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1588. España e Inglaterra están en guerra. El 22 de julio de ese año partía desde A Coruña la Grande y Felicísima Armada, conocida como la Armada Invencible. Su misión era invadir Inglaterra para instaurar de nuevo el Catolicismo y sofocar los ataques piratas ingleses contra la flota española. Pero las enfermedades, el mal tiempo y la inexperiencia acabaron con su “invencibilidad”. Los ingleses responderían con su “Contraarmada” que acabaría atacando A Coruña. No pasarían de allí, dejando para la historia figuras legendarias como María Pita o Inés de Ben. Otro de aquellos héroes no menos legendario se puso al frente de la defensa de la ciudad y su organización. Sin él, ni siquiera María Pita habría podido con los ingleses. Hoy recuperamos la historia de un héroe legendario y muy desconocido: Juan Pacheco y Osorio, II Marqués de Cerralbo, Gobernador y Capitán General de Galicia.
En 1407 se creaba el primer banco moderno de la historia, el Banco di San Giorgio, en Génova. En poco tiempo consolidó su poder dirigiendo la economía pública y tomando el control de las colonias. San Giorgio prestó considerables sumas de dinero a gran parte de los gobernantes europeos del siglo XV y XVI, ganando y extendiendo su influencia. Los reyes católicos o Cristóbal Colón tenían cuentas abiertas en él y concedió gran cantidad de créditos a Carlos V, que acabó endeudado durante gran parte de su reinado. En el siglo XVII, el banco se involucró en el comercio marítimo, llegando a competir con las dos multinacionales más todopoderosas de su tiempo: la Compañía Holandesa y la Compañía Inglesa de las Indias Orientales. Tras la invasión de Italia por Napoleón, este suprimió los bancos independientes, lo que llevó al cierre del banco en el año 1805, una entidad que siempre estuvo presidida por hombres. Tendríamos que avanzar hasta el siglo XX para poder ver a la primera mujer de Europa en presidir oficialmente un banco europeo. Ocurrió en Galicia, y fue una coruñesa la que lo consiguió. Una mujer a la que todo el mundo quería: justa, amable, cariñosa, trabajadora y muy humana. Una mujer que donó toda su fortuna a su fundación para ayudar a los demás. Una mujer que ostentó el poder de una de las mayores instituciones financieras de España, el Banco Pastor: Carmela Arias, la Condesa de Fenosa.
Desde 1933 hasta 1945, la Alemania nazi operó más de 1.000 campos de concentración con el fin de mantener presos y exterminar a judíos, comunistas, anarquistas, personas con discapacidades y demás colectivos calificados como inferiores o traidores por el ideario nazi. Los más sangrientos fueron los Campos de Auschwitz, Treblinka, Belzec y Dachau, donde morían más de 1.000 personas al día. En España el Franquismo creó 300 campos de concentración que funcionaron desde el golpe militar hasta finales de los años 60, encerrando entre sus paredes a más de un millón de españoles que serían utilizados por el régimen como mano de obra esclava. Gran parte de las políticas de construcción de la posguerra están hechas con la mano de obra forzosa de estos prisioneros de campos de concentración que, en Galicia, llegaron a poner en pie uno de los mayores aeropuertos de la Comunidad. 2.000 presos políticos que durante una década trabajaron para convertir un pequeño aeródromo en un aeropuerto internacional: el aeropuerto de Santiago de Compostela.
El 2 de noviembre de 1810, la playa de Covas amanecía con centenares de cadáveres sobre su arena. Dos de ellos permanecían fundidos en un abrazo. La madrugada anterior se había producido uno de los más trágicos sucesos de la historia naval de nuestro país, el naufragio de la fragata Santa María Magdalena y del bergantín Palomo, integrantes de una Armada de guerra compuesta por navíos españoles e ingleses, que se encontraba fondeada en la Ría de Viveiro, Lugo, en plena Guerra de la Independencia contra Francia, y que habían sido sorprendidos por un fuerte temporal. Los dos cadáveres abrazados eran padre e hijo, y su muerte sirvió para que la Armada prohibiese el embarque de familiares directos en la misma unidad. Se estima que 800 personas perdieron la vida esa noche en la mayor tragedia marítima de Galicia.
Se cuenta que Francisco de Ugalde, un fraile al servicio de Carlos I, le dijo en una ocasión que era el gobernante de “un imperio en el que nunca se pone el sol”. Y no le faltaba razón. Carlos era rey no solo de España, sino también del Reino de Nápoles, Cerdeña y Sicilia. También poseía enclaves en el norte de África y las tierras donde se había criado, los actuales países de Bélgica y Holanda. Su poder cruzaba el Atlántico hasta el recién descubierto Nuevo Mundo, las Islas del Caribe, Cuba, La Española y Puerto Rico. Y sus posesiones no dejaban de crecer en un imperio de una magnitud jamás vista en la historia de la Humanidad. Pero antes de poder tomar posesión de su imperio, Carlos necesitaba convencer a quienes debían elegirlo como emperador. Y para ello necesitaba dinero, mucho dinero. En España pocos querían que lo consiguiera, ya que temían que dejara el país como un asunto secundario, así que Carlos decidió convocar Cortes fuera de la influencia de sus mayores detractores, en una esquina de la Península Ibérica, un lugar donde consiguió el apoyo para su coronación y desde donde partió con su flota en busca de su destino: A Coruña, la ciudad que despidió a un rey que regresó como emperador.
La cerámica es una de las industrias más antiguas del planeta. Su origen está datado entre el año 12.000 y el 7.000 antes de Cristo, fechas en las que aparecen los primeros recipientes de almacenaje, aunque existen pruebas de elaboración primitiva de cerámica alrededor del año 24.000 antes de Cristo. Este arte es uno de los inventos más importantes y revolucionarios de la humanidad, ya que permitió guardar y transportar productos. Además, la importancia de la cerámica es vital para conocer nuestra historia puesto que, al ser un material tan perdurable, está íntimamente ligada con la evolución del ser humano, tiene la capacidad de aportar datos sobre un pueblo determinado, su grado de civilización, sus costumbres, religión, economía, contactos comerciales… La cerámica sirve de testimonio para conocer las características de cualquier cultura en cualquier tiempo y lugar. En Galicia, hace más de dos siglos, un erudito e ilustrado sembró la semilla de lo que iba a convertirse en una de las caras más visibles de la recuperación artística y cultural que experimentaría la comunidad gallega en el siglo XX. Aunque él nunca lo supo, su legado daría inicio a uno de los mayores y más conocidos símbolos de Galicia: la cerámica de Sargadelos.
El 6 de junio de 1944, un ejército de más de 4.500 barcos transportaría 130.000 soldados, y 20.000 vehículos a lo largo del Canal de la Mancha, convirtiéndose en el mayor movimiento de personas y material de la historia de la Humanidad. Conocido como el Día D, el Desembarco de Normandía, fue el inicio del fin de la Alemania Nazi, pero no hubiera sido posible sin la participación clave de un agente doble español, Juan Pujol, alias “Garbo”, que hizo creer a Hitler que la invasión se produciría en Calais, a 300 Kilómetros. Garbo se convirtió en leyenda, pero recientes investigaciones parecen indicar que quizá el espía no había sido él, sino su bella esposa. Hoy conocemos una historia de película, la historia de Araceli González Carballo, la gallega que engañó a Hitler y que cambió el rumbo de una guerra.
A pesar de que no pasa por sus mejores momentos a nivel futbolístico, la ciudad de A Coruña es parte esencial de la historia de este deporte desde hace más de 100 años: El único Balón de Oro nacido en España es coruñés, en esta ciudad se produjo la primera tanda de penaltis del país, aquí se escribió la primera novela publicada sobre fútbol en territorio español, es la cuna del único futbolista que ha logrado marcar seis goles con la Selección Española en un mismo partido y en A Coruña nació el torneo de Verano más antiguo de toda España e impulsor de la moda de este tipo de eventos, el Teresa Herrera. Por si fuera poco, A Coruña fue testigo de excepción de una pionera mujer que rompió todas las barreras conocidas en el deporte de su época. Esta es la historia de Irene González Basanta, una mujer que, además de fundar su propio club fue, posiblemente, la primera futbolista profesional de la historia del fútbol mundial.
Todos sabemos que la fruta prohibida que Adán y Eva comieron en el Paraíso era una manzana, pero realmente en ningún lugar de las Escrituras originales escritas en hebreo se nombra ese fruto. Es un error de traducción, no existe tal manzana. Resulta que, en el año 382, la iglesia decidió que había que unificar la Biblia hebrea y publicarla en latín “vulgar”, para que llegara al pueblo. Pero la persona que realizó el encargo cometió algunos errores de transcripción que han durado siglos y aún se mantienen en la actualidad. El papa que encargó la nueva biblia fue un gallego de Lugo, es el patrón de la Arqueología Cristiana y su nombre ha quedado grabado para siempre en la historia de la Humanidad: Dámaso I.
Hace 200 años nacía una gallega que se convertiría en un símbolo y un emblema a imitar por todo lo que representó en su momento. Cuando la figura femenina se ceñía única y exclusivamente al cuidado del hogar y la procreación, esta pionera del feminismo en España luchó por los derechos de la mujer, defendiendo su acceso a la educación, el trabajo, la igualdad salarial, su dignidad y la igualdad de género. No quería desaparecer bajo la figura de un hombre, sino que quería ser su igual y la única forma de conseguirlo era actuar como si fuera uno de ellos. Y así fue como, vestida como un hombre, fue la primera mujer universitaria de España. Defensora, además, de los más desfavorecidos, el sistema penitenciario español es heredero directo de sus ideales. Esta es la historia de una pionera, una de las madres del feminismo en España y que tuvo que hacerse hombre para poder ser mujer, Concepción Arenal.
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