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FAQs about Hoy en la palabra:How many episodes does Hoy en la palabra have?The podcast currently has 1,630 episodes available.
September 05, 2022La clave de la justiciaLee Romanos 3:21–31Cuando estaba en la escuela de posgrado, uno de mis profesores daba pruebas que nadie podía pasar. Imagínate nuestro asombro cuando nos dijo al comenzar el semestre que sería imposible obtener el 100 por ciento en sus exámenes.Podemos sentirnos de la misma manera al leer lo que Pablo dice acerca de la ley de Dios. Pero la intención del apóstol no era desanimarnos sino señalarnos en una dirección diferente. Hay una justicia de Dios que es “aparte de la ley” (v. 21 LBLA). Es la justicia que es “llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen” (v. 22). Podemos ver la sabiduría de Dios al sujetar a toda la humanidad a un estándar que ni los religiosos ni los irreligiosos pueden alcanzar. Dado que la ley hace que todos sean culpables, todo aquel que crea será “justificado[s] gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús” (v. 24 LBLA).Este no es un caso de calificación por promedio por parte de Dios. Es una cuestión de sustitución. “Dios hizo que Cristo, al derramar su sangre, fuera el instrumento del perdón” (v. 25 DHH). Su muerte pagó la pena por nuestro pecado, y Su vida cumplió con el estándar perfecto de justicia de Dios. A través de Cristo, Dios hace justos a los pecadores sin comprometer Su santidad. Él puede ser tanto “justo y, a la vez, el que justifica a los que tienen fe en Jesús” (v. 26).Una vez que hemos sido hechos justos de esta manera, no tenemos motivos para jactarnos. La justicia no es nuestro logro. Tampoco tenemos ninguna razón para temer la ley de Dios o mirarla con desprecio. Respetamos la ley a través de nuestra fe en Jesucristo (v. 31).¿Has aceptado el diagnóstico de Dios sobre tu condición espiritual? Si aceptas que eres un pecador, también debes aceptar Su remedio. Mira a Jesús para el perdón y la justicia.See omnystudio.com/listener for privacy information....more2minPlay
September 04, 2022Reconocer nuestro pecadoLee Romanos 3:1–20Hace algunos años visité al médico para conocer los resultados de unos exámenes de rutina. Esperaba un buen informe. Sin embargo, me dijo que tenía un tipo de cáncer. Como te puedes imaginar, estaba alterado. Pero para mí alivio, dijo que el cáncer era tratable y que mi probabilidad de recuperación era buena. Podemos preguntarnos por qué Dios dio la ley si su único propósito era mostrar que somos pecadores. Sin embargo, el versículo uno dice que la ley tiene valor. Nuestro fracaso de no estar a la altura no disminuye la validez de la ley. Nuestra condición pecaminosa tampoco hace que Dios sea injusto al exigirnos esta norma (v. 5). Entonces, ¿por qué dio la ley Dios? Una de las razones era romper nuestra negación. La ley nos ayuda a ser reales acerca de nuestro pecado. La ley de Dios enseña que no hay justo, “ni siquiera uno” (v. 10). Las citas en los versículos 10–18 provienen de Isaías y los Salmos y ofrecen una fuerte descripción del comportamiento humano. Revelan que estamos huyendo de Dios incluso cuando parecemos ser más religiosos. Abandonados a nosotros mismos, nadie buscaría a Dios. Esto puede ser difícil de aceptar. Pero es la verdad. Al igual que el diagnóstico de cáncer de un médico, es doloroso escuchar acerca de nuestra condición hasta que nos damos cuenta de que hay una solución. Es mucho mejor conocer nuestra verdadera condición espiritual que pensar que estamos mejor de lo que realmente es. El saber la diferencia entre el bien y el mal no es suficiente. Los que tenían la ley de Dios no eran más justos que los que no la tenían sólo porque conocían la verdad.¿Por qué, entonces, dio la ley Dios? Él no la dio como una manera que nos permitiría subir a Su presencia. En cambio, nos dio la ley como un espejo. Cuando miramos la ley, “cobramos conciencia del pecado” (v. 20).See omnystudio.com/listener for privacy information....more2minPlay
September 03, 2022La hipocresía del pecadoLee Romanos 2:1–16No es un cumplido cuando alguien dice que somos unos “santurrones”. Por lo general, significan que estamos siendo hipócritas. Romanos 2:1–16 ofrece un caso de estudio sobre la hipocresía espiritual. Es parte de la descripción de Pablo de la naturaleza de la verdadera justicia y explica por qué debe provenir de una fuente distinta a la ley de Dios.El pecado tiene dos aspectos. Es una condición y a la vez una cuestión de errar el blanco. En otras palabras, el pecado no es simplemente un asunto de lo que hacemos. Es el resultado de lo que somos. El problema de los que “juzgan a los demás” no es que juzguen la conducta de los demás (v. 1). Hay una norma objetiva: “el juicio de Dios contra los que practican tales cosas se basa en la verdad” (v. 2). El problema surge cuando no logramos atenernos a ese estándar. Emitimos juicio, pero hacemos lo mismo (v. 3).Superficialmente, puede parecer que Pablo simplemente está diciendo que no debemos ser hipócritas. Pero el problema es más serio. Él se enfoca en nuestra condición de pecado que va más allá de ser inconsistentes. Pecamos porque somos pecadores. Ya que sufrimos por nuestra condición de pecado, la ley no puede hacernos justos. De hecho, tiene el efecto contrario. Pablo explica: “Todos los que han pecado sin conocer la ley también perecerán sin la ley; y todos los que han pecado conociendo la ley por la ley serán juzgados” (v. 12). Los que no tienen la ley de Dios mueren sin ella. Aquellos que poseen la ley de Dios muestran por su inconsistencia que no pueden guardarla.El versículo 13 no describe un camino de salvación, nos da un estándar. No es suficiente escuchar la ley o incluso estar de acuerdo con ella. Solo aquellos que le dan al blanco son considerados justos. Según esta medida, todos somos pecadores. El pecado nos convierte a todos en hipócritas.See omnystudio.com/listener for privacy information....more2minPlay
September 02, 2022La ley de la naturaleza humanaLee Romanos 1:18–32Determinar lo que está bien y lo que está mal puede parecer de sentido común. En cierto modo, lo es. Jesús resumió toda la enseñanza del Antiguo Testamento en un solo principio: “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas” (Mateo 7:12). C. S. Lewis llamó esto “la ley de la naturaleza humana” y observó que cuando objetamos la manera en que los demás nos tratan, a menudo apelamos a un estándar de comportamiento que esperamos que ya conozcan. Cuando somos la víctima, el mal parece obvio. ¡No tanto cuando somos nosotros los culpables!Romanos 1:18–32 describe una especie de conocimiento común acerca de Dios cuando dice “lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente” (v. 19). Esto significa que el poder y la naturaleza de Dios se muestran claramente en lo que Él ha creado. Sin embargo, según los versículos 21–23, la reacción de la humanidad a las cosas que Dios ha revelado acerca de Sí mismo es insensatez.Como seres humanos, distorsionamos lo que Dios ha revelado acerca de Sí mismo. El pecado que mora en nosotros conduce a la negación. En lugar de glorificar a Dios y dar gracias, el pecado enloquece nuestro pensamiento y oscurece nuestro corazón. Según el versículo 28, “como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer”. La consecuencia natural de nuestro pecado combinada con el juicio de Dios hace que lo que debería ser sentido común parezca una tontería. Lo que Dios ha revelado acerca de sí mismo todavía se ve claramente, pero el pecado ha distorsionado nuestro entendimiento.Nuestra brújula moral se ha roto. No podemos confiar en el “sentido común” para entender el bien y el mal como Dios los ve. Si bien aún podemos saber cuándo se han cruzado los límites del bien y el mal, somos demasiado sensibles al mal que otros hacen mientras que explicamos y excusamos nuestras propias ofensas.See omnystudio.com/listener for privacy information....more2minPlay
September 01, 2022El pecado y la justicia si importanLee Salmos 51:1–19Un hombre llegó a casa después de la iglesia un domingo, su esposa le preguntó de qué había hablado el predicador. “Habló acerca del pecado”, le dijo el esposo. “¿Qué dijo acerca del pecado?” ella preguntó a lo cual él respondió: “Él estaba en contra”.La mayoría de nosotros nos sentimos relativamente cómodos con nuestro pecado hasta que algo o alguien nos hace conscientes de ello. En el Salmo 51, David describe su lucha interior después de que el profeta Natán lo acusara de adulterio con Betsabé (2 Samuel 12:1–14). El arrepentirse de su pecado no pareció venirle a David inmediata o fácilmente. No estaba dispuesto a admitir su culpabilidad y le costaba mucho verse a sí mismo en la parábola que contó Nathan.Sin embargo, cuando Dios abrió los ojos de David, se dio cuenta de cuán profundo era realmente el problema de su pecado. El pecado es más que malas decisiones y acciones. El pecado es parte de nuestra naturaleza. Como David, somos “pecador[es] de nacimiento” (v. 5 NTV). David también se dio cuenta de que había hecho más que pecar contra Betsabé y su esposo, Urías. Su pecado fue finalmente contra Dios (v. 4). Betsabé y su esposo Urías fueron víctimas. Dios no es víctima de nuestro pecado. Más bien, Él es nuestro juez y redentor.Dios fue el único capaz de rescatar a David de su pecado. El hisopo se menciona en el versículo 7 porque era una planta que se usaba para rociar el agua y la sangre del sacrificio. Era una imagen de limpieza. Pero no fueron los sacrificios ni las ofrendas lo que en ayuda finalmente buscó David. Sólo Dios podía redimirlo.Al comenzar nuestro estudio sobre el pecado y la justicia, ven ante Dios con un corazón abierto. Pídele que te ayude a entender tanto tu pecado como Su justicia. El pecado es una ofensa contra Dios. Y Jesucristo es Su única respuesta: “Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios” (2 Corintios 5:21).See omnystudio.com/listener for privacy information....more2minPlay
August 31, 2022Soberanía y sacrificioLee 2 Samuel 24:1–25La lectura de hoy concluye 2 de Samuel. En este extraordinario libro, hemos sido testigos del ascenso de David, su caída devastadora, su restauración a Dios y las consecuencias de su pecado. Este capítulo final enfatiza dos temas en este libro que al mismo tiempo brindan esperanza para el futuro.Primero, se nos recuerda que Dios es soberano. Dios es quien escogió a David, lo empoderó y dirigió sus pasos. El gobierno soberano de Dios se ve en el primer versículo de este capítulo, “El SEÑOR incitó a David contra ellos” (v. 1). En un nivel, esto puede ser confuso. ¿Cómo podría Dios responsabilizar a David por el pecado que Él lo incitó a cometer?Las Escrituras afirman tanto la soberanía de Dios como nuestra propia responsabilidad y libertad humana. No explica completamente cómo estos dos aspectos de la realidad se unen en última instancia, pero podemos estar seguros de que ambos son ciertos. La libertad humana nunca puede frustrar los planes de Dios. Sin embargo, la soberanía de Dios no hace que las acciones humanas sean insignificantes. El apóstol Pablo reflexionó sobre esta pregunta y concluyó: “¡Qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios ¡Qué indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos!” (Romanos 11:33).Segundo, se nos enseña que debe haber expiación por el pecado. El acto final de David fue comprar el terreno que se usaría para construir el templo del Señor. El altar que construyó David fue una manera en que Dios proveyó para expiar el pecado a través del sacrificio (v. 21, 25). En este sitio, “el SEÑOR contestó la oración que hizo por de la tierra” (v. 25 NTV). Este sacrificio apunta hacia el sacrificio supremo de Jesús, quien expió nuestros pecados de una vez por todas (Hebreos 7:27).Terminamos este libro viendo a David en plena comunión con Dios sobre la base del sacrificio expiatorio. Lo mismo es cierto para nosotros hoy. A pesar del pecado en nuestro pasado, podemos volvernos a Cristo, confiar en Su obra consumada en la cruz. A través de Él, podemos disfrutar de la comunión con Dios ahora y por la eternidad.See omnystudio.com/listener for privacy information....more2minPlay
August 30, 2022Palabras de DavidLee 2 Samuel 23:1–39Las últimas palabras de una persona tienen un significado especial. A menudo, la gente registra las últimas palabras de personas famosas. A veces estas son humorísticas. Se dice que el físico teórico Richard Feynman dijo: “Odiaría morir dos veces. Es muy aburrido”. A veces son sublimes. Cuando Beethoven respiraba por última vez, declaró: “Escucharé en el cielo”.La lectura de hoy registra las últimas palabras de David (v. 1). No son las últimas palabras de David en las Escrituras. Hablará de nuevo más adelante en el libro, pero el narrador incluyó intencionalmente su declaración final aquí.Sus últimas palabras fueron una declaración profética que describió su reinado en términos idealizados mientras esperaba la llegada de un rey mesiánico. David no estaba tratando de encubrir su reinado. El libro de 2 Samuel es dolorosamente honesto acerca de sus defectos y fallas. Como dijo un comentarista, este poema nos enseña a: “David como siempre debería haber sido, no como siempre fue”. Sus palabras apuntan hacia el futuro Hijo de David que cumplirá perfectamente esta visión de la realeza.David comienza reconociendo el empoderamiento de Dios para su gobierno. Ha sido “exaltado por el Altísimo” y “ungido por el Dios de Jacob” (v. 1). Dios es quien le había dado el éxito.Declara que la obra de un rey es gobernar “con justicia” y “en el temor de Dios” (v. 3). Cuando un rey así está en el trono, la gente prospera. Es como el sol después de la lluvia, que hace crecer y florecer la hierba (v. 4).Finalmente, celebra el pacto que Dios hizo con él (v. 5). Esta fue una promesa solemne de que el trono de David “quedará establecido para siempre” (2 Samuel 7:16).Todas estas promesas se han cumplido en el Señor Jesús. Cuando Jesús proclamó: “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”, aludió de nuevo a este pasaje (Juan 8:12). Agradece a Dios hoy que ha cumplido Sus promesas a David.See omnystudio.com/listener for privacy information....more2minPlay
August 29, 2022El Señor es mi rocaLee 2 Samuel 22:1–51Una de las alegrías de reunirse con viejos amigos es contar historias compartidas. Recordamos mutuamente las alegrías y las luchas de los años pasados. A medida que envejecemos, hay una tendencia a dedicar más tiempo a reflexionar sobre el pasado que a planificar el futuro.La lectura de hoy es un himno de alabanza que David escribió en un momento culminante de su vida, “cuando el SEÑOR lo libró de Saúl y de todos sus enemigos” (v. 1). Durante años, David había vivido huyendo de Saúl. Incluso después de la muerte de Saúl, pasaron siete años antes de que se estableciera su reinado. Uno puede imaginar el alivio que experimentó cuando finalmente estuvo en paz. En este himno, David expresó su profundo agradecimiento a Dios. Declaró que Dios era “mi roca, mi amparo, mi libertador” (v. 2).David pintó un cuadro vívido de los tipos de problemas que enfrentó, “Me enredaron los lazos del sepulcro, y me encontré ante las trampas de la muerte” (v. 6). Esta imagen aterradora se contrasta con una imagen vívida del Señor que viene a ayudar: “Rasgando el cielo, descendió, pisando sobre oscuros nubarrones. Montando sobre un querubín, surcó los cielos y se remontó sobre las alas del viento” (vv. 10–11).La experiencia de David de la salvación de Dios lo llevó a alabar la palabra de Dios y a reconocer cuán único es el Señor. “¿Pues quién es Dios, si no el SEÑOR? ¿Quién es la roca, si no nuestro Dios?” (v. 32). Reconoció que no hay esperanza real de seguridad o ayuda aparte del Señor. Concluyó comprometiéndose a cantar las alabanzas del Señor a todas las naciones (v. 50).A veces nuestros problemas pueden parecer abrumadores. Sin embargo, David sabía que sus problemas no eran la única realidad por considerar. El canto de alabanza de David nos recuerda que adoramos a un Señor que es más que competente para satisfacer nuestras necesidades. Refúgiate en Él.See omnystudio.com/listener for privacy information....more2minPlay
August 28, 2022El hambre y RizpaLee 2 Samuel 21:1–22Es difícil para muchos de nosotros relacionarnos con el horror de la hambruna. Pero durante gran parte de la historia humana, y en partes del mundo hoy, es una realidad. En el antiguo Israel, el hambre era una señal del desagrado de Dios (Levítico 26:20; Deuteronomio 28:18).No sabemos exactamente cuándo ocurrieron los eventos de la lectura de hoy. Los últimos cuatro capítulos del segundo libro de Samuel están ordenados por temas, no cronológicamente. Después de una hambruna de tres años (v. 1), David buscó al Señor. El Señor reveló la causa del hambre: la matanza de los gabaonitas por parte de Saúl (v. 1). Josué había hecho un pacto solemne con los gabaonitas de que vivirían juntos en paz (Josué 9:15–18). Saúl violó este acuerdo sagrado.La siguiente narración es difícil de leer y comprender. En lugar de preguntarle al Señor cómo expiar este pecado, David preguntó a los gabaonitas qué querían (v. 4). Los gabaonitas pidieron que ejecutaran a siete de los hijos de Saúl (v. 6). En la Torá, el castigo por asesinato era la muerte (Éxodo 21:23). Como Saúl ya había muerto, sus hijos ocuparían su lugar. Como nos recuerda el Comentario Bíblico Moody: Antiguo Testamento, “la única manera de expiar el asesinato y la consiguiente contaminación de la tierra era que la persona que cometió el crimen fuera ejecutada (Números 35:30–34) . . . la justicia solo podía establecerse mediante la sangre derramada de los que cometieron el crimen”.En medio de esta horrible escena se encuentra Rizpa. Dos de sus hijos habían sido ejecutados (v. 8). Demostró un profundo amor por ellos al proteger sus cuerpos del daño (v. 10). Rizpa también nos recuerda el dolor causado por el pecado. David respondió proporcionando un entierro apropiado (vv. 13–14).La lectura de hoy es un claro recordatorio del castigo por el pecado. La muerte de Jesús proveyó la expiación perfecta y final por nuestro pecado. “Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino por los de todo el mundo” (1 Juan 2:2).See omnystudio.com/listener for privacy information....more2minPlay
August 27, 2022Otra revueltaLee 2 Samuel 20:1–26El 25 de septiembre de 2001 es una fecha que muchos fanáticos de Michael Jordan preferirían olvidar. Es el día en que Jordan salió de su retiro para jugar con los Washington Wizards. Mientras jugaba a un alto nivel, la edad y las lesiones habían pasado factura al estimado atleta. No era la fuerza dominante que había sido en los Chicago Bulls.A pesar de ganar la guerra contra Absalón, David no era el rey que había sido una vez. Incluso antes de que regresara a Jerusalén, se había iniciado otra rebelión contra su gobierno. Un benjaminita llamado Sabá convenció a “todos los israelitas” para que abandonaran a David y lo siguieran (v. 2).Como David había destituido a Joab de la autoridad, ordenó a Amasá, como su nuevo general, a que reuniera el ejército y persiguiera a los rebeldes (v. 4). Por razones desconocidas, Amasá se retrasó (v. 5). Preocupado, David envió a Abisay a averiguar qué había pasado. Joab siguió con ellos (v. 7).Rápidamente localizaron a Amasá a unas pocas millas de Jerusalén. Joab saludó al nuevo general y luego aprovechó la oportunidad para matarlo (v. 10). Amasá no había sospechado nada. Después de todo, eran primos. Este fue el cuarto asesinato que cometió Joab. Entonces Joab se hizo cargo del ejército y persiguió a Sabá (vv. 11–13). Aparentemente, no había nada que David pudiera hacer contra el golpe de Estado de Joab (v. 23).En el mundo de Joab, el poder se demostraba mediante la fuerza de las armas y la violencia. Cuando descubrió que Sabá había huido a una ciudad amurallada, la sitió. Allí se encontró con un poder de un tipo diferente. Una mujer sabia y líder en el pueblo negoció hábilmente con Joab. A través de la diplomacia, puso fin a la rebelión e impidió que su ciudad fuera destruida (vv. 16–22).Hay una gran cantidad de malestar en nuestro mundo hoy. El poder es una fuerza destructiva y puede usarse para un gran mal. Afortunadamente, conocemos a un Dios que tiene el máximo poder y promete “la victoria que vence al mundo” (1 Juan 5:4).See omnystudio.com/listener for privacy information....more2minPlay
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