Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

By Hoy En OracionReligion & Spirituality
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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Jueves 16 de Febrero | Jesús Se Entrega Voluntariamente | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA – 16 FEBRERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    VI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo III
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Génesis 9, 1-13
    Salmo 101
    Evangelio Marcos 8, 27-33

    “Ponte detrás de mi”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El Señor quiere que sus discípulos de ayer y de hoy establezcan con Él una relación personal, y así lo acojan en el centro de sus vidas. Por este motivo los exhorta a ponerse con toda la verdad ante sí mismos y les pregunta: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» (v. 29). Jesús, hoy, nos vuelve a dirigir esta pregunta tan directa y confidencial a cada uno de nosotros: «¿Tú quién dices que soy? ¿Vosotros quién decís que soy? ¿Quién soy yo para ti?». Cada uno de nosotros está llamado a responder, en su corazón, dejándose iluminar por la luz que el Padre nos da para conocer a su Hijo Jesús. Y puede sucedernos a nosotros lo mismo que le sucedió a Pedro, y afirmar con entusiasmo: «Tú eres el Cristo». Cuando Jesús les dice claramente aquello que dice a los discípulos, es decir, que su misión se cumple no en el amplio camino del triunfo, sino en el arduo sendero del Siervo sufriente, humillado, rechazado y crucificado, entonces puede sucedernos también a nosotros como a Pedro, y protestar y rebelarnos porque eso contrasta con nuestras expectativas, con las expectativas mundanas. En esos momentos, también nosotros nos merecemos el reproche de Jesús: «¡Quítate de mí vista, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres» (v. 33). (Angelus, 16 septiembre 2018)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fr. Mitxel Gutiérrez Sánchez O.P.)
    ¿Quién decís vosotros quién soy yo?: Curiosidad o provocación
    Ante esta pregunta uno debe preguntarse cuál es la intención: ¿será sólo una pregunta de curiosidad? ¿o será una provocación? Sería muy atrevido por mi parte el decir cuál era la intención, pero, desde luego pienso, humildemente, que a mi me suena a provocación para ellos, sus discípulos, y para nosotros sus seguidores.
    Jesús ya lleva un tiempo con sus discípulos. Van escuchándole y viendo cómo es su actuación. Va viendo la reacción de la gente y está interesado en lo que ellos observan. Lo que más le interesa a Jesús es lo que piensan ellos. De ahí la pregunta: ¿Quién decís vosotros que soy yo?
    Al escuchar, hoy, este evangelio podríamos preguntarnos si no es para nosotros también esta pregunta una provocación. Para Pedro la respuesta le pareció fácil, pero fue recriminado por Jesús, su afirmación de ser el Mesías era respuesta intelectual, pero no vital. ¿No nos pasará lo mismo a nosotros?
    Cuando nos preguntan sobre Jesús con facilidad respondemos con grandes y elocuentes títulos y palabras, pero después esas afirmaciones no tienen repercusión en nuestra vida. Para nosotros, también para mí, no es algo intelectual, sino vital. Sabemos que al final, y ahora, los no creyentes, no nos preguntarán si sabemos mucho o poco sobre Jesús, sino si ha repercutido en nuestra vida o no. Nuestra respuesta será si está dando o no sentido a nuestra vida. Si está repercutiendo o no en nuestra actuación diaria. Si nos hace más felices y si nos sentimos más liberados de las situaciones por las que pasamos y que algo quieren decirnos.
    Ponte detrás de mi
    La respuesta que Jesús le hace a Pedro, después de su afirmación de que era el Mesías, también nos sirve de provocación a nuestras respuestas, cuando somos preguntados por qué somos seguidores de Jesús, y qué aporta a nuestra vida.
    Lo primero que les aconseja, que no se lo digan a nadie, pues igual se equivocan. Lo mismo nosotros es no comunicar a nadie, pues igual nos equivocamos, si no somos consecuentes con esas afirmaciones.
    Ellos no habían comprendido del todo la misión de Jesús, pues tenían una idea equivocada de lo que era el Mesías; será necesario que guarden silencio hasta que no lo comprendan del todo. Es necesario que le sigan, que sigan aprendiendo. Es necesario que se liberen de falsas concepciones del Mesías y de la idea que tenían de su misión. Su misión es muy comprometida con su Dios como su Padre y con la humanidad. Tienen que seguir aprendiendo de su actuación y los acontecimientos que le van a ocurrir por ser el Mesías.
    ¿No tendremos que seguir descubriendo qué repercusiones tiene para nuestra vida, las afirmaciones que hacemos sobre Jesús?Aquí está la provocación, seguir descubriendo las exigencias de ser seguidores de Jesús y qué retos nos exige, para proponer a los demás el ser seguidor de Jesús.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Génesis
    Gn 9, 1-13
    En aquel tiempo, Dios bendijo a Noé y a sus hijos, diciéndoles: "Crezcan y multiplíquense y llenen la tierra. Todos los animales los temerán y los respetarán a ustedes; las aves del cielo, los reptiles de la tierra, los peces del mar están sujetos a ustedes. Todo lo que vive y se mueve les servirá a ustedes de alimento; se lo entrego a ustedes, lo mismo que los vegetales.

    Pero no coman carne con sangre, pues en la sangre está la vida. Por eso yo pediré cuentas de la sangre de ustedes, que es su vida; se las pediré a cualquier animal; y al hombre también le pediré cuentas de la vida de su hermano. Si alguien derrama la sangre de un hombre, otro derramará la suya; porque Dios hizo al hombre a su imagen. Ustedes crezcan y multiplíquense, extiéndanse por la tierra y domínenla''.

    También dijo Dios a Noé y a sus hijos: "Ahora establezco una alianza con ustedes y con sus descendientes, con todos los animales que los acompañaron, aves, ganados y fieras, con todos los que salieron del arca, con todo ser viviente sobre la tierra. Ésta es la alianza que establezco con ustedes: No volveré a exterminar la vida con el diluvio, ni habrá otro diluvio que destruya la tierra".

    Y añadió: "Ésta es la señal de la alianza perpetua que yo establezco con ustedes y con todo ser viviente que esté con ustedes: pondré mi arco iris en el cielo como señal de mi alianza con la tierra".


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 8, 27-33
    En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a los poblados de Cesarea de Filipo.
    Por el camino les hizo esta pregunta: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Ellos le contestaron: "Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los profetas".

    Entonces él les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" Pedro le respondió: "Tú eres el Mesías". Y él les ordenó que no se lo dijeran a nadie.

    Luego se puso a explicarles que era necesario que el Hijo del hombre padeciera mucho, que fuera rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que fuera entregado a la muerte y resucitara al tercer día.

    Todo esto lo dijo con entera claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y trataba de disuadirlo. Jesús se volvió, y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro con estas palabras: "¡Apártate de mí, Satanás! Porque tú no juzgas según Dios, sino según los hombres".


    Oración

    Señor, ¿acaso será necesario que vuelvas a lavar la tierra con un diluvio, para que dejemos de destruirla y destruirnos a nosotros mismos y entre nosotros? Gracias te doy hoy porque tu Alianza de amor permanece; ayúdanos a cumplir nuestra parte, ya que sin ti nada podemos.


    Acción

    Te ofrezco, Señor mi Dios, todo el día de hoy, mi trabajo, mis estudios, mis quehaceres; todo lo haré en oración, con humildad, para que escuches nuestro clamor por la paz en el mundo entero, empezando por nuestras comunidades.
    7 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 15 de Febrero | Jesus Cura Nuestra Ceguera | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 15 DE FEBRERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    VI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo III
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Génesis 8, 6-13. 20-22
    Salmo 115
    Evangelio Marcos 8, 22-26

    “Estaba curado y veía todo con claridad”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Con este milagro Jesús se manifiesta y se manifiesta a nosotros como luz del mundo (…) Todos necesitamos una luz nueva: la de la fe, que Jesús nos ha donado. Efectivamente ese ciego del Evangelio aclarando la vista se abre al misterio de Cristo (…) Si ahora os preguntase: “¿Creéis que Jesús es el Hijo de Dios? ¿Creéis que puede cambiaros el corazón? ¿Creéis que puede hacer ver la realidad como la ve Él, no como la vemos nosotros? ¿Creéis que Él es la luz, nos da la verdadera luz?” (…) ¿Qué significa tener la verdadera luz, caminar en la luz? Significa ante todo abandonar las luces falsas: la luz fría y fatua del prejuicio contra los demás, porque el prejuicio distorsiona la realidad y nos carga de rechazo contra quienes juzgamos sin misericordia y condenamos sin apelo (…) Otra falsa luz, porque es seductora y ambigua, es la del interés personal: si valoramos hombres y cosas en base al criterio de nuestra utilidad, de nuestro placer, de nuestro prestigio, no somos fieles la verdad en las relaciones y en las situaciones (…) Y que esta nueva iluminación nos transforme en las actitudes y en las acciones, para ser también nosotros, a partir de nuestra pobreza, de nuestras pequeñeces, portadores de un rayo de la luz de Cristo. (Ángelus, 26 marzo 2017)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Hna. Ana Belén Verísimo García OP)
    Acogiendo las pequeñas señales de Dios
    La liturgia de la Palabra nos invita a parar y reflexionar. En medio de nuestras prisas, del ritmo que la vida, la sociedad y el consumismo nos imponen, podemos volvernos ciegos. Es decir, podemos perder o desatender la dimensión más profunda de la vida.
    El diluvio como una recreación
    Es muy conocido el relato del arca de Noé. Los estudiosos de la biblia nos presentan este relato como una historia con objetivo pedagógico. Se trata de transmitir un mensaje muy importante para todos los creyentes.
    En un contexto en el cual las personas se olvidan del proyecto de Dios para toda la creación, el libro del Génesis nos presenta la historia de Noé, la historia de todas las personas que viven con integridad y honestidad la experiencia de fe traducida en la vida cotidiana.
    Siempre atento a las señales de Dios, Noé inicia la ilógica y absurda construcción de una inmensa arca donde entrarán todas las especies animales y los miembros de su familia.
    El diluvio acaba con todo lo que existe excepto lo que está protegido por el arca. El diluvio deja consecuencias desastrosas... pero da inicio a una nueva etapa, a una nueva creación... Y en esta nueva oportunidad, se pone en boca de Dios lo que en realidad, bien sea Noé, bien sea cada uno de nosotros, descubre al acoger la vida en su fragilidad: “No volveré a maldecir la tierra a causa del hombre, porque el corazón humano piensa mal desde la juventud”.
    Se toma conciencia de que podemos usar el regalo de la libertad para realizar el bien y el mal. Acogernos en nuestra condición humana, en nuestra vulnerabilidad, creyendo en que siempre es posible recomenzar porque Dios hace posible la vida. La experiencia del diluvio y de la destrucción, que a veces invade el corazón integro, fiel y honesto, no es la última palabra. Dios continúa siendo fiel y nos invita una y otra vez a estar al servicio de la vida, acogiéndola y amándola tal cual es.
    Lo sacó de la aldea llevándolo de la mano
    El evangelio de Marcos se caracteriza por ser breve y conciso. Y, en su brevedad, nos presenta la cura de dos ciegos en contextos muy diferentes y con mensajes muy importantes.
    Hoy, el evangelio nos adentra en la cura del ciego de Betsaida. Esta cura se encuentra situada en medio de dos relatos en los cuales Jesús percibe que los discípulos no entienden ni comprenden quien es y cuál es su misión. Los discípulos están ciegos... también Pedro está ciego. Muy probablemente, nosotros también estamos ciegos.
    El ciego de Betsaida es conducido hasta Jesús. Alguien o “alguienes” le llevan. No parece una persona con iniciativa propia. Y sin embargo, Jesús lo acoge en su pasividad, lo saca de la aldea, de su lugar conocido, de su confort... El ciego se deja conducir... Jesús le lleva de la mano... le guía... y sólo a las afueras de su entorno y mundo conocido, realiza el milagro de la visión. Un milagro que llama la atención por ser el único realizado en dos etapas. Probablemente estas dos etapas en la recuperación de la visión expresan que el discipulado es un proceso de adhesión al proyecto de Dios.
    Y el corazón, como nos dice la primera lectura, acoge la capacidad para hacer el bien y el mal. Bien sea el propio corazón o el corazón de los demás.
    Vivir el discipulado implica adentrarnos en el misterio que nos habita y que habita a las personas de nuestros entornos, implica acogernos con misericordia y ternura. Vivir el discipulado significa que estamos dispuestos a que nada ni nadie nos separe del camino de Dios. Y si nos separamos por algún motivo, si nos volvemos ciegos... el Maestro siempre está ahí para sacarnos de nuestro lugar y, con paciencia y amor, devolvernos la visión de la fe.


    LECTURA DEL DÍA
    Libro del Génesis
    Gn 8, 6-13. 20-22
    Cuarenta días después de que las aguas del diluvio habían ido bajando y ya se veían las cimas de los montes, Noé abrió la ventana que había hecho en el arca y soltó un cuervo. Éste anduvo yendo y viniendo, hasta que se secó el agua en la tierra. Después soltó Noé una paloma, para ver si ya se había secado el agua sobre la superficie de la tierra. La paloma no encontró en dónde posarse y volvió al arca, porque aún había agua sobre la superficie de la tierra. Noé estiró el brazo, la tomó y la metió en el arca. Esperó otros siete días y volvió a soltar la paloma, que regresó al atardecer con una hoja de olivo en el pico. Noé comprendió que el agua sobre la tierra era ya muy poca. Esperó otros siete días y soltó otra vez la paloma, la cual ya no regresó.

    El primer día del primer mes del año seiscientos uno se secó el agua en la tierra. Noé levantó la cubierta del arca y vio que la tierra estaba ya seca.

    Entonces salió del arca y construyó un altar al Señor; tomó animales y aves de toda especie pura y los ofreció en holocausto sobre el altar. Cuando el Señor aspiró la suave fragancia de las ofrendas, se dijo: "No volveré a maldecir la tierra a causa del hombre. Es cierto que el corazón humano se inclina al mal desde su infancia, pero yo no volveré a exterminar a los vivientes, como acabo de hacerlo. Mientras dure la tierra, no han de faltar siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche".


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 8, 22-26
    En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida y enseguida le llevaron a Jesús un ciego y le pedían que lo tocara. Tomándolo de la mano, Jesús lo sacó del pueblo, le puso saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó: "¿Ves algo?" El ciego, empezando a ver, le dijo: "Veo a la gente, como si fueran árboles que caminan".

    Jesús le volvió a imponer las manos en los ojos y el hombre comenzó a ver perfectamente bien: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a su casa, diciéndole: "Vete a tu casa, y si pasas por el pueblo, no se lo digas a nadie".


    Oración

    Padre lleno de amor, tú que te complaces en la misericordia y no te dejas ganar en generosidad y compasión, perdona siempre nuestras faltas y todo aquello con lo que herimos a tus hijos alejándonos de tu casa y de tu mesa, así, con la luz de tu Espíritu Santo reconoceremos que tu amor es más grande que nuestras faltas y volveremos a ti con un corazón contrito y humillado.


    Acción

    El día de hoy ejerceré el perdón con quienes me han herido o lastimado y si yo he herido o lastimado a alguien, le pediré perdón y me reconciliaré con él o con ella.
    6 min
  • Evangelio Del Día Martes 14 de Febrero | Conversión Del Corazón | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 14 DE FEBRERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    VI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo III
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Génesis 6, 5-8; 7, 1-5. 10
    Salmo 28
    Evangelio Marcos 8, 14-21


    “Poneos en camino”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Esta petición de Jesús es siempre válida. Siempre debemos orar al “dueño de la mies”, que es Dios Padre, para que envíe obreros a trabajar en su campo, que es el mundo. Y cada uno de nosotros lo debe hacer con un corazón abierto, con una actitud misionera; nuestra oración no debe limitarse solo a nuestras peticiones, a nuestras necesidades: una oración es verdaderamente cristiana si también tiene una dimensión universal (…) ¿Y cómo termina este paso? «Regresaron los setenta y dos alegres». No se trata de una alegría efímera que viene del éxito de la misión; por el contrario, es un gozo arraigado en la promesa de que ―dice Jesús― «vuestros nombres están escritos en el cielo». Con esta expresión, él se refiere a la alegría interior, la alegría indestructible que proviene de la conciencia de ser llamados por Dios a seguir a su Hijo. Es decir, la alegría de ser sus discípulos (…) Y es la alegría de este don lo que hace de cada discípulo un misionero, uno que camina en compañía del Señor Jesús, que aprende de él a entregarse sin reservas a los demás, libre de sí mismo y de sus propias posesiones. (Ángelus, 7 de julio de 2019)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Monasterio de Santo Domingo - Dominicas)
    Sabed que nos dedicamos a los gentiles
    Como Pablo, Bernabé, Cirilo y Metodio, tenemos que ser en nuestra amada Europa, y en el lugar del mundo donde el Señor nos haya colocado, luz y sal, con mucha fe y optimismo, para que vuelva a ser evangelizada y cristianizada toda la humanidad, dando gracias al Señor, porque deseó que la Palabra de Dios no solo se predicase a los judíos, sino a los gentiles, al resto de la humanidad que no era del pueblo elegido. Rechazar este regalo, es perjudicarnos a nosotros mismos, porque estamos menospreciando la gracia que el Señor nos da a través de su Palabra. Esta actitud es una manera de dar la espalda al Señor. El modo que acojamos la Palabra de Dios, nos indicará hasta qué punto somos discípulos del Señor y aceptamos su gracia. Porque para ser predicadores, evangelizadores, necesitamos de la gracia divina, porque solo con nuestras fuerzas no podemos hacer nada.
    Él cuenta con nosotros, para cristianizar la sociedad desde sus mismos cimientos, como lo hicieron los primeros cristianos y San Cirilo y San Metodio. Esta es una enseñanza diaria: el convencimiento firme de que la misma vocación cristiana nos lleva a dar a conocer a Cristo, pero, en primer lugar, llenándonos de Él, para que quien nos vea pueda decir: “Este es verdaderamente un discípulo de Cristo”. Que este ejemplo llene los corazones que estén abiertos, dando gloria al Señor, divulgando esta Palabra como fuente que les ha sanado y llenado de luz.
    En la predicación no debemos estar pensando en los resultados, las dificultades, en la victoria o en la derrota, en el éxito o en el fracaso; tenemos que tener como motor para nuestra vida, el vivir buscando y haciendo la voluntad de Dios
    ¿Cómo acogemos en nuestra vida la predicación de la Palabra de Dios? ¿Somos como los gentiles o como los judíos? ¿Tenemos la Palabra de Dios como fuente principal para buscar su santa voluntad en nuestra vida?
    Poneos en camino
    Es impresionante pensar cómo Jesús mandó a sus discípulos de dos en dos, incluso antes de ir Él, por aquellos lugares. Les dio poder a través de su palabra, para llevar la paz y la salud a las personas que les abrían la puerta de su casa y su ciudad.
    Hoy le pedimos al Señor la gracia de liberarnos de los apegos a las cosas mundanas, para que podamos traer paz a todos aquellos con quienes nos encontremos y trabajamos simplemente, con nuestra presencia tranquila y amable hacia ellos. ¡Quizás esta es la misión que el Señor nos está dando ahora!
    Sin llevar nada, en pobreza, les dice: “poneos en camino”. A nosotros hoy nos dice lo mismo, poneos en camino, caminando en pobreza material y espiritual: sin palabras, sin salero para hablar y anunciar a Jesucristo, pero, Él siempre nos gana en generosidad y confianza y por eso nos dice: “Te basta mi gracia mi fuerza se realiza en tu debilidad”.
    Es probable que el Señor no nos pida que marchemos lejos, pues el medio que frecuentamos cada día, es el lugar que el Señor quiere que hagamos esa nueva cristianización con humildad y optimismo.
    Pidamos al Espíritu Santo nos llene de su fuerza y amor, para poder trasmitirlo a toda la humanidad desde la oración, suplicando al dueño de la mies que envíe operarios a su mies, tan necesario para la nueva evangelización en este tiempo sinodal que estamos viviendo.
    ¿Cómo se expresan en mi vida los signos del Reino? ¿Se realizan en mi familia, Comunidad, en mi parroquia y en mi entorno?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Génesis
    Gn 6, 5-8; 7, 1-5. 10
    En aquel tiempo, viendo el Señor que en la tierra la maldad del hombre era muy grande y que sus actitudes eran siempre perversas, se arrepintió de haber creado al hombre, y lleno de profundo pesar, dijo: "Borraré de la superficie de la tierra al hombre que he creado, y con el hombre, también a los cuadrúpedos, reptiles y aves, pues estoy arrepentido de haberlos creado".

    Pero Noé encontró gracia ante el Señor. Así pues, el Señor le dijo a Noé: "Entra en el arca con toda tu familia, pues tú eres el único hombre justo que he encontrado en esta generación. De todos los animales puros toma siete parejas, macho y hembra; de los no puros, una pareja, macho y hembra; y lo mismo de las aves, siete parejas, macho y hembra, para que se conserve su especie en la tierra. Pasados siete días, haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y borraré de la superficie de la tierra a todos los vivientes que he creado".

    Noé hizo todo lo que le mandó el Señor, y siete días después, cayó el diluvio sobre la tierra.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Mc 8, 14-21
    En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: "Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes". Entonces ellos comentaban entre sí: "Es que no tenemos panes".

    Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: "¿Por qué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?" Ellos le contestaron: "Doce". Y añadió: "¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?" Le respondieron: "Siete". Entonces él dijo: "¿Y todavía no acaban de comprender?"


    Oración

    Señor, estoy convencido de que tú siempre eres justo y que el deseo de tu corazón es nuestro bien. Por eso, Dios mío, me ofrezco para hacer tu voluntad y obedecerte en todo, incluso en aquellas cosas que mi mente no alcance a entender; sólo te pido que me nutras con tu gracia para sobreponerme a la tendencia de ser rebelde.


    Acción

    Hoy veré qué me está pidiendo el Señor desde hace un buen tiempo, le diré que sí a su voluntad y me dispondré a actuar de inmediato.
    5 min
  • Evangelio Del Día Lunes 13 de Febrero | Servir A Los Demás | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 13 DE FEBRERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    VI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo III
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Génesis 4, 1-15. 25
    Salmo 49
    Evangelio Marcos 8, 11-13

    “¿Por qué esta generación reclama un signo?”


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Caín atacó a su hermano Abel y lo mató
    El Génesis nos relata la muerte de Abel por su hermano Caín. Es la tragedia de la fraternidad. Que, por desgracia, desde entonces a nuestros días se repite con demasiada frecuencia. También en nuestros días hay hombres que matan a hombres, hay hermanos que matan a sus hermanos. Ahí tenemos las guerras que nos recuerdan los Medios de Comunicación y las diversas circunstancias como el hambre, las enormes desigualdades económicas… que también matan a hermanos.
    Toda la predicación de Jesús va por otro camino, va por el camino de la fraternidad. El núcleo de su buena noticia está en asegurarnos que Dios no solo es nuestro Creador, sino también nuestro Padre y que, por lo tanto, todos somos hermanos. Sabemos que la actitud central de Jesús y en la que hizo más hincapié fue el amor…nos pide que amemos a Dios, a los hermanos y a nosotros mismos. Y nos dio ejemplo de su amor extremo y por eso nos pudo pedir: “Amaos unos a otros como yo os he amado”.
    No lo podemos olvidar. Dios, que es Amor, nos ha hecho semejantes a él. También nosotros somos amor… y siempre que nos desviemos del camino del amor, como Caín, la felicidad se alejará de nosotros. Iremos en contra de nuestra propia naturaleza.
    ¿Por qué esta generación reclama un signo?
    Jesús no acaba de entender que los descreídos fariseos le pidan “un signo del cielo”. “¿Por qué esta generación reclama un signo?”. Jesús ya ha hecho más que suficiente, con sus palabras y gestos especiales, como la curación de enfermos, para que sus oyentes crean en él y le acepten a él y a su mensaje.
    La actitud de los oyentes de Jesús en su tiempo y en todos los tiempos, también en el nuestro, es doble: unos, haga lo que haga, le van a rechazar… no le van a dejar entrar en sus corazones, de alguna manera podemos decir que le van a matar… y otros le van, le vamos a aceptar con los brazos abiertos, nombrándole el Señor y Dueño de nuestra vida.
    No valen los signos prodigiosos para creer en Jesús. Jesús no tiene más que dos vías para conquistarnos: sus palabras de vida y su desbordante amor hacia nosotros. Y a estas dos vías podemos añadir otra: Quien camina desde la amistad con Jesús por la senda que nos traza se encontrará en su corazón con la alegría, la felicidad, la vida abundante que tanto anhelamos.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Génesis
    Gn 4, 1-15. 25
    En aquel tiempo, Adán se unió con Eva, su mujer; ella concibió y dio a luz a Caín, pues decía: "Con el favor de Dios he engendrado un hijo". Después de algún tiempo dio a luz al hermano de Caín, Abel. Abel fue pastor de ovejas, y Caín labrador.

    Sucedió en una ocasión, que Caín presentó como ofrenda al Señor los productos de la tierra. También Abel le hizo una ofrenda: sacrificó las primeras crías de sus ovejas y quemó su grasa. Al Señor le agradaron las ofrendas de Abel, pero no le agradaron las de Caín; por lo cual, Caín se enfureció y andaba resentido. El Señor le dijo entonces a Caín: "¿Por qué te enfureces tanto y andas resentido? Si hicieras el bien, te sentirías feliz; pero si haces el mal, el pecado estará a tu puerta, acechándote como fiera; pero tú debes dominarlo".

    Un día Caín le dijo a su hermano Abel: "Vamos al campo". Y cuando estaban en el campo, Caín se lanzó contra su hermano y lo mató. Entonces el Señor le preguntó a Caín: "¿Dónde está Abel, tu hermano?" Caín le respondió: "No lo sé. ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?" El Señor le dijo: "¿Qué es lo que has hecho? ¿No oyes cómo la sangre de tu hermano está clamando a mí desde la tierra? Por eso serás maldito y tendrás que vivir lejos de la tierra que recibió de ti la sangre de tu hermano; y aunque cultives la tierra, ella no volverá a darte frutos abundantes. Tú andarás por el mundo errante y fugitivo".

    Caín le contestó al Señor: "Mi castigo es demasiado grande para soportarlo. Puesto que tú me arrojas de esta tierra fértil, tendré que ocultarme de ti y andar errante y fugitivo por el mundo, y cualquiera que me encuentre, me matará". El Señor le dijo: "De ninguna manera. El que te mate a ti será castigado siete veces". Y el Señor le puso una señal a Caín para que, si alguien lo encontraba, no lo matara.

    Adán se unió otra vez a su mujer, y ella dio a luz un hijo, a quien llamó Set, pues decía: "El Señor me ha dado otro hijo en lugar de Abel, asesinado por Caín".


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 8, 11-13
    En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y se pusieron a discutir con él, y para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo. Jesús suspiró profundamente y dijo: "¿Por qué esta gente busca una señal? Les aseguro que a esta gente no se le dará ninguna señal".
    Entonces los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.


    Oración
    Señor, me doy cuenta que no siempre me siento feliz, y sé que eso hace merodear al pecado en mi puerta asechándome; por eso te pido tu gracia, Dios, para dominarlo. Enséñame, Jesús, a alejarme del egoísmo y a experimentar la profunda felicidad que procede de la vida en tu Reino.

    Acción
    Hoy me fijaré qué cosas en mi día a día intentan quitarme la felicidad, y le pediré discernimiento al Señor para darme cuenta de cómo eso mantiene al pecado asechándome.
    7 min
  • Evangelio Del Día Sábado 11 de Febrero | Conciencia Nueva | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 11 DE FEBRERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    V Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo III
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Génesis 3, 9-24
    Salmo 89
    Evangelio Marcos 8, 1-10


    “Sintió compasión de la gente”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Compasión —lo que siente Jesús— no es sencillamente sentir piedad; ¡es algo más! Significa com-patir, es decir, identificarse con el sufrimiento de los demás, hasta el punto de cargarla sobre sí. Así es Jesús: sufre junto con nosotros, sufre con nosotros, sufre por nosotros. Y la señal de esta compasión son las numerosas curaciones que hizo.(…) No es magia, es un «signo»: un signo que invita a tener fe en Dios, Padre providente, quien no hace faltar «nuestro pan de cada día», si nosotros sabemos compartirlo como hermanos.(…) El prodigio de los panes prenuncia la Eucaristía. Se lo ve en el gesto de Jesús que «lo bendijo» antes de partir los panes y distribuirlos a la gente. (…) En la Eucaristía Jesús no da un pan, sino el pan de vida eterna, se dona a Sí mismo, entregándose al Padre por amor a nosotros. Y nosotros tenemos que ir a la Eucaristía con estos sentimientos de Jesús, es decir, la compasión y la voluntad de compartir. (Angelus, 3 agosto 2014)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.)
    Siento compasión de la gente
    ¿Dónde estás? Eco de dos palabras sobrevolando un jardín de vida desbordante. El silencio fue la respuesta más dolorosa e inesperada. El interrogante se convirtió en lamento de aquel que cada tarde soñaba con un paseo y ahora se encuentra solo. La soledad con retazos de tristeza en los pies de un Dios que nunca dejó de pensar que su creación era "muy buena". Dolor de ausencia en un corazón andariego, siempre en busca de compañía para compartir el camino. Pero todo se transformó aquella tarde, lo que antes era brisa ahora era ruido, lo que era alegría en miedo, lo que era libertad en desnudez y lo que era encuentro se volvió escondite.
    El hombre resquebrajó con su osadía la relación más limpia, el paseo más divino y la historia de un génesis a imagen y semejanza de Dios. Descubrió no sólo que estaba desnudo, sino que aprendió a echar las culpas a otro y a esconderse. Muy pronto supo quitarse la responsabilidad de su mal y acusó sin temor al inocente. Pero, además, para no afrontar la culpa se aferró a la cobardía, para que le ayudara a buscar escondrijo. Desde entonces vistió túnicas de piel y contempló, a lo lejos, como se cerraba el camino del árbol de la vida. Así, peregrino en tierra de sudor y sacrificio experimentó las consecuencias de sus actos contra Dios, añorando paseos en atardeceres infinitos.
    A cada paso la súplica del salmista pidiendo compasión, mientras se cuentan los años al compás de una pérdida que necesita ser olvidada y restituida. Entonces, en el descampado, se escucha como alguien expresa lo que siente el eco del jardín nacido del mismo corazón de Dios: "siento compasión de la gente".
    La raíz latina de la palabra compasión es "cumpassio", que significa "sufrir, con o sufrir juntos". La conexión del sufrimiento con otra persona hace que la compasión vaya más allá de la simpatía y entre en el terreno de la empatía. Sin embargo, la compasión es mucho más que la empatía, capacidad de relacionarse con el dolor de otra persona como si fuera propio pero que no tiene un componente activo, ya que se basa en la emoción y el sentimiento.
    La compasión significa implicarse. Cuando los demás mantienen la distancia con los que sufren, la compasión nos impulsa a actuar en su favor. "La compasión es la capacidad de sentir lo que es vivir dentro de la piel de otra persona. Es saber que nunca podrá haber realmente paz y alegría para mí hasta que finalmente haya paz y alegría para ti también" (F. Buechner).
    Tener compasión significa empatizar con alguien que sufre y sentirse obligado a reducir el sufrimiento. La misericordia es el fruto de la compasión. Es el regalo que hacen a los que sufren quienes viven su compasión. Jesús es movido a menudo a la misericordia a través de la compasión. Ella es quien le impulsa a actuar, misericordiosamente ama, sana y rescata. La propia presencia de Jesús en el mundo es el acto supremo de compasión. No merecíamos su sacrificio, pero debido al gran amor de Dios, fuimos tratados con misericordia y estamos llamados a vivir vidas de compasión y misericordia.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Génesis
    Gn 3, 9-24
    Después de que el hombre y la mujer comieron del fruto del árbol prohibido, el Señor Dios llamó al hombre y le preguntó: "¿Dónde estás?" Éste le respondió: "Oí tus pasos en el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo, y me escondí". Entonces le dijo Dios: "¿Y quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?" Respondió Adán: "La mujer que me diste por compañera me ofreció del fruto del árbol y comí". El Señor Dios dijo a la mujer: "¿Por qué has hecho esto?" Repuso la mujer: "La serpiente me engañó y comí".

    Entonces dijo el Señor Dios a la serpiente:
    "Porque has hecho esto,
    serás maldita entre todos los animales
    y entre todas las bestias salvajes.
    Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo
    todos los días de tu vida.
    Pondré enemistad entre ti y la mujer,
    entre tu descendencia y la suya;
    y su descendencia te aplastará la cabeza,
    mientras tú tratarás de morder su talón".

    A la mujer le dijo:
    "Multiplicaré las fatigas de tus embarazos
    y con dolores darás a luz a tus hijos.
    Tus impulsos te llevarán hacia tu marido
    y él te dominará".

    Al hombre le dijo:
    "Por haberle hecho caso a tu mujer
    y por haber comido del árbol del que te prohibí comer,
    maldito sea el suelo por tu culpa.
    Con fatiga sacarás de él tus alimentos
    todos los días de tu vida.
    Te producirá cardos y espinas
    y comerás de la hierbas del campo.
    Ganarás tu pan con el sudor de tu frente,
    hasta que vuelvas a la tierra,
    porque de ella te saqué:
    eres polvo y en polvo te convertirás''.

    El hombre le puso a su mujer el nombre de "Eva", porque ella fue la madre de todos los vivientes.

    El Señor Dios les hizo al hombre y a la mujer unas túnicas de pieles para que se las pusieran. El Señor Dios dijo: "Aquí está el hombre ya casi convertido en uno de nosotros, por el conocimiento del bien y del mal. Que no vaya ahora a extender la mano para tomar de los frutos del árbol de la vida, se los coma y viva para siempre".

    Entonces, el Señor Dios lo expulsó del jardín del Edén, para que trabajara el suelo, de donde había sido hecho. Y expulsado el hombre, colocó al oriente del jardín del Edén a unos querubines con unas espadas de fuego ardiente, para impedir la entrada hacia el árbol de la vida.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo Evangelio San Marcos
    Mc 8, 1-10
    En aquellos días, vio Jesús que lo seguía mucha gente y no tenían qué comer. Entonces llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da lástima esta gente: ya llevan tres días conmigo y no tienen qué comer. Si los mando a sus casas en ayunas, se van a desmayar en el camino. Además, algunos han venido de lejos".

    Sus discípulos le respondieron: "¿Y dónde se puede conseguir pan, aquí en despoblado, para que coma esta gente?" Él les preguntó: "¿Cuántos panes tienen?" Ellos le contestaron: "Siete".

    Jesús mandó a la gente que se sentara en el suelo; tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y se los fue dando a sus discípulos, para que los distribuyeran. Y ellos los fueron distribuyendo entre la gente.

    Tenían, además, unos cuantos pescados. Jesús los bendijo también y mandó que los distribuyeran. La gente comió hasta quedar satisfecha, y todavía se recogieron siete canastos de sobras. Eran unos cuatro mil. Jesús los despidió y luego se embarcó con sus discípulos y llegó a la región de Dalmanuta.
    7 min
  • Evangelio Del Día Viernes 10 de Febrero | Jesús Cura Nuestra Sordera | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 10 DE FEBRERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    V Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo III
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Génesis 3, 1-8
    Salmo 31
    Evangelio Marcos 7, 31-37


    “Effetá (esto es “Ábrete”)”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús nos ha desvelado el secreto de un milagro que podemos repetir también nosotros, convirtiéndonos en protagonistas del «Effatá», de esa palabra «Ábrete» con la cual Él dio de nuevo la palabra y el oído al sordomudo. Se trata de abrirnos a las necesidades de nuestros hermanos que sufren y necesitan ayuda, escapando del egoísmo y la cerrazón del corazón. Es precisamente el corazón, es decir el núcleo profundo de la persona, lo que Jesús ha venido a «abrir», a liberar, para hacernos capaces de vivir plenamente la relación con Dios y con los demás. Él se hizo hombre para que el hombre, que se ha vuelto interiormente sordo y mudo por el pecado, pueda escuchar la voz de Dios, la voz del Amor que habla a su corazón, y así aprenda a hablar a su vez el lenguaje del amor, traduciéndolo en gestos de generosidad y de donación de sí. (Angelus, 9 septiembre 2018)

    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (D. José Vicente Vila Castellar, OP.)
    Se escondieron de la vista del Señor, entre los árboles del jardín
    En este fragmento del libro del Génesis, vemos como Dios, tras la creación del mundo, coloca a su obra más querida, es decir al hombre y su mujer, en medio del jardín del Edén para que disfruten de todo lo que el Señor había puesto a su alcance, únicamente les había indicado que no comieran del árbol situado en el centro del jardín.
    La lectura nos presenta a la serpiente como animal astuto, que es capaz de embaucar a la mujer y hacerle dudar de las indicaciones que había recibido por parte de Dios; al mismo tiempo el deseo de ser como dioses hace que la mujer, que ve en el fruto prohibido algo muy apetecible, sucumba a la tentación y coma, lo mismo que su marido.
    Siempre la tentación se nos presenta bien como algo agradable, o con un halo de misterio que nos invita a hacer aquello, que en realidad no deberíamos.
    Dice la lectura que tras comer del fruto prohibido, se les abrieron los ojos y se dieron cuenta que estaban desnudos y, avergonzados, al ver que el Señor deambulaba por el jardín a la hora de la brisa, se escondieron intentando ocultar su desnudez.
    ¡Qué fácil resulta sucumbir a la tentación! Y, al mismo tiempo, ¡qué difícil resulta reconocer nuestra falta!
    El egoísmo que nos azuza el deseo de ser más, situarnos por encima de los demás, o como poco, hacernos similares a los que están por encima de nosotros nos hace cometer acciones que no deberíamos.
    El afán de superación siempre es bueno en el hombre, pero no si el superarnos es a costa de ningunear a los demás, o lo que es peor, a costa de dañarles bien en sus bienes o en su honra.
    No nos dejemos arrastrar por la envidia y no queramos alcanzar lo que otros tienen, sin importarnos los medios a los que tengamos que recurrir.
    Siempre habrá algo o alguien que sabrá encontrar la forma que nos haga envidiar al otro e intentar superarlo, aunque tuviéramos que, incluso, dañarlo.
    Como nos dice el salmo 31: “Confesaré al Señor mi culpa” y Tú perdonaste mi culpa y mi pecado.
    Hoy la Iglesia celebra a Santa Escolástica, hermana de San Benito, que llevó una vida monacal, como su hermano, y supo apartarse de las tentaciones que el mundo le ofrecía y ofrendar su vida a Dios.
    Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos
    Este fragmento del evangelio de Marcos nos presenta a Jesús que, recorriendo territorio pagano, camino del mar de Galilea, le presentan a un hombre sordo y que apenas podía hablar, y le piden que le imponga las manos.
    Jesús lo aparta de la gente, como dándole al acto un carácter más íntimo y personal, evitando convertirlo en algo extraordinario a la vista de los que le seguían, entonces toca los oídos y la lengua de este hombre y mirando al cielo exclamó EFFETÁ, que significa ÁBRETE, y el sordo comenzó a oír perfectamente y a hablar sin ninguna traba.
    Jesús quiere quitar todo aspecto de espectacularidad a este acto de misericordia, y lo hace de forma íntima entre el atormentado por la sordomudez y Él. Lo único es que cuando sus seguidores son conscientes de lo que había ocurrido lo pregonan a los cuatro vientos, sin hacer caso de la advertencia del Maestro para que no lo hicieran.
    Con esta curación persigue que, al que era incapaz de oír, oiga la Buena Noticia, y pueda proyectarla sobre los que tiene alrededor.
    Cristo quiere que no solamente oigamos su mensaje, sino que escuchemos, interioricemos y asumamos sus palabras y que una vez hechas nuestras, actuemos como una correa de transmisión y demos a conocer a quienes nos rodean el maravilloso mensaje de Jesús, mensaje de vida y libertad, y, sobre todo, mensaje de amor.
    El hecho de que la curación la realice en territorio pagano le da un carácter más universal aún a la Buena Noticia, favoreciendo que pueda llegar a aquellos que no crean.
    ¿En lo profundo de nuestro ser, querríamos ser como dioses?
    ¿Nos dejamos seducir y pisoteamos a aquellos que están a nuestro alrededor?
    ¿Queremos realmente tener nuestros oídos bien abiertos para asumir el mensaje que Jesús nos envía?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del Génesis
    Gn 3, 1-8
    De todos los animales salvajes creados por el Señor Dios, la serpiente era el más astuto. Un día le dijo a la mujer: "¿Es cierto que Dios les ha prohibido comer de todos los árboles del jardín?" La mujer respondió a la serpiente: "No. Sí podemos comer los frutos de los árboles del jardín, pero de los frutos del árbol que está en el centro, Dios nos ha prohibido comer y nos ha dicho que no lo toquemos, porque, de lo contrario, moriremos".

    La serpiente le dijo a la mujer: "Eso de que ustedes van a morir no es cierto. Al contrario, Dios sabe muy bien que, si comen eso frutos, se les abrirán los ojos y serán como dioses, pues conocerán el bien y el mal".

    Entonces los frutos de aquel árbol le parecieron a la mujer apetitosos, de hermoso aspecto y excelentes para adquirir sabiduría. Tomó de los frutos y comió; y después le dio a su marido, que estaba con ella, y él también comió. Al momento se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entrelazaron unas hojas de higuera y se cubrieron con ellas.

    Oyeron luego los pasos del Señor Dios, que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, y se ocultaron de su vista entre los árboles del jardín.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 7, 31-37
    En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: "¡Effetá!" (que quiere decir "¡Ábrete!"). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad.

    Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: "¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos".


    Oración

    Señor, perdóname porque tantas veces, al oír tus pasos en el jardín de mi corazón, he intentado ocultarme de tu vista. Perdóname por mis pecados que son producto de oír otras voces en vez de la tuya, y perdona mi falta de honestidad al no reconocer delante tuyo mis fallas. Pero, Señor, apelo a tu misericordia y al gran amor que me tienes, para pedirte que me limpies y que me enseñes a guardarme del mal para no caer nuevamente.

    Acción

    Hoy haré un examen de conciencia profundo, pediré perdón a Dios en oración y, a la brevedad, me confesaré sacramentalmente.
    8 min
  • Evangelio Del Día Jueves 9 de Febrero | Ven Señor Lléname | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA – 09 FEBRERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    V Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo III
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Génesis 2, 18-25
    Salmo 127
    Evangelio Marcos 7, 24-30


    “No está bien echar a los perros el pan de los hijos”


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.)
    La mujer compañera
    En el presente relato, Dios presenta la mujer al hombre. No es dominio ni sumisión: es igualdad de un tú a tú entre semejantes, entre dos seres que se diferencian y se necesitan. Forman unidad y son principio de dicha mutua. La renuncia a la complementariedad es una renuncia a la unidad sin la que el objetivo no se cumple.

    “El presente relato coloca a la mujer a mayor altura y pone en el Creador el origen del amor sexual. Lejos de ser algo pecaminoso o menos bueno, esta narración revela que Dios ha hecho a la pareja para que encajen como piezas de una máquina perfecta: “con-sortes”, partícipes del mismo destino, ayuda compartida en la conversación, en los silencios, en la alegría y en la pena”.

    “Este amor querido por Dios es la raíz del matrimonio, origen de la familia, y de la relación sexual como integrante de la misma. La pareja cohabita y crea unos lazos más fuertes que los del parentesco” (Comentario A T. Génesis).

    La mujer madre
    No está bien echar a los perros el pan de los hijos. Ésta es una de las palabras de Jesús más difíciles de comprender, del Jesús lleno de compasión y atención hacia los pobres. Algunos piensan que lo pudo decir por la conciencia que tenía de los límites geográficos de su misión. Otros afirman, para probar la fe de aquella mujer pagana. Pero esos métodos repugnan a la bondad de Jesús y a la bondad de Dios.

    Pero ella no se desanima ante su dura respuesta, pues debía conocerle y confiaba en él: También los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños. El hecho es que Jesús se dejó convencer ante el amor de aquella madre fenicia: Anda, vete, que por eso que has dicho, el demonio, ha salido de tu hija.

    La fe no es patrimonio exclusivo de nadie. Es don de Dios que fructifica en obras y actitudes donde encuentra corazones bien dispuestos. Siempre han existido malos creyentes y buenos paganos. Sólo Dios lee en el corazón y sabe quiénes le pertenecen.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Génesis 2,18-25:
    El Señor Dios se dijo:
    «No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle a alguien como él, que le ayude».
    Entonces el Señor Dios modeló de la tierra todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo, y se los presentó a Adán, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que Adán le pusiera.
    Así Adán puso nombre a todos los ganados, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontró ninguno como él, que le ayudase.
    Entonces el Señor Dios hizo caer un letargo sobre Adán, que se durmió; le sacó una costilla, y le cerró el sitio con carne.
    Y el Señor Dios formó, de la costilla que había sacado de Adán, una mujer, y se la presentó a Adán.
    Adán dijo:
    «Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será mujer ,, porque ha salido del varón».
    Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.
    Los dos estaban desnudos, Adán y su mujer, pero no sentían vergüenza uno de otro.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos 7,24-30
    En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro.
    Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse.
    Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró enseguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies.
    La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija.
    Él le dijo:
    «Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».
    Pero ella replicó:
    «Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños».
    Él le contestó:
    «Anda, vete, que por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija».
    Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.


    Oración

    Señor Dios, amado mío, tú nos creaste para ti, para encontrar la felicidad verdadera que se prolonga desde nuestros tiempos y hasta la eternidad, pero no para encontrarla en soledad, sino en comunidad. Que la luz de tu gracia nos ayude a amarnos más, hasta dar la vida por los demás.

    Acción

    Hoy, antes de pensar en mí, haré algún favor a mi prójimo, al más próximo.
    8 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 8 de Febrero | Jesus Sana El Corazón | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 08 DE FEBRERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    V Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo III
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Génesis 2, 4-9. 15-17
    Salmo 103
    Evangelio Marcos 7, 14-23


    “Nada de lo que entra en el hombre puede mancharlo”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Ante todo, tener cuidado con los hipócritas, es decir estar atentos a no basar la vida en el culto de la apariencia, de la exterioridad, en el cuidado exagerado de la propia imagen. Y, sobre todo, estar atentos a no doblegar la fe a nuestros intereses. No aprovecharse nunca del propio rol para aplastar a los demás, ¡nunca ganar sobre la piel de los más débiles! Y estar alerta, para no caer en la vanidad, para no obsesionarnos con las apariencias, perdiendo la sustancia y viviendo en la superficialidad. Preguntémonos, nos ayudará: en lo que decimos y hacemos, ¿deseamos ser apreciados y gratificados o dar un servicio a Dios y al prójimo, especialmente a los más débiles? Estemos alerta ante las falsedades del corazón, ante la hipocresía, ¡que es una enfermedad peligrosa del alma! (Angelus, 7 noviembre 2021)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Hna. Virgilia León Garrido O.P.)
    Nada de lo que entra en el hombre puede mancharlo
    Hoy Jesús en el evangelio de Mc nos enseña que todo lo que Dios ha hecho es bueno. Es, más bien, nuestra intención no recta la que puede contaminar lo que hacemos. Esta enseñanza de Jesús desconcierta no solo a la gente que le busca sino hasta a los mismos discípulos que una vez más le preguntan “sobre el sentido de la comparación” que ha expresado ante la gente. Jesús aprovecha esta ocasión para colocar los firmes cimientos y principios en los cuales se debe asentar la auténtica moralidad.

    Jesús se ha encarado con los fariseos por la forma legalista con la que actúan e imponen a todos sus prescripciones, llegando a matar el espíritu de la ley. A Jesús le importa la gente, ve que la ley de los fariseos les está encadenando, impidiendo de vivir la verdadera libertad de los hijos de Dios. Jesús les dice que lo importante no es mantener la “pureza legal” ajustándose escrupulosamente a la letra de la ley en lo referente aquí a los alimentos y su preparación. Es más: No hay por qué pensar que hay unos alimentos más “puros” que otros; todos vienen de la mano de Dios y están, por disposición suya, al servicio del ser humano.

    Jesús llama la atención sobre lo que procede del interior, lo que se genera en el corazón humano. Ahí es donde reside la fuente de nuestros actos: los buenos y los malos.
    Por eso, Jesús nos dice: “Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre” (Mc 7,15). La experiencia de la ofensa a Dios es una realidad. No necesitamos ser lumbreras para constatarlo. Con facilidad descubrimos esa huella profunda del mal en nosotros y en nuestro mundo esclavizado por el pecado. La misión que Jesús encargó a sus discípulos y nos sigue encargando hoy, es limpiar confiando en su gracia todo lo que contamina los corazones y esclaviza nuestro mundo. Sólo nuestra voluntad puede estropear el plan divino, vivamos vigilantes para que no sea así. Podemos hacer grandes cosas si nos damos cuenta de que cada uno de nuestros actos humanos se transforma unidos al querer de Dios.

    Jesús hace aquí mención solamente a la fuente de nuestros actos malos. Nosotros también sabemos que en el corazón del ser humano anida todo lo bueno que somos capaces de hacer para que el Reino de Dios siga creciendo en nuestro mundo. Practiquemos esta invitación como comunidad cristiana.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Génesis
    Gn 2, 4-9. 15-17
    Cuando el Señor Dios hizo el cielo y la tierra, no había ningún arbusto en el campo, ni había brotado ninguna hierba silvestre, pues el Señor Dios no había hecho llover sobre la tierra y no había hombres que labraran el suelo y abrieran canales para que corriera el agua y se regaran los campos.

    Un día, el Señor Dios tomó polvo del suelo y con él formó al hombre; le sopló en la nariz un aliento de vida, y el hombre comenzó a vivir. Después plantó el Señor un jardín al oriente del Edén y allí puso al hombre que había formado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles, de hermoso aspecto y sabrosos frutos, y además, en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal. El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén, para que lo cultivara y lo cuidara.

    El Señor Dios le dio al hombre esta orden: "Puedes comer de todos los árboles del jardín; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal te mando que no comas, porque el día en que comas de él, morirás sin remedio".


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 7, 14-23
    En aquel tiempo, Jesús llamó de nuevo a la gente y les dijo: "Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro".

    Cuando entró en una casa para alejarse de la muchedumbre, los discípulos le preguntaron qué quería decir aquella parábola. Él les dijo: "¿Ustedes también son incapaces de comprender? ¿No entienden que nada de lo que entra en el hombre desde afuera puede contaminarlo, porque no entra en su corazón, sino en el vientre y después, sale del cuerpo?" Con estas palabras declaraba limpios todos los alimentos.

    Luego agregó: "Lo que sí mancha al hombre es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre".


    Oración

    Señor, gracias por tus mandamientos, gracias porque siempre buscas guardarme de aquello que me hace mal. Dios mío, en tu nombre rechazo el pecado y, junto con él, la muerte que produce, en cambio, Señor, sigue soplando sobre mí tu aliento de vida, vivifica todo mi ser hasta ser realmente la persona que pensaste mientras me moldeabas con tus manos.

    Acción

    Hoy meditaré en cómo las situaciones de pecado que aún no puedo dejar y tomaré medidas para elegir siempre la vida de fidelidad a Dios.
    7 min
  • Evangelio Del Día Martes 7 de Febrero | Ya No Soy Esclavo | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 07 DE FEBRERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    V Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo III
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Génesis 1, 20-2, 4
    Salmo 8
    Evangelio Marcos 7, 1-13


    “Su corazón está lejos de mí”


    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Para explicar más eficazmente esta imagen, Francisco quiso compartir una confesión personal: «Recuerdo que para carnaval, cuando éramos niños, la abuela nos hacía galletas, y era una masa muy liviana, liviana, era liviana esa masa que hacía. Luego la ponía en el aceite y la masa se inflaba, se inflaba, y cuando la comíamos estaba hueca». Esas galletas en el dialecto se llamaban «mentiras». Y era precisamente la abuela quien nos explicaba la razón de ello: estas galletas «son como las mentiras: parecen grandes, pero no tienen nada dentro, no hay nada verdadero allí; no hay nada de sustancia». Y Jesús nos alerta: «Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía». Por ello la invitación del Señor es tener mucho cuidado «con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía». (Santa Marta, 14 octubre 2016)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (MM. Dominicas)
    Y vio Dios todo lo que había hecho: y era muy bueno
    La historia de la Creación que nos cuenta el Génesis, además de ser un relato ordenado en el que Dios va creando una cosa detrás de otra, también trasluce el modo cómo Dios hace las cosas, no a la ligera y dejándolas a medio, sino que después de terminar su obra la contempla y viendo que es buena, prosigue. En otro lugar de la Escritura podemos leer refiriéndose a la persona de Jesús, el Hijo Dios: “todo lo ha hecho bien”. De dónde deducimos que de Dios procede el bien y la bondad de las cosas, salidas de sus manos como buenas.

    En este relato llama la atención que cuando Dios crea al hombre su exclamación tiene un plus: “Y vio Dios todo lo que había hecho: y era muy bueno”. El hombre, a diferencia de las otras criaturas, ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, por eso no sólo es bueno, sino muy bueno. Como leemos en el salmo responsorial, en referencia al hombre: “lo hiciste poco inferior a los ángeles”.

    Esta bondad original del hombre y de la creación, contrasta mucho con todo lo que sucede a nuestro alrededor. Guerras, violencia, catástrofes naturales… ¿qué nos está pasando? Son muchos los factores que influyen, imposible enumerarlos. Pero me gustaría llamar la atención sobre un aspecto.

    El hombre, nos dice el Génesis, creado a imagen y semejanza de Dios. La imagen es como el “sello de pertenencia” y la semejanza es “el sello de calidad”. ¿Qué quiero decir? pues que la imagen de Dios está en nosotros siempre, pero la semejanza es tarea nuestra. Si somos fieles a la gracia, nos vamos asemejando cada vez más a Dios, nos vamos deificando, y eso se va a notar en nuestro obrar. Llenaremos el mundo de bien y de bondad, porque nuestra vida estará unida a Dios.

    Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí
    Jesús tiene claro cuál es su misión: ha sido enviado para librar al hombre de la esclavitud del pecado. Se mensaje es conciso, para que nadie se llame a engaño.
    Si hay algo que no le gusta es la hipocresía, la doblez de corazón, la incoherencia de vida, la falta de autenticidad… todo esto se puede esconder debajo de un profundo discurso espiritual o en un aferrarse a normas y tradiciones, dejando de un lado lo importante. Cada uno que revise su vida con sinceridad, y vea en qué debe cambiar.

    En el Evangelio Jesús reprocha a los fariseos su hipocresía: honra a Dios con los labios, pero su corazón está lejos. Hoy Jesús podría denunciar también la hipocresía que en la que viven muchos cristianos, pero a la inversa, honran a Dios en el corazón, pero con los labios lo niegan. Muchas veces los cristianos no se muestran como tal en sus ambientes de trabajo o estudio por miedo a ser rechazados o a que se burlen de ellos. Pueden llegar incluso a mofarse de algunas cosas de la fe para no ser señalados como retrógrados. Sufren en su interior, pero no son valientes para ser fieles a su misión de dar testimonio de Cristo con su vida y su palabra donde se encuentren.

    Pidamos al Señor la gracia de no acobardarnos. Sabemos que “quién pierde su vida la encontrará”, ánimo salgamos a la calle a anunciar el Evangelio. No nos quedemos en la sacristía.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Génesis
    Gn 1, 20–2, 4
    Dijo Dios: "Agítense las aguas con un hervidero de seres vivientes y revoloteen sobre la tierra las aves, bajo la bóveda del cielo". Creó Dios los grandes animales marinos y los vivientes que en el agua se deslizan y la pueblan, según su especie. Creó también el mundo de las aves, según sus especies. Vio Dios que era bueno y los bendijo, diciendo: "Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas del mar; que las aves se multipliquen en la tierra". Fue la tarde y la mañana del quinto día.

    Dijo Dios: "Produzca la tierra vivientes, según sus especies: animales domésticos, reptiles y fieras, según sus especies". Y así fue. Hizo Dios las fieras, los animales domésticos y los reptiles, cada uno según su especie. Y vio Dios que era bueno.

    Dijo Dios: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine a los peces del mar, a las aves del cielo, a los animales domésticos y a todo animal que se arrastra sobre la tierra".

    Y creó Dios al hombre a su imagen;
    a imagen suya lo creó;
    hombre y mujer los creó.

    Y los bendijo Dios y les dijo: "Sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todo ser viviente que se mueve sobre la tierra".

    Y dijo Dios: "He aquí que les entrego todas las plantas de semilla que hay sobre la faz de la tierra, y todos los árboles que producen fruto y semilla, para que les sirvan de alimento. Y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todos los seres que respiran, también les doy por alimento las verdes plantas". Y así fue. Vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy bueno. Fue la tarde y la mañana del sexto día.

    Así quedaron concluidos el cielo y la tierra con todos sus ornamentos, y terminada su obra, descansó Dios el séptimo día de todo cuanto había hecho. Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque ese día cesó de trabajar en la creación del universo.

    Ésta es la historia de la creación del cielo y de la tierra.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 7, 1-13
    En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas, venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: "¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?" (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas).

    Jesús les contestó: "¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres".

    Después añadió: "De veras son ustedes muy hábiles para violar el mandamiento de Dios y conservar su tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre. El que maldiga a su padre o a su madre, morirá. Pero ustedes dicen: 'Si uno dice a su padre o a su madre: Todo aquello con que yo te podría ayudar es corbán (es decir, ofrenda para el templo), ya no puede hacer nada por su padre o por su madre'. Así anulan la palabra de Dios con esa tradición que se han transmitido. Y hacen muchas cosas semejantes a ésta".


    Oración

    Señor, enséñame a amar el don de la vida que se muestra en la dualidad de sexos, en la complementariedad entre el hombre y la mujer y en la fecundidad que se manifiesta en la pareja humana, para que siempre estemos abiertos al amor y a la vida que descansan en el amor afectivo e íntimo de la pareja.


    Acción

    Hoy daré gracias a Dios por el don del amor, la sexualidad, la vida de la pareja y la vida que es fruto del amor conyugal.
    8 min
  • Evangelio Del Día Lunes 6 de Febrero | Jesús Libera y Sana | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 06 DE FEBRERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    V Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo III
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Génesis 1, 1-19
    Salmo 103
    Evangelio Marcos 6, 53-56


    “Le llevaban los enfermos”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    «Cómo yo recibo la redención, el perdón que Dios me ha dado, el hacerme hijo con su Hijo, con amor, con ternura, con libertad». Sin nunca esconderme «en la rigidez de los mandamientos cerrados que siempre, siempre, son más seguros —entre comillas— pero no te dan alegría, porque no te hacen libre». Cada uno de nosotros —es la sugerencia de Papa— «puede preguntarse cómo vive estas dos maravillas: la maravilla de la creación y la todavía más maravilla de la re-creación». Con la esperanza de «que el Señor nos haga entender esta cosa grande y nos haga entender lo que Él hacía antes de crear el mundo: amaba. Que nos haga entender su amor hacia nosotros y nosotros podamos decir —como hemos dicho hoy— “¡Eres muy grande, Señor, gracias, gracias!”». Y «sigamos adelante así». (Santa Marta, 6 febrero 2017)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Al principio creó Dios el cielo y la tierra
    Estamos ante el Génesis, el primer libro de la Biblia, donde el autor sagrado quiere ofrecernos verdades vitales claves sobre el mundo y el hombre. No pretende darnos un relato científico con todos sus pormenores. Con su lenguaje típico y poético, entre las lecturas de hoy y de mañana, nos asegura que Dios es el Creador del cielo y la tierra, de todos sus habitantes y, por supuesto, del hombre.


    Estamos ante el comienzo de la historia de amor de Dios hacia el hombre. Una historia de amor que tendrá su punto más alto en el envío de su propio Hijo hasta nosotros. ” Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito”. Jesús, el Hijo de Dios, es el gran regalo de Dios a toda la humanidad. Jesús, nuestro mejor amigo, es para nosotros el que nos señala el camino por donde hemos de caminar, el camino verdadero donde vamos a encontrar el sentido de nuestra vida. Una vida donde vamos a poder disfrutar ya en la tierra, en medio de nuestras limitaciones, de la alegría de vivir, antes que nos conceda después de nuestra muerte y resurrección, gozar de una vida de total felicidad y para siempre.
    La historia de amor de Dios con nosotros empieza con nuestra creación y termina en la felicidad plena y para siempre en el cielo.


    Le llevaban los enfermos
    El evangelio de hoy se sitúa en Genesaret, cuando Jesús ya está de lleno en lo que llamamos su vida pública, cuando Jesús ya ha predicado su buena nueva en diversos lugares y ha curado a bastantes enfermos. Su fama se ha extendido de un lado a otro. Y allí donde va acuden muchos a él para escuchar su palabra y que cure a los enfermos.


    En principio, lo que más sobresale es la curación a los enfermos. “En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban enfermos en la plaza, y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos”.


    Bien sabemos que entonces y ahora Jesús no busca solo la curación de los enfermos de sus dolencias físicas. Busca, ante todo, para que sus oyentes “tengan vida y vida en abundancia”, que acepten su evangelio, su buena noticia, cuyo núcleo está en el reino de Dios. Busca que sus oyentes acepten a Dios como Padre y Rey y Señor de sus vidas. Que le dejen reinar en sus corazones para que guíe todos sus pasos.


    De esta manera, nuestro corazón irá al ritmo del corazón de Jesús, y tendremos sus mismos sentimientos y sus mismas actitudes. Es el milagro de la transformación del hombre viejo al hombre nuevo. Cristo nos hace vivir mejor.


    LECTURA DEL DÍA
    Comienzo del libro del Génesis
    Gn 1, 1-19
    En el principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era soledad y caos; y las tinieblas cubrían la faz del abismo. El espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.

    Dijo Dios: "Que exista la luz", y la luz existió. Vio Dios que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas. Llamó a la luz "día" y a las tinieblas, "noche". Fue la tarde y la mañana del primer día.

    Dijo Dios: "Que haya una bóveda entre las aguas, que separe unas aguas de otras". E hizo Dios una bóveda y separó con ella las aguas de arriba, de las aguas de abajo. Y así fue. Llamó Dios a la bóveda "cielo". Fue la tarde y la mañana del segundo día.

    Dijo Dios: "Que se junten las aguas de debajo del cielo en un solo lugar y que aparezca el suelo seco". Y así fue. Llamó Dios "tierra" al suelo seco y "mar" a la masa de las aguas. Y vio Dios que era bueno.

    Dijo Dios: "Verdee la tierra con plantas que den semillas y árboles que den fruto y semilla, según su especie, sobre la tierra". Y así fue. Brotó de la tierra hierba verde, que producía semilla, según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla, según su especie. Y vio Dios que era bueno. Fue la tarde y la mañana del tercer día.

    Dijo Dios: "Que haya lumbreras en la bóveda del cielo, que separen el día de la noche, señalen las estaciones, los días y los años, y luzcan en la bóveda del cielo para iluminar la tierra". Y así fue. Hizo Dios las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor para regir el día y la menor, para regir la noche; y también hizo las estrellas. Dios puso las lumbreras en la bóveda del cielo para iluminar la tierra, para regir el día y la noche, y separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. Fue la tarde y la mañana del cuarto día.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 6, 53-56
    En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos terminaron la travesía del lago y tocaron tierra en Genesaret.

    Apenas bajaron de la barca, la gente los reconoció y de toda aquella región acudían a él, a cualquier parte donde sabían que se encontraba, y le llevaban en camillas a los enfermos.

    A dondequiera que llegaba, en los poblados, ciudades o caseríos, la gente le ponía a sus enfermos en la calle y le rogaba que por lo menos los dejara tocar la punta de su manto; y cuantos lo tocaban, quedaban curados.


    Oración

    Señor, qué grandes son tus obras, grandes son tus maravillas; con tu palabra has creado y dado orden a todo cuanto existe, y en tu infinita bondad me has dado vida, soy hechura de tus dedos. No permitas, Dios mío, que pierda mi capacidad de asombro ante las cosas que parecen ordinarias, como el amanecer, o la cantidad de estrellas en el firmamento, porque todo lo haces nuevo cada mañana, así te pareció bien.


    Acción

    Hoy me detendré unos minutos ante alguna obra de la creación y daré gracias a Dios, comprometiéndome a cuidar mi medio ambiente, porque todo es don divino.
    7 min

About Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
Oraciones, lecturas y alabanzas de cada dia. Las oraciones y lecturas son publicadas en Cinco…