Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

Download on the App Store

Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda episodes

  • 50. El Narrador oral y el pueblo

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez Había una vez un hombre muy querido de su pueblo porque contaba historias. Todas las mañanas este narrador oral  salía del pueblo y, cuando volvía por las noches, todos los trabajadores del pueblo, tras haber trabajado duro  todo el día, se reunían a su alrededor y le decían:

    -Vamos, cuenta, ¿qué has visto hoy?

    Él explicaba:

    -He visto en el bosque a un fauno que tenía una flauta y que obligaba a danzar a un corro de animales fantásticos. 

    -Sigue contando, ¿qué más has visto? -decían los hombres.

    -Al llegar a la orilla del mar he visto, al filo de las olas, a tres sirenas que peinaban sus verdes cabellos con un peine de oro.

    Y los hombres lo apreciaban porque les contaba historias.

    Una mañana dejó su pueblo, como todas las mañanas… Mas al llegar a la orilla del mar, he aquí que vio a tres sirenas, tres sirenas que, al filo de las olas, peinaban sus cabellos verdes con un peine de oro. Y, como continuara su paseo, en llegando cerca del bosque, vio a un fauno que tañía su flauta y a un corro de animales fantasticos… Aquella noche, cuando regresó a su pueblo y, como los otros días los habitantes del pueblo se encontraban allí esperándolo ansiosos de oir sus historias. ,

    Cuando lo vieron llegar, notaron que el narrador oral traía una mirada triste y su caminar demostraba un gran pesar en su alma.

    Y cuando se aproximo a ellos  le preguntaron:

    -Vamos, cuenta: ¿qué has visto?

    Él respondió:

    -No he visto nada.

     

    4 min
  • 49. Socrates y la Madre

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez una mujer que llego llorando donde socrates a pedirle consejo. 

    Socrates le pregunto que le pasaba y la mujer le dijo que lloraba porque a su hijo lo habían reclutado para la guerra contra esparta. Socrates miro a la mujer y le dijo

     

    A tu hijo lo han llamado a luchar contra los espartanos. Pueden pasar dos cosas

     

    Una que sea escogido para ir a la guerra o que no sea escogido,

    Si no lo escogen no tienes por que llorar

    Si lo escogen pueden pasar dos cosas

     

    Una que lo lleven como suporte logístico o que lo escojan como soldado

     

    Si lo escogen como soporte logístico no le pasara nada en la guerra y no tienes por que llorar

     

    Si lo escogen como soldado pueden pasar dos cosas

     

    Que lo pongan en la retaguardia o que lo pongan en la vanguardia

     

    Si lo ponen en la retaguardia allí estará protegido y no tienes por que llora

     

    Si lo ponen en la vanguardia pueden pasar dos cosas

     

    Que sea herido en batalla o que no sea herido en batalla

     

    Si no es herido, nada le pasara y no tienes por que llorar

     

    Si es herido en batalla pueden pasar dos cosas

     

    Sus heridas pueden ser leves o pueden ser heridas graves

     

    Si sus heridas son leves no tendrá ningún problema y volverá a tu cas y no tienes por que llorar

     

    Si sus heridas son graves pueden pasar dos cosas

     

    Que sea intervenido por un doctor y que lo cure o que por sus heridas no sea posible hacer nada

     

    Si el doctor lo cura volverá a tu casa y no tienes por que llorar

     

    Si no es posible hacer nada por el doctor pueden pasar dos cosas

     

    Que los dioses lo curen o que no lo curen 

     

    Si los dioses lo curan volverá a tu casa y no tienes por que llorar

     

    Si los dioses no lo curan es deseo de ellos que sea un héroe y muera  y será recompenzado por ellos y tu familia estará orgullosa de el así que no te preocupes y no llores. 

    4 min
  • 48. El hombre que aprendio a ladrar

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez un hombre que quería ladrar  Lo cierto es que fueron años de arduo y pragmático aprendizaje, con lapsos de desalineamiento en los que estuvo a punto de desistir. Pero al fin triunfó la perseverancia y Raimundo aprendió a ladrar. No a imitar ladridos, como suelen hacer algunos chistosos o que se creen tales, sino verdaderamente a ladrar. ¿Qué lo había impulsado a ese adiestramiento? Ante sus amigos se autoflagelaba con humor: “La verdad es que ladro por no llorar”. Sin embargo, la razón más valedera era su amor casi franciscano hacia sus hermanos perros. Amor es comunicación.

    ¿Cómo amar entonces sin comunicarse?

    Para Raimundo representó un día de gloria cuando su ladrido fue por fin comprendido por Leo, su hermano perro, y (algo más extraordinario aún) él comprendió el ladrido de Leo. A partir de ese día Raimundo y Leo se tendían, por lo general en los atardeceres, bajo la glorieta y dialogaban sobre temas generales. A pesar de su amor por los hermanos perros, Raimundo nunca había imaginado que Leo tuviera una tan sagaz visión del mundo.

    Por fin, una tarde se animó a preguntarle, en varios sobrios ladridos: “Dime, Leo, con toda franqueza: ¿qué opinás de mi forma de ladrar?”. La respuesta de Leo fue bastante escueta y sincera: “Yo diría que lo haces bastante bien, pero tendrás que mejorar. Cuando ladras, todavía se te nota el acento humano.”

    3 min
  • 47. El alacrán y el elefante

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez un elefante y un alacrán, en un monte y ambos habían quedado atrapado fruto de una crecida del río. Fue entonces que el alacrán le propuso al elefante, trabajar en equipo, puesto que de no hacerlo ambos morirían.

    Impresionado por tamaña proposición el elefante le dijo – Ja! si, dejo que subas a mi lomo me picaras!!!- a lo que el alacrán replico – No, amigo elefante, te juro que no lo haré… y apresúrate que no nos queda mucho tiempo- viendo el elefante que las circunstancias no le daban más alternativas acepto.

    Estaban ya en la mitad del río, cuando el elefante siente como si un rayo lo hubiese tocado, y se queda paralizado. -¿qué has hecho alacrán?- le dice, apenado – ¿no ves que ahora ambos moriremos ahogados?-. El alacrán, que hasta entonces había estado en silencio le dice -Lo sé, disculpa. Pero es mi naturaleza- …”

    2 min
  • 46. La Leyenda del Hombre Caiman

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez un pescador que vivía en el pueblo de el plato, en el departamento de el Magdalena en la costa caribe colombiana. El hombre alegre y dicharachero le gustaba la parranda y no había verbena en la que él no participara. El hombre además de bebedor era un mujeriego empedernido. No contento con seducir a las mujeres del plato se escondía entre los caños de los manglares anexos al rio magdalena para observar a las mujeres cuando se bañaban en el rio. 

     

    Un día un amigo que venia de la guajira le contó que en la tribu de el había un brujo que decían era capaz de convertir un hombre en cualquier animal. El hombre que mantenía el deseo de observar a las mujeres bañándose se imagino que si lo convertían en un caimán podría acercarse por el agua a escasos metros de ellas y observarlas. Y arrebatado por esta idéa se fue para la guajira a consultar el brujo. 

     

    El brujo piache le entrego dos frascos de vidrio. Uno rojo y uno blanco. Le explico a este pescador que cuando quisiera convertirse en caimán debía ser bañado con el frasco blanco y cuando quisiera volver a la forma humana debía ser bañado con el contenido del frasco rojo. Su amigo que lo había acompañaba le ofreció ayudarle con esto.

     

    Así cuando el pescador veía que las mujeres se dirigían al rio, el llamaba a su amigo y este presurosamente le vertia parte del contenido del frasco con el liquido blanco y el hombre se convertía en un caimán que podía nadar por el rio hasta el lugar donde se bañaban las mujeres del pueblo. 

     

    Las mujeres, acostumbradas a ver caimanes en el magdalena, simplemente ignoraban su presencia y cuando se ya se habían vestido y retirado el pescador convertido en caimán volvia donde su amigo para que lo rociara con el liquido de color rojo. 

     

    Todo iba como el pescador quería hasta que un día viendo a las mujeres dirigiéndose al rio, fue a buscar a su amigo pero este se encontraba totalmente borracho. Desesperado le contó el truco a otro amigo que no estaba borracho y entregándole los dos frascos lo convenció de que lo rociara con el liquido blanco. El amigo lo hizo, pero siendo la primera vez que esto hacia, se asusto cuando vio como el pescador se convertía en un caimán feroz y asustado dejo caer el frasco con el liquido rojo, con tan mala fortuna que todo el liquido se desperdigo por el suelo excepto algunas gotas que cayeron en la cabeza del caimán reconvirtiendo la cabeza y cuello del caimán en la cabeza y cuello del pescador. 

     

    El pescador que no se percato de esta transformación se dirigió al remanso donde se bañaban las mujeres y estas pudieron ver como aquel caimán que se acercaba tenia la cabeza de un hombre y salieron corriendo a contar en todo el pueblo lo que habían visto. Corrió el cuento  que en el plato había un monstruo mitad caimán y mitad hombre. 

     

    El hombre sabiéndose descubierto y viendo su reflejo en las aguas del rio, recordó que el amigo había dejado perder el liquido rojo que lo podría devolver a la normalidad y que por ahora estaba condenado a tener cuerpo de caimán y cabeza de hombre.  

     

    En el plato magdalena la noticia corrió como polvora y corrió el rumor que se daba una alta suma de dinero a quien trajera el cuerpo y la cabeza del monstruo que estaba aterrorizando a las mujeres del puelo  los cazadores y pescadores de la zona salieron a la búsqueda de tal fenómeno. 

     

    Al hombre caimán no le quedo de otra que esconderse entre los pantanos del rio, donde los pescadores no sabían llegar. 

     

    El amigo que conocía toda la historia, fue donde la madre a contarle como su hijo se había convertido en caimán y porque su hijo no había vuelto a la casa. La madre que siempre seria madre viajo hasta la guajira a buscar el brujo para que le preparara mas pócima roja y así recuperar a su hijo, pero al lleg

    6 min
  • 45. El águila y el halcón

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez dos jóvenes Sioux enamorados. Desde niños jugaban juntos y cunado se hicieron jóvenes desarrollaron un amor profundo el uno por el otro. En sus años de juventud siempre deseaban estar juntos todo el tiempo y en la aldea todos hablaban de ellos como futura pareja. 

    Un día el joven sioux le propuso a su enamorada que fueran donde el chaman de la tribu para pedirle algo especial. Querían que el chaman les hiciera un conjuro para que nunca se separaran. Tan grande era su amor que jamás querían vivir uno lejos del otro. 

    El chaman que era un ser muy sabio les pidió que para hacerles el conjuro debían traerle un águila y un halcón, pero que no podían cazarlos usando flechas, sino que tenían que cazarlos usando una red. Los animales debían ser traídos a la aldea vivos. 

     El joven sioux se marcho y después de varios días agónicos por estar lejos de su amada cazando alcanzo a coger un águila utilizando una red. Mientras tanto la joven muchacha había hecho lo mismo con un halcón.

     Ambos animales fueron llevados donde el chaman y este tomando una cuerda los ató de los pies para que no se volaran. Y se los entrego a la pareja diciendo. Llévense este par de animales atados unos a otros y obsérvenlos por algunos días, si después de observarlos desean que les prepare un conjuro para estar siempre juntos vuelvan a mí y yo los hare.

     La pareja tomó los pájaros y dejándolos en un corral los observabas.  Así cuando uno de los pájaros  trababa de volar, el otro no lo permitía por que estaban amarrados de la pata, hasta que ambos cansados de tratar de volar  simplemente se dedicaban a dar  salticos por el suelo. 

     A los días, como ambas aves querían volar según lo mandaba su naturaleza y notando que la otra no lo permitía, comenzaron a agredirse una a la otra picándose hasta llegar a lastimarse, y nunca pudieron alzar el vuelo. Los jóvenes enamorados fueron donde el chaman y le contaron lo que habían visto y como los pájaros no eran capaces de volar por estar atados uno al otro. 

     El chaman les dijo

     Ahora suéltenlas y obsérvelas volar. Los jóvenes desataron las dos aves y cada una salió volando por su propio lado y jamás se volvieron a encontrar.

     El chaman les dijo. 

     Un conjuro es como una cuerda que los mantendrá permanentemente atados y como estarían amarrados como el águila y el halcón, tarde o temprano, se harían daño entre ustedes. 

     Si queréis que vuestro amor perdure, debe volar juntos pero nunca atados. Como las aves cada uno debe decidir cuando volar y cuando estar juntos. Respeten el derecho de volar siguiendo su propio camino. Solo las personas libres son capaces de amar.

     Los dos jóvenes comprendieron el mensaje y siguieron amándose sin necesidad de conjuros.

    4 min
  • 44. Garrick

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra—
    el pueblo al aplaudirlo le decía:
    «Eres el más gracioso de la tierra
    y el más feliz...»
                                     Y el cómico reía.

    Víctimas del spleen, los altos lores,
    en sus noches más negras y pesadas,
    iban a ver al rey de los actores
    y cambiaban su spleen en carcajadas.

    Una vez, ante un médico famoso,
    llegóse un hombre de mirar sombrío: 
    «Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso
    como esta palidez del rostro mío.

    »Nada me causa encanto ni atractivo;
    no me importan mi nombre ni mi suerte
    en un eterno spleen muriendo vivo,
    y es mi única ilusión, la de la muerte».

    —Viajad y os distraeréis. 
                                                  — ¡Tanto he viajado! 
    —Las lecturas buscad. 
                                              —¡Tanto he leído! 
    —Que os ame una mujer. 
                                                    —¡Si soy amado! 
    —¡Un título adquirid! 
                                          —¡Noble he nacido!

    —¿Pobre seréis quizá? 
                                              —Tengo riquezas 
    —¿De lisonjas gustáis? 
                                              —¡Tantas escucho! 
    —¿Que tenéis de familia? 
                                                  —Mis tristezas 
    —¿Vais a los cementerios? 
                                                    —Mucho... mucho...

    —¿De vuestra vida actual, tenéis testigos? 
    —Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
    yo les llamo a los muertos mis amigos;
    y les llamo a los vivos mis verdugos.

    —Me deja —agrega el médico— perplejo
    vuestro mal y no debo acobardaros;
    Tomad hoy por receta este consejo:
    sólo viendo a Garrik, podréis curaros.

    —¿A Garrik? 
                            —Sí, a Garrik... La más remisa
    y austera sociedad le busca ansiosa;
    todo aquél que lo ve, muere de risa:
    tiene una gracia artística asombrosa.

    —¿Y a mí, me hará reír? 
                                                  —¡Ah!, sí, os lo juro,
    él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta?
    —Así —dijo el enfermo— no me curo;
    ¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.

                            * * *

    ¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
    enfermos de pesar, muertos de tedio,
    hacen reír como el actor suicida,
    sin encontrar para su mal remedio!

    ¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora! 
    ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
    porque en los seres que el dolor devora, 
    el alma gime cuando el rostro ríe!

    Si se muere la fe, si huye la calma,
    si sólo abrojos nuestra planta pisa,
    lanza a la faz la tempe

    5 min
  • 43. El viejo avaro

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez un hombre muy sabio llamado Bu Adam que vivía en  Estambul  y era muy reconocido por su bondad y su interés en servirles a los demás especialmente como  un defensor de los pobres. Uun día Bu Adam iba caminando por la ciudad cerca de la mezquita azul cuando  encontró  un hombre que se tambaleaba de debilidad. Bu Adam le pregunto  que te pasa que te veo muy débil y emfermo 

     No dijo el pobre hombre es que sucede que soy servidor de un viejo ricachón y avaricioso que vive en aquella casa Y me obliga que  trabajé pero ni me paga ni me da de comer y esto me hace sentir débil 

     Entonces Bu Adam  fue a ver al ver el ricachón Y Le dijo . 

     Hoy me he encontrado a tu servidor en la calle y se está muriendo de hambre tienes que hacer algo para ayudarle.

     Qué me importa respondió el  ricachón yo  no tengo nada Que ver con eso. El solamente se muere de hambre  por ser pobre

     Ciertamente pero es pobre porque tú no le pagas

     El viejo avaricioso y mezquino le dijo  es el problema de el también por ser pobre porque si no fuera pobre no necesitaría dinero de mi 

     Pero tiene hambre dijo Bu Adam

     Pues claro si es pobre dijo el viejo. Todos los pobres tienen hambre. 

     Bu Adam después de oir esto decidió darle  una lección al ricachón 

     Al día siguiente hizo correr la voz de que había llegado a la ciudad un renombrado médico que podía curar todas las enfermedades  y  Se disfrazó para que no lo reconocieran  y se hizo pasar por este famoso y milagroso  médico

     Y claro está la noticia llego al Viejo ricachon y como el se preocupaba mucho preocupa por su salud se fue corriendo a ver al médico milagroso

     Cuando entró el viejo al despacho donde se encontraba,   Bu Adam le dijo a viejo 

     Debes padecer una enfermedad terrible puesto que has sido el primero en venir el viejo  le contesto es una enfermedad muy seria esperando que el médico tuviera para él alguna medicina especial

     Ciertamente tengo como curarte, pero o primero tienes que pagarme cinco monedas de oro por cada uno de tus síntomas

     El viejo era muy avaricioso  pero tenia tantos problemas de salud que decidió pagar lo que fuera necesario por las curas mágicas. Y después de pensarlo un rato le  entregó las primeras cinco monedas y Bu Adam le dijo. Dime pues que síntoma tienes va

     El ricachón le contesto me duelen todos los huesos

     Eso es  muy simple de diagnosticar le dijo, es que estas muy viejo y eso es normal en la vejez.

     El viejo  le dijo tengo otro síntoma 

     Y Bu Adam le dijo dame otras cinco monedas de oro y cuando el viejo de mala gana se las entregó le dijo 

     Dime Que más te pasa

     Éste me duelen las rodillas Y no se porque

     Eso también es la vejes le contesto el falso medico. 

     Pero también tengo otro síntoma. 

     Perfecto dame otras cinco monedas de oro y El viejo de nuevo le paso otras cinco Monedas y le dijo Es mi cabeza. Mi pobre cabeza siempre está dando vueltas

     Eso también es la vejez le dijo bu Adam sin nisiquiera pestañear. 

    Tengo otra. 

    Perfecto otras cinco monedas por favor 

     Y el viejo a regañadientes le paso las monedas y desafiante le dijo 

     Pero es que no duermo por la noche 

     Eso también es la vejez dijo Bu Adam sonriendo. 

     Entonces el ricachón sintiéndose que cada vez que decía algo le tocaba pagar cinco monedas de oro perdió la paciencia y le dijo  al falso médico pero qué pasa no haces más que repetir eso es vejez Es que no sabes decir otra cosa que me sirva de cura. 

     Veo que te enojas con facilidad Dijo Bu Ad

    6 min
  • 42. La Caperucita Roja Version Millenials

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez una persona joven de nombre caperucita roja que vivía con su madre en el borde de el bosque. Un día su madre le pidió a su hija que le llevara una canasta de productos orgánicos y que había cultivado en su huerta  y algunas galletas no gluten  que había horneado ese día,  a su abuela que vivía en el bosque. 

     La niña que hacia esto no porque su madre la coaccionara y la obligara  si no porque tenia un claro sentido del deber hacia otros, acepto tomar la ruta mas corta hacia la casa de la abuela, el camino por el medio del bosque que si bien era menos seguro era mas directo. 

     Su decisión de entrar en el bosque era más motivada por su sentido de autoconfianza y por el interés de no acomodarse a las normas tradicionales de sus padres que aconsejarían caminar bordeando el bosque pero que representaría un camino mas aburrido y con menos  retos personales y espirituales. 

     Ya dentro del bosque, caperucita encontró un animal de mirada extraña que realmente no tenia dentro de su grupo de amigos de redes sociales pero que se acerco a ella debido a otros amigos que la conocían con los cuales compartía mutuos intereses. El Lobo. 

     Caperucita que se sentía segura de su propio genero, no se sintió intimidada y sabiendo que hasta el momento no había reportes de ningún exceso de dicho lobo con seres de su grupo de amigos, decidió aceptarlo dentro de su red social. 

     El lobo viendo que caperucita estaba sola en el bosque le pregunto para donde iba y que llevaba en el morral. Caperucita le contesto. 

     OMG. Que pregunta tan tonta. No te das cuenta que llevo un morral y dentro llevo algunos productos orgánicos para la vieja de mi vieja. No porque ella los necesite sino porque todos necesitamos colaborarnos en este mundo. Tu sabes. 

     El lobo mirándola le dijo. 

     Tu que eres una niña no debes ir vas caminando por el bosque.  Es muy peligroso para ti..

     Y caperucita le dijo. 

     Nooo. Súper lindo que te preocupes por mi. Pero considero tu comentario en extremo sexista y lo voy a ignorar porque comprendo el estrato social del que vienes y como tu entorno social te lleva a desconfiar de todos, pero no te preocupes que yo todo bien. 

     Ok Como sea … Dijo el lobo y como su educación no  convencional le había permitido identificar caminos alternativos sin seguir el pensamiento tradicional propio de la cultura de occidente, tomo una ruta alternativa y llego antes que la niña a la cabaña de la abue. 

     Allí sin preguntar o llamar a la puerta, entro directamente a la habitación de la mujer de avanzada edad sin compromisos matrimoniales vigentes y se la comió físicamente. Este comportamiento estaba obviamente validado por su naturaleza carnívora y por sus desconocimiento de las ultimas practicas veganas que se estaban volviendo populares en el bosque. 

     Después, ignorando los convencionalismos de genero y color, se coloco la vestimenta de dormir, sudadera y camiseta, que utilizaba la abuela y se acostó en su cama con colchón de espuma a esperar la llegada de caperucita. 

     Después de un tiempo prudente, caperucita llego a la casa y entrando sin llamar la puerta, llego a la cama de la abuela y viéndola le dijo. 

     Abue… mi vieja te envía esta comida libre de gluten y orgánica para que pruebes y te alimentes mas acorde a tu avanzada edad. Y luego viéndole la cara le dijo

     Abuela. Que manera. Uyyy que ojos tan grandes tienes.

     El lobo, representando el rol de la abuela le contesto .

     Tu sabes… Es para apreciar mejor tu figura.

     Ahhh dijo Caperucita y por que tienes esa nariz tan natural y fea que veo que nunca fuiste donde ningún plástico.

     Bueno es para olerte mejor

     Y porque tienes esa boca tan grande con dientes tan

    7 min
  • 41. La princesa y el juglar

    Hacer click aquí para enviar sus comentarios a este cuento.

    Había una vez una juzgado en el medioevo donde iban los casos mas difíciles de resolver. 

     La corte creada en el siglo 12 en poiteres Francia era conformada mayoritariamente por mujeres y artistas y liderada por la reina Leonor de Aquitania, tenia el encargo de resolver los casos que ninguna otra corte en el mundo podían resolver. 

     A esta corte se presentó una mujer totalmente destruida a acusar a un hombre que ella decía que le había causado el más profundo de los dolores. La mujer con figura triste y demacrada se presento frente a los jueces de la corte y relato así su padecimiento

    Un día mi esposo, el príncipe dueño del castillo, decidió participar en las cruzadas y con gran sentido del deber se despidió de mi ante las puertas del castillo. Paso el tiempo y de mi esposo no llegaron cartas ni mensajes alguno. Mis días se volvieron meses y mis meses se volvieron años. Las noches se volvieron mas largas y pesadas y mi habitación era un desierto de soledad. 

     Un día llego a la puerta del castillo un hombre, un juglar, pidiendo un poco de alimento y los guardias del castillo, lo dejaron entrar y le dieron posada en uno de los aposentos de los guardias. 

     Una noche desde mi habitación en lo alto de la torre vi aquel juglar parado ante una pequeña multitud de mis feudos y curiosa lo mande a llamar a mis aposentos. 

     El joven juglar, entro al salón de recepción y mirándome me dijo. 

     Princesa, le he traído de las lejanas tierras una historia que con toda seguridad la llevara a vivir nuevas experiencias e inmediatamente comenzó a contarme una historia que me fue difícil de parar de oir  y después de algunas horas de escucharla mi alma quería oir más y lo cité para el siguiente día.

     Este joven llego de nuevo al siguiente día y continuando con las historias llego a mantenerme allí con el durante horas mientras mi mente viajaba por extraños parajes, llenos de unicornios, dragones y seres fantásticos  que antes ni imaginaba que existieran. 

     Un día el infame joven de mirada penetrante cambio las historias y estas se convirtieron en historias de dapuestos caballeros que rescataban doncellas abandonadas de los mas increíbles peligros y  mi alma se fue volviendo una con la de las doncellas rescatadas.

     Luego el cruel juglar, de mirada inquietante y sonrisa misteriosa, me contaba cuentos de princesas que salían de su castillo y se enamoraban de príncipes convertidos en sapos que se ganaban su amor y sus afectos 

     Dias después este abominable juglar, con expresión cariñosa, me narraba como en otros lugares las mujeres se deleitaban durante las noches de soledad con lA compañía de apuestos caballeros y como la pasión crecía en sus corazones y almas

     Y una noche este diabólico ser humano, con su suave y deliciosa voz, antes de salir de mis habitación y acariciándome suavemente mi pelo con sus manos, me conto un cuento de un hombre que necesitaba explorar nuevos mundos y se marcho con sus pocas pertenencias a vivir nuevas experiencias en nuevos castillos

     Y hoy he decidido después de muchos días y noches de inquietud y soledad  y después de ordenar a mis guardias que lo buscaran por los reinos vecinos y trajeran ante mi a este vil y despreciable ser humano,  venir aquí a este tribunal creado por usted mi Reina a denunciarlo y que sean ustedes los que dicten sentencia.  

     Y el Tribunal del amor, creado por Leonor de Aquitania en el siglo 12, para resolver los casos crímenes relacionados con el corazón y el alma encontró a aquel pobre juglar  culpable de usar con alevosía la palabra para causar el crimen de encantamiento.   

    5 min

About Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

From the publisher's feed

Este podcast está dedicado a los cuentos, mitos y leyendas del mundo.

More shows like Había una vez...Un cuento, un mito y una leyenda

Radio Ambulante by My Cultura, Radio Ambulante and iHeartPodcasts

Radio Ambulante

4,431 Listeners

DianaUribe.fm by Diana Uribe

DianaUribe.fm

1,544 Listeners