Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

By Hoy En OracionReligion & Spirituality
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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Sábado 11 de Marzo | El Señor Escucha | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 11 DE MARZO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    II Semana del Tiempo de Cuaresma
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Miqueas 7, 14-15. 18-20
    Salmo 102
    Evangelio Lucas 15, 1-3. 11-32

    “El padre lo vio y se conmovió”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Aquellos que tienen sed de salvación pueden saciarla gratuitamente en Jesús, y el Espíritu Santo se convertirá en él o ella en una fuente de vida plena y eterna. La promesa de agua viva que Jesús hizo a la mujer samaritana se hizo realidad en su Pascua: “sangre y agua” brotaron de su costado atravesado (Juan 19, 34). Cristo, Cordero inmolado y resucitado, es la fuente de la que mana el Espíritu Santo, que perdona los pecados y regenera la nueva vida. Nuestra búsqueda y nuestra sed encuentran en Cristo la satisfacción plena, manifestaremos que la salvación no está en las “cosas” de este mundo, que al final llevan a la sequía, sino en Aquél que nos ha amado y nos ama siempre: Jesús nuestro Salvador, en el agua viva que Él nos ofrece. (Ángelus, 15 de marzo 2020)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Juan José de León Lastra O.P.)
    El padre lo vio, se conmovió y echando a correr, se le echó al cuello, y se puso a besarlo
    La parábola que nos dice cómo es nuestro Dios. La llamamos la del “hijo pródigo”. “Pródigo” tiene sentidos diferentes según la RAE: “se dice de una persona que consume su hacienda en gustos inútiles sin medida ni razón”; y también de quien “es muy dadivoso “ o bien, de aquello “que tiene o produce gran cantidad de algo”; la tierra es pródiga si nos ofrece buena cosecha.
    Dicen los especialistas que se ha de entender la parábola más como la del “hijo pródigo”, como la descripción del Dios de Jesús, del Padre.
    Él es el protagonista: en la parábola se manifiesta su reacción ante el diferente modo de ser de sus hijos. Es el Dios que, a pesar de las ofensas, desobediencias, del extravío de un hijo, que se aleja de la casa paterna; corre a abrazarlo cuando éste -arrepentido- vuelve.
    Es un Padre que no entiende que el hermano no se una a la fiesta, porque es Dios de fiesta, de fiesta del amor, fiesta porque el hijo perdido se ha encontrado, porque puede abrazarlo y tenerlo en su casa.
    ¡Qué feo papel hace el hijo mayor! Seguro de sí mismo, desprecia a su hermano: nada de amor a él, ni le llama hermano “ese hijo tuyo”, dice hablando al Padre común, es escoria. No sabe de amor y por ello tampoco de fiesta, de celebración. La vida la reduce a cumplir lo que le corresponde; pero sin sentimientos, como un autómata. Renuncia a lo más humano, lo que vivimos en nuestro interior, a sentir el afecto; y por ello a la celebración, a la fiesta, al banquete.
    No es “pródigo”, porque no ha malgastado la herencia; pero tampoco lo es por ser dadivoso, generoso.
    Tampoco compasivo, no tiene sentimientos de afecto hacia nadie: ni hacía el padre, para él es el amo, el que da órdenes, ni hacia el hermano, que no reconoce como tal. Lo contrario del Dios de Jesús, del de la parábola.
    Son tres personajes en los que podemos mirarnos. ¿De quién nos vemos más cerca o más lejos?


    LECTURA DEL DÍA
    Primera lectura
    Lectura del libro del Éxodo
    Ex 17, 3-7
    En aquellos días, el pueblo, torturado por la sed, fue a protestar contra Moisés, diciéndole: “¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestro ganado?” Moisés clamó al Señor y le dijo: “¿Qué puedo hacer con este pueblo? Sólo falta que me apedreen”. Respondió el Señor a Moisés: “Preséntate al pueblo, llevando contigo a algunos de los ancianos de Israel, toma en tu mano el cayado con que golpeaste el Nilo y vete. Yo estaré ante ti, sobre la peña, en Horeb. Golpea la peña y saldrá de ella agua para que beba el pueblo”.
    Así lo hizo Moisés a la vista de los ancianos de Israel y puso por nombre a aquel lugar Masá y Meribá, por la rebelión de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor, diciendo: “¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?”
    Segunda lectura
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
    Rm 5, 1-2. 5-8
    Hermanos: Ya que hemos sido justificados por la fe, mantengámonos en paz con Dios, por mediación de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos obtenido, con la fe, la entrada al mundo de la gracia, en el cual nos encontramos; por él, podemos gloriarnos de tener la esperanza de participar en la gloria de Dios.
    La esperanza no defrauda, porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que él mismo nos ha dado. En efecto, cuando todavía no teníamos fuerzas para salir del pecado, Cristo murió por los pecadores en el tiempo señalado.
    Difícilmente habrá alguien que quiera morir por un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto a morir por una persona sumamente buena. Y la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 4, 5-42
    En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José. Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado del camino, se sentó sin más en el brocal del pozo. Era cerca del mediodía.
    Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: “Dame de beber”. (Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida). La samaritana le contestó: “¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?” (Porque los judíos no tratan a los samaritanos). Jesús le dijo: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva”.
    La mujer le respondió: “Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo, ¿cómo vas a darme agua viva? ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebieron él, sus hijos y sus ganados?” Jesús le contestó: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna”.
    La mujer le dijo: “Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla”. Él le dijo: “Ve a llamar a tu marido y vuelve”. La mujer le contestó: “No tengo marido”. Jesús le dijo: “Tienes razón en decir: ‘No tengo marido’. Has tenido cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad”.
    La mujer le dijo: “Señor, ya veo que eres profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte y ustedes dicen que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén”. Jesús le dijo: “Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos. Porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así es como el Padre quiere que se le dé culto. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”.
    La mujer le dijo: “Ya sé que va a venir el Mesías (es decir, Cristo). Cuando venga, él nos dará razón de todo”. Jesús le dijo: “Soy yo, el que habla contigo”.
    En esto llegaron los discípulos y se sorprendieron de que estuviera conversando con una mujer; sin embargo, ninguno le dijo: ‘¿Qué le preguntas o de qué hablas con ella?’ Entonces la mujer dejó su cántaro, se fue al pueblo y comenzó a decir a la gente: “Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Mesías?” Salieron del pueblo y se pusieron en camino hacia donde él estaba.
    Mientras tanto, sus discípulos le insistían: “Maestro, come”. Él les dijo: “Yo tengo por comida un alimento que ustedes no conocen”. Los discípulos comentaban entre sí: “¿Le habrá traído alguien de comer?” Jesús les dijo: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra. ¿Acaso no dicen ustedes que todavía faltan cuatro meses para la siega? Pues bien, yo les digo: Levanten los ojos y contemplen los campos, que ya están dorados para la siega. Ya el segador recibe su jornal y almacena frutos para la vida eterna. De este modo se alegran por igual el sembrador y el segador. Aquí se cumple el dicho: ‘Uno es el que siembra y otro el que cosecha’. Yo los envié a cosechar lo que no habían trabajado. Otros trabajaron y ustedes recogieron su fruto”.
    Muchos samaritanos de aquel poblado creyeron en Jesús por el testimonio de la mujer: ‘Me dijo todo lo que he hecho’. Cuando los samaritanos llegaron a donde él estaba, le rogaban que se quedara con ellos, y se quedó allí dos días. Muchos más creyeron en él al oír su palabra. Y decían a la mujer: “Ya no creemos por lo que tú nos has contado, pues nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es, de veras, el salvador del mundo”.
    6 min
  • Evangelio Del Día Viernes 10 de Marzo | Volver A Casa | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 10 DE MARZO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    II Semana del Tiempo de Cuaresma
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Génesis 37, 3-4. 12-13. 17-28
    Salmo 104
    Evangelio Mateo 21, 33-43. 45-46

    “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    En cada época, los que tienen autoridad, cualquier autoridad, incluso en la Iglesia, en el pueblo de Dios pueden sentir la tentación de seguir su propio interés en lugar del de Dios. Y Jesús dice que la verdadera autoridad se cumple cuando se presta servicio, está en servir, no en explotar a los demás. La viña es del Señor, no nuestra. La autoridad es un servicio, y como tal debe ser ejercida, para el bien de todos y para la difusión del Evangelio. Es muy feo cuando en la Iglesia se ve que las personas que tienen autoridad buscan el proprio interés. (Ángelus, 4 octubre 2020)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (D. Luis Maldonado Fernández de Tejada, OP).
    En el perdón encontramos la paz
    Hoy la liturgia nos regala la conocida historia de José, el hijo de Israel al que por envidia sus hermanos vendieron. El joven era amado por su padre y eso provocaba la envidia de los demás. Todos conocemos como sucedieron los hechos y el final del relato José llegara a Egipto y será el que salve a su familia de la hambruna, llevándolos con él una vez que el faraón lo colmó de bienes. José olvidó el daño que le hicieron, la traición de la que fue víctima por parte de sus propios hermanos. Su corazón era limpio y generoso ¿Seríamos nosotros capaces de reaccionar así, o guardaríamos con rencor el daño que nos hicieron?
    Tal vez esta Cuaresma que estamos viviendo sea un buen momento para mirar al interior de nuestro corazón. Revisemos como andamos de resentimiento hacia los demás, especialmente a los que no nos han tratado bien. Querer al amigo es fácil, amar al enemigo es lo complicado. Perdonar no es sencillo, pero es lo que nos da la paz y nos hace buenos de verdad. Recordemos que “al atardecer de la vida se nos examinará del amor” y que ese amor por el que nos hizo daño, ese perdón sincero y de corazón, será el tesoro más grande que podamos ofrecer al Señor.
    Cristo es la piedra clave de nuestras vidas
    En este pasaje del Evangelio de San Mateo podríamos decir que Jesús hace un “juego de espejos” Por un lado en la parábola tenemos el reflejo de su propia Pasión y muerte (el dueño de la viña envía a su hijo que es asesinado por los malos trabajadores, igual que Él lo será) Y por otro lado pone ante el espejo a los escribas y fariseos que hicieron lo mismo con algunos profetas y lo harán también con Él. Es decir: Cristo nos enfrenta con nosotros mismos, con nuestras faltas, nuestras ambiciones, nuestras malas artes...Porque esta parábola se puede aplicar en nuestros días. A poco que hagamos memoria recordaremos casos de hombres de Dios que han sido asesinados por los poderosos a causa de la incomodidad del mensaje que transmitían: Sacerdotes, misioneros, obispos, religiosos, seglares martirizados por predicar la Palabra de Dios y denunciar las injusticias del mundo.
    Al final del pasaje vemos como los escribas y los fariseos saben perfectamente que Jesús se está refiriendo a ellos, y como el mensaje les es molesto maquinan la forma de deshacerse de Él. Su único temor es la gente que se les pueda echar encima ¿Y por qué? Muy sencillo: Porque Jesús predica la Verdad, porque de su boca salen palabras de vida eterna que denuncian las injusticias. Exactamente igual que hoy. Nosotros mismos hay veces que nos escandalizamos de la postura que toma la Iglesia ante determinados asuntos (aborto, eutanasia, abusos sociales…) porque denuncia lo que “la sociedad” quiere dar por bueno (la “cultura” de la muerte frente a la vida, por ejemplo) Por eso esta parábola es digna de nuestra reflexión. Tenemos que ser buenos labradores, saber cuidar de la viña con la diligencia que el dueño espera de nosotros y debemos dar cuenta del fruto que se nos ha encomendado con valentía y honradez. En las cosas de Dios no caben las medias tintas: o se está con Él o contra Él. Sepamos distinguir y conocer a la “piedra desechada por los arquitectos” y hagamos de ella la piedra angular de nuestra vida.


    LECTURA DEL DÍA
    Primera lectura: Libro del Génesis
    Gn 37, 3-4. 12-13. 17-28
    Jacob amaba a José más que a todos sus demás hijos, porque lo había engendrado en la ancianidad. A él le había hecho una túnica de amplias mangas. Sus hermanos, viendo que lo amaba más que a todos ellos, llegaron a odiarlo, al grado de negarle la palabra.

    Un día en que los hermanos de José llevaron a Siquem los rebaños de su padre, Jacob le dijo a José: "Tus hermanos apacientan mis rebaños en Siquem. Te voy a enviar allá". José fue entonces en busca de sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron de lejos, y antes de que se les acercara, conspiraron contra él para matarlo y se decían unos a otros: "Ahí viene ese soñador. Démosle muerte; lo arrojaremos en un pozo y diremos que una fiera lo devoró. Vamos a ver de qué le sirven sus sueños".

    Rubén oyó esto y trató de liberarlo de manos de sus hermanos, diciendo: "No le quiten la vida, ni derramen su sangre. Mejor arrójenlo en ese pozo que está en el desierto y no se manchen las manos". Eso lo decía para salvar a José y devolverlo a su padre.

    Cuando llegó José a donde estaban sus hermanos, éstos lo despojaron de su túnica y lo arrojaron a un pozo sin agua. Luego se sentaron a comer, y levantando los ojos, vieron a lo lejos una caravana de ismaelitas, que venían de Galaad, con los camellos cargados de especias, resinas, bálsamo y láudano, y se dirigían a Egipto. Judá dijo entonces a sus hermanos: "¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y ocultar su muerte? Vendámoslo a los ismaelitas y no mancharemos nuestras manos. Después de todo, es nuestro hermano y de nuestra misma sangre". Y sus hermanos le hicieron caso. Sacaron a José del pozo y se lo vendieron a los mercaderes por veinticinco monedas de plata. Los mercaderes se llevaron a José a Egipto.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 21, 33-43. 45-46
    En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: "Había una vez un propietario que plantó un viñedo, lo rodeó con una cerca, cavó un lagar en él, construyó una torre para el vigilante y luego la alquiló a unos viñadores y se fue de viaje.

    Llegado el tiempo de la vendimia, envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores; pero éstos se apoderaron de los criados, golpearon a uno, mataron a otro, y a otro más lo apedrearon. Envió de nuevo a otros criados, en mayor número que los primeros, y los trataron del mismo modo.

    Por último, les mandó a su propio hijo, pensando: 'A mi hijo lo respetarán'. Pero cuando los viñadores lo vieron, se dijeron unos a otros: 'Éste es el heredero. Vamos a matarlo y nos quedaremos con su herencia'. Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron.

    Ahora díganme: Cuando vuelva el dueño del viñedo, ¿qué hará con esos viñadores?" Ellos le respondieron: "Dará muerte terrible a esos desalmados y arrendará el viñedo a otros viñadores, que le entreguen los frutos a su tiempo".

    Entonces Jesús les dijo: "¿No han leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra del Señor y es un prodigio admirable?

    Por esta razón les digo que les será quitado a ustedes el Reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos".

    Al oír estas palabras, los sumos sacerdotes y los fariseos comprendieron que Jesús las decía por ellos y quisieron aprehenderlo, pero tuvieron miedo a la multitud, pues era tenido por un profeta.


    Oración
    Señor, enséñame a ser determinante en las situaciones de justicia, principalmente en mi propia vida, en mi casa, con los míos, en mi trabajo, siendo productivo y contribuyente; pero además dame la oportunidad y el carácter para levantar la voz en situaciones de injusticia social que tanto nos afectan hoy en día, quiero levantar la voz por los que no la tienen o los que no son escuchados.

    Acción
    Hoy observaré las situaciones de injusticia social y, además de orar por cada una, meditaré en cuáles de ellas yo podría aportar algo, aunque pareciera poco pero, al fin, algo.
    7 min
  • Evangelio Del Día Jueves 9 de Marzo | Se Quedó Conmigo | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA – 09 MARZO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    II Semana del Tiempo de Cuaresma
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Jeremías 17, 5-10
    Salmo 1
    Evangelio Lucas 16, 19-31

    “Entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Lázaro con sus necesidades y sus miserias, sus enfermedades, era el Señor quien llamaba a la puerta, para que este hombre abriese su corazón y la misericordia pudiese entrar. Y sin embargo, el rico «no veía» «estaba cerrado» y «para él, más allá de la puerta, no había nada». (…) «Pidamos al Señor» la gracia «de ver siempre a los Lázaros que están en nuestra puerta, los Lázaros que tocan al corazón», y aquella de «salir de nosotros mismos con generosidad, con actitud de misericordia, para que la misericordia de Dios pueda entrar en nuestro corazón». (Santa Marta, 25 febrero del 2016)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.)
    Dios lee en el corazón
    El profeta nos ofrece una meditación sapiencial: ¿Quiénes son benditos y darán fruto? ¿quiénes malditos y quedarán estériles? Es maldito quien pone su confianza en lo humano, en las fuerzas propias (en la «carne»). La comparación es expresiva: su vida será estéril, como un cardo raquítico en tierra seca. Es bendito el que confía en Dios: ése sí dará fruto, como un árbol que crece junto al agua.
    La opción sucede en lo más profundo del corazón (un corazón que según Jeremías es «falso y enfermo»). Los actos exteriores concretos son consecuencia de lo que hayamos decidido interiormente: si nos fiamos de nuestras fuerzas o de Dios.
    Esto lo dice Jeremías para el pueblo de Israel, siempre tentado de olvidar a Dios y poner su confianza en alianzas humanas, militares, económicas o políticas. Pero es un mensaje para todos nosotros, sobre todo en este tiempo en que el camino de la Pascua nos invita a reorientar nuestras vidas.
    Dos estilos de vida
    Lázaro y el Epulón, dos personajes antagónicos. Dos vidas, dos circunstancias, dos corazones y dos diferentes suertes eternas. Uno con dinero, amigos y todos los medios necesarios para no privarse de nada. Frente a él un pobre careciendo de todo: marginado, sin amigos, sin pan y que se quedaría satisfecho con las sobras que retiraban de la mesa del rico, pero nadie se las daba,
    El rico de la parábola no maldice a Dios ni explota al pobre. Su pecado consiste en el orgullo que le lleva a ignorar a Dios y al prójimo: es ante todo un grave pecado de omisión. Pero, si un pobre mira con codicia y envidia los bienes que no posee, no es mejor que el rico que los tiene, porque en ambos el corazón está alejado de Dios: “donde está tu tesoro allí está también tu corazón”. El corazón debe estar centrado en Dios.
    Se trata de una parábola seria. En ella se pone de relieve la diferencia económica de clases y, más aún, la diferencia de corazones. Se subraya que las riquezas tienden a endurecer, hacer insensible el corazón, cerrarlo a las necesidades de los hermanos y a los derechos de Dios. Y concluye el relato con una afirmación importante. No son los prodigios los que engendran el acto de fe, sino las disposiciones del corazón. La fe es la respuesta a Dios que ha hablado por Jesucristo.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Jeremías
    Jer 17, 5-10
    Esto dice el Señor:
    "Maldito el hombre que confía en el hombre,
    que en él pone su fuerza
    y aparta del Señor su corazón.
    Será como un cardo en la estepa,
    que nunca disfrutará de la lluvia.
    Vivirá en la aridez del desierto,
    en una tierra salobre e inhabitable.

    Bendito el hombre que confía en el Señor
    y en él pone su esperanza.
    Será como un árbol plantado junto al agua,
    que hunde en la corriente sus raíces;
    cuando llegue el calor, no lo sentirá
    y sus hojas se conservarán siempre verdes;
    en año de sequía no se marchitará
    ni dejará de dar frutos.

    El corazón del hombre
    es la cosa más traicionera y difícil de curar.
    ¿Quién lo podrá entender?
    Yo, el Señor, sondeo la mente
    y penetro el corazón,
    para dar a cada uno según sus acciones,
    según el fruto de sus obras".


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 16, 19-31
    En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y telas finas y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo, llamado Lázaro, yacía a la entrada de su casa, cubierto de llagas y ansiando llenarse con las sobras que caían de la mesa del rico. Y hasta los perros se acercaban a lamerle las llagas.

    Sucedió, pues, que murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Murió también el rico y lo enterraron. Estaba éste en el lugar de castigo, en medio de tormentos, cuando levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro junto a él.

    Entonces gritó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí. Manda a Lázaro que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas'. Pero Abraham le contestó: 'Hijo, recuerda que en tu vida recibiste bienes y Lázaro, en cambio, males. Por eso él goza ahora de consuelo, mientras que tú sufres tormentos. Además, entre ustedes y nosotros se abre un abismo inmenso, que nadie puede cruzar, ni hacia allá ni hacia acá'.

    El rico insistió: 'Te ruego, entonces, padre Abraham, que mandes a Lázaro a mi casa, pues me quedan allá cinco hermanos, para que les advierta y no acaben también ellos en este lugar de tormentos'. Abraham le dijo: 'Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen'. Pero el rico replicó: 'No, padre Abraham. Si un muerto va a decírselo, entonces sí se arrepentirán'. Abraham repuso: 'Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso, ni aunque resucite un muerto' ".


    Oración
    Tú, Señor, conoces mi corazón y cada uno de mis pensamientos, tú conoces mis acciones. Por eso hoy me dirijo a ti, Dios mío, para que me enseñes a confiar y a abandonarme en ti. Quiero ser como ese árbol plantado junto al agua, que siempre está verde y frondoso; quiero que, gracias al contacto contigo, mi vida nunca deje de dar fruto.

    Acción
    Hoy buscaré la cosa que más me preocupa y que me agobia y se la entregaré al Señor, confiando en que será él quien la resuelva; y si él desea usarme en esa situación, estaré disponible, pero con la firme idea de que es la mano de Dios ocupándose de mi causa.
    8 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 8 de Marzo | Adicciones | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 08 DE MARZO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    II Semana del Tiempo de Cuaresma
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Jeremías 18, 18-20
    Salmo 30
    Evangelio Mateo 20, 17-28

    “No será así entre vosotros”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El camino del servicio es el antídoto más eficaz contra la enfermedad de la búsqueda de los primeros puestos; es la medicina para los arribistas, esta búsqueda de los primeros puestos, que infecta muchos contextos humanos y no perdona tampoco a los cristianos, al pueblo de Dios, ni tampoco a la jerarquía eclesiástica. Por lo tanto, como discípulos de Cristo, acojamos este Evangelio como un llamado a la conversión, a dar testimonio con valentía y generosidad de una Iglesia que se inclina a los pies de los últimos, para servirles con amor y sencillez. (Ángelus, 21 octubre 2018)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Hna. Mariela Martínez Higueras O.P.)
    ¿Se paga el bien con el mal?
    La primera lectura nos sitúa en la obra de Jeremías, profeta del siglo VI a. C. La misión de los profetas era ser centinelas de alianza a través de dos acciones: anunciar y denunciar. Anunciar la esperanza y un futuro nuevo en medio de realidades de desaliento y desanimo, y denunciar situaciones en las que se violaban la alianza, bien respecto a la relación con Dios, idolatría, o respecto a la relación con el prójimo, la injusticia y corrupción. El relato de la vocación de Jeremías así lo expresa: El Señor extendió la mano, tocó mi boca y me dijo: Voy a poner mis palabras en tu boca. Desde hoy te doy poder sobre pueblos y reinos para arrancar y arrasar, para destruir y demoler, para reedificar y plantar (Jr 1, 9-10) La denuncia al pueblo, al rey o a los sacerdotes no es una misión agradable para el profeta, acarreándole en más de una ocasión la amenaza y la persecución, por lo que la tentación es renunciar a ella: ¡Ay, Señor, ¡Dios mío! Mira que no sé hablar, que solo soy un niño (Jr 1,6)
    Nuestro texto precisamente narra una confesión de Jeremías, en la que el profeta se sabe perseguido como consecuencia de la proclamación de la Palabra de Dios que denuncia la situación del pueblo. Los enemigos de Jeremías actúan en dos direcciones: calumniándolo e ignorando sus oráculos, es decir, no escuchando la palabra que pronuncia, palabra que no procede de sí mismo, sino del mismo Dios. Los rivales de Jeremías quieren acallar su lengua, pero no son conscientes que esa lengua también ha sido portadora de intercesión por parte del profeta ante Dios, lo que llevará a Jeremías a preguntarse en medio de su desconcierto: ¿Se paga el bien con el mal?
    A nosotros/as también el Señor nos ha llamado a proclamar su Palabra en medio de este mundo para dar una palabra de aliento al abatido o denunciar escenarios de exclusión e injusticia. ¿Estamos dispuesto a llevar a cabo esta misión, sabiendo que eso puede acarrearnos desprestigio, amenaza, persecución? Como dijo el poeta: ‘Los perros ladran, entonces cabalgamos’.
    El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor
    El relato evangélico de hoy nos narra el tercer anuncio de la pasión (20,17-19), y la petición de la madre de los Zebedeos sobre los primeros puestos para sus hijos, así como todo lo que desencadena (20, 20-28), lo que lanza un aldabonazo a nuestras relaciones comunitarias.
    Tras la indignación de los otros discípulos por la petición de la madre de Santiago y Juan (24), Jesús presenta dos posibles alternativas de conducta: una, negativa, la de los gobernantes y poderosos (25) y otra, positiva, la del mismo Maestro (v.28) Entre ambos modelos Jesús exhorta a sus discípulos sobre cómo ha de ser su comportamiento, subrayando la contraposición al primero de ellos: “no así entre vosotros”.
    Jesús propone dos iconos para presentar el modelo en las relaciones entre los discípulos (20, 26b-27): el primero, el servidor (en antítesis al grande) era el que hacía el servicio de las mesas fundamentalmente; y el segundo, el esclavo (en contraste al primero) era aquel que no se pertenecía a sí mismo, sino que pertenecía a otros. Con ello, contrapone la estructura de dominación propia del mundo y la estructura de servicio propia de sus seguidores. Jesús está planteando a su comunidad una reorientación de los valores y los modelos de comportamiento respecto a la praxis de las estructuras sociopolíticas. Ambos términos, servidor y esclavo, han de dinamizar las relaciones entre los discípulos; estos generan un tipo de relaciones comunitarias en los que no existe la subordinación de unos a otros, ni siquiera ante los líderes. La idea cristiana del servicio representa un cambio de valores efectuados por el Señor Jesús que ha venido a servir y a dar su vida en rescate por muchos.
    La Palabra de hoy nos interroga cómo son nuestras relaciones comunitarias: ¿están en la clave de los grandes y los poderosos o responden a los iconos propuestos por Jesús de servidor y esclavo? Hoy día de la mujer, nuestro interrogante no puede dejar de tener presente cuál es su lugar en la iglesia y como se dinamizan las relaciones varón-mujer dentro de la comunidad eclesial.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Jeremías
    Jer 18, 18-20
    En aquellos días, los enemigos del profeta se dijeron entre sí: “Vengan, tendamos un lazo a Jeremías, porque no le va a faltar doctrina al sacerdote, consejo al sabio, ni inspiración al profeta. Vengan, ataquémoslo de palabra y no hagamos caso de sus oráculos”.
    Jeremías le dijo entonces a Dios:
    “Señor, atiéndeme.
    Oye lo que dicen mis adversarios.
    ¿Acaso se paga bien con mal?
    Porque ellos han cavado una fosa para mí.
    Recuerda cómo he insistido ante ti,
    intercediendo en su favor,
    para apartar de ellos tu cólera”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 20, 17-28
    En aquel tiempo, mientras iba de camino a Jerusalén, Jesús llamó aparte a los Doce y les dijo: “Ya vamos camino de Jerusalén y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, que lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; pero al tercer día, resucitará”.
    Entonces se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo, junto con ellos, y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: “¿Qué deseas?” Ella respondió: “Concédeme que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, en tu Reino”. Pero Jesús replicó: “No saben ustedes lo que piden. ¿Podrán beber el cáliz que yo he de beber?” Ellos contestaron: “Sí podemos”. Y él les dijo: “Beberán mi cáliz; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; es para quien mi Padre lo tiene reservado”.
    Al oír aquello, los otros diez discípulos se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ya saben que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. Que no sea así entre ustedes. El que quiera ser grande entre ustedes, que sea el que los sirva, y el que quiera ser primero, que sea su esclavo; así como el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida por la redención de todos”.


    Oración
    Señor, atiende a la voz de mi súplica, tú conoces mi vida, cada parte de mí, lo bueno y lo malo que hay en mí. Mírame con bondad, Señor, y protégeme en el día de tribulación, en todo aquello en donde me siento como en una fosa. Ven, Dios mío, y sálvame. Tú sabes lo que necesita mi corazón para pertenecerte completamente, solo te pido tu fuerza y tu gracia para que no sea mi enemigo el que triunfe, sino que, incluso en las situaciones difíciles, pueda ver tu mano ayudándome y sosteniéndome.

    Acción
    El día de hoy oraré a Dios para pedir especialmente por aquellas personas que me persiguen, que me molestan, que pareciera que gozan con lo que a mí me molesta. Levantaré una oración pidiéndole al Padre Celestial que tenga misericordia de ellos, y yo mismo mostraré misericordia, a fin de que encuentren la verdadera vida en Jesús.
    7 min
  • Evangelio Del Día Martes 7 de Marzo | No Somos Del Mundo | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 07 DE MARZO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    II Semana del Tiempo de Cuaresma
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 1, 10. 16-20
    Salmo 49
    Evangelio Mateo 23, 1-12

    “El que se humilla será enaltecido”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Nosotros discípulos de Jesús no debemos buscar título de honor, de autoridad o de supremacía. Yo os digo que a mí personalmente me duele ver a personas que psicológicamente viven corriendo detrás de la vanidad de las condecoraciones. Nosotros, discípulos de Jesús, no debemos hacer esto, ya que entre nosotros debe haber una actitud sencilla y fraterna. Todos somos hermanos y no debemos de ninguna manera dominar a los otros y mirarlos desde arriba. No. Todos somos hermanos. Si hemos recibido cualidades del Padre celeste, debemos ponerlas al servicio de los hermanos, y no aprovecharnos para nuestra satisfacción e interés personal. No debemos considerarnos superiores a los otros; la modestia es esencial para una existencia que quiere ser conforme a la enseñanza de Jesús, que es manso y humilde de corazón y ha venido no para ser servido sino para servir. (Ángelus, 5 noviembre 2017)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (MM. Dominicas)
    Contra la hipocresía
    En este II martes de Cuaresma, la primera palabra que Dios nos regala es del profeta Isaías. Es el profeta que más alude a la llegada del Mesías prometido. Estamos ante uno de sus primeros oráculos. En él el profeta se enfrenta con un ritualismo vacío de sentimiento interior.
    El corazón del pueblo de Israel, se ha alejado de Yahvé puesto que se ha dejado embaucar por la idolatría. Este pecado es constante y cíclico en Israel, que suele romper su alianza adorando a falsos dioses. Este da origen a otros muchos pecados, pues se endurecen ante sus semejantes. Ante esta situación, Dios se muestra como un Padre misericordioso que quiere el bien de sus hijos. Los corrige mostrándoles la gravedad de sus hechos, siendo justo con las víctimas del pecado, pero está abierto al perdón si hay un arrepentimiento sincero y una conversión del corazón. Ahora bien, deja esta decisión al libre albedrío del ser humano. Este es el misterio más grande del amor de Dios. Ama tanto que nos da el don de la libertad. Es una llamada a la responsabilidad. Su gracia no nos faltará nunca, pero necesita un corazón abierto y dispuesto. Así nos educa hasta conducirnos a una fe adulta, y nos prepara para acoger a su Hijo como el Mesías. No olvidemos que el anuncio profético está en función de la salvación mesiánica al igual que la preparación cuaresmal.
    ¿En qué situación estamos nosotros?
    Tenemos que reconocer que a nosotros nos pasa igual que a Israel. Los ídolos cambian de una persona a otra, puede ser el prestigio, el afecto, un deseo personal que nos obsesiona pero que no es querido por Dios. Eso nos puede alejar de Dios espiritualmente, aunque vivamos nuestra vida sacramental. Esta dureza la suele pagar nuestra familia, amigos y comunidades. Su repercusión está en el alrededor. Hoy el Señor nos llama a esta misma conversión interior no para machacarnos, ni para castigarnos, sino para querernos. Quiere reconstruirnos como personas y como iconos suyos que somos. Nunca se aleja de nosotros, somos nosotros los que nos alejamos de Él. Ese retorno al Señor, lo premia no sólo eliminando la culpa, sino salvándonos de la muerte a la que el pecado nos conduce. Se trata de una misericordia sanadora.
    De modo que, ¡ánimo! ¡Dios se muestra como único Señor del universo! Un Dios celoso, enamorado que no desea que ninguno de sus hijos se pierda, pero los primeros interesados en nuestra vida espiritual y en nuestra fe, somos nosotros mismos. El que te creó sin ti, no te salvará sin ti.
    ¡Tú decides, si quieres Él puede salvarte!

    Hipocresía y vacuidad de los escribas y fariseos
    En el Evangelio con el que Dios nos sorprende, Jesús nos pone ante dos actitudes. Una; la de los escribas y fariseos, que es la corrupción del corazón; otra, la de los humildes que tienen un corazón según el agrado de Dios.
    Lo que el Señor nos muestra son las dos actitudes que el corazón humano puede tener ante Dios. Una es la que vive su relación con Dios desde un aspecto superficial y de apariencia, como los escribas y fariseos. Ahí no hay espacio para que el Señor haga su obra, porque lo utilizan para ser ellos dioses para sí mismos y ante los demás. Por eso, están llenos de soberbia, son egoístas y crueles con el prójimo a quienes exigen perfección, explotan y maltratan. De este modo, se presentan ante Dios, con un corazón de piedra. Otra forma de relacionarse con Dios, es la del sencillo que conoce quién es él y sabe reconocer a Dios de corazón. El humilde ve a Dios cercano en el amor, pero sabe la distancia que los separa, y que todo lo bueno que poseen lo reciben como don y Gracia. Se deja enseñar por el Maestro y sabe bien el lugar que le corresponde. Éste es ensalzado por el Padre, porque vive de su obra, no de su mérito personal.
    Esta última es la actitud a la que el Señor nos invita. Estamos en un tiempo de conversión, de prepararnos para recibir a Cristo como Salvador y dejar que nos abra a su Pasión. A su vida, muerte y resurrección, para que con Él nosotros resucitemos a una vida nueva. Para eso tenemos que sincerarnos ante Él. No podemos presentarnos con máscaras. Todos tenemos algún punto en el que necesitamos esa conversión, unos pueden ser indiferentes al dolor ajeno, otros enredados en cosas superficiales que no merecen la pena, y no ven más allá; otros mostrando una bondad que gira en torno sí mismo. Cada uno sabe mejor cómo está.
    Te animo a que no tengas miedo a abrirte así ante tu Padre, tu Maestro y a la Gracia del Espíritu Santo porque ante una actitud así, Dios se derrite, mira y valora tu humillación. Así nos trata Dios. Nosotros nos hacemos pequeños y Él nos levanta y trata como a señores.
    ¿Te lo vas a perder?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 1, 10. 16-20
    Oigan la palabra del Señor, príncipes de Sodoma;
    escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra:
    "Lávense y purifíquense;
    aparten de mi vista sus malas acciones.
    Dejen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien,
    busquen la justicia, auxilien al oprimido,
    defiendan los derechos del huérfano
    y la causa de la viuda.

    Vengan, pues, y discutamos, dice el Señor.
    Aunque sus pecados sean rojos como la sangre,
    quedarán blancos como la nieve.
    Aunque sean encendidos como la púrpura,
    vendrán a ser como blanca lana.
    Si son ustedes dóciles y obedecen,
    comerán los frutos de la tierra.
    Pero si se obstinan en la rebeldía,
    la espada los devorará".


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 23, 1-12
    En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos:
    "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame 'maestros'.

    Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen 'maestros', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen 'padre', porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar 'guías', porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido".


    Oración
    Espírtu Santo, hoy quiero pedir perdón por mi falta de docilidad a tus inspiraciones, pues estoy seguro de que si yo me dejara guiar, iría realmente adelantado en eso de "aprender a hacer el bien". Limpia mi culpa, Espíritu, y lava a fondo mi maldad, sigue dándome tu luz para vencer al mal a fuerza de hacer el bien.

    Acción
    Hoy seré más sensible de lo que hay a mi alrededor, sobre todo del que vive oprimido, de la viuda, del huérfano y de las situaciones en donde hace falta que brille la justicia de Dios. Y además de ser sensible, pondré mi mejor empeño en hacer el bien de una manera real y concreta.
    7 min
  • Evangelio Del Día Lunes 6 de Marzo | Vivir Fuera De Casa | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 06 DE MARZO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    II Semana del Tiempo de Cuaresma
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Daniel 9, 4-10
    Salmo 78
    Evangelio Lucas 6, 36-38

    “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Sólo los misericordiosos se parecen a Dios Padre. Este es el camino, el camino que va contra el espíritu del mundo, que piensa de otra manera, que no acusa a los demás. Porque entre nosotros está el gran acusador, el que siempre va a acusarnos ante Dios, para destruirnos. Satanás: es el gran acusador. Y cuando entro en esta lógica de acusar, de maldecir, de intentar dañar al otro, entro en la lógica del gran acusador que es destructor. Quien no conoce la palabra 'misericordia', no la conoce, nunca la ha vivido (...) La única acusación lícita que tenemos los cristianos es acusarnos a nosotros mismos. Para los demás sólo misericordia, porque somos hijos del Padre que es misericordioso. (Santa Marta, 13 septiembre 2018)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    A ti, Dios nuestro, la piedad y el perdón
    Nos encontramos ante una sentida y entrañable oración de un auténtico creyente judío dirigida a Dios. En su corazón late todo lo bueno que Dios ha sido y ha hecho con su pueblo, resumido en la alianza que selló con ellos. “Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo”. Dios no puede hacer más por ellos. A través de este pacto amoroso, se compromete a amar a su pueblo con todo el amor de que es capaz y no dejarle nunca de su mano. Una muestra de este amor es indicarles por qué camino han de andar para encontrar la felicidad que todo hombre, que todo pueblo, anhela.

    El dolorido orante judío reconoce que el pueblo no ha sido fiel a esta alianza, que ha pecado, cometiendo el peor pecado posible: “nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus normas”. Y ante este hecho, a él y a todo el pueblo judío no les cabe más que la reacción de la vergüenza. Abochornase, dolerse porque han sido capaces de ir en contra, ni más ni menos, que de Dios, que les ha ofrecido su amistad y les ha señalado el camino a seguir. Después de dolerse y avergonzarse de su actitud, desea pedir perdón a Dios, sabiendo que Dios les va a perdonar: “Al Señor, Dios nuestro, la piedad y el perdón porque nos hemos rebelado contra él y no hemos escuchado la voz del Señor, nuestro Dios”. Perdón que el Señor estará siempre dispuesto a concedérselo.

    Bien sabemos los cristianos que nuestro Dios y su Hijo Jesús, que ha venido hasta nosotros, nos han demostrado su amor hasta el extremo, y su perdón siempre lo tenemos a mano, hasta sesenta veces siete. Nuestra reacción no puede ser otra que la de profundo agradecimiento.

    Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo
    La verdad es que Jesús nos pone el listón muy alto. Un ciego no puede guiar a otro ciego. Pero nuestro Dios, que es la Suprema Sabiduría, y su Hijo Jesús que es la Luz verdadera, pueden guiar muy bien nuestra vida, nuestros pasos, nuestras decisiones. Y Jesús nos pide adoptar la misma conducta con nuestros hermanos que la que tiene nuestro Dios, que es la misma que tiene él. “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”. Tira de este hilo y nos pide que no juzguemos, no condenemos, que perdonemos, que conjuguemos el verbo dar… que es lo que hace nuestro Dios con nosotros. Algo que nos puede parecer difícil de hacer. Pero Jesús viene en nuestra ayuda y todo lo que pide que hagamos a los demás lo hace Él primero con nosotros. Él nos perdona, no nos condena, no nos juzga, entrega su vida por cada uno de nosotros… así que nos será más fácil hacer nosotros otro tanto con nuestros hermanos.

    ¿Qué premio, qué recompensa tendremos con este modo de vivir? De manera un tanto enigmática, Jesús nos dice que “os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante”, que bien podemos traducir porque Dios y Jesús nos premiarán con su amor y su amistad, algo capaz de llenar de total felicidad el corazón de cualquier persona humana.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Daniel
    Dn 9, 4-10
    En aquellos días, imploré al Señor, mi Dios, y le hice esta confesión: "Señor Dios, grande y temible, que guardas la alianza y el amor a los que te aman y observan tus mandamientos. Nosotros hemos pecado, hemos cometido iniquidades, hemos sido malos, nos hemos rebelado y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus normas. No hemos hecho caso a los profetas, tus siervos, que hablaban a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo.

    Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la vergüenza en el rostro, que ahora soportan los hombres de Judá, los habitantes de Jerusalén y de todo Israel, próximos y lejanos, en todos los países donde tú los dispersaste, a causa de las infidelidades que cometieron contra ti.

    Señor, la vergüenza es nuestra, de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres, porque hemos pecado contra ti. De nuestro Dios, en cambio, es el tener misericordia y perdonar, aunque nos hemos rebelado contra él, y al no seguir las leyes que él nos había dado por medio de sus siervos, los profetas, no hemos obedecido su voz".


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 6, 36-38
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.

    Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos".


    Oración
    Señor, me confieso débil y pecador, reconozco que todos tus juicios son sensatos y justos y que lo que aún hay de malo en mi vida es debido a todas aquellas áreas que no he rendido a tu luz y a tu amor. Pero, Señor, hoy clamo por tu misericordia, apelo a tu amor desmedido por los que te buscamos, sé que comprendes mis flaquezas y me perdonas, hoy te pido tu gracia para levantar delante de tu admirable luz, toda mi persona; ilumíname, Señor, para pertenecerte por completo.

    Acción
    En este día haré un examen de conciencia, poniendo mayor énfasis en las áreas de mi vida que más me cuesta rendirle a Dios; se las presentaré en oración dejando de racionalizar, declarando lo que de ellas es pecado y pidiendo perdón de corazón.
    9 min
  • Evangelio Del Día Sábado 4 de Mazo | Mi Pecado Me Deja Sordo A Tu Voz | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 04 DE MARZO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    I Semana del Tiempo de Cuaresma
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Deuteronomio 26, 16-19
    Salmo 118
    Evangelio Mateo 5, 43-48

    “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Amad a vuestros enemigos. Hoy nos haría bien (…) repetirnos a nosotros mismos estas palabras y aplicarlas a las personas que nos tratan mal, que nos molestan, que nos cuesta aceptar, que nos quitan la serenidad. Amad a vuestros enemigos. (…) No te preocupes de la maldad de los demás, o del que piensa mal de ti. En cambio, comienza a transformar tu corazón por amor a Jesús. Porque quien ama a Dios no tiene enemigos en el corazón. El culto a Dios es lo opuesto a la cultura del odio. Y la cultura del odio se combate enfrentando el culto a la lamentación. ¡Cuántas veces nos quejamos por lo que no recibimos, por lo que está mal! Jesús sabe que muchas cosas están mal, que siempre habrá alguien que no nos quiera, e incluso alguien que nos perseguirá. Pero nos pide sólo que recemos y amemos. Esta es la revolución de Jesús, la más grande de la historia: la que pasa del odio al amor por el enemigo, del culto a la lamentación a la cultura del don. ¡Si pertenecemos a Jesús, este es el camino! No hay otro. (Homilía, Bari, 23 febrero 2020)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Emilio García Álvarez O.P.)
    El compromiso de la alianza con Dios
    Esta primera semana de Cuaresma nos ofrece textos bíblicos que nos presentan actitudes propias de este tiempo: invitación a la santidad, escucha de la Palabra de Dios, conversión, oración. Hoy nos recuerda el compromiso del pueblo ante Dios, las implicaciones fundamentales de la alianza. Es un pacto recíproco y está presidido por la lealtad y el respeto. Tiene un carácter dialogal y personal: Israel es un interlocutor libre y responsable, ante un Dios que es fiel y se compromete a ser el Dios de ese pueblo; son el uno para el otro.

    Para Israel eso supone que tendrá que seguir los caminos del Señor, guardar sus leyes y escuchar su voz (en resumen: obedecer y cumplir sus mandamientos). Por su parte, Dios acepta hacer de Israel su posesión, colocarlo por encima de las demás naciones y convertirlo en un pueblo santo. Naturalmente, la reciprocidad no equivale a igualdad: es Dios quien ha tomado la iniciativa y lo ha hecho autónomamente y desplegando su poder inefable a favor del pueblo, sin que éste lo haya merecido en modo alguno.

    Esa alianza, que sigue su curso a lo largo de la historia de la salvación, también tiene para nosotros, hoy, unas exigencias insoslayables. En primer lugar, nos invita a valorar el proyecto de Dios, que, por amor, ha querido crearnos y destinarnos a mantener con él una relación de amistad que culminará en nuestra felicidad imperecedera; y eso sin ningún mérito nuestro. A renglón seguido, nos pide que vivamos con lealtad nuestro compromiso con él, escuchando su palabra y cumpliendo fiel y asiduamente su voluntad. ¿Somos conscientes de lo que significa esta alianza de amor y obramos en consecuencia?

    Exigencias del mensaje de Jesús
    Este fragmento del Evangelio está tomado del sermón del monte, en el que Jesús ha ido concretando las exigencias que lleva consigo el reino que predica. Aquí culmina, en cierto modo, la nueva espiritualidad: amar también a los enemigos. Es una de las enseñanzas más novedosas del Evangelio: el amor cristiano no se reserva al círculo más cercano, sino que es un amor sin fronteras. Un amor que se expresa haciendo el bien a quienes nos perjudican o no nos aprecian y orando también por ellos.

    Un comportamiento así está motivado por el mismo obrar de Dios, cuyo amor alcanza a todos sin distinción. La providencia divina vela por todas sus criaturas, especialmente por todos los seres humanos, de los que él ha hecho sus hijos. Un ejemplo tangible: el sol y la lluvia, tan necesarios para fecundar la tierra y asegurar la vida humana, están al servicio del bien de todos, buenos y malos, que se benefician sin distinción de esa riqueza natural. Jesús nos exhorta a obrar también así: “sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”.

    Nosotros hemos de vivir con la mirada puesta en Dios, manifestando la perfección de Dios que consiste en su amor incondicional. Cuando amamos de esa manera estamos dando testimonio de que es el Espíritu de Dios el que actúa en nosotros, sin cuya presencia nos sería imposible.

    ¿Cómo nos comportamos nosotros en la relación con aquellos que no nos quieren o que incluso nos tratan o nos miran mal? ¿Acudimos al Espíritu Santo para que nos ayude, o nos creemos incapaces de un amor así y nos desentendemos de procurarlo?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Deuteronomio
    Dt 26, 16-19
    En aquel tiempo, habló Moisés al pueblo y le dijo: "El Señor, tu Dios, te manda hoy que cumplas estas leyes y decretos; guárdalos, por lo tanto, y ponlos en práctica con todo tu corazón y con toda tu alma.

    Hoy has oído al Señor declarar que él será tu Dios, pero sólo si tú caminas por sus sendas, guardas sus leyes, mandatos y decretos, y escuchas su voz.

    Hoy el Señor te ha oído declarar que tú serás el pueblo de su propiedad, como él te lo ha prometido, pero sólo si guardas sus mandamientos. Por eso él te elevará en gloria, renombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho y tú serás un pueblo consagrado al Señor, tu Dios, como él te lo ha prometido".


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 5, 43-48
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Han oído que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.

    Porque, si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Sean, pues, perfectos como su Padre celestial es perfecto".
    8 min
  • Evangelio Del Día Viernes 3 de Marzo | Dejar El Hogar | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 03 DE MARZO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    I Semana del Tiempo de Cuaresma
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Ezequiel 18, 21-28
    Salmo 129
    Evangelio Mateo 5, 20-26

    “Deja tu ofrenda y vete a reconciliarte”

    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (D. Félix García O.P.)
    ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado?
    Parece importante la conversión primero y mantener la fidelidad después. En este primer viernes de cuaresma se nos recuerda que cuando el que hace el mal y sigue un arrepentimiento, Dios olvida el mal y admite al que fue malvado en su familia.

    Pero ¿qué me dice a mi Ezequiel? Si medito seriamente en mi conducta puedo ver con claridad que oscilo constantemente entre una banda y otra. Hago el mal y me transformo en reo, pero si me arrepiento y vuelvo al camino de la justicia, de nuevo soy admitido en la familia de los justos. Desaparece mi condena y vuelvo la bendición.

    Creo que esta es mi realidad: oscilar de un punto a otro a lo largo de mi vida. Ciertamente trato de hacer el bien, de ser justo, pero soy un ser humano, creado falible y, en consecuencia, proclive a las recaídas. Esa es una muestra de la misericordia de Dios: permitirme caer y levantarme, siempre en guardia para practicar la justicia y sabiendo que Dios no quiere mi condena, sino que modifique mi conducta y vuelva al camino de la salvación.

    Este Dios veterotestamentario que lleva cuenta de los delitos y parece estar solamente vigilante, esperando los fallos para aplicar el castigo o los aciertos para dar el premio, mudará la severidad de su rostro cuando nos lo presente Jesús de Nazaret. Dejará de ser este Dios inflexible de Ezequiel, para aparecer como el ABBA, el Padre bueno que otea el camino esperando ver la silueta del hijo que marchó, para abrir sus brazos y acogerlo, -acogerme-, en ellos. Creo que Dios está siempre al otro lado de la puerta de la vida con los brazos abiertos y dispuesto a recibirme, buscándome como oveja perdida de su rebaño, para darme una y otra y otra oportunidad de volver a ser su hijo, si me dejo querer. Dios siempre va a respetar mi libertad de elección pero me dice, como escuchamos en el Tenorio, que basta un punto de contrición a la puerta de la tumba.

    Deja allí tu ofrenda y vete a reconciliar con tu hermano
    Si nuestra justicia no es mayor que la que imponen los que presumen de justos y cumplidores fieles de la ley, ¡cuidado!, puede que estemos cayendo en una posición farisaica de intransigencia y dureza en la aplicación de una ley que puede no venir de Dios, sino del propio ego fundamentalista y, seguramente, equivocado. Seamos, pues, “no-jueces” para nuestros prójimos. No nos arroguemos la facultad de juzgar, y mucho menos condenar, al hermano.

    Y sigue un inevitable “pero”: Debemos ser jueces para nosotros mismos. Jesús da un fuerte golpe a la ley del talión. El ojo por ojo pierde toda eficacia para dar paso al absoluto respeto al prójimo. Un simple insulto lleva aparejado un castigo; imbécil y necio, dos adjetivos que aplicamos con tanta frecuencia llevan aparejados fuertes castigos. Pero lo más notable de este discurso de Jesús está en la imposibilidad de presentar una ofrenda sobre el altar si tu hermano tiene algo contra ti. No se trata de que le hayas ofendido, sino de que él tenga algo contra ti. Si tu hermano está molesto contra ti, no prosigas con tu ofrenda, que no será admitida por Dios. Primero es necesario ponerte a bien con el hermano, seas o no culpable, y después proseguir con la ofrenda.

    Si esto lo trasladamos a nuestras vidas, tendríamos muchos problemas para que Dios acepte nuestras oraciones, nuestros sacrificios, nuestras propias limosnas, si seguimos teniendo en la mente y el corazón una sombra de rencor contra un hermano. Es frecuente escuchar: “yo perdono, pero no olvido”, dando a entender que el perdón no se ha completado, que queda algo pendiente de liquidar entre ambos y, en estas condiciones, no estamos preparados para que Dios nos escuche.

    Nos lo pone difícil Jesús, porque en el fondo del alma, tal vez perdido en la sentina, puede que tengamos un pequeño granito de arena rencorosa. Y tenemos que esforzarnos en limpiar completamente los sótanos de nuestro barco, para poder acercarnos a Dios.

    ¿Estaremos lo suficiente limpios para poder presentarnos ante Dios?
    Menos mal que Dios no lleva cuenta de los delitos y solo podemos esperar de él la redención copiosa.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Ester
    Ez 18, 21-28
    Esto dice el Señor: “Si el pecador se arrepiente de los pecados cometidos, guarda mis preceptos y practica la rectitud y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá; no me acordaré de los delitos que cometió; vivirá a causa de la justicia que practicó. ¿Acaso quiero yo la muerte del pecador, dice el Señor, y no más bien que enmiende su conducta y viva?
    Si el justo se aparta de su justicia y comete maldad, no se recordará la justicia que hizo. Por la iniquidad que perpetró, por el pecado que cometió, morirá. Y si dice: ‘No es justo el proceder del Señor’, escucha, casa de Israel: ¿Conque es injusto mi proceder? ¿No es más bien el proceder de ustedes el injusto?
    Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere; muere por la maldad que cometió. Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se aparta de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 5, 20-26
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.
    Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.
    Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.
    Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo”.


    Oración
    Sé, Señor, que no quieres mi muerte o castigarme, sino que en realidad estás sostenidamente comprometido con mi salvación, sé que el anhelo de tu gran corazón es que escuche tu voz e instrucción, que enmiende mi camino y que viva realmente. Quiero esa vida, Señor, la vida según tus mandamientos, la vida que tú pensaste para mí, una vida de abundancia, prosperidad y felicidad sin fin, dame tu gracia para asemejarme cada día más a ti y que mis deseos estén fundados en tu querer.

    Acción
    Hoy repetiré constantemente: "Señor, dame tu vida".
    8 min
  • Evangelio Del Día Jueves 2 de Marzo | No Quiero Ser Tu Hijo | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA – 2 MARZO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    I Semana del Tiempo de Cuaresma
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Ester 4, 17n. p-r. aa-bb. gg-hh
    Salmo 137
    Evangelio Mateo 7, 7-12

    “Pedid, buscar, llamar”

    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.)
    ¡Bendito seas!
    La semana pasada, con la imposición de la ceniza, dábamos comienzo a un tiempo litúrgico nuevo: «La Cuaresma», como espacio que debemos vivir en clave de preparación, purificación, reflexión y conversión espiritual. Este tiempo es una invitación al discipulado de Jesús a buscar espacios de oración, guardar ayuno y penitencia, tal como lo hizo el Maestro de Nazaret en el desierto, antes de su salida a la vida pública. Hoy las lecturas que nos presenta la liturgia nos introducen en la finalidad de la Cuaresma, esa preparación espiritual para estar despiertos y así recibir a Dios en nuestras vidas, «haciendo a los demás lo que nos gustaría que nos hiciesen a nosotros».

    La primera lectura nos muestra una actitud concreta en la reina Ester: la dimensión orante, contemplativa de la propia vida, tan importante para no perder el norte de nuestra existencia ante las continuas ofertas que nos llegan a abandonar la esencia de la vida cristiana y los continuos «mordiscos» con los que el mal y las tinieblas se hacen presentes en el escenario personal de nuestra vida.
    La reina Ester hace un parón en su vida. Como alguien inteligente hace un análisis realista de la situación en la que está sumida. Que no es nada halagüeña. Ve la pobreza y la debilidad de su vida, sin embargo, no pierde la esperanza y la fe en un Dios que es: «Escudo y fortaleza». Deposita en Dios toda su confianza, abandono total en Él. Así es la «Fe» y así nos sucede a nosotros en pleno siglo XXI, continuamente estamos «bombardeados» por el mal: guerras en todo el mundo, terremotos, frío unido al hambre y a la miseria, corrupción, la pandemia del mal parece que no tiene freno y su vacuna está tardando demasiado en llegar. Desde que el mundo es mundo aparecen escenarios de muerte y tiniebla. En esta actitud de postración está la reina Ester. Una dimensión «orante» ante la batalla de la vida ¡Cuántas luchas internas! Y, parece que no se acaba nunca, qué no salimos del bache… Que no nos da tiempo a coger un poco de aliento para el camino.

    En una situación que realmente es difícil, en la que la reina experimenta una situación de debilidad y orfandad. Su vida se encuentra en un callejón sin salida toma la determinación de hacer de Dios su escudo: «Se puso junto a mí: lo libraré; lo protegeré porque conoce mi nombre; me invocará y lo escucharé. Con él estaré en la tribulación, lo defenderé, lo glorificaré, lo saciaré de largos días y le haré ver mi salvación» (Sal 90,14-15).

    Solo desde la dimensión orante de nuestra vida podremos experimentar: «Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa» (Sal 29,3). En esa situación orante, el estar postrados ante Dios, nos lleva a descubrir la voluntad de Dios en nuestra vida. La oración se hace suplica y se pide a Dios no que te quite el problema con la «barita mágica», que te toque la lotería y que extermine a los malhechores, sino que nos de la luz de su Espíritu Santo. Señor, dame en la batalla de la vida: «Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Ciencia, Fortaleza, Piedad y Temor de Dios» para seguir confiando, creyendo, creciendo, madurando, amando.

    Todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos
    La liturgia en este primer jueves de Cuaresma trata de que profundicemos en el mensaje que nos presenta la Palabra de Dios. El aspecto en el que pone el acento la enseñanza en el día de hoy es en la: «oración». Por tanto, vemos como de alguna manera se conjuga la invitación que nos hace la cuaresma a la oración, con el deseo que Jesús propone al discipulado desde la clave de oración: «Pide, busca, llama».

    En el camino de discernimiento y maduración que nos presenta la fe, la oración se muestra como uno de los puntales esenciales de este camino. Nuestra vida está llamada a una continua transformación, a la conversión en el día a día, a la invitación que Jesús nos hace a vivir en clave del mandato nuevo: «Como yo os he amado, amaos también unos a otros» (Jn 13,34). Transformación que nos habla de que hemos sido capaces de interiorizar la vida de Cristo, hacerla nuestra, para captar así, la voluntad de Dios en nuestra vida, que no es otra cosa que la de recibir el amor de Dios y proyectarlo en nuestras relaciones fraternas.

    Con esos tres verbos que aparecen en el relato evangélico: «Pedid, buscar, llamar» se nos invita a tener una vida orante fuerte. A que el mensaje del evangelio haya profundizado hasta el interior de nuestro corazón. De esta manera, cumpliremos con nuestro deber de cristianos, con alegría y entrega, porque hemos hecho nuestro el mensaje y buscamos hacer su voluntad, como lo expresa san Pablo: «Es evidente que sois carta de Cristo, redactada por nuestro ministerio, escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en las tablas de corazones de carne» (2 Cor 3,3).

    La dimensión orante hace que nuestra vida se convierta en ofrenda, no tanto en una retahíla de peticiones, con lo que deseamos sino en buscar y aceptar la voluntad de Dios en nuestra vida. Saboreando la Palabra de Dios: «Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero» (Sal 118,105) encontramos la luz que necesitamos en nuestra oscuridad. Meditando la Palabra de Dios: «No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mt 4,3) nuestra alma se sacia del alimento que necesita en medio de las noches oscuras. De este modo, vinculados desde la dimensión orante a la Palabra de Dios, nos transformamos y comprendemos el mensaje de los profetas y de Jesús de vivir en amor: «Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas» (Is 58,10). Y, de este modo, ya solo buscas vivir en el amor de Dios: «Todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos» (Mt, 7,12).


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Ester
    Es 4, 17n. p-r. aa-bb. gg-hh
    En aquellos días, la reina Ester, ante el mortal peligro que amenazaba a su pueblo, buscó refugio en el Señor y se postró en tierra con sus esclavas, desde la mañana hasta el atardecer. Entonces suplicó al Señor, diciendo:

    "Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, ¡bendito seas! Protégeme, porque estoy sola y no tengo más defensor que tú, Señor, y voy a jugarme la vida.

    Señor, yo sé, por los libros que nos dejaron nuestros padres, que tú siempre salvas a los que te son fieles. Ayúdame ahora a mí, porque no tengo a nadie más que a ti, Señor y Dios mío.

    Ayúdame, Señor, pues estoy desamparada. Pon en mis labios palabras acertadas cuando esté en presencia del león y haz que yo le agrade, para que su corazón se vuelva en contra de nuestro enemigo, para ruina de éste y de sus cómplices.

    Con tu poder, Señor, líbranos de nuestros enemigos. Convierte nuestro llanto en alegría y haz que nuestros sufrimientos nos obtengan la vida".


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 7, 7-12
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; toquen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que toca, se le abre.

    ¿Hay acaso entre ustedes alguno que le dé una piedra a su hijo, si éste le pide pan? Y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Si ustedes, a pesar de ser malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con cuánta mayor razón el Padre, que está en los cielos, dará cosas buenas a quienes se las pidan.

    Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas".


    Oración
    Señor, te pido que me concedas la grandeza de fe que nos ha enseñado Ester en este pasaje, para que así pueda, con valentía y confianza, dirigirme a ti en todo momento, aun en la soledad y en el peligro, a sabiendas de que por tu amor siempre recibiré de ti consuelo, compañía y fortaleza.

    Acción
    Hoy haré una visita al Santísimo y le dedicaré unos momentos al Señor para adorarlo por su infinita grandeza y bondad.
    8 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 1 de Marzo | La Misericordia De Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 01 DE MARZO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    I Semana del Tiempo de Cuaresma
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Jonás 3, 1-10
    Salmo 50
    Evangelio Lucas 11, 29-32

    “Esta generación pide un signo”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Los doctores de la ley no entendían los signos de los tiempos, invocando un signo extraordinario. Estaban cerrados en su sistema, tenían perfectamente acomodada la ley, una obra maestra. (…) Estaba todo ordenado. Ellos «simplemente habían olvidado la historia. Habían olvidado que Dios es el Dios de la ley», pero es también el Dios de las sorpresas, que Dios es siempre nuevo (…) Y ellos no entendían y se cerraban en ese sistema hecho con tanta buena voluntad; y pedían a Jesús que les diera «una señal», continuando sin entender «los numerosos signos que hacía Jesús y permaneciendo en una actitud de total «cerrazón». La segunda, se dirige al hecho de que ellos habían olvidado que eran un pueblo en camino. Y cuando uno está en camino, se encuentra siempre cosas nuevas, cosas que no conoce. (Homilía, 13 octubre 2014)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Hna. Macu Becerra O.P.)
    Dios propone, pero la respuesta está en cada persona…
    Quien tiene una responsabilidad sobre un grupo de personas que llevan a cabo una tarea, podrá tener maravillosas dotes para gestionar la tarea, podrá organizar perfectamente todo el trabajo, podrá explicar muy bien lo que debe hacer cada persona, podrá dedicar muchas horas, que, si quien tiene que realizar esas tareas, cumplir con su horario, llevar a cabo la tarea, no lo hace, ni el mejor gestor, el más eficiente, el más organizado puede conseguir nada si el resto no cumple con su obligación.

    Es muy fácil cargar a Dios con la responsabilidad de ser el Todopoderoso y que sigan existiendo injusticias, guerras, violencia, terrorismo y catástrofes, pero en realidad su tarea es la de cuidar de cada una de las personas, hacer posible que exista la felicidad, la paz, el amor, pero la decisión de ponerlo en práctica es de cada uno de nosotros y si nosotros fallamos, él lo más que puede hacer es perdonarnos y buscar la manera de que volvamos a encontrar el camino. Él no mueve unos hilos para manipular nuestra vida, Él manifiesta cuál es su voluntad y la ha dejado bien clara, “ámense unos a otros como yo los amo”, lo que hagamos nosotros después ya no está en sus manos, porque para eso nos hizo libres.

    A pesar de que nos presenten a Dios como un justiciero que castiga y practica la venganza, lo cierto es que lo que hace es cargar con aquello que no somos capaces de solucionar nosotros y eso quiere decir que las consecuencias de los actos de unos recaen sobre otros y eso suele ser sobre los más débiles y desprotegidos.

    … esa es nuestra tarea
    Es probable que seas de las personas que cuando tienen que tomar una decisión difícil miren al cielo y pidan una señal, como si la forma de una nube, la intensidad de la luz del sol, la cantidad de estrellas que haya esa noche en el cielo dibujaran la respuesta. Pero, en realidad, las señales están más cerca de lo que nosotros pensamos, suelen estar en nosotros mismos, también en lo que vivimos, en lo que experimentamos, en las personas que nos rodean, en las palabras que escuchamos, esas son las señales que Dios utiliza para hacernos descubrir la respuesta a nuestras preguntas.

    Hay datos tan evidentes en lo cotidiano que se nos hacen invisibles y buscamos carteles luminosos que nos ayuden a descubrir la Verdad, esa está tan dentro de nosotros, tan en lo profundo que preferimos lo que viene de fuera, lo que llega en la rapidez, lo que ve a primera vista, aunque resulte ser un completo espejismo que nos hace equivocarnos por no buscar de forma correcta.

    Nos hemos acostumbrado a que nuestra vida esté en modo móvil, creyendo que cuando hay un error, con dar a la tecla de borrar o resetear, todo puede volver a empezar y lo anterior deja de tener importancia, pero la vida no es así y cuando vivimos un segundo no podemos volver atrás y borrarlo sin más, lo que hemos hecho tiene unas consecuencias que debemos aceptar y afrontar.
    ¿Estamos en disposición de ser libres y vivir consecuentemente con esa libertad? ¿Podemos afrontar las consecuencias de nuestras decisiones, nuestras acciones, nuestras palabras? ¿Seguimos cargando a Dios con nuestros errores?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Jonás
    Jn 3, 1-10
    En aquellos días, el Señor volvió a hablar a Jonás y le dijo: "Levántate y vete a Nínive, la gran capital, para anunciar ahí el mensaje que te voy a indicar".

    Se levantó Jonás y se fue a Nínive, como le había mandado el Señor. Nínive era una ciudad enorme: hacían falta tres días para recorrerla. Jonás caminó por la ciudad durante un día, pregonando: "Dentro de cuarenta días Nínive será destruida".

    Los ninivitas creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal, grandes y pequeños. Llegó la noticia al rey de Nínive, que se levantó del trono, se quitó el manto, se vistió de sayal, se sentó sobre ceniza y en nombre suyo y de sus ministros, mandó proclamar en Nínive el siguiente decreto: "Que hombres y animales, vacas y ovejas, no prueben bocado, que no pasten ni beban; que todos se vistan de sayal e invoquen con fervor a Dios y que cada uno se arrepienta de su mala vida y deje de cometer injusticias. Quizá Dios se arrepienta y nos perdone, aplaque el incendio de su ira y así no moriremos".

    Cuando Dios vio sus obras y cómo se convertían de su mala vida, cambió de parecer y no les mandó el castigo que había determinado imponerles.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 11, 29-32
    En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y comenzó a decirles: "La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.

    Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

    Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás".


    Oración
    Señor, concédeme tu luz para saber escucharte y para saber poner en práctica tu voluntad, anunciando, como Jonás, el arrepentimiento de nuestras faltas. Ayúdanos a saber responder a tu mandato con humildad, reconociéndonos pecadores y necesitados de tu misericordia, sabiendo que por tu amor siempre perdonas al que se arrepiente de corazón.

    Acción
    Hoy me acercaré con aquella persona que he ofendido y le pediré perdón de corazón, dejando que el Espíritu de Dios sea quien ilumine mis pasos al actuar con amor..
    8 min

About Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
Oraciones, lecturas y alabanzas de cada dia. Las oraciones y lecturas son publicadas en Cinco…