Jueces 16: Pasos hacia la destrucción de un gran líder.
Jueces 16:15-18:
Y ella le dijo: —¿Cómo, pues, dices: “Yo te amo”, siendo que tu corazón no está conmigo? Ya son tres veces las que te has burlado de mí, y no me has revelado en qué consiste tu gran fuerza. Y aconteció que como ella lo presionaba todos los días con sus palabras y lo importunaba, el alma de él fue reducida a mortal angustia. Entonces le descubrió todo su corazón y le dijo: —Nunca pasó una navaja sobre mi cabeza, porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si soy rapado, entonces mi fuerza se apartará de mí, me debilitaré y seré como un hombre cualquiera. Viendo Dalila que él le había descubierto todo su corazón, envió a llamar a los jefes de los filisteos, diciendo: “Vengan esta vez, porque él me ha descubierto todo su corazón”. Entonces los jefes de los filisteos fueron a ella, llevando el dinero en la mano.
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Este es el capítulo donde Sansón cayó de la gracia de Dios como consecuencia de sus propias acciones, y tocó fondo después de haber entrado en espiral sin freno en bajada hacia la perdición.
Ya no sentía remordimiento, el Espíritu de Dios se había contristado tanto porque su alma no se incomodaba ni se perturbaba al cometer tantos actos inmorales. Su conciencia estaba endurecida, insensible a la voz de Dios, quemada y destruida por el fuego del pecado.
Él pensó que podía seguir abusando de la gracia de Dios y también del don sobrenatural de tener una fuerza extraordinaria. Como podemos ver, aunque él estaba en caminos de inmundicia e inmoralidad, Dios le permitía usar su fuerza para librarse de los enemigos. Ese no era el propósito de Dios, de que él se librara de la muerte para poder seguir pecando libremente; el propósito era que él destruyera a los enemigos de Israel y los librara, no que él mismo se librara y seguir en sus andanzas.
Es por eso que él se confió pensando que era invencible, que nadie lo detendría. Sansón cayó en la auto-confianza, se fió de sus propios instintos, en su fuerza física, y en su sagacidad. Pensó que era muy astuto y que siempre tendría el control de la situación aunque jugara con fuego, aunque estuviera en el lodo del pecado; él pensó que nunca se iba a hundir ni quedar atascado en esa forma de vivir.
Pero, un día todo cambió cuando Sansón conoció una mujer más ambiciosa que las demás, que fue sobornada para entregarlo a las manos del enemigo. Ella vio que Sansón era la víctima perfecta porque él se enamoró de ella. Ella vio la oportunidad de desarmar a Sansón de una forma sutil con palabras lisonjeras, con una voz dulce y tierna, haciéndolo creer que estaba en un lugar seguro, que ella tenía buenas intenciones sinceras de amor. Ella hizo que se acomodara para que ya no estuviera a la defensiva, y lo presionaba constantemente para que le revelara la fuente de su fuerza. Al principio, Sansón no cedió y la engañaba, pero fueron sus palabras manipuladoras las que lograron quebrantar al hombre más fuerte del mundo. Emocionalmente se sintió frustrado, desgastado y perturbado, y fue así que confesó su secreto y Dalila entendió que esta vez sí le había dicho la verdad.
Así como su conciencia fue cauterizada, su cabello fue cortado, fue atado de manos y pies, y sus ojos fueron cauterizados con un fierro de hierro, dejándolo débil, ciego e impotente. El gran libertador ahora era un prisionero de guerra y esclavo de los enemigos.
Espero que hoy hayamos aprendido de los errores de Sansón. Que no confiemos en nuestra sagacidad, nuestras fuerzas, nuestra inteligencia. Que no caigamos en el engaño de que se podrá tapar la mentira por mucho tiempo y que nunca saldrá a la luz. Que las promesas del mundo son falsas. Que ese sentimiento placentero que la carne siente se convertirá en un veneno que te matará. Que las palabras engañadoras de las personas usadas por Satanás son tan sutiles, que cuando...