Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

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Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda episodes

  • 40. Los dos unicornios

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    Había una vez una hombre viviendo en una pequeña cabaña de madera en el centro de un valle muy verde y fértil. Aquella lluviosa mañana el hombre sintió que le tocaban la puerta y en la puerta se encontraba un hombre que chorreando agua de su manto de algodón le miraba desde el portón evitando el hilo de agua que caía desde lo alto de la puerta. 

    El hombre miró al visitante y le dijo… 

    Entre buen hombre. Entre que está lloviendo mucho y no quiero que se resfrie. Sígase por favor. 

    El visitante le dijo. Gracias. He venido porque me han dicho que usted tiene un par de bellos unicornios traídos del África. Es verdad eso. 

    Ciertamente. Dijo el hombre. Son las únicas dos creaturas de estas que se pueden encontrar en esta parte del mundo. Los he comprado en el áfrica y los he traído por el desierto para sacarles crias y luego venderlas a los granjeros como bestias de carga 

    Estos unicornios pueden hacer el trabajo de cualquier caballo por mas fuerte que sea y si son atacados por los lobos o los zorros se pueden defender fácilmente con su cuerno.

    Ya veo  contestó el visitante. He oído cosas maravillosas de ellos. Dígame, será que usted podrá estar interesado en venderlos. Le pagaré el triple de lo que pago en áfrica mas los gastos de haberlos traído hasta aquí.

    No dijo el hombre por nada del mundo. Pienso hacer mucho dinero sacándoles crías a  estos animales y solamente venderé sus crías cuando ya tenga un buen numero de ellos. Por ahora no puedo vender ninguno. Si quiere pásese dentro de unos años y veremos.

    El visitante le dijo … Mire es que me urge mucho tenerlos lo antes posible. Hoy mismo si es posible.  

    No diga más y váyase de mi casa le contesto el hombre, habiendo perdido la paciencia con el visitante. 

    Y empujando al visitante lo sacó de su casa 

    El visitante retrocedió y salió de la casa y vio como la puerta se cerraba detrás de el. 

    Mirando aquel campo enfangado por la lluvia vio que a unos metros de allí estaba el establo y caminando con dificultad se acerco a la puerta de este y vio que allí efectivamente se encontraban dos unicornios, altos y bellos como se los habían descrito. Con un bello pelambre y con un fantástico brillante y retorcido cuerno apuntando hacia el cielo desde el centro de sus frentes. 

    La pareja de unicornios, curiosos al verlo se acercaron a él, y el visitante cogió unas riendas que estaban colgadas en la puerta y se acercó a ellos con la intensión de atraparlos y llevárselos con él 

    Cuando ya casi lograba cogerlos oyó detrás suyo un ruido y vio en la puerta del establo al hombre que con un palo en la mano se acercaba a el amenazante.

    El hombre grito. 

    Ladrón. Estas tratando de robarte mis animales y lanzando un golpe con el palo casi golpea al visitante, quien salió huyendo entre los gritos y golpes del dueño de los unicornios.

    Mientras tanto, los unicornios nerviosos por lo que sucedía, daban coces en el suelo y con su brillante cuerno golpeaban el techo del establo. 

    El visitante huyo como pudo y corriendo difícilmente por el pantano que se había acumulado alcanzo a salir de aquel fértil valle y después de varios horas de correr y caminar por entre colinas y valles llego a la tierra de su padre. 

    El padre de aquel viajero lo miro llegar y con mirada penetrante le pregunto mientras desplegaba un rollo de cuero. 

    Entonces, hijo mío… Veo que no Trajiste los unicornios

    No padre lo siento. No pude traerlos. 

    Noé parado en la puerta de la entrada de su arca Tristemente miro la lista empapada por la lluvia que ar

    5 min
  • 39. El puente de Pont-la-Ville

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    Había una vez una taberna en Pont-la-ville donde se habían reunido los vecinos del pueblo para discutir la necesidad de construir un puente sobre el rio Sarine. Siendo esta región montañosa, las aguas de dicho rio corren entre rocas y peñascos haciendo difícil su cruce. Los vecinos discutían sobre la conveniencia y los costos de dicho puente y si bien todos reconocían su importancia también reconocían que no tenían los recursos económicos para dicha obra. 

     

    Por lo tanto, después de una larga noche de discusión llegaron a la conclusión de que la obra no se podría realizar y que solamente en el futuro, si encontraban los medios requeridos podrían hacer la obra. 

     

    Allí en la taberna había un forastero vestido de verde que había observado toda la noche la discusión entre los vecinos. El forastero se había sentado en una mesa en el lugar mas oscuro de la taberna y por su apariencia y su vestuario parecía un personaje oscuro. Envuelto en una amplia capa y con un sombrero de ala ancha inclinada sobre sus ojos y mirada sombría producía escalofrío de solo mirarlo. 

     

    Al terminar la discusión y justo antes de que todos comenzaran a retirarse, el forastero se levanto de su mesa y acercándose al alcalde del pueblo y con vos profunda dijo

     

    Yo estoy dispuesto a construir el puente esta misma noche y además estoy dispuesto a proveer todos los materiales y mano de obra requerida sin ningún costo para ninguno de los habitantes del pueblo, pero para ello tengo dos condiciones. 

     

    Primera. Nadie podrá salir de sus casas durante esta noche y segunda cobrare  solamente una pequeña contribución al otro día. 

    El alcalde mirando el forastero le preguntó cual seria dicha contribución y el hombre sin siquiera levantar el ala del sombrero para mirarlos les dijo

     Requiero que se me nombre dueño del primer ser viviente que cruce el puente una vez este terminado mañana por la mañana.  Si ustedes están de acuerdo con este trato simplemente necesito que alguno de ustedes me estreche la mano en conformidad con las costumbres de honor. 

    Los habitantes del pueblo se reunieron para estudiar la propuesta y tras una corta deliberación y sabiendo que no tenían otra opción decidieron aceptarla y el alcalde mismo estrecho la mano de aquel extraño forastero y este dirigiéndose a la puerta salió entre el asombro de los presentes.

     

    Al salir de la taberna el forastero, el alcalde con voz temerosa y turbada le dijo a algunos de los presentes que cuando le dio la mano al hombre había sentido en la suya no las manos de un hombre sino las garras del diablo. 

     

    Al instante los habitantes de aquel pueblo se dieron cuenta de que habían hecho un trato con el diablo en persona y el terror se apoderó de los allí presentes hasta que un viejo que se encontraba en la reunión dijo

     

    Amigos no se preocupen que yo se como tratar con este tipo de circunstancias. Durante muchos años he encontrado y enfrentado todo tipo de problemas y mi  experiencia me dice que nada es imposible de resolver. Nunca me he enfrentado con el diablo pero siempre hay alguna primera vez. 

     

    El viejo que efectivamente era reconocido como un hombre astuto y que se había ganado el respeto de todos en el pueblo se retiro del lugar y detrás de el salieron todos a cumplir con la primera parte del trato. Encerrarse en su casas hasta que saliera el sol. 

     

    Durante la noche, la mas profunda oscuridad se apoderó de el pueblo y una niebla espesa se asentó en las callejuelas de aquel pueblo. Nadie alcanzaba a ver mas allá de las puertas de su casa y un ruido infernal se fue apoderando del pueblo mientras un viento traía los sonidos de seres que recorrían el pueblo trayendo y llevando pesados materiales. 

     

    El pueblo entero no durmió esperando la l

    7 min
  • 38. El contrato

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    Había una vez un abogado que se encontraba en muy mala situación económica. A su bufete de abogado no entraba nadie hacia meses y desesperado por su falta de ingresos económicos busco la última de las opciones. En los pasillos de los tribunales había visto frecuentemente a aquel máximo usurero buscando como sacar provecho de las desesperaciones de los desafortunados y de los en total ruina. 

     

    Acercándose a el lo conmino a que le facilitara los recursos necesarios para vivir al menos 10 años mas sin preocupaciones, el usurero que sabia de desesperanza y como sus victimas estarían dispuestos a cualquier cosa para solucionar sus afujías económicas acepto sin vacilaciones. 

     

    El abogado después de sentarse con el usurero a definir los términos del contrato, se dedico a la confección del contrato y cada una de las clausulas que este debía tener. 

    Días después se encontraron el abogado y el máximo usurero en la oficina del abogado y después de recibir el dinero que le permitiría vivir cómodamente por los próximos 10 años y habiendo firmado el contrato elaborado por el abogado con todo detenimiento el máximo usurero se retiro con una sonrisa entre los labios. 

     

    Al siguiente día, mientras el abogado se encontraba disfrutando de un vaso de whiskey en su despacho una tormenta de fuego e ira entro en su oficina y la cara de aquel máximo usurero llena de furia se dirigía hacia él blandiendo el contrato firmado el día anterior y con grandes maldiciones rompía en contrato sellado y escriturado frente a la cara del abogado, porque después de leer el contrato detenidamente y asesorado de múltiples otros abogados que trabajaban para el resulto que era él, el diablo, el que le había vendido su alma al abogado.  

    3 min
  • 37. El unicornio en el Jardín

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    Había una vez un hombre que se despertó una mañana de domingo junto a su esposa y sin despertarla bajo a su cocina a prepararse el desayuno como lo hacia todos los días. Aquella bella mañana el hombre noto que algo extraño sucedía en su jardín y al asomarse por la ventana vio un unicornio que se estaba comiendo sus hortensias.

     

    El hombre maravillado de ver por primera vez un unicornio en su jardín, subió rápidamente a la alcoba donde se encontraba su mujer aun durmiendo y con voz suave para no ahuyentar el unicornio le dijo. 

     

    Cariño hay un unicornio en nuestro jardín y se esta comiendo las hortensias. 

     

    La mujer entreabrió los ojos y mirándolo con cara de pocos amigos le dijo

     

    Tonto e ignorante. No sabes que los unicornios no existen. Dejame dormir y vete. 

     

    El hombre que sabia que era lo que había visto bajo de nuevo  y tomando una zanahoria de la cocina salió al patio y caminando lentamente por entre los arbustos del jardín se acerco al unicornio que seguía comiendo flores

     

    El unicornio, observo como el hombre se acercaba y oliendo la deliciosa fragancia de la zanahoria se quedo esperando hasta que el hombre se acerco y para maravilla del hombre se la fue comiendo con suaves y tiernos mordiscos como solo los unicornios pueden comer. 

     

    El hombre extasiado pudo ver los bellos colores de el cuerno del unicornio y pudo ver claramente como su pelo dorado le caia suavemente y como sus pesuñas de plata a duras penas tocaban la verde grama. 

     

    Emocionado entro de nuevo a la casa y subiendo lentamente para no asustar al unicornio, llego de nuevo a la habitación y con voz suave le dijo a su esposa

     

    Cariño… Allí sigue el unicornio y le he dado de comer una zanahoria y tiene un cuerno multicolor y una cabellera de oro y sus pesuñas flotan sobre el pasto verde. Debes bajar a verlo, vístete y baja. 

     

    La mujer que seguía entredormida le dijo. Ya te he dicho que me dejes dormir y no me vengas con tus cuentos de unicornios vete y déjame sola.

     

    El hombre de nuevo bajo, descorazonado y mientras bajaba las escalera, su esposa tomo el teléfono y llamando al siquiatra le comento que su marido estaba teniendo alucinaciones. El hombre desde el jardín vio como el unicornio se alejaba dentro del bosque y triste se sento a esperar su regreso

     

    Horas mas tarde, el siquiatra llego acompañado de un enfermero que traía una camisa de fuerza y se sento con la esposa del buen hombre y le pregunto lo que el le había dicho. 

     

    La esposa le relato lo acontecido durante esa mañana y el siquiatra subió a la habitación donde se encontraba el hombre y le pregunto que si era cierto que el había visto un unicornio comiéndose las hortensias esa mañana en el jardín

     

    El hombre mirando fijamente al siquiatra le dijo. 

     

    Ya le he dicho anteriormente doctor que no veo a mi señora bien últimamente y obviamente es claro que ella esta perdiendo un poco la noción de la realidad. Imaginese usted pensar que un unicornio de cuerno multicolor, cabellera dorada y cascos plateados vendría a comerse las hortensias. 

     

    Por favor encárguese usted .

     

    Momentos después, el siquiatra y el enfermero acompañaban a la señora en camisa de fuerza  mientras ella gritaba que el loco era su marido.

     

    Al otro día el marido se levantó a tomar te en su jardín mientras observaba como las hortensias de su jardín se recuperaban de los mordiscos del día anterior. 

    5 min
  • 36. El miedo del ratón - Infantil

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    Había una vez un ratón corriendo por la pradera cuando un cuervo paso volando sobre el. Cuando el cuervo lo vio bajo y con un certero picotazo lo cogió y se encamino hacia su nido. Afortunadamente para el ratón el cuervo se encontró con otro cuervo y ambos comenzaron a pelear en pleno vuelo por el delicioso ratón, hasta que el primer cuervo dejo caer el ratón al suelo.

     

    En la pradera vivía un mago que vio los dos cuervos peleando y vio como el ratón caía cerca de su cabaña. El viejo mago se acerco al ratón y con sus manos lo llevo dentro de su hogar y allí con mucho cariño lo cuidó y lo alimentó hasta que el ratón se recuperó.

     

    El ratoncito después de un tiempo de estar viviendo feliz en la cabaña del mago sintió la necesidad de salir de nuevo a la pradera, y una tarde  al salir de la choza vio un gato que estaba pasando cerca y temeroso se entro de nuevo y se ocultó en un rincón de la casa. El mago que lo vio entrar corriendo y ocultarse le preguntó que le pasaba y el ratón le dijo

     

    Ay señor. Al salir me encontré con un gato y usted sabe que nosotros los ratones le tenemos miedo a los gatos. 

     

    El hombre que era muy bondadoso le dijo: No te preocupes ve a dormir y mañana cuando te despiertes serás un gato y no un ratoncito y así no le tendrás miedo a los gatos. 

     

    Al otro día al salir el sol y ratoncito se vio convertido en un gato y el hombre le dijo. Ya no tienes que temer, sal a la pradera que ahora tu eres un gato.

     

    El Gato ratón salió feliz de la cabaña y cual gato se tendió a recibir al sol en la pradera y mientras dormitaba vio pasar un perro y sabiéndose gato le dio miedo del perro y se entro a la choza corriendo temblando de miedo. 

     

    El mago que lo vio entrando le pregunto de nuevo

     

    Que pasa, Quien te ha asustado. 

     

    El Gato ratón  le dijo. Un perro. En la pradera hay un gran perro y me miro y nosotros los gatos le tenemos miedo a los perros. 

     

    El hombre riendo le dijo. 

     

    Ok ándate a dormir y mañana despertaras como un perro y así no le temerás a los perros

     

    Y al otro día el gato – ratón  se despertó convertido en un perro. Y voleando la cola salió a saludar al mago y acto seguido salió corriendo otra vez a la pradera mientras ladraba orgulloso de ser perro. 

     

    En un árbol cercano el perro gato ratón  vio un gato subido en un árbol, pero el gato al verlo a el convertido en  perro se erizo como lo saben hacer los gatos y sacando las uñas comenzó  a amenazar al perro-gato-ratón y este cuando vio el gato en pose de ataque, sintió el miedo que anteriormente había sentido cuando era un ratón y salió corriendo para la casa – con la cola entre las patas. 

     

    El mago de nuevo vio entrar al perro-gato-ratón  y le pregunto que le pasaba, pero este le dio tanta vergüenza confesarle que aun le tenia miedo a los gatos que le mintió y le dijo que había visto un tigre y que los perros le tenían miedo a los tigres. 

     

    El hombre de nuevo le dijo. No te preocupes que mañana serás un tigre y al despertar se había convertido en un bello tigre y con confianza salió a la pradera considerándose el rey de la pradera por su figura de tigre. 

     

    Y allí en la pradera mientras caminaba se encontró de nuevo con el gato que lo había asustado el día anterior y al ver este al tigre se erizo de nuevo y debido al terror que tenia de ver a un tigre tan cerca saco las uñas y haciendo un esfuerzo hizo un sonido de ataque. 

     

    El tigre perro gato ratón sintió en lo mas profundo de su ser un temor de muerte y dándose vuelta se devolvió a la cabaña del mago y el hombre le pregunto 

     

    Por que tiemblas. Acaso hay en la pradera un animal mas fiero y fuerte&

    6 min
  • 35. Yo no se nada

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    Había una vez un par de caminantes viajando por un camino. Debido a que el viaje se hacia largo y tedioso, uno de ellos decidió proponer un juego al otro para aliviar un poco la monotonía del viaje.  Y le dijo a su compañero de camino. 

     

    Vamos a idear algo para que no nos resulte este camino tan pesado y aburrido

     

    Que podemos hacer? Pregunto el otro 

     

    Hagamos lo siguiente. Vamos a contar un cuento inventado por nosotros. Cada uno debe contar 3 minutos de un historia y al terminar este tiempo el otro debe seguir con la historia inmediatamente con otros 3 minutos. Si duda que decir o no dice nada deberá llevar a otro en hombres hasta que se le ocurra algo para decir. 

     

    Ok dijo el otro pero para mi va a ser difícil por que yo no se nada. 

     

    El primero comenzó a contar el cuento y a los 3 minutos su compañero no dijo nada y le toco cargar con su compañero. Durante el trayecto el primer hombre le preguntada a quien lo cargaba si ya había pensado como seguir el cuento, pero este siempre le contestaba “yo no se nada” y seguía cargando a su compañero de viaje. 

     

    Después de una hora de viaje llegaran a un enorme castillo y los viajeros se pusieron a contemplar las torres y las enormes puertas de dicha fortaleza. Mientras descansaban mirando el castillo, vieron como la doble puerta principal del castillo se abría y con gran pompa un caballero salía y se acercaba a ellos. 

     

    El caballero los invito a entrar en el castillo y ellos que llevaban mucho tiempo caminando y se sentían muy cansados, especialmente el que cargaba al otro, con gusto siguieron al caballero que los llevo donde una bella muchacha con pelo negro como el carbon, piel tersa y ojos brillantes como el sol. La mas bella mujer que hombre alguno hubiera visto jamas. 

     

    La mujer con dulzura les pregunto. 

     

    Quienes son ustedes y adonde van 

     

    Somos caminantes y hemos salido a recorrer el mundo en busca de la felicidad, le contesto el que cargaba al otro. 

     

    Curiosa forma de buscar la felicidad, ya que he visto que uno carga sobre si al otro. Y el caminante que iba siendo cargado le conto a la muchacha el trato que habían hecho. 

     

    La bella princesa le recrimino y le dijo. Es usted un mal compañero de viaje yendo a cuestas de otro, solo porque su compañero de viaje le ha dijo “yo no se nada” y como han llegado a mi palacio y comerán de mi comida les contare algo mientras lo hacen.

     

    Yo soy la hija de un sultan, mi padre es muy rico y cuando cumplí dieciocho años mi padre permitió que los jóvenes comenzaran a pretenderme, pero yo le puse solo una condición. Que solamente me casaría con un hombre que fuera rico en inteligencia y sabiduría y no en dinero. A mi padre le parecieron insolentes mis palabras y me recluyo aquí, pero finalmente acepto mis condiciones y hasta este palacio han llegado miles de jóvenes a pedir mi mano. 

     

    A todos mis pretendientes, que han viajado desde lejanas tierras a pedir mi mano les he preguntado si sabían mucho y todos sin detenerse a pensar siempre me han respondido “yo lo se todo” y a cada uno de ellos lo he mandado de regreso a sus tierras. 

     

    Después de un tiempo mi padre el sultán vino a visitarme y estuvo largo rato tratando de convencerme que abandonara la condición que me había autoimpuesto para aceptar a un pretendiente. Me dijo que jamás podría encontrar a un hombre que me respondiera que no sabia nada cuando ellos consideraban que lo sabían todo. Pero aun continuo esperando este hombre inteligente y sabio que merezca vivir conmigo. 

     

    Hoy desde mi balcón los he visto a ustedes acercarse a mi castillo y me ha llamado la atención que uno cargaba al otro y he decidido traerlos al palacio y preg

    8 min
  • 34. El Boomerang y la Luna - Infantil

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    Había una vez en las tierras de los canguros, y los koalas un espíritu sabio que se llamaba Byamee. Este espíritu es considerado por los aborígenes de Oceanía el Gran padre creador de la tierra y los cielos y habitante del cielo. 

     

    Un día Byamee estaba en los cielos cuidando a todos los seres que había creado hasta ese momento y escucho al canguro, el águila, el emú y al koala conversando en una apacible noche australiana. 

     

    En esas épocas, antes que Byamee creara al primer ser humano, los animales eran mas fuertes y veloces de lo que son ahora y estos cuatro animales estaban discutiendo entre ellos quien era mas fuerte y poderoso y para sorpresa de Byamee se atrevieron a decir que cada uno de ellos era tan poderoso o más que el mismo Byamee. 

     

    Y como Byamee los estaba escuchando, inmediatamente bajo de los cielos convertido en una figura enorme con grandes brazos y piernas. 

     

    Los cuatro animales cuando vieron llegar a Byamee se asustaron pero el Dios les dijo que no tenían de que temer, que el solamente había bajado a comprobar si alguno de ellos era tan poderoso como el y que los invitaba a  competir con él.

     

    Los animales que se sentían realmente poderosos se sintieron atraídos por tal invitación y quisieron mostrarle a él que efectivamente eran fuertes y veloces. 

     

    El primero que inicio el reto fue el canguro quien dio un inmenso salto y llego a sobrepasar el mas alto de los arboles del mundo. El mismo cuando estaba cayendo dijo… Ninguno de ustedes podrá saltar tan alto nunca. 

     

    Luego el Aguila que estaba esperando en la tierra que el canguro volviera comenzó a batir sus alas y creando un gran viento debido al tamaño de sus alas se empezó a elevar hasta que ninguno de los animales era capaz de verlo y después de volar un rato aterrizo con un gran estruendo de alas al lado de los animales diciendo nadie podrá volar tan alto como yo. 

     

    El siguiente fue el Emu, que si bien no podía volar si podía correr muy rápido. Este ave se preparo y salió corriendo a tal velocidad que ninguno lo pudo ver después de algunos segundos y regresando después de un tiempo se vanagloriaba de su rapidez. 

     

    El ultimo fu el Koala, que pese a su tierna figura es un gran escalador y subiéndose al mas alto de los arboles subió con una agilidad que ningún otro animal podía imitar. 

     

    Así los cuatro animales se sentaron a retar al Gran Byamee esperando que podría hacer el. Byamee que obviamente podría demostrarles que era más rápido y fuerte que ellos decidió hacer algo que los sorprendiera y que les recordara siempre quien era el mas poderoso de la creación y tomando el mas alto y ancho de los arboles, corto rápidamente el troco y con sus manos fabrico el mas grande y poderoso boomerang que hubiera existido. Y girándolo con una de sus manos lo tiro tan alto tan alto que subió hasta el cielo  y los animales vieron como ese boomerang comenzaba a girar y girar y de pronto comenzó a brillar con un luz blanca que ilumino la noche australiana y allí se   dejo flotando para toda la eternidad.

     

     

    Cuenta la leyenda que desde esa época los animales de oceania y Australia pueden ver en el cielo aquel boomerang girando sobre ellos durante las noches de luna creciente y menguante como un recordatorio de que ningún animal es tan poderoso o fuerte como Byamee.

    6 min
  • 33. Oliverio La ola pirata - (Infantil )

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    Había una vez una playa en el mar caribe donde vivía una ola llamada Oliverio. Esta ola, como todas las olas, era muy curiosa y se pasaba el tiempo jugando con sus otras amigas olas. Entre ellas tenían un juego muy divertido que era jugar a las escondidas y apareciendo repentinamente sin que las otras olas las vieran aparecer. Oliverio era experto en jugar este juego y cuando salía de las profundidades del mar, generalmente acompañado de algunos caballitos de mar, saltaba sobre las otras olas haciendo un juego de palabras diciendo : hola ola. Hola ola y todas sus amiguitas las otras olas le respondían riéndose…. Hola ola. Hola ola. 

     

    Oliverio la ola, además de juguetón era también un gran soñador y muchas veces mientras estaba al lado de la playa descansando y mirando como el mar bailaba con las olas. Se imaginaba viajando de isla en isla explorando las otras playas del caribe. 

     

    Un día mientras Oliverio estaba jugando con las otras olas a las escondidas vio que en el horizonte de su mar aparecían unos puntos negros que se iban acercando a su playa y curioso como era decidió acercarse a estos puntos y a medida que se iba acercando se daba cuenta que eran unos barcos de madera con personas adentro y que todos llevaban una bandera con una calavera blanca pintada sobre una tela negra. Aquellos barcos eran barcos piratas. 

     

    Oliverio que anteriormente había visto pequeños botes de pescadores pero nunca había visto un grupo de barcos piratas, Y como era muy curioso, se acerco sigilosamente al casco del mayor de aquellos barcos. Era el adventure el famoso barco del pirata barba negra. El famoso pirata que recorría el caribe durante principios de el siglo XVIII robando el oro de las embarcaciones españolas que viajaban del caribe a España. 

     

    Pues Oliverio se encontraba allí al lado del barco observando aquel barco de color negro y bandera negra cuando escuchó unas voces que salían por una pequeña ventana. Era la voz del pirata Barbanegra que discutía con su tripulación como iban a esconder el oro que llevaban en las bodegas del barco. 

     

    Barbanegra regresaba de sitiar  y atacar la ciudad de Charleston en carolina del sur y había robado 1500 libras de oro y toneladas de joyas, así que tenía las bodegas llenas de tesoros, pero temiendo que un huracán que se aproximaba le hiciera perder su tesoro quería encontrar una isla abandonada donde esconder el oro y las joyas y volver por ellas cuando el huracán hubiera pasado. 

     

    Para Olivero las palabras de aquel pirata significaban una gran aventura y se imaginó viajando entre las islas y convirtiéndose él mismo en un pirata. Y como era muy curioso decidió seguir aquellos barcos y mirar que iba a suceder y antes de despedirse de sus otras amigas las olas les dijo… Amigas me voy con esos barcos y me voy a volver pirata como ellos. Y saltando salió detrás de los barcos piratas.

     

    Los barcos del pirata barbanegra se dirigían por el caribe a un grupo de islas buscando una isla donde esconder el tesoro y junto a ellas, sin ellos saberlo, iba la ola pirata… Oliverio la ola. 

     

    Después de navegar y pasar por varias islas Oliverio vió que se acercaban a una isla que curiosamente se le parecía mucho a un caballito de mar, sus amigos de juego. Y vio como los barcos del pirata barbanegra se acercaron a una playa y bajando cientos de cofres comenzaron a esconderlos en un gran agujero de piedra en la playa. Oliverio que observaba lo que los piratas estaban haciendo vio que en los cofres había unas piedras de color verde, azul, rojo y amarillo y unos bloques del color de el sol. 

     

    Mientras esto sucedía, las nubes alrededor de aquella isla con forma de caballito de mar se pusieron negras y un viento fuerte comenzó a soplar y los piratas se montaron a sus barcos y poniendo sus velas en lo alto se alejaron de

    10 min
  • 32. La Vaca Blanca del Mar de Skye

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    Había una vez en la isla de Skye un hombre que vivía en un pequeño pedazo de tierra. Este hombre era tan pobre que no tenía ni siquiera una vaca Y tenía que mendigar con sus vecinos para obtener un poco de leche. Este hombre siempre tenía la esperanza de que algún día su suerte cambiaria y que si bien posiblemente nunca sería rico podría tener lo suficiente para algún día vivir confortablemente.

     

    Este hombre era reconocido por todos por su honestidad y si bien vivía solo y abandonado nunca le hacia daño a nadie y era muy cortes con todos. y por la forma cómo seguía los ritos a favor de los seres del bosque y los druidas siempre era respetado en toda la región. Cuando este hombre iba la playa a recoger algas marinas para fertilizar su tierra siempre dejaba una ofrenda a los dioses del mar. Si alguna vez subí a la montaña por algo de musgo siempre dejaba algún tributo a los gnomos cuidadores de la tierra. El buen hombre era reconocido por  cumplir  con su deber en los ritos de la tierra y del bosque.

     

    Un día este buen hombre bajo a la playa por algunas algas y en el camino oyó el gemir de un animal que se quejaba de dolor. Bajo por la costa y encontró una vaca blanca, tan blanca como la espuma que dejan las olas del mar. acostada de medio lado sobre la playa. Sobre una de las patas del animal había una gran roca que aparentemente había rodado del acantilado y había aprisionado la pata de la vaca.

     

    Este buen hombre se apiadó de dicho animal Y con gran esfuerzo removió la roca de la pata del animal le ayudó a pararse. Luego, se dirigió hacia su casa y con sorpresa se dio cuenta que la vaca lo seguía de cerca y cuando llego a su casa notó que la vaca que lo había seguido desde la playa estaba esperando cría. El hombre decidió buscar el dueño y recorriendo la región fue preguntando si alguien había perdido una vaca blanca y nadie finalmente reportó algún animal perdido. Finalmente pensó en quedarse con ella y alimentarla hasta que el dueño apareciera. La 

     

    Pasó el tiempo y aquella vaca tuvo un ternero y  para dicha de el buen hombre la vaca empezó a producir enormes cantidades de leche que le servía al hombre para alimentar el ternero, pero igualmente para su consumo e incluso para vender en el pueblo. Meses después cuando el ternero ya era grande pudo llevarlo a vender al pueblo y con el dinero pudo comprar una  pequeña cantidad adicional de tierra, para el y su vaca. Y así milagrosamente cada año la vaca tenía un nuevo ternero  y el hombre lo podía vender Y comprar más tierras y siempre la vaca seguía produciendo gran cantidad de leche cada día.

     

    Pasaron los tiempos y esta vaca que venia de las aguas del mar seguía siendo la fuente de riqueza de aquel hombre porque ya tenía tanta tierra y tanta leche que dejaba los terneros hembra para si y esta igualmente cada año tenían nuevos animales y mas leche. 

     

    Por los pueblos vecinos corrió la voz de que este hombre era a un hombre rico Y algunas mujeres se interesaron en él Y finalmente se caso con una dama del pueblo, con la que tuvo hijos fuertes e hijas bellas y saludables. Todo iba perfecto en la vida de este buen hombre.

     

    El hombre fue envejeciendo pero su vaca blanca seguía teniendo terneros y produciendo leche e igualmente cada uno de sus descendientes. Como la edad estaba afectando al buen hombre sus hijos e hijas decidieron tomar el control de las tierras que poseía su padre y sin comprender porque su padre aun conservaba esa vieja vaca blanca le plantearon que porque no salían de ella y la vendían. Pero el hombre que sabia que esa vaca era un regalo de los dioses del mar, se negaba a venderla. 

     

    Hasta que un día el hombre cayo seriamente enfermo y aprovechando la situación los hijos e hijas del hombre tomaron la decisión de vender la vaca blanca. 

     

    Cuenta la Leyenda de la

    7 min
  • 31. La creación según la tribu Mapuche

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    Había una vez un mundo Mapuche donde Dios  Chau ( mucho antes de que llegaran los blancos y lo mataran) 

     vivía en lo alto con su mujer y sus hijos, reinando sobre el Cielo y la Tierra. Aunque siempre era Dios tenía muchos nombres: Chau, el Padre, y también Antü, el Sol, o Ngnechen, Creador del Mundo. 

    A la reina, que era a la vez madre y esposa de Dios, le decían Luna, Reina Azul, Reina Maga y también Kushe o Kuyén que quiere decir “Bruja” o “Sabia”. 

    Dios había hecho un gran trabajo: había creado el Cielo, con todas sus nubes y cada una de sus estrellas, y la Tierra de gigantescos cordones. Había hecho correr los ríos y crecer los bosques, y había entreabierto sus enormes dedos para sembrar aquí y allá los animales y los hombres, los mapuches. 

    Ahora vivía en el Cielo, vigilando sus creaciones e iluminando durante el día su reino inmenso. De noche, la Reina tomaba su puesto y salía a cuidar el sueño de las criaturas dispersas. Como todos los hijos, crecieron también los de el dios Chau y la diosa Kushe. Poco a poco, quisieron ser como su padre, crear ellos también nuevos seres y cosas, no por nada eran retoños de Dios. Y los dos mayores empezaron a murmurar, a criticar a sus padres, y a quejarse: “El Chau y la Kushe  ya están viejos, ¿no será hora de que reinemos nosotros?”. 

    Dios sufría por ese deseo de sus hijos, sufría y juntaba rabia. Esa rabia trataba de barrerla Kushe, pidiéndole que no les diera importancia, que los perdonara. Pero los rebeldes no desistían; comenzaron a azuzar a sus hermanos más jóvenes y a confabularse. “Por lo menos. Deberíamos mandar sobre la Tierra”, decían, y se prepararon para bajar con sus enormes pasos la escalera de nubes. Entonces el rey Chau dejó salir toda su furia., agarró a sus hijos del mechón de príncipes que colgaba de sus coronillas y Con todas sus fuerzas de Dios los sacudió de arriba abajo y los dejó caer desde lo alto sobre las lejanas montañas rocosas. La cordillera tembló con los impactos, y los cuerpos gigantescos se hundieron en la piedra formando dos inmensos agujeros. 

    Mientras la furia de Dios se deshacía en rayos de fuego, Madre Luna se precipitó entre las nubes y se puso a llorar lágrimas enormes que caían sobre las montañas, lavaban de una vez sus paredes de piedra e inundaban rápidamente los profundos hoyos. Así se formaron los dos lagos vecinos, el Lácar y el Lolog (en la provincia argentina de Neuquen), brillantes como la misma cara de Kushe, hondos como su pena. Entonces el gran Chau quiso atenuar el castigo: permitió que la vida volviera a los cuerpos despedazados y los convirtió en la enorme culebra alada encargada de llenar los mares y los lagos, llamada Kai-Kai Filu. 

    Pero, príncipes o serpiente, seguía albergando el deseo de derrotar a Dios y reinar de una vez por sobre todas las cosas. Rabiosa, impotente, Kai-Kai Filu se llenó de odio contra Chau y los mapuches, sus protegidos. Y por eso azota el agua de los lagos con su enorme cola, levantando olas espumosas, se revuelve hasta formar remolinos devoradores, empuja la marejada contra los flancos de las montañas queriendo alcanzar los refugios de hombres y animales y, reptando por debajo de la tierra, provoca terremotos con la agitación enloquecida de sus alas rojas. 

    Al darse cuenta de que sus criaturas corrían grave riesgo, El Dios  Chau busco una arcilla especial y modeló una serpiente buena. Dijo: “Ten-Ten, éste es tu nombre”, y con esas palabras le dio vida. Y antes de dejarla bajar a la Tierra, agregó: “Tu misión es vigilar a Kai-Kai Filu. Cuando veas que comienza a agitar el agua del lago, tienes que prevenir a la gente para que busque refugio y se ponga a salvo...” Pasó el tiempo, y el Dios  Chau decidió&

    10 min

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