Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Martes 20 de Diciembre | Ven Pronto Hijo De David | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 20 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    IV Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 7, 10-14
    Salmo 23
    Evangelio Lucas 1, 26-38.

    “Se llamará Hijo del Altísimo y su reino no tendrá fin”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    «Alégrate», dice a la Virgen. En una aldea perdida de Galilea, en el corazón de una joven mujer desconocida para el mundo, Dios enciende la chispa de la felicidad para todo el mundo. Y hoy el mismo anuncio va dirigido a la Iglesia, llamada a acoger el Evangelio para que se convierta en carne, vida concreta. Dice a la Iglesia, a todos nosotros: «Alégrate, pequeña comunidad cristiana, pobre y humilde aunque hermosa a mis ojos porque deseas ardientemente mi Reino, tienes sed de justicia, tejes con paciencia tramas de paz, no sigues a los poderosos de turno, sino que permaneces fielmente al lado de los pobres. Y así no tienes miedo de nada sino que tu corazón está en el gozo» (Ángelus, 16 diciembre 2018)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Sor Mª Montserrat Román Sánchez, OP.)
    El Señor, por su cuenta, os dará una señal
    En el libro de la Sabiduría leemos: Amad la justicia, los que regís la tierra, pensad correctamente del Señor y buscadlo con corazón entero. Lo encuentran los que no exigen pruebas, y se revela a los que no desconfían.(Sb 1,1-2). El rey Ajaz es la personificación contraria a este texto del libro de la Sabiduría. Ajaz es un rey incrédulo, idólatra e hipócrita. Teme la amenaza de Israel que se ha aliado con Siria y quiere atacar a Judá. Pero Dios lo tranquiliza y le hace saber, por boca de Isaías (7, 4-10), que no debe temer porque esa amenaza no se llevará a cabo. Ajaz no se fía de Dios y pide ayuda a Egipto.

    El tema central de toda la profecía de Isaías es el conocimiento del Señor y su proyecto de salvación, y ese conocimiento del Señor y su proyecto nos lleva a la fe y a la confianza plena en el Señor. Él es el Dios con nosotros, que nos libra y nos salva y no necesitamos otros diosecillos ni reyezuelos en nuestra vida.

    Dios sabe que Ajaz duda de Él, al igual que conoce también nuestras dudas y nuestra falta de fe. Él no nos pide una fe de “carbonero” como se suele decir, sino que Él fundamenta su Palabra con signos y prodigios y es fiel a sus promesas. Por eso, ante la duda de Ajaz le insiste en que pida una señal y Él se la dará. Y ahí es cuando entra en juego la hipocresía de Ajaz, que sabiéndose un idólatra e incrédulo, muestra a Dios una falsa piedad: no la pido, no quiero tentar a Dios… Él conocía la ley del Señor: Lo encuentran los que no exigen pruebas, y se revela a los que no desconfían(Sb 1,2), pero no vivía según esa ley. ¡Cuántas veces nosotros actuamos de ese modo! Conocemos su Palabra, conocemos su voluntad pero vivimos al margen de Él, pero Dios no vive al margen de nosotros, sino que sale a nuestro encuentro a pesar de nuestra cerrazón y ceguera llevando a cabo su plan de salvación.

    Por eso, Dios le da una señal para que crea porque Él ama a su pueblo y está dispuesto a salvarlo de todos sus enemigos. Así mismo actúa con cada uno de nosotros. Él nos ama, y a pesar de nuestra falta de fe, es el Dios con nosotrosy viene a salvarnos de nuestros enemigos: el pecado y la muerte.

    El salmo responsorial nos dice quiénes recibirán la bendición del Señor: los de manos inocentes y puro corazón que no confían en los ídolos ni juran contra el prójimo en falso. Vivamos al amparo del Altísimo, acerquémonos a Él con corazón sincero y llenos de fe, con el corazón purificado de mala conciencia y con el cuerpo lavado en agua pura. Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos, porque es fiel quien hizo la promesa. Fijémonos los unos en los otros para estimularnos a la caridad y a las buenas obras.(Hb 10, 22-24)

    Será grande, se llamará Hijo del Altísimo y su reino no tendrá fin
    El Señor es fiel a su Palabra y cumple sus promesas. Anunció por boca de Isaías que una virgen concebiría y daría a luz un hijo y le pondría por nombre Emmanuel, Dios con nosotros. En el evangelio de hoy, vemos cumplida esa palabra y a María que se fía plenamente de Dios.

    El pueblo de Israel esperaba un Mesías Salvador. Nosotros aguardamos también al Salvador que nos libre de todo mal; que dé respuesta a tanto sin sentido que hay en nuestra vida y en nuestro mundo. Un Príncipe de la paz que instaure la paz y la justicia tan ausentes en nuestra realidad. Pero tal vez el Dios que esperamos no es el Dios que viene y no sabemos reconocerlo.

    Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y su reino no tendrá fin.Dentro de cinco días lo contemplaremos débil y pequeño, pobre entre los pobres… Nuestras categorías humanas no encajan con el designio de Dios, con sus pensamientos y sus planes. Su grandeza está en su humildad, en su abajamiento para ser y estar entre nosotros y poder ser asequible a todo el mundo: ricos y pobres, grandes y pequeños. Su trono es la Cruz, donde, dando su vida por amor a nosotros, venció al pecado y a la muerte e instauró su Reino en el que, servir es reinar. Tenemos que reconocer que nuestra falta de fe y de esperanza se debe a que, esperamos a un Dios tan distinto… ¿Qué Dios esperamos y qué esperamos de Dios?

    Pero también Dios nos espera a nosotros y espera de nosotros. Nos muestra su plan de salvación y nos pide una respuesta, espera de nosotros nuestra colaboración. Viene a nuestro encuentro, llama a nuestra puerta y espera que abramos para entrar y cenar con nosotros (Ap 3,20).

    En el oficio de lecturas de este día 20 de diciembre, leemos una bella homilía de San Bernardo sobre las excelencias de la Virgen María. Es una homilía al texto del evangelio de hoy y está titulada: Todo el mundo espera la respuesta de María.Sí, todo el mundo espera el SÍ de María, porque gracias a esa respuesta fue posible la Encarnación del Verbo. Pero, sobre todo, es el mismo Dios quien espera esa respuesta, y así lo muestra San Bernardo en esta homilía con estas palabras: Da pronto tu respuesta. Responde presto al ángel, o, por mejor decir, al Señor por medio del ángel; responde una palabra y recibe al que es la Palabra; pronuncia tu palabra y concibe la divina; emite una palabra fugaz y acoge en tu seno a la Palabra eterna. María se fió de esa Palabra, lo supo reconocer, lo aceptó y respondió: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra.

    Hoy, como a María, el Señor viene a nosotros y nos pide que acojamos su Palabra, la hagamos vida en nosotros, para que siga naciendo entre nosotros y se manifieste a través de nuestras obras. ¿Cuál y cómo será tu respuesta?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 7, 10-14
    En aquellos tiempos, el Señor le habló a Ajaz diciendo: “Pide al Señor, tu Dios, una señal de abajo, en lo profundo o de arriba, en lo alto”. Contestó Ajaz: “No la pediré. No tentaré al Señor”.
    Entonces dijo Isaías: “Oye, pues, casa de David: ¿No satisfechos con cansar a los hombres, quieren cansar también a mi Dios? Pues bien, el Señor mismo les dará por eso una señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 1, 26-38
    En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.
    Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.
    El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.
    María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia


    Oración

    Señor, que mi ser lleno de tu presencia sirva para que ilumines al mundo y lo lleves hasta la plenitud de tu amor, yo te ratifico mi disposición de ser tu instrumento; úsame como quieras, Señor, y santifícame.

    Acción

    Este día seré muy consciente de que mi ser es el ser de Cristo, y haré todas las cosas como él las haría.
    8 min
  • Evangelio Del Día Lunes 19 de Diciembre | La Fidelidad De Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 19 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    IV Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Jueces 13, 2-7. 24-25
    Salmo 70
    Evangelio Lucas 1, 5-25

    “¿Cómo estaré seguro de eso?”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Cuando no hay profecía en el pueblo de Dios, el vacío que deja lo llena el clericalismo: es precisamente este clericalismo el que pregunta a Jesús: "¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Con qué legalidad?". Y el recuerdo de la promesa y la esperanza de seguir adelante se reducen sólo al presente: ni pasado ni futuro esperanzador. El presente es legal: si es legal adelante. "¡Señor, que no falten profetas entre tu pueblo!". Todos los bautizados somos profetas. "¡Señor, que no olvidemos tu promesa! ¡Que no nos cansemos de seguir adelante! ¡Que no nos cerremos en las legalidades que cierran las puertas!". (Santa Marta, 16 de diciembre de 2013)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    El nacimiento especial de Sansón
    Después de la caída de nuestros padres y su expulsión del paraíso, nunca nuestro Dios ha dejado de estar de nuestra parte, y de ofrecernos su ayuda de diversos modos. Uno de ellos es a través de distintos personajes, como nos relata la Sagrada Escritura, principalmente en el Antiguo Testamento, antes de la gran ayuda de su Hijo Jesús. Uno de estos personajes es Sansón, del que nos habla la primera lectura.

    Su nacimiento ya está envuelto en una intervención divina especial, puesto que su madre era estéril. Su vida está llena de acontecimientos singulares. Fue juez de Israel durante veinte años. Su principal misión fue luchar contra los filisteos. A pesar de ser traicionado sufriendo la caída de su pelo, que era el símbolo y la fuente de su fuerza especial, al recuperarlo es capaz de derribar la casa donde estaba él y un gran número de filisteos, muriendo todos ellos.

    La lección de esta lectura es que más allá de sus especiales acciones, la vida de Sansón está dirigida y movida por el espíritu de Dios.

    El nacimiento especial de Juan
    Estamos a las puertas de la fiesta del nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios. Es un nacimiento especial. Su madre es María que lo concebirá sin concurso de varón, pero con la intervención del Espíritu. “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, y por esto el hijo engendrado será santo, será llamado Hijo de Dios”.

    El relato evangélico de hoy nos relata los prolegómenos extraordinarios del nacimiento de Juan el Bautista. El ángel Gabriel comunica a Zacarías el nacimiento de un hijo. Algo de lo que Zacarías se atreve a dudar, y así se lo dice al ángel: “¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo y mi mujer es de edad avanzada”. Como consecuencia de su duda, Zacarías quedará mudo hasta el nacimiento de su hijo Juan, que va a ser el precursor de Jesús, el que le anuncie como el Mesías, al que debemos hacer caso.

    Es verdad, la concepción de Jesús y de Juan tienen un carácter extraordinario, y el nacimiento de Jesús va seguir siendo extraordinario, al nacer en una cuadra y tener que ser recostado en un pesebre. Tenemos un Dios sorprendente, al que debemos escuchar siempre para captar la verdad que quiere comunicarnos.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Jueces
    Ju 13, 2-7. 24-25
    En aquellos días, había en Sorá un hombre de la tribu de Dan, llamado Manoa. Su mujer era estéril y no había tenido hijos. A esa mujer se le apareció un ángel del Señor y le dijo: “Eres estéril y no has tenido hijos; pero de hoy en adelante, no bebas vino, ni bebida fermentada, ni comas nada impuro, porque vas a concebir y a dar a luz un hijo. No dejes que la navaja toque su cabello, porque el niño estará consagrado a Dios desde el seno de su madre y él comenzará a salvar a Israel de manos de los filisteos”.
    La mujer fue a contarle a su marido: “Un hombre de Dios ha venido a visitarme. Su aspecto era como el del ángel de Dios, terrible en extremo. Yo no le pregunté de dónde venía y él no me manifestó su nombre, pero me dijo: ‘Vas a concebir y a dar a luz un hijo. De ahora en adelante, no bebas vino ni bebida fermentada, no comas nada impuro, porque el niño estará consagrado a Dios desde el seno de su madre hasta su muerte’ ”.
    La mujer dio a luz un hijo y lo llamó Sansón. El niño creció y el Señor lo bendijo y el espíritu del Señor empezó a manifestarse en él.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 1, 5-25
    Hubo en tiempo de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, del grupo de Abías, casado con una descendiente de Aarón, llamada Isabel. Ambos eran justos a los ojos de Dios, pues vivían irreprochablemente, cumpliendo los mandamientos y disposiciones del Señor. Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril y los dos, de avanzada edad.
    Un día en que le correspondía a su grupo desempeñar ante Dios los oficios sacerdotales, le tocó a Zacarías, según la costumbre de los sacerdotes, entrar al santuario del Señor para ofrecer el incienso, mientras todo el pueblo estaba afuera, en oración, a la hora de la incensación.
    Se le apareció entonces un ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y un gran temor se apoderó de él. Pero el ángel le dijo: “No temas, Zacarías, porque tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu mujer, te dará un hijo, a quien le pondrás el nombre de Juan. Tú te llenarás de alegría y regocijo, y otros muchos se alegrarán también de su nacimiento, pues él será grande a los ojos del Señor; no beberá vino ni licor y estará lleno del Espíritu Santo, ya desde el seno de su madre. Convertirá a muchos israelitas al Señor; irá delante del Señor con el espíritu y el poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia sus hijos, dar a los rebeldes la cordura de los justos y prepararle así al Señor un pueblo dispuesto a recibirlo”.
    Pero Zacarías replicó: “¿Cómo podré estar seguro de esto? Porque yo ya soy viejo y mi mujer también es de edad avanzada”. El ángel le contestó: “Yo soy Gabriel, el que asiste delante de Dios. He sido enviado para hablar contigo y darte esta buena noticia. Ahora tú quedarás mudo y no podrás hablar hasta el día en que todo esto suceda, por no haber creído en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo”.
    Mientras tanto, el pueblo estaba aguardando a Zacarías y se extrañaba de que tardara tanto en el santuario. Al salir no pudo hablar y en esto conocieron que había tenido una visión en el santuario. Entonces trató de hacerse entender por señas y permaneció mudo.
    Al terminar los días de su ministerio, volvió a su casa. Poco después concibió Isabel, su mujer, y durante cinco meses no se dejó ver, pues decía: “Esto es obra del Señor. Por fin se dignó quitar el oprobio que pesaba sobre mí”.


    Oración

    Señor, libérame de aquellos malos hábitos que me esclavizan, quiero sentir la gloriosa libertad de los hijos de Dios en todos los aspectos de mi vida; muéstrame el camino para modificar esas costumbres que me alejan de ti y de mis hermanos. Te lo pido por el gran amor que me tienes.

    Acción

    Hoy haré una lista de los hábitos negativos que están afectando mi vida espiritual, buscaré alguna actividad que los sustituya y trabajaré arduamente para superarlos.
    8 min
  • Evangelio Del Día Sábado 17 de Diciembre | Mañana Vendré | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 17 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    III Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Génesis 49, 2. 8-10
    Salmo 71
    Evangelio Mateo 1, 1-17

    “Libro del origen de Jesucristo”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Una persona sin raíces, que ha olvidado sus raíces, está enferma. Encontrar, redescubrir las propias raíces y tomar la fuerza para seguir adelante, la fuerza para dar fruto y, como dice el poeta, 'la fuerza para florecer porque -dice- lo que el árbol tiene en flor viene de lo que tiene enterrado'. Precisamente esa relación entre la raíz y el bien que podemos hacer. El hombre y la mujer que redescubren sus raíces, que son fieles a su pertenencia, son un hombre y una mujer en la alegría, con alegría y esta alegría es su fuerza. (Santa Marta, 5 de octubre de 2017)

    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Juan José de León Lastra O.P.)

    Judá esta por encima de sus hermanos
    Era necesario que el judío responsable de la redacción de la historia de Israel, su pueblo, fundamentara la primacía de Judá sobre el resto de los hijos de Jacob, de Israel. Así lo decidió el padre de ellos. “Se postrarán ante ti los hijos de tu madre”, llega a decir Jacob.

    Y no solo los hijos de la madre común, sino todos los pueblos le traerán tributos y le rendirán homenaje.

    Queda así bien fundamentada la primacía del pueblo judío, los descendientes de Judá sobre el resto de la humanidad. Esa conciencia de superioridad de los judíos pertenece a su idiosincrasia.

    Solo Jesús se atrevería a decir que vendrán de Oriente y Occidente y alcanzarán el Reino que anuncia y ellos quedarán fuera. Así lo entenderá, luego Pablo, al decir que ante Dios no hay judío ni gentil, como ni amo y esclavo…

    Con esta toma de postura, comienza la reflexión de los ocho días previos a la solemnidad del Nacimiento de Jesús. Hay positivo interés de situar bien a Jesús como miembro del “pueblo elegido”.

    Y para manifestarlo con más claridad está el texto evangélico de Mateo, la genealogía de Jesús
    En la Edad media había un interés en considerarse “cristiano viejo”, que indicaba que por las venas no corría sangre alguna de judío o de musulmán.

    San Mateo, en el texto de la genealogía, quiere dejar patente, la “pureza de sangre” de Jesús.

    Pero además es una demostración de cómo el pueblo judío desarrolla su historia hacia el deseado, hacia el Mesías, que para San Mateo, es Jesús, como señala expresamente en el texto. La lectura y el texto evangélico nos ayudan a situarnos en el tiempo y en la sociedad en que nace Jesús.

    A partir de esa preeminencia de sangre es como entenderemos la revolución de Jesús y de sus seguidores inmediatos más clarividentes, cuando insisten en que Dios no sabe de razas, todos, sea cual sea su raza, son hijos suyos.

    Postura casi inadmisible entonces, quizás en parte ahora, por quienes se atribuían pertenecer al “pueblo elegido”. Si ese pueblo ha sido el elegido, lo es porque a él pertenecía Jesús de Nazaret, que proclamó que todos somos pueblo santo, elegido por Dios.

    Por ello, la universalidad de la dignidad humana, supera las peculiaridades de cada raza.

    Y no está de más que hoy lo tengamos en cuenta, cuando estamos desafiados por racismos, más o menos confesados, que se oponen a abrir nuestras fronteras, también mentales, a los diferentes por diversos factores, también por la raza.

    Algo que es necesario para que se cumpla el deseo del salmo que recitamos en esta eucaristía: “Que en sus días florezca la justicia; y la paz abunde eternamente”.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Génesis
    Gn 49, 2. 8-10
    En aquellos días, Jacob llamó a sus hijos y les habló así:
    “Acérquense y escúchenme, hijos de Jacob;
    escuchen a su padre, Israel.
    A ti, Judá, te alabarán tus hermanos;
    pondrás la mano sobre la cabeza de tus enemigos;
    se postrarán ante ti los hijos de tu padre.
    Cachorro de león eres, Judá:
    has vuelto de matar la presa, hijo mío,
    y te has echado a reposar, como un león.
    ¿Quién se atreverá a provocarte?
    No se apartará de Judá el cetro,
    ni de sus descendientes, el bastón de mando,
    hasta que venga aquel a quien pertenece
    y a quien los pueblos le deben obediencia’’.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 1, 1-17
    Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos; Judá engendró de Tamar a Fares y a Zará; Fares a Esrom, Esrom a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró de Rajab a Booz; Booz engendró de Rut a Obed, Obed a Jesé, y Jesé al rey David.
    David engendró de la mujer de Urías a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abiá, Abiá a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatam, Joatam a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías a Manasés, Manasés a Amón, Amón a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos durante el destierro en Babilonia.
    Después del destierro en Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquim, Eliaquim a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
    De modo que el total de generaciones, desde Abraham hasta David, es de catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, es de catorce, y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, es de catorce.
    8 min
  • Evangelio Del Día Viernes 16 de Diciembre | Seamos Lámparas De Cristo | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 16 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    III Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 56, 1-3. 6-8
    Salmo 66
    Evangelio Juan 5, 33-36

    “Las obras que hago dan testimonio de mí”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    La salvación es un don de amor, y como tal, ofrecido a la libertad humana. Siempre, cuando se habla de amor, se habla de libertad. Un amor sin libertad no es amor. Puede ser interés, puede ser miedo, muchas cosas. Pero el amor siempre es libre. Y, siendo libre, requiere una respuesta libre: requiere nuestra conversión. Es decir, se trata de cambiar de mentalidad. Esta es la conversión: cambiar de mentalidad y cambiar de vida, no seguir más los modelos del mundo, sino el de Dios, que es Jesús, como hizo Jesús y como Él nos enseñó. Por eso, cada momento, cada instante de nuestra existencia es un tiempo precioso para amar a Dios y para amar al prójimo, y así entrar en la vida eterna. (Ángelus, 24 enero 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy (D. Carlos José Romero Mensaque, O.P.)
    Practicad la justicia, porque mi salvación está por llegar
    Este comienzo del denominado Tercer Isaías ofrece un mensaje optimista respecto a la Salvación que no será exclusiva para Israel, sino para todo aquel que siga con fidelidad al Señor. Y lo hace en un momento de dificultades e incertidumbre para los hebreos, que acaban de volver del Destierro y su tierra está ocupada por habitantes de otros pueblos.

    Dios no es privativo de un pueblo ni de una religión, sino que es Padre de todo el género humano y es su máxima alegría otorgarle una Salvación integral que comprende paz y alegría, descubrir su Amor en el que ellos experimentan al dar sin esperar recompensa, a obrar la justicia y a respetar y reconocer a la Fuente de quien todo procede. El mundo, nuestro mundo es llamado a la santidad, a ser el gran Templo del Encuentro.

    El nuevo Israel, la Iglesia, que somos todos, está llamada muy especialmente a propiciar este encuentro de Salvación en un mundo global que, sin embargo, se encuentra profundamente dividido. Es necesario implicarse, ser profeta a tiempo y destiempo en los ámbitos que nos movemos cada día para que Dios se haga presente y sea reconocido en verdad por el Amor.

    Las obras que hago dan testimonio de mí
    El texto del Evangelio de San Juan nos sitúa entre el Antiguo y el Nuevo Testamento y tiene una clarísima conexión con el ya comentado de Isaías. Juan el Bautista es el último profeta de Israel, el que da paso a la Revelación Definitiva de que la Salvación, por fin, ha llegado en la persona de Jesús. Juan es esa lámpara ardiente y brillante que prepara los corazones para la irrupción del Reino.

    Juan, pues, alumbra la venida de Jesús en este Adviento y nos invita a una sincera conversión de vida. Porque lo de Juan fue “un instante de luz”, pero el Nacimiento del Señor es el Acontecimiento por antonomasia de que Dios ha venido para quedarse definitivamente entre nosotros y queriendo ser un hombre entre los hombres sin menguar en nada su divinidad. No es testigo, es la propia Luz que ilumina sin deslumbrar y que se hace extraordinaria claridad en el corazón del mundo y de cada hombre.

    Que este Adviento que estamos viviendo sea para nosotros un tiempo muy especial de discernimiento interior, de conversión profunda de nuestras miserias y pecados que tanto oscurecen la vida propia y la de nuestros prójimos y de velar con alegría en la espera de la “Luz Verdadera que alumbra a todo hombre”.

    "Esperar es un derecho, no un lujo. Esperar no es sólo soñar. Es el medio para transformar los sueños en realidad. Felices los que tienen la audacia de soñar y de estar dispuestos a pagar un precio a fin de que sus sueños puedan hacerse realidad en la historia de los hombres”
    (Cardenal Joseph Suenens)



    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 56, 1-3. 6-8
    Esto dice el Señor:
    "Velen por los derechos de los demás,
    practiquen la justicia,
    porque mi salvación está a punto de llegar
    y mi justicia a punto de manifestarse.
    Dichoso el hombre que hace esto y en ello persevera,
    el que se abstiene de profanar el sábado,
    el que aparta su mano de todo mal.
    No diga el extranjero que ha dado su adhesión al Señor:
    'Sin duda que el Señor me excluirá de su pueblo'.
    A los extranjeros que se han adherido al Señor
    para servirlo, amarlo y darle culto,
    a los que guardan el sábado sin profanarlo
    y se mantienen fieles a mi alianza,
    los conduciré a mi monte santo
    y los llenaré de alegría en mi casa de oración.

    Sus holocaustos y sacrificios serán gratos a mi altar,
    porque mi casa será casa de oración
    para todos los pueblos".

    Esto dice el Señor Dios,
    que reúne a los dispersos de Israel:
    "A los ya reunidos, todavía añadiré otros".


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 5, 33-36
    En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: "Ustedes enviaron mensajeros a Juan el Bautista y él dio testimonio de la verdad. No es que yo quiera apoyarme en el testimonio de un hombre. Si digo esto, es para que ustedes se salven. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y ustedes quisieron alegrarse un instante con su luz.

    Pero yo tengo un testimonio mejor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar y que son las que yo hago, dan testimonio de mí y me acreditan como enviado del Padre".


    Oración

    Dios compasivo y lleno de amor, que has querido que la luz de Cristo llegue a todos los hombres por medio de la predicación del evangelio, concédenos, a quienes hemos sido llamados para llevar esta buena noticia a los demás, que seamos fieles a este mandato y que nos alegremos cuando un hermano vuelve arrepentido a la casa del Padre. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

    Acción

    Dedicaré un momento de oración para pedir a Dios por el bienestar, la bendición y el consuelo de aquellos que considero mis enemigos.
    8 min
  • Evangelio Del Día Jueves 15 de Diciembre | Preparen El Camino Del Señor | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 15 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    III Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 54, 1-10
    Salmo 29
    Evangelio Lucas 7, 24-30

    “Yo envío mi mensajero delante de ti”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Esta fue la etapa más difícil de Juan, porque el Señor tenía un estilo que él no había imaginado, a tal punto que, en la cárcel, sufrió no sólo la oscuridad de la celda, sino la oscuridad de su corazón. Las dudas le asaltaron: Pero ¿será éste? ¿No me habré equivocado? A tal grado, que pide a los discípulos que vayan a Jesús para preguntarle: Pero, ¿eres tú verdaderamente, o tenemos que esperar a otro? (…) Es bello pensar así la vocación del cristiano. En efecto, un cristiano no se anuncia a sí mismo, anuncia a otro, prepara el camino a otro: al Señor. (…) Y finalmente debe ser un hombre que sepa abajarse para que el Señor crezca, en el corazón y en el alma de los demás. (Homilía Santa Marta, 24 junio 2014)

    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.)
    Dios nos asegura su amor eterno
    Isaías nos presenta un relato lleno de imágenes sorprendentes. Dios es el esposo siempre fiel. Israel, la esposa infiel que castigada ha de vivir abandonada, estéril y llena de vergüenza. Pero, ahora Dios la invita a volver a su amor.

    Las palabras de Dios a su pueblo suenan a una ardiente declaración de amor. El pueblo de las infidelidades, desobediencias y traiciones recibe una reafirmación de las promesas divinas que son eternas. La esposa repudiada y nuevamente recibida es por una parte figura de la Iglesia, pero encarna también la historia de los que dan un día un paso marcha atrás en los pactos firmados o se hacen sordos a las insistentes llamadas de Dios.

    Es una imagen valiente y hermosa, que se aplica en el Antiguo Testamento a la relación de Dios con su Pueblo, y en el Nuevo Testamento a la de Cristo con su Iglesia.

    Nuestra historia recibe las influencias coyunturales de la inestabilidad humana...Por fortuna, Dios es siempre fiel. Él nos ofrece su misericordia en Jesucristo. A él se puede llegar a través de purificaciones, de humillaciones y de gloria... Dios permanece fiel; la infidelidad es fruto de la limitación humana. Las “ausencias” de Dios son siempre distanciamiento de los hombres

    Juan, testigo de la luz y de la verdad
    San Lucas nos presenta a dos sectores del pueblo que reaccionan de manera muy distinta ante el anuncio de la venida del Mesías.

    Por una parte, los publicanos, los pecadores públicos peor vistos por la población, respondieron a este anuncio convirtiéndose, volviéndose hacia ese Dios que venía a su encuentro.

    Por otro lado, los fariseos y los letrados no aceptaron el bautismo de conversión de Juan, en parte tal vez por soberbia, por considerarse a sí mismos puros, por no mezclarse con la chusma de los pecadores.

    Y en parte también porque el anuncio de Juan se había producido lejos del Templo de Jerusalén y fuera de las sinagogas, que eran los lugares de culto que ellos tenían controlados y en los que se apoyaba todo su poder.

    Por su soberbia y ambición, como dice san Lucas en una frase impresionante: frustraron el designio de Dios para con ellos. Dios viene a nosotros, pero el ser humano puede frustrar sus designios de amor y de salvación.

    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 54, 1-10
    “Alégrate, tú, la estéril, que no dabas a luz;
    rompe a cantar de júbilo,
    tú que no habías sentido los dolores de parto;
    porque la abandonada tendrá más hijos que la casada,
    dice el Señor.
    Ensancha el espacio de tu tienda,
    despliega sin miedo las lonas,
    alarga las cuerdas, clava bien las estacas,
    porque te extenderás a derecha y a izquierda:
    tu estirpe heredará las naciones
    y poblará las ciudades desiertas.
    No temas, porque ya no tendrás que avergonzarte;
    no te sonrojes, pues ya no te afrentarán;
    antes bien, olvidarás la vergüenza de tus años jóvenes
    y no volverás a recordar el deshonor de tu viudez.
    El que te creó, te tomará por esposa;
    su nombre es ‘Señor de los ejércitos’.
    Tu redentor es el Santo de Israel;
    será llamado ‘Dios de toda la tierra’.
    Como a una mujer abandonada y abatida
    te vuelve a llamar el Señor.
    ¿Acaso repudia uno a la esposa de la juventud?,
    dice tu Dios.
    Por un instante te abandoné,
    pero con inmensa misericordia te volveré a tomar.
    En un arrebato de ira
    te oculté un instante mi rostro,
    pero con amor eterno me he apiadado de ti,
    dice el Señor, tu redentor.
    Me pasa ahora como en los días de Noé:
    entonces juré que las aguas del diluvio
    no volverían a cubrir la tierra;
    ahora juro no enojarme ya contra ti
    ni volver a amenazarte.
    Podrán desaparecer los montes
    y hundirse las colinas,
    pero mi amor por ti no desaparecerá
    y mi alianza de paz quedará firme para siempre.
    Lo dice el Señor, el que se apiada de ti”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 7, 24-30
    Cuando se fueron los mensajeros de Juan, Jesús comenzó a hablar de él a la gente, diciendo: “¿Qué salieron a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿O qué salieron a ver? ¿Un hombre vestido con telas preciosas? Los que visten fastuosamente y viven entre placeres, están en los palacios. Entonces, ¿qué salieron a ver? ¿Un profeta? Sí, y yo les aseguro que es más que profeta. Es aquel de quien está escrito: Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Yo les digo que no hay nadie más grande que Juan entre todos los que han nacido de una mujer. Y con todo, el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él”.
    Todo el pueblo que lo escuchó, incluso los publicanos, aceptaron el designio de justicia de Dios, haciéndose bautizar por el bautismo de Juan. Pero los fariseos y los escribas no aceptaron ese bautismo y frustraron, en su propio daño, el plan de Dios.


    Oración

    Dios rico en misericordia, que con amor eterno nos has amado, haz que nosotros correspondamos a ese amor con un espíritu de gratitud y ayúdanos a amarte con la misma intensidad con que tú lo haces para que, a imagen de tu Hijo amado, nuestro amor por ti se muestre en el servicio, y el amor al prójimo, se muestre en la donación de la propia vida en el servicio y la solidaridad.

    Acción

    El día de hoy mostraré mi amor a quienes me rodean sirviendo a quien me lo solicite o siendo solidario con aquél que sufre y sé que necesita de mí.
    6 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 14 de Diciembre | Encontrarse Con Jesús | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 14 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    III Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 45, 6-8. 18. 21-25
    Salmo 84
    Evangelio Lucas 7, 19-23

    “¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?”


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Macu Becerra O.P.)
    Como el agua empapa la tierra…
    Isaías, como buen profeta, expone con sus palabras la presencia de Dios. Sabemos que hasta en el desierto, con su aridez y su falta de expresión de vida, al caer el agua hace germinar lo pequeño y en breve da muestra de lo que parece imposible. Así es la presencia de Dios en la persona, por muy árido que parezca su corazón, una mínima experiencia de Dios hace que brote de ella lo más bello.

    Una de las actividades que hemos hecho de pequeños en el colegio es poner una lenteja en un poco de algodón húmedo, en un breve espacio de tiempo comienza a deshacerse la lenteja de su forma habitual y a salir de ella un brote. Nuestro asombro cuando lo vemos la primera vez nos llega a pensar en un milagro, en algo sorprendente, que no deja de serlo, pero lo cierto es que es un proceso muy normal y ocurre en cada ser humano de forma continua, si somos capaces de dar a nuestra vida una pequeña expresión de ánimo, de ella brotará vida e ilusión.
    La Palabra de Dios es lo que hace cuando cala en nuestro corazón, como el agua en la tierra, permite que nuestra vida se transforme en algo nuevo, sorprendente, productivo, porque Dios encuentra siempre la palabra oportuna para hacernos salir de nuestra rutina y alentar nuestros pasos hacia lo nuevo y lo que muestra vida en medio de un desierto.

    … así Dios hace dar fruto a nuestra vida
    Jesús, escucha una pregunta “¿Eres tú el que has de venir, o tenemos que esperar a otro?”. La duda en el ser humano es normal, cuando somos adultos, somos desconfiados por naturaleza, ya que la experiencia nos hace dudar de lo que nos ocurre, de lo que tenemos alrededor, de pequeños, la inocencia nos permite confiar en todos y en todo.

    Al escuchar la pregunta, Jesús no responde con palabras a los que se la plantean, sino que delante de ellos, atendió a los que estaban con él, curándolos de sus males y entonces se dirigió a ellos para que fueran a dar testimonio de lo que habían visto.

    La palabra sin un verdadero sentido no tiene ningún valor. Sabemos de sobra que los discursos pueden ser muy bellamente elaborados, pero si no van acordes a una acción quedan completamente vacíos de contenido y se van al olvido rápidamente. Es mucho más válido cuando el discurso va precedido de una acción que dé sentido a las palabras que se van a pronunciar, o que a la vez que se habla se va actuando, ya lo dice el refrán “una imagen vale más que mil palabras” y Jesús demostró en todo momento que la Palabra se hizo carne porque en Él se cumplió la palabra de los Profetas, el anuncio del Mesías, lo que Dios fue transmitiendo al Pueblo a través de todos aquellos que ponía en el camino y en la vida del Pueblo elegido.

    ¿Dejamos que la Palabra inunde nuestro corazón para que demos vida? ¿Va nuestra palabra acompañada de testimonio de lo que transmitimos?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 45, 6-8. 18. 21-25
    “Yo soy el Señor y no hay otro.
    Yo soy el artífice de la luz
    y el creador de las tinieblas,
    el autor de la felicidad y el hacedor de la desgracia;
    yo, el Señor, hago todo esto.
    Dejen, cielos, caer su rocío
    y que las nubes lluevan la justicia;
    que la tierra se abra y haga germinar la salvación
    y que brote juntamente la justicia.
    Yo, el Señor, he creado todo esto”.
    Esto dice el Señor,
    el que creó los cielos,
    el mismo Dios que plasmó y consolidó la tierra;
    él no la hizo para que quedara vacía,
    sino para que fuera habitada:
    “Yo soy el Señor y no hay otro.
    ¿Quién fue el que anunció esto desde antiguo?
    ¿Quién lo predijo entonces?
    ¿No fui yo, el Señor?
    Fuera de mí no hay otro Dios.
    Soy un Dios justo y salvador
    y no hay otro fuera de mí.
    Vuélvanse a mí y serán salvados,
    pueblos todos de la tierra,
    porque yo soy Dios y no hay otro.
    Lo juro por mí mismo,
    de mi boca sale la verdad,
    las palabras irrevocables:
    ante mí se doblará toda rodilla
    y por mí jurará toda lengua, diciendo:
    ‘Sólo el Señor es justo y poderoso’.
    A él se volverán avergonzados
    todos los que lo combatían con rabia.
    Gracias al Señor, triunfarán gloriosamente
    todos los descendientes de Israel’’.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 7, 19-23
    En aquel tiempo, Juan envió a dos de sus discípulos a preguntar a Jesús: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?” Cuando llegaron a donde estaba Jesús, le dijeron: “Juan el Bautista nos ha mandado a preguntarte si eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro”.
    En aquel momento, Jesús curó a muchos de varias enfermedades y dolencias y de espíritus malignos, y a muchos ciegos les concedió la vista. Después contestó a los enviados: “Vayan a contarle a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Dichoso el que no se escandalice de mí”.


    Oración

    Padre Todopoderoso, que sabiamente has creado el universo y cuanto lo llena y que has previsto la salud de todos los hombres en el acontecimiento Cristo, te pedimos un espíritu de gratitud y un empeño de fidelidad a las palabras de tu Hijo para que, siendo dóciles al Espíritu Santo, merezcamos todo don que procede de Ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

    Acción

    Dedicaré 20 minutos para anotar en una libreta todo aquello por lo que tengo que darle gracias a Dios. Y elevaré a él mi corazón agradecido.
    6 min
  • Evangelio Del Día Martes 13 de Diciembre | Tu Como Predicas | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 13 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    III Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Sofonías 3, 1-2. 9-13
    Salmo 33
    Evangelio Mateo 21, 28-32

    “Se arrepintió y fue”


    Reflexión del Evangelio de hoy (Sor Teresa de Jesús Cadarso O.P.)
    Dejaré en ti un resto
    El profeta Sofonías nos habla hoy del espíritu de pobreza como actitud esencial que nos anima a asimilar en este tiempo de adviento. La ciudad, dice, no ha aceptado la lección, pero ¿quién necesita que le den lecciones? No ha confiado en el Señor ¿para qué, si yo me encargo de todo? No ha recurrido al Señor ¿a quién le hace falta cuando nos creemos todopoderosos? Pero Yahvé, por amor y no por castigo, arrancará su orgullosa arrogancia y el pueblo buscará finalmente su refugio en el Señor. Porque solo a quien se sienta pobre y necesitado le dirá algo el Misterio de la Navidad. Puede que prepararnos para celebrar esta fiesta sea más un dejarse despojar que un acaparar méritos; es posible que vivir el adviento consista más en irse dejando desnudar en lo que somos para presentarnos ante Jesús Niño-Dios, que un revestirnos de apariencias.

    Ante la arrogancia y la soberbia del ser humano que quiere ser como Dios, Yahvé no se impone con argumentos ni exhibiciones de fuerza, poder y capacidades. Al contrario, nos desarma con su humildad que se abaja hasta hacerse uno de tantos. Encontrarnos con este Dios que se hace hombre pasa por palpar nuestra humanidad más vulnerable, quedarse en un resto, que se sabe sin fuerzas, incapaz, impotente y… entonces sí, podremos maravillarnos de este Dios que se pone a nuestra altura y que se ha convertido en nuestro refugio. Los pobres de Yahvé son los únicos que llegan al portal y celebran verdaderamente la Navidad porque, en su pobreza, pueden vivir la gratuidad que dentro de unos días nos recordará san Agustín: «Busca méritos, busca justicia, busca motivos; y a ver si encuentras algo que no sea gracia». Por consiguiente, para quien crea saberlo todo, para quien piense que todo lo consiguen sus fuerzas, que todo se puede comprar, o que algo depende de él… le será muy difícil penetrar en el Misterio de la gratuidad absoluta que es Dios hecho hombre.

    ¿Hay alguna dimensión en mi vida, alguna fortaleza, que me resisto a entregarle al Señor, de la que me hago dueño en lugar de instrumento?

    Los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios
    A la parábola que hoy Jesús nos presenta parece que se le aplica bien el famoso refrán: obras son amores y no buenas razones. Como si ese fuese el código con el que hubiera que interpretarla. Que a Dios no le importan tanto los discursos, la imagen que damos o la fama con que nos etiquetan, cuanto los hechos. Pero, siendo cierto esto, la Palabra es aún más profunda y sutil en lo que nos quiere revelar.

    Lo cierto es que se podrían haber enumerado a otros hijos. Por ejemplo, un hijo que, atendiendo a la petición del padre y diciendo sí, hubiera realmente ido a trabajar; u otro que, respondiendo de entrada que no, no fuera a la viña. Pero no. La parábola omite esos ejemplos y presenta dos hijos en los que la palabra no concuerda con los hechos. Parece que se centra en los incoherentes. Y, aun así, de uno de ellos se dice que cumplió la voluntad del padre. Sorprendentemente, tolera la incoherencia, pero no acepta la hipocresía.

    Los sumos sacerdotes y ancianos a los que habla Jesús son, a los ojos del pueblo, un modelo a seguir. Y, sin embargo, les asegura que los publicanos y prostitutas les adelantarán en el Reino de los Cielos. Da la impresión que el problema no es tanto ser pecador, como creerse justo. Todos son incoherentes, y pecadores. La diferencia es que estos últimos tienen conciencia de su condición de pecado, que es público, y eso les puede hacer volverse al Señor, arrepentirse.

    En este tiempo de adviento, el Padre nos concede, una nueva oportunidad. Nos regala un tiempo para darnos cuenta de nuestras desobediencias; de las muchas veces que le hemos dicho que no, y enmendar nuestras palabras e incluso nuestras acciones. Nos dice que no lo tiene en cuenta si estamos dispuestos a arrepentirnos. Él ya sabe de nuestras incoherencias y las quiere aprovechar. Son una ocasión para no caer en la hipocresía de creernos justos, sin necesidad de Dios, que es el mayor peligro. Cada incoherencia, cada no que le hemos dicho a Dios, se puede convertir en una oportunidad de volvernos de nuevo a su Misericordia; de darnos cuenta que no tenemos nada de qué presumir, que no somos hijos modélicos. Y, aun así, nos ama, quiere venir a nosotros. Dios cuenta con nuestras incoherencias y estas no nos excluyen de llegar al Portal. Pero la hipocresía sí nos excluye por sí misma, no nos puede conducir a un establo, lo repele, se aleja de allí, se desvía porque se escandaliza de que Dios se abaje tanto y tan gratuitamente.

    ¿Cómo es mi respuesta a las invitaciones del Señor? ¿Me preocupo de dar buena imagen, decir a todo que sí, pero luego descuido mi respuesta concreta? ¿Hay algo en lo que haya dicho que no últimamente? ¿Estaría dispuesto a cambiar mi respuesta? ¿qué me lo impide? ¿cómo juzgo a mis hermanos? ¿desde el creerme justo? ¿o soy capaz de reconocer que, en muchas cosas, van por delante de mí?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Sofonías
    So 3, 1-2. 9-13
    “¡Ay de la ciudad rebelde y contaminada,
    de la ciudad potente y opresora!
    No ha escuchado la voz,
    ni ha aceptado la corrección.
    No ha confiado en el Señor,
    ni se ha vuelto hacia su Dios.
    Pero hacia el fin daré otra vez a los pueblos labios puros,
    para que todos invoquen el nombre del Señor
    y lo sirvan todos bajo el mismo yugo.
    Desde más allá de los ríos de Etiopía,
    hasta las últimas regiones del norte,
    los que me sirven me traerán ofrendas.
    Aquel día no sentirás ya vergüenza de haberme sido infiel,
    porque entonces yo quitaré de en medio de ti
    a los orgullosos y engreídos,
    y tú no volverás a ensoberbecerte en mi monte santo.
    Aquel día, dice el Señor,
    yo dejaré en medio de ti, pueblo mío,
    un puñado de gente pobre y humilde.
    Este resto de Israel
    confiará en el nombre del Señor.
    No cometerá maldades ni dirá mentiras;
    no se hallará en su boca una lengua embustera.
    Permanecerán tranquilos
    y descansarán sin que nadie los moleste’’.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 21, 28-32
    En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: ‘Hijo, ve a trabajar hoy en la viña’. Él le contestó: ‘Ya voy, señor’, pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Éste le respondió: ‘No quiero ir’, pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?” Ellos le respondieron: “El segundo”.
    Entonces Jesús les dijo: “Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él”.


    Oración

    Señor, he escuchado muchas veces tus palabras de amor y, sin embargo, yo no he sido capaz de realizar ni siquiera el más mínimo cambio en mi vida. Graba tu ley en mi corazón y enséñame a guardar tus preceptos.

    Acción

    Haré un examen de conciencia con el fin de seguir haciendo una vía recta para que Dios pueda manifestarse en mi vida.
    8 min
  • Evangelio Del Día Lunes 12 de Diciembre | La Virgen De Guadalupe | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 12 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Blanco
    III Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 7, 10-14
    Salmo 66
    Evangelio Lucas 1, 39-48

    “¿Con qué autoridad haces esto?”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    "El 'Sí' de María abre la puerta al 'Sí' de Jesús. [...] Como dice Pablo a los Corintios, Jesucristo es el 'Sí' de Dios: Él es el 'Sí'. [...] Hoy es un hermoso día para agradecer al Señor por habernos enseñado este camino del 'Sí'. Todos nosotros, durante cada día, debemos decir 'Sí' o 'No'. Hoy sería bueno pensar si siempre decimos 'Sí' o si algunas veces nos escondemos, agachando la cabeza, como Adán y Eva, ... [o titubeamos] sin decir un claro 'No' a lo que no se entiende...o haciendo solo 'a medias' lo que Dios pide y que no entendemos. Hoy es la fiesta del 'Sí' total. En el 'Sí' de María está el 'Sí' de toda la Historia de la Salvación, y allí comienza el último 'Sí' del hombre y de Dios. Que el Señor nos conceda la gracia de entrar en este camino de hombres y mujeres que han sido capaces de decir Sí". (Santa Marta 4 de abril de 2016)

    Reflexión del Evangelio de hoy
    Una de las actitudes constantes en la vida de María es su servicio. Ya desde el evangelio, en el pasaje que hoy nos propone la liturgia, María se presenta como la servidora, la que está siempre atenta a las necesidades del prójimo.

    Desde que Jesús nos la dejó como Madre, ella, con gran amor y diligencia, continúa realizando esta acción de amor con sus hijos. Cuando María de Guadalupe aparece, viene a darle nuevas fuerzas a un pueblo que se encuentra en crisis después de la caída del Imperio Azteca. Las palabras que dijo a Juan Diego son el signo, y a la vez promesa perenne, que nos ayudan a confiar en ella y en su poderosa intercesión: "Por qué temes, ¿no estoy yo aquí que soy tu Madre?".

    Por un lado quisiera hoy invitarte a crecer en esta confianza amorosa a nuestra Madre Santísima, y por otro lado, adoptar esta actitud de servicio característico de María. A María Santísima le gusta ser venerada y amada, pero mucho más le gusta ser imitada.


    LECTURA DEL DÍA
    Isaías 7, 10-14
    En aquellos tiempos, el Señor le habló a Ajaz diciendo: «Pide al Señor, tu Dios, una señal de abajo, en lo profundo o de arriba, en lo alto». Contestó Ajaz: «No la pediré. No tentaré al Señor».

    Entonces dijo Isaías: «Oye, pues, casa de David: ¿No satisfechos con cansar a los hombres, quieren cansar también a mi Dios? Pues bien, el Señor mismo les dará por eso una señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros».


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lucas 1, 39-48
    En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

    Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor".

    Entonces dijo María: "Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava".


    Oración

    Señor, que mi ser lleno de tu presencia sirva para que ilumines al mundo y lo lleves hasta la plenitud de tu amor, yo te ratifico mi disposición de ser tu instrumento; úsame como quieras, Señor, y santifícame.

    Acción

    Este día seré muy consciente de que mi ser es el ser de Cristo, y haré todas las cosas como él las haría.
    6 min
  • Evangelio Del Día Sábado 10 de Diciembre | Estás Listo Para Que Nazca En Ti | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 10 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    II Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Eclesiástico 48, 1-4. 9-11
    Salmo 79
    Evangelio Mateo 17, 10-13

    “Elías vendrá y lo renovará todo”


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Emilio García Álvarez O.P.)

    Los profetas, anunciadores de promesas mesiánicas
    En esta primera parte del Adviento predominan los textos de los profetas, especialmente de Isaías. Sin embargo, hoy se introduce un fragmento del libro del Eclesiástico, un libro que proclama la sabiduría de Dios en la creación y en la historia de Israel. Dentro de esa historia se sitúa el elogio admirado del profeta Elías y de su vigorosa intervención en una época de infidelidades del pueblo. Aparece como prototipo de lo que es un profeta: un hombre de Dios, cuya autoridad le viene de su familiaridad con la Palabra de Dios, para hablar en público denunciando las injusticias y proclamando la utopía escatológica, es decir, el cumplimiento de las promesas mesiánicas de Dios.

    Los profetas han estado en contacto con la historia del pueblo y con los problemas de su tiempo; es verdad que han proferido graves amenazas en diversas ocasiones, pero sobre todo han abierto perspectivas luminosas hacia el futuro, instando al cumplimiento de la voluntad de Dios. Han contribuido al avance de la religiosidad de Israel y han sido los grandes forjadores de esperanzas.

    El Adviento es también un tiempo de esperanza. Evocar a Elías es evocar un horizonte de promesas que, como sabemos, se han cumplido básicamente con la venida del Mesías. Pero es al mismo tiempo evocar, todavía de lejos, la realización definitiva de esas promesas con el retorno triunfante de Cristo al final de los tiempos. Las palabras de los profetas, por ser palabra de Dios, nos aseguran un futuro de plenitud que no puede fallar. ¿Les daremos crédito? ¿Las tendremos en cuenta para orientar nuestra vida en función de sus recomendaciones o de sus advertencias?

    Las promesas de Dios se cumplen en el Mesías sufriente
    Después de la escena de la transfiguración, en la que aparecía Elías al lado de Jesús, los tres apóstoles que contemplaron la visión preguntan al Maestro qué hay de ese profeta que dicen los letrados que va a volver. Jesús les confirma que, efectivamente, Elías tenía que venir, pero añade que ya ha venido y ha iniciado una renovación radical. Y tras él también el Hijo del hombre –es decir, Jesús mismo- viene con un propósito renovador de todo. Pero ni uno ni otro han sido reconocidos ni aceptados, sino que han sido desoídos y maltratados.

    Los discípulos comprendieron que, al hablarles de Elías, les estaba hablando de Juan Bautista: identificaron sin gran dificultad al precursor con aquel gran profeta. En cambio, no fueron capaces –todavía no- de reconocer a Jesús en la figura del Hijo del hombre que tenía que padecer. También la gente había dicho de él que era un profeta, y el mismo Pedro lo había confesado como el Mesías (Mt 16, 14.16); pero de ahí a admitir que tenía que morir precisamente por serlo había un abismo.

    Los profetas hablaron en nombre de Dios y tuvieron que sufrir por hacer oír la palabra de Dios a sus contemporáneos. Jesús hablaba en nombre de Dios y eso le costó la vida. Él mismo les anticipó varias veces a sus discípulos que ése iba a ser su destino, pero éstos no fueron capaces de creerlo. Sólo la resurrección les hizo comprender que la muerte es el camino necesario para alcanzar el don de la vida verdadera.
    Y nosotros, que vivimos después de la resurrección de Jesús, ¿hemos comprendido ese vínculo entre la muerte y la vida? ¿Cómo lo asumimos en nuestra experiencia personal y en nuestro testimonio cristiano?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 30, 19-21. 23-26
    Esto dice el Señor Dios de Israel:
    “Pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén,
    ya no volverás a llorar.
    El Señor misericordioso, al oír tus gemidos,
    se apiadará de ti y te responderá, apenas te oiga.
    Aunque te dé el pan de las adversidades
    y el agua de la congoja,
    ya no se esconderá el que te instruye;
    tus ojos lo verán.
    Con tus oídos oirás detrás de ti una voz que te dirá:
    ‘Éste es el camino.
    Síguelo sin desviarte,
    ni a la derecha, ni a la izquierda’.
    El Señor mandará su lluvia
    para la semilla que siembres
    y el pan que producirá la tierra
    será abundante y sustancioso.
    Aquel día, tus ganados pastarán en dilatadas praderas.
    Los bueyes y los burros que trabajan el campo,
    comerán forraje sabroso,
    aventado con pala y bieldo.
    En todo monte elevado y toda colina alta,
    habrá arroyos y corrientes de agua
    el día de la gran matanza,
    cuando se derrumben las torres.
    El día en que el Señor vende las heridas de su pueblo
    y le sane las llagas de sus golpes,
    la luz de la luna será como la luz del sol;
    será siete veces mayor,
    como si fueran siete días en uno’’.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 9, 35–10, 1. 6-8
    En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.
    Después, llamando a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias. Les dijo: “Vayan en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente”.
    6 min
  • Evangelio Del Día Viernes 9 de Diciembre |Madurar En La Fe | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 09 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    I Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 29, 17-24
    Salmo 26
    Evangelio Mateo 9, 27-31

    “La sabiduría se ha acreditado por sus obras”


    Reflexión del Evangelio de hoy (D. Oscar Salazar, O.P.)
    Dios nos conduce hacia el bien
    Este texto de Isaías es un lamento por la infidelidad del pueblo a los mandamientos de Yahvé. Una desobediencia que les traerá el destierro y la destrucción. No eran esos los designios que Dios tenía para su pueblo, que ya desde Abraham ha ido postulando y prometiendo: un camino de paz, de justicia, de bienestar, de progreso y multiplicación. La ley de Dios ayuda al pueblo y lo acompaña hacia una realización feliz y justa. Seguir los mandamientos de Dios es pervivir en una sociedad pacífica, armoniosa, igualitaria y de bienestar. Por eso el pueblo tiene que aprender a escuchar las lecciones del Señor que enseña para nuestro bien. Debe dejarse guiar por el buen camino de sus enseñanzas, para alcanzar una vida en plenitud para todo el pueblo y su descendencia. Pero cuesta mantenerse atento a la trascendencia. Cuesta abrir el corazón a la sabiduría divina, saber identificar la voluntad de Dios por encima de nuestras cortedades y caprichos. Pensar la vida desde Dios nos abre a un proyecto de felicidad, de satisfacción, de encuentro con los demás y con nosotros mismos. Un proyecto donde se realiza el designio y la sabiduría de Dios.

    El que sigue al Señor encuentra la luz de la vida
    Y en esta misma senda de caminar al encuentro con el Señor, manifestación de la sabiduría de Dios, nos orienta Mateo en el evangelio de hoy, al reproducir las palabras de Jesús juzgando a su generación. Jesús se presenta a sí mismo como el enviado de Dios y maldice a esta generación que no ha sabido reconocerle, que malinterpreta sus palabras y sus gestos, acusándole de borracho y pecador. Pero Jesús les conmina al seguimiento, a que imiten sus acciones, guarden y cumplan sus palabras. Jesús es la revelación del Padre, es el camino de la verdadera salvación. Nuevamente se nos invita, como en la lectura del profeta Isaías, a disponer nuestra mente y nuestro corazón a ese conocimiento insondable que es Dios. A vivir la vida desde la confianza y la presencia de Dios en nuestro quehacer diario. A dejar que la Palabra nos ilumine y sepamos discernir lo bueno y positivo desde Jesús. Aceptar ser mansos y humildes, como Jesús, para que Dios pueda enseñarnos y pueda expresarse en nuestras decisiones y actuaciones y llegar a construir el Reino que desde la eternidad Dios tiene diseñado para la humanidad. Hay que estar dispuesto para escuchar a Dios. Hay que despojarse de uno mismo para que la sabiduría de Dios pueda abarcar nuestra pequeñez, y ser conscientes que desde Dios lo podemos todo, pero sin El somos insignificantes. Y es por la fe y la confianza en Jesús como llegamos a recibir ese don de Dios que es participar en su sabiduría. Es en el seguimiento y la amistad con Jesús como conocemos al Padre. Esto significa el adviento y esta es la disposición que la Iglesia nos pide para este tiempo litúrgico especial de preparación a la venida del Señor. El Señor viene y hay que disponer nuestro corazón para que la palabra tenga entrada en él. Dios se hace hombre para revelarnos su amor. Quiere que aprendamos a ser hombres de paz, hombres de concordia. Que nuestras aportaciones al mundo sean reflejo del bien que Dios quiere para los hombres. Desea que ayudemos a construir un Reino de fraternidad universal, de olvido y repudio de la violencia y la desigualdad. Esa es la voluntad de Dios, que seamos verdaderos instrumentos del amor de Dios en todas las actuaciones y tareas de nuestra vida.

    ¿Reservamos cada día un momento para ponernos en presencia de Dios, a la escucha de su palabra y su voluntad?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 48, 17-19
    Esto dice el Señor, tu redentor,
    el Dios de Israel:
    “Yo soy el Señor, tu Dios,
    el que te instruye en lo que es provechoso,
    el que te guía por el camino que debes seguir.
    ¡Ojalá hubieras obedecido mis mandatos!
    Sería tu paz como un río
    y tu justicia, como las olas del mar.
    Tu descendencia sería como la arena
    y como granos de arena, los frutos de tus entrañas.
    Nunca tu nombre hubiera sido borrado
    ni arrancado de mi presencia”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 11, 16-19
    En aquel tiempo, Jesús dijo: “¿Con qué podré comparar a esta gente? Es semejante a los niños que se sientan en las plazas y se vuelven a sus compañeros para gritarles: ‘Tocamos la flauta y no han bailado; cantamos canciones tristes y no han llorado’.
    Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dijeron: ‘Tiene un demonio’. Viene el Hijo del hombre, y dicen: ‘Ése es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y gente de mal vivir’. Pero la sabiduría de Dios se justifica a sí misma por sus obras”.


    Oración

    Señor, necesito de tu Santo Espíritu para disponer de una senda recta por la cual puedas llegar a mi corazón.

    Acción

    Revisaré cuáles son las montañas que me faltan allanar y los valles que debo rellenar en mi vida.,
    6 min

About Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
Oraciones, lecturas y alabanzas de cada dia. Las oraciones y lecturas son publicadas en Cinco…