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Había una vez una época en que el sol y la luna era buenos amigos y juntos salían a brillar todos los días juntos acompañados siempre de sus hijos. Ambos deambulaban juntos sobre la tierra Sin embargo, la luna se sentía muy triste porque ella no brillaba mucho y tampoco lo hacían sus hijas y en cambio el sol que tenia en esa época varios hijos brillaba y brillaba durante todo el día y cuando el sol se iba a descansar sus hijos se quedaban brillando y brillando y así el día era eterno y la luna y sus hijas simplemente eran un pequeño resplandor blanco.
La luna además sabia que los hijos del sol estaban creciendo y cada día el cielo era mas y mas brillante y así un día ella y sus hijas desaparecerían. Así que ideo un plan.
Se acerco al sol (de lejitos porque el sol era muy caliente) y Tu y yo somos los mas grandes y los mas poderosos, te propongo que reinemos juntos y solos. Así que podemos recoger a nuestros hijos y los echamos al mar. Así solamente estaremos los dos reinando.
El sol que algunas veces se sentía celoso de sus hijos estuvo de acuerdo con el trato y cuando llego el momento acordado El sol salió a recoger a sus hijos y la luna salió a recoger sus hijas. Pero cuando la luna vio a sus miles de hijas , se sintió triste y en vez de recoger, tomo miles de guijarros blancos y los metió en un saco y les pidió a sus hijas que se escondieran y fue al encuentro de el sol.
El sol fiel a su palabra había tomado sus hijos y los había metido en un saco grande. Y luego salió a encontrarse con la luna.
Cuando ambos se encontraron en lo alto de el cielo, comenzaron a caminar hasta lo alto del cielo, sobre el profundo océano y allí ambos vaciaron el contenido de sus sacos. Y los guijarros cayeron al océano y los hijos del sol cayeron al océano. Y después el sol siguió su camino hasta llegar al borde del cielo y desapareció detrás de las montañas. Y se hizo por primera vez la noche ya que los hijos del sol estaban en el fondo del mar. Y con la oscuridad de la noche la luna comenzó a brillar y a brillar como nunca lo había hecho anteriormente y sus hijas comenzaron a salir de su escondite y cada una comenzó a brillar y a brillar como nunca lo habían hecho formando las constelaciones y las nubes de estrellas que acompañan a la luna todas las noches. Y
Pero el sol se entero que la luna lo había engañado y que la noche anterior ella había salido a iluminar el firmamento con sus hijas las estrellas y en cambio el había echado a sus hijos al mar . Y se enfureció tanto que salió a perseguir a la luna amenazándola con quemarla con sus poderosos rayos, pero la luna conociendo la fuerza del sol comenzó a huir de el ocultándose en el oeste cuando el sol sale a buscarla desde el este.
Y cuentan los pobladores de lo que hoy es Benin en el africa que los miles de hijos de el sol se convirtieron el los peces del mar y que hoy son su mayor fuente de alimento. Y que desde esas épocas el sol esta persiguiendo a la luna y esta temerosa siempre le huye y que solo sale a iluminar cuando el sol se ha ido para su casa a descansar.
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Habia una vez un reino donde vivía un príncipe que había sido educado para enfrentar los mayores retos como hombre. El príncipe desde pequeño sabia montar a caballo como el mas experto de los jinetes del reino. El príncipe sabia cazar como el mejor del reino y siempre que se adentraba en el bosque para cazar salía de el con la mayor presa posible. El príncipe era un gran atleta y era el joven mas veloz del reino. El príncipe había sido dotado con una gran inteligencia y había sido discípulo de los mas grandes maestros y filósofos de su epoca. Sabia además de geografía, historia, geometría, física, química y matemáticas.
Se decia que no había hombre mas preparado para reinar cuando el rey muriera. Con el tiempo, y a medida que el príncipe iba creciendo su fama iba creciendo con el y en todos los pueblos del reino se hablaba con gran esperanza del príncipe y como los iria a reinar.
Sin embargo, este muchacho ocultaba dentro de si un gran defecto. El muchacho era básicamente orgulloso y soberbio. Durante años de halagos y elogios su alma se comenzó a volver dura y con el tiempo y oculto dentro de si mismo estaba un déspota tirano que esperaba el momento para manifestarse y como todo tirano desconfiaba de que alguien lo fuera a matar. Por esa razón nunca dejaba que nadie lo acompañara y siempre estaba a solas.
Un día mientras caminaba por el bosque vio un alce enorme, un alce que por sus enormes astas podría considerarse en la mas preciada caza de muchos anos. El joven nunca había visto un alce tan bello y rápidamente saco su arco y se apresuro a prepararlo con una flecha para así matar dicho animal, pero deslumbrado por su belleza no pudo disparar la flecha
El alce por su parte pudo oler la presencia de el príncipe y en vez de salir huyendo, comenzó a caminar lentamente hacia el príncipe sin mostrar ningún temor. El Principe acostumbrado a cazar supo que el alce estaba haciendo algo totalmente contrario a lo esperado y decidió esperar hasta que el alce se acercara.
El Alce se acerco hasta casi tocar al príncipe y le dijo. Principe, Yo soy realmente un genio que vivo en este bosque protegiendo a todos los animales y por eso tengo esta presencia de alce. He sentido tu presencia y como has dudado en matarme debo concederte un deseo.
El príncipe, que todo lo tenia, comenzó a pensar cual seria su mayor deseo y después de un rato dijo.
Yo tengo todo lo que necesito y por nacimiento soy el hombre mas poderoso del reino. Nada me hace falta pero si tengo un temor. Que en alguna parte del reino exista un enemigo que quiera acabar con mi vida. Mi único deseo es que esta flecha tenga el poder de matar a mi peor enemigo cuando yo la lance.
El alce respondio.
Ya esta hecho. Tu flecha esta ahora encantada. Cuando la lances ella viajara velozmente buscando tu mayor enemigo y certeramente lo atravezara sin importar donde se encuentre.
El príncipe sonrio y apuntando su arco y flecha hacia adelante, tenso la cuerda de su arco y con un suspiro la solto para que la flecha saliera disparada velozmente.
Y la flecha voló y voló y voló cruzando el bosque, ríos, campos y montañas en busca del mayor enemigo del príncipe y después de un tiempo se clavo en la espalda del mayor enemigo que el príncipe pudiera tener.
Y el alce se dio media vuelta y dejo allí en medio del bosque al príncipe, muerto por una flecha que había dado la vuelta al mundo.
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Al principio de los tiempos solo existía sobre la tierra Caamu, el sol. Y como solamente existía el sol no había noche solo el eterno día. La tierra era poblada por los cinco hermanos herederos de la eternidad, los maestro guardadores de los secretos. Los Caripu laquena.
Los cinco hermanos no tenían padres terrenales, ya que eran hijos de la eternidad y todo lo que hacían era supervisado constantemente por Caamu el sol. Y su misión era terminar la obra del mundo. Los cinco hermanos trabajaban y trabajaban siempre bajo el sol y siempre se quejaban del calor y de la permanente presencia del día. El mas sabio de los hermanons, LajMuchi, decia. Debemos construir casas donde resguardarnos del sol y el calor, para descansar.
Cierto. Dijo otro de los hermanos. Podemos visitar a Jeecho constructor de albergues, el maestro guardasecretos de la palma de techar.
Los hermanos llegaron a la choza del Jeecho y le dijeron
Hemos venido a ti porque necesitamos saber como construir albergues para reposar.
Y quienes son ustedes les conteste Jeecho…
Somos la gente Caripu Lequena. Debemos saber porque queremos que nuestra descedencia sepa como resguardarse del sol y le saquen gusto a la vida. Que no tengan este calor permanente.
Les contare el secreto de el cosmos primero y luego les dare el secreto de la palma de techar. Ustedes han sido creados por la eternidad para terminar de construir todo lo que se necesita y así construir el conocimiento de la descendencia. Ahora descansen y luego les dare lo que vinieron a buscar.
Los cinco hermanos se retiraron a descansar bajo la sombra de la choza del maestro Jeecho y estos por primera vez descansaron sin la presencia constante del Caamu el sol. Despues de el descanso Jeecho alineo a los cinco hermanos y les entrego cinco tipos de palmas diferentes.
Esta palma para la casa grande, la casa principal, esta para las casas menores, esta para los cambuches y así fue entregando y colocando las cinco hojas de palma en un cesto que cerro una tapa, les entrego una prohibición contundente.
Claven primero los arcos de las casas que van a construir y luego si destapen la cesta. No destapen la cesta antes. Solamente lo pueden hacer frente a las vigas y los arcos de la casa ya listos.
Pero uno de ellos no se aguanto la curiosidad y la prohibición fue transgredida y cuando el hermano abrió la cesta las hojas comenzaron a escaparse, volando, buscando los arcos que debían ser construidos pero al no estar listos se posaron en lo alto de los arboles del bosque. Lajmuchi al ver esto corrió y se avalanzo sobre la Cesta intentando detener la fuga de las palmas y solo consiguió retener unas pocas que en la lucha por regresarlas a la cesta terminaron malamente rasgadas.
Caamu, El sol, siempre presente veía como los cinco hermanos , veía como los hermanos trataban de construir los arcos y las paredes de las chozas y como las pocas palmas que quedaban trataron de cubrir el área reservada para ellas pero siendo tan pocas y al restar rasgadas solo cubrían con dificultad la mitad del techo.
Lamunchi al ver esto, decidió que regresaran donde Jeechu para pedirle perdón por haberlo desobedecido y el maestro les dijo.
Las palmas con el don no las podrán recuperar, pero en cambio podrán reparar su falta trabajando. Deberán a aprender a tejer las palmas y tomando un racimo de palmas les enseño el arte de tejer utilizando las fibras y las hojas de las palmas. Y los 5 hermanos aprendieron el arte y volviendo a sus chozas terminaron el techo utilizando el tejido de las palmas y disfrutaron de la frescura de la sombra.
Luego se preguntaron. Sera que sie
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Habia una vez una poblacion que vivia aterrorizada de la luna llena. Se decía en aquella población que cada 28 días, cuando la luna se convertía en un circulo blanco de enorme tamaño, uno de los miembros de la población se convertía en el mas terrible ser que pudiera existir en la tierra. De generaciones en generaciones la población que anteriormente era de cientos de miles de seres, se había ido diezmando lentamente hasta ser solo unos pocos, ya que cada 28 días uno de sus miembros se convertía en un monstruo y el resto de ellos tenia que esconderse entre las cuevas mientras el monstruo, sanguinario y vengativo, recorría los campos y los bosques buscando a quien matar. Sin embargo sabían que dicho monstruo cansado de buscar y no encontrar a los otros miembros se retiraría y finalmente ellos podrían continuar con sus actividades normales pero con un miembro menos. Así como mínimo cada año 12 de sus miembros se convertían en monstruos y desaparecía de sus tierras.
El resto de los 27 días del mes la población vivía en total armonía, todos vivian como una comunidad ayudándose y colaborándose. Los niños eran cuidados por todos los adultos y los viejos eran ayudados por los niños, los jóvenes y los adultos. La comunidad se encargaba de proveer alimentos y bienestar a todos. Todos trabajaban y cazaban juntos para proveer alimentos a todos los miembros de la población. Por 27 dias al mes podían vivir felices y tranquilos sin que nada los molestara. Excepto el dia de luna llena, el dia 28.
Cuentan los ancestros que la maldición de la población comenzó hace cientos de años cuando alguna vez uno de sus miembros que estaba cazando encontró y mato por error uno de estos seres monstruosos y que la sangre del monstruo se integro a la sangre pura de ellos. Asi los hijos de aquella generación llevaría la sangre de los monstruos y con el tiempo su sangre contaminada se encontraria en todos y cada uno de los pobladores. Lo que no se sabe aun es porque solo uno de los miembros se convierte en monstruo. Pero si se sabe reconocer los síntomas de quien sufre la transformación.
Cuando la luna llena salía, un viento frio comenzaba a recorrer la población y sus miembros comenzaban a escudriñar a los otros miembros esperando encontrar las mas pequeña de las señales que indicaran que algún miembro comenzaba a sufrir de la metamorfosis fatal.
Inicialmente se manifestaba con una sed de violencia irracional, el futuro monstruo comenzaba a buscar entre sus congéneres los mas pequeños errores para asi burlarse de ellos y hacerlos sentir mal. Luego comenzaba a desarrollar una pasión por las pertenencias de los otros miembros y comenzaba a intentar robárselas. Luego comenzaba a mentir y sus ojos se iban volviendo mas codiciosos y avariciosos. Luego la lujuria se apoderaba de el y cuando la luna llena estaba a medio camino, su postura se iba volviendo mas y mas erguida llena de orgullo y soberbia mientras sus mirada se volvia turbia y altanera. Ya cuando la luna llena estaba en lo alto su figura física habrá cambiado y tendrá una mirada violenta dispuesta a matar por cualquier motivo y en sus ojos brillaba un destello extraño.
El destello de la inteligencia cruel y despiadada.
Y asi mientras los otros miembros huian para escapar de aquel monstruo, el desafortunado miembro de la población de lobos se convertia en el peor de los seres, un ser humano.
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Un gobernante de la ciudad estaba sentado con su asesor comiendo arroz inflado con miel.
Una gota de miel cayó de la mano del Gobernante de la Ciudad en el borde de la ventana." ¡Oh, su majestad!", Dijo su asesor, "Una gota de miel ha caído en el borde de la ventana!".
No importa", dijo el gobernante de la ciudad. "No es nuestro problema."
La gota de miel cayo desde el borde de la ventana hasta el suelo. Una mosca aterrizó en la gota de miel y comenzó a comersela. Pero una lagartija saltó sobre la mosca y comenzó a comersela ."
Su Excelencia, una mosca se estaba comiendo la miel que cayó de su mano. Y ahora una lagartija se está comiendo la mosca que se estaba comiendo la miel".
No importa", dijo el gobernante de la ciudad. "No es nuestro problema." Un gato se abalanzó sobre la lagartija y comenzó a comersela .
Y un perro salió corriendo del palacio y vio que el gato se encontraba afuera del palacio y atacó al gato.
El perro y el gato estaban peliando por todo el palacio." Su Excelencia, ahora un gato se está comiendo la lagartija y un perro ha atacado al gato. Están peliando por todo el palacio." "Bueno", dijo el gobernante de la ciudad. "No es nuestro problema."
La dueña del gato vio al perro atacar a su gato. Así que salió corriendo con una escoba y comenzó a golpear al perro. Pero cuando el dueño del perro vio a la mujer golpeando a su perro, salió corriendo y comenzó a golpearla".
Su Excelencia... esa gota de miel que cayó de tu mano... bueno, una mosca trató de comerlo y una lagartija se comió la mosca y un gato se comió la lagartija y un perro atacó al gato y ahora la dueña del gato ha atacado al perro y el dueño del perro ha atacado a la mujer... y los dos ahora están luchando por el palacio.
Debería enviar a alguien a detener la pelea." No importa", suspiró el gobernante de la ciudad. "No es nuestro problema."
Pronto los amigos de la mujer vieron lo que estaba pasando. Se apresuraron a defenderla. Pero los amigos del hombre también vieron lo que estaba pasando. Se apresuraron a defenderlo.
Pronto una gran pelea a puñetazos había estallado afuera de el palacio." Su Excelencia", suplicó el Asesor. "Ahora los amigos de la mujer han atacado al hombre y sus amigos han atacado a sus amigos. Hay una gran pelea pasando justo al lado del palacio. Deberíamos hacer algo para detener esto"." No importa", insistió el gobernante de la ciudad. "No es nuestro problema."
Los soldados estaban pasando por la ciudad en ese momento. Cuando vieron la pelea se apresuraron a romperla. Pero cuando escucharon la situación, algunos se pusieron del lado del hombre y otros se pusieron del lado de la mujer. Los soldados comenzaron a luchar entre ellos. Y estallo una batalla entre los soldados, y los habitantes del pueblo tomaron partido por diferentes bandos.
¡Estalló una guerra civil! En la lucha el palacio fue quemado hasta el suelo. El Gobernante de la Ciudad y su Asesor vieron como todo se convertia en cenizas." Ya sabes..." dijo el Gobernante de la Ciudad. "Creo que la gota de miel si era nuestro problema."
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Había una vez en los origenes de los pueblos de lo que hoy se conoce como Alaska una tribu conocida entre ellos como el pueblo de cuervo. Dentro de la tribu el personaje mas importante era el shaman, quien servia como canal de comunicación y mediador con los espiritus de la tierra en la que vivian y los animales con los cuales compartian su vida.
El chaman, un hombre sabio y viejo, había visto venir e ir muchos acontecimientos en su pueblo pero nunca como lo que actuamente estaba presenciando. Durante muchos dias la lluvia había desaparecido y los rios se estaban secando y con ellos los Salmones, fuente principal de su alimentación estaban desapareciendo también.
Desesperado el Shaman dedicaba horas y horas a los cantos sagrados y los rezos a los dioses para que les enviara la lluvia que tanto necesitaban, pero sus ruegos habian sido en vanos porque en el cielo no se veia ninguna nube de lluvia y las pocas nubes que aparecian no se oscurecian y permanecian blancas como la nieve.
El Shaman vio a su hija, caminando al borde del hilo de agua que anteriormente era un caudaloso rio donde nadaban los salmones. La niña habia logrado pescar un salmon, posiblemente el ultimo de los salmones existentes en aquel riachuelo y feliz se preparaba para llevarlo a su padre. Sin embargo desde lo alto de los arboles del bosque un aguila voló hasta posarse cerca de la niña con sus ojos de aguila centradas en la preciosa presa que la niña tenia entre sus manos.
La niña, como heredera de las virtudes shamanistas de su padre, oyo como el aquila le decia. Bella niña veo que tienes el ultimo de los salmones y yo estoy dispuesto a cambiartelo por lo que tu quieras.
La niña se sento con su salmon en sus manos y dirigiendose al aguila le dijo.
Tu Aguila tienes el poder de volar a cualquier parte de estas tierras y sabes donde viven el pueblo de las sapos. Se dice que ellos dominan las lluvias y que nunca les ha faltado el agua del cielo ya que su shaman es capaz de invocar las lluvias con sus cantos y bailes sagrados. Te ofrezco el último de los salmones de mi pueblo a cambio de que vueles y traigas contigo el shaman de el pueblo de los Sapos.
El aguila incredula le dijo. Estas dispuesta a darme tu unico alimento para que te traiga el shaman.
Si dijo la niña, el shaman de los sapos traera lluvia y con ella el agua de los rios fluira de nuevo y con ellos los salmones regresaran. Así que toma el salmon y cumple tu parte del trato.
El aguila oyendo esto salto sobre el salmon y tomandolo entre sus garras voló a lo alto y desaparecio. Pasaron dos largos dias y la niña vio como desde las nubes la figura del aguila regresaba con algo entre sus garras, era el shaman de los sapos. La niña le pidio al shaman que cantaba y bailara para pedir la lluvia a cambio de regresarlo a su pueblo.
El shaman de los Sapos bailo y canto como solo los sapos saben hacerlo y de pronto las nubes blancas comenzaron a cambiar de color y se fueron ennegreciendo y un viento frio comenzo a soplar del norte trayendo gotas de lluvia que comenzaron a cubrir la cara de todos en el pueblo.
Y todos salieron a bailar cuando aquella lluvia se convirtio en un torrencial y los rios comenzaron a llenarse de agua de nuevo y rapidamente el torrente del rio trajo consigo cientos de salmones que saltaban entre las olas del rio y todos en el pueblo corrieron a pescar dandole gracias al aguila, al shaman de los sapos y especialmente a la hija del shaman.
Y cuentas los viejos que el pueblo que el fabricante de totem fue llamado para que de sus manos esculpiera un enorme totem que inmortalizara al aguila, el sapo y a la hija del shaman para que las generaciones futuras recordaran estos momentos. Y con el tiempo la hija del shaman se convirtio en la jefe de la tribu trayendole prosperidad y felicidad a su pueble y sus histor
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Había una vez en una costa escocesa salvaje, un pescador que se había pasado todo el día en el ma y solo había podido capturar unos pocos peces pequeños.
Cuando el sol comenzó a ponerse, el pescador todavía tenía sólo una pesca escasa, pero cuando cayó la noche, remó hasta la playa en su pequeño barco.
Mientras caminaba hacia su pequeña cabaña a través de la playa de guijarros, escuchó hermosas voces cantando una melodía dulce, alta, lírica y encantadora, una canción más hermosa que cualquier otra que hubiera escuchado.
Se volvió hacia el sonido y vio lo que pocos habian visto. Allí, cerca del agua, una docena de selkies se reían y tocaban y cantaban. El pescador no podía creer lo que veía. En la aldea se decia desde hacia cientos de años de que las focas algunas veces se desprendian de sus pieles y se transformaban en bellas mujeres cuando deseaban jugar en la playa
El pescador se puso de pie y miró fijamente, pero cuando el grupo de Selkie se dieron cuenta de él, rápidamente se sumergieron en el mar, y resbalando bajo las olas, desaparecieron.
"Debo estar soñando", dijo el pescador en voz alta, y de nuevo se volvió hacia su casa. Pero algo le molestaba, así que se volvió de nuevo, y esta vez notó algo elegante y brillante tendido en una roca. Caminó más cerca, y ahora vio: Era una piel de foca.
"Nadie creerá que he visto a los Selkies a menos que les muestre esto", dijo, por lo que se inclinó y cogió la piel y la colgó sobre su hombro.
Y mientras caminaba, silbó, y de repente se detuvo. "ahora si me creeran cuando les diga que vi a las selkies."
Y así como dijo esto, escuchó pasos cercanos detrás de él, y temiendo a un ladrón, rápidamente se volvió a mirar.
Ahora no había ningún ladrón detrás de él. De hecho, no. Era una joven exquisitamente hermosa parada allí, pero lloraba tan fuerte que casi hacía que el corazón del pescador se rompiera.
"Hermosa dama", dijo, "¿por qué lloras?"
Ella olfateó y miró a sus ojos. "Amable señor", dijo, ahogando las lágrimas, "usted tiene mi piel de foca. Por favor, devuélvelo, porque pertenezco a los Selkies, y no puedo vivir bajo el mar sin mi piel".
El pescador no podía dejar de mirar. se había enamorado a primera vista de aquella mujer tan hermosa, y como era un hombre joven, y terriblemente testarudo, pensó que debía mantenerla con él. Agarró la piel de foca a su pecho, presionándola a su corazón palpitante.
"Querida señora", dijo suavemente, "sé mi esposa, porque me he enamorado locamente de ti, y sin tu piel de foca, tendrás que vivir en tierra. Te haré feliz, te lo prometo."
"Por favor, señor", exclamó, "mi gente estará tan preocupada. Debo irme a casa. Nunca podría ser feliz en tierra."
Pero el joven era terco.. Así que sonrió tan dulcemente como pudo, inclinó la cabeza y se inclinó sobre una rodilla. "Querida mujer, mi casa es un lugar acogedor. Te mantendré caliente junto al fuego, te daré de comer abundantemente todo el pescado fresco que puedas desear comer. Te prometo que vivirás una vida feliz en tierra como mi novia."
La joven se sentía indefensa sin su piel. "Me temo que debo ir a casa contigo hasta que devuelvas mi piel", dijo, y diciendo esto, él tomó su mano y la llevó a su casa.
Durante muchas semanas, el pescador mantuvo la piel de foca con él porque temía que su futura novia la robara y se escapara. Pero después de un tiempo, la dulce dama comenzó a establecerse en esta vida en tierra, y cuando el pescador vio que se sentía feliz, metió la piel dentro de una grieta en la chimenea. "Allí mi chica nunca lo encontrará", se dijo a sí mismo.
Pasó otro mes, y se casaron, y el tiempo pasó muy bien. Llevaban una vida feliz, porque aunque el pescador era terco, también era amable y generoso. Él realmente amaba a su esposa, y siempre trabajó duro para hacerla feliz.
Después de un tiempo, la mujer Selkie a
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Bienvenidos a había una vez. Hoy iniciamos la temporada del 2021 con un cuento sobre el tiempo. Bienvenidos de nuevo a había una vez. Espero que lo disfruten.
Había una vez un hombre que con cara sombria se acerco a su maquina de escribir con la intensión de narrar los hechos que lo habían llevado a aquella pesadilla sin limite.
Con pausa de buen escritor se sento y tomando un papel lo puso en su maquina de escribir y comenzó a teclear con sus manos cansadas.
Esta mañana de domingo me levante temprano, como lo he hecho todos los domingos que tengo memoria y después de un corto baño y un frugal desayuno me prepare para salir a recorrer el mercado de las pulgas de mi ciudad, como lo he hecho desde hace muchos años.
Mi pasión por recorrer los pequeños ventorrillos en busca de objetos curiosos o novedosos me nacio desde muy joven y me a acompañado hasta estos años de adultez. Por años he disfrutado el placer de acercarme a los puestos de venta llenos de cachivaches y deleitarme con la apariencia de estos miles y miles de objetos expuestos de forma casual en este mercado de las pulgas local. La rutina siempre ha sido la misma.
Me acerco a la primera mesa y sin mirar directamente al vendedor me dedico a observar los objetos y a tratar de identificar para que sirve cada uno de ellos. Cuando alguno de ellos es desconocido para mis ojos expertos le pregunto al vendedor si el sabe como funciona y de donde proviene. Si el vendedor es lo suficientemente conocedor y entusiasta me atrevere a preguntarle por el origen del producto y el precio. He de confesar que pocas veces en todos estos años he encontrado algún vendedor y producto que realmente me entusiame. Pero si no encuentro nada interesante continuo a la siguiente mesa y así pasare interminables horas del domingo escudriñando por las cientos de pequeñas mesas del mercado de las pulgas.
Hoy domingo por la noche, mientras escribo esto, tengo claro que no esperaba encontrar nada especial, nada mas alla a los usuales cachivaches y piezas en mal estado que usualmente se encuentran en estos lugares. Sin embargo después de recorrer varias decenas de mesas y de mirar y observar cientos de objetos mi ojo fue atraído por un caja metálica con extraños garabatos inscritos en ella y de la cual sobresalia en el centro mismo de su superfice superior un botón de color rojo.
La sola disposición de dicho botón sobre esta caja metalica atrajo mi atención y con cautela me acerque a la mesa sin mirar a su dueño, solamente me interesaba el botón y la caja metalica. Despues de uno o dos minutos tratando de figurar de que se trataba dicho artefacto, sentí la voz del dueño que con voz dulce me decía.
Veo que le intereso esta maravilla tecnológica.
Sorprendido solo acate a decir….
Lo siento, disculpe que no lo salude antes…. Es que me inquieto la aparente simplesa de este aparato, solo veo un botón rojo sobre una caja metalica y no veo conexiones, ni ningún otro elemento que me permita adivinar su utilidad.
El Hombre, un viejo de mirada intrigante, solamente sonrio y dijo.
Buen hombre, ciertamente es un objeto único y extraño. Pero no creo que deba vendérselo a una persona como usted y no creo que tenga el dinero para comprarlo.
Estas palabras de aquel anciano hombre me enfurecieron y desafiante le dije
Como se atreve a dudar de mi interés y capacidad de compra. Y lleno de soberbia le dije.
Digame cuanto vale y para que sirve y lo comprare.
El viejo de nuevo sonrio y me dijo mirándome directamente a los ojos.
Esta caja es una maquina del tiempo. Si toca el botón será usted transportado al p
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Hubo una vez un viejo conde que tenía solo un hijo. Este era tonto de remate e incapaz de aprender nada.
Un día, el conde le dijo:
- Mira, hijo: por mucho que me esfuerzo, no logro meterte nada en la cabeza. Tendrás que marcharte de casa. Te irás con un maestro, a ver si él consigue algo.
El muchacho fue enviado a una ciudad extranjera. Permaneció un año junto al maestro. Transcurrido dicho tiempo, el hijo regresó a casa. Su padre le preguntó:
- ¿Qué has aprendido, hijo mío?
- Padre, he aprendido el ladrar de los perros.
- ¡Dios se apiade de nosotros! -exclamó el padre-; ¿es eso todo lo que aprendiste? Te enviaré a otra ciudad y a otro maestro.
El muchacho se fue y, cuando regresó a caso, su padre le preguntó:
- Hijo mío, ¿qué aprendiste?
- Padre, he aprendido lo que dicen los pájaros -dijo el muchacho.
El conde, muy enfadado, le dijo:
- ¡Desgraciado! Has malgastado un tiempo precioso sin aprender nada. Te enviaré a un tercer maestro; pero si tampoco esta vez aprendes nada, renegaré de ti.
El hijo estuvo otro año entero fuera. Cuando, al regresar a su casa, le preguntó su padre qué había aprendido, el muchacho le dijo:
- Padre, este año he aprendido el croar de las ranas.
Muy enfadado, el padre llamó a toda la servidumbre y les dijo:
- Este hombre ha dejado de ser mi hijo; lo echo de mi casa. ¡Llevadle al bosque y dadle muerte!
Los criados se lo llevaron; pero cuando iban a cumplir la orden de matarle, sintieron compasión y lo soltaron. Cazaron un ciervo, le arrancaron la lengua y los ojos, y los presentaron al padre como prueba de obediencia. El mozo anduvo algún tiempo errante, hasta que llegó a un castillo, en el que pidió asilo por una noche.
El hombre del castillo le dejó con la condición de pasar la noche en una vieja torre, aunque le previno de que su vida corría peligro vida, pues estaba llena de perros salvajes, motivo por el cual toda la comarca vivía sumida en desolación y tristeza, sin que nadie pudiese remediarlo.
Pero el muchacho, que no conocía el miedo, le dijo:
- Iré adonde están los perros; dadme sólo algo para echarles. No me harán nada.
Como no quiso aceptar nada para sí, le dieron un poco de comida para las bestias y lo acompañaron hasta la torre. Al entrar en ella, los perros, en vez de ladrarle, lo recibieron agitando amistosamente la cola y agrupándose a su alrededor; comieron lo que les echó y no le tocaron ni un pelo.
A la mañana siguiente, ante el asombro general, se presentó el joven sano y salvo al señor del castillo, y le dijo:
- Los perros me han revelado en su lenguaje el por qué residen allí y causan tantos daños al país. Están encantados, y han de guardar un gran tesoro oculto debajo de la torre. No tendrán paz hasta que este tesoro haya sido retirado; y también me han indicado el modo de hacerlo.
Todos se alegraron al oír aquellas palabras, y el señor de castillo le ofreció adoptarlo por hijo si llevaba a feliz término la hazaña. Volvió a bajar el mozo sacó del sótano un arca llena de oro. Desde aquel instante cesaron los ladridos de los perros, los cuales desaparecieron para siempre.
Al cabo de algún tiempo le dio al joven por ir a Roma en peregrinación. En el camino pasó junto a una charca pantanosa, donde las ranas están croa que te croa. Prestó oídos, y, al comprender lo que decían, se entristeció y se quedó preocupado. Al llegar a Roma, el Papa acababa de fallecer, y entre los cardenales, había grandes dudas sobre quién habría de ser su sucesor. Al fin convinieron en elegir Papa a aquel en quien se manifestase alguna prodigiosa señal divina.
Acababan de adoptar este acuerdo cuando entró el mozo en la iglesia, y, de repente, dos palomas blancas como la nieve emprendieron el vuelo y se posaron sobre sus hombros. Los card
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Había una vez un hombre que trabajaba como adivino en una feria ambulante que recorría los pueblos de aquella región. El hombre vestido con una capa de colores y un turbante que le hacia juego se dedicaba a leer las cartas de sus clientes y decirles el futuro. Realmente su poder venia de la capacidad de observación y cuando un cliente entraba en su pequeña carpa, el hombre recorría lentamente con sus ojos al cliente y notando pequeñas cosas podía acertar con algunos elementos que hacían pensar a su cliente que este hombre era capaz de leer el futuro. Su mayor orgullo era promocionarse como el hombre que todo lo sabe, y por años miles de personal han creido en el y sus capacidad de predecir el futuro.
Un dia la carabana de la feria llego a un pueblo en las montañas y allí se instalaron para recibir a los habitantes del pueblo. El adivino monto su carpa en el centro mismo de la feria y colocando una mesa con dos sillas dentro de la carpa se apresto a recibir a los incautos que iban por sus consejos de adivino. El ambiente sombrío y misterioso le daba a su acto de adivinamiento un mayor encanto y su inigualable verbo lo hacia mas llamativo ante los ojos de aquellos que dejaban alguna moneda para oír sus lecturas del futuro.
Durante aquel día la fila de personas frente a su carpa iba creciendo y todas salían repitiendo que aquel adivino realmente estaba bendecido porque era capaz de ver el futuro de cada persona.
Al finalizar la noche entro una mujer joven y bella, tan bella que podia quitarle el aliento a cualquiera que la mirara. Era la mas bella mujer que hombre alguno pudiera conocer. El adivino se sentó frente a ella prendado por la belleza de aquella mujer y el amor comenzó a rebelarse frente a el, no podia dejar de mirarla . La Mujer fuera de bella era dulce, inteligente, divertida y estaba soltera.
El adivino decidió que los dioses le habían llevado esta mujer a su tienda y que el no perdería la oportunidad de casarse con ella. Asi que utilizando todas sus capacidades de seductor, cerro la carpa e invito a la mujer a pasear por el pueblo, a medida que caminaba con ella se sentía mas y mas atraído y ella también se fue enamorando de aquel adivino que la lisonjeaba con bellas palabras y al final de la noche había logrado convercerla que abandonara todo lo que tenia y aquel pueblo y lo acompañara en sus viajes de feria y que al dia siguiente, cuando la feria saldría para otro pueblo, se fueran juntos de aquel pueblo polvoriento de montaña, que le prometía que conocería todo el mundo.
Y la joven acepto. y la mañana los encontró juntos dormidos y felices en la casa de la mujer
El hombre se levanto, con los primeros rayos del sol y decidido salio a recoger su carpa para regresar por ella y así comenzar a recorrer el mundo juntos. Feliz de haber logrado el amor de aquella mujer tomo un papel y escribió orgulloso un pequeño mensaje que era su marca profesional.
Lo se todo
Y lo dejo junto a la cama de su prometida
Al cerrar la puerta, la joven despertó y vio el papel sobre la cama, lo tomo y ley lo que allí decía.
Su cara palideció. Y su alegría se desvaneció.
La mujer se petrifico. Habia oido que los adivinos tenían el poder de conocer el pasado y el futuro de las personas, pero esta nota le rebelaba que aquel hombre que acababa de conocer, había adivinado todo su pasado, un pasado que ella quería olvidar. Un pasado que ningún hombre podría aceptar y que la había llevado a ser rechazada por todos los hombres que había conocido anteriormente y por lo cual se había ocultado en aquel pueblo perdido de las montañas.
Y el adivino llego, con sus pertenencias a recoger a su amada. Y encontró una nota que decía.
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