡Es tendrás que demostrarlo! Son tonterías que se inventa la gente de por aquí.
– Te digo que es verdad- continuó Anansi con su voz normal- Es tan grande, que podría comerse un rebaño de ovejas de un solo bocado. Si la gente fuera tan lista como yo, le traería obsequios como los que le he traído.
– Me estás tomando el pelo- dijo entonces con la voz ronca- Eso es imposible.
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Habia una vez en la isla de Chipre un Rey llamado Pigmalion. Este rey era considerado un hombre justo y bueno pero pese a ser el rey absoluto tenia muchos problemas con las mujeres que alguna vez cortejaba. Algunas de ellas habían sido groseras, otras egoístas y algunas de ellas simplemente lo ignoraban como hombre. Despues de intentar multiples veces de encontrar una mujer que lo apreciara y amara decidió que el mejor camino era despreciar el genero femenino y jurar que nunca se casaria con una mujer.
Con el tiempo este Joven rey fue encontrando su vida vacia y poco en la vida le llamaba la atención y la soledad de los días y las noches lo hicieron mas y mas amargo. Sin embargo los dioses para compensarlo lo dotaron de un gran don. La capacidad de esculpir. El rey dedico innumerables días y noches a aprender y perfeccionar el bello arte de la escultura y con el tiempo se fue volviendo un gran escultor capaz de hacer brotar bellas figuras que rivalizaban con el original.
Despues de varios años de dedicación y pese a su declarado desprecio por las mujeres decidió esculpir una mujer.
Hizo traer el mas bello bloque del mas blanco marfil que se pudiera obtener y con delicadeza comenzó a extraer el pedazos buscando liberar la figura de mujer que estuviera atrapada adentro.
Con paciencia y método, el marfil fue poco a poco reflejando las delicadas formas de la figura femenina y el Rey pigmalion fue lentamente contorneando cada una de aquellas formas con total dedicación y suavidad.
Pasaron varios meses y aquella escultura comenzaba a ser cada día mas y mas parecida a una real mujer. El rey pigmalion se maravillaba de cómo sus cinceles iban transformando el rudo marfil en una copia exacta de la imagen que su mente tenia de una perfecta mujer. A sus ojos y con la habilidad de años de escultor, aquel marfil ya reflejaba la tersa piel femenina y su cuerpo le recordaba los cuerpos que alguna vez había sentido en sus devaneos anteriores. Su cara reflejaba la ternura y placidez de una mujer enamorada. Los ojos esculpidos con gran delicadeza lo miraban con la mirada profunda que solo una mujer puede tener. Y las comisuras de la boca parecían susurrarle palabras de amor.
El rey pigmalion despertaba todos los días con un solo destino, su escultura de marfil . Y poco a poco comenzó a sentir en su interior el fuego del amor hacia su creación. Pero temeroso de ser llamado un loco a nadie rebelaba lo que estaba sintiendo. Amor por una joven mujer escultura. Pigmalión se enamoró de su creación y, a menudo, puso su mano sobre el estatuto de marfil como para asegurarse de que no estaba viva. Llamó a la doncella de marfil Galatea y adornó su hermosa figura con túnicas de mujer y colocó anillos en sus dedos y joyas alrededor de su cuello.
Como era constumbre cada año la isla ofrecia un festival a la diosa afrodita, y en aqule festival el solitario Pigmalión lamentó su situación. Cuando llegó el momento de que él desempeñara su papel en la procesión, Pigmalión se paró junto al altar y oró humildemente diciendo: "Si ustedes los dioses pueden darlo todo, les ruego que yo tenga por esposa, " y no se atrevió a decir la "La doncella del marfil", pero en cambio dijo: "una como la doncella de marfil". La diosa Afrodita que observaba y disfrutaba el festival en su nombre escuchó su súplica y también supo del pensamiento que aquel rey de Chipre había querido expresar y Demostrando su favor, hizo que la llama del altar se encendiera tres veces, disparando una larga llama de fuego en el aire
Después de las festividades del día, Pigmalión regresó a casa y besó a Galatea como era su costumbre. Ante la calidez de su beso, se sobresaltó como si le hubiera picado un avispón. Los brazos que antes eran de marfil ahora se sentían suaves al tacto y cuando presionó sua
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Había una vez un pescador que vivía con su mujer y ocho hijos en un lugar donde siempre se tenia que cumplir lo que se prometia . Todos los días el pescador sacaba una gran cantidá de pescados. Los hijos más grandecitos vendían el pescado en el pueblo y con eso se mantenía la familia.
Un día, el pescador volvió a la casa sin nada porque no había podido pescar. Esa noche se tuvieron que acostar sin comer. La madre les contaba cuento a los hijos para entretenerlos y para que no lloraran de hambre.
Al segundo día le pasó lo mismo al pescador y los hijos lloraban de hambre y él no sabía que hacer, desesperado.
Al tercer día tampoco sacaba nada. Entonces se acordó que su abuelita contaba que eso hacían las sirenas del mar cuando se querían casar, para que les llevaran un esposo. Entonces, desesperado, se puso a gritar:
-Sirenitas, sirenitas del mar, por la virtud que Dios te ha dado, dame pescados y te daré a mi hijo para que sea tu esposo.
Entonces oyó una voz que decía en el mar:
-Está bien, te daré pescados, pero si no cumples te morirás de hambre con tu familia.
En ese mismo momento se le llenaron las redes de pescados. Entonces le dijo a la sirena que dejaba clavado el machete adentro del agua y que mandaría al hijo a llevarlo, y que ahí ella podía aprovechar y entrarlo a su reino y casarse con él.
Cuando volvió a la casa todos se pusieron contentísimos. Comieron pescados y vendieron una gran cantidád. El pescador estaba triste porque tenía que perder al hijo mayor que tenía diez y seis años.
A la noche la mujer le preguntó cómo había hecho para conseguir tanto pescado. El pescador le contó en secreto lo que había pasado y que al día siguiente tenía que entregar al hijo mayor. El hijo había oído todo y pensó cómo tratar de salvarse. Al día siguiente el pescador lo mandó al hijo que le sacara el machete.
El muchacho llegó a la orilla del mar, trató de agarrar el machete y unas oleadas trataron de envolverle. De un salto salió a la orilla. Cuando las olas volvieron adentro, de otro salto agarró el machete y salió corriendo. Y así se salvó. Entonces se sentó, lejos de la orilla, y se puso a pensar qué podía hacer porque, si volvía a su casa el padre en alguna forma le iba entregar a las sirenas. Entonces resolvió ir a correr mundo, y tomó su machete y se fue.
Al rato vio un perro, un tigre, un león, un águila y una hormiga que se peleaban por una res muerta. Cuando lo vieron al joven lo llamaron. Fue el perro y le pidió en nombre de todos que les hiciera una buena repartición. El joven fue y con su machete partió la res y le dio los cuartos al león, el pecho y las costillas al tigre, las dos espaldas al perro, los lomos al águila y el espinazo con la cabeza a la hormiga.
Entonces el tigre dijo que cada uno le iba a dar una virtud en agradecimiento. Entonces el tigre le dio unos pelos del lomo, el león también le dio unos pelos del lomo, el perro le dio unos pelos de la cola, el águila unas plumitas y la hormiga la punta de la patita. Con eso el joven se podía convertir en todos esos animales. Tenía que decir: Dios y tigre y se convertiría en tigre. Dios y águila y se convertía en águila, y así con todos. Después tenía que decir: Dios y gente, y se volvía hombre.
El joven siguió. En cuanto entró en el monte, probó, y se convirtió en todos esos animales, en cuanto decía esas palabras.
Siguió el camino y vio a la distancia una gama. Entonces dijo: Dios y perro. Se convirtió en perro y cazó la gama. Entonces dijo: Dios y gente, y se convirtió persona. Carneó la gama y la asó. Comió y siguió el camino. Entonces dijo: Dios y águila. Se convirtió en águila y salió volando.
Anduvo por el mundo diez años. Anduvo por todos los pueblos y este joven se educó y aprendió mucho.
Un día que volaba hecho águila, divisó en el medio del mar un gran palacio y bajó. Entonces dijo: Dios y gente
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Había una vez un tigre que paseaba por los alrededores de un pueblo. En medio de su caminata, se desató una terrible tormenta, que lo obligó a buscar refugio en el zaguán de la puerta de la casa de una señora.
La señora estaba preocupada por otras cosas. El techo de su casa estaba lleno de agujeros, y ella debía correr de aquí para allá moviendo muebles para que el agua no se los estropeara.
-¡Qué barbaridad, esta gotera maldita! -gritaba la pobre señora. ¡No hay nada que pueda hacer para detenerla! ¡Por un momento parece que para... pero enseguida la tengo otra vez encima mío! ¡Es horrible, horrible...!
"¿Quién será la Gotera Maldita?", se preguntaba el tigre desde el otro lado de la pared. Los gritos de la señora y el ruido de los pesados muebles al moverse, lo hacían pensar en algún ser espantoso y peligrosísimo, llamado Gotera Maldita.
En ese mismo momento, pasó por el camino un alfarero que llevaba toda la noche buscando a su burro perdido. En la oscuridad vio que había un animal junto a la puerta de la señora, y confundiéndolo con su burro, se acercó hacia él con un garrote en alto.
-¡Estúpido animal! -le decía, mientras le daba golpes. ¡Ya estoy harto de que siempre te me escapes! ¡Te vienes ya mismo conmigo!
El tigre no podía creer lo que estaba pasando. Nunca nadie se había animado a tratarlo de esa manera a él, el más temido de todos los animales que existen.
"Ésta debe ser la famosa Gotera Maldita. No me extraña que la señora le tenga tanto miedo", pensaba, mientras el alfarero lo seguía aporreando y gritándole cosas. El hombre se subió sobre él y lo dirigió hasta su casa, dándole fuertes puntapiés. Una vez allí, lo ató del pescuezo a un poste y se fue a dormir.
A la mañana siguiente su esposa descubrió que en la puerta misma de su casa, había un tremendo tigre dormido.
-¿Sabes qué animal has traído anoche? -le preguntó a su esposo cuando despertó.
-¡Claro! ¡A ese estúpido burro!
-Ven y mira...
Cuando el alfarero vio que lo que había tratado de esa forma, la noche anterior, era un tigre, sus piernas perdieron fuerza y casi se cae al suelo del susto.
La noticia del hombre que había montado hasta su casa en tigre corrió por el pueblo con rapidez. Muy pronto todos querían verlo, hablar con él, preguntarle cosas acerca de su valentía. Se hizo tan famoso, que el rajá del país quiso conocerlo en persona. Se dirigió con su séquito hasta la casa, y quedó sorprendido al ver que el animal capturado era un tigre que llevaba años aterrorizando a la población.
El rajá estaba tan impresionado, que decidió transformar al alfarero en un noble: le dio terrenos, oro, y un ejército de caballería con diez mil soldados a su orden.
El alfarero y su mujer comenzaron a vivir entonces una vida de comodidades y lujos, hasta que un día llegó la noticia de que un país enemigo estaba a punto de invadir la región.
El rajá se dirigió a todos sus generales, ofreciéndoles el mando de los ejércitos, pero nadie quiso saber nada con semejante responsa-bilidad. Cuando ya no le quedaba nadie más a quien solicitárselo, se acordó de aquel valiente alfarero que había montado al tigre más peligroso del país. Se acercó a su casa por segunda vez y le dijo:
-Te nombro general en jefe de todos los ejércitos para defender-nos de la invasión -le dijo el rajá una vez que estuvo en su casa.
Al alfarero le dio vergüenza decir que no, pero para ganar tiempo y pensar en algo que hacer, le contestó:
-Acepto, pero necesito un día para estudiar al enemigo.
El rajá estaba encantado con su nuevo general en jefe. Apenas se quedaron solos, el alfarero le preguntó desesperado a su esposa:
-¿Y ahora qué hago? ¡Ni siquiera sé montar a caballo!
-Eso es lo de menos -le contestó su mujer. Mañana a primera hora buscamos un pony y vas cabalgando en él.
Pero a la mañana siguiente, antes de que el alfarero y su esposa siquiera se hubi
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Había una vez en lo que hoy conocemos como turkia un monje sabio Sufi que recorría los caminos de la ruta de la seda, El Sufi era un hombre modesto en el vestir pero con una presencia altiva y segura.
Un día este Sufi llego a las puertas de un gran palacio que se encontraba en las montañas. Desde las planicies alrededor de aquellas montañas se podía observar el brillo de las torres del palacio y de sus cupulas doradas.
Cuando el Sufi llego a las puertas del palacio los guardias le preguntaron hacia donde se dirigía, pero el Sufi apuro el paso y no les respondió dirigiéndose directamente hacia el edificio principal donde estaba el trono del rey.
Por ser un monje Sufi, nadie se atrevió a detenerlo y simplemente lo dejaban pasar. Al pasar por las enormes puertas del salón Real vio como al final se encontraba el Rey de aquella región rodeado de sus guardias y múltiples consejeros.
Todos los allí presentes se asombraron al ver aparecer el Sufi con sus simples vestimentas y su presencia erguida.
El rey miro detenidamente al religioso y le dijo
Sabio hombre que deseas de mi y que deseas de mi reino
El Sufi miro a sus alrededor antes de contestar y con vos clara dijo
He venido recorriendo las tierras y estoy cansado de tanto camina y quisiera saber si es posible que yo pueda dormir en este refugio de caravanas.
El rey que era un hombre prepotente y soberbio oyo las palabras del Derviche y se sintió ofendido.
Con voz altisonante le dijo.
Refugio de caravanas dices. Este es mi palacio y por muchas generaciones se ha construido y adornado con las mas bellas riquezas que los viajeros de la ruta de la seda puedan traer. Como habras podido darte cuenta mi palacio brilla desde muy lejos y el interior de cada uno de las habitaciones es decorado con los mas bellos metales y alfombras persas.
Ciertamente que lo he visto brillar, contesto el Sufi, pero mi pregunta es si puedo dormir en este refugio de caravanas.
El rey molesto con la insistencia del derviche en llamar a su palacio refugio de caravanas, le mando a apresar por sus guardias.
Pero el Sufi le dijo.
Dime quien ocupa estas habitaciones.
Pues yo …. Dijo el Rey
Y antes que tu quien lo ocupaba….
Pues mi padre el anterior Rey que en paz descanse.
Bien dijo el Derviche.
Y me puedes contar quien lo ocupaba antes de tu padre el rey
Pues mi abuelo también rey y así por varias generaciones mis antepasados han vivido en este palacio
El Sufi levanto la cabeza y mirando fijamente al rey le dijo
Como llamarías tu un sitio donde la gente vive por un tiempo y luego se marcha. No dirias que tu y todos tus antepasados no han sido mas que viajeros que se han hospedado momentáneamente en este palacio. Que este tu reino, tu palacio y tu tiempo no es mas que un refugio de viajeros.
El rey sorprendido por el razonamiento y la sabiduría de aquel Derviche, solamente le dijo. Tienes razón, buen hombre, yo solo vivo en un refugio de caravanas.
Y luego ordeno a sus consejeros que lo alojaran en una habitación cercana donde tuviera el placer de visitarlo durante el tiempo que el monje peregrino lo visitara.
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Habia una vez un mundo Kabiye, en lo que hoy se conoce como la republica de togo en el africa, una época en que los animales todavía se parecían a los hombres. Los hombres vivian en armonía mientras el mundo todavía se formaba.
En este mundo Kabiye había una madre que tenia cuatro hijos que había criado con mucho sacrificio y amor. Durante años la madre salía a trabajar los campos para proveerles alimentos a sus cuatro hijos. Pero años después cuando sus hijos ya estaban grandes y vivian por su propia cuenta, la madre se sintió enferma y débil y requeria ir caminando hasta donde vivía el hombre de la medicina que desafortunadamente vivía en un paraje lejano. La madre pensó que alguno de sus cuatro hijos podría acompañarla y envió a una gallina amiga a que buscara a sus hijos y les dijera que debían regresar donde ella para llevarla donde el medico.
La gallina fue inmediatamente a buscar el mayor de los hijos y le conto que su madre estaba enferma y que requeria su ayuda para ir donde el curandero. El muchacho miro la gallina mensajera y le dijo
-Pobre mamá -dijo el muchacho. Lo siento muchísimo, pero ahora no puedo ir. Se acerca la temporada de caza y tengo que preparar mis flechas.
Después Gallina fue en busca del segundo hijo.
-Qué pena, justo ahora me va a ser imposible -dijo el joven. Está a punto de desatarse una tormenta, y yo tengo que terminar mi casa para refugiarme.
Gallina volvió a intentarlo con la hija mayor.
-A mamá siempre le duele algo, y yo estoy ocupadísima. ¿No ves que estoy tejiendo? -dijo la chica. Pronto llegarán las fiestas, y necesito tela para hacerme ropa nueva.
Finalmente llego donde la hija menor y esta no dudó un segundo. Aunque era una joven muy trabajadora, dejó inmediatamente lo que estaba haciendo, corrió a ver a su madre y la acompañó a buscar al médico.
La madre volvió curada, pero muy enojada con esos tres hijos que la habían abandonado. Y los maldijo con palabras que iban a definir su destino para siempre, no solo para ellos sino para sus hijos y sus nietos y todos sus descendientes.
Al mayor de sus hijos le dijo.
-Era tan importante preparar tus flechas, ¿verdad? Pues ya no tendrás ese problema. De ahora en adelante las llevarás siempre listas a tu espalda. Y aquel hijo mayor se convirtió inmediatamente en un animal con miles de espinas. Había creado El puerco espin.
Luego le dijo al segundo hijo
-Para ti estaba primero tu casa que tu madre. Muy bien. Tendrás tu casa terminada. ¡Y la llevarás a cuestas hasta el fin de tus días!. Y aquel hijo mal agradecido se convirtió en una animal con un gran caparazón como hogar que tiene que cargar para siempre. Había creado La tortuga
A su hija mayor le dijo
-Tenías que tejer tu tela antes de cualquier otra cosa. Ahora te darás el gusto de tejer todo lo que quieras y, sin embargo, tu ropa nunca estará lista para la fiesta.
Y su hija mayor se convirtió en un pequeño animal que trabaja y trabaja constantemente haciendo una tela interminable. Había creado la araña.
Y a su hija menor que corrió a ayudarla le dijo
-A ti, hija querida, te bendigo -. Dulce has sido con tu madre y nadie será más dulce que tú. Las flores se abrirán para darte su néctar y todos te amarán por la delicia de tu miel.
Y así fue como nació la abeja.
Y desde esa época estos animales han vivido en el mundo Kabiye debido a las maldiciones de una madre a sus hijos malagradecidos y las bendiciones a su hija bondadosa.
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Había una vez un hombre llamado Jorge que desde niño había oído cuentos de dragones que asolaban regiones y pueblos y capturaban princesas para pedir rescate a los pobladores. El hombre desde muy joven se dormia oyendo los cuentos de dragones que su padre le contaba y sus sueños eran frecuentemente relacionados con aquellos seres feroces con escamas por todo su cuerpo.
Durante años su pasión por los dragones fue creciendo y cuando aprendió a leer comenzó a buscar cuentos y libros sobre dragones. Visito la biblioteca de su pueblo y allí encontró unos cuantos libros donde se narraban las historias de hidalgos caballeros que recorrían extraños parajes en busca de los dragones para enfrentarlos. Con ansias fue estudiando cada uno de los detalles relacionados con los dragones.
De cada uno de los libros iba sacando detalles que completaban con lujo de detalles las características físicas de los dragones. Aprendió que un dragon promedio media 15 metros de alto y 50 metros de largo incluyendo la cola. Que su cuerpo totalmente cubierto de duras escamas le permitia rechazar fácilmente las flechas y las lanzas que le enviaban sus contrincantes. Aprendió además que a lo largo de su cuerpo lo recorrían una hilera de puntiagudas espinas que herían con facilidad a cualquiera que quisiera acercarse a el. Su larga cola terminaban en temibles espuelas que destruían con una facilidad inaudita.
Ademas descubrió que en sus cabezas tenia un par de cachos prominentes que utilizaba para atacar ferozmente. Sus alas les servían para desplazarse velozmente de un lugar a otro y al mismo tiempo para cubrir su cuerpo cuando le lanzaban piedras.
Pero sin duda lo que mas lo sorprendio, leyendo y estudiando detalladamente de las crónicas de los aventureros que habían enfrentado valientemente a los dragones es que estos tenían tenían el poder de lanzar enormes lenguas de fuego desde su boca y que así podían quemar a cualquiera que se le acercara o destruir en segundos plantaciones o pueblos enteros.
Con el tiempo el joven Jorge había devorado todos los libros y cuentos sobre dragones que existían en su pueblo y de algunos comerciantes que llegaban al pueblo oyo hablar de gran biblioteca en Roma con miles de libros sobre dragones. Jorge comprendio que debía viajar a Roma para así algún día aprender a luchar contra los dragones.
En roma la biblioteca papal le dio acceso a todos los libros escritos sobre dragones y Jorge se dedico a completar su estudio. Con valentía fue aprendiendo como se comportaban los dragones, que comían, como se movían en el campo de batalla, donde dormían y cuales eran sus debilidades.
En poco tiempo era sabido que Jorge era el mayor experto en dragones que existía, su fama fue creciendo y creciendo. Convencido que el estaba destinado para luchar contra los dragones, comenzó un riguroso entrenamiento físico que lo ayudara en la lucha a muerte con aquellos monstruos.
Aprendió a montar a caballo, Aprendió a manejar la espada como el mejor y aprendió a atacar con la lanza mientras cabalgaba velozmente el caballo. Trabajando con los herreros diseño con cuidado una armadura que lo protegiera de las mortales espinas y espuelas que sobresalían del cuerpo escamoso de los dragones. Diseño y fabrico un escudo que le permitia bloquear las lenguas de fuego que un dragon le pudiera lanzar.
Despues de años y años de lectura y estudio, de haber entrenado su cuerpo para la ardua labor de buscar y luchar con dragones, Jorge se preparo para salir a recorrer el mundo con su armadura y su caballo. Pero antes un tal Rafael de profesión pintor, le pidió que posara para el en su caballo blanco mientras le hacia un cuadro de el matando un dragon.
Y San Jorge, después de años y años de lecturas, estudio
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Habia Una vez un mundo Wixarika donde un hombre huichol que necesitaba un area para sembrar, y por lo tanto necesitaba cortar los arboles del bosque cercano. Durante el dia el Huichol fue con su hacha hasta el bosque y corto algunos de los arboles, y luego se fue a dormir, al siguiente dia tomo de nuevo su hacha y se dirigio al bosque, para su sorpresa encontro que los arboles que habia cortado se encontraban de nuevo crecidos, como si nunca hubieran sido cortados.
Extranado, comenzo a cortar de nuevo los mismos arboles y cuando cayo la noche se fue a dormir, y al despertar al otro dia y caminar al bosque de nuevo encontro los arboles crecidos. El hombre huichol decidido a limpiar el bosque de arboles lo intento de nuevo, pero al final del dia se escondio en el bosque en vez de ir a dormir a su casa.
Durante la noche, bajo la luz de la luna vio como en el centro de los arboles cortados aparecia una anciana con una vara en la mano. La anciana apunto con su vara a los cuatro puntos cardinales y de inmediato los arboles cortados comenzaron a crecer de nuevo, hasta alcanzar su tamaño original.
Era la anciana Nacahue, diosa de la tierra, que hace brotar la vegetación y que estaba dedicada a mantener el bosque intacto.
Después de recuperar los arboles, la anciana se dirigió al hombre huichol y le dijo; Hombre, su trabajo es inútil, dentro de cinco dias Habra un gran diluvio que cubrirá toda la tierra. Para que estes preparado y puedas supercar el diluvio deberas construir una gran caja de madera en la deberas reguardar los siguientes elementos:
cinco granos de maíz de cada color; cinco semillas de fríjol, también de distintos colores; cinco sarmientos de calabaza, para alimentar el fuego, y una perra prieta, y queluego deberia se encerrase dentro de la caja.
El indio obedecio y despues de construer la caja y recolectar las semillas, tomo a su perra y espero hasta que el viento fuerte le llevo las primeras gotas de agua y salto a la caja y la cerro con una tapa fuerte.
La diosa Nacahue se sento sobre la tapa de la caja con una guacamaya al hombre y vio como el agua comenzo a caer y a subir hasta que la caja comenzo a flotar.
Y floto por cinco años hasta que al sexto año el agua comenzo a descender y la caja encallo en una montaña cerca a Santa Catalina, donde dicen los viejos puede verse aun.
Cuando el huichol salió de la caja la tierra seguía cubierta de agua; pero las guacamayas vinieron y la separaron con sus picos en cinco mares permitiendo que el l suelo pudiera secarse y de nuevo el mundo se cubrió de vegetación.
Despues de esto la Diosa Nacahue regresó al cielo y el huichol siguió viviendo en la tierra, acompañado sólo de la perra. Cuando por las noches regresaba de su trabajo, encontraba siempre preparadas unas tortillas en su gruta. Un día se quedó acechando, para descubrir el misterio, y pudo ver cómo la perra se quitaba la piel y se convertía en una bella mujer y se disponía a hacer la comida.
Entonces el huichol que estaba cansado de estar solo, se apoderó de la piel y la arrojó al fuego y sin hacer caso de los gritos de la mujer, la refrescó con el agua del nixtamal. Desde entonces no volvió a tomar forma perruna, vivió con él y los numerosos hijos que tuvieron poblaron la tierra.
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Había una vez una zona en el amazonas en el que vivian pacíficamente arboles y animales. La zona tenia una gran cantidad de arboles de diferentes tipos, formas y tamaños. Allí igualmente vivía unos animales muy bellos que deambulaban libremente por entre la vegetación. Cuenta la leyenda que una vez paso por allí un animal que era considerado el mas bello del mundo. El animal tenia un andar muy bello y sus pelambre era sedoso. Ademas se decía que este ser maravilloso era capaz de cantar con los mas bellos tonos posibles.
El animal había recorrido gran parte del amazonas y ahora había llegado a esta área y entre los otros animales se había despertado la envidia y la admiración. Pero el animal acostumbrado a vagar por la amazonia solo se quedaba unos días y después continuaba con su recorrido.
En aquel lugar del amazonas crecia plácidamente una palmera que había visto como el animal había buscado refugio entres sus raíces. Y de ver la belleza de este animal se enamoro profundamente de el.
Y así cuando el animal se recostaba a descansar durante la noche la palmera comenzaba a moverse lentamente hasta crear un movimiento que hacia que el animal durmiera plácidamente. Y así pasaron los días y la relación del animal fabuloso y aquella palmera se fue haciendo mas y mas cercana. El animal cantaba bellas canciones y la palmera sentía que aquellas canciones eran su vida.
Pero el tiempo paso y el animal sintió que debía continuar su trayecto y decidió partir. Con dulzura el animal le dijo a su palmera que pronto debían partir. La palmera sintió un dolor profundo dentro de su tronco. El dolor de saber que pronto aquel animal partiría y que el no lo podría seguir por estar amarrado a un solo lugar como todos los arboles del mundo.
La conocida Socratea Exorrhiza vio como su animal se despedia y vio como el dolor en su tronco por la partida era totalmente insoportable. Su cuerpo estaba aferrado al lugar donde había nacido, pero su mente estaba en la idea de salir de allí para buscar a su animal.
Un día desesperado por el dolor decidió intentar algo nuevo de su tronco hizo crecer una nueva raíz unos centímetros mas adelante y vio como su cuerpo, que antes era erguido se podía mover algunos centimetros hacia delante, con voluntad y gran esfuerzo había podido caminar unos cuantos centímetros y luego creció otra raíz y luego otra mientras abandonaba aquellas raíces traseras que se iban secando.
Y así aquella palmera, la Socratea, aprendió a caminar por la selva del amazonas y cuentan los habitantes del amazonas que han visto estos arboles viajar en busca de aquel animal fabuloso que les robo el alma.
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Había una vez un hombre que fue a buscar agua al río. Cuando regresó a su casa, se encontró con que el tigre había entrado en ella y estaba allí sentado en el suelo. El hombre, asustado, dio un salto hacia atrás para buscar sus armas, pero el tigre se echó a reír y le dijo:
-No soy tonto, yo te he estado observando desdehace muchos días y sé que tu poder son tus armas, por eso he entrada a tu casa y las he destruido. Así que no las busques mas.
El hombre vio entonces que el tigre estaba sentado sobre los restos de sus flechas y hachas.
-No temas. He oído decir a todos los animales del bosque que tu te consideras el ser mas poderoso de la región y como yo no estoy acostumbrado a tener rivales he venido a demostrarte que soy más fuerte y poderoso que tú. Así que Acompáñame.
El animal se puso en pie y salió afuera hasta un matorral cercano. Allí se escondieron. Al cabo de un ratito, escucharon unos aletazos y vieron un Pauji que venía volando y se posó en lo alto de un árbol.
El tigre trepó silenciosamente por el árbol, cogió al paují por el pescuezo y regresó junto al hombre.
-¿Tú eres capaz de hacer esto? -le preguntó.
-Sin mis flechas o la cerbatana, no -contestó el hombre. Siguieron escondidos y, al poco rato, escucharon ruido de pisadas fuertes. Un tapir se acercaba hasta donde estaban ellos.
De un gran salto, el tigre cayó sobre el animal y le dio un solo zarpazo. El tapir murió, y el tigre lo arrastró hasta el matorral.
-¿Puedes matar a un tapir como yo lo acabo de hacer? -preguntó.
-No -dijo el hombre, sin mis armas no puedo. Entonces fueron a la orilla del río, y el tigre sacó su lengua rosada y comenzó a golpetear el agua. Los peces, atraídos, se acercaron y, de un solo manotazo, el tigre sacó unos cuantos enganchados a sus uñas.
-¿Y esto? -le preguntó.
-Sin mis aparejos de pesca, no puedo hacerlo -murmuró el hombre.
El tigre se le quedó mirando y le dijo:
-Bien, ahora te toca a ti, hacer tres demostraciones de tu habilidad. Si yo no puedo imitarte, seremos amigos, pero si no lo consigues, te devoraré.
El hombre estaba pensando en algo, cuando vio que la luna estaba rodeada por las nubes. Le dijo al tigre:
-Mira ahí arriba y espérame aquí, que ya vuelvo.
El tigre, desconfiado, dijo:
-¡Eh!, no me tomes el pelo y huyas, porque te encontraré y te devoraré.
-No te preocupes, que ahora mismo vuelvo.
Se metió en la selva y fue corriendo hasta su casa. Entró y buscó una torta de casabe, que está hecha de almidón de mandioca y es blanca y redonda. Cuando vio que la luna se escondía detrás de las nubes, corrió hacia donde estaba el tigre, le mostró la torta de casabe y le preguntó:
-¿Sabes qué es esto, amigo?
-Pues no -contestó el tigre.
-Mira el cielo, ¡es que no ves que la luna ha desaparecido!
El tigre miró primero donde había estado la luna y, después, la torta.
-¡Ah! ¡Has atrapado la luna! -exclamó.
-Sí -dijo el hombre, y le dio un mordisco al casabe.
El tigre, mirando cómo saboreaba el hombre, dijo:
-Debe de ser sabroso comer luna.
El hombre le dio un pedazo y le dijo:
-Sí que está rica. Come.
Y entre los dos se la comieron entera. El tigre se relamió.
-Qué lástima que se haya acabado -dijo el tigre.
-No importa -dijo el pemón, ahora saldrá otra luna.
-¿Y podré cogerla yo?
-Claro, si haces lo mismo que yo.
-¿Y cómo hiciste?
-Muy sencillo -dijo el hombre. Me subí al árbol más alto y de un salto llegué hasta ella.
Después de que dijera esto, la luna salió de las nubes que la tenían oculta y comenzó a brillar en el cielo.
Apenas la vio el tigre, subió al árbol más alto. Se agazapó y empezó a mirarla, esperando el mejor momento para atraparla y, cuando lo creyó conveniente, dio por fin el gran salto. Pero en lugar de alcanzar la luna, cayó al suelo y se estrelló contra una piedra.&l
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