Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Sábado 26 de Noviembre| Eres Mi Fortaleza | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 26 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXIV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Apocalipsis 22, 1-7
    Salmo 94
    Evangelio Lucas 21, 34-36

    “Estad, pues, despiertos en todo tiempo”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Y nosotros, hermanos y hermanas, preguntémonos: ¿en qué estamos invirtiendo la vida? ¿En cosas que pasan, como el dinero, el éxito, la apariencia, el bienestar físico? De estas cosas, no nos llevaremos nada. ¿Estamos apegados a las cosas terrenas como si tuviéramos que vivir aquí para siempre? Mientras somos jóvenes y tenemos salud, todo va bien, pero cuando llega la hora de la despedida, debemos dejar todo. La Palabra de Dios hoy nos advierte: la escena de este mundo pasa. Y solamente permanecerá el amor. Por consiguiente, fundar la vida sobre la Palabra de Dios no es evadirse de la historia, es sumergirse en las realidades terrenas para hacerlas firmes, para transformarlas con el amor, imprimiéndoles el sello de la eternidad, el signo de Dios. (Angelus, 14 noviembre 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Isidoro Crespo Ganuza O.P.)

    Maranatá. ¡ven, señor Jesús!
    El libro del Apocalipsis es: el Evangelio del Resucitado, que nos muestra por medio de Juan, la Buena Noticia de las consecuencias del Misterio pascual.

    Es anuncio de la vida nueva que nace del trono de Dios y del Cordero como un río de agua vivificante que sana, da fecundidad, y nos sitúa en el Paraíso, en la Nueva Jerusalén donde veremos cara a cara al Señor.

    Estas palabras son ciertas, son Evangelio que nos muestra lo que va a suceder muy pronto Mira que estoy para llegar… Llega Él, para hacer actual y presente la salvación para todos, salvación que es consecuencia del Misterio Pascual del Cordero que lleva a plenitud el misterio de amor y el don total del Esposo a la esposa.

    Dichoso, bienaventurado quien tiene presente el mensaje profético contenido en este libro. El mensaje del libro nos desvela que el Cordero está en el trono de Dios mismo hecho don de vida para los humanos.

    El mensaje desvela los acontecimientos de la historia, con mirada profética, con el mirar de Dios que es el amor de redención para el mundo.

    Bienaventurado si ves en el Cordero la salvación de la humanidad y clamas con el Salmo Maranatá. ¡Ven, Señor Jesús! Sal 94

    La venida del Hijo del hombre
    Ante la llegada del Día del Hijo del hombre, el evangelio nos desvela el definitivo triunfo de Jesús-Mesías para darnos esperanza, para animar nuestra vida ética.
    Ante la llegada, comportamiento negativo a evitar.
    Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida.

    Jesús nos recuerda que esta vida tiene un aspecto pasajero. Nos urge a no ser sorprendidos cuando llegue, sin estar preparados, éste no es un tiempo para estar distraídos, centrados en nuestro yo, insensibles al sufrimiento, a la injusticia y el dolor de nuestro prójimo, que hace pesado nuestro corazón.

    Ante esa llegada, comportamiento positivo a asumir
    ‘Velad’. Suplicad, (orad) para manteneros en pie ante el hijo del hombre
    Velad, suplicad, es: Despertar en nosotros la capacidad de recibir la Salvación, obra de Dios. Vivir en oración, nos une a Dios y nos sensibiliza ante el sufrimiento y el dolor de nuestro prójimo y nos orienta a nuestra meta, que es vivir el Reino de Dios.

    Es, preparar y desear la segunda venida recordando con amor y gratitud la primera. Es ser hoy signo e instrumento de la misericordia del Padre.
    La actitud del cristiano está orientada a desvelar la acción de Dios en el mundo mediante la encarnación de los valores que Cristo instauró como ley del Reino. Estar de pie, ante Cristo, es estar atentos, reconociendo el paso de Dios en medio de las tareas de la vida.

    ¿Qué actitudes necesitas despertar en tu vida cristiana?
    Vive despierto, esperando con alegría la llegada salvadora de Cristo.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Apocalipsis
    Apoc 22, 1-7
    El ángel del Señor me mostró a mí, Juan, el río del agua que da la vida, reluciente como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero. En el centro de la plaza de la ciudad y en cada lado del río, crecía un árbol de la vida, que daba doce cosechas al año, una cada mes, y sus hojas sirven para dar la salud a las naciones. Ahí no habrá ya ninguna maldición.
    En la ciudad estará el trono de Dios
    y el del Cordero,
    y sus servidores le darán culto,
    lo verán cara a cara,
    y llevarán su nombre en la frente.
    Ahí no habrá ya noche
    ni habrá necesidad de lámparas o de sol,
    porque el Señor Dios los iluminará con su luz
    y reinarán por los siglos de los siglos.
    Luego el ángel me dijo: “Estas palabras son verdaderas y dignas de crédito. El Señor Dios, que inspiró a los profetas, ha enviado su ángel para comunicar a sus servidores lo que tiene que suceder en breve. Ya estoy a punto de llegar. Dichoso quien le hace caso al mensaje profético contenido en este libro”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 21, 34-36
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Estén alerta, para que los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.
    Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre’’.
    8 min
  • Evangelio Del Día Viernes 25 de Noviembre | Vivir El Presente | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 25 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXIV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Apocalipsis 20, 1-4. 11-21, 2
    Salmo 83
    Evangelio Lucas 21, 29-33

    “El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Las palabras del Señor no pasan. Establece una distinción entre las cosas penúltimas, que pasarán, y las cosas últimas, que permanecerán. Es un mensaje para nosotros, para orientarnos en nuestras decisiones importantes de la vida, para orientarnos sobre en qué conviene invertir la vida. ¿En lo que es transitorio, o en las palabras del Señor, que permanecen para siempre? Evidentemente, en estas. Pero no es fácil. De hecho, las cosas que caen bajo nuestros sentidos y nos dan satisfacción inmediata nos atraen, mientras que las palabras del Señor, aunque son hermosas, van más allá de lo inmediato y requieren paciencia. Estamos tentados de agarrarnos a lo que vemos y tocamos y nos parece más seguro. Es humano, la tentación es esa. Pero es un engaño, porque «el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán». (Angelus, 14 noviembre 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad - MM. Dominicas)
    Y se abrió otro libro, el registro de los vivos
    Estamos en el penúltimo día del año litúrgico, terminando también el libro del Apocalipsis, último libro de la revelación, que comenzamos a leer hace doce días.

    Ya habíamos visto el libro sellado, abierto por un Cordero degollado. Después el otro librito “agridulce” que se le dio a comer al profeta y ahora aparece otro libro: el de la Vida.

    Todo aquél que está escrito en este libro, tiene vida eterna y no será arrojado “al lago del fuego”, que es la segunda muerte. Aquí se nos está indicando que si somos sensatos, nuestra forma de vivir la vida se tiene que ir contrastando con la de Jesús, el gran “libro revelado”.

    Si queremos entrar en la Jerusalén “que desciende del cielo”, hemos de arrojar de nosotros los pecados y complicidades del mal de la vieja Babilonia y esperar a que Dios nos envíe a esa “novia adornada para su esposo”.

    Sabed que está cerca el reino de Dios
    La parábola del evangelio de hoy se sitúa al final del discurso de Jesús sobre las señales del fin. La higuera que retoña nos está indicando que el verano se aproxima. Ya se está pasando el invierno de la desolación y persecución; los campos del verano ya están en mies y los árboles dan su fruto. Así también vosotros, cuando veáis éstas señales, sabed que está cerca el reino de Dios.

    Y añade que los de esta generación lo verán; ya se lo anunció a Natanael en su primera llamada: “veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre” (Jn 1, 51).

    El reino nace en el corazón que le ama, pero no es fácil identificar estas señales con el reinado de Dios porque ya dijo Jesús a los fariseos que le pedían un signo, que no se le darían más señal, que el signo de Jonás (c.f. Mt 12,39).

    Finalmente, cuando juzgaron a Jesús en el consejo del sanedrín éste respondió: “El Hijo del hombre estará sentado desde ahora a la derecha del poder de Dios”. (Lc 22,69). Cielo y tierra pasarán más sus palabras no pasarán.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Apocalipsis
    Apoc 20, 1-4. 11–21, 2
    Yo, Juan, vi un ángel que bajaba del cielo, con la llave del abismo y una gran cadena en la mano. El ángel sujetó al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo o Satanás, y lo encadenó durante mil años. Lo arrojó al abismo, lo encerró y puso un sello, para que ya no pudiera engañar a los pueblos hasta que pasaran mil años. Después de esto, es necesario que lo suelten un poco de tiempo.
    Vi también unos tronos, donde se sentaron los encargados de juzgar. Vi, además, vivos a los que habían sido sacrificados por dar testimonio de Jesús y proclamar la palabra de Dios, y a todos los que no adoraron a la bestia ni a su estatua, y no se dejaron poner su marca en la frente ni en la mano. Estos revivieron y reinaron con Cristo durante mil años.
    Vi después un trono brillante y magnífico, y al que estaba sentado en él. El cielo y la tierra desaparecieron de su presencia sin dejar rastro. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono. Fueron abiertos unos libros y también el libro de la vida. Los muertos fueron juzgados conforme a sus obras, que estaban escritas en esos libros.
    El mar devolvió sus muertos; la muerte y el abismo devolvieron los muertos que guardaban en su seno. Cada uno fue juzgado según sus obras. La muerte y el abismo fueron arrojados al lago de fuego; este lago es la muerte definitiva. Y a todo el que no estaba inscrito en el libro de la vida lo arrojaron al lago de fuego.
    Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido y el mar ya no existía.
    También vi que descendía del cielo, desde donde está Dios, la ciudad santa, la nueva Jerusalén, engalanada como una novia que va a desposarse con su prometido.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 21, 29-33
    En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos esta comparación: “Fíjense en la higuera y en los demás árboles. Cuando ven que empiezan a dar fruto, saben que ya está cerca el verano. Así también, cuando vean que suceden las cosas que les he dicho, sepan que el Reino de Dios está cerca. Yo les aseguro que antes de que esta generación muera, todo esto se cumplirá. Podrán dejar de existir el cielo y la tierra, pero mis palabras no dejarán de cumplirse”.


    Oración

    Tú, Señor, que todo lo recreas y lo haces nuevo, hazme una nueva persona. Que así como tu misericordia es nueva cada mañana, lo sea también mi amor y fidelidad a ti; quiero contribuir con la obra maravillosa de crear un cielo nuevo y una tierra nueva, haz de mí, Señor, un instrumento de tu amor.

    Acción

    Hoy frente a la injusticia y desesperanza de las noticias diarias en nuestro mundo, pensaré en cómo sería cada situación si Dios estuviera en ella, y pondré mi granito de arena para llevarlo a los eventos cotidianos.
    8 min
  • Evangelio Del Día Jueves 24 de Noviembre | Llega Su Liberación | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 24 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXIV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Apocalipsis 18, 1-2. 21-23; 19, 1-3. 9
    Salmo 99
    Evangelio Lucas 21, 20-28

    “Levantaos, alzad la cabeza”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Es bueno escuchar esta palabra de aliento: animarse y alzar la cabeza, porque precisamente en los momentos en que todo parece acabado, el Señor viene a salvarnos; esperarlo con alegría incluso en medio de las tribulaciones, en las crisis de la vida y en los dramas de la historia. Esperar al Señor. Pero, ¿cómo levantar la cabeza, cómo no dejarse absorber por las dificultades, los sufrimientos y las derrotas? Jesús nos muestra el camino con una fuerte llamada: "Estén atentos para que sus corazones no se agobien [...]. Estén atentos orando en todo momento” (Angelus, 28 noviembre 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.)
    Levantaos, alzad la cabeza
    En un abrir y cerrar de ojos, el mundo ha cambiado. Es como si todo hubiera ocurrido en una hora. El Apocalipsis se lee casi como un informativo sobre el fracaso de la civilización. La caída de Babilonia es una forma simbólica de describir el fin del mundo. Babilonia representa al mundo contra Dios. Los mercaderes de la tierra lloran y se lamentan por ella, porque nadie compra sus mercaderías. Los que se enriquecieron a costa de ella, se pararán lejos a causa del temor del tormento, lamentándose. Es el reinado de la oscuridad, ya no hay luz que pueda iluminarla.

    Es difícil pasar por alto los paralelos entre la crisis presente y el fin del mundo tal como lo describe Juan en este capítulo. Lo que estamos presenciando en estos momentos históricos debería recordarnos el fin. Es como el preestreno del fin. Lo que estamos experimentando ahora mismo es, a pequeña escala, la versión de los juicios que Dios derramará en los últimos días. Dios juzga continuamente al mundo pero deberíamos esperar que ese juicio vaya en aumento a medida que nos aproximamos al regreso de Cristo. Sus juicios como los dolores de parto se hacen más frecuentes, más intensos, dolorosos.

    El mensaje actual es claro. Habrá un final. Llegue antes o después, vendrá de manera inevitable. Esta catástrofe global es el presagio más duro de ese día y es una misericordiosa advertencia de Dios que llama al hombre a arrepentirse y confiar en Cristo para que se salve mientras todavía sea posible.

    Probablemente el temor se apoderó de los oyentes al escuchar semejantes perspectivas de ruina y devastación en los labios de Jesús. Nosotros también podemos sentir ese temor e inseguridad. Si deseamos paz y quietud en nuestra vida, debemos confiar. La vida en esta tierra significa un tiempo de preparación, una oportunidad para conocer a Cristo, con quien esperamos pasar la eternidad.

    Jesús quiere corregirnos de ese deseo, a veces insaciable, de saber lo que vendrá y cómo será. Lo que nos enseña o nos quiere remarcar, es la actitud que tendremos que tener cuando esto pase, si nos toca vivirlo, porque además no lo sabemos. Habla de tres cosas muy concretas: ánimo, levantar la cabeza y liberación. Parece irónico que después de tanto desastre se nos invite a tener ánimo. Esta actitud sólo la puede tener aquel que tiene los pies bien puestos sobre la tierra, pero al mismo tiempo los ojos y el corazón en el cielo, simbólicamente, solo el que tiene su corazón anclado en la vida que vendrá, pero con esperanza. Es el ánimo que proviene de la fe, solo el que cree puede pensar y sentir así, el que tiene la certeza de que la palabra de Dios es verdad y jamás defrauda. El ánimo en estas situaciones es de alguna manera un indicador de la fe. ¿Decimos que creemos y nos desesperamos? Si ante la posibilidad del fin perdemos la esperanza es porque nuestras certezas están atadas con criterios demasiado humanos. Muchas veces tenemos la fe atada a un alambre. Cuando llega la prueba, ahí es donde se comprueba verdaderamente dónde está atada nuestra fe.

    Pidamos ese ánimo que nos impulsó a levantar la cabeza, un alma alegre para estar dispuestos y preparados a lo que venga, sabiendo que nada se escapa de las manos de nuestro Padre.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Apocalipsis
    Apoc 18,1-2. 21-23; 19,1-3. 9A
    Yo, Juan, vi un ángel que bajaba del cielo. Su poder era inmenso y con resplandor iluminó la tierra. Gritó con voz potente y dijo:
    “Ha caído ya la gran Babilonia
    y ha quedado convertida en morada de demonios,
    en guarida de toda clase de espíritus impuros,
    en escondrijo de aves inmundas y repugnantes”.
    Otro ángel poderoso levantó una piedra del tamaño de una rueda de molino y la arrojó al mar, diciendo:
    “Con esta misma violencia será arrojada Babilonia, la gran ciudad,
    y desaparecerá para siempre.
    Ya no se volverán a escuchar en ti
    ni cantos ni cítaras, ni flautas ni trompetas.
    Ya no habrá jamás en ti artesanos de ningún oficio,
    ni se escuchará más el ruido de la piedra de molino;
    ya no brillarán en ti las luces de las lámparas
    ni volverá a escucharse en ti el bullicio de las bodas.
    Esto sucederá porque tus comerciantes llegaron a dominar la tierra
    y tú, con tus brujerías, sedujiste a todas las naciones’’.
    Después de esto oí algo así como una inmensa multitud que cantaba en el cielo:
    “¡Aleluya!
    La salvación, la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios,
    porque sus sentencias son legítimas y justas.
    Él ha condenado a la gran prostituta,
    que corrompía a la tierra con su fornicación
    y le ha pedido cuentas de la sangre de sus siervos”.
    Y por segunda vez todos cantaron:
    “¡Aleluya!
    El humo del incendio de la gran ciudad
    se eleva por los siglos de los siglos”.
    Entonces un ángel me dijo: “Escribe: ‘Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero’”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 21,20-28
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando vean a Jerusalén sitiada por un ejército, sepan que se aproxima su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en la ciudad, que se alejen de ella; los que estén en el campo, que no vuelvan a la ciudad; porque esos días serán de castigo para que se cumpla todo lo que está escrito.
    ¡Pobres de las que estén embarazadas y de las que estén criando en aquellos días! Porque vendrá una gran calamidad sobre el país y el castigo de Dios se descargará contra este pueblo. Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que se cumpla el plazo que Dios les ha señalado.
    Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad. Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación’’.


    Oración

    Señor, me humillo ante ti, reconozco mi nada delante de tu todo, reconozco mis limitaciones delante de tu soberana omnipotencia; por eso, me declaro absolutamente necesitado de ti; necesito de tu gracia, de tu presencia, de tu amor, quiero participar del banquete que me has preparado, pues sé que la salvación, la gloria y el poder te pertenecen, porque tus sentencias son legítimas y justas.

    Acción

    Hoy, en cada cosa que haga, pondré atención especial en que todo lo que hago, esté sustentado por la gracia que Dios deposita en mí para el bien común.".
    6 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 23 de Noviembre | Perseverar | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 23 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXIV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Apocalipsis 15, 1-4
    Salmo 97
    Evangelio Lucas 21, 12-19

    “Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El Señor nos llama a colaborar en la construcción de la historia, convirtiéndonos, junto a Él, en pacificadores y testigos de esperanza en un futuro de salvación y resurrección. La fe nos hace caminar con Jesús por las sendas de este mundo, muchas veces tortuosas, con la certeza de que el poder de Su Espíritu doblegará las fuerzas del mal, sometiéndolas al poder del amor de Dios. El amor es superior, el amor es más poderoso, porque es Dios: Dios es amor. Los mártires cristianos son un ejemplo para nosotros: nuestros mártires, incluso de nuestro tiempo (que son más que los del principio), son hombres y mujeres de paz, a pesar de que fueron perseguidos. Nos dan una herencia que debemos conservar e imitar: el Evangelio del amor y de la misericordia. (Angelus, 17 noviembre 2019)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Justos y verdaderos tus caminos
    San Juan nos describe una visión del cielo. Los que han conseguido llegar allí, con las arpas que el mismo Dios les había dado, entonarán el cántico de Moisés y el cántico del Cordero: “Grandes y admirables son tus obras… justos y verdaderos tus caminos… tus justas sentencias han quedado manifiestas”.

    Nos resultan más claras las palabras de Jesús al describirnos el juicio final. A los de su derecha, a los que han tratado a todo hombre como su hermano y han socorrido sus necesidades, el Rey del cielo les dirá: “Venid, benditos de mi Padre tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo”.

    Tenemos un Dios que desde el principio al fin nos ama entrañablemente y con su divino poder, al final de nuestra estancia terrena nos va a recibir en la patria celestial para hacernos gozar de la felicidad total y para siempre. Nuestra postura ante Él siempre tiene que estar en la línea del amor y del agradecimiento.

    Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas
    Duro, muy duro, es el panorama que indica Jesús a sus discípulos: persecuciones, cárceles, traiciones de padres, parientes, hermanos, matanzas, odios…Aunque a algunos seguidores de Jesús les ha tocado sufrir de esta manera, no a todos sus seguidores a lo largo de la historia les ha tocado, nos ha tocado, padecer estas desdichas. Pero sí es verdad que a lo largo de estos XXI siglos de cristianismo siempre ha habido adversarios y enemigos de los cristianos. El primer ejemplo lo tenemos en Jesús que fue ajusticiado injustamente en una cruz. Pero a todos los cristianos nos espera lo que le sucedió a Jesús después de su muerte, nos espera la resurrección a una vida de total felicidad, porque en medio de todas nuestras diversas circunstancias vitales, Jesús nunca nos dejará de su mano y “ni un caballo de vuestra cabeza perecerá: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”… y resucitaremos a una vida de total felicidad y para siempre.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Apocalipsis
    Apoc 15, 1-4
    Yo, Juan, tuve una visión: Vi en el cielo otra gran señal maravillosa: Eran siete ángeles, portadores de las últimas siete plagas, con las cuales Dios pondrá fin a su cólera.
    Vi también una especie de mar de cristal, mezclado con fuego; y los vencedores de la bestia, de su estatua y del número simbólico de su nombre, estaban de pie junto al mar de cristal, con las cítaras que Dios les había dado, y cantaban el cántico de Moisés, el siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo:
    “Grandes y maravillosas son tus obras,
    Señor, Dios todopoderoso;
    justo y verdadero tu proceder,
    rey de las naciones.
    ¿Quién no te respetará, Señor?
    ¿Quién no te alabará?
    Ya que sólo tú eres santo,
    y todas las naciones
    vendrán a adorarte,
    porque tus justas sentencias han quedado patentes”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 21, 12-19
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Los perseguirán y los apresarán, los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernantes por causa mía. Con esto ustedes darán testimonio de mí.
    Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.
    Los traicionarán hasta sus padres y hermanos, sus parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, ni un cabello de su cabeza perecerá. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida’’.


    Oración

    "Grandes y maravillosas son tus obras,
    Señor, Dios todopoderoso;
    justo y verdadero tu proceder,
    rey de las naciones.
    ¿Quién no te respetará, Señor?
    ¿Quién no te alabará?
    Ya que sólo tú eres santo,
    y todas las naciones
    vendrán a adorarte,
    porque tus justas sentencias han quedado patentes".

    Acción

    Hoy meditaré en las veces que Dios me ha sacado de una situación que pensaba muy complicada, y le pediré que me muestre una nueva vía donde aún no la veo.
    8 min
  • Evangelio Del Día Martes 22 de Noviembre | Para Ti Toda Mi Música | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 22 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXIV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Apocalipsis 14, 14-19
    Salmo 95
    Evangelio Lucas 21, 5-11

    “Mirad que nadie os engañe”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Los discípulos de Cristo no pueden permanecer esclavos de los temores y de las angustias, sino que están llamados a vivir la historia, a detener la fuerza destructiva del mal, con la certeza de que la ternura providencial y tranquilizadora del Señor acompaña siempre su acción de bien. Esta es la señal elocuente de que el Reino de Dios viene a nosotros, es decir, que la realización del mundo se acerca como Dios quiere. Es Él, el Señor, quien dirige nuestras vidas y conoce el propósito último de las cosas y los acontecimientos... Que la Virgen María, por su intercesión maternal, nos sustente en nuestro camino cotidiano de fe, siguiendo al Señor que guía la historia. (Angelus, 17 noviembre 2019)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Virgilia León Garrido O.P.)
    Ha llegado la hora: tiempo de siega, y de vendimia
    En la lectura del Apocalipsis de hoy encontramos dos escenas de juicio, presentadas bajo la imagen de dos cosechas. La primera es la cosecha de la mies y podemos pensar por lo que dice el texto que el Hijo del Hombre es el segador. La segunda es la vendimia de una viña y la recolección es realizada por un ángel. Se trata de dos cosechas diferentes, lógico es pensar que serán realizadas en momentos diferentes también. Las dos: siega y vendimia son operaciones paralelas ¿pueden ser también contrapuestas? La siega agruparía a los buenos y la vendimia a los malos. ¿Podría estar hablando “del juicio final?

    La 1ª imagen la de la siega del trigo (V14-16) nos recuerda la recolección qué Mt13, 24ss nos narra en la parábola del trigo y la cizaña. Jesús ofrece esta enseñanza a los que se acercan a escucharle. En la parábola vemos que hay dos elementos diferentes que se recogen y el paradero al que son llevados también va a ser diferentes: la cizaña será quemada con fuego, el trigo será guardado en el granero del amo. Podemos pensar que esta parábola engloba las dos imágenes que nos presenta el texto de hoy. El juicio sobre los justos y el juicio a los impíos.

    En las dos visiones encontramos hechos que se refuerzan entre ellos: los dos (“el semejante a un Hijo de hombre y un ángel salido del santuario) empuñan una hoz afilada en la mano” atentos para poner en práctica la orden que les llegue. En las dos visiones les llega “un ángel que gritó con gran voz: mete tu hoz, es ya el tiempo, todo está maduro”. Llegan como mensajeros de Dios, pero ¿cómo entender que un ángel da la orden al que se asemeja a un “Hijo de Hombre”, título que nos habla de Jesucristo? Realmente, el texto no nos lo aclara. No obstante, creemos que sólo Dios puede decidir el momento en que la mies está madura para ser cosechada.

    En definitiva, parece que el autor inspirado del Ap. vuelve aquí a contrastar el destino de los justos con el de los impíos. Primero son cosechados los “hijos de Dios,” y una vez que han sido colocados en su granero celestial, entonces se aplica el juicio a los “incrédulos.”. El juicio de Dios siempre tiene estas dos caras: una luminosa y otra sombría. Para unos será un día de liberación y alegría, para otros será de perdición y sufrimiento. Pero recordemos, el resultado de este juicio ha sido y es decidido por cada persona, cuando libremente aceptamos o rechazamos la gracia de Dios. (Mt 25,34-46).

    Confiemos, la invitación está abierta a toda persona, en Jn 5, 22 Jesús nos dice: “El Padre no juzga a nadie, sino que le ha dado al Hijo todo el poder de juzgar”, y Él se hizo nuestro Salvador.

    Cuando oigáis hablar de guerras y de revueltas, no os asustéis…
    Jesús escucha una conversación dónde se están haciendo ciertas valoraciones y se introduce en ella con una sentencia: “Esto que ven, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida”. Seguro que hubo miradas de sorpresa entre ellos y naturalmente le harían preguntas: ¿Cuándo, cómo será? ¿Cuáles serán los signos? Jesús no les da respuesta exacta, si intenta dirigirles hacia cuestiones verdaderas y esenciales. Según el texto podemos señalar dos. Intentemos nosotros descubrirlas hoy.

    Ésta es la 1ª afirmación de Jesús: “Miren en no dejarse engañar por falsos profetas”. No vivan distraídos, estén atentos, porque encontraran muchas ofertar que les pueden hacer dudar. No corran tras ellas, enfréntelas, porque nos llegarán muchos falsos salvadores que pueden hacernos herrar el camino.

    La 2ª “No se asusten, que el miedo no les paralice” Solos, no podemos, dejemos que el Espíritu de Dios nos conduzca. Sabemos que el mal existe, que a veces es lo más fácil y vistoso, intentemos preguntarnos por lo esencial. Es tiempo de vivir en esperanza, del saber permanecer, es nuestro tiempo viviendo la espera del Señor Jesús

    La enseñanza de Jesús es siempre actual. Hoy para nosotros también. Vivamos el discernimiento, virtud nada fácil de practicar, pero imprescindible ante la realidad que nos está tocando vivir. Que ella nos ayude a descubrir por dónde anda el Espíritu de Jesús y los “espíritus del mal” hoy. Que sepamos “leer los signos de los tiempos” Que ilumine los caminos por dónde nos invita a transitar, con la seguridad inquebrantable que aunque no le veamos, ni le sintamos, Jesús sigue caminando en medio de nuestra humanidad y haciendo “Historia de Salvación”en ella.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Apocalipsis
    Apoc 14, 14-19
    Yo, Juan, tuve otra visión: Vi una nube blanca y en ella a alguien que parecía un ser humano, con una corona de oro en la cabeza y una hoz afilada en la mano. Entonces un ángel salió del templo y le gritó con potente voz al que estaba sentado en la nube: “Empuña la hoz y ponte a segar; el tiempo de la cosecha ha llegado ya; la mies de la tierra está madura”. El que estaba sentado en la nube pasó su hoz sobre la tierra y recogió la cosecha de la tierra.
    Salió otro ángel del templo celestial, también él con una afilada hoz en su mano. Y salió del templo otro más, el ángel que tiene poder sobre el fuego, y le gritó con potente voz al que tenía la hoz afilada: “Empuña tu hoz afilada y corta los racimos de la viña de la tierra, porque sus uvas ya están maduras”.
    El ángel acercó su hoz a la tierra, cosechó la viña de la tierra y echó los racimos en el gran lagar de la cólera de Dios. Pisaron las uvas en el lagar, fuera de la ciudad, y del lagar corrió tanta sangre, que subió hasta los frenos de los caballos, en una extensión de unos trescientos kilómetros.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 21, 5-11
    En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: “Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido”.
    Entonces le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?”
    Él les respondió: “Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: ‘Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado’. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin”.
    Luego les dijo: “Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles”.


    Oración

    Señor, me niego a ser normal, no permitas que me normalice bajo los términos del mundo; quiero ser una señal de contradicción como tú lo fuiste en esta tierra. Hazme, Señor, contradecir la injusticia, la tibieza y la indiferencia hacia ti. Que la dicha, la armonía y la felicidad, producto del encuentro contigo, haga que los demás se cuestionen, te buscen, te acepten y te amen profundamente.

    Acción

    Hoy evaluaré todas las ocasiones en que por agradar a los demás me he acomodado a las tendencias del mundo que contradice a la voluntad de mi Dios, le pediré perdón y me esforzaré por no dejarme llevar de nuevo.
    8 min
  • Evangelio Del Día Lunes 21 de Noviembre | La Recompensa De Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 21 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXIV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Apocalipsis 14, 1-3. 4-5
    Salmo 23
    Evangelio Lucas 21, 1-4

    “Ha echado todo lo que tenía para vivir”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús ha formado una nueva familia, que ya no se basa en vínculos naturales, sino en la fe en Él, en su amor que nos acoge y nos une entre nosotros, en el Espíritu Santo. Todos aquellos que acogen la palabra de Jesús son hijos de Dios y hermanos entre ellos. Acoger la palabra de Jesús nos hace hermanos entre nosotros y nos hace ser la familia de Jesús... Aquella respuesta de Jesús no es una falta de respeto por su madre y sus familiares. Más bien, para María es el mayor reconocimiento, porque precisamente ella es la perfecta discípula que ha obedecido en todo a la voluntad de Dios. Que nos ayude la Virgen Madre a vivir siempre en comunión con Jesús, reconociendo la obra del Espíritu Santo que actúa en Él y en la Iglesia, regenerando el mundo a una vida nueva. (Angelus, 10 junio 2018)


    Reflexión del Evangelio de hoy (D. Oscar Salazar, O.P.)
    Hagamos de nuestras vidas un canto de salvación
    Intentaremos releer las lecturas que nos presenta la liturgia de hoy, festividad de la presentación de María en el Templo, festividad que narra el protoevangelio de Santiago del primer siglo, desde la entrañable figura de María. Este fragmento del Apocalipsis nos presenta al Cordero, Jesús, en la nueva Sión, acompañado por los elegidos marcados con el nombre del Padre y del Cordero. Frente a los marcados por el signo del maligno, 666, de los dos anteriores capítulos de este libro, estos simbólicos 144 mil, son la primicia de los elegidos de Dios que disfrutan de la música y del concierto majestuoso del elegido de Dios. Juan presenta el destino de los fieles de Yahvé con esta grandilocuente, plástica e idílica imagen. Una sinfonía de naturaleza, arpas y coros que embargan totalmente al vidente. La nueva Sión que promete Jesús a los irreprochables ante Dios, es de otra dimensión para los que siguen al Cordero. Y María es la primera elegida. Y María nos marca el camino: sencillez, humildad, acogida de la palabra de Dios, servicio, atención. Esta fiesta destaca fundamentalmente la plena dedicación de María a las cosas del Señor desde su tierna infancia. María vive constantemente en la presencia y adoración a Dios. Una disposición que le lleva a acoger sus planes salvíficos no solo sin oposición, sino cooperando y haciéndose presente en las actuaciones salvíficas de su Hijo. Nosotros la invocamos y la veneramos como Templo del Señor, camino de salvación, Madre de Jesús y madre nuestra. Y proclamamos con el Magnificat de María nuestro canto de alabanza a Dios desde nuestra pequeñez y buena voluntad

    Dios que ve lo escondido nos recompensará
    En este evangelio Lucas nos cuenta una anécdota de Jesús en el Templo. La pobre viuda que echa en el cepillo dos reales. Y Jesús reconoce que es el mayor donativo que recoge el cepillo, siendo notablemente menos cuantioso, porque otros echan de lo que les sobra y ella, que pasa necesidad, echa lo que necesita para vivir.

    Jesús, con ese hecho que narra el evangelio de Lucas, nos plantea una serie de interrogantes cruciales para nuestra vida. No basta con quedarse en “qué admirable era la viuda aquella” o “qué buena mujer y qué valiente, darlo todo". El evangelio hay que interiorizarlo, escuchar la palabra que nos es dirigida a cada uno de nosotros y responderla. Dice Jesús que aquella mujer pasaba necesidad. Jesús percibe la situación lastimosa de la mujer, sintoniza con ella. Siente que tiene una vida difícil. No es nuestro caso, en general, pero ¿somos capaces de sintonizar con los apuros de nuestros prójimos, como lo siente Jesús?

    La segunda cuestión que nos plantea la necesidad de esta viuda reclama nuestro pensamiento en el estilo de vida, de necesidades y lujos de los que nos rodeamos. La sociedad nos lleva a una vida de consumos y apariencias, cuando la realidad de tanta pobreza en nuestro mundo nos obligaría a una vida digna pero austera, una sensibilidad ecológica y solidaria, comprometida con la igualdad y el respeto por los pobres y perjudicados del planeta.

    Otra tercera cuestión, más personal y directa, sería el compromiso en la búsqueda de soluciones para los que pasan necesidad y sufren las diferencias enormes entre los pueblos. Sentir que Dios nos hace hermanos y nos vincula a todos en esa nueva creación, nos llama a la Sión definitiva, supone que nuestro estilo de vida en este mundo debe ser “irreprochable” que dice el Apocalipsis, es decir, vivir en la misericordia, la dignidad, la libertad y el amor, siendo un canto de salvación y de paz con nuestros semejantes.

    Hagamos del Magnificat nuestro canto de alabanza y compromiso con la construcción del Reino de Dios.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Apocalipsis
    Apoc 14,1-3. 4b-5
    Yo, Juan, tuve otra visión: Vi al Cordero, en pie sobre el monte Sión y con él, ciento cuarenta y cuatro mil personas, que llevaban grabado en la frente el nombre del Cordero y el nombre de su Padre.
    Y oí un ruido que venía del cielo, parecido al estruendo del mar y al estampido de un trueno poderoso; el ruido que oía era como el de un gran coro acompañado de arpas. Cantaban un cántico nuevo ante el trono, ante los cuatro seres vivientes y los ancianos.
    Y nadie podía cantar el cántico, fuera de los ciento cuarenta y cuatro mil, que habían sido rescatados de la tierra. Estos son los que acompañan al Cordero a dondequiera que va; estos son los que han sido rescatados de entre los hombres, las primicias para Dios y para el Cordero; en la boca de ellos no hubo mentira y son irreprochables ante Dios.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 2,:1-4
    En aquel tiempo, levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que echaban sus donativos en las alcancías del templo. Vio también a una viuda pobre, que echaba allí dos moneditas, y dijo: “Yo les aseguro que esa pobre viuda ha dado más que todos. Porque éstos dan a Dios de lo que les sobra; pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir”.


    Oración

    Padre celestial, gracias por enviar a tu Hijo Jesús y por medio del Espíritu hacerme partícipe de la gracia santificante; te pido que, en virtud de ella, me formes para ser de los que acompañan al Cordero, tu Hijo, a donde quiera que va. Quiero ser de los rescatados de entre los hombres y de las primicias para ti y para el Cordero; revísteme de tu fuerza para que en mi boca no haya mentira y sea irreprochable ante ti.

    Acción

    Hoy voy a revisar qué tantas veces doy rienda suelta a mi boca y dejo que mienta, y en qué aspectos de mi vida Dios podría reprocharme algo. Pediré perdón y enmendaré mi conducta.
    7 min
  • Evangelio Del Día Sábado 19 de Noviembre| Es Dios De Vida | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 19 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Apocalipsis 11, 4-12
    Salmo 143
    Evangelio Lucas 20, 27-40

    “Son hijos de Dios, son hijos de la resurrección”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Nuestra peregrinación va de la muerte a la vida: la vida plena. Nosotros estamos en camino, en peregrinación hacia la vida plena, y esa vida plena es la que ilumina nuestro camino. Por lo tanto, la muerte está detrás, a la espalda, no delante de nosotros. Delante de nosotros está el Dios de los vivientes... Está la derrota definitiva del pecado y de la muerte, el inicio de un nuevo tiempo de alegría y luz sin fin. Pero ya en esta tierra, en la oración, en los Sacramentos, en la fraternidad, encontramos a Jesús y su amor, y así podemos pregustar algo de la vida resucitada. (Ángelus, 10 noviembre 2013)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Mitxel Gutiérrez Sánchez O.P.)

    Unos tiempos y otros tiempos
    En este pasaje, San Lucas, en boca de Jesús, nos presenta como dos momentos de nuestra existencia, los tiempos de aquí y los tiempos de después de la resurrección. Todo ello por la actitud de los saduceos que se empeñan en establecer un debate intelectual y de escuela con Jesús, por eso le llaman Maestro.

    Para nosotros este planteamiento nos resulta difícil, pero es necesario darse cuenta que, cuando Lucas escribió este evangelio, aún existían personas judías que pensaban así. Que mantenían la ley del “levirato”. Ésta pretendía mantener unas realidades vividas y practicadas en el ambiente judío; a) la importancia de la familia, que vive agrupada la mayoría de las veces; b) la poligamia, permitida a los varones; c) la prioridad concedida a las necesidades de los varones más bien que a la de las mujeres; d) la importancia de la descendencia para asegurar la continuidad del nombre.

    Sin embargo, la respuesta de Jesús no se refiere principalmente a ese aspecto. Distingue, por una parte, los «tiempos» y manifiesta, por otra, refiriéndose a Dios, la naturaleza de la «resurrección», tan a menudo mencionada. Al leer estos versículos, llama la atención la importancia concedida a ciertos términos: hijos de Dios e hijos de la resurrección.

    Nosotros somos hijos de la Resurrección
    Ciertamente es difícil afirmarlo, si no se admite y se cree en la Resurrección de Jesús y además resulta atrevido afirmar que todos vamos a resucitar. Asimismo, es difícil de explicar y de entender lo de la resurrección de las personas, pues no es cuestión de razonar y explicar un misterio. Deberíamos preguntarnos cómo nos situamos nosotros ante este misterio y qué repercusión tiene en nuestra vida.

    Jesús, como respuesta a una resurrección ofrecida por la ley, que desemboca en el disparate presentado, responde con una resurrección fijándose en dos situaciones existenciales: los dos tiempos de nuestra existencia y las dos categorías humanas; todos, por un lado, y justos y elegidos, por otro.

    Sabemos o creemos que el pecado y la muerte son vencidos a la vez en Jesucristo. Los que creen en el evangelio de Jesucristo se convierten en nuevas criaturas: en hijos de Dios. En la resurrección, los seres resucitados serán «cuerpos espirituales» es decir, serán, como los ángeles, personas con un cuerpo no sometido a la corrupción, vivificados por el Espíritu, que no ofrece ya posibilidad alguna a la muerte.

    Es muy interesante cómo termina la discusión con dos afirmaciones fundamentales. La primera es que Dios es un Dios de vivos. Vive y siempre está vivo. Si somos hijos de Dios viviremos, ya que la frase “hijos de” señala un parentesco y una dependencia, por eso somos hijos de resurrección, gozamos de ella y participamos de ella. Viviremos. La segunda es: que nadie se atrevió a hacerle más preguntas. Esta transformación es consecuencia, fruto y mérito de nuestro amigo Jesús.

    Exigencia: vivir la vida humana con sentido, con agradecimiento, disfrutarla, entregarla; en la entrega vivimos el amor y engendramos la esperanza, sabiendo, como recitamos en el salmo, que Dios es nuestro alcázar y fortaleza.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Apocalipsis
    Apoc 11, 4-12
    Yo, Juan, oí que me decían: “Aquí están mis dos testigos. Son los dos olivos y los dos candelabros, que están ante el Señor de la tierra. Si alguno quiere hacerles daño, su boca echará fuego que devorará a sus enemigos; así, el que intente hacerles daño, morirá sin remedio.
    Ellos tienen poder de cerrar el cielo para que no llueva mientras dure su misión profética; tienen poder para convertir el agua en sangre y para castigar la tierra con toda clase de plagas, cuantas veces quieran.
    Pero, cuando hayan terminado su misión, la bestia que sube del mar les hará la guerra, los vencerá y los matará. Sus cadáveres quedarán tendidos en la plaza de la gran ciudad, donde fue crucificado su Señor, y que simbólicamente se llama Sodoma o Egipto.
    Durante tres días y medio, gentes de todos los pueblos y razas, de todas las lenguas y naciones contemplarán sus cadáveres, pues no permitirán que los sepulten. Los habitantes de la tierra se alegrarán y regocijarán por su muerte y se enviarán regalos los unos a los otros, porque estos dos profetas habían sido el azote de ellos.
    Pero después de los tres días y medio, un espíritu de vida, enviado por Dios, entrará en ellos: se pondrán de pie y todos los que los estén viendo se llenarán de espanto. Oirán entonces una potente voz, que les dirá desde el cielo: ‘Suban acá’. Y subirán al cielo en una nube, a la vista de sus enemigos”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 20, 27-40
    En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos saduceos. Como los saduceos niegan la resurrección de los muertos, le preguntaron: “Maestro, Moisés nos dejó escrito que si alguno tiene un hermano casado que muere sin haber tenido hijos, se case con la viuda para dar descendencia a su hermano. Hubo una vez siete hermanos, el mayor de los cuales se casó y murió sin dejar hijos. El segundo, el tercero y los demás, hasta el séptimo, tomaron por esposa a la viuda y todos murieron sin dejar sucesión. Por fin murió también la viuda. Ahora bien, cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa la mujer, pues los siete estuvieron casados con ella?”
    Jesús les dijo: “En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos, no se casarán ni podrán ya morir, porque serán como los ángeles e hijos de Dios, pues él los habrá resucitado.
    Y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven’’.
    Entonces, unos escribas le dijeron: “Maestro, has hablado bien”. Y a partir de ese momento ya no se atrevieron a preguntarle nada.
    8 min
  • Evangelio Del Día Viernes 18 de Noviembre | La Casa Del Señor | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 18 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Apocalipsis 10, 8-11
    Salmo 118
    Evangelio Lucas 19, 45-48

    “Mi casa será casa de oración”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    "¡Donde está Jesús, no hay lugar para la mundanalidad, no hay lugar para la corrupción! Y esta es la lucha de cada uno de nosotros, esta es la lucha diaria de la Iglesia: siempre Jesús, siempre con Jesús, siempre colgando de sus labios, para escuchar su palabra; y nunca busques seguridad donde hay cosas de otro amo. Jesús nos había dicho que no podemos servir a dos señores: oa Dios oa las riquezas; o Dios o poder "". (Homilía de Santa Marta 20 de noviembre de 2015)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Sor Mª Ángeles Calleja O.P.)
    No se despacha protector de estómago para la palabra
    En nuestras sociedades del primer mundo, es de lo más corriente que el médico de familia nos prescriba un medicamento, añadiendo aquello de: Tómeselo con protector de estómago. Aprovecho la coyuntura para recordarme y recordaros que no es así en el tercer y cuarto mundo, donde lo más elemental y básico no está cubierto, salvo para los ricos y caciques del mismo.

    «El librito…te amargará en el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel» (Ap 10,9) El anuncio de la Buena Noticia conlleva gozo, pero también amargura por el rechazo deliberado a la predicación.

    Anuncio y denuncia son la cara y cruz de la Palabra: Dulzura, sí…pero también aflicción, pesadumbre que son fruto de contradicciones, persecuciones, envidias, difamaciones, falsos hermanos (dentro de la propia comunidad cristiana)…Hay que contar con todo ello, pero no debemos permitir que pese más en la balanza de la vida que el anuncio del Evangelio, el gusto por la vida.

    Mercados bursátiles cerrados por falta de inversores
    Más de un protector de estómago necesitan los que en menor o mayor medida tienen sus posibles crematísticos en brazos de las Bolsas mundiales, pendientes de la cotización de los índices bursátiles internacionales, al vaivén de una caprichosa volatilidad, fruto de las ansias desmedidas de poder, avaricia, egos elevados a la enésima potencia. ¿Será que no se han hecho eco?…quizá nadie se los haya anunciado, lo que afirma el salmista a voz en cuello: «Mi alegría es el camino de tus preceptos más que todas las riquezas» (Sal 118,14) ¡Claro!, de ahí que unos versículos después declare con toda solemnidad: «Más estimo yo la ley de tu boca que miles de monedas de oro y plata» (v.72)

    Quizá cabe el preguntarse: -¿Soy yo ese salmista que tengo asentada mi vida en la verdadera riqueza, o por el contrario tengo puesta mi estimación en el money, money?

    No fue Jesús un predicador de campanillas
    Con toda veracidad se puede decir que Jesús fue escuchado con agrado por grupos de gentes y que otros tantos le siguieron, pero no fue lo suyo una predicación preparada, muy medida y convenientemente pronunciada, donde fácilmente se introduce la censura del inconsciente para prohibir “franquezas” cuyas consecuencias pueden ser motivo de desdicha e infortunio. De ahí que lo suyo no fueron sermones de campanillas. Para muestra, el evangelio de Lucas, cuyo texto también recogen los otros sinópticos: «Escrito está: “Mi casa es casa de oración”; pero vosotros la habéis hecha una “cueva de bandidos”» (19,46) Frente a esta soflama la respuesta no se hace esperar: «Los sumos sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo buscaban acabar con él» (v.47) Nótese quiénes son los personajes que buscan liquidar al Maestro: la máxima expresión del poder religioso, cultural y político de Israel. Y esto se sigue perpetuando en el tiempo. Quien molesta es blanco de ser eliminado.

    Se confirma lo dicho al principio de esta reflexión: el agridulce está servido. No se nos ahorran acideces de toda calaña, pero no es menos cierto que no entrar por caminos de discipulado del Maestro sea camino de rositas. Esto último a lo largo de todas las épocas históricas ha vendido y sigue vendiendo pócimas de dicha y contento, pero es verdad a medias: dura lo que dura y de no darnos cuenta nos metemos en una espiral de sinsabores que no hay sal de frutas que la calme.

    El salmista nos da el secreto:
    «¡Qué dulce al paladar tu promesa: más que miel en mi boca!
    Tus preceptos son mi herencia perpetua, la alegría de mi corazón» (Sal 118, 103.111)


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Apocalipsis
    Apoc 10, 8-11
    Yo, Juan, oí de nuevo la voz que ya me había hablado desde el cielo, y que me decía: “Ve a tomar el librito abierto, que tiene en la mano el ángel que está de pie sobre el mar y la tierra”.
    Me acerqué al ángel y le pedí que me diera el librito. Él me dijo: “Tómalo y cómetelo. En la boca te sabrá tan dulce como la miel, pero te amargará las entrañas”.
    Tomé el librito de la mano del ángel y me lo comí. En la boca me supo tan dulce como la miel; pero al tragarlo, sentí amargura en las entrañas. Entonces la voz me dijo: “Tienes que volver a anunciar lo que Dios dice acerca de muchos pueblos, naciones y reyes”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 19, 45-48
    Aquel día, Jesús entró en el templo y comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban allí, diciéndoles: “Está escrito: Mi casa es casa de oración; pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones”.
    Jesús enseñaba todos los días en el templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los jefes del pueblo, intentaban matarlo, pero no encontraban cómo hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de sus palabras.


    Oración

    Gracias, Señor, por la dulzura de tu mensaje, gracias porque es un deleite escuchar lo que te agrada y te complace; en verdad encuentro vida en lo que me propones. Pero, Señor, también encuentro la amargura de mi necedad y dura cabeza, encuentro que mi cuerpo se revela a cumplir tus preceptos y es como si me dirigiera a la muerte, pero me confío a ti, Señor, y aunque mucho cueste digerir las partes que me exigen en el Evangelio, lo acepto con agrado y disposición de corazón, solo te pido tu gracia para que esa amargura se traduzca en la felicidad de hacer lo que te agrada.

    Acción

    Hoy buscaré tres cosas de la vida cristiana que en verdad me parezcan como un trago amargo, por la exigencia que me representan, y pediré a Dios la gracia de vivir cada una de ellas.
    9 min
  • Evangelio Del Día Jueves 17 de Noviembre | Dame Tu Paz | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 17 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Apocalipsis 5, 1-10
    Salmo 149
    Evangelio Lucas 19, 41-44

    “¡Si en este día comprendieras tú también los caminos de la paz!”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    “Pero incluso hoy Jesús llora. Porque hemos preferido el camino de las guerras, el camino del odio, el camino de las enemistades. Estamos cerca de la Navidad: habrá luces, habrá fiestas, árboles luminosos… todo maquillado: el mundo sigue haciendo la guerra, haciendo las guerras. El mundo no ha entendido el camino de la paz. Nos hará bien también a nosotros pedir la gracia del llanto, por este mundo que no reconoce el camino de la paz. Que vive para hacer la guerra, con el cinismo de decir que no hay que hacerla. Pidamos la conversión del corazón (Homilía de Santa Marta, 19 de noviembre de 2015)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.)
    ¿Quién es digno de abrir sus sellos?
    Las descripciones del libro del Apocalipsis -revelación, manifestación de algo oculto- son expresión de un mundo cuyos símbolos están lejos de nuestra realidad. A través de él Dios quiere revelarnos, manifestarnos algo. No es fácil entender su mensaje que se convierte en algo misterioso y un tanto costoso de desentrañar.

    Todo el libro no es otra cosa que la respuesta que da Dios a un mundo atravesado por el mal, la desesperanza, la injusticia, la muerte… El de entonces y el de todos los tiempos.

    Del texto que hoy leemos es bueno destacar el himno al Cordero degollado, que es el único “digno” de romper los sellos que ocultan el mensaje de Dios a los hombres.

    Jesús es presentado de pie, símbolo de Cristo resucitado, como ese cordero que ha sido sacrificado, degollado, -qué expresión tan gráfica-, para romper el poder del mal entre los hombres. Él realizó victoriosamente la labor que se le había encomendado como Mesías, lo que ahora le capacita para llevar a cabo la realización del programa de Dios en este mundo.

    ¿Cómo venció? No desde el poder, la fuerza, o la imposición, sino desde una cruz. Él no eligió el camino del poder y la gloria; eligió el de la humillación y el sacrificio.

    El himno que entonan los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes es un cántico grandioso a Cristo vencedor del pecado y de la muerte; degollado por la maldad de los hombres, pero vivo para siempre, tras su resurrección de entre los muertos.

    Un buen día para exaltar y cantar la labor redentora de Cristo que es digno de recibir nuestra alabanza como fieles seguidores suyos.

    ¡Si en este día comprendieras tú también los caminos de la paz!
    Jesús lamenta la cerrazón de los jefes que dirigen la vida de los judíos al rechazar su mensaje concretado en el rechazo de su persona. Es curioso que este breve pasaje sea la continuación del relato de su entrada triunfal en Jerusalén, en medio del júbilo y la aclamación de la gente. El contraste es estremecedor. De la alegría y la exaltación pasamos a una escena donde Jesús llora al contemplar a la “ciudad santa”. En esa contemplación de la ciudad, donde él sabía que iba a morir, Jesús expresa su profunda tristeza ante la cerrazón de sus paisanos. Llora ante el final que le espera y llora por lo que sufrirá ese pueblo al que él ama. Él ha venido como príncipe de la paz y ellos no han sido capaces de reconocer en su venida el gesto amoroso de Dios.

    Las palabras de este evangelio parecen evocar una actitud dolorosa de ese pueblo, tal como nos lo narra el mismo san Lucas en el capítulo 13,34. En ambos textos destaca la actitud de entrega de Jesús, que llega en son de paz, y la dureza de los dirigentes del pueblo que lo rechazan y persiguen.

    Sus palabras siguen resonando a lo largo del tiempo. Son muchos los que siguen rechazando el mensaje de paz que él nos trae. No solo las grandes guerras, como la que vemos en Ucrania y en otros países, sino las pequeñas batallas que se dan en nuestra vida cuando el odio, el desamor, o el rencor, manifiestan no haber acogido su mensaje con generosidad. El evangelio siempre es una llamada a depurar nuestro seguimiento desde dentro de nosotros mismos donde surgen todo aquello que rompe la paz.

    Orígenes tiene unas palabras que son una llamada a la reflexión: “Si, una vez instruidos sobre los misterios de la verdad, después de haber recibido la palabra del evangelio y la doctrina de la Iglesia…, alguien de entre nosotros peca, provocará lamentos y llantos, porque no se llora sobre los paganos, sino sobre aquel que después de haber formado parte de Jerusalén se ha separado de ella”.

    Que la Palabra de Dios ilumine hoy todo cuanto llevemos a cabo y su fuerza nos conforte para mantener viva nuestra fe.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Apocalipsis
    Apoc 5, 1-10
    Yo, Juan, vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono, un libro escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos. Y vi un ángel poderoso, que gritaba con fuerte voz: “¿Quién es digno de abrir el libro y de romper sus sellos?” Pero nadie, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro ni ver su contenido.
    Lloré mucho porque no había nadie digno de abrir el libro y de ver su contenido. Entonces, uno de los ancianos me dijo: “Ya no llores, porque ha vencido el león de la tribu de Judá, el descendiente de David, y él va a abrir el libro y sus siete sellos”.
    Vi entonces junto al trono, en medio de los cuatro seres vivientes y de los ancianos, un Cordero. Estaba de pie, y mostraba las señales de haber sido sacrificado. Tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus de Dios, enviados por toda la tierra. Se acercó y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Y al tomarlo, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron ante el Cordero, con sus cítaras y sus copas de oro llenas de incienso, que significan las oraciones de los santos. Y se pusieron a cantar un cántico nuevo, diciendo:
    “Tú eres digno de tomar el libro
    y de abrir sus sellos,
    porque fuiste sacrificado
    y con tu sangre compraste para Dios
    hombres de todas las razas y lenguas,
    de todos los pueblos y naciones,
    y con ellos has constituido un reino de sacerdotes,
    que servirán a nuestro Dios y reinarán sobre la tierra”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas
    Lc 19, 41-44
    En aquel tiempo, cuando Jesús estuvo cerca de Jerusalén y contempló la ciudad, lloró por ella y exclamó:
    “¡Si en este día comprendieras tú lo que puede conducirte a la paz! Pero eso está oculto a tus ojos. Ya vendrán días en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán y te atacarán por todas partes y te arrasarán. Matarán a todos tus habitantes y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no aprovechaste la oportunidad que Dios te daba”.


    Oración

    Señor, te pertenezco, pues me adquiriste a un alto precio, a un precio de sangre, tu sangre, así que te rindo mi vida, mis deseos, mis emociones, sentimientos, pensamientos, mi cuerpo, en fin todo mi ser; gobierna tú y dirige mi vida hacia ti, Dios mío. Que te pueda reflejar al mundo y esperar tu gloriosa manifestación.

    Acción

    Hoy meditaré en las cosas que me atan y que no he podido erradicar de mi vida. Y diré: "Soy todo tuyo, Señor".
    8 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 16 de Noviembre | Usar Talentos Para Servir | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 16 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Apocalipsis 4, 1-11
    Salmo 150
    Evangelio Lucas 19, 11-28

    “Negociad mientras vuelvo”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Esta parábola nos hace entender lo importante que es tener una idea verdadera de Dios. No debemos pensar que Él es un patrón malo, duro y severo que quiere castigarnos. Si dentro de nosotros está esta imagen equivocada de Dios, entonces nuestra vida no podrá ser fecunda, porque viviremos en el miedo y este no nos conducirá a nada constructivo; de hecho, el miedo nos paraliza, nos autodestruye. Estamos llamados a reflexionar para descubrir cuál es verdaderamente nuestra idea de Dios. Y Jesús siempre nos ha mostrado que Dios no es un patrón severo e intolerante, sino un padre lleno de amor, de ternura, un padre lleno de bondad. Por lo tanto, podemos y debemos tener una inmensa confianza en Él. (Ángelus, 19 noviembre 2021)

    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    El que viene
    Con un decorado grandioso, y con un lujo de detalles que nos sorprende un poco, el Apocalipsis nos describe la corte celestial donde mora nuestro Dios. Un trono colocado en medio del cielo, sede de Dios, veinticuatro tronos con sus veinticuatro ancianos, cuatro vivientes, donde día y noche es aclamado “El Señor Dios, el Todopoderoso”

    Nosotros, los cristianos, mientras permanezcamos en la tierra, debemos imitar desde nuestra situación terrenal, a los adoradores celestiales a Dios. No podemos menos de hacerlo sabiendo que es nuestro único Dios y los regalos que nos ha hecho: nuestra vida humana imbuida de razón, voluntad, sentimientos, el regalo de su vida divina ampliando así nuestra condición humana a la condición de hijos de Dios, el gran regalo de su Hijo Jesús, “el que era, el que es, el que viene”, que nos promete su amistad perpetua, el regalo del cielo después de nuestra muerte y resurrección, donde podremos disfrutar de una felicidad total y para siempre.
    Lo hijos de Dios siempre queremos relacionarnos con nuestro Padre Dios y adorarle y amarle.

    Negociad mientras vuelvo
    El tema central de la predicación de Jesús fue el anuncio de la llegada del reino de Dios. Nos anuncia que Dios, llevado de su loco amor hacia nosotros, está dispuesto, si le dejamos, a entrar en nuestro corazón, a reinar en él, a dirigir toda su vida. Este reinado de Dios, para el que quiera, ya ha comenzado en esta tierra, pero no ha llegado a su plenitud. En esta tierra además de dejar reinar a Dios en nuestro corazón, a veces, le damos la espalda y dejamos que incluso los contrarios a Dios reinen en nuestro corazón.

    Jesús nos promete que después de nuestra muerte y resurrección, Dios será el único rey que reine en nuestra vida y todos sus contrarios serán aniquilados. Lo que nos pide durante nuestro trayecto terreno es que trabajemos con los talentos recibidos. “Negociad mientras vuelvo”. Pero no de cualquier manera, sino en la línea de Jesús, en la línea del amor, del perdón, de la fraternidad, de la sencillez, del desprendimiento…La única manera de que Dios sea el Rey de nuestro corazón.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Apocalipsis
    Apoc 4, 1-11
    Yo, Juan, tuve una visión: Vi una puerta abierta en el cielo, y la voz que había oído antes, semejante al sonido de una trompeta, me habló y me dijo: “Sube hacia acá y te enseñaré lo que va a suceder después”.
    Entonces fui arrebatado en espíritu y vi un trono puesto en el cielo, y alguien estaba sentado en el trono. El que estaba sentado en el trono brillaba con destellos rojos, como una piedra preciosa transparente, y un resplandor como de esmeralda rodeaba el trono.
    Alrededor de este trono vi otros veinticuatro tronos, y en los tronos estaban sentados veinticuatro ancianos, vestidos con túnicas blancas y con coronas de oro sobre sus cabezas. Del trono salían relámpagos y truenos poderosos. Siete lámparas de fuego, que son los siete espíritus de Dios, ardían frente al trono, y delante de él había una especie de mar transparente, como de cristal.
    En el centro, alrededor del trono, había cuatro seres vivientes, llenos de ojos por delante y por detrás. El primer ser viviente se parecía a un león; el segundo, a un toro; el tercero tenía cara de hombre, y el cuarto parecía un águila en vuelo.
    Los cuatro seres vivientes tenían seis alas cada uno y estaban llenos de ojos por donde quiera. Y no se cansaban de repetir día y noche: “Santo, santo, santo es el Señor, Dios todopoderoso, el que era, el que es y el que ha de venir”.
    Y cada vez que los seres vivientes alababan, bendecían y glorificaban al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postraban delante del que está sentado en el trono, adoraban al que vive por los siglos de los siglos, y depositaban sus coronas ante el trono, diciendo:
    “Señor y Dios nuestro,
    tú mereces recibir la gloria, el honor y el poder,
    porque tú has creado todas las cosas:
    tú has querido que ellas existieran y fueron creadas”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo Evangelio según san Lucas
    Lc 19, 11-28
    En aquel tiempo, como ya se acercaba Jesús a Jerusalén y la gente pensaba que el Reino de Dios iba a manifestarse de un momento a otro, él les dijo esta parábola:
    “Había un hombre de la nobleza que se fue a un país lejano para ser nombrado rey y volver como tal. Antes de irse, mandó llamar a diez empleados suyos, les entregó una moneda de mucho valor a cada uno y les dijo: ‘Inviertan este dinero mientras regreso’.
    Pero sus compatriotas lo aborrecían y enviaron detrás de él a unos delegados que dijeran: ‘No queremos que éste sea nuestro rey’.
    Pero fue nombrado rey, y cuando regresó a su país, mandó llamar a los empleados a quienes había entregado el dinero, para saber cuánto había ganado cada uno.
    Se presentó el primero y le dijo: ‘Señor, tu moneda ha producido otras diez monedas’. Él le contestó: ‘Muy bien. Eres un buen empleado. Puesto que has sido fiel en una cosa pequeña, serás gobernador de diez ciudades’.
    Se presentó el segundo y le dijo: ‘Señor, tu moneda ha producido otras cinco monedas’. Y el señor le respondió: ‘Tú serás gobernador de cinco ciudades’.
    Se presentó el tercero y le dijo: ‘Señor, aquí está tu moneda. La he tenido guardada en un pañuelo, pues te tuve miedo, porque eres un hombre exigente, que reclama lo que no ha invertido y cosecha lo que no ha sembrado’. El señor le contestó: ‘Eres un mal empleado. Por tu propia boca te condeno. Tú sabías que yo soy un hombre exigente, que reclamo lo que no he invertido y que cosecho lo que no he sembrado, ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco para que yo, al volver, lo hubiera recobrado con intereses?’
    Después les dijo a los presentes: ‘Quítenle a éste la moneda y dénsela al que tiene diez’. Le respondieron: ‘Señor, ya tiene diez monedas’. Él les dijo: ‘Les aseguro que a todo el que tenga se le dará con abundancia, y al que no tenga, aun lo que tiene se le quitará. En cuanto a mis enemigos, que no querían tenerme como rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia’ ”.
    Dicho esto, Jesús prosiguió su camino hacia Jerusalén al frente de sus discípulos.


    Oración

    Señor, si alguna honra he recibido en este mundo, si de algo me pudiera jactar, te lo entrego, Señor, pues solo tú eres mi gloria y mi única y verdadera riqueza. Me despojo de todo ante ti, me postro y me humillo ante tu presencia para que seas tú quien me levante, y te sea grato, ese es el mayor deseo de mi corazón.

    Acción

    Hoy mantendré una actitud de humildad y si en algo recibo un halago diré con seguridad "que sea para Gloria a Dios".
    7 min

About Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
Oraciones, lecturas y alabanzas de cada dia. Las oraciones y lecturas son publicadas en Cinco…