Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Jueves 12 de Enero | Quero, Queda Limpio | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 12 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    I Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 3, 7-14
    Salmo 94
    Evangelio Marcos 1, 40-45

    “Si quieres, puedes limpiarme”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Así Cristo combate los males y los sufrimientos del mundo: haciéndose cargo de ellos y venciéndolos con la fuerza de la misericordia de Dios…. ante un pobre o un enfermo, no tenemos que tener miedo de mirarlo a los ojos y de acercarnos con ternura y compasión, y de tocarlo y abrazarlo. He pedido a menudo a las personas que ayudan a los demás que lo hagan mirándolos a los ojos, que no tengan miedo de tocarlos; que el gesto de ayuda sea también un gesto de comunicación: también nosotros tenemos necesidad de ser acogidos por ellos. Un gesto de ternura, un gesto de compasión... Pero yo os pregunto: vosotros, ¿cuándo ayudáis a los demás, los miráis a los ojos? ¿Los acogéis sin miedo de tocarlos? (Ángelus 15 de febrero de 2015)

    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.)
    Constantes y perseverantes
    La carta a los Hebreos nos sitúa ante una clara realidad. Nos pone ante la evidencia de que no es fácil perseverar siempre en el bien. El pueblo de Israel no superó la prueba del desierto, se olvidó de Dios, y se confió a otros ídolos de los que esperar obtener más. Se desvió del bien ante la prueba.

    La comunidad a la que Pablo se dirige, está tentada por el cansancio, por un cierto desaliento. Se han olvidado ya del entusiasmo con que acogieron la Palabra de Dios. No viven con intensidad i orgullo el hecho de ser cristianos. Se contentan con lo que tienen, con seguir tirando, sin preocuparse en seguir avanzando en el camino de la salvación.

    Luz y noche alternan el corazón. Cuando luce el sol todo se ve claro; en la noche no sucede igual. No cuentan sólo los hechos exteriores o notables que todos conocen; también cuentan pequeños detalles que sólo Dios conoce. Pero el corazón puede endurecerse, hacerse indiferente o frío. Sólo se salva el que persevera hasta el fin.

    Provocar el amor
    Un hombre desahuciado, herido por la lepra, era socialmente marginado y civilmente muerto. Su vida, una situación desesperada, un callejón sin salida: ni curación ni vida social. Se comprende así su actitud provocativa ante Jesús, poniéndose de rodillas ante Él: “Si quieres, puedes limpiarme”.Y se comprende también la respuesta de Jesús: “Quiero”,y vete al sacerdote para que certifique la curación y ser reintegrado a la sociedad.

    Cuando Jesús ordena al leproso presentarse al sacerdote le está indicando que debe caminar por la nueva vida mirando al futuro, y no olvidar las perspectivas del pasado. Y llama su atención pidiéndole silencio: “No se lo digas a nadie”.No quiere Jesús crear dos personajes famosos, sería una desviación de lo que nos conviene a cada uno de los que nos decimos salvados por Él.

    Nosotros también corremos a veces cierto peligro de andar reclamando la atención del público, cuando la raíz de nuestra salvación y de la de los demás es continuar en la escucha de lo que Jesús nos vaya diciendo día a día.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 3, 7-14
    Hermanos: Oigamos lo que dice el Espíritu Santo en un salmo: Ojalá escuchen ustedes la voz del Señor, hoy. No endurezcan su corazón, como el día de la rebelión y el de la prueba en el desierto, cuando sus padres me pusieron a prueba y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras durante cuarenta años. Por eso me indigné contra aquella generación y dije: “Es un pueblo de corazón extraviado, que no ha conocido mis caminos”. Por eso juré en mi cólera que no entrarían en mi descanso.
    Procuren, hermanos, que ninguno de ustedes tenga un corazón malo, que se aparte del Dios vivo por no creer en él. Más bien anímense mutuamente cada día, mientras dura este “hoy”, para que ninguno de ustedes, seducido por el pecado, endurezca su corazón; pues si nos ha sido dado el participar de Cristo, es a condición de que mantengamos hasta el fin nuestra firmeza inicial.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 1, 40-45
    En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas: “Si tú quieres, puedes curarme”. Jesús se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: “¡Sí quiero: sana!” Inmediatamente se le quitó la lepra y quedó limpio.

    Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad: “No se lo cuentes a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo prescrito por Moisés”.

    Pero aquel hombre comenzó a divulgar tanto el hecho, que Jesús no podía ya entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios, a donde acudían a él de todas partes.


    Oración

    Señor, reconozco mis pecados, sobre todo el de omisión. Siempre confieso las cosas que hago mal, faltando a la ley de Dios fundada en el amor, pero nunca confieso las cosas que dejo de hacer por mi bien y el de mis hermanos. Quiero dejarme ablandar por tu gracia y hacer mi corazón más sensible a tus mandatos.

    Acción

    Hoy le hablaré de mi fe en ti a la persona que esté a mi lado, y le haré saber que somos miembros de una pequeña comunidad, parte también del cuerpo de Cristo.
    8 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 11 de Enero | Jesús Ofrece Salvación | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 11 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    I Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 2, 14-18
    Salmo 104
    Evangelio Marcos 1, 29-39

    “Todo el mundo te busca”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús muestra una predilección particular por quienes están heridos en el cuerpo y en el espíritu: los pobres, los pecadores, los endemoniados, los enfermos, los marginados. Así, Él se revela médico, tanto de las almas como de los cuerpos, buen samaritano del hombre. Es el verdadero Salvador: Jesús salva, Jesús cura, Jesús sana. Cada uno de nosotros está llamado a llevar la luz de la palabra de Dios y la fuerza de la gracia a quienes sufren y a cuantos los asisten. La Iglesia madre, mediante nuestras manos, acaricia nuestros sufrimientos y cura nuestras heridas, y lo hace con ternura de madre. (Ángelus Domingo 8 de febrero de 2015)

    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Hna. Águeda Mariño Rico O.P.)
    Jesús, señor de vida
    A pocos días de haber celebrado el Tiempo de Navidad, nos encontramos con este texto de la carta a los Hebreos, que nos presenta a Jesús, humano y sometido a todas las limitaciones y sufrimientos que supone nuestro ser tremendamente vulnerables. Y, desde ahí, desde esa identificación con nuestra humanidad, nos salva. Se hace como nosotros para liberarnos de todo aquello que nos mantiene esclavos de tantos miedos y no nos deja vivir en plenitud y libertad.

    No es una tarea de superhéroe, que con sus poderes salva a la humanidad de quien pueda amenazarla. Se trata de algo muy diferente, cuyas notas esenciales destaca este texto:
    Jesús “tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles”, “tenía que parecerse en todo a sus hermanos”. Se sumerge totalmente en la condición humana, con todas sus cosas, desde toda nuestra realidad.
    Es sumo sacerdote, misericordioso y fiel a Dios. Se ofrece él mismo para darnos vida, desde la bondad, el perdón y el amor sin límites.
    Justo por esa entrega, puede “auxiliar a los que son tentados”. Nos enseña el camino de la vida, liberada del temor a la muerte, de la esclavitud de nuestros propios temores y del mal.

    Suena mejor de la que supone vivirlo así, por eso es un misterio, es exigente, desconcierta muchas veces. Es un reto de cada día y de la vida entera, pero ahí está él mismo, Jesús, con su mano tendida para acompañarnos en ese camino.

    Jesús, fuente de vida
    El texto de Marcos corresponde a la primera parte del Evangelio, en la que Jesús va revelando quién es:” Él es mi Hijo, el amado, en quien me complazco”. Las curaciones y predicación en la ciudad de Cafarnaún van manifestando que Jesús es el Mesías. Con paciencia elige e instruye a los discípulos. Y marca un estilo propio, su poder viene con una autoridad diferente: sana en la cercanía con quien sufre, el mal le reconoce y enmudece, ora en soledad y va hacia aquellos que están “más allá” para que esa dinámica de predicación y curación llegue a todos.

    Su presencia hace bien, devuelve la dignidad y la plenitud. “Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó”. Aquella mujer se curó e hizo la tarea que será propia de todo discípulo: servir.

    Al anochecer cura, de madrugada ora. A veces vivimos volcados en una actividad frenética que nos absorbe y nos descentra; o nos dejamos llevar, cansados y desmotivados, por una inercia que apaga la vida interior y la ilusión. Jesús nos tiende su mano incansablemente, esa mano que cura, acompaña y envía; pero no suelta su otra mano de la mano del Padre, del centro y amor de su vida.

    Y siempre está en camino, su vida es una itinerancia constante hacia quienes le buscan y quienes le necesitan para alcanzar la vida plena de la que habla. El amor de Dios es universal y ello implica ampliar el espacio de nuestro corazón y dejar que el misterio de la proximidad rompa fronteras y afinidades, para ir haciendo fraternidad. “Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí”. E, igual que siempre hay un después, hay alguna “aldea cercana”. Cada quien sabe cuál es la suya hoy, esa a la que está llamado a ir.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 2, 14-18
    Hermanos: Todos los hijos de una familia tienen la misma sangre; por eso, Jesús quiso ser de nuestra misma sangre, para destruir con su muerte al diablo, que mediante la muerte, dominaba a los hombres, y para liberar a aquellos que, por temor a la muerte, vivían como esclavos toda su vida.
    Pues como bien saben ustedes, Jesús no vino a ayudar a los ángeles, sino a los descendientes de Abraham; por eso tuvo que hacerse semejante a sus hermanos en todo, a fin de llegar a ser sumo sacerdote, misericordioso con ellos y fiel en las relaciones que median entre Dios y los hombres, y expiar así los pecados del pueblo. Como él mismo fue probado por medio del sufrimiento, puede ahora ayudar a los que están sometidos a la prueba.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 1, 29-39
    En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.
    Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él.
    De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: “Todos te andan buscando”. Él les dijo: “Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido”. Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.


    Oración

    Señor, ¿cómo pudiera responder adecuadamente y con gratitud a aquello que has ganado para mí? Diste tu vida entera para hacerme partícipe de tu vida inmortal; lo único que se me ocurre es ofrecerte mi vida entera, sé que no es tan grande y poderosa como la tuya, sin embargo, sí es lo mejor que tengo, y así te la doy, acéptala por tu infinito amor.

    Acción

    Hoy, en cada decisión que tome me preguntaré: ¿Lo haría Jesús?, consciente de que es Jesús quien está viviendo en mí..
    8 min
  • Evangelio Del Día Martes 10 de Enero | Jesus Tiene El Poder | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 10 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    I Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 2, 5-12
    Salmo 8
    Evangelio Marcos 1, 21-28

    “Les enseñaba con autoridad”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    La enseñanza de Jesús tiene la misma autoridad de Dios que habla; de hecho, con una sola orden libera fácilmente al poseído del maligno y lo cura. Por eso [Jesús] no habla con autoridad humana, sino con autoridad divina, porque tiene el poder de ser el profeta definitivo, es decir, el Hijo de Dios que nos salva, nos sana a todos. El segundo aspecto, el de las curaciones, muestra que la predicación de Cristo tiene como objetivo vencer el mal presente en el hombre y en el mundo. Su palabra apunta directamente contra el reino de Satanás, lo pone en crisis y lo hace retroceder, obligándolo a dejar el mundo.
    ¿Escuchamos las palabras autorizadas de Jesús? Siempre, no os olvidéis de llevar en el bolsillo o el bolso un pequeño Evangelio, para leerlo durante el día, para escuchar la palabra autorizada de Jesús. Y además, todos tenemos problemas, todos tenemos pecados, todos tenemos enfermedades espirituales. Pidamos a Jesús: “Jesús, tú eres el profeta, el Hijo de Dios, el que fue prometido para sanarnos. ¡Sáname!”. Pedir a Jesús la curación de nuestros pecados, de nuestros males. (Ángelus 31 de enero de 2021)
    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Sor Mihaela María Rodríguez Vera O.P.)
    Qué es el hombre para que te acuerdes de él
    Las lecturas de hoy nos muestran el inmenso valor que tenemos a los ojos de Dios, y del que tantas veces no somos conscientes. Tanto en la primera lectura como en el salmo surge la pregunta: “Señor, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para darle poder?”. Desde la creación del mundo “vio Dios que todo era bueno” (Gen 1, 31), sin embargo, al hombre lo amó mucho más, dándole poder sobre todas las cosas.

    Todo nos ha sido dado, por puro amor hemos sido creados a su “imagen y semejanza”, ¿qué hemos hecho de este don recibido por parte de Dios? El hombre vive preocupado, angustiado por lo que no posee, se afana por tener más y más olvidando que en realidad ya lo tiene todo: Dios mismo y toda su creación.

    Dios que es Padre, nos amó tanto que nos entregó a su único Hijo, el cual, nos dice la carta a los hebreos, se fue perfeccionando a través del sufrimiento, por nuestra salvación. Dios mismo se hace hombre y para mostrarnos en qué consiste el verdadero poder, dejándose clavar en una Cruz, y derramando su sangre por nosotros. El verdadero poder de Cristo es amar hasta el extremo, clava en su propio Cuerpo nuestros pecados y nos hace hermanos, hijos de un mismo Padre. ¿Qué más podemos pedir?

    A veces, vivimos tan inmersos en nuestras propias preocupaciones, nos preguntamos cuál el sentido del sufrimiento, porqué nos toca a nosotros ciertas situaciones que nos provocan tanto dolor… y sólo hay una respuesta. Cristo. Mirando a Jesucristo, cómo ama a cada ser humano, que conoce cada corazón, mirándole a Él que vivió en obediencia al Padre, y no dudó en entregar su vida por aquellos que amaba…ahí vemos el sentido de nuestro sufrimiento, ahí vemos cuánto hemos sido amados, y que no estamos llamados a otra cosa si no a amar, a dar en las pequeñas cosas de cada día, todo lo que somos, nuestras fortalezas y nuestros límites, confiando siempre en Aquel que nos creó y nos sigue amando.

    Les enseñaba con autoridad
    En el Evangelio de hoy, vemos que “todos quedaban asombrados porque Jesús enseñaba como quien tiene autoridad”. Se vuelve a hablar del poder y de la autoridad de Cristo. Un poder que no es de este mundo, una autoridad que descoloca a los que creen que, por medio de los bienes, de las riquezas, lo tienen todo y creen que pueden exigir y despreciar a los pobres y a los sencillos.

    Sin embargo, Jesús no poseía bienes, no era ostentoso como un rey, su autoridad venía de su propia vida en obediencia a la voluntad de Dios. “Mi alimento es hacer la voluntad del Padre”, les decía a sus discípulos, porque muchos se preguntaban con qué autoridad hablaba, su alimento, su autoridad, su corazón y amor eran fruto de hacer constantemente la voluntad de su Padre. En el evangelio, vemos cómo incluso el demonio que sale del hombre, reconoce que Jesús es el Hijo de Dios: “Tú eres el Santo de Dios”. La autoridad del Maestro es tan distinta a la autoridad de este mundo. Jesús tiene un poder concentrado absolutamente en el amor. Jesús no cura sólo con los signos, curando enfermos, resucitando muertos… Él sana los corazones, perdona los pecados, libera a cada hombre de la esclavitud y le devuelve la libertad y la paz del corazón.

    Cuando nos dejamos mirar por Cristo, cuando permitimos que Él entre en nuestro interior y sane nuestras heridas, cambia nuestra vida. Es lo que le ocurría a tanta gente que pasaba por su lado, que tocaba su manto, que se dejaban mirar profundamente por Jesús, quedaban sanados. Este es el fruto de su autoridad.

    Él es el Rey del universo, y quiere reinar también en cada uno de nosotros. Quiere reinar sobre el pecado en nuestra vida, reinar sobre nuestros miedos y sobre nuestros vacíos, Él quiere llenarnos de amor y alegría para que podamos amar a los demás como Dios mismo nos ama.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 2, 5-12
    Hermanos: Dios no ha sometido a los ángeles el nuevo orden de la salvación, del cual estamos hablando. Un salmo lo atestigua solemnemente diciendo: ¿Qué es el hombre, para que de él te acuerdes, ese pobre ser humano, para que de él te preocupes? Sin embargo, lo hiciste un poquito inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad. Todo lo sometiste bajo sus pies.
    Al decir aquí la Escritura que Dios le sometió todo, no se hace ninguna excepción. Es verdad que ahora todavía no vemos el universo entero sometido al hombre; pero sí vemos ya al que por un momento Dios hizo inferior a los ángeles, a Jesús, que por haber sufrido la muerte, está coronado de gloria y honor. Así, por la gracia de Dios, la muerte que él sufrió redunda en bien de todos.
    En efecto, el creador y Señor de todas las cosas, quiere que todos sus hijos tengan parte en su gloria. Por eso convenía que Dios consumara en la perfección, mediante el sufrimiento, a Jesucristo, autor y guía de nuestra salvación.
    El santificador y los santificados tienen la misma condición humana. Por eso no se avergüenza de llamar hermanos a los hombres, cuando dice: Hablaré de ti a mis hermanos; en medio de la asamblea te alabaré.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 1, 21-28
    En aquel tiempo, llegó Jesús a Cafarnaúm y el sábado siguiente fue a la sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
    Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: “¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”. Jesús le ordenó: “¡Cállate y sal de él!” El espíritu inmundo, sacudiendo al hombre con violencia y dando un alarido, salió de él. Todos quedaron estupefactos y se preguntaban: “¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta? Este hombre tiene autoridad para mandar hasta a los espíritus inmundos y lo obedecen”. Y muy pronto se extendió su fama por toda Galilea.


    Oración

    Señor, soy total y absolutamente indigno de pertencer a tu familia, de que me llames hermano de Jesús y mucho menos hijo de Dios, sin embargo, aunque no lo entiendo, lo acepto como un don maravilloso y como la mayor prenda de amor que he recibido y que haya recibido cualquier hombre de todos los tiempos. Con humildad, lleno de gratitud y amor, te digo: alabado seas Padre, papá; y bendito seas, mi Señor, y mi hermano, Jesús.

    Acción

    Hoy en mi oración y durante todo el día llamaré a Dios como llamo normalmente a mi padre terreno y a Jesús como a mis hermanos de sangre.
    9 min
  • Evangelio Del Día Lunes 9 de Enero | Adoremos A Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 09 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Blanco
    Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 42, 1-4. 6-7
    Salmo 127
    Evangelio Mateo 3, 13-17

    “Convertíos y creed la buena noticia”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El Mesías pide ser bautizado para que se cumpla toda justicia, para que se realice el proyecto del Padre, que pasa por el camino de la obediencia filial y de la solidaridad con el hombre frágil y pecador. Es el camino de la humildad y de la plena cercanía de Dios a sus hijos. El profeta Isaías proclama también la justicia del Siervo de Dios, que lleva a cabo su misión en el mundo con un estilo contrario al espíritu mundano: «No vociferará ni alzará el tono, y no hará oír en la calle su voz. Caña quebrada no partirá, y mecha mortecina no apagará» (42, 2-3). Es la actitud de mansedumbre. (…)la actitud de sencillez, respeto, moderación y ocultamiento, que se requiere aún hoy de los discípulos del Señor. Cuántos ―es triste decirlo―, cuántos discípulos del Señor alardean como discípulos del Señor. No es un buen discípulo el que alardea de ello. El buen discípulo es el humilde, el manso que hace el bien sin ser visto. (Ángelus, 12 enero 2020)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Nos ha hablado por el Hijo
    Ciertamente Dios, el Poderoso, ha hecho también maravillas en nosotros, en toda la humanidad. Empezó creándonos, dándonos la vida, a través de nuestros padres. Pero no se quedó ahí. Siempre mantuvo, en un primer momento, la relación con el pueblo judío, al que principalmente por los profetas le habló de muchas maneras. No contento con este paso, mandó a su propio Hijo a la tierra, a todos nosotros, para que nos hablase en persona.

    Es cierto que en el regalo de la vida, Dios nos ha dotado de la luz de nuestra inteligencia, de la luz de nuestros sentidos… Pero tenemos que confesar que es una luz insuficiente para descubrir con claridad los secretos de nuestra vida, para descubrir el sentido de nuestros días, para descubrir el camino por el que hemos de dirigir nuestros pasos y encontrar la felicidad que todos anhelamos. El mismo Dios se dio cuenta de nuestra luz insuficiente y fue capaz de enviarnos a su propio Hijo para que iluminase todos los rincones de nuestra existencia. “En esta etapa final nos ha hablado por el Hijo”. Ese Hijo ha venido a disipar nuestras tinieblas. “Yo soy la Luz del mundo el que viene detrás me mí no andará en tinieblas”.

    El agradecimiento a Dios tiene que brotarnos espontáneamente de nuestro corazón, porque por el gran amor que nos tiene nos ha regalado luz suficiente.

    Convertíos y creed la buena noticia
    Estamos en los comienzos de la predicación de Jesús, de la predicación del “evangelio de Dios”, es decir, de las buenas noticas que nos quiere ofrecer para iluminar nuestra vida y llenarla de sentido. Sabemos que todas sus buenas noticias se resumen en una, de la cual se derivan todas las demás: el anuncio del Reino de Dios.

    Jesús nos comunica que Dios no se conforma con ser nuestro creador, quiere ser nuestro Rey y Señor, porque sabe que es algo muy bueno, lo mejor para todos nosotros. Se ofrece a ser nuestro Rey y Señor, quiere que le dejemos reinar en nuestro corazón para que él guíe nuestros pasos y encontrar así la felicidad deseada. Sabiendo que este Rey y Señor quiere ejercer su reinado no como un tirano sino como un buen Padre que nos ama entrañablemente. Rey y Padre se unen en él. Bien sabe Jesús que a las puertas de todo corazón humano hay otros realidades que llaman y quieren reinar en él: el dinero, el poder, el egoísmo… Pero son dioses y reyes falsos porque nunca proporcionan la felicidad que ofrecen.

    Vemos que Jesús, ya desde el principio, quiere rodearse de colaboradores que prediquen y extiendan su buena noticia del Reino. Se hizo el encontradizo con Simón, Andrés, Santiago y Juan. Les invitó a seguirle y a anunciar como él la llegada del Reino de Dios. Y los cuatro “inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron”.

    Hoy Jesús nos invita a preguntarnos quién es el Rey y Señor de nuestro corazón, quién manda y dirige nuestra vida. Conocemos la respuesta que le gustaría oír.


    LECTURA DEL DÍA
    Del Libro del Profeta Isaías
    Is 42, 1-4. 6-7
    Esto dice el Señor:
    “Miren a mi siervo, a quien sostengo,
    a mi elegido, en quien tengo mis complacencias.
    En él he puesto mi espíritu
    para que haga brillar la justicia sobre las naciones.

    No gritará, no clamará, no hará oír su voz por las calles;
    no romperá la caña resquebrajada,
    ni apagará la mecha que aún humea.
    Promoverá con firmeza la justicia,
    no titubeará ni se doblegará
    hasta haber establecido el derecho sobre la tierra
    y hasta que las islas escuchen su enseñanza.

    Yo, el Señor,
    fiel a mi designio de salvación,
    te llamé, te tomé de la mano, te he formado
    y te he constituido alianza de un pueblo,
    luz de las naciones,
    para que abras los ojos de los ciegos,
    saques a los cautivos de la prisión
    y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Evangelio según Marcos
    Mt 3, 13-17
    En aquel tiempo, Jesús llegó de Galilea al río Jordán y le pidió a Juan que lo bautizara. Pero Juan se resistía, diciendo: “Yo soy quien debe ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a que yo te bautice?” Jesús le respondió: “Haz ahora lo que te digo, porque es necesario que así cumplamos todo lo que Dios quiere”. Entonces Juan accedió a bautizarlo.

    Al salir Jesús del agua, una vez bautizado, se le abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios, que descendía sobre él en forma de paloma y oyó una voz que decía desde el cielo: “Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias”.


    Oración

    Señor Dios, danos tu Espíritu para que oriente nuestras vidas, cumplamos en todo tu voluntad y pongamos en práctica la justicia a favor de nuestros hermanos, sobre todo, de los más débiles, y vivamos con un ardiente deseo de ser santos en cada acción que diariamente realicemos. Amén.

    Acción

    Trabajaré por ser justo en cada acción que realice para no cometer injusticias con mis hermanos, amigos, conocidos y familiares
    5 min
  • Evangelio Del Día Sábado 7 de Enero | Si Te Sientes Solo | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 07 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Blanco
    II Semana del Tiempo de Navidad
    Liturgia de las Horas Tomo I
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura 1 Juan 5, 14-21
    Salmo 149
    Evangelio Juan 3, 22-30

    “Una luz les brilló”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos» (v. 17). Esta es la base de todos sus discursos: Nos dice que el reino de los cielos está cerca. ¿Qué significa? Por reino de los cielos se entiende el reino de Dios, es decir su forma de reinar, de estar ante nosotros. Ahora, Jesús nos dice que el reino de los cielos está cerca, que Dios está cerca. Aquí está la novedad, el primer mensaje: Dios no está lejos, el que habita los cielos descendió a la tierra, se hizo hombre. Eliminó las barreras, canceló las distancias. No lo merecíamos: Él vino a nosotros, vino a nuestro encuentro. Y esta cercanía de Dios con su pueblo es una costumbre suya, desde el principio, incluso desde el Antiguo Testamento. Le dijo al pueblo: “Piensa: ¿Dónde hay una nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como yo lo estoy contigo?” (cf. Dt 4,7). Y esta cercanía se hizo carne en Jesús. (Homilía, Domingo de la Palabra de Dios, 26 enero 2020))


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Emilio García Álvarez O.P.)
    Un mandamiento nuevo: creer y amar
    Según san Juan, Dios nos manda dos cosas: creer y amar. Nos pide “que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo (es decir, en que Jesús es el Hijo de Dios), y que nos amemos unos a otros”. Pero creer que Jesús es el Hijo de Dios significa aceptar a Jesús como aquel que viene de parte de Dios para mostrarnos el amor que Dios nos tiene, para encarnar en sí el amor mismo de Dios hacia nosotros.

    Cuando creemos en Jesús, que en su realidad humana encarna el amor de Dios, acogemos este amor que se nos comunica y que nos hace capaces de amarnos también unos a otros. Esto quiere decir, ante todo, que el Espíritu de Dios está presente en nosotros, es decir, que vivimos en comunión con Dios; como dice san Juan: permanecemos en él y él en nosotros.

    Además, cuando vivimos de esa manera, creyendo y amando, Dios atiende nuestra oración. La atiende porque coincide con lo que él quiere de nosotros, porque nos hemos ido identificando poco a poco con sus proyectos, con su mirada, con sus sentimientos. Lo hemos conseguido (mejor, lo vamos consiguiendo, con pausas, con frenazos, con desvíos o extravíos) a base de orar, es decir, de estar con él, de escuchar asiduamente su Palabra, de entrar paulatinamente en su inefable intimidad.

    Una Buena Noticia: una gran luz viene a iluminar el mundo
    El evangelio de hoy nos presenta el comienzo de la predicación de Jesús en Galilea. Él ya no está en Nazaret, donde se había criado, sino que se instala en Cafarnaún, ciudad de Galilea. Comienza una nueva etapa, presidida por el anuncio de la llegada del reino de los cielos o reino de Dios, que se va haciendo presente en las palabras y en las obras de Jesús.

    La misión de Jesús se resume, a lo largo de este evangelio, en tres cosas: proclamar el reino, enseñar y curar. Es decir, Jesús va a transmitirnos la buena noticia de que el reino o reinado de Dios está cerca, va a enseñarnos a vivir de acuerdo con esa perspectiva y va a sanar con ello muchas de nuestras dolencias.

    Unas dolencias que nos aquejan no tanto por falta de salud o por carencias materiales, sino por razones más profundas: pérdida del sentido de la vida, incertidumbre sobre el futuro, creciente inseguridad social, etc. Todo eso oscurece nuestra vida, llena de sombras nuestro porvenir.

    ¿Podrá el Dios que viene hacia nosotros hacer que se ilumine esta oscuridad? Esa venida nos promete un renacer de nuestra esperanza, una confianza incondicional en la misericordia de Dios, que es Padre nuestro. Él nos ha enviado a su Hijo como luz del mundo. Y dice el Evangelio que a Jesús le seguían multitudes venidas de todas partes.

    ¿Descubrimos nosotros en sus palabras lo que descubrieron ellos, a saber: una gran luz para iluminar nuestra ruta, una promesa capaz de llegarnos al corazón y una fuerza que nos lleva a edificar juntos un mañana más justo y más conforme al corazón de Dios?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 22 – 4, 6
    Queridos hermanos:
    Cuanto pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
    Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.
    Queridos míos: no os fiéis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo.
    En esto podréis conocer el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en carne es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús no es de Dios: es del Anticristo. El cual habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo.
    Vosotros, hijos míos, sois de Dios y lo habéis vencido. Pues el que está en vosotros es más que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan según el mundo y el mundo los escucha. Nosotros somos de Dios.
    Quien conoce a Dios nos escucha, quien no es de Dios no nos escucha.
    En esto conocemos el Espíritu de la verdad y el espíritu del error.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 12-17. 23-25
    En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea.
    Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
    «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,
    camino del mar, al otro lado del Jordán,
    Galilea de los gentiles.
    El pueblo que habitaba en tinieblas
    vio una luz grande;
    a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,
    una luz les brilló».
    Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
    «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos».
    Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
    Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curó.
    Y lo seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.
    9 min
  • Evangelio Del Día Viernes 6 de Enero | Amémonos Unos A Otros | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 06 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Blanco
    II Semana del Tiempo de Navidad
    Liturgia de las Horas Tomo I
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura 1 Juan 5, 5-13
    Salmo 147
    Evangelio Marcos 1, 7-11

    “¡La gloria del Señor amanece sobre ti!”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Nosotros a menudo rezamos a Jesús; rezamos al Padre, especialmente en el «Padrenuestro»; pero no muy frecuentemente rezamos al Espíritu Santo, ¿es verdad? Es el olvidado. Y necesitamos pedir su ayuda, su fortaleza, su inspiración. El Espíritu Santo que animó totalmente la vida y el ministerio de Jesús, es el mismo Espíritu que hoy guía la vida cristiana, la existencia de un hombre y de una mujer que se dicen y quieren ser cristianos. Poner bajo la acción del Espíritu Santo nuestra vida de cristianos y la misión, que todos recibimos en virtud del Bautismo, significa volver a encontrar la valentía apostólica necesaria para superar fáciles comodidades mundanas. (Ángelus, 11 de enero de 2015)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Martín Gelabert Ballester)
    Seguimos en pleno ciclo de Adviento y de Navidad, ciclo que concluye con la fiesta del Bautismo del Señor. Hoy la Iglesia celebra la fiesta de la Epifanía. Esta estrella, que guió a los magos hasta Cristo, es signo de que la salvación no es sólo para los judíos, sino también para todos los seres humanos. En la adoración de los magos se cumple la profecía de Isaías, que escucharemos en la primera lectura: “la gloria del Señor”, que amanece sobre Jerusalén, es también para que todos los pueblos caminen a su luz. Esta luz, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo (Jn 1,9), es Cristo, el Señor.

    Hemos celebrado el adviento, hemos celebrado la fiesta de Navidad y ahora celebramos la Epifanía. Todo es lo mismo: adviento, o sea, venida; navidad, o sea, aparición; epifanía, o sea, manifestación. El Señor Jesús viene para manifestarnos quién es el Padre, para darnos a conocer con mayor seguridad que este Dios clemente y misericordioso del que hablaba Israel es un Dios cercano, que nos ama como no se puede amar más. La lógica respuesta a este anuncio es ponernos en camino, como los magos, para encontrar al Señor Jesús y para darlo a conocer a todas las personas con las que nos encontremos.


    LECTURA DEL DÍA
    Primera lectura
    Lectura del libro de Isaías 60, 1-6
    ¡Levántate y resplandece, Jerusalén,
    porque llega tu luz;
    la gloria del Señor amanece sobre ti!
    Las tinieblas cubren la tierra,
    la oscuridad los pueblos,
    pero sobre ti amanecerá el Señor,
    y su gloria se verá sobre ti.
    Caminarán los pueblos a tu luz,
    los reyes al resplandor de tu aurora.
    Levanta la vista en torno, mira:
    todos esos se han reunido, vienen hacia ti;
    llegan tus hijos desde lejos,
    a tus hijas las traen en brazos.
    Entonces lo verás, y estarás radiante;
    tu corazón se asombrará, se ensanchará,
    porque la opulencia del mar se vuelca sobre ti,
    y a ti llegan las riquezas de los pueblos.
    Te cubrirá una multitud de camellos,
    dromedarios de Madián y de Efá.
    Todos los de Saba llegan trayendo oro e incienso,
    y proclaman las alabanzas del Señor.
    Segunda lectura
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3, 2-3a. 5-6
    Hermanos:
    Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor de vosotros, los gentiles.
    Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo, y partícipes de la misma promesa en Jesucristo, por el Evangelio.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Evangelio según san Marcos
    Mc 1, 7-11
    En aquel tiempo, Juan predicaba diciendo: "Ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo, uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo".

    Por esos días, vino Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Al salir Jesús del agua, vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en figura de paloma, descendía sobre él. Se oyó entonces una voz del cielo que decía: "Tú eres mi Hijo amado; yo tengo en ti mis complacencias".


    Oración

    Padre lleno de amor, que nos llamas constantemente a la vida eterna por medio de tu Hijo Jesucristo y el don de tu Espíritu, concédenos ser siempre dóciles a su llamado y fieles al evangelio de tu Hijo para que merezcamos, algún día, gozar eternamente en el cielo de la vida eterna que nos ofreces ya desde ahora en tu Hijo amado. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

    Acción

    El día de hoy seré fiel a Dios sirviendo a mis hermanos, sobre todo a los más cercanos a mí.
    7 min
  • Evangelio Del Día Jueves 5 de Enero | Hazme De Nuevo | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 05 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Blanco
    II Semana del Tiempo de Navidad
    Liturgia de las Horas Tomo I
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura 1 Juan 3, 11-21
    Salmo 99
    Evangelio Juan 1, 43-51

    “Cuando estabas debajo de la higuera, te vi”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El signo concreto de que realmente hemos encontrado a Jesús es la alegría que sentimos al comunicarlo también a los demás. (…) Leyendo el Evangelio vemos que esta ha sido la experiencia de los primeros discípulos: después del primer encuentro con Jesús, Andrés fue a decírselo enseguida a su hermano Pedro, y la misma cosa hizo Felipe con Natanael. Encontrar a Jesús equivale a encontrarse con su amor. Este amor nos transforma y nos hace capaces de transmitir a los demás la fuerza que nos dona. De alguna manera, podríamos decir que desde el día del Bautismo nos es dado a cada uno de nosotros un nuevo nombre además del que ya nos dan mamá y papá, y este nombre es Cristóforo». ¡Todos somos «Cristóforos»! ¿Qué significa esto? «Portadores de Cristo». (Audiencia jubilar, 30 enero 2016)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.)
    Somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño
    Las lecturas en el día de hoy tratan de dejarnos algo realmente claro: «Estamos tocados por Dios». Con la voz del salmista se presenta el titular de la esencia del cristianismo: «Somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño». Por tanto, somos de Dios e instrumentos visibles de su Reino, cada vez que nos acogemos a esa Ley que ha grabado a fuego en nuestra alma: «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros» (Jn13,34-45). Esencia visible de esa Ley grabada a fuego, es que somos capaces de llevar a los demás un amor que sana, que perdona, que escucha, que rompe los esquemas del egoísmo, de los protagonismos, de los intereses particulares, y nos lleva incluso a acompasarnos con el que entrega su vida por nosotros.

    Este tiempo que acabamos de vivir, de celebrar: el Adviento y el Misterio de la Navidad, se esclarecen a la luz del Enmanuel «Dios-con-nosotros». Es todo un punto de inflexión para la humanidad entera. Dios se ha fijado en el ser humano y viene a mostrarle una forma de ser y de existir distinta: hacer vida el mandamiento que nos propone. De ahí, arranca esa primera lectura del apóstol san Juan. Las dificultades que se presentan en lo cotidiano para hacer vida ese proyecto de amor. Asignatura pendiente de todo ser humano. Curioso el contraste que presenta el apóstol para tratar de llevarnos a una reflexión profunda de nuestro ser cristiano.

    Vino la Luz, la Vida, el Amor, la Paz al mundo y los corazones se cerraron, prefiriendo seguir acampando por una vida de tinieblas, sin sentido. Escogiendo alumbrar su corazón con la marchita luz del egoísmo, de la ambición, de la corrupción, de la fama o el triunfo. Caminar por la vida con una lamparita tan raquítica que apenas da luz, calor al grito de sentido que clama tu propio ser. Cerrar las entrañas a cal y canto, no comprender el proyecto revolucionario que nos trae un Dios que se hace pequeño, que nos habla de la dimensión del amor como hasta el momento no se había conocido: «ama aquellos que te hacen mal» que nos lleva realmente a la raíz de la dignidad del ser humano. Humanizados porque hemos experimentado en nuestro ser el amor de Dios Creador, del Dios que está con nosotros y nos hace de su misma esencia y rebaño.

    Cuando estabas debajo de la higuera, te vi
    Seguimos adentrándonos en el sentido de los textos que marca la liturgia en el día de hoy y se nos presenta un relato que nos narra una llamada vocacional a trabajar dentro del rebaño del Señor. La primera lectura nos ponía el acento en la venida de Dios con un mandato nuevo y ahora se nos muestra un encuentro. El ser cristiano y discípulo lleva aparejado consigo el proceso de discernimiento, maduración, crecimiento en la fe.

    Esa es la realidad con la que va luchando Natanael, un israelita en el que no se encuentra engaño. Una persona podríamos decir íntegra que está buscando el sentido de la vida. Seguramente se habría interrogado acerca de las promesas que esperaba el pueblo de Israel, sobre los grandes interrogantes que a veces asaltan el corazón del ser humano. ¿Qué sentido tiene todo lo que estamos viviendo? La vida, la muerte, nos sorprendes con sus interrogantes y nos deja pensativos. En ese camino está el discípulo Natanael, que se nos muestra un tanto incrédulo ante la invitación de acercarse a conocer a Jesús.

    Lo lógico es dudar: ¿De Nazaret puede salir algo bueno? ¿De qué me conoces? Así comienza todo un proceso de discernimiento, maduración y crecimiento en la figura del Maestro. Es precisamente el encuentro lo que transforma nuestra propia realidad. El encuentro con Cristo da plenitud a nuestra vida, sentido a nuestra existencia y alegría a nuestro ser. Es lo que nos convierte por completo. Cambia radicalmente la pobreza de nuestros esquemas y al igual que expresa el apóstol Pablo, todo nos parece basura comparado con el vernos reflejados en la compasión de su mirada: «Más aún: todo lo considero pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo considero basura con tal de ganar a Cristo y ser hallado en él» (Ef 3,8-9).

    «Ver cosas mayores» es elevar la mirada al proyecto del Reino de Dios. Esta vida con las tinieblas de sus interrogantes nos llevan a no ver claro el horizonte de sentido al que está llamado el ser humano. Sin embargo, en el encuentro con la mirada del Maestro nos eleva hacia una dimensión más profunda de sentido si nos dejamos transformar, pasar de la duda y el miedo a la confianza plena en haber encontrado el tesoro de nuestra vida. Encontrar una luz nueva y un brillo distinto porque comprendemos la densidad que lleva el mandato nuevo del Maestro. De aquel que te ve, que te mira con compasión, que te conoce y que te invita: «Me amas más que estos». En esa clave has encontrado el sentido y te sumas al proyecto del Reino de vivir y de ser en el amor.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
    1 Jn 3, 11-21
    Hermanos: Éste es el mensaje que ustedes han oído desde el principio: que nos amemos los unos a los otros, no como Caín, que era del demonio, y por eso mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque sus propias obras eran malas, mientras que las de su hermano eran buenas.

    No se sorprendan, hermanos, de que el mundo los odie. Nosotros estamos seguros de haber pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida y bien saben ustedes que ningún homicida tiene la vida eterna.

    Conocemos lo que es el amor, en que Cristo dio su vida por nosotros. Así también debemos nosotros dar la vida por nuestros hermanos. Si alguno, teniendo con qué vivir, ve a su hermano pasar necesidad y, sin embargo, no lo ayuda, ¿cómo habitará el amor de Dios en él?

    Hijos míos, no amemos solamente de palabra, amemos de verdad y con las obras. En esto conoceremos que somos de la verdad, y delante de Dios tranquilizaremos nuestra conciencia de cualquier cosa que ella nos reprochare, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y todo lo conoce. Si nuestra conciencia no nos remuerde, entonces, hermanos míos, nuestra confianza en Dios es total.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan 1,43-51
    Jn 1, 43-51
    En aquel tiempo, determinó Jesús ir a Galilea, y encontrándose a Felipe, le dijo:
    "Sígueme". Felipe era de Betsaida, la tierra de Andrés y de Pedro.

    Felipe se encontró con Natanael y le dijo: "Hemos encontrado a aquel de quien escribió
    Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José". Natanael replicó: "¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?" Felipe le contestó: "Ven y lo verás".

    Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: "Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez". Natanael le preguntó: "¿De dónde me conoces?" Jesús le respondió: "Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera". Respondió Natanael: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel". Jesús le contestó: "Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver". Después añadió: "Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre"


    Oración

    Señor Jesús a quien día a día veo en las calles, pidiendo una ayuda, solicitando un poco de atención, implorando por compasión, enséñame a descubrirte presente en mis hermanos necesitados y a socorrerte en cada uno de ellos para que sea digno de ser hijo del Padre que nos llama a ser hermanos entre nosotros y merecer gozar en su casa la gran fiesta del cielo donde el Padre compartirá la mesa de la alegría final. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

    Acción

    El día de hoy compartiré con un hermano necesitado aquello que le pueda ser de ayuda real..
    7 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 4 de Enero | Dios Está Con Nosotros | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 04 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Blanco
    II Semana del Tiempo de Navidad
    Liturgia de las Horas Tomo I
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura 1 Juan 3, 7-10
    Salmo 97
    Evangelio Juan 1, 35-42

    “Maestro, ¿dónde vives? - Ven y verás”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Detengámonos un momento en esta experiencia de encuentro con Cristo que nos llama a estar con Él. Cada llamada de Dios es una iniciativa de su amor. Siempre es Él quien toma la iniciativa, Él te llama. Dios llama a la vida, llama a la fe, y llama a un estado de vida particular. “Yo te quiero aquí”. La primera llamada de Dios es a la vida; con ella nos constituye como personas; es una llamada individual, porque Dios no hace las cosas en serie. Después Dios llama a la fe y a formar parte de su familia, como hijos de Dios. Finalmente, Dios nos llama a un estado de vida particular: a darnos a nosotros mismos en el camino del matrimonio, en el del sacerdocio o en el de la vida consagrada. Son maneras diferentes de realizar el proyecto que Dios, ese que tiene para cada uno de nosotros, que es siempre un plan de amor. (Angelus, 17 enero 2021)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Hna. María del Mar Revuelta Álvarez)
    En esto se reconocen a las hijas e hijos de Dios: porque practican la justicia y aman a sus hermanas/os
    Los exegetas señalan como fecha probable de redacción de las cartas de Juan, en los últimos años del siglo I. Seguramente algunos años después de la redacción del cuarto evangelio.

    Dada la situación de división por la que pasaba la comunidad creyente, Juan, ve oportuno y necesario, que la comunidad tome conciencia que, lo central del mensaje es la persona de Jesús y las consecuencias éticas de la fe en Él.

    Ante los hechos que dividen a la comunidad, Juan exhorta a todos y cada uno, que la maduración en la fe es un proceso que los tiene que llevar a una adhesión vital a Jesús y a una certeza: “solo el amor salva”.

    Por esto mismo, la justicia, es el instrumento adecuado y la única manera de poder liberar a los hermanos y hermanas, dada la situación de exclusión y empobrecimiento que vivimos.

    Maestro, ¿dónde vives? - Ven y verás
    Juan, sitúa a Jesús de Nazaret en camino, iniciando su misión. Su presencia no deja indiferente a nadie. “¿Qué buscas?”

    Todas las personas, en algún momento de su la vida, se plantean interrogantes y preguntas, pues muchas son las encrucijadas que encuentran y tienen que ir dando respuestas. ¿Qué busco? ¿Dónde puedo encontrar una referencia, un ideal que guie y de sentido a mi vida?

    Para los primeros discípulos y para algunos seguidores de Juan el Bautista lo encuentran en Jesús de Nazaret: el Maestro, el Rabí, el Mesías esperado. Es tal el impacto que les produce que nos dejaron por escrito la hora del encuentro: “Eran las cuatro de la tarde”. Hay encuentros en la vida que marcan, dejan huellas y te transforman.

    No menos comprometido es hacer la pregunta: “¿Dónde moras?”. Ella lleva a grandes desafíos, a nuevos horizontes. Nos conduce a “su casa”, a la Sinagoga de Nazaret donde expone su proyecto de vida: “Yo vine para que todos tengan vida y vida en abundancia”. Estas palabras van dirigidas a ti y a mí en este momento de nuestra historia
    Porque “Yo,
    -tuve hambre y me disteis de comer
    -era emigrante y me acogisteis
    -vivía en guerra y os manifestasteis por la paz.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
    1 Jn 3, 7-10
    Hijos míos: No dejen que nadie los engañe. Quien practica la santidad es santo, como Cristo es santo. Quien vive pecando, se deja dominar por el diablo, ya que el diablo es pecador desde el principio. Pues bien, para eso se encarnó el Hijo de Dios: para deshacer las obras del diablo. Ninguno que sea hijo de Dios sigue cometiendo pecados, porque el germen de vida que Dios le dio permanece en él. No puede pecar, porque ha nacido de Dios. En esto se distinguen los hijos de Dios de los hijos del diablo: todo aquel que no practica la santidad, no es de Dios; tampoco es de Dios el que no ama a su hermano.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 1, 35-42
    En aquel tiempo, estaba Juan el Bautista con dos de sus discípulos, y fijando los ojos en Jesús, que pasaba, dijo: “Éste es el Cordero de Dios”. Los dos discípulos, al oír estas palabras, siguieron a Jesús. Él se volvió hacia ellos, y viendo que lo seguían, les preguntó: “¿Qué buscan?” Ellos le contestaron: “¿Dónde vives, Rabí?” (Rabí significa ‘maestro’). Él les dijo: “Vengan a ver”. Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Eran como las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron lo que Juan el Bautista decía y siguieron a Jesús. El primero a quien encontró Andrés, fue a su hermano Simón, y le dijo: “Hemos encontrado al Mesías” (que quiere decir ‘el Ungido’). Lo llevó a donde estaba Jesús y éste, fijando en él la mirada, le dijo: “Tú eres Simón, hijo de Juan. Tú te llamarás Kefás” (que significa Pedro, es decir, ‘roca’).


    Oración

    Señor Jesús, tú que has querido ser nuestro modelo de vida fiel y dócil al Padre, enséñanos a vivir en fidelidad a él, dejándonos guiar por el Espíritu Santo que tú nos has dado para que conduzca nuestra vida a la comunión con el Padre celestial. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

    Acción

    El día de hoy pediré perdón a esa persona a la que le he sacado la vuelta por tiempo, para merecer el perdón que Dios me da.
    11 min
  • Evangelio Del Día Martes 3 de Enero | Que Difícil Es Creer | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 03 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Blanco
    II Semana del Tiempo de Navidad
    Liturgia de las Horas Tomo I
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura 1 Juan 2, 29-3, 6
    Salmo 97
    Evangelio Juan 1, 29-34

    “Este es el Hijo de Dios”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús se presenta en la orilla del río, en medio de la gente, de los pecadores —como todos nosotros—. Es su primer acto público, la primera cosa que hace cuando deja la casa de Nazaret, a los treinta años: baja a Judea, va al Jordán y se hace bautizar por Juan. (…) No es una anécdota, es un hecho histórico decisivo. Es decisiva por nuestra fe; es decisiva también por la misión de la Iglesia. La Iglesia, en todos los tiempos, está llamada a hacer lo que hizo Juan el Bautista, indicar a Jesús a la gente diciendo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». Él es un el único Salvador, Él es el Señor, humilde, en medio de los pecadores. Pero es Él. Él, no es otro poderoso que viene. No, no. Él. (Angelus, 15 enero 2017)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Monjas Dominicas Contemplativas)
    Somos hechos hijos de Dios
    Dios envió a su Hijo al mundo y quiere que seamos y nos llamemos hijos de Dios. Su amor de Padre nos quiere semejantes a ÉL, nos invita a ser santos y a obrar con justicia. En definitiva, este amor de Dios nos invita a la conversión. Dice el texto que todo el que practica la justicia ha nacido de Dios (1,29). Nuestro nacimiento humano ha sido un principio y nuestro nacimiento divino es algo completamente nuevo.

    Explícitamente se dice que el mundo no nos conoce porque no le conoció a ÉL (3,1), ya que el que no ha descubierto a Dios no sabe de veras lo que es el hombre, pues su verdadera grandeza es el hecho de ser "hijo de Dios" y el que no conoce a Dios desconoce también lo que es esencial en el hombre.

    Al mirar el amor que nos ha tenido el Padre, podemos llegar a rechazar el pecado y a vivir en santidad. Nuestro objetivo final es llegar a ser completamente semejantes a Jesús, identificarnos más y más con ÉL, parecernos a ÉL y moderar nuestro espíritu según ÉL.

    Según el autor de la primera epístola de San Juan hay tres condiciones para vivir como hijos de Dios: la primera romper con el pecado, la segunda guardar los mandamientos y la tercera guardarse del mundo; el texto que nos ocupa hace referencia a romper con el pecado, como conviene a los hijos de Dios, que han sido "justificados".

    El pecado se insinúa en la vida cuando no tenemos presente a Jesús, porque cuando lo vemos y conocemos, no pecamos. Tenemos muchos momentos para verlo y conocerlo; lo vemos en el vecino, lo reconocemos en el prójimo, lo vemos en la palabra, lo conocemos al escucharlo, lo vemos en la fracción del Pan, lo conocemos al comer la Eucaristía, lo vemos en el pesebre, lo reconocemos en el Sagrario.

    El salmista ante las maravillas del amor de Dios pone en nuestros labios un cántico nuevo invitándonos a la acción evangelizadora para que lleguemos a aclamar a nuestro Rey y Señor.

    La humanidad reconoce la divinidad
    Juan el Bautista ha sido enviado para señalar al Mesías, y al ver a Jesús que camina hacia él, lo presenta como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (v.29) y como Hijo de Dios que nos bautiza con Espíritu Santo.

    Habla del pecado en singular y el pecado es por excelencia, negarse a reconocer a Cristo como el enviado de Dios, aquel que ha venido a revelarnos la verdad; el pecado es estar ciego hasta el punto de no saber cuál es la voluntad de Dios sobre el hombre rechazando al nuevo Moisés. Esta ignorancia relativa al discernimiento sobre el bien y el mal es lo que el Cordero de Dios viene a quitar. Jesús carga el pecado del mundo y hace desaparecer el conjunto de los pecados del mundo, sobre la totalidad del pecado de la humanidad.

    Juan, según lo cuentan los sinópticos, invierte los datos del relato del Bautismo de Cristo, ya que no es Jesús sino el Bautista (v.32) quien ve el Espíritu bajar, ya no es la voz celeste la que da testimonio de Cristo, sino el Bautista. También es Juan Bautista quien percibe el origen divino de Jesús al exclamar "era primero que yo" y es en verdad el Verbo de Dios, el Hijo engendrado, el que aparece humanamente en el tiempo, el que ha aparecido un día de la historia humana, el que celebramos en las fiestas de la Natividad.

    Sigamos la llamada del Hijo de Dios que ha venido al mundo para que seamos hijos de Dios y por obra y gracia del Espíritu Santo podamos verlo y reconocerlo en cada momento de nuestras vidas.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la primera carta de Juan
    1 Jn 2, 29–3, 6
    Queridos hijos: Si ustedes saben que Dios es santo, tienen que reconocer que todo el que practica la santidad ha nacido de Dios.

    Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre, pues no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Si el mundo no nos reconoce, es porque tampoco lo ha reconocido a él.

    Hermanos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado cómo seremos al fin. Y ya sabemos que, cuando él se manifieste, vamos a ser semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

    Y todo el que tiene puesta en él esta esperanza, procura ser santo, como Jesucristo es santo. Todo el que comete pecado quebranta la ley, puesto que el pecado es quebrantamiento de la ley. Y si saben ustedes que Dios se manifestó para quitar los pecados, es porque en él no hay pecado. Todo el que permanece en Dios, no peca. Todo el que vive pecando, es como si no hubiera visto ni conocido a Dios.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo Evangelio según san Juan
    Jn 1, 29-34
    Al día siguiente, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: "Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: 'El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo'. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel".

    Entonces Juan dio este testimonio: "Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: 'Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo'. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios".


    Oración

    Padre misericordioso, que nos has hecho hijos tuyos por medio del acontecimiento Cristo y el sacramento del bautismo, te pedimos que nos ayudes a ser obedientes a ti y fieles a nuestra vocación de hermanos para que, viviendo una vida semejante a la de Jesús, tu Hijo amado, merezcamos gozar de la santidad de tu reino en la eternidad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

    Acción

    Hoy juntaré a mi familia y compartiremos lo grande que es Dios.,
    9 min
  • Evangelio Del Día Lunes 2 de Enero | Jesús Es El Cristo | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 02 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Blanco
    II Semana del Tiempo de Navidad
    Liturgia de las Horas Tomo I
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura 1 Juan 2, 22-28
    Salmo 97
    Evangelio Juan 1, 19-28

    “¿Tú quién eres?”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Las angustias, las dificultades y los sufrimientos atraviesan la vida de cada uno, todos nosotros lo conocemos; y muchas veces, la realidad que nos rodea parece ser inhóspita y árida, parecida al desierto en el que resonaba la voz de Juan Bautista, como recuerda el Evangelio de hoy (cf Juan 1, 23). Pero precisamente las palabras del Bautista revelan que nuestra alegría se sostiene sobre una certeza, que este desierto está habitado: «en medio de vosotros —dice— está uno a quien no conocéis» (v 26). Se trata de Jesús, el enviado del Padre que viene, como subraya Isaías «a anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación, y a los reclusos la libertad; a pregonar año de gracia de Yahveh» (61, 1-2). Él vino a la tierra para devolver a los hombres la dignidad y la libertad de los hijos de Dios que solo Él puede comunicar y a dar la alegría por esto. (Angelus, 17 diciembre 2017)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Permanecer en él
    El mensaje central que nos quiere trasmitir san Juan en esta primera lectura es que permanezcamos siempre en Jesús, en el amor de Jesús. Algo que nos reporta sublimes regalos, como vivir en unión con el Hijo y con el Padre y el obsequio de la vida eterna, “y no quedar avergonzados lejos de él en su venida”. Igualmente nos lleva a conocer “acerca de todas las cosas” sin necesidad que nadie más nos enseñe.

    En varias ocasiones, Jesús nos habló de la necesidad de vivir en unión con él permaneciendo en su amor. “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ese da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada”. La fuente y la fuerza de nuestro actuar cristiano está en nuestra unión vital con Cristo.

    Permanecer en el amor de Jesús nos llevará a permanecer en el amor a nuestros hermanos y cumplir así su mandamiento nuevo: “Amaos unos a otro como yo os he amado”. Lo sabemos por nuestra amplia experiencia. Seguir a Jesús, seguir sus pasos y mandatos… supera nuestras fuerzas humanas. Sin él, sin su ayuda, no podemos dar ni un paso en su seguimiento. Pero con su ayuda podemos cumplir nuestra palabra de “te seguiré donde quiera que vayas”. Este es el secreto de un buen cristiano: permanecer unido a Jesús, permanecer en su amor.

    ¿Tú quién eres?
    La vida de Juan era especial. Llamaba la atención. Por eso, los judíos enviaron emisarios a sacerdotes y levitas para preguntarle: “¿Tú quién eres?”.

    Y Juan, amante de vivir y decir la verdad, les confesó que no era ni el Mesías, ni Elías, ni el Profeta. Les dijo claramente que era el precursor y el anunciador de Jesús: “Hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, que existía antes que yo y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia”.

    También nosotros somos los anunciadores de Jesús. Nuestra misión consiste en hablar de Jesús, en presentar a Jesús y su buena noticia: “Este es el Cordero de Dios… Id por todo el mundo y predicad el evangelio”. Aquí nos viene muy bien escuchar las palabras de Juan: “Conviene que él crezca y yo mengue”. Jamás hemos de predicarnos a nosotros mismos, sólo a Jesús, para que habite y crezca en el corazón de las personas. Y que esto mismo suceda en nuestro propio corazón: conviene que Jesús se vaya apoderando más y más de nuestro corazón, que crezca en nuestro corazón, y que nuestros sentimientos e ideas contrarias a Él vayan disminuyendo. Que le dejemos realizar el proceso de cristificación. “Ya no soy yo quien vive es Cristo quien vive en mí”.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
    1 Jn 2, 22-28
    Hijos míos: ¿Quién es el mentiroso, sino aquel que niega que Jesús es Cristo? Ése es el anticristo, porque niega al Padre y al Hijo. Nadie que niegue al Hijo posee al Padre; pero quien reconoce al Hijo, posee también al Padre.
    Que permanezca, pues, en ustedes lo que desde el principio han oído. Si permanece en ustedes lo que han oído desde el principio, también ustedes permanecerán en el Hijo y en el Padre. Ésta es la promesa que él mismo nos hizo: la vida eterna.
    Les he escrito esto, pensando en aquellos que tratan de inducirlos al error. Recuerden que la unción que de él han recibido, permanece en ustedes y no necesitan enseñanzas de nadie; esta unción, que es verdad y no mentira, los ilustra a través de todas las cosas; permanezcan, pues, en él, como la unción les enseña.
    Así pues, hijos míos, permanezcan en él, para que, cuando él se manifieste, tengamos plena confianza y no nos veamos confundidos por él en el día de su venida.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 1, 19-28
    Éste es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén a unos sacerdotes y levitas para preguntarle: “¿Quién eres tú?”
    Él reconoció y no negó quién era. Él afirmó: “Yo no soy el Mesías”. De nuevo le preguntaron: “¿Quién eres, pues? ¿Eres Elías?” Él les respondió: “No lo soy”. “¿Eres el profeta?” Respondió: “No”. Le dijeron: “Entonces dinos quién eres, para poder llevar una respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?” Juan les contestó: “Yo soy la voz que grita en el desierto: ‘Enderecen el camino del Señor’, como anunció el profeta Isaías”.
    Los enviados, que pertenecían a la secta de los fariseos, le preguntaron: “Entonces ¿por qué bautizas, si no eres el Mesías, ni Elías, ni el profeta?” Juan les respondió: “Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno, al que ustedes no conocen, alguien que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle las correas de sus sandalias”.
    Esto sucedió en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan bautizaba.


    Oración

    Padre lleno de amor, que nos has dado como don tuyo a tu Hijo amado, te pedimos que nos conduzcas por medio del Espíritu Santo a la obediencia de la fe y profesemos, junto con toda la iglesia, que Jesús es Señor para gloria tuya y para bendición de todos los hombres que nos hemos adherido a él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

    Acción

    El día de hoy repetiré con la iglesia: Jesús es Señor, para gloria de Dios Padre.

    7 min

About Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
Oraciones, lecturas y alabanzas de cada dia. Las oraciones y lecturas son publicadas en Cinco…