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Había una vez un hombre que tenía una rosa. Era una rosa que le había brotado del corazón. Imagínese usted si la vería como un tesoro. Si la cuidaría con afecto, si sería para él adorable y valiosa la tierna y querida flor. Prodigios de Dios. La rosa era también un pájaro que parlaba dulcemente, y en veces, su perfume era tan inefable y conmovedor como si fuera la emanación mágica y dulce de una estrella que tuviera aroma.
Un día, el ángel Azrael pasó por la casa del hombre feliz, y fijó sus pupilas en la flor. La pobrecita tembló, Y comenzó a parecer y estar triste, porque el ángel hace Asrael es el pálido e implacable mensajero de la muerte. La flor desfalleciente, ya casi sin aliento y sin vida, llenó de angustia al que en ella miraba su dicha. El hombre se volvió hacia el buen Dios y le dijo.
- Señor para que me quieres quitar la flor que nos diste.
Y Brillo en sus ojos una lágrima
Conmoviese el bondadoso padre, por virtud de la lagrima paternal y dijo estas palabras
Azrael deja vivir esa rosa toma si quieres cualquiera de las de mi jardín azul
La Rosa recobró el encanto de la vida. Y ese día, un astrónomo vió, desde su observatorio, que se apagaba una estrella en el cielo
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Había una vez un hombre que vivía una vida muy agradable en su pueblo. No era rico pero no le faltaba nada. Cultivaba su tierra y tenía una vida sana y apacible. Pero el hombre no se sentía feliz, siempre pensaba que había otros hombres que vivían mejor que él y había oído que el ciudad todos eran mas felices. Y decidió dejar su tierra y marcharse a la ciudad.
En el camino cruzo campos y poblados y llego a un bosque y desafortunadamente se interno en el. Después de deambular por el bosque, de cansancio y hambre se durmió. Cuando abrió los ojos se vio en el medio de una pradera y vio que de un punto de la pradera un elefante se dirigía a el a toda carrera con intención de aplastarlo con sus enormes patas. Salió corriendo hacia el bosque y vio que de el bosque salían seres con grandes ojos y bocas que lo esperaban para devorarlo. Girando en su carrera se dirigió hacia un lado de la pradera y no se dio cuenta que había un gran pozo, y mientras huía del elefante que lo estaba persiguiendo cayo dentro del pozo y mientras caía una ramas de un arbusto le detuvieron la caída y aferrándose a ella pudo mirar hacia el fondo del pozo y vio unas grandes serpientes en el fondo que cuando lo vieron comenzaron a trepar por el pozo tratando de alcanzarlo.
El hombre cuando se vio en dicha situación se llenó de coraje y decidido a salvarse planeó como subir por el pozo con la esperanza de que el elefante se hubiera marchado. Aferrado a las ramas del arbusto comenzó a subir pero vio como dos ratas, una blanca y una negra comenzaron a bajar por el arbusto mientras se iban comiendo las ramas del arbusto.
Mientras tanto, el elefante que observaba lo que estaba pasando desde el borde del pozo, se enojo y enfadado comenzó a golpear el tronco de un árbol que crecía cerca al pozo y del árbol salieron unas abejas que habitaban en una colmena que cayo al borde del pozo.
Las abejas enfadadas fueron a atacar al hombre y empezaron a picarle la cara, el cuerpo y los brazos. Y mientras se lamentaba por su mala suerte, unas gotas de miel cayeron en su boca y con la dulzura de la miel su mente se olvido completamente de la situación. Olvido el elefante que lo esperaba en el borde del pozo, las serpientes que trepaban lentamente desde el fondo del pozo, las ratas que estaban cortando el tronco del arbusto y las abejas que lo estaban picando. Y solo quería que de la colmena cayeran mas gotas de miel. Ese era su único deseo.
Subitamente, su mente y su cuerpo se vieron en medio del bosque donde el día anterior se había quedado dormido y abriendo los ojos, recordó cada uno de los detalles de lo que había experimentado o soñado y una voz desde lo mas profundo del bosque le decía:
Recuerda que la vida es como un pozo en la cual múltiples peligros debemos enfrentar. Tu vida depende de lo que tienes para aferrarte y el arbusto tiene la duración de tu vida y como las ratas negra y blanca hay años buenos y malos pero poco a poco van siendo consumidos hasta que finalmente se acaba y caemos al abismo de la desesperanza. Recuerda además que siempre hay peligros y sufrimientos como picaduras de abejas en nuestro cuerpo y alma pero también hay placeres en la vida que como gotas de miel nos acompañan y nos hacen desear el dulce aliento de la vida y nos hacen olvidar que la muerte, como el elefante siempre nos está acechando y que tarde o temprano nos alcanzara. Tu vida ha sido una pradera que no has sabido recorrer y que siempre hay dudas que como monstruos que con ojos terroríficos y bocas hambrientas nos quieren devorar en nuestro camino.
Y el hombre que al oír esto comprendió que había desperdiciado mucho tiempo simplemente añorando la felicidad de otros y no se había dado cuenta de lo feliz que era su vida, se levanto lentamente y siguiendo la ruta por la que había entrado al&
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Cuando Desperto. El disonario todavia estaba ahi.
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Había una vez una situación totalmente desconocida en el mas allá. Aquel nefasto 9 de marzo de 1895 las más profundas raíces de la burocracia del otro mundo ese día tuvieron que enfrentar la mas bizarra de las situaciones que habían enfrentado desde el inicio de los tiempos.
Aquel día un ciudadano austriaco se presentó a las puertas del infierno donde había sido enviado como resultado del juicio final de sus actos en la tierra. Los demonios encargados de las puertas del infierno, después de verificar los documentos enviados por los funcionarios del juicio final y habiendo verificado los antecedentes de aquel austriaco, convocaron a la entrada del infierno al mismísimo belcebu ya que temían que de dejarlo entrar se podría provocar una rebelión dentro del infierno.
Era por todos sabido que los demonios encargados de ejecutar los castigos a aquellos infelices que eran enviados allí, eran seres que se tomaban muy enserio su trabajo y con gran entusiasmo y dedicación impartían latigazos a los condenados y genuinamente disfrutaban de ver como sus victimas sufrían y se lamentaban con cada uno de sus castigos.
Aquel visitante por el contrario, sabían por sus antecedentes, que se sentiría feliz de estar en el infierno sufriendo las penurias y eso era considerado inadmisible en el gremio de los demonios encargados de prodigar torturas. Era claro que los demonios se negarían a trabajar para alguien que se mostrara agradecido.
El Diablo en persona tuvo que tomar este difícil caso en sus manos y luego de retirarse a sus oficinas hizo llamar a los abogados (que dicen las malas lenguas tenia en gran cantidad) y hizo traer algunos teólogos del cielo y les planteó si dentro de las normas y leyes que se habían establecido desde el origen de los tiempos si era valido enviar a un condenado a una eternidad de perversos deleites.
Los abogados y teólogos habiendo leído los documentos presentados ante ellos y entendiendo la razones por las cuales la presencia de dicho mortal en tierras del infierno podría desmoralizar la tropa de demonios, le elevaron a Dios mismo, con copia a San Jose, una solicitud formal para que este mortal fuera enviado al cielo en vez del infierno.
En el cielo mismo la sola solicitud creo una gran confusión porque de ser aceptada significaría abrir el camino de la salvación, sin arrepentimiento, a almas sin merito a disfrutar la gloria eterna. Si se produjera dicho acto serviría de antecedente para múltiples litigios que demorarían una eternidad en ser resueltos.
La situación aquel 9 de marzo de 1895 era a todas luces caótica y dicen los que presenciaron dicho suceso que aun el caso no se ha resuelto y que a Leopold Sacher – Masoch nunca lo han dejado entrar al infierno o al cielo y Dios mismo lo tiene esperando en una lugar discreto cerca del limbo mientras se resuelve legalmente el impasse. Dicen también que Algunas de las 11000 virgenes, que son toda bondad y dulzura, para calmar al condenado mientras se decide su situación ,cada tercer día se visten de pieles para azotar a Leopold Sacher – Masoch. El primer masoquista de la historia.
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Había una vez un mundo Iroquois que estaba completamente cubierto por agua no había sol mi luna Ni estrellas Y no había nada de luz todo era oscuridad. En ese tiempo las únicas criaturas vivientes eran los animales acuáticos tales como el pato, el castor, el cisne, la rata almizclera, el somorgujo o pollo de agua, y la tortuga .
Sobre este mundo oscuro y acuático existía el mundo de los espíritus felices donde vivía Rawenio el gran regente. En el centro de este mundo superior había un árbol gigante. Este árbol era un árbol de manzanas cuyas raíces estaban profundamente incrustadas en el cielo del mundo inferior. Un día Rawenio tiro este árbol gigante y levanto sus raíces creando un agujero en el cielo de el mundo inferior y llamo a sus hija que vivía con el en el mundo superior y le ordeno que mirara hacia abajo por dicho agujero.
La mujer miró por aquel agujero y vio el mundo inferior lleno de agua y rodeado de grandes nubes. el gran espíritu le dijo a su hija que ella debía ir a este mundo de oscuridad y lentamente la hizo descender en aquel agujero que comunicaba con el hoy mundo de los iroquies. La hija de El gran espíritu comenzó a bajar lentamente.
Muy abajo en la oscuridad del mundo del agua los animales flotantes vieron una luz que bajaba lentamente hacia ellos, inicialmente como era la primera vez que veían la luz se asustaron y se escondieron en las profundidades del agua, pero luego subieron a la superficie y perdieron el miedo Y se pusieron a pensar que iban hacer cuando la mujer de luz llegara al agua
Tenemos que encontrar un sitio seco donde ella pueda poner sus pies dijo el castor Y se hundió bajo el agua en busca de alguna tierra pero no lo logró. Trato igualmente el somorgujo pero tampoco lo logro. Luego le tocó el turno a la rata disquera que bajo a las profundidades del agua y alcanzo a traer un poco de tierra en sus patas. Los animales de del agua tomaron esta tierra y la pusieron sobre una gran tortuga. La presionaron firmemente en el caparazón de la tortuga y la tortuga inmediatamente comenzó a crecer y la tierra creció con ella y pronto esta tierra se convirtió en la tierra que habitan los iroquies. Cuentas los iroquies que cuando la tortuga sobre la que se encuentra la tierra se mueve y resquebraja es porque la tortuga sigue creciendo.
Cuando la mujer del cielo ya se aproximaba a la tierra los cisnes blancos se reunieron para que ella se posara sobre sus espaldas y así lentamente la llevara hasta la recién formada tierra.
Después de un tiempo la mujer del cielo dio luz a dos mellizos. El primero que nació fue el espíritu bueno y luego nació el espíritu malo que causo tanto dolor en su nacimiento que la mujer del cielo murió en el parto.
El buen espíritu inmediatamente tomo la cabeza de su madre y la colgó del cielo convirtiéndola en el sol que ilumina la tierra iroquie y luego tomando partes del cuerpo creo la luna y las estrellas y las puso en el cielo nocturno. El resto del cuerpo lo enterró bajo tierra. Por esta razón los seres vivientes pueden alimentarse de la tierra y así crecer y multiplicarse.
El espíritu malo por su parte creo la oscuridad que surge cuando el sol se oculta por el oeste.
El Buen espíritu creo muchas cosas y las puso en la tierra, el espíritu malo trataba siempre de deshacer lo que el espíritu bueno había hecho creando cosas que contrarrestaran la obra de su hermano.
Así, el espíritu bueno creo los árboles grandes y bellos como un pino y el abeto y en cambio el espíritu malo creo arboles con nudos, espina y en algunos puso frutas envenenadas.
El espíritu bueno creo los animales como el Oso y El venado y el espíritu malo creo los animales venenosos como las serpientes y los lagartos para destruir los animales que el espíritu buen
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Llego al aula un 15 de mayo
Día de lluvia
Llegó y nos miro a todos dulcemente
Soy la nueva profesora de filosofía, nos dijo
Sonrió
Y entonces fue como si las gotas de lluvia
Se hubieran convertido en pensamientos.
A todos nos pareció que era muy joven para ser profesora
- Y demasiado para ser profesora de filosofía –
Empece a pensar en ella por las tardes
Justo en el momento en que en la radio
Acababa un programa de deportes
Y empezaba otro de canciones.
De manera sorpresiva ella estuvo presente
En el partido final del intercolegial de futbol.
En esa ocasión estuve inspirado en el medio campo
E hice uno de los goles que nos dieron el triunfo
Ella nos entrego la copa de campeones.
Jamás olvidare a mi profesora de filosofía
El día del examen final.
Al presentarle mi trabajo
Me dijo que me parecía a Socrates.
Me llene de orgullo
Y creo que los ojos se me llenaron de lagrimas
Caminé hacia mi pupitre
Como si lo hiciera por el aire, en palomita.
Era el mejor elogio que había recibido en mi vida.
Yo, parecido a Sócrates,
El gran jugador de futbol del Corinthias
Socrates de Souza Viera de Oliveira
El inolvidable mediocampista de la selección Brasil.
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Había una vez. Una narrador oral que había sido condenado a muerte por contar cuentos. Su crimen había sido el contar cuentos de esperanza y libertad y en dicho reino eso era un crimen. Aquel reino tenía prohibido que las personas contaran y oyeran historias que les llevaran a pensar que algo podría cambiar y que no todo estaba perdido.
Como el narrador oral llevaba muchos años contando cuentos y era muy respetado por todo el pueblo y temerosos de que si el pueblo percibía que no se le habían respetado sus derechos como condenado, se alzarían contra el regente y finalmente terminaría en una revolución. El juez le dio orden al carcelero que fuera horas antes de su ejecución y le diera la gracia al reo de tener cumplido un último deseo antes de morir.
Así que la noche antes de ser ejecutado, el reo recibió en su pequeña celda de paredes de piedra la visita de el juez, el carcelero y 3 guardias que estaban allí para proteger al juez y al carcelero.
Ellos entrando en la diminuta celda, leyeron la orden del juez que le permitía escoger un deseo que sería inmediatamente cumplido para que su alma muriera en paz.
El narrador oral que era un hombre apacible y poco dado a pedir cosas extrañas, pensó un rato corto y finalmente dijo
Mi ultima voluntad, antes de morir, deseo ver a cielo abierto durante la noche y contar por última vez un cuento.
El juez, el carcelero y los guardias se miraron entre ellos, extrañados de que este hombre no hubiera pedido una comida elegante, oir música o la presencia de algún familiar para despedirse. El solamente pidió salir al patio y contar un último cuento. Pero claramente su deseo era ese y se le debía cumplir.
Con gran ceremonia, fue extraído de su celda de paredes de piedra y conducido por los largos corredores también de piedra hacia el patio central, donde estaba el cadalso para su ejecución y algunos habitantes del pueblo se habían reunido para una última vigilia.
El reo con la cabeza alta salió de la puerta que daba al patio y sonriendo de ver tanta gente reunida para su último cuento subió hasta la plataforma del cadalso y parado allí solo, miro al juez, al carcelero, a los guardias y a todos y a cada uno de los visitantes del patio central. Y luego subiendo la cabeza hacia el firmamento mientas con su mano levantada hacia el ademan de coger algo del cielo Y con voz profunda comenzó a contar su cuento.
Había una vez. Había una vez un narrador oral condenado a muerte. A petición suya y para seguir con la costumbre de cumplir ultima voluntad del reo que quería contar un último cuento lo condujeron hasta el patio central donde se encontraba el cadalso y allí mirando a los presentes conto como una estrella fugaz que pasaba por ese patio en ese preciso momento vio la injusticia que se iba a cometer y bajando llego rauda hasta los pies del reo y como una alfombra mágica se detuvo para que el narrador oral se subiera a ella y lo condujo fuera de los muros de aquella prisión
El juez, el carcelero, los guardias y los habitantes del pueblo reunidos aquella noche pudieron presenciar claramente como el reo, aquel narrador oral, les contaba aquel fantástico cuento mientras se alejaba libre sobre la punta de la estrella fugaz que había descendido a sus pies, empujado por la imaginación de todos los presentes.
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Había una vez un hombre que salió a cazar en la pradera con su fiel perro. El perro que era muy inteligente pero muy indisciplinado no seguia a su amo, sino que se puso a merodear mientras el cazador iba siguiendo la pista a una grupo de gacelas. El perro en un momento determinado no siguió el rastro de su amo y se vio en la mitad de la pradera solo y perdido. Sin saber que hacer comenzó a caminar sin encontrar a su amo.
Pasaron las horas y desde la parte alta de un pequeño cerro se puso a visualizar si veía a su amo pero desde allí pudo ver que entre la espesura de la pradera un tigre estaba acechando igualmente las gacelas. El perro no se percató que el viento había cambiado de dirección y que ahora iba desde donde el estaba hasta donde el tigre se encontraba.
Y al tigre le llegó el olor del perro. Un olor de un animal que el anteriormente no había olido pero dado que no había podido cazar ninguna gacela ese día, le podría satisfacer el hambre del día.
Lentamente, el tigre comenzó a seguir el olor que le traía el viento y alzando la cabeza sobre los altos matorrales de esa pradera alcanzo a visualizar el animal que estaba oliendo. El perro al mismo tiempo noto que el tigre cambiaba de dirección y se dirigía hacia el.
El perro iba a comenzar a correr pero se puso a pensar y como sabia que era inútil correr ya que sabia que el tigre era más rápido que el decidió hacer algo diferente. Para su fortuna cerca de donde se encontraba había uno huesos de un animal que había sido consumido por unas hienas. Y tomando algunos en su boca se sentó plácidamente sobre una gran roca y espero hasta que vio que el tigre estaba lo suficientemente cerca para oírlo.
Y con voz clara y fuerte dijo.
Ohh este tigre que maté hoy realmente está muy sabroso y mientras decía esto se sacaba uno de los huesos del animal de su boca.
El tigre que estaba ya listo para caerle encima a el perro, oyó el comentario que este estaba haciendo sobre un tigre que supuestamente había matado y sin dudarlo paró en seco. Y mirando aquel animal que no había visto anteriormente se sintió temeroso de que si era capaz de matar a un tigre anteriormente , sería igualmente capaz de matarlo a el. Y después de unos breves momentos, se fué alejando por el mismo camino por donde había venido, confiando en que ese animal no lo hubiera visto.
El perro efectivamente si vió como el tigre se retiraba y se sintió aliviado.
Al mismo tiempo sobre un árbol de aquella pradera, había un mono que presenciaba toda la escena y dándose cuenta que el perro había engañado al tigre y queriendo congraciarse con el tigra salió persiguiendo al tigre hasta que lo alcanzo diciendo
Tigre .tigre espere que le tengo algo que decir.
El tigre para a mirar quien lo llamaba y tentado por la necesidad de comer algo aunque fuera ese mono que lo perseguía paro en su carrera y mirando al mono, le pregunto que quería.
El mono tratando de congraciarse con el tigre le dijo.
Tigre. Venga le cuento algo que vi, que le puede interesar.
Pues ese animal es un perro y realmente lo engaño. El realmente no mato un tigre, sino que se encontró uno huesos hizo como que se lo estuviera comiendo para que usted le diera susto y no lo cazara.
El tigre después de escuchar esto se sintió más furioso todavía por sentirse engañado y dando vuelta se preparo para ir a cazar el perro.
El mono que era muy zalamero y lambón, Le dijo claro señor tigre venga vamos juntos y lo cazamos y verá que ese perro no es feroz. Y acto seguido se montó sobre el tigre y corriendo juntos cogieron hacia el cerro donde se encontraba el perro.
El perro que se había quedado mirando como el tigre huía de él, vio igualmente al mono saltar del árbol
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Había una vez una ardillita llamada Rita. La ardillita Rita vivía en el parque principal de aquella ciudad. El parque principal era un paraíso verde que protegía toda clase de animales, plantas y arboles. El parque principal era además un refugio para los habitantes de aquella ciudad ya que les permitía caminar y hacer deporte sin la molestia de los autos. En fin, el parque principal era el hogar perfecto para una ardillita como Rita.
Rita vivía en una agujero en la parte superior de el más alto de los arboles de aquel parque y por ello se sentía privilegiada. Una noche Rita estaba sentada en su agujero mirando la ciudad cuando vio que una gran tormenta se acercaba a su parque. Se adentro en su agujero que le servía de casa, refugio y almacén de comida y durante la noche sintió como su árbol se estremecía con el viento de aquella tormenta.
Cuando pasó la tormenta y el sol salió al otro día, Rita se asomó desde su árbol y vio que durante la tormenta los arboles habían dejado caer todas las bellotas al suelo. Para una ardillita como Rita. Eso era un milagro. Todas las bellotas que necesitaría para el invierno estaban allí en el suelo del parque y solo tendría que recogerlas antes que el servicio de mantenimiento del parque las recogiera. Si las cogía aseguraría su alimentación por el resto del año. Y como el hueco de su gigante árbol era tan grande tenía donde guardarlas todas.
Corriendo bajó del árbol y se apresuró a comenzar a recoger las bellotas, pero rápidamente se dio cuenta que solamente podía recoger una por una y que aún a toda velocidad solamente podría recoger unas cuantas antes de que limpiaran el parque.
Tenia que idear otra solución.
Rita era muy inteligente y recordó que ella tenía una amiguita que era una arañita que hacia las telas de arañas más fuertes y maravillosas, y pensó que si lograba que su amiga le hiciera una tela bien grande podría hacer un red con la cual subir las bellotas a su almacén en lo alto de su árbol. Y corriendo fue hasta la araña y le pidió que le hiciera su tela de araña y al final le dijo y a cambio te conseguiré lo que tu mas quieras.
La arañita se puso a pensar y le dijo. Sabes desde pequeña he querido hacer colocar una campana en mi tela de araña, pero nunca he podido tener una… Si me quieres conseguir una campanita te lo agredecere. Pero si no la encuentras De todas maneras aquí estaré haciéndote tu tela de araña.
Rita que conocía a todos en el parque, recordó que había una perrita shitzu muy cariñosa que venía todos los días con su amo a caminar por el parque y recordó que dicha perrita tenía una campanita en su collar, Y precisamente la perrita estaría entrando a esa hora al parque. Rita Salió corriendo y encontró la Shitzu y le dijo que si le podía regalar su campanita. La shitzu le dijo que si y Rita le dijo. Como eres muy amable dime si quieres algo y yo tratare de encontrarlo para ti..
La perrita le dijo. Noo Rita es con mucho gusto pero Sabes yo siempre he querido tener una pelota de tenis… Me vuelven loca las pelotas de tenis, pero a mi amo no le gusta el tenis y nunca me ha regalado una pelotica de esas amarillas. Si me consigues una pelotica de tenis amarilla te to agradeceré, pero cuenta con la campanita de todas maneras.
Rita, que de nuevo conocía a todos los animales, Sabía que en el campo de tenis había un topo que le gustaban las pelotas de tenis y cuando un tenista dejaba abandonada una pelota, el topo la cogía y rápidamente se la llevaba para su casa que quedaba en un agujero debajo de las flores del parque.
El topo, que se encontraba en su agujero, escucho a Rita llamándolo y salió de su casa. Rita le pregunto si tenia alguna pelota de tenis que le pudiera regalar y le dijo que si se la regalaba ella
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Había una vez un muchacho que estaba explorando sus primeras aventuras amorosas y en el proceso de conocer mujeres conoció una mujer que tenia un alma oscura y muy caprichosa y vanidosa. Esta mujer era básicamente la encarnación de el demonio, pero tenía una presencia muy bella y en apariencia era muy dulce. Pero su alma era mala. Pero el muchacho no lo sabia y como era tan bella se enamoro profundamente de esta mujer.
Un día la mujer, que además era muy celosa, sorprendió al muchacho hablando por teléfono con la madre de el y como era tan celosa y narcisista le dijo que le prohibía hablar por teléfono con su suegra ya que ella esperaba que toda la atención de el hacia ella y hacia nadie mas.
El muchacho por el miedo de perderla decidió hacerle caso y aunque amaba profundamente a su mama y su mama igualmente lo adoraba, no volvió a llamarla por teléfono. Un día la mama de el muchacho se enfermo y a la casa de el muchacho que vivía con esta mujer de alma dura, llego una carta diciendo que la mama había sufrido de un ataque cardiaco y que solicitaba que su hijo la visitara.
El hijo que aun amaba mucho a su madre, pero que estaba totalmente transtornado por la mujer, no hizo caso a la carta y decidió no visitar a su madre.
Dos días mas tarde llego otra carta de la madre suplicándole al hijo que la visitara, que sabia que le quedaban pocos días y que su último deseo en su vida era ver a su hijo una vez más, y que su amor por el era tan profundo que le perdonaba como la había abandonado todo ese tiempo.
Con lagrimas el muchacho leyó la carta de su madre y confrontando a la mujer le dijo que el quería ir a visitar a su madre que había sufrido de aquel ataque de corazón. La mujer que era el mismísimo diablo y muy manipuladora le dijo que solamente le permitiría ir a visitar a su madre si le entregaba a su madre el cofre de oro que ella tenía. Y sin decirle nada al muchacho colocó en el cofre un encantamiento que se haría efectivo cuando el hombre abriera el cofre
El muchacho, totalmente embrujado, por tan bella y demoniaca mujer, salió hacia la casa de su madre con el cofre y entrando en la casa vio que su madre aun viva lo estaba esperando. Después de abrazarlo y besarlo, le dijo que no importaba que no la hubiera visitado o llamada anteriormente, que ella era su madre y que el corazón de una madre era tan grande que jamás lo dejaría de amar.
El muchacho totalmente arrepentido de cómo había abandonado a su madre por aquella mujer le pidió disculpas a su madre y recordando el cofre de oro, se lo entrego como un regalo. La madre lo abrió y de el salió un encantamiento que convertía a aquel muchacho en un ser irracional y le obligaba a con un cuchillo sacar el corazón de la madre y colocarlo aun latiendo en el cofre de oro para luego llevárselo a aquel demonio.
El muchacho tomado por el encantamiento de aquel demonio malvado que era su mujer, tomo un cuchillo y retiro el corazón de su madre aun palpitante y después de colocarlo en el cofre se dio vuelta y corriendo salió de aquella casa calle abajo y tan rápido iba corriendo que se tropezó con una piedra y se fue al piso dejando caer el cofre con el corazón aun palpitante de su madre
Y allí en el suelo, oyó como de el cofre, claramente se oía salir la voz de su madre que le preguntaba con todo la dulzura que solo una madre puede ofrecer.
Hijo mío te has hecho daño déjame te ayudo a pararte.
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