Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Martes 15 de Noviembre | Cenara En Tu Casa | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 15 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Apocalipsis 3, 1-6. 14-22
    Salmo 14
    Evangelio Lucas 19, 1-10

    “Es necesario que hoy me quede en tu casa”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    La primera mirada no es la de Zaqueo, sino la de Jesús, que entre los muchos rostros que lo rodeaban ―la multitud― busca precisamente el de Zaqueo. La mirada misericordiosa del Señor nos alcanza antes de que nosotros mismos nos demos cuenta de que necesitamos que Él nos salve. Y con esta mirada del divino Maestro comienza el milagro de la conversión del pecador. De hecho, Jesús lo llama, y lo llama por su nombre: «Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa» (Ángelus, 3 noviembre 2019)

    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Carmen Román Martínez O.P.)
    Estoy a la puerta y llamo
    La primera lectura de hoy nos ofrece las cartas del autor del Apocalipsis a las Iglesias de Sardes y Laodicea. En ellas se refleja una preocupación y una llamada de atención a las comunidades cristianas de ambos lugares, que viven una dinámica alejada del mensaje del evangelio que han recibido.
    No eran momentos fáciles para la difusión de la fe, pero se tiene la impresión de que estas dos comunidades reciben una “reprimenda” por razones que tienen más que ver con la evolución de su manera de entender y vivir la fe, que con la manera de afrontar las dificultades crecientes del poder del Imperio Romano.
    Y tengo la impresión de que los problemas de Sardes y Laodicea pueden ser semejantes a los que vivimos las personas y las comunidades cristianas de algunos de nuestros entornos.
    Una lectura atenta nos puede situar ante algunas de nuestras propias experiencias. Pero subrayo hoy el contraste entre ese “no tengo necesidad de nada” y la realidad que el Señor pone ante nuestros ojos: “tú eres desgraciado, digno de lástima, pobre, ciego y desnudo”. El primer paso para caminar en la dirección adecuada es hacernos conscientes de nuestra realidad, y desde ella saber recibir del Señor todo lo que necesitamos. Porque es cierto que el texto habla de “comprar”, pero ¿cómo comprar siendo pobre de solemnidad? Habrá que concluir que tenemos un Dios que nos da gratis aquello que nos pide…
    Por nuestra parte oído y corazón atentos, porque “Mira, estoy de pie a la puerta y llamo”.
    Es necesario que hoy me quede en tu casa
    El precioso relato evangélico de hoy lo hemos escuchado hace unas semanas en el evangelio del domingo. Es de los que confortan e infunden alegría y esperanza.
    Zaqueo es uno de los prototipos de pecador en la sociedad judía de su tiempo. Jefe de publicanos (cobradores de impuestos) y muy rico (cobrando más de lo estipulado en los impuestos), estaba descalificado por definición por los poderes religiosos de su pueblo.
    Ocurre que Jesús llega a su pueblo, Jericó, y él tiene verdadero deseo de verlo. Así que, a pesar de que es bajito y Jesús está rodeado de una masa de gente que le impide verlo, encuentra la solución subiéndose a un árbol bajo el cual iba a pasar Jesús.
    Y aquí recibe Zaqueo la gran noticia de ese día: “Baja de prisa, que necesito quedarme en tu casa”.
    Jesús va más allá de lo que el autor del Apocalipsis nos decía en la primera lectura: “Estoy a la puerta y llamo”. No sólo está a la puerta, sino que se autoinvita para hacerse presente en nuestra casa y cambiar radicalmente nuestra vida.
    Zaqueo lo recibe lleno de alegría y, ante las murmuraciones de la gente que veían con malos ojos que Jesús entrara a casa de un pecador, pone de manifiesto públicamente la transformación que se da en su vida con la llegada de Jesús a ella: va a compartir su fortuna, que ya no es su “riqueza”.
    El relato termina con una frase de Jesús, aplicable no sólo a Zaqueo, sino a todos cuantos consienten en vivir esta experiencia de las formas más variadas, a lo largo de los tiempos: “HOY ha sido la salvación de esta casa… porque el hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido”
    ¿Qué mejor noticia podemos recibir?




    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Apocalipsis 3, 1-6. 14-22
    Apoc 3, 1-6. 14-22
    Yo, Juan, oí que el Señor me decía: “Escribe al encargado de la comunidad cristiana de Sardes: Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas:
    ‘Conozco tus obras. En apariencia estás vivo, pero en realidad estás muerto. Ponte alerta y reaviva lo que queda y está a punto de morir, pues tu conducta delante de mi Dios no ha sido perfecta. Recuerda de qué manera recibiste y escuchaste mi palabra; cúmplela y enmiéndate. Porque si no estás alerta, vendré como un ladrón, sin que sepas la hora en que voy a llegar.
    Tienes, sin embargo, en Sardes, algunas pocas personas que no han manchado sus vestiduras; ellos me acompañarán vestidos de blanco, pues lo merecen.
    El que venza también se vestirá de blanco. No borraré jamás su nombre del libro de la vida y lo reconoceré ante mi Padre y sus ángeles’.
    El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las comunidades cristianas.
    Escribe al encargado de la comunidad cristiana de Laodicea: Esto dice el que es el Amén, el testigo fiel y veraz, el origen de todo lo creado por Dios:
    ‘Conozco tus obras: no eres ni frío ni caliente. Ojalá fueras frío o caliente. Pero porque eres tibio y no eres ni frío ni caliente, estoy a punto de vomitarte de mi boca. Dices que eres rico, que has acumulado riquezas y que ya no tienes necesidad de nada, pero no sabes que eres un desdichado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por eso te aconsejo que vengas a comprarme oro purificado por el fuego, para que te enriquezcas; vestiduras blancas, para que te las pongas y cubras tu vergonzosa desnudez, y colirio, para que te lo pongas en los ojos y puedas ver.
    Yo reprendo y corrijo a todos los que amo. Reacciona, pues, y enmiéndate. Mira que estoy aquí, tocando la puerta; si alguno escucha mi voz y me abre, entraré a su casa y cenaremos juntos.
    Al que venza lo sentaré conmigo en mi trono; lo mismo que yo, cuando vencí, me senté con mi Padre en su trono’.
    El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las comunidades cristianas’’.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 1-10
    Lc 19, 1-10
    En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó, y al ir atravesando la ciudad, sucedió que un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de conocer a Jesús, pero la gente se lo impedía, porque Zaqueo era de baja estatura. Entonces corrió y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por ahí. Al llegar a ese lugar, Jesús levantó los ojos y le dijo: “Zaqueo, bájate pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa”
    Él bajó enseguida y lo recibió muy contento. Al ver esto, comenzaron todos a murmurar diciendo: “Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador”.
    Zaqueo, poniéndose de pie, dijo a Jesús: “Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si he defraudado a alguien, le restituiré cuatro veces más”. Jesús le dijo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también él es hijo de Abraham, y el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido”.


    Oración

    Aléjame, Señor, de la tibieza. Rechazo una vida gris y mediocre delante de ti, Señor. Quiero que seas el dueño total de mis sentimientos, pensamientos y acciones; rechazo la tibieza y te pido que me inundes en el calor de tu amor y misericordia.

    Acción

    Hoy veré qué actitudes en mi vida son tibias, es decir, cuáles de ellas no están rendidas totalmente a Jesucristo y renovadas en su amor para cambiarlas por otras que sí lo estén.
    7 min
  • Evangelio Del Día Lunes 14 de Noviembre | Señor Que Vea | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 14 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Apocalipsis 1, 1-4; 2, 1-5
    Salmo 1
    Evangelio Lucas 18, 35-43

    “¡Ten compasión de mí!”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Pensemos en la historia de Bartimeo, un personaje del Evangelio (cf. Mc 10,46-52 y par.) y, os lo confieso, para mí el más simpático de todos. Más fuerte que cualquier argumento en contra, en el corazón de un hombre hay una voz que invoca. Todos tenemos esta voz dentro. Una voz que brota espontáneamente, sin que nadie la mande, una voz que se interroga sobre el sentido de nuestro camino aquí abajo, especialmente cuando nos encontramos en la oscuridad: “¡Jesús, ten compasión de mí! ¡Jesús, ten compasión mi!”. Hermosa oración, ésta. (Audiencia General, 6 mayo 2020)

    Reflexión del Evangelio de hoy (Dña. Montserrat Palet Dalmases)
    La gracia y la paz
    En las primeras palabras aparecen el título, el origen y el contenido del libro. Es un “apocalipsis” es decir, una “revelación” de lo que tiene que suceder pronto. Se refiere a la manifestación de Cristo en gloria y poder al final de los tiempos.

    Juan, el testigo de la Palabra, transmite lo que ha visto y oído, esforzándose por descubrir, el aspecto luminoso de la persecución que viven los cristianos. La comunidad cristiana recibe con fe y veneración este mensaje, y se dispone a ponerlo en práctica sin tardanza.

    El libro va dedicado a las siete iglesias de Asia, localizadas alrededor de Éfeso. Probablemente, también a las iglesias cristianas de todos los tiempos, ya que la cifra siete es el símbolo de la plenitud.

    El saludo une dos deseos profundos: la gracia (griego) y la paz (hebreo). Los dos son dones de Dios, llamado aquí “el que es y era y viene”.

    Los “siete espíritus”, designan el espíritu perfecto, el Espíritu Santo.
    La iglesia de Éfeso fue fundada por San Pablo en la capital de la provincia romana de Asia. Era la iglesia de una metrópolis. Cristo se presenta como Señor de todas ellas.

    El Apocalipsis es, probablemente, el libro más comentado de todos los que forman la Sagrada Escritura. La Iglesia encontró en él un valor excepcional para fortalecer al pueblo de Dios en todas las épocas de la historia. En el último libro del Nuevo Testamento encontró la Iglesia un mensaje de esperanza, consuelo y aliento en la prueba que suponen para los cristianos los halagos de este mundo o las amenazas de los perseguidores. Por eso la Iglesia de todos los tiempos lo lee en las celebraciones litúrgicas, principalmente en el tiempo de Pascua.

    ¿Qué quieres que haga por ti?
    Sentado al lado del camino por donde pasa Jesús está un ciego. Se trata de un hombre que conoce muy bien lo que es el dolor de la vida y el rechazo de la sociedad.

    Jesús pasa por allí, camino de Jerusalén. Paradójicamente, es el ciego el que llega a “ver” quién es Jesús, el Mesías. Y esa luz interior del hombre que tiene fe le impulsa a gritar cada vez con más fuerza e insistencia, ¡ten compasión de mí! Esta actitud provoca dos reacciones; la repulsa de la gente a quien molestan los gritos que piden ayuda y el interés y acogida de Jesús que ha venido a salvar a los hombres.

    La pregunta de Jesús parece ingenua, ¿qué quieres que haga por ti? ¿Qué puede desear ardientemente un ciego, sino ver? Pero este hombre, que pasaba todos sus días pidiendo unas monedas para poder vivir tiene fe en Jesús, cree que Él le puede dar más, porque es Dios, y por eso se atreve, confiado, a pedirle la vista. La misma súplica: “Señor, que vea otra vez” es un acto de fe. Y esa fe le cura, y con la curación, la salvación entra en él. Sigue a Jesús, camino de Jerusalén, alabando a Dios.

    Si Jesús se presentase a nosotros ahora, preguntándonos lo que queremos de Él, ¿cuál sería nuestra petición?, ¿algo que también un poderoso de la tierra puede darnos, o bien lo que sólo Dios puede otorgar? Y, sin embargo, la fe nos dice que no es necesaria la presencia física de Jesús de Nazaret para obtener de Dios todo lo que le pedimos.
    ¿Cuál es para ti la mayor felicidad?
    ¿Qué le pedirías a Jesús si hoy se presentase y te preguntara qué quieres de Él?


    LECTURA DEL DÍA
    Comienzo del libro del Apocalipsis
    Apoc 1, 1-4; 2, 1-5
    Ésta es la revelación que Dios le confió a Jesucristo, para que él manifestara a sus servidores lo que tiene que suceder en breve, y que comunicó, por medio de un ángel, a su siervo Juan. El cual narra lo que vio y afirma que es palabra de Dios, atestiguada por Jesucristo. Dichosos los que lean y escuchen la lectura de esta profecía y hagan caso de lo que en ella está escrito, porque el tiempo señalado está cerca.
    Yo, Juan, les deseo la gracia y la paz a las siete comunidades cristianas de la provincia de Asia, de parte del que es, del que era, del que ha de venir, y de parte de los siete espíritus que están ante su trono.
    Oí al Señor, que me decía: “Al encargado de la comunidad cristiana de Efeso escríbele así: Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha y camina entre los siete candelabros de oro:
    ‘Conozco tus obras, tu esfuerzo y tu paciencia; sé que no puedes soportar a los malvados, que pusiste a prueba a los que se llamaban apóstoles sin serlo, y descubriste que eran unos mentirosos. Eres tenaz, has sufrido por mí y no te has rendido a la fatiga. Pero tengo en contra tuya que ya no tienes el mismo amor que al principio. Recuerda de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve a proceder como antes’ ”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas 18, 35-43
    Lc 18, 35-43
    En aquel tiempo, cuando Jesús se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado a un lado del camino, pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello, y le explicaron que era Jesús el nazareno, que iba de camino. Entonces él comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!” Los que iban adelante lo regañaban para que se callara, pero él se puso a gritar más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”
    Entonces Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?” Él le contestó: “Señor, que vea”. Jesús le dijo: “Recobra la vista; tu fe te ha curado”.
    Enseguida el ciego recobró la vista y lo siguió, bendiciendo a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.


    Oración

    Señor, mantén en mí el fuego de tu amor; mantén viva la llama del entusiasmo y la profunda necesidad que tengo de ti. No permitas, Señor, que ni Satanás, ni las preocupaciones del mundo, ni nada, ni nadie me robe el amor del principio. Que mi deseo profundo de ti permanezca, no solo como al princpio, sino que vaya en aumento hasta gozar de tu gloria eternamente.


    Acción

    Hoy recordaré y contaré a alguien el primer momento en que me sentí enamorado de
    Dios, al recordar ese momento, también me fijaré qué me está faltando ahora para que ese amor esté más vivo.,
    8 min
  • Evangelio Del Día Sábado 12 de Noviembre| Oración Humilde | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 12 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura 3 Juan 5-8
    Salmo 111
    Evangelio Lucas 18, 1-8

    “Orar sin desanimarse”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Todos experimentamos momentos de cansancio y de desaliento, sobre todo cuando nuestra oración parece ineficaz. Pero Jesús nos asegura: a diferencia del juez deshonesto, Dios escucha con prontitud a sus hijos, si bien esto no significa que lo haga en los tiempos y en las formas que nosotros quisiéramos. La oración no es una varita mágica. Ella ayuda a conservar la fe en Dios, a encomendarnos a Él incluso cuando no comprendemos la voluntad. (…) La parábola termina con una pregunta: «Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?» (v. 8). Y con esta pregunta nos alerta a todos: no debemos renunciar a la oración incluso si no se obtiene respuesta. La oración conserva la fe, sin la oración la fe vacila. Pidamos al Señor una fe que se convierta en oración incesante, perseverante, como la da la viuda de la parábola, una fe que se nutre del deseo de su venida. Y en la oración experimentamos la compasión de Dios, que como un Padre viene al encuentro de sus hijos lleno de amor misericordioso. (Audiencia General, 25 mayo 2016)

    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.)

    Unidos para la misión
    Leemos hoy unos pocos versículos de la tercera carta de Juan. Va dirigida a un cristiano llamado Gayo a quien elogia por su actitud generosa y comportamiento de buen colaborador con los misioneros itinerantes que pasaron por su comunidad. Les proveía de lo necesario, "cooperando así en la propagación de la verdad".

    También hoy, ¡cuántos laicos y laicas realizan una labor humilde, sencilla, pero meritoria: con su trabajo de misioneros o catequistas o voluntarios! ¡Cuántos cristianos colaboran con su ayuda al trabajo de los misioneros o al sostenimiento de las obras de la Iglesia -iglesias, seminarios, mantenimiento del personal- y lo hacen calladamente!

    Si Jesús afirmó que no quedaría sin recompensa quien diera un vaso de agua a uno de sus discípulos, san Juan exhorta a colaborar en la predicación de la verdad del evangelio en la forma que cada uno pueda y desde el lugar y la posición que cada uno ocupe. Cada uno en la medida de sus posibilidades.

    Orar sin desanimarse
    Lucas es el evangelista de la oración. Es el que más veces describe a Jesús orando y más nos transmite su enseñanza sobre cómo debemos orar.

    Hoy lo hace con la parábola de la viuda insistente. El juez no tiene más remedio que concederle la justicia que la buena mujer reivindica. No se trata de comparar a Dios con aquel juez, que Jesús describe como corrupto e impío, sino nuestra conducta con la de la viuda, seguros de que, si perseveramos, conseguiremos lo que pedimos.

    La perseverancia no equivale a impaciencia. Solamente el paciente es perseverante. El impaciente se cansa pronto y cede. El paciente persevera hasta el fin. Por eso la perseverancia es signo de amor y el amor nos abre el acceso al Padre.

    Jesús recomienda la confianza, la fidelidad y la perseverancia en la oración como clave para alcanzar lo que necesitamos; porque Él está intercediendo ante el Padre por nosotros.

    La pregunta final de Jesús, en la página que hoy leemos, es provocativa: "cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?". Pidamos al señor estar seguros de que Dios nos escucha en todo momento y en toda circunstancia.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la tercera carta del apóstol san Juan
    3 Jn 5-8
    Querido hermano: En todo lo que has hecho por los hermanos, y eso que son forasteros, te has portado como verdadero cristiano. Ellos han elogiado públicamente ante esta comunidad el amor con que los has tratado.
    Harás bien en ayudarlos de una manera agradable a Dios con lo que necesitan para su viaje, pues ellos se han puesto en camino por Cristo, sin aceptar nada de los paganos. Debemos, pues, ayudar a esos hermanos nuestros, para que seamos colaboradores en la difusión de la verdad.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 18, 1-8
    En aquel tiempo, para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer, Jesús les propuso esta parábola:
    “En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. Vivía en aquella misma ciudad una viuda que acudía a él con frecuencia para decirle: ‘Hazme justicia contra mi adversario’.
    Por mucho tiempo, el juez no le hizo caso, pero después se dijo: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, sin embargo, por la insistencia de esta viuda, voy a hacerle justicia para que no me siga molestando’ ”.
    Dicho esto, Jesús comentó: “Si así pensaba el juez injusto, ¿creen acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, y que los hará esperar? Yo les digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen que encontrará fe sobre la tierra?”.
    8 min
  • Evangelio Del Día Viernes 11 de Noviembre | Estar Preparados | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 11 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura 2 Juan 4-9
    Salmo 118
    Evangelio Lucas 17, 26-37

    “El que pierda su vida la salvará”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús nos dice que, para seguirle, para ser sus discípulos, se necesita negarse a uno mismo (cf. v. 34), es decir, los pretextos del propio orgullo egoísta y cargar con la cruz. Después da a todos una regla fundamental. ¿Y cuál es esta regla? «Quien quiera salvar su vida, la perderá». A menudo, en la vida, por muchos motivos, nos equivocamos de camino, buscando la felicidad solo en las cosas o en las personas a las que tratamos como cosas. Pero la felicidad la encontramos solamente cuando el amor, el verdadero, nos encuentra, nos sorprende, nos cambia. (Ángelus, 16 septiembre 2018)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Sor Cristina Tobaruela O. P.)
    Caminar en la verdad es amarnos unos a otros
    En esta breve carta, dirigida a una comunidad cristiana de Asia Menor, el apóstol Juan se alegra de que la comunidad camine en la verdad, es decir, que ponga en práctica las enseñanzas de Cristo, que no son otra cosa que el mandamiento del amor, que él mismo ha recibido del Señor.

    Caminar en la verdad es por tanto, caminar con Cristo hacia Dios, es amar a Dios a través del amor al prójimo.

    El apóstol, sin embargo, pone en guardia a los creyentes contra la propaganda de falsos doctores que no reconocen a Jesús, y que pueden hacer peligrar nuestra vida de fe. Juan invita a mantener una actitud firme frente a los que no aceptan la fe de los apóstoles. Permanecer fieles a la verdad es amar a Cristo, que nos confió esta verdad, es servir a los hombres, que necesitan toda la verdad.

    El que pierda su vida la salvará
    Ante las preguntas por la llegada del Reino, Lucas nos presenta esta reflexión sobre la llegada del fin de los tiempos, en que Jesús nos describe la actitud que debe ser propia del cristiano: estar vigilantes, dispuestos, preparados.

    Hoy también, como en tiempos de Noé y de Lot, nos perdemos en las tareas de cada día: comer, beber, comprar, vender, construir, casarse…, nos quedamos despreocupados en nuestras ocupaciones, distraídos en la rutina de lo habitual y se nos puede olvidar la dimensión espiritual de la vida.

    Además, de dos personas que están haciendo lo mismo, nos dice que una será llevada y la otra dejada. Porque ante Dios lo que cuenta no son las tareas externas, sino la actitud con que las hacemos. Con estas palabras nos propone Jesús que pensemos en el sentido de nuestros actos. Nos invita a vivir en la responsabilidad, a tomar la vida en serio.

    Por esto Cristo nos dice que quien pretenda guardar su vida la perderá; y quien la pierda, la guardará, esto es, que quien haga de esta vida el valor fundamental, está cayendo en un gran error: pierde la vida eterna. Por el contrario, quien esté dispuesto a renunciar a las comodidades de este mundo, a perder lo terreno, lo material, a resistir hasta la muerte a los enemigos de Dios y del alma, en esa lucha ganará la eterna felicidad. Es preciso la conversión: perder la vida, pero en el servicio a los demás.

    La única manera de estar preparados es vivir una vida basada en el amor, en la entrega de la vida, poniendo el corazón en el Señor y orientando desde Él toda nuestra vida.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la segunda carta del apóstol san Juan
    2 Jn 4-9
    Hermanos: Me ha dado mucha alegría enterarme de que muchos de ustedes viven de acuerdo con la verdad, según el mandamiento que hemos recibido del Padre.
    Les ruego, pues, hermanos, que nos amemos los unos a los otros. No se trata de un mandamiento nuevo, sino del mismo que tenemos desde el principio. El amor consiste en vivir de acuerdo con los mandamientos de Dios. Y el mandamiento consiste en vivir de acuerdo con el amor, como lo han escuchado desde el principio.
    Ahora han surgido en el mundo muchos que tratan de engañar, pues niegan que Jesucristo es verdadero hombre. Estos son el verdadero impostor y anticristo.
    Pongan, pues, atención para que no pierdan el fruto de sus trabajos y puedan recibir la recompensa completa. Quien se aparta de la verdad y no permanece fiel a la doctrina de Cristo, no vive unido a Dios; el que permanece fiel a la doctrina de Cristo, ése sí vive unido al Padre y al Hijo.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 17, 26-37
    En aquellos días, Jesús dijo a sus discípulos: “Lo que sucedió en el tiempo de Noé también sucederá en el tiempo del Hijo del hombre: comían y bebían, se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces vino el diluvio y los hizo perecer a todos.
    Lo mismo sucedió en el tiempo de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, sembraban y construían, pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos. Pues lo mismo sucederá el día en que el Hijo del hombre se manifieste.
    Aquél día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, que no baje a recogerlas; y el que esté en el campo, que no mire hacia atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. Quien intente conservar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará.
    Yo les digo: aquella noche habrá dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro abandonado; habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra abandonada’’.
    Entonces, los discípulos le dijeron: “¿Dónde sucederá eso, Señor?” Y él les respondió: “Donde hay un cadáver, se juntan los buitres”.


    Oración

    Señor, mantén en mí la pureza de tu mensaje, quiero que mi vida esté siempre coloreada por tu Evangelio de amor. Quiero mantenerme adherido a tus mandamientos y serte fiel, lo que te pido es que tu Espíritu los vaya grabando en mi corazón, en mi mente y, por lo tanto, en todas mis acciones.

    Acción

    Hoy memorizaré una frase que haya leído del Evangelio, la pondré en notas, la meteré a mi cartera, en la firma de mis correos, y veré la manera de poner todo mi empeño en vivirla siempre en plenitud como un norte en mi vida.
    6 min
  • Evangelio Del Día Jueves 10 de Noviembre | Reino De Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 10 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Filemón 7-20
    Salmo 145
    Evangelio Lucas 17, 20-25

    “El Reino de Dios está dentro de vosotros”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El Resucitado vive en el mundo de Dios, donde hay un lugar para todos, donde se está formando una nueva tierra y se está construyendo la ciudad celestial, la morada definitiva del hombre. No podemos imaginar esta transfiguración de nuestra corporeidad mortal, pero estamos seguros de que mantendrá nuestros rostros reconocibles y nos permitirá seguir siendo humanos en el cielo de Dios. (Audiencia General, 24 agosto 2022)

    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Juan José de León Lastra O.P.)
    Si yo quiero mucho, ¡cuánto más de querer tú como hombre y cristiano!
    Esa corta carta a Filemón, que Pablo escribe desde alguna de las prisiones por las que pasó, es una sencilla, cariñosa hasta tierna carta de recomendación a Filemón a favor de quien fue su esclavo, Onésimo, que se fugó de su esclavitud, y acogido por Pablo, le atrajo a la fe cristiana. Clara confesión de Pablo del cariño a Onésimo.

    Bueno es que en la celebración litúrgica, encontrarnos con lecturas llenas de vida, cargada de afectos; y con un carácter tan humano como es recomendar para que sea bien tratado alguien a quien se quiere. Aquello que anima a cargar de vida, de normalidad social, de afecto la existencia humana será siempre un objetivo de la celebración eucarística, por más solemne que sea su celebración. Lo solemne no tiene que apartar a lo sencillo, lo cordial, lo vital.

    Es cierto que el texto se refiere a la esclavitud. Estaba vigente y aceptada por la sociedad. La fe cristiana nace y se desarrolla en una sociedad con inhumanidad institucionalizada, como la esclavitud. Pero se va desarrollando no siempre rompiendo con lo institucional; pero sí humanizándola. Es propio del carácter histórico de nuestra fe. Por encima de toda institución siempre estará el afecto, el cariño, que ha de estar presente en todo momento de la historia.

    El Reino de Dios está dentro de vosotros
    No es fácil de ser aceptado por nuestra sociedad lo que se centra en nuestro interior, y no tiene manifestación externa, que llame la atención, que se más o menos espectacular. La imagen, lo que entra por los ojos, se impone, en nuestra vida social a lo hondo, oculto y misterioso. Y, sin embargo, lo que nos define como persona humana es nuestra realidad interior. Nuestros amores, nuestros intereses más profundos y existenciales. Es ámbito de nuestra libertad, de nuestra conciencia. Es lo más verazmente humano. Por eso es ahí donde ante todo tiene que hacerse presente el Reino de Dios, la presencia íntima de Dios. Más íntimamente que tú está en ti Dios, viene a decir San Agustín. Ahí está la verdad, no en lo espectacular, y en general en la imagen. Dios se hace presente en lo hondo de nuestros amores, en las motivaciones más hondas de nuestro ser y hacer. Lo que Pablo llama nuestros sentimientos. Por eso dice que nuestra unión con Cristo es coincidir en sus sentimientos. Sin duda que el reino de Dios tiene una dimensión social. Pero esa dimensión social, eclesial por ello, tiene que surgir de nuestro interior.

    Es lo que de manera terminante señala el texto de Gaudium et spes, documento que plantea la presencia de la Iglesia en el mundo: “"No se equivoca el hombre cuando se reconoce superior a las cosas corporales y no se considera sólo una partícula de la Naturaleza o un elemento anónimo de la sociedad humana. Pues, en su interioridad, el hombre es superior al universo entero; retorna a esta profunda interioridad cuando vuelve a su corazón, donde Dios que escucha los corazones, le aguarda y donde él mismo, bajo los ojos de Dios, decide sobre su propio destino"... (GS 14).


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Filemón
    Fmn 7-20
    Querido hermano: Recibí gran alegría y consuelo, con motivo de tu caridad con los hermanos, porque gracias a ti se sienten reconfortados.
    Por eso, aunque como apóstol de Cristo tengo pleno derecho a ordenarte lo que debes hacer, prefiero pedírtelo en nombre del amor. Yo, Pablo, ya anciano y ahora, además, prisionero por la causa de Cristo Jesús, quiero pedirte algo en favor de Onésimo, mi hijo, a quien he engendrado para Cristo aquí en la cárcel. Él en otro tiempo te fue inútil, pero ahora es muy útil para ti y para mí. Te lo envío. Recíbelo como a mí mismo.
    Yo hubiera querido retenerlo conmigo, para que en tu lugar me atendiera, mientras estoy preso por la causa del Evangelio. Pero no he querido hacer nada sin tu consentimiento, para que el favor que me haces no sea como por obligación, sino por tu propia voluntad.
    Tal vez él fue apartado de ti por un breve tiempo, a fin de que lo recuperaras para siempre, pero ya no como esclavo, sino como algo mejor que un esclavo, como hermano amadísimo. El ya lo es para mí. ¡Cuánto más habrá de serlo para ti, no sólo por su calidad de hombre, sino de hermano en Cristo! Por lo tanto, si me consideras como compañero tuyo, recíbelo como a mí mismo. Y si en algo te perjudicó o algo te debe, ponlo a mi cuenta. Yo, Pablo, te lo pagaré, y esto lo firmo de mi puño y letra. Y eso para no mencionar que tienes una deuda conmigo, que eres tú mismo. Sí, hermano, hazme este favor por nuestra unión con el Señor, para que confortes mi corazón en Cristo.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 17, 20-25
    En aquel tiempo, los fariseos le preguntaron a Jesús: “¿Cuándo llegará el Reino de Dios?” Jesús les respondió: “El Reino de Dios no llega aparatosamente. No se podrá decir: ‘Está aquí’ o ‘Está allá’, porque el Reino de Dios ya está entre ustedes”.
    Les dijo entonces a sus discípulos: “Llegará un tiempo en que ustedes desearán disfrutar siquiera un solo día de la presencia del Hijo del hombre y no podrán. Entonces les dirán: ‘Está aquí’ o ‘Está allá’, pero no vayan corriendo a ver, pues así como el fulgor del relámpago brilla de un extremo a otro del cielo, así será la venida del Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser rechazado por los hombres de esta generación”.


    Oración

    Señor, enséñame a procurar a mis amigos, a darme tiempo para ellos, a escucharlos, a animarlos e incluso, exhortarlos cuando sea necesario, bendícelos y, gracias por dejarme contar con ellos. Señor Jesús, tú eres mi más grande y fiel amigo, siempre estás cuando te necesito, suples mis necesidades, me animas, me diriges; gracias por esa dulce amistad que inmerecidamente me regalas, por eso te pido que tu Espíritu Santo me llene de tu gracia y me enseñe a ser amigo tuyo, a escucharte, atender tus deseos, esforzarme y dar lo mejor de mí para complacerte.

    Acción

    Hoy llamaré a algunos de mis amigos, especialmente a aquellos que estén en alguna dificultad y veré si puedo ayudar de algún modo. Además buscaré la manera de tener un detalle de amistad para con Dios..
    7 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 9 de Noviembre | El Templo De Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 09 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Blanco
    XXXII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura 1 Corintios 3, 9-11. 16-17
    Salmo 45
    Evangelio Juan 2, 13-22

    “¿No sabéis que sois templos de Dios?”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    La actitud de Jesús contada en la actual página evangélica, nos exhorta a vivir nuestra vida no en la búsqueda de nuestras ventajas e intereses, sino por la gloria de Dios que es el amor. (…) Es común, de hecho, la tentación de aprovechar las buenas actividades, a veces necesarias, para cultivar intereses privados, o incluso ilícitos. Es un peligro grave, especialmente cuando instrumentaliza a Dios mismo y el culto que se le debe a Él, o el servicio al hombre, su imagen. Por eso Jesús esa vez usó «las maneras fuertes», para sacudirnos de este peligro mortal. (Ángelus, 4 marzo 2018)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    ¿No sabéis que sois templos de Dios?
    Nos puede resultar extraño que la liturgia señale un día a la “Dedicación de la Basílica de Letrán”. Por lo que hay que recurrir a la historia. Los primeros cristianos de Roma para orar y celebrar la eucaristía se reunían en sus casas, y también lo hacían a escondidas en las catacumbas por culpa de las persecuciones que sufrían. Las persecuciones cesaron y las cosas empezaron a cambiar. Entonces se pudo construir la primera iglesia, como edificio, la iglesia de San Juan de Letrán, en el siglo IV, que se declaró como la catedral del Papa, el obispo de Roma. Lo que lleva también consigo la unión de todos los cristianos con el Papa. Por eso, a la Iglesia de San Juan de Letrán se la llama “la madre y cabeza de todas las iglesias”. Este el origen y el significado de esta fiesta.

    La comunicación es un elemento esencial en la vida humana. Las personas necesitamos la comunicación. Sin comunicación entre nosotros no hay vida humana. Es el medio mejor para llegar a los demás. Es lo que también ocurre en nuestra relación con Dios. Cundo descubrimos que Dios existe, que, en una prueba de supremo amor, nos ha enviado a su propio Hijo Jesús para que se comunique con nosotros, para revelarnos las verdades más necesarias para vivir con sentido, con esperanza, con alegría… nuestra comunicación con Dios y su Hijo Jesús es algo espontáneo, que nos surge de nuestro corazón cristianizado.

    Este diálogo, esta comunicación con nuestro Dios y su Hijo Jesús, la podemos y debemos realizar atendiendo a nuestra doble condición de personas individuales y de personas comunitarias. De donde se derivan la oración personal y la oración comunitaria. Nuestras iglesias, nuestros templos, son lugares donde podemos realizar esta doble modalidad de nuestra oración. Pero quizás resalten más en ellas la oración que los cristianos vivimos como comunidad, como comunidad de hermanos que quieren adorar y dialogar con nuestro Dios.

    Y no podemos olvidarnos, como nos dice san Pablo en la primera lectura, que también nosotros somos edificación de Dios, que nos ha edificado poniendo como fundamento al mimo Cristo. Esta es nuestra dignidad, somos edificación de Dios.

    El evangelio de ese día nos recuerda que los judíos tenían el gran Templo de Jerusalén justamente para relacionarse y rendir culto a Dios, pero algunos lo habían convertido en un mercado para vender sus propias mercancías y animales. Jesús les expulsa y les recuerda que el Templo es la casa de Dios su Padre, con el que han de mantener una relación muy íntima.

    Les recuerda también que su cuerpo, su persona es un auténtico santuario, que ningún terremoto, ni su propia muerte podrán destruir. Jesús es el mejor santuario que tenemos al que debemos acudir en todos los momentos de nuestra vida.


    LECTURA DEL DÍA
    Primera lectura
    Lectura de la profecía de Ezequiel
    Ez 47, 1-2. 8-9. 12
    En aquellos tiempos, un hombre me llevó a la entrada del templo. Por debajo del umbral manaba agua hacia el oriente, pues el templo miraba hacia el oriente, y el agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.
    Luego me hizo salir por el pórtico del norte y dar la vuelta hasta el pórtico que mira hacia el oriente, y el agua corría por el lado derecho.
    Aquel hombre me dijo: “Estas aguas van hacia la región oriental; bajarán hasta el Arabá, entrarán en el mar de aguas saladas y lo sanearán. Todo ser viviente que se mueva por donde pasa el torrente, vivirá; habrá peces en abundancia, porque los lugares a donde lleguen estas aguas quedarán saneados y por dondequiera que el torrente pase, prosperará la vida. En ambas márgenes del torrente crecerán árboles frutales de toda especie, de follaje perenne e inagotables frutos. Darán frutos nuevos cada mes, porque los riegan las aguas que manan del santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas, de medicina”.
    Segunda lectura
    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
    1 Cor 3, 9-11. 16-17
    Hermanos: Ustedes son la casa que Dios edifica. Yo, por mi parte, correspondiendo al don que Dios me ha concedido, como un buen arquitecto, he puesto los cimientos; pero es otro quien construye sobre ellos. Que cada uno se fije cómo va construyendo. Desde luego, el único cimiento válido es Jesucristo y nadie puede poner otro distinto.
    ¿No saben acaso ustedes que son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Quien destruye el templo de Dios, será destruido por Dios, porque el templo de Dios es santo y ustedes son ese templo.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 2, 13-22
    Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre”.
    En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: El celo de tu casa me devora.
    Después intervinieron los judíos para preguntarle: “¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?” Jesús les respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”. Replicaron los judíos: “Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?”
    Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho.


    Oración

    Padre lleno de amor, que nos has creado para ti y nuestro corazón no descansa hasta que reposa en ti, danos tu Espíritu para buscarte en la vida de cada día y te sepamos descubrir en el que sufre, llora y necesita consuelo para que, socorriéndoles, seamos merecedores de la vida eterna que nos das en Jesucristo tu Hijo amado. Amén

    Acción

    Hoy trabajaré para socorrer a Cristo en el que pide atención, mi tiempo, consuelo, ánimo, compasión y ayuda material.
    6 min
  • Evangelio Del Día Martes 8 de Noviembre | Solo Hice Lo Que Era Mi Deber | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 08 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Tito 2, 1-8. 11-14
    Salmo 36
    Evangelio Lucas 17, 7-10

    “Hemos hecho lo que teníamos que hacer”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    ¿Cómo podemos entender si realmente tenemos fe, es decir, si nuestra fe, aunque minúscula, es genuina, pura y directa? Jesús nos lo explica indicando cuál es la medida de la fe: el servicio. Y lo hace con una parábola que a primera vista es un poco desconcertante, porque presenta la figura de un amo dominante e indiferente. Pero ese mismo comportamiento del amo pone de relieve el verdadero centro de la parábola, es decir, la actitud de disponibilidad del siervo. Jesús quiere decir que así es un hombre de fe en su relación con Dios: se rinde completamente a su voluntad, sin cálculos ni pretensiones. (Ángelus, 6 octubre 2019)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Carmen Román Martínez O.P.)
    Habla de lo que es conforme a la sana doctrina
    La carta a Tito forma parte de las llamadas cartas pastorales, junto a las dos destinadas a Timoteo. Nuestro personaje aparece en las cartas paulinas y en los Hechos de los Apóstoles, como colaborador de Pablo, y en este escrito se muestra como el responsable de las Iglesias de Creta. La carta a Tito contiene una serie de instrucciones para la Iglesia, las diversas categorías de fieles, y otras contra los falsos doctores.

    En nuestro texto se exponen una serie de instrucciones dirigidas a distintas categorías de fieles según su edad: ancianos, ancianas y jóvenes. Para contrarrestar las doctrinas de los falsos doctores, San Pablo da instrucciones a su discípulo, a fin de que su enseñanza y predicación a la comunidad creyente se haga según “la sana doctrina”.

    A los ancianos que ya han alcanzado la edad madura se les dice que deben mostrarse firmes, con un comportamiento propio de su situación vital, siendo prudentes y teniendo dominio de sí mismo. Las mujeres ancianas, también han manifestar en su actitud interna y externa su dignidad como cristianas maduras: dominando sus lenguas y evitando toda calumnia. Ellas, mediante su modo de vivir deben ser maestras en toda obra buena para las jóvenes.

    La exhortación a los jóvenes es más concisa y breve. Pablo exige de ellos prudencia y dominio de sí. Por tanto, todos los miembros de la comunidad tienen el deber de influir mediante su modo de vivir en la comunidad cristiana y de esta manera dar testimonio a todos los que se hallan fuera del cristianismo: los judíos y los paganos.

    Pablo a continuación se dirige al mismo Tito para aclarar el buen ejemplo y testimonio que ha de dar a todos, dejando brillar su luz ante los hombres y teniendo cuidado en no ser escándalo para nadie.

    Finalmente, el Apóstol proclama el himno de la gracia y benevolencia divinas. Dios ofrece la salvación en Jesucristo a todo ser humano sin distinción de personas, de situación social o de raza. Este amor de Dios que desborda cualquier expectativa humana invita a cada persona a abrirse a esta llamada amorosa. Desde esa invitación y con la fuerza de la gracia, los cristianos deben hacer visible su vocación mediante las buenas obras. ¿Somos conscientes de que la gracia de Dios es la fuente para una vida nueva?

    ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado?
    Hoy Lucas nos presenta en su Evangelio una parábola que parece pertenecer a la fuente propia del autor, puesto que no aparece en Marcos ni en Lucas. El texto nos habla de la humildad, de no creernos que, por el hecho de seguir a Jesús, de estar realizando la misión que se nos encomienda, somos mejores que los demás o merecemos algún tipo de recompensa.

    La parábola está compuesta por tres preguntas retóricas, la última de las cuales ofrece la conclusión. A los oyentes de este texto se les pide pasar de una situación concreta del mundo social (un amo y su esclavo), al mundo religiosos (los discípulos y Dios).

    La primera pregunta nos sitúa en la escena, en casa de un pequeño agricultor que tiene un criado o siervo, que ha estado trabajando todo el día. Al finalizar su jornada y de vuelta a casa, Jesús aprovecha para preguntar a sus oyentes: ¿quién de vosotros le dice: "En seguida, ven y ponte a la mesa”? La respuesta es clara, nadie hubiera actuado de esa forma sin haber causado la hilaridad y la mofa de sus vecinos. El Señor se responde a sí mismo: es el amo quien decide que su siervo le prepare la cena, se ciña el delantal y se disponga a servirle. Solo cuando él haya satisfecho sus necesidades podrá el criado ocuparse de las suyas.

    La sección termina con una nueva pregunta. ¿agradecerá el amo a su criado su trabajo? cuya respuesta es negativa, puesto que el agradecimiento no estaba contemplado en las costumbres del mundo antiguo, y el siervo solo se había limitado a cumplir órdenes y hacer su trabajo.

    La conclusión de la parábola nos sitúa frente a nuestra propia realidad. Todo lo que somos y tenemos es por pura gratuidad. Dios protagonista de nuestra historia y de nuestra vida nos ha hecho el gran regalo de la fe, de conocerle, de vivir en Él, estamos al servicio de los otros. Hacer lo que teníamos que hacer sin esperar nada nos lleva a no creernos con derechos adquiridos, solo a confiar en la gracia.

    Difícil enseñanza la que nos trae hoy Jesús, abajarnos no es propio de nuestra sociedad, ni de nuestro mundo, pero es una interpelación constante para poner nuestra vida en manos de Dios. ¿Nos sentimos personas agraciadas y agradecidas?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito
    Ti 2, 1-8. 11-14
    Querido hermano: Enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina: que los ancianos sean sobrios, respetables, sensatos, bien cimentados en la fe, en el amor y la paciencia.
    Que las ancianas, así mismo, sean respetables en su comportamiento, que se abstengan de murmurar y de tomar mucho vino; que, con su buen ejemplo, enseñen a las jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser sensatas, castas, sobrias, a cuidar bien de su hogar, a ser bondadosas y obedientes a sus maridos, para que nadie pueda hablar mal del Evangelio.
    Exhorta igualmente a los jóvenes a ser sensatos en todo y dales tú mismo buen ejemplo. Cuando enseñes, hazlo con autenticidad y dignidad, con un lenguaje sano e irreprochable, para que los adversarios tengan que retirarse, al no poder decir nada malo de nosotros.
    Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvar a todos los hombres y nos ha enseñado a renunciar a la vida sin religión y a los deseos mundanos, para que vivamos, ya desde ahora, de una manera sobria, justa y fiel a Dios, en espera de la gloriosa venida del gran Dios y salvador, Cristo Jesús, nuestra esperanza. El se entregó por nosotros para redimirnos de todo pecado y purificarnos, a fin de convertirnos en pueblo suyo, fervorosamente entregado a practicar el bien.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 17, 7-10
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: ‘Entra enseguida y ponte a comer’? ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame de comer y disponte a servirme, para que yo coma y beba; después comerás y beberás tú?’ ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su obligación?
    Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No somos más que siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer’ ”.


    Oración

    Señor, instrúyeme con tu gracia para tener una vida intachable; fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta, para poder desarmar al adversario y que nadie pueda reprochar nada de mi testimonio de ti en el mundo. Quiero ser fervoroso en hacer el bien y anunciar tu Reino.

    Acción

    Hoy reflexionaré en las cosas que la gente más critica de mi persona y meditaré realmente: es porque te sigo y ellos no quieren escucharte o si es porque hay cosas en mí que debo arreglar..
    8 min
  • Evangelio Del Día Lunes 7 de Noviembre | Perdonar | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 07 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio

    Primera Lectura Tito 1, 1-9
    Salmo 23
    Evangelio Lucas 17, 1-6

    “Auméntanos la fe”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    La fe comparable al grano de mostaza es una fe que no es orgullosa ni segura de sí misma (…) Es una fe que en su humildad siente una gran necesidad de Dios y, en la pequeñez, se abandona con plena confianza a Él. Es la fe la que nos da la capacidad de mirar con esperanza los altibajos de la vida, la que nos ayuda a aceptar incluso las derrotas y los sufrimientos, sabiendo que el mal no tiene nunca, no tendrá nunca la última palabra. (Ángelus, 6 octubre 2019)


    Reflexión del Evangelio de hoy (D. José Vicente Vila Castellar, OP)
    Establece presbíteros siguiendo las instrucciones que te di
    Pablo inicia su carta a Tito, como siempre, presentándose como Apóstol y siervo de Jesucristo, elegido para promover la fe y la esperanza en la vida eterna.
    Se dirige a Tito presentándolo como “verdadero hijo suyo en la fe que compartimos”. Tito, convertido al cristianismo por Pablo, fue un íntimo colaborador y compañero en múltiples viajes, incluso le acompañó en el Concilio de Jerusalén, y ahora lo pone al frente de la Iglesia en Creta, confirmándolo como Obispo de la misma.

    Vemos que le indica una serie de cualidades, que deben adornar a aquellos que elija para ser candidatos al presbiterado e incluso al obispado. Pone como condición principal, que todos deben ser personas sin tacha y, fundamentalmente, personas incapaces de provocar escándalo en el seno de los creyentes, por su comportamiento inadecuado.

    Simple y llanamente, le indica las condiciones que, siguiendo los consejos de Pablo, debemos adoptar nosotros en nuestra vida de relación con los demás y, por encima de todo, creer aquello que predicamos o de lo que presumimos, es decir, ser fieles seguidores de Jesús de Nazaret, y sus testigos en medio del mundo.

    Si siete veces en un día vuelve a decir “me arrepiento”, lo perdonarás
    En este fragmento del evangelio de Lucas, Jesús nos presenta tres puntos distintos: el Escándalo, el Perdón y la Fe. Parecen tres elementos que no tengan nada en común, pero en realidad los tres están enfocados a conseguir una auténtica convivencia y crecimiento como personas y en la misión de la Iglesia.

    Cristo considera que los escándalos son inevitables, pero pobre de aquel que los provoca, más le valdría que le encajasen una piedra de molino y lo arrojasen al mar; es una figura retórica, pero con un fuerte significado, sobre todo refiriéndose a los pequeños, no sólo en edad, sino a los más vulnerables o aquellos que están iniciando su camino en la fe. Desgraciadamente hay muchos casos que incitan al escándalo, que pueden hacer tambalear nuestras convicciones. Debemos aferrarnos a la misericordia de Dios y no dejarnos llevar por los malos ejemplos.

    Al hilo de esto, nos invita a abandonar los resentimientos, y cuando alguien nos ofenda, si nos dice que se arrepiente, no tengamos reparo en brindarle nuestro perdón, no nos dejemos llevar por el resquemor, tengamos un corazón abierto a aceptar las disculpas de nuestro hermano, cuando nos las ofrece.

    Sólo debemos recordar la frase de Jesús en la cruz “…perdónalos porque no saben lo que hacen”; por muy grave que sea la ofensa que nos han hecho ¿no es mayor el suplicio al que sometieron a Cristo en el Gólgota?

    Como reacción a la catequesis de Jesús, los Apóstoles le piden que les aumente la fe, y entonces les pone el símil del grano de mostaza y la morera. Pensamos que tenemos fe porque recitamos el Credo como si fuéramos papagayos, pero ¿hemos meditado detalladamente cada una de las frases del Credo? ¿Estamos convencidos de que Jesús es el verdadero Hijo de Dios encarnado por nosotros para nuestra salvación?

    El Señor nos pide que seamos consecuentes y que nuestra mentalidad esté totalmente dirigida y entregada a Dios, que nos olvidemos de las rutinas y que nuestra vida esté guiada por la adhesión a Jesús y su Buena Noticia, y que lo reflejemos hacia los demás.

    Hoy la Orden de Predicadores celebra la memoria de todos los hermanos y hermanas que nos han precedido, dándonos ejemplo con su vida, compañía con su amistad y ayuda con su intercesión, para que nos sintamos animados a imitarles y tener, como ellos, una fe inquebrantable en Dios.


    LECTURA DEL DÍA
    De la carta del apóstol san Pablo a Tito
    Ti 1, 1-9
    Yo, Pablo, soy servidor de Dios y apóstol de Jesucristo, para conducir a los elegidos de Dios a la fe y al pleno conocimiento de la verdadera religión, que se apoya en la esperanza de la vida eterna. Dios, que no miente, había prometido esta vida desde tiempos remotos, y al llegar el momento oportuno, ha cumplido su palabra por medio de la predicación que se me encomendó por mandato de Dios, nuestro salvador.

    Querido Tito, mi verdadero hijo en la fe que compartimos: te deseo la gracia y la paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, nuestro salvador.

    El motivo de haberte dejado en Creta, fue para que acabaras de organizar lo que faltaba y establecieras presbíteros en cada ciudad, como te lo ordené. Han de ser irreprochables, casados una sola vez; y sus hijos han de ser creyentes y no acusados de mala conducta o de rebeldía.

    Por su parte, el obispo, como administrador de Dios, debe ser irreprochable; no debe ser arrogante, ni iracundo, ni bebedor, ni violento, ni dado a negocios sucios. Al contrario, debe ser hospitalario, amable, sensato, justo, piadoso, dueño de sí mismo, fielmente apegado a la fe enseñada, para que sea capaz de predicar una doctrina sana y de refutar a los adversarios


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 17, 1-6
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No es posible evitar que existan ocasiones de pecado, pero ¡ay de aquel que las provoca! Más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino sujeta al cuello, que ser ocasión de pecado para la gente sencilla. Tengan, pues, cuidado.

    Si tu hermano te ofende, trata de corregirlo; y si se arrepiente, perdónalo. Y si te ofende siete veces al día, y siete veces viene a ti para decirte que se arrepiente, perdónalo".

    Los apóstoles dijeron entonces al Señor: "Auméntanos la fe". El Señor les contestó: "Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a ese árbol frondoso: 'Arráncate de raíz y plántate en el mar', y los obedecería".


    Oración

    Señor, te pido por cada cosa que san Pablo menciona como necesaria para el obispo, sin ser yo obispo, también te pido que por tu gracia pueda yo ser irreprochable, no arrogante, ni iracundo, ni bebedor, ni violento, ni dado a negocios sucios. Al contrario, que sea hospitalario, amable, sensato, justo, piadoso, dueño de mí mismo, fielmente apegado a la fe enseñada, para ser capaz de predicar una doctrina sana y de refutar a los extraviados de la fe.


    Acción

    Hoy oraré porque el Señor dé fortaleza y pureza a los célibes para que disfruten de ese don, y castidad a los casados para que encuentren, en la unión conyugal, una expresión profunda del amor de Dios.
    8 min
  • Evangelio Del Día Sábado 5 de Noviembre| No Dejes Que El Dinero Te Esclavice | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 05 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Filipenses 4, 10-19
    Salmo 111
    Evangelio Lucas 16, 9-15

    “Dios conoce vuestros corazones”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Así que preguntémonos: ¿cómo es mi desprendimiento de las posesiones, de las riquezas? ¿Me quejo de lo que me falta o me conformo con lo que tengo? ¿Estoy tentado, en nombre del dinero y las oportunidades, a sacrificar las relaciones y sacrificar el tiempo por los demás? Y también, ¿sacrifico la legalidad y la honestidad? (…) Jesús nos advierte con palabras fuertes. Dice que no se puede servir a dos señores, y ―prestemos atención― no dice Dios y el diablo, no, ni siquiera el bien y el mal, sino Dios y las riquezas (cf. Lc 16,13). Uno espera que diga que no se puede servir a dos señores, a Dios y al diablo. En cambio, dice: a Dios y a las riquezas. Servirse de las riquezas sí; servir a la riqueza no: es idolatría, es ofender a Dios. (Ángelus, 31 julio 2022)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.)

    «Todo lo puedo en Aquel que me conforta»
    San Pablo escribe a la comunidad de Filipos tratando de presentar un mensaje claro a sus oyentes: El modelo es Cristo. Sin embargo, por motivos diversos se nos va olvidando esta máxima de vida. Algunos andan como enemigos de la cruz de Cristo y rápidamente se nos escapa el fin para el que fuimos creados: ser ciudadanos del cielo. Pasamos por diferentes pruebas, noches oscuras, obstáculos, enfermedades, pandemias, guerras, luchas interiores y en lugar de agarrarnos más fuerte a Jesús, apartamos la mirada de Él. Perdemos el horizonte que nos habla de que en esa carne débil está llamada a manifestarse la gloria de la resurrección gracias al mismo Jesucristo.

    Así nos exhorta también hoy a nosotros san Pablo. No apartes la mirada del modelo que es Jesús. Llénate de Él. Contémplalo. Llévalo al corazón. Es el secreto de la Fe que ha experimentado Pablo. “Estoy acostumbrado a todo” a lo bueno y a lo malo, a las carencias que presenta la vida y a los momentos de abundancia. Persecuciones y tiempos de paz. A los momentos de tempestad que llevan consigo los naufragios en la vida y a llegar salvo a los distintos puertos. A los azotes recibidos por predicar a Jesucristo vivo y resucitado y a experimentar la generosidad de corazón de la comunidad de Filipos que no ha dejado de enviar colectas para poder ayudar a Pablo en sus constantes misiones evangélicas.

    Por dura que pueda parecer a veces la misión que estamos desempeñando san Pablo nos anima a seguir caminando con paso firme y la mirada orientada siempre hacia Jesús. No pierdas nunca el ánimo: “Todo lo puedes en aquel que te conforta”.

    «Dios conoce vuestros corazones»
    El pasaje del Evangelio guarda cierta conexión con la primera lectura, la mirada la tenemos que tener siempre puesta en Dios. Lucas sigue relatando lo que ayer nos mostraba su parábola del administrador infiel, con el fin, de que al desviar nuestra mirada del Tesoro de nuestra vida: Cristo, nuestras acciones se desvíen del amor a Dios y al prójimo. El discípulo, el seguidor, el administrador de Jesucristo tiene que ser fiel. Tarea nada fácil en una sociedad en la que marca caminos muy dispares ante los caminos del Reino.

    El lenguaje que nos está presentando Lucas nos muestra una serie de contrarios que de alguna manera vemos como si quisiera remarcar la necesidad de presentar dos planos distintos, que te llevan a realidades distintas: la realidad celeste o a la realidad mundana. Según sea la pureza del obrar de tú corazón trabajarás, te comprometerás, te entregarás a una u otra. Servirás a un señor u otro señor: Al Dios vivo y verdadero. Al que es el Camino, la Verdad y la Vida o al dios dinero, Mammón, que viene a significar cuando tu corazón se inclina hacia la avaricia y la riqueza. En tu actuar se va a ver si eres un administrador fiel o infiel. Si perteneces a los hijos de la luz o de las tinieblas.

    La llamada de atención de Jesús es bastante clara: «Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón» (Lc 12,33-34). Estad en vela. Estad despiertos y disponibles para poder encarnar el Mandamiento nuevo de Jesús: «Como yo os he amado» (Jn 15,12), para no perder el norte de lo que tiene que ser nuestra vida de amigos no siervos.

    Acumular riquezas. Tratar de buscar tablas de salvación en nuestros egoísmos. Poner siempre por bandera en nuestra vida los intereses particulares. No entregarnos del todo ni confiar en todo momento porque siempre buscamos aferrarnos a algo material que nos dé una esperanza caduca y marchita. Mal vivir una existencia cargada de excusas, de rencores, envidias, en las que por estar centradas en ellas nunca nos sorprende un rayo de alegría. De esa manera se pierde la vida. O mejor dicho se ahoga la vida. Aparece una continua polilla que nos va minando por dentro y no nos deja huecos, insensibles. Aparece el ladrón que nos roba la paz, la alegría. Aparece una especie de óxido que le quita todo el brillo a nuestra mirada y la apartamos de la cruz de Cristo. Sin embargo, Dios conoce nuestros corazones y nos llama a vivir fiel, coherentemente, justamente, libremente, compasivamente, como hijos de la luz.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
    Ef 4, 7. 11-16
    Hermanos: Cada uno de nosotros ha recibido la gracia en la medida en que Cristo se la ha dado. Él fue quien concedió a unos ser apóstoles; a otros, ser profetas; a otros, ser evangelizadores; a otros, ser pastores y maestros. Y esto, para capacitar a los fieles, a fin de que, desempeñando debidamente su tarea, construyan el cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a estar unidos en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, y lleguemos a ser hombres perfectos, que alcancemos en todas sus dimensiones la plenitud de Cristo.
    Así, ya no seremos como niños, zarandeados por las olas y llevados de un lado para otro por el viento de cualquier doctrina, a merced de hombres malvados y astutos, que conducen engañosamente al error. Por el contrario, viviendo sinceramente en el amor, creceremos en todos sentidos, unidos a aquel que es la cabeza: Cristo. De él, todo el cuerpo recibe su organización, su cohesión y su vida, según la actividad propia de cada una de las partes, y así el cuerpo va creciendo y construyéndose por medio del amor.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 13, 1-9
    En aquel tiempo, algunos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus sacrificios. Jesús les hizo este comentario: “¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás galileos? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante”.
    Entonces les dijo esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo; fue a buscar higos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Mira, durante tres años seguidos he venido a buscar higos en esta higuera y no los he encontrado. Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?’ El viñador le contestó: ‘Señor, déjala todavía este año; voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortaré’ ”.,
    6 min
  • Evangelio Del Día Viernes 4 de Noviembre | Ser Honesto | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 04 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXXI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Filipenses 3, 17-4, 1
    Salmo 121
    Evangelio Lucas 16, 1-8

    “Había actuado con astucia”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Hermanos y hermanas, esta página evangélica hace resonar en nosotros la pregunta del administrador deshonesto, expulsado por su amo: «¿Qué haré pues?» (v. 3). Frente a nuestras carencias y fracasos, Jesús nos asegura que siempre estamos a tiempo para sanar el mal hecho con el bien. Que los que han causado lágrimas hagan felices a alguien; que los que han quitado indebidamente, done a los necesitados. Al hacerlo, seremos alabados por el Señor “porque hemos obrado astutamente”, es decir, con la sabiduría de los que se reconocen como hijos de Dios y se ponen en juego por el Reino de los cielos. (Ángelus, 22 septiembre 2019)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Sor Teresa de Jesús Cadarso O.P.)
    "Solo aspiran a cosas terrenas"
    La liturgia de la Palabra nos va a presentar hoy dos ideas aparentemente contradictorias o, al menos en tensión que, en realidad, son dos aspectos indispensables de la misma y única llamada de cada bautizado: los cristianos somos ciudadanos del cielo, es decir, que no vivimos bajo la lógica del mundo, pero no podemos –ni debemos–, evadirnos del estar en el mundo (que no significa mundanizarnos).

    La primera lectura nos advierte acerca del “estar en el mundo” propio de los cristianos. Nos llama “ciudadanos del cielo” en contraposición a quienes “solo aspiran a cosas terrenas” y “andan como enemigos de la cruz de Cristo”. Es decir, que esta habrá de ser la distinción para quienes nos decimos cristianos: vivir una clase de aspiraciones que no sean puramente terrenales.

    El apóstol está escribiendo, posiblemente, a cristianos judaizantes que ponen su salvación en un dios al que reducen según unas leyes sobre comida: “su Dios, el vientre”; y la circuncisión: “su gloria, sus vergüenzas”. Por el contrario, aquellos que somos ciudadanos del cielo caminamos en la fe, es decir, que no podemos acotar a Dios ni reducirlo a los criterios del mundo ni a nuestros criterios. Y caminamos bajo la gracia, no bajo el mérito de nuestros logros ni cumplimientos.

    Porque lo único que nos salva es la Cruz de Cristo, y esto lo sabe muy bien san Pablo. Esa es la certeza que configura el estar en el mundo propio de los cristianos: con la libertad de quien se sabe salvado gratuitamente y con la esperanza de quien aspira a una realidad superior: “él transformará nuestro cuerpo humilde según el modelo de su cuerpo glorioso”.

    "Había actuado con astucia"
    En algunas ocasiones eso de ser “ciudadanos del cielo” que nos recordaba la primera lectura de hoy se ha podido entender como un pasar por la tierra a dos palmos del suelo. Un modo de estar en el mundo con la cabeza gacha y rostro impertérrito. Una existencia demasiado centrada en una mal entendida resignación que acepta lo que llega y lo que hay sin ningún tipo de filtro ni reacción: será voluntad de Dios.

    Lo cierto es que pocas veces se habrá oído hablar de Jesús como hombre astuto y menos aún encontraremos en las biografías de los santos una oda a su perspicacia. Pero Jesús, además de invitarnos a cargar con la cruz, también dice: “sed, pues, astutos como serpientes y mansos como palomas” (Mt 10, 16). Y en el pasaje de hoy alaba la astucia del administrador, aunque no su injusticia[1]. Porque no es lo mismo dejarse quitar la vida que entregarla libremente; no es lo mismo el amor gratuito que la ingenuidad; no es igual guardar silencio por prudencia que por miedo como no es lo mismo regalar que dejarse robar, y así un largo etcétera que no por evidente es menos frecuente.

    Hoy la Palabra nos invita a equilibrar nuestra actitud cristiana con un toque de astucia, no para las cosas del mundo, sino para las de Dios. No se trata de usar la lógica del mundo mientras se aspira a cosas terrenas. No es una invitación a la mundanidad. En realidad, es una exhortación a implicarse con el mundo en el que vivimos y del que formamos parte para ganar almas para Cristo. Adquirir suficiente conocimiento del lenguaje, la lógica y los criterios de quienes caminan con nosotros y a quienes vamos a predicar el Evangelio.

    Es astuto san Pablo cuando predica a los griegos en Atenas, partiendo del “altar al dios desconocido” (Hch. 17, 23) y más todavía cuando divide a su tribunal para poder salir con vida del juicio (Hch. 23, 6-11). Algunos de nosotros hubiéramos cerrado los ojos y acogido la sentencia sin más, confundiendo cristiana resignación con estéril pusilanimidad. Pero él vive para anunciar la Buena noticia y esa será la clave de su aceptación cuando toque acoger el martirio como testimonio supremo; o de su astucia para salir indemne cuando toque predicar. Astucia evangélica es lo que demuestra cuando dice: “me hecho todo a todos para salvar a toda costa a algunos” (1 Co 9, 22).

    Sin embargo, en nuestro ser apóstoles, en nuestro ser ciudadanos del cielo, con frecuencia falta esa pizca de sagacidad, de atrevimiento, de inteligencia convencida y audaz cuando se trata de dar testimonio. Y si nos falta astucia para las cosas de Dios, cabe preguntarse si no será por un defecto de pasión en lo que hacemos más que por un exceso de virtud en nuestra evangelización. “Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz”

    ¿En qué circunstancias de mi vida me estoy evadiendo de dar un testimonio más valiente? ¿Puede que esté pintando de aceptación lo que en realidad es cobardía? ¿Hay algún ámbito en mi vida cristiana que está llamado a dar más fruto si me implicara astutamente un poco más?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses
    Flp 3, 17–4, 1
    Hermanos: Sean todos ustedes imitadores míos y observen la conducta de aquellos que viven el ejemplo que les he dado a ustedes. Porque, como muchas veces se lo he dicho a ustedes, y ahora se lo repito llorando, hay muchos que viven como enemigos de la cruz de Cristo. Esos tales acabarán en la perdición, porque su dios es el vientre, se enorgullecen de lo que deberían avergonzarse y sólo piensan en cosas de la tierra.
    Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos que venga nuestro salvador, Jesucristo. El transformará nuestro cuerpo miserable en un cuerpo glorioso, semejante al suyo, en virtud del poder que tiene para someter a su dominio todas las cosas.
    Hermanos míos, a quienes tanto quiero y extraño: ustedes, hermanos míos amadísimos, que son mi alegría y mi corona, manténganse fieles al Señor.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 16, 1-8
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: ‘¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador’. Entonces el administrador se puso a pensar: ‘¿Qué voy a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan’.
    Entonces fue llamando uno por uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: ‘¿Cuánto le debes a mi amo?’ El hombre respondió: ‘Cien barriles de aceite’. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo, date prisa y haz otro por cincuenta’. Luego preguntó al siguiente: ‘Y tú, ¿cuánto debes?’ Este respondió: ‘Cien sacos de trigo’. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo y haz otro por ochenta’.
    El amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz’’.


    Oración

    Señor mío Jesucristo, quiero, por tu gracia, aprender a vivir como verdadero ciudadano del cielo de donde espero que vengas como Salvador nuestro. Prepárame para que llegado el momento puedas transformar todo mi ser, limitado y finito, en un cuerpo glorioso, semejante al tuyo, en virtud del poder que tienes para someter a tu dominio todas las cosas. Por encima de todo esto, Señor, dame tu Espíritu Divino para maneterme fiel a ti.

    Acción

    Hoy seré consciente de que todo en este mundo es temporal, y pondré mucha atención para descubrir las cosas que en mi día son verdaderamente eternas, y atenderé mucho más a eso.
    7 min

About Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
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