Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Jueves 3 de Noviembre | Jesus Amigo | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 03 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Filipenses 3, 3-8
    Salmo 104
    Evangelio Lucas 15, 1-10

    “Ese acoge a los pecadores y come con ellos”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    ¡Pensar en la paciencia de Dios es maravilloso! Cómo el Señor nos espera siempre; siempre junto a nosotros para ayudarnos; pero respeta nuestra libertad. Y espera ansiosamente nuestro «sí», para acogernos nuevamente entre sus brazos paternos y colmarnos de su misericordia sin límites. La fe en Dios pide renovar cada día la elección del bien respecto al mal, la elección de la verdad respecto a la mentira, la elección del amor del prójimo respecto al egoísmo. Quien se convierte a esta elección, después de haber experimentado el pecado, encontrará los primeros lugares en el Reino de los cielos, donde hay más alegría por un solo pecador que se convierte que por noventa y nueve justos. (Ángelus, 27 septiembre 2020)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Emilio García Álvarez O.P.)
    Una fe que transforma nuestra vida
    El apóstol Pablo se enfrenta firme y apasionadamente con una peligrosa tendencia en el seno de algunas comunidades cristianas de Galacia: la de atribuir la salvación al cumplimiento de la ley de Moisés, poniendo un énfasis particular en la práctica de la circuncisión. Esa tendencia amenaza con desnaturalizar lo esencial del cristianismo: la única salvación viene de la fe en Jesucristo.

    Ni el cumplimiento voluntarioso de la ley ni el rito externo de la circuncisión pueden liberar al hombre de la esclavitud del pecado. Pablo lo subraya vigorosamente a partir de su propia experiencia. Recalca su propio itinerario de cumplidor escrupuloso de la ley y de fariseo convencido, para afirmar a renglón seguido que todo eso no le ha servido de nada. Creía que ganaba algo con eso y ahora lo considera una pérdida. Sólo el encuentro con Cristo por la fe es una verdadera ganancia.

    Esas afirmaciones tan contundentes sobre la inanidad de su pasado judío y sobre la plenitud de su presente cristiano nos muestran el cambio tan radical que se produjo en la vida del Apóstol a raíz de su conversión. Sin duda la mayoría de nosotros no hemos experimentado una transformación tan espectacular en nuestra vida de fe, pero ¿vamos a permitir por eso que nuestra existencia de creyentes carezca de atractivo y deje de interpelar al mundo que nos rodea? ¿Nos conformaremos con una vida lánguida y sin ningún sentido trascendente? ¿O seremos capaces de demostrar que nuestro encuentro con Jesucristo nos ha cambiado la vida y puede cambiar también la vida de los que nos conocen?

    Una alegría que brota del perdón
    En este pasaje del evangelio de hoy se omite la tercera de las parábolas de Jesús sobre la misericordia, la que llamamos “del hijo pródigo”, que es la más conocida. Pero esas otras dos son suficientemente elocuentes para hacernos reflexionar sobre el amor de Dios y la alegría del perdón.

    La del pastor que busca a la oveja perdida hasta que la encuentra nos habla de la actitud de Dios con nosotros cuando nos alejamos de él e incluso nos perdemos por los vericuetos de la vida. No se olvida de nosotros, no se desentiende, sino que su amor le hace ir a nuestro encuentro adondequiera que nos hayamos descarriado, para atraernos e integrarnos en la comunidad de sus hijos.

    La de la mujer que busca la moneda extraviada expresa el afán de Dios por dar con nosotros y comunicar en seguida la buena noticia de nuestro hallazgo, deseando que todos se alegren con él de tenernos de nuevo a su lado. Es decir, que no sólo se preocupa de atraernos hacia sí, sino que exulta de alegría contagiosa por haber recuperado algo muy valioso para él.
    Nuestra conversión y la paz y la libertad que nos ha concedido con su perdón suponen para él un regocijo indescriptible: “habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse”. No es que valga más éste que los otros, sino que éste ha descubierto una felicidad que los demás ya habían degustado, y eso a Dios también le hace feliz.

    ¿Nos dejaremos nosotros alcanzar por el perdón de Dios? ¿Seremos capaces de alegrarnos por el perdón que Dios concede a otros pecadores que consideramos quizá peores que nosotros? ¿Daremos gracias ininterrumpidamente por la misericordia que Dios no cesa de mostrar con todos?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses
    Flp 3, 3-8
    Hermanos: El verdadero pueblo de Israel somos nosotros, los que servimos a Dios movidos por su Espíritu y ponemos nuestra gloria en Cristo Jesús y no confiamos en motivos humanos. Aunque yo ciertamente podría apoyarme en tales motivos. Más aún, nadie tendría más razones que yo para confiar en motivos humanos, porque fui circuncidado al octavo día, soy israelita de nacimiento, de la tribu de Benjamín, hebreo e hijo de hebreos; en lo que toca a la interpretación de la ley, fariseo, y tan fanático, que fui perseguidor de la Iglesia de Dios; y en cuanto a la rectitud que da el cumplimiento de la ley, intachable.
    Pero todo lo que era valioso para mí, lo consideré sin valor a causa de Cristo. Más aún, pienso que nada vale la pena en comparación con el bien supremo, que consiste en conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por cuyo amor he renunciado a todo, y todo lo considero como basura, con tal de ganar a Cristo.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 15, 1-10
    En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharlo; por lo cual los fariseos y los escribas murmuraban entre sí: “Este recibe a los pecadores y come con ellos”.
    Jesús les dijo entonces esta parábola: “¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y se le pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se le perdió hasta encontrarla? Y una vez que la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría y al llegar a su casa, reúne a los amigos y vecinos y les dice: ‘Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido’. Yo les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentirse.
    ¿Y qué mujer hay, que si tiene diez monedas de plata y pierde una, no enciende luego una lámpara y barre la casa y la busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas y les dice: ‘Alégrense conmigo, porque ya encontré la moneda que se me había perdido’. Yo les aseguro que así también se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se arrepiente”.


    Oración

    Señor, quiero que toda mi vida tenga su sustento y sentido solo en ti. Y a partir de este momento, todo lo que hasta ahora juzgo valioso te lo entrego, pues tú eres y serás durante toda mi vida, lo más importante y lo que da razón a todo lo que soy y hago.

    Acción

    Hoy le repetiré, durante todo el día a Jesús: "Señor, te amo". Y dejaré que eso vaya asentándose y realizándose en mi corazón.
    9 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 2 de Noviembre | En Vida Hermano | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 02 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Morado
    XXXI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo IV
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura 2 Macabeos 12, 43-46
    Salmo 102
    Evangelio Lucas 23, 44-46. 50. 52-53; 24, 1-6

    “Yo soy la resurrección y la vida”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    La esperanza nos atrae y da sentido a nuestras vidas. No veo el más allá, pero la esperanza es el don de Dios que nos atrae hacia la vida, hacia la alegría eterna. La esperanza es un ancla que tenemos al otro lado, y nosotros, aferrándonos a la cuerda, nos sostenemos (cf. Hb 6,18-20). “Sé que mi Redentor vive y lo veré".” Y esto, hay que repetirlo en los momentos de alegría y en los malos momentos, en los momentos de muerte, digámoslo así. Esta certeza es un don de Dios, porque nosotros nunca podremos alcanzar la esperanza con nuestras propias fuerzas. Tenemos que pedirla. La esperanza es un don gratuito que nunca merecemos: se nos da, se nos regala. Es gracia. Y después, el Señor la confirma, esta esperanza que no falla: «Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí» (Jn 6,37). Este es el propósito de la esperanza: ir a Jesús. Y «al que venga a mí no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado« (Jn 6,37-38). El Señor que nos recibe allí, donde está el ancla. La vida en esperanza es vivir así: aferrados, con la cuerda en la mano, con fuerza, sabiendo que el ancla está ahí. Y esta ancla no falla, no falla. (Homilia, 2 noviembre 2020)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Nos espera una eternidad de total felicidad
    Probablemente una persona que nunca hubiese leído el texto del Apocalipsis de la primera lectura podría reaccionar diciendo: “Esto es lo que yo más ansío, mi deseo más fuerte, vivir una vida donde las lágrimas, el final de todo con la muerte, el duelo, los gritos… desaparezcan y para siempre”. Y a continuación, si es cristiano, le dará todas las gracias de que sea capaz a Dios, porque nuestro Dios es el que va a hacer posible para cada uno de nosotros esa realidad. No es una quimera, no es un imposible. El amor que Dios nos tiene no solo se manifiesta en darnos la vida humana para vivir unos cuantos años en la tierra, donde hay sus más y sus menos, donde las alegrías se entrecruzan siempre con las tristezas. Dios está dispuesto a darnos un segundo tiempo donde vamos a poder vivir en íntima unión con Él y nos va a regalar la felicidad total y para siempre. “Al que tenga sed le daré gratis de la fuente del agua de la vida… y seré su Dios y él será mi hijo”.

    Es lo mismo que nos dice San Pablo, a su manera, en la segunda lectura, al asegurarnos que nuestra verdadera y definitiva ciudad está en los cielos después de pasar por nuestra tierra.

    Por si fuera poco, Cristo Jesús, nuestro Maestro y Señor en el evangelio, nos asegura que ese vivir la plenitud de la felicidad, es una regalo que él nos ofrece, en unión con su Padre Dios: “Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque muera, vivirá y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre”.

    La fiesta de los fieles difuntos es la fiesta de los fieles resucitados. Nuestra vida termina bien. Estamos enrolados en una historia de salvación y no de perdición y de fracaso. Es la gran promesa de Cristo Jesús. Nos podemos fiar de Él.


    LECTURA DEL DÍA
    Del Libro de la Sabiduría
    Primera lectura
    Sab 3, 1-9
    Las almas de los justos están en las manos de Dios
    y no los alcanzará ningún tormento.
    Los insensatos pensaban que los justos habían muerto,
    que su salida de este mundo era una desgracia
    y su salida de entre nosotros, una completa destrucción.
    Pero los justos están en paz.
    La gente pensaba que sus sufrimientos eran un castigo,
    pero ellos esperaban confiadamente la inmortalidad.
    Después de breves sufrimientos
    recibirán una abundante recompensa,
    pues Dios los puso a prueba
    y los halló dignos de sí.
    Los probó como oro en el crisol
    y los aceptó como un holocausto agradable.
    En el día del juicio brillarán los justos
    como chispas que se propagan en un cañaveral.
    Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos,
    y el Señor reinará eternamente sobre ellos.
    Los que confían en el Señor comprenderán la verdad
    y los que son fieles a su amor permanecerán a su lado,
    porque Dios ama a sus elegidos y cuida de ellos.
    Segunda lectura
    De la Carta de Pablo a los Romanos
    Rom 5, 5-11
    Hermanos: La esperanza no defrauda porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que él mismo nos ha dado.
    En efecto, cuando todavía no teníamos fuerzas para salir del pecado, Cristo murió por los pecadores en el tiempo señalado. Difícilmente habrá alguien que quiera morir por un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto a morir por una persona sumamente buena. Y la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores.
    Con mayor razón, ahora que ya hemos sido justificados por su sangre, seremos salvados por él del castigo final. Porque, si cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él por la muerte de su Hijo, con mucho más razón, estando ya reconciliados, recibiremos la salvación participando de la vida de su Hijo. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 6, 37-40
    En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
    Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día’’.


    Oración

    Ya no temo, Señor, a la muerte, ni temo, tampoco la oscuridad porque la vida Tú la tienes y eres Tú quien la da.

    Acción

    Repetiré este día: ¿Dónde está muerte tu victoria? ¿Dónde está muerte tu aguijón?
    7 min
  • Evangelio Del Día Martes 1 de Noviembre| Santidad | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 01 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    XXXI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Apocalipsis 7, 2-4 . 9-14
    Salmo 23
    Evangelio Mateo 5, 1-12

    “Alegraos y regocijaos, vuestra recompensa será grande en el cielo”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús comienza con la palabra «Bienaventurados» (Mt 5, 3). Es el anuncio principal, el de una felicidad inaudita. La bienaventuranza, la santidad no es un programa de vida hecho solo de esfuerzos y renuncias, sino que es ante todo el gozoso descubrimiento de ser hijos amados por Dios. Y esto nos llena de gozo, No es una conquista humana, es un don que recibimos: somos santos porque Dios, que es el Santo, viene a habitar nuestra vida. (Ángelus, 1 noviembre 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy
    San Mateo ha querido presentar esta enseñanza de Jesús en una gran catequesis, para que ésta sea para los cristianos, lo que fue para los judíos la ley: norma de vida. Por ello nos presenta a Jesús que, como Moisés, sube al "monte" y desde ahí instruye al pueblo. La catequesis empieza con la palabra "Bienaventurados" que puede ser también traducida como "Feliz" o "Dichoso" o quizás como las tres juntas.


    La palabra en griego "macario" significa una alegría profunda e interior que está relacionada con la paz y el gozo. Con esta interpretación resulta paradójico, de acuerdo a los criterios humanos decir: "felices los que lloran, felices los pobres, felices los mansos, felices los perseguidos por ser cristianos", sin embargo, esta es una realidad auténtica, pues la verdadera felicidad, el gozo, la alegría, no están donde el mundo nos las propone, sino en donde Jesús nos lo dice: "Sólo en él", llevando una vida auténticamente cristiana.


    La felicidad que encontramos en el mundo es pasajera, la que nos ofrece Jesús y su Evangelio es total, duradera y definitiva. Si verdaderamente quieres ser un "macario", un lleno de la alegría, la paz y el gozo de Dios, esfuérzate todos los días por vivir de acuerdo al Evangelio.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Apocalipsis
    Apoc 7, 2-4. 9-14
    Yo, Juan, vi a un ángel que venía del oriente. Traía consigo el sello del Dios vivo y gritaba con voz poderosa a los cuatro ángeles encargados de hacer daño a la tierra y al mar. Les dijo: “¡No hagan daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que terminemos de marcar con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios!” Y pude oír el número de los que habían sido marcados: eran ciento cuarenta y cuatro mil, procedentes de todas las tribus de Israel.
    Vi luego una muchedumbre tan grande, que nadie podía contarla. Eran individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas. Todos estaban de pie, delante del trono y del Cordero; iban vestidos con una túnica blanca; llevaban palmas en las manos y exclamaban con voz poderosa: “La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero”.
    Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono, de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, cayeron rostro en tierra delante del trono y adoraron a Dios, diciendo: “Amén. La alabanza, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fuerza, se le deben para siempre a nuestro Dios”.
    Entonces uno de los ancianos me preguntó: “¿Quiénes son y de dónde han venido los que llevan la túnica blanca?” Yo le respondí: “Señor mío, tú eres quien lo sabe”. Entonces él me dijo: “Son los que han pasado por la gran persecución y han lavado y blanqueado su túnica con la sangre del Cordero”.
    Segunda lectura
    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
    1 Jn 3, 1-3
    Queridos hijos: Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre, pues no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Si el mundo no nos reconoce, es porque tampoco lo ha reconocido a él.
    Hermanos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado cómo seremos al fin. Y ya sabemos que, cuando él se manifieste, vamos a ser semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
    Todo el que tenga puesta en Dios esta esperanza, se purifica a sí mismo para ser tan puro como él.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 5, 1-12
    En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así:
    “Dichosos los pobres de espíritu,
    porque de ellos es el Reino de los cielos.
    Dichosos los que lloran,
    porque serán consolados.
    Dichosos los sufridos,
    porque heredarán la tierra.
    Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
    porque serán saciados.
    Dichosos los misericordiosos,
    porque obtendrán misericordia.
    Dichosos los limpios de corazón,
    porque verán a Dios.
    Dichosos los que trabajan por la paz,
    porque se les llamará hijos de Dios.
    Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
    porque de ellos es el Reino de los cielos.
    Dichosos serán ustedes, cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos”.


    Oración

    Señor Dios todopoderoso y eterno, que despiertas en hombres y mujeres de todos los tiempos y lugares, el espíritu de fidelidad al evangelio de tu Hijo en su vida de todos los días, ayúdanos a nosotros, tus hijos, a luchar por seguir a tu Hijo por el camino de la caridad, el servicio y la solidaridad con el hermano, para que merezcamos gozar de la vida eterna que has preparado para el hombre desde antes de la creación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

    Acción
    El día de hoy, dedicaré un tiempo extra para hacer algo más por los demás cuando me pidan ayuda, tiempo, apoyo, escucha, comprensión o perdón.
    7 min
  • Evangelio Del Día Lunes 31 de Octubre | Servir Al Hermano | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 31 DE OCTUBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Filipenses 2, 1-4
    Salmo 130
    Evangelio Lucas 14, 12-14

    “Dichoso tú, porque no pueden pagarte”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús indica la actitud desinteresada que debe caracterizar la hospitalidad… Se trata de elegir la gratuidad en lugar del cálculo oportunista que intenta obtener una recompensa, que busca el interés y que intenta enriquecerse cada vez más. En efecto, los pobres, los sencillos, los que no cuentan, jamás podrán corresponder a una invitación para almorzar. Jesús demuestra de esta manera, su preferencia por los pobres y los excluidos, que son los privilegiados del Reino de Dios, y difunde el mensaje fundamental del Evangelio que es servir al prójimo por amor a Dios. Hoy, Jesús se hace portavoz de quien no tiene voz y dirige a cada uno de nosotros un llamamiento urgente para abrir el corazón y hacer nuestros los sufrimientos y las angustias de los pobres, de los hambrientos, de los marginados, de los refugiados, de los derrotados por la vida, de todos aquellos que son descartados por la sociedad y por la prepotencia de los más fuertes. Y estos descartados representan, en realidad, la mayor parte de la población. (Ángelus, 28 agosto 2016)


    Reflexión del Evangelio de hoy (D. Carlos José Romero Mensaque, O.P.)
    No os encerréis en vuestros intereses
    No hay nada más contrario a la fe cristiana que la actitud y la praxis del egoísmo y, sin embargo, tampoco hay nada más común, más “normal” en nuestra humana cotidianidad. San Pablo anima y estimula a la comunidad de Filipo a vivir una comunión real de amor y que sea ese su principal signo de identidad cristiana.

    Nos acordamos de la descripción que se hace en los Hechos de los Apóstoles de las primeras comunidades cristianas y como los vecinos las admiraban porque todo lo que cada uno poseía lo compartían con alegría. De hecho, se denominaba a las comunidades “los santos”

    La clave está en lo que el propio San Pablo indica al principio: “la comunión del Espíritu”. No se trata solo de la voluntad, sino de tomar conciencia de que el Espíritu Santo está presente y activo en todos y cada uno de los que forman la comunidad de bautizados y dejarse llenar de su Amor. Por eso, celebraban la eucaristía y después se reunían para poner en común el pan, las alegrías y problemas.

    Descubrir en el alma la alegría de dar, de perdonar, de compartir lo que soy y lo que tengo es vivir plenamente la fe y el amor de Cristo. La Iglesia ha de ser la comunidad de “santos” que nos ayude en este descubrimiento y en ello todos estamos implicados.

    ¡Qué suerte para ti si no pueden compensarte!
    En la línea de la primera lectura, Jesús nos indica y propone cuál ha de ser la actitud del verdadero discípulo comprometido con el Reino. A diferencia de los fariseos, cumplidores de una ley de preceptos, de la que vivían y se aprovechaban para sus intereses, Jesús centra su discurso en la auténtica Ley, la del “precepto” del Amor, que rompe esquemas y muestra a las claras quién es Dios y el camino del Reino.

    Hemos podido leer y reflexionar las distintas parábolas del Reino y todas ellas insisten en la necesidad de salir de sí mismo para buscar al hermano que estaba perdido, al que no cuenta en nuestra sociedad ni en nuestra familia o “amigos”, al que “no cumple”. La búsqueda y construcción del Reino de Dios ha de hacernos salir de nuestras seguridades y animarnos a entrar en las sendas estrechas por las que Cristo sigue caminando hacia la Cruz. Nadie nos lo va a agradecer quizá. Al revés: nos criticarán y tratarán de descartarnos por ir precisamente en ayuda y defensa de quienes están en nuestros márgenes de corrección y, como dice el Evangelio, de retribución.

    Y darnos cuenta de que cuando el Señor nos habla de recompensa en la “resurrección de los justos” se está refiriendo no al final de los tiempos solamente. Con la Resurrección de Cristo, somos ya “hombres resucitados” desde el bautismo: sacerdotes, profetas y reyes que formamos el Pueblo de Dios, porque nos ha elegido personalmente a cada uno no para nuestro exclusivo beneficio de felicidad sino para precisamente para invitar a los que nada tienen, pero que esperan, nos esperan.

    “La Iglesia, reunión de liberados, de perdonados [...] no es una sala de espera donde están juntos quienes han recibido la entrada gratis para el cielo, sino un pueblo en camino hacia el Reino [...]
    Quizás hoy la Iglesia está llamada a llevar a cabo esta tarea comprometida: hacer caminar a la gente. Pero es necesario, ante todo, que nosotros demostremos que somos capaces de caminar [...] Hemos permanecido demasiado tiempo recostados sobre las almohadas de la verdad tenida como posesión [...]

    Mientras tanto el mundo camina cada día más de prisa, pero no adelanta. Porque nosotros no caminamos. [---] El Reino no se ha hecho para gente que se mantiene a la espera, sino para tipos que se han decidido a ponerse en camino”
    (Alessandro Pronzato, “Cansados de no caminar”)


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses
    Flp 2, 1-4
    Hermanos: Si alguna fuerza tiene una advertencia en nombre de Cristo, si de algo sirve una exhortación nacida del amor, si nos une el mismo Espíritu y si ustedes me profesan un afecto entrañable, llénenme de alegría teniendo todos una misma manera de pensar, un mismo amor, unas mismas aspiraciones y una sola alma. Nada hagan por espíritu de rivalidad ni presunción; antes bien, por humildad, cada uno considere a los demás como superiores a sí mismo y no busque su propio interés, sino el del prójimo.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 14, 12-14
    En aquel tiempo, Jesús dijo al jefe de los fariseos que lo había invitado a comer:

    "Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque puede ser que ellos te inviten a su vez, y con eso quedarías recompensado.

    Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos y a los ciegos; y así serás dichoso, porque ellos no tienen con qué pagarte; pero ya se te pagará, cuando resuciten los justos".


    Oración
    Jesús mío, te presento todo lo que tengo y lo que soy, mi manera de pensar, de actuar, mis juicios personales sobre las cosas que ocurren en el día a día, y te pido que intercambies todo eso por los valores que me propones, es decir, llévate lo que he adquirido en el paso de mi vida y deja solo lo que tú mismo pusiste. Además, nútreme con tu Espíritu para ser cada vez más como tú.

    Acción
    Hoy nada haré por rivalidad ni presunción, haré todo por humildad; consideraré a los demás como superiores a mí mismo y no buscaré mi propio interés, sino el de mi prójimo..
    7 min
  • Evangelio Del Día Sábado 29 de Octubre | Se Grande Y Humilde | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 29 DE OCTUBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Filipenses 1, 18-26
    Salmo 41
    Evangelio Lucas 14, 1. 7-11

    “El que se humilla será enaltecido”


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Isidoro Crespo Ganuza O.P.)
    Mi vida es Cristo
    Pablo en la cárcel; no le importa muerte o vida, le importa que se anuncie a Cristo. Cristo será glorificado en mi cuerpo, por mi vida o por mi muerte. Suceda lo que suceda, pase lo que pase, me gozo y me gozaré en Cristo que es anunciado; esto me alegra y seguirá alegrándome.

    El anuncio de Cristo es para Pablo; fuente de mis alegrías, gozosa confianza de que todo será para mi bien, gracias a la protección de Dios, a vuestras oraciones, y al Espíritu de Cristo que me socorre.

    Su deseo que avancemos alegres en la fe; en la alegría de la fe.
    Mi vida es Cristo; nos dice, y es, esta carta, como un canto alegre y una invitación a centrar nuestra vida en Cristo; invitación a vivir el Evangelio, la fe y el amor fraterno como pueblo de Dios que se apoya en la comunidad creyente y en la fuerza del Espíritu. Es deseo e invitación a crecer en confianza en el proyecto de Dios, que es proyecto de vida y salvación en Cristo.

    Tener la mentalidad de Cristo servidor
    Jesús observa en un banquete la actitud de los fariseos buscando, para sí mismos, los primeros puestos, el afán de ser vistos por la gente, el deseo de aparentar, el querer darse importancia, el deseo de figurar por encima de los demás; que revela una cierta manera de entender la vida y las relaciones humanas.

    Toda una forma de entender y plantear la vida que sigue presente entre nosotros en la búsqueda de prestigio social, en cierto estilo o clase en el vestir... una marca de automóvil… en ciertos hábitos mundanos. Que nos dan cierta ¨superioridad¨ sobre los demás y hace que para el mundo los hombres no seamos iguales de hecho.

    Jesús cuestiona los valores en que vive la sociedad y propone unos valores diferentes.
    La alternativa cristiana es renunciar al deseo de quedar por encima de los demás y ser capaz de ponerte a servir. Frente al enaltecimiento, la capacidad de servir es la que nos ubica mejor, en las relaciones humanas; servicio prestado desde la humildad.

    «El que sirve a los demás y vive sin honores ejerce la verdadera autoridad en la Iglesia. Jesús nos invita a cambiar de mentalidad y a pasar del afán del poder al gozo de desaparecer y servir; a erradicar el instinto de dominio sobre los demás y vivir la virtud de la humildad.»
    (Homilía de S.S. Francisco, 18 de octubre de 2015).


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses
    Flp 1, 18-26
    Hermanos: El hecho de que se predique a Cristo me alegra y me seguirá alegrando, porque sé que esto será para mi bien, gracias a las oraciones de ustedes y a la ayuda del Espíritu de Jesucristo. Pues tengo la firme esperanza de que no seré defraudado y, ahora como siempre, estoy plenamente seguro de que, ya sea por mi vida, ya sea por mi muerte, Cristo será glorificado en mí.
    Porque para mí, la vida es Cristo; y la muerte, una ganancia. Pero si el continuar viviendo en este mundo me permite trabajar todavía con fruto, no sabría yo qué elegir. Me hacen fuerza ambas cosas: por una parte, el deseo de morir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor; y por la otra, el de permanecer en vida, porque esto es necesario para el bien de ustedes.
    Convencido de esto, sé que me quedaré y los seguiré ayudando a todos ustedes para que progresen gozosos en la fe. Así tendrán en mí, cuando me encuentre de nuevo entre ustedes, un motivo de gran alegría en Cristo Jesús.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 14, 1. 7-11
    Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Mirando cómo los convidados escogían los primeros lugares, les dijo esta parábola:
    “Cuando te inviten a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar principal, no sea que haya algún otro invitado más importante que tú, y el que los invitó a los dos venga a decirte: ‘Déjale el lugar a éste’, y tengas que ir a ocupar, lleno de vergüenza, el último asiento. Por el contrario, cuando te inviten, ocupa el último lugar, para que, cuando venga el que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate a la cabecera’.
    Entonces te verás honrado en presencia de todos los convidados. Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido’’.
    9 min
  • Evangelio Del Día Viernes 28 de Octubre | Los Doce Apóstoles | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 28 DE OCTUBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Rojo
    XXX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Efesios 2, 19-22.
    Salmo 18
    Evangelio Lucas 6, 12-19

    “Pasó la noche orando a Dios”

    Reflexión del Evangelio de hoy (Sor Mihaela María Rodríguez Vera O.P.)
    Somos conciudadanos de los santos
    La primera lectura de hoy, está cargada de esperanza, porque cuando respondemos a la llamada del Señor “ya no somos extranjeros ni forasteros, somos ciudadanos de los santos, miembros de la familia de Dios”. Ser ciudadanos de los santos es saber que, como templos vivos de Dios, cada uno de nosotros estamos edificados sobre el cimiento de los apóstoles, es decir, gracias a su respuesta ante la llamada del Señor y a su misión evangelizadora por todo el mundo, hoy podemos también ser apóstoles de la Buena Noticia y llevar el Evangelio a todos los confines de la tierra.

    Cuántas veces vivimos afanados por las cosas que pasan, por lo que no perdura, angustiados por las contrariedades que se nos presentan día a día. Hemos perdido el horizonte, la meta a la que Dios nos llama, que no es otra que la Vida Eterna. Tratamos de ser buenos ciudadanos aquí en la tierra, cumplir con las normas, ser agradable a los ojos de los demás, porque es importante que la sociedad nos acepte. Y tratando de agradar al mundo, nos olvidamos de que también somos ciudadanos del cielo, miembros de la Jerusalén Celeste, ciudad que nunca acaba, construida por Dios.

    ¿Por qué nos dejamos arrastrar por el miedo, la tristeza, el vacío y el sin sentido de la vida? Porque nuestro cimiento no es Cristo. Ser miembros del templo consagrado al Señor, es tener a Cristo como base, centro y fundamento de nuestro corazón. Si Cristo no es la piedra angular de nuestra vida, de todo nuestro ser, si no es Él quien construye nuestra casa, “en vano se cansan los albañiles”. Podremos hacer muchas cosas buenas, provechosas, pero ninguna permanecerá en el Cielo si lo hacemos para el mundo o para nosotros mismos.

    San Pablo nos anima a ser también constructores de la morada de Dios, que es su Iglesia. Y esto sólo puede hacerse desde una vivencia profunda y personal con Jesucristo, dejándonos transformar por Él, y realizando su misión con alegría. ¿Cómo dar testimonio de Cristo en el mundo? A veces, no son necesarias las palabras, como dice el salmista: “Sin que hablen, sin que pronuncien, a toda la tierra alcanza su pregón”. Es con la vida misma como se puede transmitir la Palabra, con la abundancia del corazón, con la generosidad de nuestros actos, sin intereses, desde la humildad y la serenidad.

    Pasó la noche orando a Dios… y escogió a los apóstoles
    En el evangelio, vemos tres aspectos fundamentales: la oración, la elección y la misión.
    Vemos a Jesús orando, como parte esencial de su vida. Antes de tomar una decisión importante como es elegir a los apóstoles, pasa toda la noche en oración al Padre. Es el diálogo continuo y personal con Dios, lo que le da a Jesús la capacidad de continuar cada paso en su misión. ¿Cómo es tu oración? ¿Cómo tomas las decisiones más importantes de tu vida? A la hora de tomar una decisión, solemos preguntar a nuestros familiares y amigos qué podemos hacer, pensamos mucho, y en ocasiones perdemos la paz porque tememos equivocarnos, huimos del fracaso y nos da miedo la posibilidad de perder. Sin embargo, a veces nos olvidamos de acudir a Dios, no para pedir que todo salga bien, según nuestros ideales, si no para hacer su voluntad y aceptar con paz cada acontecimiento de la vida.

    Después de pasar la noche orando, Jesús elige a los apóstoles. La elección del Señor sobre sus discípulos es un momento muy importante, porque cada uno de ellos es escogido por Él, llamados a ser otro Cristo en la tierra. Así es como nos elige también el Señor a nosotros, nos llama por nuestro nombre, conoce lo profundo del corazón y ama incluso aquello que no aceptamos de nosotros mismos. Él nos conoce, y porque nos conoce nos elige. Sabe que desde lo que somos, desde el barro del que hemos sido creados, podemos ofrecer a los que nos rodean un testimonio vivo de lo que Cristo hace en nuestra vida.

    Y, por último, Jesús baja del monte con sus discípulos y continúa su misión, que es rescatar y curar a los enfermos, no sólo de cuerpo sino también de espíritu. Dice el evangelista, que “la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos”.Esta fuerza no es otra que el Espíritu de Dios, que reside en el corazón de Cristo, por medio del Espíritu Santo. ¿No es ésta también nuestra misión? Curar a los enfermos de nuestra sociedad, sedientos de amor y verdad, sedientos de vida. Dejémonos transformar por Dios, para que nuestra vida sea un reflejo de la gloria del Padre, que salga de nosotros esa fuerza que nos da Cristo para tender la mano al hermano necesitado, y la vez que sanamos a los demás, nosotros también somos rescatados del egoísmo, de la autosuficiencia, de una fe vacía. Que el amor de Cristo renueve todo nuestro ser, para ser apóstoles de la Verdad, que san Simón y Judas Tadeo intercedan por nosotros y sepamos dar al mundo lo único y lo mejor que tenemos: Cristo Resucitado.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
    Ef 2, 19-22
    Hermanos: Ya no son ustedes extranjeros ni advenedizos; son conciudadanos de los santos y pertenecen a la familia de Dios, porque han sido edificados sobre el cimiento de los apóstoles y de los profetas, siendo Cristo Jesús la piedra angular.
    Sobre Cristo, todo el edificio se va levantando bien estructurado, para formar el templo santo del Señor, y unidos a él también ustedes se van incorporando al edificio, por medio del Espíritu Santo, para ser morada de Dios.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 6, 12-19
    Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios.
    Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.
    Al bajar del monte con sus discípulos y sus apóstoles, se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y Jerusalén, como de la costa de Tiro y de Sidón. Habían venido a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.


    Oración

    Gracias, Jesús, por haber pagado un alto costo para que yo tuviera vida y para incluirme en tu familia, gracias por hacerme tu hermano y convertirme en hijo del Padre del cielo. Sólo te pido tu gracia para vivir y actuar como corresponde a un miembro de tan maravillosa familia. Además, te pido la capacidad de ir añadindo a más personas a esta grande, divina y eterna familia.

    Acción

    Sabiendo que un día en el cielo podremos abrazar a cada miembro de la Familia celestial; hoy abrazaré a las más personas posibles, siendo consciente de que ellos también son parte o pueden ser integrantes de esta..
    8 min
  • Evangelio Del Día Jueves 27 de Octubre | Da Lo Que Tienes | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 27 DE OCTUBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Efesios 6, 10-20
    Salmo 143
    Evangelio Lucas 13, 31-35

    “¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.)
    Bendito el Señor mi alcázar
    La figura del “alcázar” está recordando a cada uno que Dios es defensa, refugio, fortaleza. El que procura el bien y realiza la salvación. Es escudo que defiende y además sostiene la esperanza. Todo esto es proclamado en el salmo y de alguna forma se convierte en síntesis de lo que se nos ha proclamado. Por esa experiencia de salvación decimos “te cantaré un cántico nuevo”, que necesariamente es resonancia de la obra misma de la salvación.

    Sal y marcha de aquí, porque Herodes quiere matarte
    La intención de algunos fariseos, que nos dice el texto sagrado, se acercaron a Jesús diciéndole: “Sal y marcha de aquí, porque Herodes quiere matarte”, parece ser bien intencionada, pero nada acorde con el plan de la salvación. Ellos, como Pedro que reacciona ante el anuncio de Jesús de lo que va a padecer en Jerusalén, invitando a Jesús a apartar de sí todos esos malos augurios, se dejan llevar por los criterios humanos (defensa de la propia vida) y se alejan de los de Dios (entregar la vida por amor).

    La respuesta de Jesús es clara: Id y decid a ese zorro. Han de decirle a Herodes y ellos han de tomar nota: “Mira, yo arrojo demonios y realizo curaciones hoy y mañana, y al tercer día mi obra quedará consumada.” Él y ellos, también los discípulos han de entender que sólo le importa la voluntad del Padre y que nada y tampoco nadie, va a apartarle de llevarla a cabo. Su determinación es firme. La secuencia de días, hoy y mañana, está referida a la misión: libera y sana. El tercer día apunta a su muerte y resurrección, cuando la obra que ha iniciado mediante el anuncio del reino, queda consumada: todas las cosas las hace nuevas. Se trata de la nueva creación.

    Por eso lo que a continuación dice: “es necesario que camine hoy y mañana y pasado, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén.”, revela que toda su existencia es una profecía en cumplimiento. Está anunciando lo que ha de suceder pronto y cómo la humanidad nueva en él y por él creada, significa la efectiva reunión de los hijos dispersos. Ellos no han querido que eso ocurra, pero él, obediente hasta la muerte y una muerte de cruz, entrega su vida para que acontezca la humanidad nuevamente creada y por él congregada.

    Un anuncio no querido por ellos es hecho por Jesús: “vuestra casa va a ser abandonada”. Defendida con tanto empeño por ellos sin caer en la cuenta que el lugar de la presencia de Dios se ha desplazado y ahora se encuentra en Jesús, el Hijo amado del Padre, que ha sido enviado por el Padre para revelar todo el amor definitivo de Dios en favor de toda la humanidad.
    ¿Cómo acogemos la Palabra que salva?
    ¿Qué respuesta damos a esta Palabra?
    ¿Cómo la proclamamos en medio de este mundo necesitado de su luz?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
    Ef 6, 10-20
    Hermanos: Busquen su fortaleza en el Señor y en su invencible poder. Utilicen las armas que Dios les ha dado, para poder resistir a las asechanzas del diablo. Porque no estamos luchando contra fuerzas humanas, sino contra las fuerzas espirituales y sobrehumanas del mal, que dominan y gobiernan este mundo de tinieblas.
    Por eso, para que puedan resistir en los momentos difíciles y quedar definitivamente victoriosos, revístanse con la armadura de Dios: que su cinturón sea siempre la verdad; su coraza, la justicia; su calzado, la prontitud para anunciar el Evangelio de la paz; que la fe les sirva siempre de escudo para protegerlos y apagar las flechas incendiarias del enemigo malo; pónganse el casco de la salvación y empuñen la espada del espíritu, que es la palabra de Dios.
    Y, con la ayuda del Espíritu Santo, oren y supliquen continuamente. Velen en oración constantemente por todo el pueblo cristiano y también por mí, a fin de que Dios me conceda hablar con toda libertad para anunciar el misterio de Cristo, contenido en el Evangelio, del cual soy embajador, aunque estoy encadenado. Pidan, pues, que tenga valor para predicarlo como debo.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 13, 31-35
    En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le dijeron: “Vete de aquí, porque Herodes quiere matarte”.
    Él les contestó: “Vayan a decirle a ese zorro que seguiré expulsando demonios y haciendo curaciones hoy y mañana, y que al tercer día terminaré mi obra. Sin embargo, hoy, mañana y pasado mañana tengo que seguir mi camino, porque no conviene que un profeta muera fuera de Jerusalén.
    ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas y apedreas a los profetas que Dios te envía! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas, pero tú no has querido!
    Así pues, la casa de ustedes quedará abandonada. Yo les digo que no me volverán a ver hasta el día en que digan: ‘¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!’ ”


    Oración

    Señor, en tu nombre hoy me revisto con tu armadura; me ciño con el cinturón de la verdad; me pongo al pecho, muy cerca del corazón, la coraza de la justicia; me calzo para no esperar sino llevar tu mensaje con el calzado del celo por anunciar el Evangelio de la paz; me protejo con el escudo de la fe para apagar las flechas incendiarias del enemigo malo; me pongo el casco de la salvación para tener siempre en mi mente lo que Jesús ganó por mí en la cruz y empuño la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios, para defenderme y atacar a la hora de la tentación y la prueba.

    Acción
    Hoy revisaré que tan revestido he permanecido en mi vida con esta armadura de Dios.
    10 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 26 de Octubre | La Puerta Estrecha | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 26 DE OCTUBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Efesios 6, 1-9
    Salmo 144
    Evangelio Lucas 13, 22-30

    “Esforzaos por entrar por la puerta estrecha”


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Esclavos, obedeced a vuestros amos de la tierra
    Una de las enseñanzas de la historia es que a la verdad, sobre todo a ciertas verdades, cuesta tiempo llegar. Llegar a que la esclavitud no es compatible con la dignidad humana de todas las personas ha costado siglos y siglos, y todavía hoy en pleno siglo XXI hay lugares donde se admite la esclavitad. Dicho lo cual, a los cristianos de 2022 no suenan extrañas las palabras de San Pablo del siglo I admitiendo la esclavitad, aunque intente dulcificarla de alguna manera. “Esclavos, obedeced a vuestros amos de la tierra con profundo respeto, de todo corazón, como a Cristo”.

    No nos cabe en la cabeza de nuestra época que San Pablo que sabía y predicaba que Dios es el Padre de todos los hombres y que todos somos hermanos no diga que la esclavitud va en contra de esa filiación y esa fraternidad. Lo dicho, a veces, cuesta mucho tiempo llegar a la verdad.

    Esforzaos por entrar por la puerta estrecha
    Si en nuestras instituciones escolares, los profesores dijesen con cierta antelación a los alumnos las preguntas que les iba a poner en el examen… podemos sospechar que la inmensa mayoría aprobaría, incluso con buena nota.

    Jesús, nuestro Maestro y Señor ha sido capaz de decirnos a lo largo de su predicación la pregunta que nos va a hacer en nuestro examen más importante, en el examen final de nuestra vida. Nos asegura que ese examen va a versar sobre el amor, si hemos amado a nuestros hermanos, si hemos dado de comer al hambriento, de beber al sediento, de dar posada al peregrino… Jesús es bien claro, no es de esos profesores que ponen preguntas raras, que ningún alumno se espera.

    Esta reflexión viene a cuento porque en el evangelio de hoy “uno le preguntó: Señor ¿serán pocos los que se salven? La respuesta de Jesús está resumida en estas dos frases suyas: “Esforzaos en entrar por la puerta estrecha” (que nosotros sabemos que es la puerta del amor), y para poner un tanto de suspenso, añade: “Mirad: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos”.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
    Ef 6, 1-9
    Hijos, obedezcan a sus padres por amor al Señor, porque eso es justo. Honrarás a tu padre y a tu madre es un mandamiento muy importante, que lleva consigo esta promesa: Te irá bien y vivirás largo tiempo en la tierra.

    Padres, no exasperen a sus hijos; más bien fórmenlos y corríjanlos, para educarlos bien, como el Señor quiere.

    Esclavos, obedezcan a sus amos de este mundo con docilidad, respeto y sencillez de corazón, como a Cristo; no sólo cuando los están mirando, ni sólo para quedar bien con ellos, sino como esclavos de Cristo, que cumplen de corazón la voluntad de Dios. Sírvanles, pues, de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres, recordando que cada uno, sea esclavo o libre, será recompensado por el Señor, según el bien que haya hecho.

    Y ustedes, amos, correspondan a sus esclavos en una forma semejante. Absténganse, pues, de toda clase de amenazas, recordando que tanto ellos como ustedes tienen el mismo amo, que está en los cielos y en el cual no hay favoritismos por una persona o por otra.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 13, 22-30
    En aquel tiempo, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos, mientras se encaminaba a Jerusalén. Alguien le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?"

    Jesús le respondió: "Esfuércense en entrar por la puerta, que es angosta, pues yo les aseguro que muchos tratarán de entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante de la mesa y cierre la puerta, ustedes se quedarán afuera y se pondrán a tocar la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Pero él les responderá: 'No sé quiénes son ustedes'. Entonces le dirán con insistencia: 'Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas'. Pero él replicará: 'Yo les aseguro que no sé quiénes son ustedes. Apártense de mí, todos ustedes los que hacen el mal'. Entonces llorarán ustedes y se desesperarán, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes se vean echados fuera. Vendrán muchos del oriente y del poniente, del norte y del sur, y participarán en el banquete del Reino de Dios.

    Pues los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos".


    Oración
    Jesús, muéstrame la manera adecuada de ser un buen hijo. Tú, que siempre fuiste el Hijo en quien el Padre se complace, muéstrame cómo ser un hijo en quien mis padres se complazcan. Padre celestial, enséñame a ser padre como tú eres Padre, quiero amar a mis hijos, como tú me amas, quiero educarlos como tú me educas, quiero disciplinarlos como tú lo haces conmigo.

    Acción
    Hoy confrontaré mi manera de ser hijo y padre con la manera de serlo de Dios y haré los ajustes necesarios para ir imitando cada vez más su manera de serlo..
    9 min
  • Evangelio Del Día Martes 25 de Octubre | Espera En El Señor | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 25 DE OCTUBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Efesios 5, 21-33
    Salmo 127
    Evangelio Lucas 13, 18-21

    “¿A qué es semejante el reino de Dios?”


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Mariela Martínez Higueras O.P.)
    …como Cristo amó a su Iglesia
    El texto de la primera lectura perteneciente a una de las cartas llamadas deuteropaulinas, atribuida por tanto a un discípulo de Pablo, forma parte de una serie de exhortaciones sobre la moral familiar (5,21-6,9). Aunque hay ciertos elementos que nos pueden chocar, no podemos prescindir del hecho de encontrar aquí uno de los “códigos domésticos”, formas literarias clásicas que se hallan ya desde Aristóteles en los filósofos éticos helenistas con una serie de recomendaciones para los distintos grupos de la “casa” o “familia” y que son asumidas en el NT tras recibir la impronta cristiana.

    Hay que tener en cuenta que la Palabra de Dios se encarna en el contexto cultural y en ocasiones viene envuelta en valores o contravalores de la época, en este caso de una antropología androcéntrica que sitúa a la mujer en un segundo plano respecto al varón.

    No obstante, a pesar de esas expresiones que nos chirrían, como la sumisión de la mujer al marido, parece haber al final algunos elementos correctivos que desde la moral cristiana matizan esas afirmaciones exhortando al amor mutuo: “cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete al marido”.

    En medio de todo este contraste sobre las relaciones entre los miembros de la casa, también encontramos algunas perlas teológicas, en este caso eclesiológicas, al presentar la bella y sencilla imagen del amor matrimonial como símbolo del amor de Cristo a su Iglesia: “Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia: Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla.”

    El esfuerzo que hace este discípulo de Pablo que baila entre lo cultural y lo contracultural del mensaje de Jesús nos lleva a preguntarnos: ¿Somos nosotros capaces de desmarcarnos de las contaminaciones culturales en nuestra antropología, teología o nuestra vivencia de la fe?

    Creció…Transformó
    Jesús nunca dijo qué era el Reino de Dios, tan sólo expresó su realidad con imágenes y mostró sus signos liberadores. “¿A qué es semejante el reino de Dios o a qué lo compararé?” Para responder a la pregunta, el Maestro presenta dos parábolas: la del grano de mostaza y la de la levadura.

    La primera parábola habla de un hombre que siembra una semilla de mostaza y que crece hasta llegar a ser un inmenso árbol que alberga los pájaros (18-19). El Reino de Dios no viene como se espera, con todo su esplendor y de repente, sino que va creciendo poco a poco. La imagen nos habla en primer lugar de lugar de crecimiento, de una semilla imperceptible se hace un árbol enorme; y, en segundo lugar, de protección, puesto que el árbol se convierte en alojamiento de los pájaros.

    Si la primera parábola es protagonizada por un hombre en ámbito rural, ahora Lucas, cual evangelista de la paridad, nos presenta una mujer en ámbito doméstico que introduce levadura en la masa (20-21). La cantidad de masa con la que la mujer trabaja es descomunal: tres medidas, (saton), 30 Kg según Flavio Josefo. En el AT las medidas desproporcionadas expresan la llegada de Dios, anuncian una epifanía. Así Sara cuando cocina para los visitantes (Gn 18,19), Gedeón cuando hace pan para el ángel del Señor (Jc 6,19) o Ana presenta sus ofrendas al templo (1 Sm 1,24).

    Con ambas parábolas Jesús muestra paradójicamente que el Reino, que empieza como algo pequeño (semilla/levadura), acaba creciendo (árbol) y llegando a todas partes (gran masa). La primera de ellas nos dice que el Reino crece poco a poco, pero llega a ser algo grande y se convierte en protección, resguardo y abrigo. Con la segunda parábola, la de la levadura, se nos habla del Reino como una experiencia transformadora de la realidad. Las dos imágenes están cargadas de esperanza; el Reino, poco a poco sin que se note, va creciendo y transformando nuestro mundo en la medida en que vivimos sus valores. ¿Creo que el Reino está presente en nuestro mundo y vivir sus valores nos hace bien a los seres humanos? ¿Lo anuncio en mi predicación?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
    Ef 5, 21-33
    Hermanos: Respétense unos a otros, por reverencia a Cristo: que las mujeres respeten a sus maridos, como si se tratara del Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y salvador de la Iglesia, que es su cuerpo. Por lo tanto, así como la Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres sean dóciles a sus maridos en todo.
    Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó por ella para santificarla, purificándola con el agua y la palabra, pues él quería presentársela a sí mismo toda resplandeciente, sin mancha ni arruga ni cosa semejante, sino santa e inmaculada.
    Así los maridos deben amar a sus esposas, como cuerpos suyos que son. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie jamás ha odiado a su propio cuerpo, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo.
    Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola cosa. Este es un gran misterio, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.
    En una palabra, que cada uno de ustedes ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 13, 18-21
    En aquel tiempo, Jesús dijo: “¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo? Se parece a la semilla de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció y se convirtió en un arbusto grande y los pájaros anidaron en sus ramas”.
    Y dijo de nuevo: “¿Con qué podré comparar al Reino de Dios? Con la levadura que una mujer mezcla con tres medidas de harina y que hace fermentar toda la masa”.


    Oración

    Dios de bondad, tú que creaste al hombre y a la mujer a imagen y semejanza tuya para que fueran signo de tu presencia en el mundo, haz que los seres humanos llevemos a todos nuestros hermanos la bondad y el amor que te caracterizan para que también en nuestro obrar llevemos tu presencia a todos aquellos con quienes convivimos a diario.

    Acción

    El día de hoy seré signo de la presencia de Dios en el mundo, llevando consuelo al que sufre, comida al hambriento, bebida al sediento y solidaridad al que lo necesite.
    7 min
  • Evangelio Del Día Lunes 24 de Octubre | El Buen Pastor | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 24 DE OCTUBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Rojo
    XXX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 61, 1-3
    Salmo 22
    Evangelio Juan 10, 11-16

    “Mujer, quedas libre de tu enfermedad”


    Reflexión del Evangelio de hoy (D. Luis Maldonado Fernández de Tejada, OP.)
    En la virtud está la salvación
    En aquella Iglesia naciente de los primeros años del Cristianismo la confusión entre los fieles debía ser grande. No olvidemos que el mensaje de Jesús cambió por completo la concepción del mundo y de la sociedad de su época. Y frente a las costumbres del momento, a los “valores” que imperaban el Evangelio fue una auténtica revolución. Donde había rencores se ponía el perdón, donde las malas lenguas la misericordia, donde las murmuraciones el amor a Dios y así el dinero, lo material, dejará de estar en primer plano. San Pablo es muy claro (como siempre) en sus palabras a los hermanos y les hace ver que para ser santos debemos abandonar las viejas costumbres y seguir los pasos de Cristo, que lo dio todo por amor al Padre y a los hombres.

    Pero lo más curioso de esta lectura es comprobar como hoy, más de veinte siglos después, las palabras de San Pablo nos las podemos aplicar con total actualidad: basta con encender un momento la televisión, o darnos una vuelta por las redes sociales, para ver que aquellos males de los que el Apóstol intenta apartar a los hermanos son los mismos que nos bombardean a diario: las malas intenciones, la maledicencia, la idolatría por el dinero y la “fama”, la inmoralidad... son las piedras con las que tropezamos una y otra vez. Y la solución la tenemos en Cristo, en su ejemplo de santidad y amor por los demás. Solo por ese camino seremos santos a los ojos de Dios y llegaremos a la Luz. El mundo es tentador pero la oración es más fuerte.

    Todo momento es bueno para hacer el bien
    Seamos sinceros ¿cuántas veces hemos mirado para otro lado cuando se nos ha pedido ayuda?, ¿cuántas veces hemos puesto la excusa de la inoportunidad del momento, del lugar, de la situación? Para los judíos el sábado era sagrado, no se podía hacer absolutamente nada fuera de lo establecido ¡ni siquiera el bien! Y así lo señala el jefe de la sinagoga: “hay muchos días para venir a curarse”. Pero Cristo viene a dar la vuelta a todo, al enfermo hay que curarle en el momento que surja la oportunidad no cuando la ley lo estipule. Una vez más Jesús nos dice que las leyes están hechas para que los hombres vivan mejor no para encadenarle con preceptos absurdos.Una cosa es respetar y cumplir las normas y otra muy distinta tomarlas como excusa para no hacer el bien, para no prestar socorro.

    Todos los días, sobre todo en tierra de frontera, vemos como hermanos nuestros auxilian a gentes que vienen en busca de un mejor futuro aún a riesgo de saltarse las leyes de los estados, como acogen a migrantes que vienen sin nada. Puede parecer un caso extremo pero ¿no es extremo y urgente salvar la vida de quien todo lo ha perdido, hasta la esperanza de vivir? Pues como Cristo en la sinagoga nosotros debemos socorrer en cualquier circunstancia a quien lo necesite, aún a riesgo de que no se nos entienda o se nos censure. Tiempo habrá luego de ordenar las cosas, pero la mano tendida al hermano debe estar por encima de leyes y normas. No seamos fariseos, no seamos hipócritas y no nos dejemos llevar por lo “políticamente correcto” cuando un hermano, venga de donde venga y sea cual sea la situación, necesite de nosotros.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
    Ef 4, 32–5, 8
    Hermanos: Sean buenos y comprensivos, y perdónense unos a otros, como Dios los perdonó, por medio de Cristo.
    Imiten, pues, a Dios como hijos queridos. Vivan amando como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y víctima de fragancia agradable a Dios.
    Que entre ustedes, como conviene a verdaderos cristianos, no se hable de fornicación, inmoralidad o codicia; ni siquiera de indecencias, ni de conversaciones tontas o chistes groseros, pues son cosas que no están bien. En lugar de eso, den gracias a Dios. Tengan bien entendido que ningún lujurioso, inmoral o codicioso, que es lo mismo que decir idólatra, participará en el Reino de Cristo y de Dios.
    Que nadie los engañe con vanas razones, pues todas estas cosas atraen la ira de Dios sobre los rebeldes. Así pues, no se hagan cómplices de ellos. Porque en otro tiempo ustedes fueron tinieblas, pero ahora, unidos al Señor, son luz. Vivan, por lo tanto, como hijos de la luz.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 13, 10-17
    Un sábado, estaba Jesús enseñando en una sinagoga. Había ahí una mujer que llevaba dieciocho años enferma por causa de un espíritu malo. Estaba encorvada y no podía enderezarse. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: “Mujer, quedas libre de tu enfermedad”. Le impuso las manos y, al instante, la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios.
    Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiera hecho una curación en sábado, le dijo a la gente: “Hay seis días de la semana en que se puede trabajar; vengan, pues, durante esos días a que los curen y no el sábado”.
    Entonces el Señor dijo: “¡Hipócritas! ¿Acaso no desata cada uno de ustedes su buey o su burro del pesebre para llevarlo a abrevar, aunque sea sábado? Y a esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo atada durante dieciocho años, ¿no era bueno desatarla de esa atadura, aun en día de sábado?”
    Cuando Jesús dijo esto, sus enemigos quedaron en vergüenza; en cambio, la gente se alegraba de todas las maravillas que él hacía


    Oración
    Señor, que nunca permanezca indiferente al dolor de mis hermanos y al sufrimiento de mi prójimo, sino que esté siempre dispuesto a llevar consuelo, esperanza, alegría y paz, tal como debe hacerlo un discípulo de Jesús, tu Hijo amado.

    Acción
    Visitaré a ese pariente que sé que tiene alguna necesidad concreta que yo puedo resolver o aligerar.,
    7 min

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¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
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