Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

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Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda episodes

  • 252. Dédalo e Ícaro (Leyenda Griega)

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    Había una vez rey llamado Minos, que gobernaba la Isla de Creta en el mediterráneo Griego. Minos era hijo de Zeus y Europa. Minos le pidió al Dios Poseidón que le hiciera salir un toro del mar para sacrificarlo en su honor. Cuando Minos vio el toro le pareció tan bello que decidió conservarlo incumpliendo lo prometido a Poseidón. Poseidón sintiéndose engañado decidió castigar a Minos e hizo que su esposa Pasifae se enamorara del Toro, y de esta unión nació un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro, que era fiero y cruel. 

     

    Por aquellas épocas llego a Creta un hombre llamado Dédalo que era reconocido como un hábil arquitecto, herrero, escultor y artesano. Dédalo desterrado de Atenas su ciudad natal al ser acusado de matar a su sobrino Perdix, empujándolo desde una risco y quien fue convertido en una perdiz por la diosa atenea. Dédalo desterrado vago por muchas tierras hasta que llego a la isla de Creta. 

     

    Cuando el Rey Minos se entero que Dédalo vivía en su isla lo mando a llamar y le pidió que le construyera un laberinto prisión para el Minotauro, la bestia que solo comía carne humana. Dédalo un hombre ingenioso ideo y construyó un gigantesco laberinto con incontables pasillos en todas direcciones que se entrecruzaban entre si y que no permitían salir de el. 

     

    El rey Minos encerró al Minotauro allí y encantado con el trabajo de Dédalo y le encargo muchos mas trabajos, pero Dédalo quería salir de Creta y recorrer otros lugares. Un día fue a visitar al rey Minos y le pidió que lo dejara salir de Creta y el Rey temeroso de que Dédalo revelara a otros como salir del laberinto ordeno encerrarlo a el y a su hijo Ícaro en una torre alta de su palacio. 

     

    Allí dédalo y su hijo pasaron meses encerrados hasta que Dédalo comenzó a planear su fuga. Desde la torre podía observar el vuelo de los pájaros y pacientemente fue llevando un registro de los diferentes movimientos que las gaviotas y pelicanos hacían cuando estaban volando y observo como ellas batían sus alas para elevarse y como planeaban sin necesidad de mover sus alas y como finalmente movían las alas para aterrizar. Durante estos meses de observación fue  recogiendo las plumas que los pájaros dejaban en la torre y  comenzó a idear la construcción de un par de alas uniéndolas con cera de una colmena de abejas que había allí mismo. 

     

    Con la habilidad de artesano, fue organizando las plumas de menor a mayor uniéndolas con un hilo y manteniéndolas juntas utilizando la cera de las abejas. Luego las pego a sus brazos e imitando el vuelo de los pájaros salto de la torre pasando sobre  el palacio sin ser detectado. Luego regreso triunfante a lo alto de la torre y entusiasmado construyo un par de alas para su hijo Ícaro. 

     

    Luego con cuidado fue enseñando a su hijo lo que había aprendido de observar las aves y como el podía imitar el mismo movimiento con las alas de plumas que le había construido. Finalmente se prepararon para escapar volando. Dédalo le dio los últimos consejos a Ícaro.

     

    Vamos a volar con estas alas hacia el mar, pero debes seguirme siempre y yo seré tu guía. Recuerda nunca volar muy bajo porque se te pueden mojar las plumas y caerías. Igualmente y esto es muy importante, no vueles muy alto porque el sol puede derretir la cera de tus alas. Debes seguirme de cerca siempre. 

     

    Y el momento llego, Dédalo salto de la torre seguido de su hijo Ícaro y juntos planearon al salir de la torre y fueron ganando velocidad y ambos comenzaron a mover sus alas ganando altura y pasando sobre las murallas de la ciudad hacia el mar. Y desde lo alto podían observar la costa y los barcos en el mar. 

     

    Y todo iba según lo planeado, Dédalo iba adelante mientras se alejaban de Creta e Ícaro lo seguía de cerca manteniendo distancia entre el mar y el sol. Pero a medida que cru

    9 min
  • 251. La virgen de la Candelaria (Leyenda islas canarias)

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    Hoy tenemos una leyenda sobre una de las vírgenes mas venerada en el mundo católico. La virgen de la Candelaria. 

    Había una vez en Tenerife una tribu indígena llamada por los españoles Guanches.  

    Corria el final del siglo 14 y Un día un grupos de pastores guanches , que lleva­ban todos los días a sus rebaños a beber a los manantiales de la playa de Chinisay,vieron como su ganado no quería avanzar y al adelantarse a inspeccionar la playa vieron una figura de madera de una mujer morena con un niño en sus brazos  y un velon en la mano. 

    La imagen era de madera y los ingenuos guan­ches pensaron si la habían arrojado al mar era porque tendría algún maleficio que ahora podría dañarlos a ellos.

    Uno de ellos tomo de la arena un tronco muy grande y redondo lo arrojó rudamente sobre la figura, pero al momento de lanzar el tronco dio un gemido doloroso y dejó caer a lo largo del cuerpo su brazo como si estuviera roto. Todos los presentes se sobre-cogieron, pero otro de los pastores quiso dárselas de valiente y, sacando una daga le lanzo el arma contra ella con tan mala suerte que la hoja se escurrio de sus dejándole una dolorosa herida.

    Aterrados todos ante este segundo hecho huyeron, temiendo que la imagen los persiguiera.

    Se enteró de lo sucedido el príncipe Guanche llamado Mencey y  a la cabeza de sus fuertes guerreros, llego hasta la playa donde estaba la imagen

    Cuando la vio sintió una dulce sensación de paz, producida por su maravillosa hermosura; tenía el bello rostro luminosos reflejos, que le daban sobrenatural expresión de bondad y miseri­cordia; 

    Admirado el príncipe por la extraña maravilla vio como . El hombre cuyo brazo se había dislocado se acercó tímidamente, levantó la mano sana y rozó suavemente con sus dedos la túnica de la imagen: al momento sanó el brazo, recobrando su posición normal. Inducido por esta súbita curación se acercó también el que tenía la mano herida y al momento quedó curada de la misma manera milagrosa.

    Lo guanches se postraron a los pies de la bella imagen, con muestras de sumisión y respeto. Estaban convencidos de que poseía un misterioso y secreto poder; que se la habían envia­do sus dioses para que iluminase sus oscuras inteli­gencias.

    El príncipe Designó la gruta de Atbinico, próxi­ma al lugar, para guardar aquella Virgen, que iba a derramar sobre toda la isla las bendiciones. Tenían que darle un nombre para honrarla y perpetuar su recuerdo y como si Ella misma quisiera indicar el que deseaba que le dieran, ella misma encendió la luz de su Velon y por ello recibió la denomina­ción de Santa Virgen de la Luz.

    Pasado un año llegaron a Fuerteventura los hombres de un navío genovés, que había hecho escala en Tenerife, y explicaron a los españoles la existencia de aquella Virgen, que habían visto con sus propios ojos.

    Llegó el relato a oídos del dueño de la isla, don Diego de Herrera, 

    sintió una gran indignación al pensar que una sagrada imagen de la Virgen María se encontrase en poder de unos paganos.

    Si lo que le decían era cierto, él tenía la obliga­ción de rescatarla de aquellas manos guanches y llevarla a Fuerteventura, donde dispondría de un altar para colocarla y darle el debido culto como Madre de Dios.

    Y fue su hijo Sancho, mozo de veintiséis años, fuerte y valeroso, ambicioso de aventuras que le dieran gloria ante los hombres y ante Dios, quien se ofreció, lleno de entusiasmo, para realizar la em­presa.

    El mismo príncipe Mencey recibió al mancebo y le acompañó a la gruta de Atbinico donde estaba la milagrosa imagen, pero cuando don Sancho mani­festó su pretensión de llevarla consigo, el jefe de los guanches le dio la más rotunda negativa.

    La sagrada Virgen había realizado numerosos milagros en la isla; por su divina intervención habían sanado enfermos, desaparecido frecuentes epidemias, desencadenado bienhechores aguaceros, cuando se lo habían rogado. L

    10 min
  • 250. Bugipu y el Chontaduro (Mito Tucano)

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    Había una vez un mundo Tucano un ser que era llamado Bugipu Ibiko-khi. Bugipu era el hombre día o el Sol como actualmente lo conocemos. Bugipu vivía en el mundo de arriba  y un día decidió regresar al mundo de aca, Bugipu había pasado mucho tiempo en el mundo de arriba y por las mañanas subia a lo alto del mundo desde donde observaba el mundo de abajo donde vivian los hombres Tucano. 

     

    Como todos los días En su camino de regreso, cansado del recorrido diario subiendo a lo alto, Bugipu venia pensando en su en el sueño que disfrutaría en la noche, mientras tanto se piel despedia un color rojizo de tanto haber brillado durante el día y necesitaba descansar para recobrar su color amarillento al día siguiente. 

     

    De pronto Bugipu miro hacia atrás y vio unos puntos de luz que venían saliendo del horizonte por donde solia salir todos los días. Y curioso por ser la primera vez que los veía se detuvo a esperarlos  pese a estar cansado, de pronto, observo que los puntos tenían un brillo distinto y claro. Y desde su lugar en el horizonte  les pregunto quienes eran y ellos le respondieron

     

    Somos la gente estrella y siempre te vemos marchar y cuando lo haces nosotros aparecemos y estamos aquí arriba hasta que tu apareces de nuevo y nosotros nos vamos. Ven quédate con nosotros. 

     

    Bugipu, el sol,se quedo y vio aparecer una joven de resplandor de braza apagada que le gusto mucho. Sin embargo el día de la gente estrella y la joven resplandeciente era la noche para Bugipu y tenia que descansar  y la gente estrella se distribuían por el mundo de arriba emitiendo un fulgor tenue que les permitia a los hombre dormir sin molestarlos. Y cuando Bugipu despertaba la gente estrella se ocultaban a dormir en el mundo de arriba. Todo era armonía entre ellos 

     

    Pero un día, mientras Bugipu vigilaba,  un murciélago grande detecto a una de las estrellas y la mordio causándole la muerte a la estrella y bugipu enojado lo mato para que no volviera a atacar a sus amigas la gente estrella y desde esa época los murciélagos aprendieron a salir únicamente cuando el sol se ha ocultado. 

     

    Bugipu vivía siempre con un dolor en su corazón. Veia la belleza de la joven del resplandor de braza apagada y deseaba alguna ver hacerla su mujer. Pero la gente estrella no aprobaba la unión porque Bugip vivía en otro tiempo, sin embargo urdio un plan. 

     

    Un día capturo una piraña y quitándole un diente espero que la joven saliera y la hirió con el diente en su costado, y ella la luna comenzó a teñirse de sangre oscura y la gente estrella alarmados pensaron que los murciélagos habían regresado y decidieron lanzar a la joven a un poso oscuro, tan oscuro que ni la oscuridad de la noche se podía ver. Y solo los murciélagos la podían encontrar.

     

    Bugipu, el sol, desesperado de haber perdido a la bella luna, se acerco al poso, pero era tan profundo y oscuro que no podía ver nada, así que tomo todos cada uno de sus rayos e hizo un brazo larguísimo que bajo hasta el fondo del poso y la luna subió por este rayo hasta la superficie. Bugipu, dolido por lo que la gente estrella le había hecho a su joven, la translado a la región donde se juntan el día con la noche y donde nunca llegan la gente estrella. Y allí la cuido mientras ella se curaba de sus heridas sufridas (Cicatrices que aun se observan en las lunas llenas), cuando por fin la luna se había recuperado Bugipu el sol la tomo de nuevo y la llevo al mundo de arriba donde los hombres estrella los recibieron con regocijo ya que durante mucho tiempo no había luz del día. 

     

    Y los hombres estrella le dijeron al sol, Durante tu ausencia florecio por fin Toa, el árbol de la fruta sagrada. El chontaduro. y ya esta listo para producir frutos . 

     

    Bugipu dijo entuciasmado, Pues comamoslo ahora. 

    &a

    8 min
  • 249. La rebelion de los cuentos

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    Habian una vez un cuentero que vivía en Camboya. El cuentero era un viejo que tenia a su  cargo un joven muchacho llamado LoM.  Cuendo el niño se iba a dormir, el viejo  se acercaba dulcemente a su cama y le contaba un cuento para que se durmiera. 

     “Cuéntame otro cuento, por favor”, suplicaba Lom. “No ya es hora de dormir”, contestaba el viejo con dulzura y abrigando al muchacho lo dejaba dormir. Así que el pequeño se acurrucaba en su cama y pensaba en la historia que acababa de escuchar y lentamente se levantaba y tomaba una bolsa vieja que tenia colgada en su cuarto y allí contaba el cuento de nuevo y cerraba la bolsa para que el cuento no se le volara.

    Desde que Lom era muy niño, el viejo le contaba cada noche historias maravillosas: cuentos sobre enormes gigantes y poderosos magos, tigres feroces y sabios elefantes, emperadores opulentos y hermosas princesas. Cada noche tocaba una historia nueva, y a Lom le encantaba escucharlas. Sabía que el viejo  había oído los cuentos de labios de su madre, su abuela, su bisabuela, y que eran historias muy antiguas. 

    Lom solía alardear delante de sus amigos de saberse muchos cuentos. “¿Por qué no nos cuenta uno?”, le pedían una y otra vez. “No –gritaba Lom-, son míos, y no se los contaré a nadie”.

    Todo el mundo sabe que los cuentos están para ser contados, pero como Lom no los compartía con nadie, se iban quedando aprisionados ene esa vieja bols que el tenia  colgada en su habitación.

    Lom siguió creciendo, acompañado por los cuentos que el viejo le contaba cada noche, y se convirtió en un apuesto joven. Decidió casarse con una bonita joven de un pueblo vecino. La noche antes de la boda, el viejo oyó unos extraños murmullos en la habitación de Lom. ¿Qué será eso?”, refunfuño, y se puso a escuchar atentamente.

    Los murmullos venían de la vieja bolsa. Eran los cuentos, que charlaban entre sí lamentándose: “Mañana el joven se va a casr y por su culpa nos vamos a quedar aquí encerrados en esta bolsa, sin poder seguir viajando por el mundo entre las mentes de los muchachos”.

     “Debió dejarnos salir”, se quejó otro cuento. “Le haremos pagarlo caaro”, gritó un tercero. “Tengo un plan”. Dijo el primer cuento. “Cuando vaya mañana al pueblo para la boda le entrará sed, asi que yo que soy un cuento de un pozo de agua me presentare en su camino y cuando beba el agua del pozo, le entrará un dolor de estómago terrible”.

     “Por si el plan no funciona, yo que soy un cuento sobre frutas me convertiré una sandia y cuando me vea y me coma, sufrirá un dolor de cabeza espantoso”, dijo el segundo cuento.

     “Yo me convertiré en serpiente y le morderé”, dijo el tercero. “Sentirá un dolor insoportable en la pierna.” Y los cuentos se rieron  tramando su venganza.

    El viejo se quedó horrorizado. “¿Qué hago?”, se preguntó. “Tengo que evitarlo”. El criado pasó toda la noche entera pensando como salvar al joven.

    Por la mañana, cuando Lom se disponía a partir en su caballo al pueblo vecino, el viejo  salió apresuradamente y agarró las bridas del animal. Guió al animal por las colinas hasta llegar a un pozo.

     “¡Alto! -gritó Lom-, tengo sed”, pero el anciano hizo seguir al caballo sin detenerse en el pozo. Al poco llegaron a sembrado repleto de sandias. “¡Para!, gritó Lom.

    “Estoy muerto de sed. Quiero una sandía”. El anciano no quiso detenerse y siguieron adelante.

    Llegaron al pueblo y durante la boda el viejo cuentero se pasó todo el tiempo mirando por todas partes, pero no vio ninguna serpiente.

    Al anochecer, los novios se dirigieron a su casa. Los vecinos habían cubierto todo el suelo de la casa de alfombras.

    De repente, el viejo entró corriendo en los aposentos de los novios. “¿Cómo te atreves a entrar aquí de ese modo?”

    El viejo levantó la alfombra y dejó al descubierto una serpiente venenosa. La cogió por la cabeza y la tiró por la ventana. “¿Có

    8 min
  • 248. El misionero

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    Habia una vez un sacerdote que quería dedicar su vida a la admirable vida de las misiones. Desde que este sacerdote fue ordenado le dejo en claro a sus superiores que el quería viajar a las mas remotas regiones del mundo, a evangelizar a las tribus mas primitivas que pudieran existir y llevarles la palabra de dios y así convertirlos al cristianismo. Su fervor iba en aumento a medida que pasaban los años sirviendo devotamente en algunos pueblos menores de su región natal. Pero su vocación de misionero iba creciendo y creciendo y en su mente estaba fija la idea de convertir infieles a su religión. 

     

    Un día el sacerdote recibió finalmente el encargo de viajar a evangelizar una remota tribu y el empaco su cruz, su biblia y sus pocas pertenencia, e inicio el viaje de miles de kilómetros para llegar a donde habitaba esta tribu. Finalmente después de varios meses de viajar por tierras desconocidas llego a la frontera donde vivía la tribu y allí fue rápidamente recibido por los habitantes de la región que por ser una tribu lejana, no recibían muchas visitas y siempre tenían un poco de recelo ante los visitantes. 

     

    El Sacerdote noto de inmediato el frio recibimiento, pero vigorizado por su fe y su deseo de llevar la palabra de Dios, se dispuso a lentamente ganarse la confianza de la tribu. 

     

    Lo primero que noto era que ellos eran bastante pacificos y que por no tener otras tribus cercanas realmente no conocían la guerra. Ademas eran muy reservados y poco inclinados a hacer alarde de lujo. Su vida era simple y modesta y se dedicaban exclusivamente a la caza y la pesca. 

     

    Despues de varios meses en que estuvo viviendo cerca de ellos, aprendió sus costumbres y su lenguaje y sabiendo como actuaban y como hablaban paso a cumplir con su misión de misionero. 

     

    Entablo una relación directa con el jefe de la tribu y ganándose su confianza lo convenció de que le permitiera contarles de su fe cristiana. El jefe le permitio advirtiéndole que ellos ya tenían su propia religión, pero que no le impedirían hacer su labor. 

     

    El sacerdote comenzó a evangelizar lentamente y después de varios años había llegado a crear una gran confianza y ya algunos de los miembros de la tribu se acercaban a el llevados por la curiosidad sobre su religión y las constumbres del cristianismo. 

     

    Y un día el sacerdote decidió ir mas alla y se propuso comenzar a convertir a algunos de ellos y efectivamente un puñado de ellos comenzó a asistir a misa y a recibir la enseñanza de la biblia, que el les leia con pasión. 

     

    Con  el tiempo casi todos los miembros de la tribu, se volvieron creyentes y comenzaron a cumplir con los ritos católicos. Y un día comenzó a hablarles del cielo y del infierno. 

     

    Los miembros de la tribu se sentaban a escucharlo alrededor del fuego y cuando el hablaba del cielo como un lugar en las alturas, poco les llamaba la atención, pero cuando el sacerdote les hablaba del infierno y sus fuegos eternos, la tribu toda se llenaba de excitación y siempre le pedían que les hablara mas en detalle sobre que comportamientos los podían llevar al cielo y cuales al infierno. Y el les hablaba de los pecados y los mandamientos. 

     

    Y la tribu comenzó a cambiar. Muchos de sus miembros comenzaron a actuar en contra de los mandamientos y rápidamente muchos de ellos se dedicaron a hacer lo que el sacerdote les decía que los llevaría al infierno. Y el sacerdote que observaba estos comportamientos y recibia las confesiones les advertia que debían parar de pecar o se irían al infierno y sus llamas perpetuas. 

     

    Pero ninguno de ellos le hizo caso y después de un breve periodo, el sacerdote concluyo que la tribu había sido poseída por los demonios y que no había forma de recuperarlos y que todos se condenarían en el infierno&

    6 min
  • 247. El Tio Conejo y La Boa (Infantil)

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    Había una vez un conejo que todos llamaban tío Conejo que era reconocido por su astucia y sus manas para salir de los problemas que se le presentaban. Tio Conejo estaba muy pero muy preocupado, porque como a el le gustaba caminar por el bosque ya era la tercera vez que había estado a punto de ser sorprendido por la tía Boa.

    La ultima vez que esto le sucedió fue hacia algunos dias en que él iba saltando distraído, cuando tropezó con un tronco y allí mismo estaba hecha una rosca de espiral la tía Boa. Como la creyó dormida porque ni se movía, él se detuvo, la miró y muy tranquilo se puso a comer. Pero tía Boa, que no es ninguna tonta, lo sintió y saltó como un resorte. Por suerte no lo alcanzó porque tío Conejo reaccionó rápido y, como tiene buenas piernas, salió corriendo desesperado.

    Tío Conejo desde entonces andaba preocupado, pensando cómo hacer no tener más sustos. Tía Boa era tan pero tan larga y tan pero tan gruesa, que de sólo recordarla empezaba a temblar.

    Al fin le vino una idea. Tomó un saco de tela gruesa y se fue derechito hacia la casa de tía Boa, que vivía en el hueco de un tronco carcomido que daba a un ojo de agua.

    Cuando se estaba acercando al árbol hizo parecer que iba hablando con alguien. Primero se puso a decir en voz alta y luego en voz más baja diferente a la suya:


    ‑¿A que cabe?

    ‑¿A que no cabe?

    ‑¿A que cabe?

    ‑¿A que no cabe?

    ‑¿A que sí?

    ‑¿A que no?

    ‑¡Apostemos a que sí!

    ‑¡Apostemos a que no!

    ‑Pero hombre, ¡que sí cabe!

    ‑Pero hombre, no seas testarudo, que tía Boa es más larga que un camino y más gruesa que ese tronco. ¡Te apuesto mi cabeza a que no cabe!

    ‑¡Pues yo te digo que sí cabe!


    Cuando pronunció esta última frase, tío Conejo ya estaba cerquita de la casa de tía Boa que estaba durmiendo pero, al escuchar esas voces, se había despertado. Por suerte estaba de buen humor, porque tenía en su panza una nutria que había bajado al ojo de agua, así que estaba tranquila y contenta haciendo la digestión. Asomó la cabeza por el hueco y, como vio a tío Conejo, le preguntó:


    ‑¿A qué se deben esos gritos y esa algarabía?, ¿no ves que me has despertado?


    ‑Pues, señora, mire al porfiado de mi hermano ‑y señalaba con el dedo detrás del árbol‑, dice que apuesta a que usted no cabe en este saco ‑le mostró el saco que traía‑ y yo le digo que apostemos a que sí cabe.

    ‑A ver, a ver..., abre la boca del saco ‑contestó tía Boa, trataré de acomodarme así ese porfiado se convencerá y podrás ganar la apuesta.


    Mientras tanto, tío Conejo pensaba para adentro:


    ‑¡Ay... María Santísima! ¡Ay... Jesús, José y María! Que tía Boa no se dé cuenta, que no le den ganas de comerme.


    Le temblaba todo el cuerpo brbrbrbrbr y los dientes le rechinaban ticticchacticchac y los bigotes se le doblaban szszszsz, hasta que logró serenarse. Abrió el saco y tía Boa entró despacito despacito hasta que se acomodó perfectamente. Cuando estuvo adentro toda metida, tío Conejo sacó la cuerda que traía en el bolsillo, ató el saco bien\nn fuerte, le hizo un nudo ciego y de un empujón lo tiró al río y allí desde la orilla vio como el rio se la llevaba rio abajo hasta bien lejos, donde no pudiera regresar al bosque de tio conejo. 


    Y dicen que la tia Boa llego finalmente a una playa donde se pudo escapar de la bolsa, pero estaba tan lejos que nunca volvió por los lados del tio conejo y su bosque y el tio conejo fue feliz para siempre. co

    7 min
  • 246. Jack y el Diablo (Infantil)

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    El hojalatero que venció al diablo

    Habia una vez un hojalatero llamado Jack  que vivia en Limericken en Irlanda. Este Hombre era bien pobre. Sin embargo, Jack, tenía una casa con un jardín y en el jardín un manzano que era su orgullo. Cuando salía de viaje, siempre le pedía a su mujer que cuidara la casa, el jardín y por supuesto el manzano.

    Un día, en un camino muy lejos de su hogar, Jack vió a viejita que  que venía en sentido opuesto y que tenia dificultades para cruzar un riachuelo. Jack que era de alma buena le ayudo a cruzar con cuidado y luego la vieja le dijo. Realmente yo soy un hada y como has sido bueno conmigo Te concedo tres deseos. Pide lo que quieras, no tengo ningún problema en darte lo que pidas.

    Jack, sorprendido, se quedó mirándolo. Luego se sacó el sombrero, se rascó la cabeza y dijo:

    -En casa tengo un sillón muy viejo. Cuando alguien me visita, se lo cedo y no tengo otro remedio que quedarme de pie.Quiero que, de ahora en adelante, todo el que se siente en mi sillón se quede adherido a él y que el sillón se quede pegado al suelo.

    -Concedido -dijo el hada y, pensando que Jack era un poco tonto, agregó.

    -Trata de pedirme algo útil.

    Jack volvió a rascarse la cabeza y luego dijo:

    -En mi jardín tengo un manzano. Es un árbol generoso que da hermosos frutos.Pero siempre hay algún bribón que pasa y me roba las manzanas. Entonces quiero que todo aquel que trate de robarme una manzana del arbol se quede adherido a la fruta hasta que yo decida liberarlo.

    -Concedido -dijo el hada, ya dando por seguro que Jack era muy tonto, y agregó. Ahora es el turno de tu último deseo. Trata de pensar en algo que te sirva, algo que sea de veras útil para tí y los tuyos.

    Jack se tomó la barbilla con la mano derecha y con la izquierda se rascó una oreja , luego dijo:

    -Mi mujer tiene una bolsa de cuero. Allí guarda los restos de la lana que le sobran. Pero siempre hay algún bribón que le roba la bolsa y le da puentapiés como a un balón. Es una pena porque se derrocha la lana...

    -¿Y entonces? -dijo el hada algo impaciente.

    -Entonces quiero que todo lo que entre en la bolsa no pueda salir mientras yo no lo permita.

    -Concedido -dijo el hada. Pero creo, pobre amigo, que no has pedido bien.

    El hada saludó a Jack y se marchó meneando la cabeza. Jack, por su parte, volvió a su casa muy feliz y tan pobre como antes.

    Pasó el tiempo y Jack tuvo un accidente que lo dejó postrado en su lecho por un año.

     

    Un alguien llamó a la puerta. Era un desconocido, alto y elegante que, sin presentarse, entró y dijo:

    -Ya veo que son muy pobres y tienen hambre. Estoy dispuesto a ayudarlos con una condición.

    ¿Cuál? -pregunto Jack.

    -Te daré todo tipo de riquezas, pero dentro de siete años deberás venir conmigo.

    -Es usted generoso, señor. ¿Quién es usted?

    -¿No adivinas? -dijo el hombre. Soy el diablo.

    La mujer de Jack se santiguó muda de espanto, pero Jack dijo:

    -No me importa quien sea. Acepto su oferta.

    El diablo entonces se fue y Jack se convirtió en un hombre rico. En su casa nunca faltaba la comida. Y ya no tenía que salir a recoger basura.

    Jack se olvídó del diablo y de la promesa, y como suele suceder en estos casos, los siete años pasaron volando.

    Pero el último día del último año, el diablo llamó a la puerta y apareció ante Jack.

    -Ya pasó tu tiempo -dijo. Cumplí con mi palabra y deberás cumplir con la tuya. Ahora vendrás conmigo.

    -Empeñé mi palabra e iré con usted -dijo Jack. Sin embargo, quisiera pedirle que me deje despedirme de mi esposa. ¿Por qué no me espera sentado en ese sillón?

    -No tardaré mucho.

    El diablo se sentó y esperó unos minutos. Jack no demoró.

    -Vamos -dijo.

    Pero el diablo no pudo levantarse. Lanzó un alarido q

    12 min
  • 245. La leyenda del arbol del Pirú (Mexico)

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    Había una vez un pueblo en mexico llamado el Piru, que contiene arboles muy viejos y grandes, de todos los arboles del pueblo hay un árbol especialmente viejo y grande que recibe el nombre del pueblo y todos se refieren a el como  El PIRU. De este árbol existen multiples leyendas e historia pero hay una historia especialmente importante. Se dice que este árbol esta encantado y que los pobladores del pueblo temen pasar cerca de el y menos al medio día..Se dice que el 24 de agosto, el día de san bartolome, a las 12 del día exactamente se oye el replicar de unas campanas de iglesia dentro del tronco y que extrañas cosas suceden

     

    Cuentan los viejos del pueblo que hace algunos años un campesino que estaba cortando maíz con su burro de carga en el sembrado aledaño a donde se encuentra el árbol El Piru. Desafortunadamente la mañana paso y cuando termino de cargar el burro con sus elotes y al salir de la milpa de maíz tuvo que pasar por el frente del árbol sin percatarse que eran las 12 del medio día de el 12 de agosto. 

     

    De pronto, justo cuando estaba cerca al árbol empezó a oir las campanas de la iglesia y sabiendo que estaba aun lejos del pueblo pensó.

     

    "No puede ser que hasta acá se escuchen las campanas de la iglesia", 

     

    Se detuvo un momento y volvió a escuchar las campanas aún más fuerte. Y extrañado se dijo 

    "Tal vez sean las campanas de la vieja hacienda. ¿Pero quién andará por ahí, si son puras ruinas?", siguió pensando aquel hombre, tratando de darse una explicación.

    Caminó, entonces, muy despacio con su burro y paró más la oreja. Seguía escuchando el repique de las campanas de una iglesia.

    “Además, lo que queda de la hacienda está todavía muy debajo de el camino y las campanas se oyen aquí arriba. , se preguntaba, ahora con un poco de miedo.

    De pronto, el hombre se quedó quieto, muy quieto, escuchando y contando las campanadas y cuando las campanas pararon se dijo a si mismo. 

    -Ahora sí, como quien dice, ya me dieron las doce -dijo, al advertir, por fin, que las campanadas salían del viejo pirú y que fueron 12 

     

    Se armó de valor y decidió acercarse poco a poquito, muy quedito. Pero ya no alcanzó a oír nada. Le dio vueltas al pirú y nada. En eso estaba cuando comenzó a acordarse de todo lo que su abuelo le decía del pirú encantado:

     

    -Muchacho ese árbol enorme cerca de la milpa es un árbol que escoge a las personas, y solo a algunos les permite ndoles escuchar las campanas de una iglesia  y debes saber que algunos cuentan que han visto los portones de la iglesia de san bartolone y que la persona que la llegara a ver tenía que entrar corriendo y sin perder ni un minuto. Ya adentro, debía tomar los dos únicos candelabros del altar y salir otra vez corriendo.

    -Mira nada más. ¿Y para qué diablos iba a querer esos candelabros?

    -Pues dicen que de esa manera el pueblo se desencantaría y aparecería con todas sus casas e iglesia en el mismo terreno donde está ahora el pueblo actual..

     

    Y dicen que este campesino recordando lo que le había dicho su abuelo espero hasta que el tronco del árbol se abriera y que cuando el prodigio sucedió entro al pueblo que existe dentro del tronco y dirigiéndose hacia la iglesia de San Bartolome, llego hasta donde los candelabros, pero encantado con la belleza de la iglesia no se dio cuenta el árbol comenzaba a cerrarse y que finalmente cuando trato de salir quedo atrapado dentro del árbol. 

     

    Y dicen que esa misma tarde un campesino del pueblo paso de camino a la milpa y se encontró con el burro, todavía cargado de maíz y que nunca se supo mas de aquel campesino que desafortunadamente paso por el árbol de el Piru un 12 de agosto a las 12 del mediodía. 

    6 min
  • 244. El lector de pensamientos

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    Había una vez un niño que nacio con poderes sobre humanos. Siendo un bebe el niño era capaz de leer el pensamiento de sus padres y su niñera. Así cuando sus padres entraban a su habitación podía sentir los amorosos pensamientos de ellos y se sentía amado y querido. Cuando el bebe fue creciendo comenzó a interactuar con los otros niños de la guardería y con sus profesores. Así cuando un niño estaba enojado con el, el niño podía saber que estaba pasando sin que el otro niño se lo dijera verbalmente y cuando uno de sus profesores veía algo malo que el niño estaba haciendo, el podía leer inmediatamente su pensamiento y así corregía su comportamiento antes de ser regañado. 

     

    El niño fue  creciendo con este poder y le permitia adelantarse a las acciones leyendo los pensamientos de sus compañeros de colegio y sus profesores. Cuando estaba en clase podía saber las respuestas a las preguntas que el profesor hacía en clase ya que podía leer la respuesta que pensaba el profesor. Así el niño era considerado un genio por sus profesores puesto que siempre parecía conocer las respuestas a todas las preguntas. Solamente aquellas preguntas que requerían un mayor proceso se salían de se capacidad ya que el profesor mismo no estaba pensando en el proceso y algunas veces ni en la respuesta correcta. 

     

    Despues de pasar años dependiendo de sus habilidad para leer los pensamientos, el niño entro a la universidad y allí podía leer lo que sus compañeros y compañeras de universidad pensaban de el. Con esta información el niño podía sacar ventaja de sus compañeros y poder relacionarse mejor con sus compañeras al conocer mejor el intrigante mundo de pensamientos de las mujeres. Sus compañeros hombres maravillados de su capacidad para seducir mujeres le preguntaban como lo hacia y el simplemente les ocultaba su poder y decia. Hay que pensar como mujer para atraer a una mujer…

     

    Pero en esta epoca algo le estaba preocupando. A veces mientras estaba jugando con sus amigos a los video juegos en su atari , sentía que su capacidad de leer lo que sus amigos querían hacer era un poco limitada. Su mayor temor era que con el tiempo su poder fuera desapareciendo y que poco a poco su poder sobrenatural, con la edad, se limitara o desapareciera del todo .Que iria a ser de el cuando su ventaja natural no existiera. Como enfrentaría la realidad de no saber que pensaban los otros sin que ellos se lo manifestaran. 

     

    Tiempo después se graduo de la universidad y cada vez iba sintiendo mas y mas dificultad de leer los pensamientos de las personas a su alrededor y alguna que otra vez, mientras caminaba por los pasillos entre los cubículos de su oficina de trabajo, comenzaba a sentir que no podía leer los bien los pensamientos de las personas que trabajaban en algunas de sus oficinas o cubículos. Y un día sucedió, en su trabajo fue llamado a la oficina de su jefe en la empresa, este señor era considerado una institución en su organización ya que llevaba mas de 30 años de profesión en la empresa y era por ello muy respetado. Y cuando el joven entro a su oficina se dio cuanta que no podía leer sus pensamientos. Por mucho que intentaba no lo podía hacer, solamente veía un vacío oscuro impenetrable. Y el joven entró en pánico. Su poder se estaba desvaneciendo. 

     

    Luego comenzó a ver mas y mas personas en su empresa a las que no podía leer sus pensamientos y de esta manera se empezó a sentir frágil e inseguro puesto que su superpoder era lo único que lo podía sostener en su vida.

     

    Y llego la crisis. Cada día encontraba mas y mas personas a las que no le podía leer sus pensamientos. En el bus, en la calle, en el supermercado, en las oficinas estatales, en el aeropuerto, en los restaurantes, en la iglesia. 

     

    Y muchos de sus amigos comenzaron a cambiar. Ya no podía saber que pensaban. Ya cuando trataba de leer sus pens

    8 min
  • 243. Perseo (Mito Griego)

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    Había una vez en un mundo Griego una ciudad llamada Argos que era gobernada por un déspota rey llamado Acrisio al que el oráculo le advirtió que moriría a manos de su propio Nieto. Acrisio dolido por el vaticinio decidió encerrar a su única hija Danae en una torre de bronce para impedir que tuviera contacto con algún hombre. 

     

    Sin embargo, Zeus que todo lo veía y conocía, quería poseerla y convertido en una lluvia de oro entro a la torre y cayo sobre la bella Danae, la que quedo embarazada y encerrada en su cuarto de cobre día a luz a un infante semidios al que llamo Perseo. 

     

    El rey Acrisio, quien no creyo en el origen divino de Perseo, encerro a Danae y su hijo en una caja de madera y ordeno que los tiraran al mar. Zeus viendo que su hijo estaba encerrado pidió al Dios del mar Poseidon que calmara las aguas y los llevara a la isla de serifos, gobernada por el rey Polidectes. Polidectes se enamoro de la bella Danae y celoso de Perseo el hijo decidió salir de el y preparo un plan.  

     

    Para su cumpleaños le pidió a Perseo que le trajera la cabeza de la Medusa. La medusa, una de las 3 gorgonas era la única mortal y aterrorizaba con su cabellera de serpientes y el poder de convertir en piedra a quien la mirara de frente. Perseo valiente desde niño emprendio el viaje en busca de la medusa ayudado por la Diosa Atenea, quien le regalo un escudo de bronce y Hermes que le regalo una espada de acero. 

     

      De camino a la morada de las gorgonas encontró a las 3 grayas hermanas de las gorgonas que compartían un único ojo y protegían el camino hacia las gorgonas. Perseo les arrebato el ojo y las amenazo a vivir en total ceguera a no ser que le dijeran donde vivian las Ninfas que guardaban 3 objetos que le ayudarían a enfrentar a la medusa: unas sandalias aladas, una alforja sagrada y el casco de invisibilidad de hades. 

     

    Con estos elementos y de la mano de atenea, Perseo llego hasta donde estaban las gorgonas durmiento y sabiendo que si miraba a la medusa se convertiría en piedra, tomo el escudo de bronce que le había dado Atenea y colocándolo como si fuera un espejo para no mirar a la Gorgona, se acerco a donde se encontraba ella  con sus cabellera de serpientes, su piel escamada y sus alas de oro.  y sacando su espada de Hermes corto la cabeza de la medusa y abriendo la alforja sagrada la guardo rápidamente. Las hermanas de la medusa trataron de encontrarlo pero Perseo se puso el casco de hades y se pudo escapar al ser totalmente invisible a los ojos de las otras dos gorgonas.  

     

    Cuenta el mito que del cuerpo de la medusa brotaron Pegasus, el caballo alado y el gigante Crisaor que vivian dentro de la medusa. Perseo voló con sus sandalias aladas, llevando la alforja con la cabeza sangrante de la Medusa y a medida que volaba sobre lo que hoy es el mediterraneo, gotas de sangre de la medusa caian de la alforja y estas al caer al mar se convertían en coral.

     

    Cuando Perseo por fin llego a las costas de lo que hoy es etiopia y allí vio la figura de una bella mujer llamada andromeda que había sido encadenada a una roca por sus padres Cefeo y Casiopea, como ofrenda a el mostruo marino ceto que había sido enviado por los dioses a castigar a casiopea por creerse la mas bella de las mujeres. 

     

    Perseo enamorado de la bella andromeda, pidió la mano a sus padres a cambio de matar al monstruo que se dirigía a devorarla y cuando el monstruo salió del mar para atacar a la bella muchacha, Perseo saco de la alforja la cabeza de la medusa y convirtió el monstruo en una roca. 

     

    Perseo finalmente regreso donde polidectes con su regalo y sacando de nuevo la cabeza de la medusa convirtió a polidectes y su corte en piedra. 

     

    Cumplida su tarea regreso las sandalias aladas a Hermes, el casco y la alforja a Hades y la cabeza de&

    8 min

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