Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

By Hoy En OracionReligion & Spirituality
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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Martes 24 de Enero | Da De Eso Poco Que Tienes | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 24 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    III Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 10, 1-10
    Salmo 39
    Evangelio Marcos 3, 31-35

    “El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano…”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús ha formado una nueva familia, que ya no se basa en vínculos naturales, sino en la fe en Él, en su amor que nos acoge y nos une entre nosotros, en el Espíritu Santo. Todos los que acogen la palabra de Jesús son hijos de Dios y hermanos entre ellos. Acoger la palabra de Jesús nos hace hermanos entre nosotros, nos hace ser la familia de Jesús. Hablar mal de los demás, destruir la fama de los demás nos convierte en la familia del diablo. La respuesta de Jesús no es una falta de respeto por su madre y sus familiares. Por el contrario, supone el mayor reconocimiento para María, porque precisamente ella es la perfecta discípula que obedeció en todo a la voluntad de Dios. Que la Virgen Madre nos ayude a vivir siempre en comunión con Jesús, reconociendo la obra del Espíritu Santo que actúa en Él y en la Iglesia, regenerando el mundo a una vida nueva. (Ángelus del 10 de junio de 2018)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Sor Cristina Tobaruela O. P.)
    Aquí vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad
    El autor de la carta a los hebreos nos explica cómo la ley antigua ordenaba innumerables y complicados ritos y sacrificios para lograr la purificación de los pecados. Sacrificios que debían ser repetidos una y otra vez, pues eran totalmente ineficaces para lograr su propósito de santificar al pecador, y sólo podían otorgarle cierta pureza legal.

    Aplicando las palabras del Salmo 39 presenta a Jesús como el que viene a cumplir en todo la voluntad del Padre, asumiendo un cuerpo humano para, de esta forma, santificar la vida de los hombres. Y lo hizo, no ofreciendo sacrificios rituales a Dios, sino que ha querido que su condición humana fuese el lugar donde se realizase plenamente la voluntad de Dios.

    Todo el ser de Jesús estuvo orientado a Dios, su corazón, su voluntad, su cuerpo, sus acciones, estaban dirigidas a cumplir la voluntad del Padre. Con su sacrificio y con su muerte restableció el proyecto original de Dios en la creación. Por eso todos quedamos santificados por la oblación de su cuerpo hecha una vez para siempre.
    En Jesús descubrimos el verdadero rostro de Dios. Por Él todos quedamos injertados en la salvación.

    El que cumple la voluntad de mi Padre, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre
    Mientras Jesús está enseñando, alguien viene a decirle que su madre y sus hermanos le buscan. Jesús aprovecha la ocasión para proclamar el nacimiento de la nueva familia de los que le siguen, que son aquellos que cumplen la voluntad del Padre y viven de acuerdo a sus enseñanzas.

    ¿Y cómo saber cuál es la voluntad de Dios? A menudo buscamos la voluntad de Dios donde nos parece que debería estar, pero nos olvidamos que la voluntad del Padre se nos manifiesta de forma concreta y a través de personas y circunstancias concretas. Como decía Pablo Domínguez: « Nos escandaliza lo concreto, mientras que lo genérico nos encanta. Todos somos unos santos en lo genérico cuando decimos: “Hágase tu voluntad… te entrego mi alma, mi vida y mi corazón… pero mi peluche, no” “Te obedezco en tus designios eternos, te abrazo con sublimidad…” Pero luego te vienen con que tienes que ir a tal misión y ya… ¡Algo concreto ya no!»

    En último término, esperamos que Dios admita nuestra idea de lo que debería ser su voluntad y que nos ayude a cumplir esa voluntad, en lugar de aprender a descubrir y aceptar la suya en las situaciones concretas en las que nos pone a diario Debemos aprender a mirar nuestra vida diaria, todo lo que nos sale al paso, con los ojos de Dios; ahí, en las situaciones cotidianas, se nos revela la voluntad de Dios.

    La tentación está en no ver en esas circunstancias que nos rodean la voluntad de Dios, pasar de ellas por ser tan habituales e insignificantes, y tratar de descubrir otra “voluntad de Dios” que se ajuste mejor a nuestra idea de lo que debería ser.

    La respuesta está en aceptar que son esas cosas donde se nos muestra en verdad la voluntad de Dios, y actuar conforme a ello en cada momento del día, abandonándonos confiadamente al querer de Dios.

    La obediencia al querer de Dios conlleva sufrimiento, cruz. También Jesús “aprendió sufriendo a obedecer” (Heb 5, 8). Y para ello hay que morir un poco cada día. La obediencia a Dios requiere conversión, pero es una obediencia que siempre podemos realizar. Y la cruz no hay que buscarla, viene sin pedirla, y hay que aceptarla, como Cristo abrazó la cruz, porque nuestra cruz no es nuestra, es la de Cristo, y Cristo nos llama a corredimir con Él, a ser obedientes con Él al Padre.

    Para ello, contemplemos a Cristo obediente, a Cristo cumplidor de la voluntad del Padre, para, siguiéndole a Él como discípulos, miembros de su familia, poder decirle también nosotros al Señor: hágase tu voluntad.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 10, 1-10
    Hermanos: Puesto que la ley de la antigua alianza no contiene la imagen real de los bienes definitivos, sino solamente una sombra de ellos, es absolutamente incapaz, por medio de los sacrificios, siempre iguales y ofrecidos sin cesar año tras año, de hacer perfectos a quienes intentan acercarse a Dios. Porque si la ley fuera capaz de ello, ciertamente tales sacrificios hubieran dejado de ofrecerse, puesto que los que practican ese culto, de haber sido purificados para siempre, no tendrían ya conciencia de pecado. Por el contrario, con esos sacrificios se renueva cada año la conciencia de los pecados, porque es imposible que pueda borrarlos la sangre de toros y machos cabríos.

    Por eso, al entrar al mundo, Cristo dijo, conforme al salmo: No quisiste víctimas ni ofrendas; en cambio, me has dado un cuerpo. No te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado; entonces dije –porque a mí se refiere la Escritura –: "Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu voluntad".

    Comienza por decir: No quisiste víctimas ni ofrendas, no te agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado –siendo así que eso es lo que pedía la ley –; y luego añade: "Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu voluntad".

    Con esto, Cristo suprime los antiguos sacrificios, para establecer el nuevo. Y en virtud de esta voluntad, todos quedamos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez por todas.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 3, 31-35
    En aquel tiempo, llegaron a donde estaba Jesús, su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: "Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan".

    Él les respondió: "¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?" Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: "Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre".


    Oración

    Señor Jesús, por tu medio he llegado a ser un digno invitado del banquete de tu eucaristía, que es una anticipación del banquete futuro de tu reino. Ayúdame a permanecer fiel a ti para que, así como participo del banquete de la eucaristía, sea hallado digno de participar en el banquete eterno de tu reino.

    Acción

    Haré lo posible por participar en otra misa además de la del domingo.
    9 min
  • Evangelio Del Día Lunes 23 de Enero | Somos Las Manos De Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 23 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    III Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 9, 15. 24-28
    Salmo 97
    Evangelio Marcos 3, 22-30

    “El que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús reacciona con palabras fuertes y claras (…) El pecado contra el Espíritu Santo es el único pecado imperdonable (…) porque tiene su origen en el cierre del corazón a la misericordia de Dios que actúa en Jesús. Pero este episodio contiene una advertencia que nos sirve a todos. De hecho, puede suceder que una envidia fuerte por la bondad y por las buenas obras de una persona pueda empujar a acusarla falsamente. Y aquí hay un verdadero veneno mortal: la malicia con la que, de un modo premeditado, se quiere destruir la buena reputación del otro. ¡Que Dios nos libre de esta terrible tentación! Y si al examinar nuestra conciencia, nos damos cuenta de que esta hierba maligna está brotando dentro de nosotros, vayamos inmediatamente a confesarlo en el sacramento de la penitencia, antes de que se desarrolle y produzca sus efectos perversos, que son incurables. Estad atentos, porque este comportamiento destruye las familias, las amistades, las comunidades e incluso la sociedad. (Ángelus del 10 de junio de 2018)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Nadie puede arrogarse este honor: Dios es quien llama
    Dios, en la época del Antiguo Testamento, hizo una alianza con el pueblo judío. Dios se comprometía a ser su Dios y ellos a ser su pueblo, cumpliendo todas las indicaciones que les hacía. “Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo”. Dios se mantuvo siempre fiel a su compromiso. Pero gran parte del pueblo judío no fue fiel a este pacto, yendo detrás de otros dioses. Aunque siempre permaneció un resto que cumplió lo pactado.

    Llegada la plenitud de los tiempos, “en el momento culminante de la historia”, Dios, llevado por su gran amor, hizo una nueva alianza. Esta vez con toda la humanidad. Cristo fue el mediador de esta alianza, que selló con su propia sangre derramada en la cruz, de una vez para siempre. “Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos”. Algo que no significa que a partir de esta nueva alianza los hombres no vayamos a pecar. Pero sí que siempre que nos acerquemos a Jesús arrepentidos nos perdonará nuestros pecados para, y esto es lo más positivo, que podamos disfrutar en todos los momentos de su amor, de su amistad, el gran regalo que él nos hace. Esta nueva alianza incluye que, después de nuestra muerte, Cristo nos va a resucitar para que podamos vivir entonces en plenitud la amistad con él y donde el pecado ya no tendrá cabida, gozando para siempre de la felicidad total.

    ¿Cómo va a echar Satanás a Satanás?
    Sabemos que desde el principio, hubo personas que aceptaron a Jesús y su predicación y otros le rechazaron. Y buscaban argumentos para desacreditarle, para que sus oyentes y sus seguidores le diesen la espalda.

    Una prueba de estos segundos, la tenemos en el evangelio de hoy, donde “unos letrados de Jerusalén” se pronuncian en contra de él, con el argumento de que “tiene dentro a Belzebú y expulsa los demonios con el poder del jefe de los demonios”. Un argumento bien débil y que Jesús rebate fácilmente. ¿Cómo uno mismo se va a echar a sí mismo? “¿Cómo va a echar Satanás a Satanás… Si Satanás se rebela contra sí mismo, no puede subsistir, está perdido”.

    Y Jesús aprovecha esta ocasión para ofrecernos una buena enseñanza. Nos podemos preguntar si Dios será capaz de perdonar nuestros pecados, por fuertes que sean. Acudiendo a múltiples pasajes de Jesús, la respuesta es afirmativa. Nuestro Dios hagamos lo que hagamos, nos marchemos de su casa como el hijo pródigo, siempre tendrá la mano levantada para seguir ofreciéndosenos su amor y su perdón. Pero hay una excepción. Dios no podrá perdonar a los que no quieran recibir su perdón, al que blasfeme contra el Espíritu Santo, que es igual que ir en contra de la luz. Ese quiere permanecer en las tinieblas, en su pecado. Pero sigue en pie la oferta de Dios de otorgar su perdón al que acuda a él con el corazón arrepentido. Pero Dios no puede perdonar a quien no quiera ser perdonado.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 9, 15. 24-28
    Hermanos: Cristo es el mediador de una alianza nueva. Con su muerte hizo que fueran perdonados los delitos cometidos durante la antigua alianza, para que los llamados por Dios pudieran recibir la herencia eterna que él les había prometido.

    Porque Cristo no entró en el santuario de la antigua alianza, construido por mano de hombres y que sólo era figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para estar ahora en la presencia de Dios, intercediendo por nosotros.

    En la antigua alianza, el sumo sacerdote entraba cada año en el santuario para ofrecer una sangre que no era la suya; pero Cristo no tuvo que ofrecerse una y otra vez a sí mismo en sacrificio, porque en tal caso habría tenido que padecer muchas veces desde la creación del mundo. De hecho, él se manifestó una sola vez, en el momento culminante de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo.

    Y así como está determinado que los hombres mueran una sola vez y que después de la muerte venga el juicio, así también Cristo se ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos. Al final se manifestará por segunda vez, pero ya no para quitar el pecado, sino para la salvación de aquellos que lo aguardan y en él tienen puesta su esperanza.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 3, 22-30
    En aquel tiempo, los escribas que habían venido de Jerusalén, decían acerca de Jesús: “Este hombre está poseído por Satanás, príncipe de los demonios, y por eso los echa fuera”.

    Jesús llamó entonces a los escribas y les dijo en parábolas: “¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Porque si un reino está dividido en bandos opuestos no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir. De la misma manera, si Satanás se rebela contra sí mismo y se divide, no podrá subsistir, pues ha llegado su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y llevarse sus cosas, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.

    Yo les aseguro que a los hombres se les perdonarán todos sus pecados y todas sus blasfemias. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón; será reo de un pecado eterno”. Jesús dijo esto, porque lo acusaban de estar poseído por un espíritu inmundo.


    Oración

    Padre bueno y clemente, tú que nos has dado a tu Hijo para rescatarnos de la muerte y llamarnos por su medio a la vida plena que vine de ti y nos comunicas por tu Espíritu Santo, haz que, siendo fieles a tu Hijo hasta el grado de dar la vida como ofrenda agradable a ti, nos unamos perfectamente a él, a través de la participación en el sacramento de la Eucaristía. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

    Acción

    El día de hoy viviré entregando a Dios cada uno de los momentos de mi vida como una ofrenda agradable a él.
    8 min
  • Evangelio Del Día Sábado 21 de Enero | Loco De Amor Por Ti Y Por Mi | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 21 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    II Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 9, 2-3. 6-7. 11-14
    Salmo 46
    Evangelio Marcos 3, 20-21

    “Cristo ha venido como Sumo Sacerdote de los bienes definitivos”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El Evangelio de hoy también nos habla de otro malentendido, muy diferente, con Jesús: el de sus familiares, quienes estaban preocupados porque su nueva vida itinerante les parecía una locura. (cf. v 21). De hecho, Él se mostraba tan disponible para la gente, sobre todo para los enfermos y pecadores, que ya ni siquiera tenía tiempo para comer. Estaba para la gente. No tenía tiempo ni siquiera para comer. Jesús era así: primero la gente, servir a la gente, ayudar a la gente, enseñar a la gente, curar a la gente. No tenía tiempo ni siquiera para comer (…) Jesús ha formado una nueva familia, que ya no se basa en vínculos naturales, sino en la fe en Él, en su amor que nos acoge y nos une entre nosotros, en el Espíritu Santo. Todos aquellos que acogen la palabra de Jesús son hijos de Dios y hermanos entre ellos. Acoger la palabra de Jesús nos hace hermanos entre nosotros y nos hace ser la familia de Jesús. (Ángelus del 10 de junio de 2018)
    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Emilio García Álvarez O.P.)
    Participar del sacerdocio de Cristo
    En un pueblo tan religioso como el antiguo Israel, la mediación cultual entre Dios y su pueblo era una realidad constantemente evocada, y se concretaba básicamente en el sacerdocio, cuya función principal era ofrecer sacrificios de diverso tipo por el pueblo. Primero sus protagonistas fueron los patriarcas, los jueces o los reyes. Más tarde, la tribu de Leví, a la que pertenecían la mayor parte de los sacerdotes y sus auxiliares. Y era el templo, el santuario, el lugar donde preferentemente ejercían su ministerio.

    En la liturgia de hoy se habla de una nueva forma de sacerdocio, el de Cristo, “sumo sacerdote de los bienes definitivos”, como lo califica la carta a los Hebreos. Un sacerdocio que ya no necesita ofrecer sacrificios de animales ni hacerlo en un santuario material, ni pretende una expiación simplemente ritual de los pecados. Este sacerdocio nuevo consiste en la entrega de la misma vida de Cristo, una vez para siempre, por amor al Padre y a la humanidad. Ha derramado su sangre por nosotros, borrando nuestros pecados, “consiguiendo la liberación eterna”, purificando nuestra conciencia y “llevándonos al culto del Dios vivo”, es decir, a una relación filial con nuestro Padre del cielo.

    Por nuestro bautismo participamos de ese sacerdocio único de Cristo, somos también intermediarios entre Dios y el mundo en que vivimos. Y lo somos fundamentalmente por la entrega de nuestra vida a Dios y a los demás; el culto, la liturgia son momentos muy significativos de nuestra relación con la trascendencia, pero lo que le da sentido pleno a esa liturgia es la ofrenda permanente de nuestra vida en las tareas de cada día.

    ¿Somos conscientes de nuestra misión sacerdotal en un mundo secularizado como el nuestro? ¿Le ayudamos a descubrir y aceptar el misterio de Dios?

    Adoptar los criterios desconcertantes de Jesús
    El brevísimo evangelio de hoy, tomado de san Marcos, nos habla de dos cosas que contrastan fuertemente en la vida de Jesús. Por una parte, la multitud que lo busca hasta seguirlo a su propia casa (quizá la casa de su familia). Por otra, la incomprensión de su familia, que piensa que ha perdido la cabeza y quiere retirarlo del trato con la gente.

    El atractivo de Jesús para las multitudes es una constante en el Evangelio. Su palabra encandila, tiene una autoridad inusitada, convence, estimula, consuela. Una palabra que se prolonga en signos benéficos: cura, perdona, devuelve la vida, reintegra en la comunidad a los marginados, denuncia abusos en los dirigentes.

    Su familia, en cambio, no comprende todas esas “novedades”, le parecen exageraciones, estridencias, audacias temerarias. Y quizá temen que esa actividad inusual les salpique y pueda complicarles la vida ante las autoridades o los grupos más influyentes de la sociedad. Los familiares, como ocurre muchas veces, carecen de sentido para percibir las exigencias de Dios, que son las que guían la conducta de Jesús.

    A la luz de estos hechos, podríamos ver en este comportamiento de los parientes de Jesús un aviso para prevenir contra la pretensión de juzgar las cosas de Dios desde criterios puramente humanos. Jesús se remite siempre a “la voluntad del que le ha enviado”, ése es su alimento permanente, a eso se atiene aunque muchos no lo entiendan. ¿Hasta qué punto esa referencia al querer de Dios es determinante para nosotros? ¿Estamos dispuestos a ir contra corriente cuando estamos persuadidos de que Dios así nos lo pide?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 9, 2-3, 11-14
    Hermanos: En la antigua alianza, el santuario estaba dispuesto de tal manera, que en una primera tienda, llamada el “lugar santo”, se hallaban el candelabro y la mesa con los panes sagrados; separada por un velo, había una segunda tienda, llamada el “lugar santísimo”.
    Al “lugar santo” entraban los sacerdotes todos los días para celebrar el culto; pero al “lugar santísimo” entraba una vez al año el sumo sacerdote, él solo, llevando consigo sangre de animales para ofrecerla en expiación por sus propios pecados y por los del pueblo.
    Ahora bien, cuando Cristo se presentó como sumo sacerdote que nos obtiene los bienes definitivos, penetró una sola vez y para siempre en el “lugar santísimo”, a través de una tienda, que no estaba hecha por mano de hombre, ni pertenecía a esta creación. No llevó consigo sangre de animales, sino su propia sangre, con la cual nos obtuvo una redención eterna.
    Porque si la sangre de los machos cabríos y de los becerros y las cenizas de una ternera, cuando se esparcían sobre los impuros, eran capaces de conferir a los israelitas una pureza legal, meramente exterior, ¡cuánto más la sangre de Cristo purificará nuestra conciencia de todo pecado, a fin de que demos culto al Dios vivo, ya que a impulsos del Espíritu Santo, se ofreció a sí mismo como sacrificio inmaculado a Dios, y así podrá purificar nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, para servir al Dios vivo!


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 3, 20-21
    En aquel tiempo, Jesús entró en una casa con sus discípulos y acudió tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron a buscarlo, pues decían que se había vuelto loco.
    8 min
  • Evangelio Del Día Viernes 20 de Enero | Soy Apóstol De Jesús | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 20 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    II Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 8, 6-13
    Salmo 48
    Evangelio Marcos 3, 13-19

    “Dios ofrece su alianza; Cristo nos llama a establecerla”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Esa primera comunidad estaba formada por 120 hermanos y hermanas, más o menos: un número que lleva dentro de sí el 12, emblemático para Israel, porque representa a las doce tribus, y emblemático también para la Iglesia, a causa de los doce apóstoles elegidos por Jesús. (…) Son los testigos acreditados de la obra de salvación de Cristo, y no manifiestan su presunta perfección al mundo, sino que, a través de la gracia de la unidad, hacen que surja un Otro que ahora vive de una manera nueva entre su pueblo. ¿Y quién es este? Es el Señor Jesús. Los apóstoles eligen vivir bajo el señorío del Resucitado en la unidad entre los hermanos, que se convierte en la única atmósfera posible del auténtico don de sí mismo. También nosotros debemos redescubrir la belleza de dar testimonio del Resucitado, saliendo de actitudes autorreferenciales, renunciando a retener los dones de Dios y sin ceder a la mediocridad. (Audiencia general del 12 de junio de 2019)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (D. Félix García O.P.)
    "Todos me conocerán pues perdonaré sus delitos"
    San Pablo, en su carta a los hebreos, parece decirnos que Cristo, mediador de la nueva alianza, es suficiente para que la relación con Dios sea perfecta. La palabra que nos llega directa de Dios, sin intermediarios; en el pequeño fragmento que hoy leemos, se repite hasta tres veces: “oráculo del Señor”, o sea: escuchamos directamente las palabras de Dios, un Dios que revisa la antigua alianza, la que hizo con los padres al sacarlos de Egipto y plantarlos en las tierras de Israel.

    Ahora nos presenta una alianza nueva que parece desechar la anterior, que San Pablo no duda en calificar de vieja y anticuada, destinada a desaparecer. Una alianza nueva que se basará en la acción directa de Dios sobre el pueblo, que no será necesario enseñar porque Dios la deja escrita en el corazón de los ciudadanos, que todos conocerán y todos cumplirán. Dios promete a su pueblo perdonar sus delitos y olvidar sus pecados.

    Puede que a nosotros, el nuevo pueblo de Dios, no se nos tenga que olvidar el corazón de su nueva alianza: El amor. Una alianza que solamente tendrá dos mandamientos fáciles de recordar: ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. No es complicada la ley de la nueva alianza, es fácil de recordar y cumplir, pero sabemos que el cumplimiento de las leyes de la nueva alianza no es tan sencillo, y nos buscamos mil triquiñuelas para justificar nuestros fallos. Fallos que ciertamente son pecados, pero que también sabemos que Dios, nuestro Maternal-Padre, perdonará nuestros delitos y olvidará nuestros pecados. Dios es el que mira por la ventana día y noche hasta ver aparecer en lontananza al hijo díscolo y respondón que un día marchó de casa y vuelve derrotado.

    "Jesús llamó a los que quiso"
    Es la llamada de Cristo, el soplo de Dios, que llama a los que quiere y los invita al seguimiento. En este caso habla de “doce”, cuyos nombres aparecen citados, uno a uno, incluyendo en la lista a Judas Iscariote, el que lo entregó. En otro lugar se habla de setenta y dos elegidos y enviados a predicar la Buena Nueva del Dios misericordioso, paternal y maternal, a todas las gentes porque nos quiere junto a Él, fieles a sus mandatos, seguidores de la Nueva Alianza. Y hay un detalle que me gustaría reseñar: cuando se acercan a Jesús ofreciéndose o pidiendo permiso para seguirle, el seguimiento termina fracasando. Dios llama a quien quiere, cuando quiere y como quiere. Es posible que alguno nos sintamos fuera de sitio en el seguimiento. Si nos paramos a pensar si estamos en nuestro lugar, aquel que Dios nos ha marcado, o nos hemos ido caprichosos a otro, aparentemente más atractivo, pero que no es nuestro, puede que terminemos gustando el fracaso y desertemos.

    Ahora estamos con un nuevo año recién estrenado y no parece que estemos siguiendo las leyes de la Nueva Alianza. Parece que volvemos a dar la espalda a Dios y a dejar sus mandatos de lado mientras ejercitamos nuestras ambiciones, no pocas veces revestidos con ropajes eclesiásticos. Parece que aún quedan lejos los tiempos en los que las lanzas sean podaderas y las espadas arados.

    Pero esto no debe desanimarnos. Puede que la paz mundial esté lejos de nuestras posibilidades, pero siempre estará en nuestras manos conseguir la paz con nuestros hijos o padres, con los vecinos, con cualquiera que pase a nuestro lado. Poco cuesta un simple saludo cordial cuando nos cruzamos en la calle, poner cara amistosa cuando cedemos el paso en la cola de comulgantes, en lugar de esa cara adusta y antipática que solemos llevar.
    Y recordemos: la misericordia y la fidelidad se encuentran.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 8, 6-13
    Hermanos: Jesucristo, nuestro sumo sacerdote, ha obtenido un ministerio tanto más excelente, cuanto que él es el mediador de una mejor alianza, fundada en mejores promesas. Si aquella primera alianza hubiera sido perfecta, no habría habido lugar para una segunda. Pero de hecho, Dios la encuentra imperfecta, cuando reprendiendo a los israelitas, les dice:

    Se acerca el tiempo en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá una alianza nueva, dice el Señor. No será como la alianza que hice con los padres de ustedes cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto, porque ellos rompieron mi alianza y yo tuve que hacer un escarmiento con ellos. Ésta es la alianza nueva que voy a hacer con la casa de Israel: Voy a poner mi ley en lo más profundo de su mente y voy a grabarla en sus corazones. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Ya nadie tendrá que instruir a su prójimo ni a su hermano, diciéndole: “Conoce al Señor”, porque todos me van a conocer, desde el más pequeño hasta el mayor de todos, cuando yo les perdone sus culpas y olvide para siempre sus pecados.

    Conforme a esto, al hablar de una alianza nueva, Dios declara anticuada la primera, y lo que es anticuado y envejecido está próximo a la desaparición.
    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 3, 13-19
    En aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que él quiso, y ellos lo siguieron. Constituyó a doce para que se quedaran con él, para mandarlos a predicar y para que tuvieran el poder de expulsar a los demonios.

    Constituyó entonces a los Doce: a Simón, al cual le impuso el nombre de Pedro; después, a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, a quienes dio el nombre de Boanergues, es decir “hijos del trueno”; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y a Judas Iscariote, que después lo traicionó.


    Oración

    Señor, gracias por grabar tu ley y deseos en mi corazón, eso es lo que en muchas ocasiones me ha mostrado cuál es el camino correcto, he tenido dudas por aquellas cosas que ignoro pero siempre puedo sentir el fuego de tu Palabra grabada en mi corazón que me dice lo que está bien y lo que no. Enséñame, amado Señor, a oír con más claridad esa ley y a obedecerla ya que tú y yo sabemos que aunque siempre me ha advertido, no siempre le he hecho caso.

    Acción

    Hoy memorizaré un texto bíblico y me haré consciente de que más que aprender, en realidad, es como si recordara algo que ya sabía debido a la Palabra que Dios grabó en mi interior.
    8 min
  • Evangelio Del Día Jueves 19 de Enero | Quiero Creer | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 19 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    I Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 3, 7-14
    Salmo 94
    Evangelio Marcos 1, 40-45

    “Todos los que sufrían de algo se le echaban encima”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    ¿Esta multitud iba a Jesús? Sí. ¿Lo necesitaban? Sí, algunos tenían curiosidad, pero esos eran los escépticos, la minoría. Esa multitud la atraía el Padre: era el Padre quien atraía a la gente hacia Jesús, que no permanecía indiferente, como un maestro distante que dice sus palabras y después se lava las manos. ¡No! Esa multitud tocaba el corazón de Jesús. El mismo Evangelio nos dice: “Jesús tuvo compasión de ellos porque eran como ovejas sin pastor”. El Padre, a través del Espíritu Santo, atrae a las personas hacia Jesús. (Homilía Santa Marta del 19 de enero de 2017)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.)
    Muchos siguen a Jesús y le escuchan
    El Evangelio de San Marcos da comienzo haciendo un anuncio que sirve de invitación para que aquellos que lo leamos aceptemos esa invitación: “Convertíos porque el Reino de Dios ha llegado a vosotros”. Poner en práctica lo que narra exige un cambio permanente de vida.
    A continuación se nos narra cómo va conociendo la situación por la que pasan las personas a nivel social, a nivel religioso, a nivel político. Escoge a algunos para que le sigan y vayan detrás de Él. Este ir detrás de Él tiene una finalidad, la de ser discípulo, es decir, la de aprender. Pienso que hoy, los creyentes estamos muy necesitados de ir detrás de Jesús y que sea nuestro maestro de vida.

    Después comienza a describir su actuación. Con signos visibles y con sus palabras va manifestando su mensaje y su misión. Los signos y palabras enseñan una forma nueva de enfrentarse a la vida. Eso exige un cambio y un cambio para todos, pero sólo, lo descubren los que sean sencillos y humildes y los que quieran aprender. Quizá lo que carecemos, hoy, sus seguidores, sea el poco interés por aprender a vivir cómo Él nos enseñó.

    Lógicamente esta actuación provoca distintas reacciones y les sorprende. Son distintos los motivos. Unos por estar pegados a sus tradiciones y costumbres. Estos normalmente son los que ostentan el poder a nivel religioso y político. Estos no le escuchan, más bien les estorba. Provoca rechazo, enfrentamiento, están muy seguros y con mucho poder, no se ven necesitados.

    Otros, normalmente la gente sencilla, le escuchan y le sigue porque les habla de un Dios que no margina, sino que ama. Le siguen porque sus signos manifiestan mucha confianza en ellos y les devuelve la dignidad y la esperanza. Estos le admiran, y le siguen vaya donde vaya. Estos son sus predilectos. En estos, sobre todo, centra sus enseñanzas y ésta les produce alegría y recobran esperanza. Estos son los que ponen interés en escucharle y en seguirle.

    A todos exige un cambio y a algunos radical..
    Termina este pasaje evangélico después de señalar la admiración por parte de muchos de su enseñanza y de sus milagros con una afirmación que llama la atención, pues los espíritus inmundos, los que le rechazan, afirman su identidad de Hijo de Dios, y por otra parte, no les deja que lo publiquen, que lo comuniquen.

    Espíritus inmundos son los que viven de afirmaciones, pero, esas afirmaciones, no tienen ninguna repercusión en su vida. Son los que viven con mediocridad espiritual. Algo de lo que los seguidores de Jesús debemos liberarnos, hoy día, si queremos hacer realidad como el Papa Francisco nos está invitando: la renovación pastoral.

    Si queremos salir de la mediocridad espiritual en la que estamos situados, tenemos que centrar nuestra vida en Jesús, en su actuación y en sus palabras. Todos los pasajes evangélicos que leemos nos invitan a entrar en un proceso de cambio de seguimiento de Jesús y de identificarnos con su proyecto. Tienen que ser leídos en actitud de conversión y de evangelización. Anunciar lo que Jesús nos enseñó de su Padre, nos impulsa a vivir la vida con sentido. Una actuación a favor de los marginados nos invita a tratar de no marginar, sino de acoger. Esta conversión tiene que ser permanente.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 7, 23–8, 6
    Hermanos: Durante la antigua alianza hubo muchos sacerdotes, porque la muerte les impedía permanecer en su oficio. En cambio, Jesucristo tiene un sacerdocio eterno, porque él permanece para siempre. De ahí que sea capaz de salvar, para siempre, a los que por su medio se acercan a Dios, ya que vive eternamente para interceder por nosotros.
    Ciertamente que un sumo sacerdote como éste era el que nos convenía: santo, inocente, inmaculado, separado de los pecadores y elevado por encima de los cielos; que no necesita, como los demás sacerdotes, ofrecer diariamente víctimas, primero por sus pecados y después por los del pueblo, porque esto lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. Porque los sacerdotes constituidos por la ley eran hombres llenos de fragilidades; pero el sacerdote constituido por las palabras del juramento posterior a la ley, es el Hijo eternamente perfecto.
    Ahora bien, lo más importante de lo que estamos diciendo es que tenemos en Jesús a un sumo sacerdote tan excelente, que está sentado a la derecha del trono de Dios en el cielo, como ministro del santuario y del verdadero tabernáculo, levantado por el Señor y no por los hombres.
    Todo sumo sacerdote es nombrado para que ofrezca dones y sacrificios; por eso era también indispensable que él tuviera algo que ofrecer. Si él se hubiera quedado en la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo ya quienes ofrecieran los dones prescritos por la ley. Pero éstos son ministros de un culto que es figura y sombra del culto celestial, según lo reveló Dios a Moisés, cuando le mandó que construyera el tabernáculo: Mira, le dijo, lo harás todo según el modelo que te mostré en el monte. En cambio, el ministerio de Cristo es tanto más excelente, cuanto que él es el mediador de una mejor alianza, fundada en mejores promesas.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 3, 7-12
    En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, seguido por una muchedumbre de galileos. Una gran multitud, procedente de Judea y Jerusalén, de Idumea y Transjordania y de la parte de Tiro y Sidón, habiendo tenido noticias de lo que Jesús hacía, se trasladó a donde él estaba. Entonces rogó Jesús a sus discípulos que le consiguieran una barca para subir en ella, porque era tanta la multitud, que estaba a punto de aplastarlo. En efecto, Jesús había curado a muchos, de manera que todos los que padecían algún mal, se le echaban encima para tocarlo. Cuando los poseídos por espíritus inmundos lo veían, se echaban a sus pies y gritaban: “Tú eres el Hijo de Dios”. Pero Jesús les prohibía que lo manifestaran.


    Oración

    Señor, reconozco mis pecados, sobre todo el de omisión. Siempre confieso las cosas que hago mal, faltando a la ley de Dios fundada en el amor, pero nunca confieso las cosas que dejo de hacer por mi bien y el de mis hermanos. Quiero dejarme ablandar por tu gracia y hacer mi corazón más sensible a tus mandatos.

    Acción

    Hoy le hablaré de mi fe en ti a la persona que esté a mi lado, y le haré saber que somos miembros de una pequeña comunidad, parte también del cuerpo de Cristo.
    8 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 18 de Enero | Que Es Lo Importante | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 18 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    I Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 2, 14-18
    Salmo 104
    Evangelio Marcos 1, 29-39

    “Extiende la mano”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El Evangelio de la Liturgia de hoy muestra a algunos escribas y fariseos asombrados por la actitud de Jesús. (…) ¿Por qué Jesús no les presta atención? Porque para Él es importante llevar de nuevo la fe a su centro. Este llevar de nuevo la fe a su centro lo vemos continuamente en el Evangelio. Es preciso evitar un peligro que amenaza tanto a esos escribas como a nosotros: el de observar las formalidades externas dejando en un segundo plano el corazón de la fe. Muchas veces nosotros también nos “maquillamos” el alma. La formalidad exterior y no el corazón de la fe: esto es un riesgo. Es el riesgo de una religiosidad de la apariencia: aparentar ser bueno por fuera, descuidando purificar el corazón. Siempre existe la tentación de “arreglar nuestra relación con Dios” con alguna devoción externa, pero Jesús no está satisfecho con este culto. Jesús no quiere exterioridad, quiere una fe que llegue al corazón. (Ángelus del 29 de agosto de 2021)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.)
    “Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec”
    Nos encontramos hoy ante un texto de la Escritura que me parece de difícil interpretación.
    Con un lenguaje cultual al que no estamos acostumbrados, y sin que aparezca ni una sola vez el nombre de Jesús, resulta complicado situarnos en el sentido que puede tener la mención a Melquisedec, casi un perfecto desconocido.

    No queda, pues, otra salida que leer y releer con detenimiento el capítulo 7 de la carta a los Hebreos, para intentar tener una idea del contexto en el que están insertos estos versículos y esperar de él alguna luz.

    Por un lado el autor desvincula totalmente a Jesús del sacerdocio del pueblo de Israel, ejercido por la tribu de Leví, a la que Él no pertenece. Por otro lado, le vincula con un personaje muy anterior a la propia existencia del pueblo, del que no sabemos nada, pero que adquiere relevancia porque aparece en relación con Abraham, que le entrega los diezmos del botín logrado en sus batallas y recibe su bendición. Más importante, pues, que Abraham, el padre del pueblo. Alguien sin origen ni final conocidos, definido como sacerdote del Dios Altísimo, que le sirve para establecer un paralelismo con Jesús como el único y eterno sacerdote.

    La intención parece muy clara. Aunque en los versículos que hoy escuchamos no le nombre, su objetivo es dejar claro que la salvación proviene exclusivamente de Jesús. No hay sacerdocio ni mediación que salve sino la suya. De una vez y para siempre. Sólo Él.

    En un mundo poblado de gurús de todas clases, pongamos atención para no pretender buscar salvadores en forma de guías, maestros, consejeros o directores, padres y madres espirituales.

    “Extiende la mano”
    Estamos casi en los comienzos del evangelio de Marcos (capítulo 3) y Jesús se enfrenta ya a la oposición de los representantes religiosos de su pueblo.
    La escena impresiona, por la tensión que subyace en el relato de Marcos, anunciada desde el comienzo. Jesús sabe que están esperando el momento propicio para poder acusarlo. Y este día lo tienen muy fácil. En la sinagoga hay una persona con una mano paralizada. Jesús viene realizando curaciones y será probable que también en esta ocasión lo haga, aunque sea sábado, y no esté permitido curar, según la interpretación de la ley que hacían sus contemporáneos.

    Contemplamos la escena:
    Jesús, al que le invade la ira por la dureza de corazón de sus paisanos, no cede ante el riesgo que corre. Cura al hombre de la mano paralizada. Tiene muy claro que lo que hay que hacer siempre es aquello que busca el bien y la salvación de las personas.

    La gente que está en la sinagoga. Aquí ni siquiera nos dicen, como en otros pasajes, que quedaron asombrados y dieron gracias a Dios por la intervención de Jesús. El clima es hostil hacia Él. El prototipo de la “buenagente”, tan aferrados a las propias convicciones que se incapacitan para poder discernir el bien del mal, y convierten en mal el bien más precioso sólo porque no coincide con sus opciones, opiniones, puntos de vista… ¿Nos ocurre a nosotros, quizá, algo de esto?

    La persona a la que Jesús cura. Alguien que, en principio, no ha pedido nada; que quizá prefería pasar desapercibido en aquel clima tenso… pero que accede a la petición de Jesús y se “expone”: Ponte ahí en medio.

    De todos los que aquel día se encontraron con Jesús en la sinagoga, se diría que sólo a él le ha llegado la salvación. ¿Y nosotros? ¿queremos exponer nuestras zonas de parálisis, dejar que Jesús las toque y las sane?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 7, 1-3. 15-17
    Hermanos: Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios altísimo, salió al encuentro de Abraham, cuando éste volvía de derrotar a los reyes, y lo bendijo. Abraham le dio entonces la décima parte de todo el botín.

    El nombre de Melquisedec, significa rey de justicia y el título rey de Salem, significa rey de paz. No se mencionan ni su padre ni su madre, y aparece sin antepasados. Tampoco se encuentra el principio ni el fin de su vida. Es la figura del Hijo de Dios, y como él, permanece sacerdote para siempre.

    En efecto, como Melquisedec, Jesucristo ha sido constituido sacerdote, en virtud de su propia vida indestructible y no por la ley, que señalaba que los sacerdotes fueran de la tribu de Leví. La palabra misma de Dios lo atestigua, cuando dice: Tú eres sacerdote para siempre, como Melquisedec.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 3, 1-6
    En aquel tiempo, Jesús entró en la sinagoga, donde había un hombre que tenía tullida una mano. Los fariseos estaban espiando a Jesús para ver si curaba en sábado y poderlo acusar. Jesús le dijo al tullido: “Levántate y ponte allí en medio”.

    Después les preguntó: “¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?” Ellos se quedaron callados. Entonces, mirándolos con ira y con tristeza, porque no querían entender, le dijo al hombre: “Extiende tu mano”. La extendió, y su mano quedó sana.

    Entonces se fueron los fariseos y comenzaron a hacer planes con los del partido de Herodes, para matar a Jesús.


    Oración

    Señor, ¿cómo pudiera responder adecuadamente y con gratitud a aquello que has ganado para mí? Diste tu vida entera para hacerme partícipe de tu vida inmortal; lo único que se me ocurre es ofrecerte mi vida entera, sé que no es tan grande y poderosa como la tuya, sin embargo, sí es lo mejor que tengo, y así te la doy, acéptala por tu infinito amor.

    Acción

    Hoy, en cada decisión que tome me preguntaré: ¿Lo haría Jesús?, consciente de que es Jesús quien está viviendo en mí.
    8 min
  • Evangelio Del Día Martes 17 de Enero | Nos Da Miedo La Libertad | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 17 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    I Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 2, 5-12
    Salmo 8
    Evangelio Marcos 1, 21-28

    “¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    También hoy hay quien viene a insistirnos una y otra vez diciendo: “No, la santidad está en estos preceptos, en estas cosas, tenéis que hacer esto y esto”, y nos proponen una religiosidad rígida, la rigidez que nos quita esa libertad en el Espíritu que nos da la redención de Cristo. Estad atentos ante la rigidez que os proponen, estad atentos. Porque detrás de toda rigidez hay algo feo, no está el Espíritu Santo. (…) Dios siempre está cerca de nosotros con su bondad. Es como aquel padre que todos los días subía a la terraza para ver si volvía el hijo: el amor del Padre no se cansa de nosotros. Pidamos la sabiduría de ser conscientes siempre de esta realidad y de echar a los fundamentalistas que nos proponen una vida de ascesis artificial, lejana de la resurrección de Cristo. La ascesis es necesaria, pero la ascesis sabia, no artificial. (Audiencia general del 1 de septiembre de 2021)

    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Sor Mihaela María Rodríguez Vera O.P.)
    ¡Señores, que no señoritos!
    Hoy, la Iglesia celebra la memoria de San Antonio, abad. Cuenta el obispo San Atanasio, en su libro De la vida de San Antonio que éste, entrando en la Iglesia escuchó aquellas palabras del Señor en el Evangelio: «Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres -así tendrás un tesoro en el cielo- y luego vente conmigo» Y así lo hizo: Emprendió enfrente de su misma casa una vida de ascetismo y de intensa mortificación.

    Cabe preguntarle a San Antonio: - ¿qué es lo que te movió, motivó a dejarlo todo y quedarte con lo puesto?

    Desde luego, su determinada determinación no es el escenario que el autor sagrado nos radiografía en la carta a los Hebreos, ¡por cierto!, ni es una carta, ni la escribió San Pablo, ni fue dirigida a los Hebreos… pero bueno, queda ahí el dato y sea el lector el que husmee sobre el mismo. A lo que íbamos. El desapropio, la gratuidad no es el talante que encontramos en la perícopa que nos ofrece hoy la liturgia de la Palabra a través de Hebreos: «Dios no es injusto como para olvidarse de vuestro trabajo y del amor que le habéis demostrado sirviendo a los santos ahora igual que antes» (v.10) Una regañina en toda regla, un buen estirón de orejas que afea la actitud quejosa, resentida que tiene esta comunidad por la posible retribución no obtenida de parte de Dios. Acaso. ¿no es espejo de confrontación para nosotros, por aquel juego interesado, las más de las veces, inconsciente que, se conjuga en aquello de: yo te doy, tú me das?

    Y de nuevo, como un eco, volvemos a preguntar a Antonio: - ¿qué es lo que te movió, motivó a dejarlo todo y quedarte con lo puesto, sin pedirle prebendas, seguridades al Buen Dios? Quizá, nos responda con la pregunta que lanza el salmista: ¿Quién como tú entre los dioses?, ¿Quién como tú entre los santos? Y eso le sobró y bastó.

    No hay otro Dios fuera de ti
    Pongámonos como nos pongamos, no tenemos otra GARANTÍA que Dios mismo y esto viene avalado por el mismo Jesús, Sumo Sacerdote para siempre (Hb 6,20)

    Si esto es así, ya está todo dicho…¡Ay!, lo que resulta evidente e inamovible a todas luces -«queriendo Dios demostrar a los beneficiarios de la promesa la inmutabilidad de sus designio, se comprometió con juramento…no teniendo a nadie mayor por quien jurar, juró por sí mismo» (vv. 17.14)- se trueca en problema por la baraja con que jugamos los seres humanos, que no es otra -la mayoría de las veces- que cartas que tienen como denominador común un desordenado amor y por ello, instrumentalizado, donde sobresale la vena caprichosa según mi voluntad y no la del Creador. Y, poniendo estas reglas de juego, pasa que no suelen besarse las voluntades y con ello se desinfla la esperanza, que dicho sea de paso, es la que se articula de tejas hacia abajo, la puramente humana con estrechísimos horizontes, sirviendo un plato de abundante zozobra.

    No es planteamiento agorero, ni muchísimo menos, porque resulta que encontrarse en esta posición, si la utilizamos como trampolín y no sofá, se convierte en punto de inflexión para cobrar ánimo y fuerza, aferrándonos a la esperanza que tenemos delante (v. 18), a saber, la prometida por Dios y manifestada en Cristo, el Señor.

    Ser catadores del bouquet sabatino
    Desde esta orilla, el Maestro nos invita a conjugar el hoy con señorío, a saber, siendo señores del sábado, que no señoritos, lejos de esa actitud farisaica que se mueve y remueve en el continuo «lo que está permitido vs. lo que no está permitido». Y si bien es verdad que el hombre necesita de un conjunto de normas, reglas para llevar a buen término su estar en el mundo, cuando éstas se han cosido con el hilo egótico, lejos de orientar nuestras actitudes para un buen hacer y un buen estar, se convierten en rémora por la toxicidad que llevan en su ADN, el del fatídico cumpli-miento: la hipocresía está servida, la doble moral. Jesús es implacable ante esto: No hagáis lo que ellos hacen.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 6,10-20
    Hermanos: Dios no es injusto para olvidar los trabajos de ustedes y el amor que le han mostrado al servir a sus hermanos en la fe, como lo siguen haciendo hasta hoy. Deseamos, sin embargo, que todos y cada uno de ustedes mantenga hasta el fin el mismo fervor y diligencia, para alcanzar la plenitud de su esperanza. Así, lejos de volverse negligentes, serán ustedes imitadores de aquellos que, por la fe y la paciencia, heredan lo prometido por Dios.
    En efecto, cuando Dios hizo la promesa a Abraham, como no había nada superior por lo cual jurar, juró por sí mismo, diciendo: Te colmaré de bendiciones y te daré una descendencia innumerable. Por este motivo, Abraham perseveró en la paciencia y alcanzó lo prometido por Dios. Cuando los hombres juran, lo hacen por alguien superior a ellos, y el juramento pone fin a toda discusión. También Dios, cuando quiso mostrar con plenitud a los herederos de la promesa lo irrevocable de su decisión, se comprometió con un juramento.
    Así pues, mediante estos dos actos irrevocables, promesa y juramento, en los cuales Dios no puede mentir, tenemos un consuelo poderoso los que buscamos un refugio en la esperanza de lo prometido. Esta esperanza nos mantiene firmes y seguros, porque está anclada en el interior del santuario, ahí donde Jesús entró, precediéndonos, constituido sumo sacerdote, como Melquisedec.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 2,23-28
    Un sábado, Jesús iba caminando entre los sembrados, y sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le preguntaron: “¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?”
    Él les respondió: “¿No han leído acaso lo que hizo David una vez que tuvo necesidad y padecían hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros”.
    Luego añadió Jesús: “El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado. Y el Hijo del hombre también es dueño del sábado”.


    Oración

    Señor, soy total y absolutamente indigno de pertencer a tu familia, de que me llames hermano de Jesús y mucho menos hijo de Dios, sin embargo, aunque no lo entiendo, lo acepto como un don maravilloso y como la mayor prenda de amor que he recibido y que haya recibido cualquier hombre de todos los tiempos. Con humildad, lleno de gratitud y amor, te digo: alabado seas Padre, papá; y bendito seas, mi Señor, y mi hermano, Jesús.

    Acción

    Hoy en mi oración y durante todo el día llamaré a Dios como llamo normalmente a mi padre terreno y a Jesús como a mis hermanos de sangre..
    7 min
  • Evangelio Del Día Lunes 16 de Enero | Jesús Es El Novio | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 16 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    I Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 1, 1-6
    Salmo 96
    Evangelio Marcos 1, 14-20

    “¿Por qué los tuyos no?”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    ¿Qué significa esto? ¿Que cambia la ley? ¡No! Significa, más bien, que la ley está al servicio del hombre que está al servicio de Dios, y que por eso el hombre tiene que tener el corazón abierto. La actitud de los que dicen: “Siempre se ha hecho así”, en realidad nace de un “corazón cerrado”. En cambio, Jesús nos dijo: “Enviaré al Espíritu Santo y Él os conducirá a la verdad plena”. Por lo tanto, si tú tienes el corazón cerrado a la novedad del Espíritu, nunca llegarás a la verdad plena. (…) Este es el mensaje que hoy nos da la Iglesia y que Jesús dice con tanta fuerza: “¡Vino nuevo en odres nuevos!”. Porque ante las novedades del Espíritu, ante las sorpresas de Dios, también las costumbres deben renovarse. Que el Señor nos dé la gracia de un corazón abierto, un corazón abierto a la voz del Espíritu, que sepa discernir lo que nunca debe cambiar, porque es fundamento, de aquello que tiene que cambiar para poder recibir la novedad del Espíritu Santo. (Homilía Santa Marta del 18 de enero de 2016)

    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    “Nadie puede arrogarse este honor: Dios es quien llama”
    El tema central de este pasaje de la carta a los Hebreos es el sacerdocio. Hay algo que iguala a los sacerdotes tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Primero, no son ellos los que eligen ser sacerdotes. “Nadie puede arrogarse este honor; Dios es quien llama”. Segundo, una de sus labores es ofrecer dones y sacrificios no solo por los pecados de los demás, sino también por los suyos propios, porque también ellos caen en el pecado.

    Y Jesús, nuestro Sumo Sacerdote, ¿cumple estas dos condiciones? La primera sí. Fue su Padre Dios quien le eligió para ser sacerdote. “Tampoco Cristo se confirió a sí mismo la dignidad de Sumo Sacerdote”. La segunda no. Ofrece a Dios Padre un sacrificio muy especial, el sacrificio de su propia vida para el perdón de los pecados de todo el género humano, pero no por sus pecados porque nunca pecó. Con su sacrificio “se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna”.

    Cristo Jesús sigue siendo el ejemplo para todos los que participamos de su sacerdocio, en un grado o en otro, que somos todos sus seguidores: debemos entregar nuestra vida por nuestros hermanos, como él la entregó.

    “¿Por qué los tuyos no?”
    La Ley judía tenía 613 preceptos que los fieles judíos debían cumplir. Uno de ellos era el referente al ayuno, que los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos cumplían. Al ver que los discípulos de Jesús no ayunaban le preguntaron “¿por qué los tuyos no?”.

    Este contexto nos lleva a plantearnos el sentido del ayuno y de toda práctica ascética. Sabemos que no tienen valor por sí mismas. Siempre se hacen en vistas a algo. Hemos oído decir a Jesús que el mandamiento primero y principal de la ley para sus seguidores es el amor: amar a Dios, al prójimo y a sí mismo. Así que ayunar y cualquier otra práctica ascética hemos de hacerla en vista al amor, buscando siempre aumentar nuestros tres amores: a Dios, al prójimo y a nosotros mismos.

    Por eso, si hay una situación donde puedan entrar en colisión el ayuno y el amor… hemos de dejar el ayuno y vivir con más intensidad el amor. Por lo que si hay un motivo de alegría, y de vivir y potenciar el amor, no se puede ayunar. “¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos?”. Estando con el novio, hay que disfrutar de su presencia y de su amor, entre otras cosas con una buena comida y un “vino nuevo”. No se puede ayunar.

    Sabemos que el ayuno que agrada a Dios va por el camino del amor al hermano que es la mejor manera de amar a Dios y a uno mismo. Al final de nuestra vida, el Hijo del hombre no nos preguntará por nuestros ayunos, sino por el amor concreto a nuestros hermanos. “Tuve hambre y me disteis de comer…”.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 5,1-10
    Hermanos: Todo sumo sacerdote es un hombre escogido entre los hombres y está constituido para intervenir en favor de ellos ante Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades. Por eso, así como debe ofrecer sacrificios por los pecados del pueblo, debe ofrecerlos también por los suyos propios.
    Nadie puede apropiarse ese honor, sino sólo aquel que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. De igual manera, Cristo no se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote; se la otorgó quien le había dicho: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. O como dice otro pasaje de la Escritura: Tú eres sacerdote eterno, como Melquisedec.
    Precisamente por eso, durante su vida mortal, ofreció oraciones y súplicas, con fuertes voces y lágrimas, a aquel que podía librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piedad. A pesar de que era el Hijo, aprendió a obedecer padeciendo, y llegado a su perfección, se convirtió en la causa de la salvación eterna para todos los que lo obedecen y fue proclamado por Dios sumo sacerdote, como Melquisedec.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 2,18-22
    En una ocasión en que los discípulos de Juan el Bautista y los fariseos ayunaban, algunos de ellos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, y los tuyos no?”
    Jesús les contestó: “¿Cómo van a ayunar los invitados a una boda, mientras el esposo está con ellos? Mientras está con ellos el esposo, no pueden ayunar. Pero llegará el día en que el esposo les será quitado y entonces sí ayunarán.
    Nadie le pone un parche de tela nueva a un vestido viejo, porque el remiendo encoge y rompe la tela vieja y se hace peor la rotura. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino rompe los odres, se perdería el vino y se echarían a perder los odres. A vino nuevo, odres nuevos”.


    Oración

    Señor Jesús, te reconozco como verdadero Dios, de la misma naturaleza que el Padre, creo que eres mi Señor y Salvador, y puedo declararlo con firmeza y sin dudar delante de los hombres; es por eso, Señor, que me comprometo a obedecer tu Palabra, a amarte en conjunto con la Iglesia, tu esposa, y servirte a ti, Dios todopoderoso, en mis hermanos, con un amor especial por los pobres y necesitados.

    Acción

    Hoy estaré pendiente de escuchar a Jesús en cada momento y situación del día, sabiendo que él me habla en cada cosa que ocurre en mi vida.,
    6 min
  • Evangelio Del Día Sábado 14 de Enero | Jesus Le Dijo: Sígueme | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 14 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    I Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 4, 12-16
    Salmo 18
    Evangelio Marcos 2, 13-17

    “No necesitan del médico los sanos, sino los enfermos”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Todos somos pecadores, todos hemos pecado. Llamando a Mateo, Jesús muestra a los pecadores que no mira su pasado, la condición social, las convenciones exteriores, sino que más bien les abre un futuro nuevo. Una vez escuché un dicho bonito: «No hay santo sin pasado ni pecador sin futuro». Esto es lo que hace Jesús. La Iglesia no es una comunidad de perfectos, sino de discípulos en camino, que siguen al Señor porque se reconocen pecadores y necesitados de su perdón. Jesús no excluye a ningún pecador —¡ningún pecador es excluido!—. Llamando a los pecadores a su mesa, Él los cura restableciéndolos en aquella vocación que ellos creían perdida y que los fariseos han olvidado: la de invitados al banquete de Dios. Si los fariseos ven en los invitados sólo pecadores y rechazan sentarse con ellos, Jesús por el contrario les recuerda que también ellos son comensales de Dios. (Audiencia general del 13 de abril de 2016)

    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.)
    La palabra de Dios es viva y eficaz
    Llegamos al final de esta primera semana del tiempo ordinario, resonando en nuestros oídos la voz del Padre al tiempo del bautismo de Jesús en el Jordán: “Este es mi hijo muy amado, el predilecto.” Era la solemne presentación de Jesús ante Israel. Comenzamos ahora, durante el tiempo ordinario, a profundizar en las enseñanzas que él nos va proponiendo cada día.

    La carta a los Hebreos, alienta a los convertidos del judaísmo a considerar quién es éste al cual se han adherido por la fe. La primera afirmación se centra en torno a la palabra de Dios. Es “viva y eficaz.” Por lo tanto, no es una palabra cualquiera. Si a los padres Dios les ha hablado de muchas maneras por medio de los profetas, ahora lo ha hecho por medio de su mismo Hijo, la Palabra que estaba junto a Dios, que era Dios y por medio de la cual se ha hecho todo lo que existe. Por eso se dice que es viva. Juan dirá en el prólogo de su evangelio: en esta palabra había vida y la vida era la luz que alumbra a todo hombre, por eso es eficaz. Penetra profundamente llegando a la intimidad misma del ser humano. Esta penetración lo ilumina todo dejando al descubierto la realidad de cada uno. El objetivo no es avergonzar, sino sanar pensamientos, afectos y actuaciones. Allí alcanza la mirada misericordiosa de Dios, al que solamente mueve el amor y por amor levanta al ser humano.

    Y frente a los recuerdos nostálgicos del culto de la antigua alianza, pone de relieve el sacerdocio de Cristo, nuevo y definitivo; superior en todo al conferido a Aarón. La firmeza de la confesión de fe procede de la excelencia de aquél, que por ser Hijo de Dios, ha penetrado en el Santuario de una vez para siempre y por el cual se ha derramado la misericordia de Dios y comunicado el auxilio necesario para vivir en su seguimiento.

    Tus palabras, Señor, son espíritu y vida
    La antífona del salmo, que repetimos, recoge como una síntesis, lo que hemos escuchado en la carta a los Hebreos y lo que a continuación nos dirá Jesús, mientras come en casa de Leví: “No necesitan médico los sanos sino los enfermos.” Y esto lleva a recapacitar sobre el verdadero alcance de la antífona “Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.” Y cuando el espíritu de la ley se pierde, se pierde también el sentido de la vida. Es lo que ponen de manifiesto los escribas de los fariseos. Ceñidos a la letra de la ley y poniendo la razón de su existencia en la letra, dejaron de lado el espíritu, por lo mismo no alcanzan a ver lo que está ocurriendo ante sus ojos. Un pietismo que no hunde sus raíces en el amor de Dios. La consecuencia es el rigorismo estéril, que ni ayuda a crecer a la persona, ni permite el crecimiento de los otros.

    ¿Por qué come con publicanos y pecadores?
    Jesús llama a Levi, que estaba centrado en su ocupación, la cobranza de los impuestos, invitándolo a seguirle. Irse con él es aceptar la transformación que ocurre en quien responde con un sí. Ha escuchado y se aventura con él. Un encuentro y comunión integrador. Incorporado al grupo en torno a la mesa, muchos publicanos y pecadores se sientan con ellos a la misma mesa. Lo que Jesús ha hecho se convierte en norma. Es el espíritu de la ley. Los pequeños, los marginados, los señalados como pecadores, entienden el alcance de lo que Jesús realiza y se abren a la experiencia de esta Palabra que comunica el Espíritu y da vida.

    San Juan en el prólogo de su evangelio indicará la necesidad de pasar de la ley dada por medio de Moisés, a la “gracia y la verdad” que han sido dadas por medio de Jesucristo. Esto es lo que se escapa a la mirada de los apegados a la letra de la ley. Una comprensión petrificada de la ley, que no es capaz ya de dinamizar al que la cumple yendo más allá de los enunciados.

    Bajo la guía del Espíritu se va comprendiendo la profunda regeneración del ser humano al entrar en comunión con Jesucristo, la Palabra eterna salida de la boca del Padre. Y la comprensión no se queda solamente en la racionalidad, sino que penetra en la existencia misma, para generar un modo de pensar, sentir y actuar en todo conforme con Jesucristo.

    No necesitan del médico los sanos, sino los enfermos
    Y frente a la incomprensión de los seguidores de la ley, la respuesta de Jesús clarifica la misma ley. Pues la cercanía de Dios busca la sanación del ser humano, sin hacer distinciones y, desde luego, rechazando el rigorismo y la falta de misericordia. Sale al paso de una falsa espiritualidad, que nada tiene que ver con lo repetido en la antífona del salmo: “Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.”

    Cabe preguntarse, por tanto, ¿cómo ilumina nuestra realidad esta palabra que hoy se nos ofrece? ¿Cómo reaccionamos ante las actuaciones de Dios en nuestros días y en nuestra vida?


    LECTURA DEL DÍA
    De la Carta a los hebreos (Heb 4, 12-16)
    Hermanos: La palabra de Dios es viva, eficaz y más penetrante que una espada de dos filos. Llega hasta lo más íntimo del alma, hasta la médula de los huesos, y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. Toda creatura es transparente para ella. Todo queda al desnudo y al descubierto ante los ojos de Aquel a quien debemos rendir cuentas.
    Puesto que Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro sumo sacerdote que ha entrado en el cielo, mantengamos firme la profesión de nuestra fe. En efecto, no tenemos un sumo sacerdote que no sea capaz de compadecerse de nuestros sufrimientos, puesto que Él mismo ha pasado por las mismas pruebas que nosotros, excepto el pecado.
    Acerquémonos, por lo tanto, con plena confianza, al trono de la gracia, para recibir misericordia, hallar la gracia y obtener ayuda en el momento oportuno.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Del Evangelio según san Marcos (Mc 2, 13-17)
    En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a caminar por la orilla del lago; toda la muchedumbre lo seguía y Él les hablaba. Al pasar, vio a Leví (Mateo), el hijo de Alfeo, sentado en el banco de los impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió.
    Mientras Jesús estaba a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaron a la mesa junto con Jesús y sus discípulos, porque eran muchos los que lo seguían. Entonces unos escribas de la secta de los fariseos, viéndolo comer con los pecadores y publicanos, preguntaron a sus discípulos: “¿Por qué su maestro come y bebe en compañía de publicanos y pecadores?”
    Habiendo oído esto, Jesús les dijo: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido para llamar a los justos, sino a los pecadores”., en camino, excluido, cura, banquete, publicanos, transformación. Encuentro, comunión, gracia, verdad, medico, sanos, enfermos.
    7 min
  • Evangelio Del Día Viernes 13 de Enero | Necesitamos Sanación | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 13 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    I Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 4, 1-5. 11
    Salmo 77
    Evangelio Marcos 2, 1-12

    “Hijo, tus pecados te son perdonados”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    La salud física es un don que debemos custodiar. Pero el Señor nos enseña que también debemos custodiar la salud del corazón, la salud espiritual. Hay aquí una palabra de Jesús que quizás nos ayude: "Hijo, tus pecados están perdonados". ¿Estamos acostumbrados a pensar en esta medicina del perdón de nuestros pecados, de nuestros errores? ¿Nos preguntamos si tenemos que pedirle perdón a Dios por algo? "Sí, sí, sí, en general, todos somos pecadores"; pero así la cuestión se diluye y pierde fuerza, esa fuerza de profecía que Jesús tiene cuando va a lo esencial. Hoy Jesús nos dice a cada uno de nosotros: "Quiero perdonar tus pecados". Es algo sencillo que Jesús nos enseña cuando va a lo esencial. Lo esencial es la salud, toda: la del cuerpo y la del alma. Custodiemos bien la salud del cuerpo, pero también la del alma. Y vayamos a ese Médico que puede curarnos, que puede perdonar nuestros pecados. Jesús vino para esto, dio su vida por esto. (Homilía Santa Marta del 17 de enero de 2020)

    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Dña. Micaela Bunes Portillo OP)
    Compartir el descanso de Dios
    Sorprenden muchas cosas en este pasaje de la Carta a los Hebreros. Destacamos dos de ellas. La primera es la referencia a la cólera de Dios extraída del salmo 94 y la segunda, el cuestionamiento del cansancio humano, las dudas e incertidumbres que se ciernen sobre la verdadera utilidad de nuestro esfuerzo al estar la obra concluida desde el principio. Los libros sapienciales nos informan, también el profeta Isaías, sobre esta paradójica circunstancia que nos invita a reflexionar sobre nuestros propios afanes, sobre las tareas que nos imponemos o se nos imponen dentro de este nuevo orden mundano apartado de la voluntad de Dios, y recordamos el descanso de Dios narrado en el libro del Génesis, el verdadero descanso del amor que contempla complacido la bondad y la belleza de lo creado.

    ¿Y si nos atreviéramos a compartir el descanso de Dios contemplando su obra, evitando la tentación de intervenir ofreciendo nuestras propias alternativas o realizando innecesarios esfuerzos? ¿Y si nos atrevemos a vivir como el que danza confiado, aligerando el peso, la gravedad con la que recibimos, con más miedo que gratitud, el don de la Vida?

    No olvidar las acciones de Dios es nuestra súplica, el deseo que se eleva desde nuestro corazón como respuesta al salmo 77.

    La audacia del amor que perdona
    El evangelio de Marcos nos invita a entrar en la casa de Jesús en Cafarnaúm. Nadie quiere quedarse fuera y se agolpa el gentío en la puerta. Cuando una puerta se bloquea, se abre una ventana. En este caso, la ventana se abrió por el tejado y la abrieron quienes creían que Jesús podía curar a un amigo. Admiramos la fortaleza del amor y su determinación en la búsqueda del bien que nos orienta más allá de la razón, transformándonos en seres hábiles y creativos. La audacia del amor es esa energía de alta frecuencia que traspasa muros y techumbres.

    Jesús admira el esfuerzo, conoce a los que irrumpen de esta manera y ofrece al enfermo el perdón, volviendo a desconcertar a los presentes. Solo puede perdonar el que ama y es el poder del amor el que se materializa en la curación del paralítico, el milagro que todos presencian quedando nuevamente confundidos.

    Me pregunto si el perdón está a nuestro alcance, si podemos realmente perdonar o solo acoger el perdón. Acoger el perdón es vivir la propia fragilidad con esperanza. El amor es paciente, no vengativo, es audaz y fue la audacia del amor la que permitió que el paralítico recobrara la salud. También permitió que recuperaran el sentido, momentáneamente al menos, todos los descreídos que presenciaban el acontecimiento. Se trata de recuperar esa capacidad de asombro y la lucidez que nos hacen estar activamente presentes ante el milagro cotidiano que nos ofrece la Vida.

    A todos nosotros, como a los escribas, nos da Jesús la oportunidad, no solo de contemplar, sino de dejarnos arrastrar por la extraordinaria experiencia del amor que perdona.


    LECTURA DEL DÍA
    De la Carta a los hebreos (Heb 4, 1-5. 11)
    Hermanos: Mientras está en pie la promesa de entrar en el descanso de Dios, tengamos cuidado, no sea que alguno se quede fuera. Porque a nosotros también se nos ha anunciado este mensaje de salvación, lo mismo que a los israelitas en el desierto; pero a ellos no les sirvió de nada oírlo, porque no lo recibieron con fe. En cambio, nosotros, que hemos creído, ciertamente entraremos en aquel descanso al que se refería el Señor cuando dijo: Por eso juré en mi cólera que no entrarían en mi descanso.
    Los trabajos de Dios terminaron con la creación del mundo, ya que, al hablar del séptimo día, la Escritura dice que Dios descansó de todos sus trabajos el día séptimo; y en el pasaje del que estamos hablando, afirma que no entrarían en su descanso.
    Apresurémonos, pues, a entrar en ese descanso; no sea que alguno caiga en la infidelidad, como les sucedió a los israelitas.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Del Evangelio según san Marcos (Mc 2,1-12)
    Cuando Jesús volvió a Cafarnaúm, corrió la voz de que estaba en casa, y muy pronto se aglomeró tanta gente, que ya no había sitio frente a la puerta. Mientras Él enseñaba su doctrina, le quisieron presentar a un paralítico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla.
    Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te quedan perdonados”. Algunos escribas que estaban allí sentados comenzaron a pensar: “¿Por qué habla éste así? Eso es una blasfemia. ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?”
    Conociendo Jesús lo que estaban pensando, les dijo: “¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’ o decirle: ‘Levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados – le dijo al paralítico –: Yo te lo mando: levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa”.
    El hombre se levantó inmediatamente, recogió su camilla y salió de allí a la vista de todos, que se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: “¡Nunca habíamos visto cosa igual!”


    Oración

    Señor, me impresiona contemplar lo maravillosamente fiel que eres, cómo, a pesar de tantas fallas, idas y venidas hacia ti, tú permaneces y tu amor no cambia; no puedo decir lo mismo de mí, pues tú y yo sabemos que constantemente caigo, muchas veces consciente, o inconscientemente, prefiero otras cosas en vez de ti, Dios inmutable y amoroso. Enséñame a permanecer, enséñame a ser como tú, sé que siéndote fiel no fallaré en ningún sentido, lléname con tu Espíritu para que eso sea posible, pues no podría hacerlo de otro modo.

    Acción

    Hoy ofreceré algún sacrificio por cada cosa, pequeña o grande, en la que reconozca que durante el día le he sido infiel a Dios.
    8 min

About Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
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