Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Jueves 8 de Diciembre | Inmaculada Concepcion | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 08 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    I Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 26, 1-6
    Salmo 117
    Evangelio Mateo 7, 21. 24-27

    “Alégrate, llena de gracia”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Recordemos que esta perfección de María, la llena de gracia, la declara el ángel dentro de las paredes de su casa: no en la plaza principal de Nazaret, sino allí, en el ocultamiento, en la mayor humildad. En esa casita de Nazaret palpitaba el corazón más grande que una criatura haya tenido jamás. Queridos hermanos y hermanas, ¡esta es una noticia extraordinaria para nosotros! Porque nos dice que el Señor, para hacer maravillas, no necesita grandes medios ni nuestras sublimes habilidades, sino nuestra humildad, nuestra mirada abierta a Él y abierta también a los demás. Con ese anuncio, dentro de las pobre paredes de una pequeña casa, Dios cambió la historia. (Ángelus, 8 de diciembre de 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy
    Uno de los valores más exquisitos que permiten que el Reino de los cielos se instaure es la disponibilidad. La vida no es siempre fácil y nuestros proyectos, en muchas ocasiones, se ven modificados incluso drásticamente.

    Creo sinceramente que María tendría otros planes para su matrimonio, sin embargo, se presenta siempre disponible a la voluntad y a la acción de Dios en su vida. Y esto es precisamente lo que hace que el Reino de los cielos se haga una realidad. El Sí disponible de María une el cielo con la tierra.

    Busquemos, no sólo hoy, sino toda nuestra vida, poner buena cara a los cambios que Dios va realizando en nuestra vida, teniendo presente que esta disponibilidad hará de nosotros un instrumento valioso para que el Reino se realice en nuestras familias y en nuestra sociedad.

    LECTURA DEL DÍA
    Primera lectura
    Lectura del libro del Génesis
    Gn 3, 9-15. 20
    Después de que el hombre y la mujer comieron del fruto del árbol prohibido, el Señor Dios llamó al hombre y le preguntó: “¿Dónde estás?” Éste le respondió: “Oí tus pasos en el jardín; tuve miedo, porque estoy desnudo, y me escondí”. Entonces le dijo Dios: “¿Y quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?” Respondió Adán: “La mujer que me diste por compañera me ofreció del fruto del árbol y comí”. El Señor Dios dijo a la mujer: “¿Por qué has hecho esto?” Repuso la mujer: “La serpiente me engañó y comí”.
    Entonces dijo el Señor Dios a la serpiente:
    “Porque has hecho esto,
    serás maldita entre todos los animales
    y entre todas las bestias salvajes.
    Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo
    todos los días de tu vida.
    Pondré enemistad entre ti y la mujer,
    entre tu descendencia y la suya;
    y su descendencia te aplastará la cabeza,
    mientras tú tratarás de morder su talón”.
    El hombre le puso a su mujer el nombre de “Eva”, porque ella fue la madre de todos los vivientes.
    Segunda lectura
    Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios
    Ef 1, 3-6. 11-12
    Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
    que nos ha bendecido en él
    con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
    Él nos eligió en Cristo, antes de crear el mundo,
    para que fuéramos santos
    e irreprochables a sus ojos, por el amor,
    y determinó, porque así lo quiso,
    que, por medio de Jesucristo, fuéramos sus hijos,
    para que alabemos y glorifiquemos la gracia
    con que nos ha favorecido por medio de su Hijo amado.
    Con Cristo somos herederos también nosotros. Para esto estábamos destinados, por decisión del que lo hace todo según su voluntad: para que fuéramos una alabanza continua de su gloria, nosotros, los que ya antes esperábamos en Cristo.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 1,26-38
    En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.
    Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.
    El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”.
    María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.


    Oración

    Tú, Señor, eres quien me da vigor cuando estoy fatigado y cuando no tengo fuerzas, energía. Aunque hasta los jóvenes se cansan y se rinden, los más valientes tropiezan y caen; yo que he puesto mi esperanza en Ti, Señor, mis fuerzas se renuevan; me nacen alas como de águila, corro y no me canso, camino y no me fatigo. Gracias, Señor, porque Tú eres quien me sostiene.

    Acción

    Hoy, a todas mis actividades, además de la eficiencia y el amor que como cristiano tengo que aportar, añadiré entusiasmo porque es el Señor quien me impulsa a seguir y hacer todo cada vez mejor.,
    7 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 7 de Diciembre | Dios Nos Da Descanso | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 07 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    II Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 40, 25-31
    Salmo 102
    Evangelio Mateo 11, 28-30

    “Venid a mi todos los que estáis cansados”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    En el Evangelio de hoy Jesús dice: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso» (Mateo 11, 28). El Señor no reserva esta frase para alguien, sino que la dirige a “todos” los que están cansados y oprimidos por la vida. Hoy Él dice a cada uno: “¡Ánimo, no te rindas ante los pesos de la vida, no te cierres ante los miedos y los pecados, sino ven a mí!”. Él nos espera, nos espera siempre, no para resolvernos mágicamente los problemas, sino para hacernos fuertes en nuestros problemas. Jesús no nos quita los pesos de la vida, sino la angustia del corazón; no nos quita la cruz, sino que la lleva con nosotros. Y con Él cada peso se hace ligero (cf. v. 30) porque Él es el descanso que buscamos. Cuando en la vida entra Jesús, llega la paz, la que permanece en las pruebas, en los sufrimientos. Vayamos a Jesús, démosle nuestro tiempo, encontrémosle cada día en la oración, en un diálogo confiado y personal; familiaricemos con su Palabra, redescubramos sin miedo su perdón, saciémonos con su Pan de vida: nos sentiremos amados y consolados por Él. (Ángelus, 9 de julio de 2017)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Mariví Sánchez Urrutia)
    Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas
    Este texto, dentro del capítulo 40 de Isaías, se dirige al pueblo de Israel que vive una dura experiencia en el exilio. Los judíos son deportados a Babilonia en varias etapas y allí residirán durante 70 años. Israel pasa por diversos momentos existenciales muy difíciles, durante estos años. Se siente abandonado de Dios que no se interesa por su pueblo, experimenta la tentación de buscarse otros ídolos que le resuelva sus problemas. “Al Señor no le importa mi destino…” Y es en medio de esta experiencia dolorosa del pueblo, como Dios suscita al profeta Isaías que interpela su desconfianza y presenta a un Dios que “fortalece a quien está cansado y acrecienta el vigor del exhausto”.

    Cuando el pueblo de Israel vuelve a Jerusalén, su fe se ha purificado, han descubierto a un Dios que cura la fragilidad y restablece las fuerzas del que no camina. El destierro fue un tiempo difícil, pero, tiempo de Gracia para reflexionar sobre su fe. “El tiempo difícil y apasionante de este periodo posibilitó la vivencia más auténtica de la fe”(Francesc Remis)

    No hace falta añadir muchas palabras más a este texto para descubrir en él muchas situaciones y semejanzas con nuestro hoy. En las personas que han de dejar su país, su familia, que cruzan desiertos o mares huyendo del hambre, la persecución, las guerras, en este éxodo migratorio con el que nos despertamos cada mañana. Nos descubrimos a nosotros mismos, en las situaciones personales y vitales en las que podemos sentir el abandono de Dios, la falta de respuesta a nuestras necesidades, momentos de prueba, de dificultad, y tantas situaciones en la vida que ponen a prueba nuestra fe y nuestra confianza en Dios.

    También hoy se nos ofrece en la Palabra, a este Dios próximo que cura nuestra fragilidad y restablece la fuerza del que está cansado. Ánimo, nos dice por medio del profeta, porque “Dios da vigor al fatigada y al que no tiene fuerzas, energía. Él se dispone a curar nuestra fragilidad. Aquellos que ponen la esperanza en Dios, nos dice, renuevan sus fuerzas.

    Cuando el pueblo de Israel volvió a su tierra, su fe se había purificado, habían descubierto a ese Dios próximo a su pueblo capaz de conducirlos hasta la tierra prometida.

    Se nos invita también hoy a nosotros a descubrir, en medio de las dificultades de la vida, a Dios que renueva y purifica nuestra relación con El, que sostiene nuestra esperanza, que hace camino con nosotros.
    Señor ayúdame a descubrir en las crisis de la vida, un camino de purificación de mi fe y de fortalecimiento de mi confianza en Ti.

    Y encontraréis descanso para vuestro espíritu
    Mateo, a través del capítulo once, nos narra diversas actitudes que las personas o grupos manifiestan ante Jesús.
    Los versículos que iluminan hoy nuestro día van precedidos de una emotiva oración de Jesús en donde se dirige a su Padre con un profundo agradecimiento “te doy gracias, Padre, porque…has revelado estas cosas a los pequeños”. Jesús pone de manifiesto esa mirada complacida del Padre, hacia los sencillos, los que se sienten pobres y necesitados, hacia los que están lejos de la prepotencia del saber o tener, hacia los que en su corazón se dejan instruir por Dios. A esos ¿a nosotros? Dios les revela que, en su Reino, son sus predilectos porque están dispuestos a escuchar su Palabra, a conectar con su mensaje, a comprometerse con los valores de su Reino, a tener una mirada compasiva y misericordiosa. Y por eso y por nosotros da gracias, Jesús al Padre. “te doy gracias, Padre, porque has revelado estas cosas a la gente sencilla”

    En la época de Jesús, en las comunidades a las cuales Mateo dirige sus escritos, había demasiada gente agobiada bajo el peso de la ley “los maestros de la ley y los fariseos echan cargas pesadas sobre los hombros de los demás” (Mt. 23,4), a Dios sólo se accede desde el escrupuloso cumplimiento de la ley, de sus muchos preceptos, que suponen un yugo pesado, muy pesado. Es este entorno el que contempla Jesús, y Él nos ofrece su yugo, su doctrina, su vida, “Aprended de mi” para que, todas las personas que sienten sobre si el yugo pesado de las mil dificultades de la vida, de las cargas impuestas, de los distintos “yugos” que oprimen nuestro corazón, recojan la invitación que hoy y a cada uno nos hace Jesús “Venid a mi” porque Dios ha revelado las cosas de su Reino a los sencillos, a los que confían en Él como la fuente de Gracia para recorrer el camino de la vida. “Venid a Mi”

    Dejemos que esta invitación resuene en nuestro corazón y reavive nuestra confianza en Él.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 40, 25-31
    “¿Con quién me van a comparar,
    que pueda igualarse a mí?”,
    dice el Dios de Israel.
    Alcen los ojos a lo alto
    y díganme quién ha creado todos aquellos astros.
    Él es quien cuenta y despliega su ejército de estrellas
    y a cada una la llama por su nombre;
    tanta es su omnipotencia y tan grande su vigor,
    que ninguna de ellas desoye su llamado.
    ¿Por qué dices tú, Jacob,
    y lo repites tú, Israel:
    “Mi suerte se le oculta al Señor
    y mi causa no le preocupa a mi Dios”?
    ¿Es que no lo has oído?
    Desde siempre el Señor es Dios,
    creador aun de los últimos rincones de la tierra.
    Él no se cansa ni se fatiga
    y su inteligencia es insondable.
    Él da vigor al fatigado
    y al que no tiene fuerzas, energía.
    Hasta los jóvenes se cansan y se rinden,
    los más valientes tropiezan y caen;
    pero aquellos que ponen su esperanza en el Señor,
    renuevan sus fuerzas;
    les nacen alas como de águila,
    corren y no se cansan, caminan
    y no se fatigan.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 11, 28-30
    En aquel tiempo, Jesús dijo: “Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera”.


    Oración

    Tú, Señor, eres quien me da vigor cuando estoy fatigado y cuando no tengo fuerzas, energía. Aunque hasta los jóvenes se cansan y se rinden, los más valientes tropiezan y caen; yo que he puesto mi esperanza en Ti, Señor, mis fuerzas se renuevan; me nacen alas como de águila, corro y no me canso, camino y no me fatigo. Gracias, Señor, porque Tú eres quien me sostiene.

    Acción

    Hoy, a todas mis actividades, además de la eficiencia y el amor que como cristiano tengo que aportar, añadiré entusiasmo porque es el Señor quien me impulsa a seguir y hacer todo cada vez mejor.
    8 min
  • Evangelio Del Día Martes 6 de Diciembre| Oveja Perdida | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 06 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    II Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 40, 1-11
    Salmo 95
    Evangelio Mateo 18, 12-14

    “Que no se pierda ni uno de estos pequeños”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Hermanos y hermanas, así es Dios: no se queda "tranquilo" si nos alejamos de Él, se aflige, se estremece en lo más íntimo y se pone a buscarnos, hasta que nos vuelve a tener en sus brazos. El Señor no calcula la pérdida y los riesgos, tiene un corazón de padre y madre, y sufre por la ausencia sus hijos amados. “Pero, ¿por qué sufre, si este hijo es un desgraciado, se fue” Sufre, sufre. Dios sufre por nuestra lejanía, y cuando nos perdemos, espera nuestro regreso. Recordemos: Dios nos espera siempre con los brazos abiertos, sea cual sea la situación de la vida en la que nos hayamos perdido. Como dice un salmo, Él no duerme, siempre vela por nosotros. (Ángelus, 11 de septiembre de 2022)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Sor Flora Mª Collado O. P.)
    Si leemos despacio la lectura de Isaías del día de hoy, podemos percibir que, se asemeja más a un bello poema, que a otra cosa.
    “Se agosta la hierba, se marcita la flor, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre” ¿No son bellas estas palabras?, ciertamente, pero más bella es la realidad que contiene.
    ¿Qué nos dice, en este martes de la 2ª semana de Adviento, esa palabra de nuestro Dios?

    “Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios”A esto estamos llamados, a esto se nos invita, a consolar a todo hombre que se cruce en nuestro camino.

    Y ¿qué clase de consuelo podemos brindar a nuestro mundo tan dolorido, tan violento…? El mismo Dios nos la dice: “hablad al corazón de Jerusalén= humanidady gritadle: que se ha cumplido su servicio, que está pagado su crimen”Parece un sueño, pero es la realidad, nuestro desamor, nuestro egoísmo, todo lo negativo de este mundo ya ha sido rescatado.

    Podemos seguir preguntándonos, ¿quién se ha hecho valedor nuestro? Debe ser Alguien que ya ha venido, que viene y que vendrá, y por eso se le debe preparar un camino y así pueda revelarnos su gloria.
    Cuando, “los valles se levanten, montes y colinas se abajen, lo torcido se enderece y lo escabroso se iguales. Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos los hombres juntos”.

    Y aquí nos topamos con otra novedad, todos juntos, ya el individualismo que acampa a sus anchas en la sociedad secularizada, en las familias, en comunidades…cederá el paso a la unidad de la humanidad, porque “como un pastor apacienta el rebaño, su mano reúne”

    Esto es lo que vivimos en este Adviento escatológico en las primeras semanas. Tomemos conciencia de que somos llamados a consolar al pueblo con estas realidades, y a gritarle: “Mirad: Dios, el Señor, llega con fuerza”(1ª lectura) “Aquí está nuestro Dios, que llega con poder” (Salmo)

    Llega para decirnos que, deja noventa y nueva ovejas en el cielo y se abaja (lo veremos hecho Niño en Belén) para buscar a la perdida. Porque, y esta es la Buena Noticia: “vuestro Padre del cielo, no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños” (Evangelio)
    Hermanos, comprendamos esta Palabra de consuelo y gritémosla a todo el que quiera escucharla.
    Santo Adviento.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 40, 1-11
    “Consuelen, consuelen a mi pueblo,
    dice nuestro Dios.
    Hablen al corazón de Jerusalén
    y díganle a gritos que ya terminó el tiempo de su servidumbre
    y que ya ha satisfecho por sus iniquidades,
    porque ya ha recibido de manos del Señor
    castigo doble por todos sus pecados”.

    Una voz clama:
    “Preparen el camino del Señor en el desierto,
    construyan en el páramo
    una calzada para nuestro Dios.
    Que todo valle se eleve,
    que todo monte y colina se rebajen;
    que lo torcido se enderece y lo escabroso se allane.
    Entonces se revelará la gloria del Señor
    y todos los hombres la verán”.
    Así ha hablado la boca del Señor.

    Una voz dice: “¡Griten!”,
    y yo le respondo: “¿Qué debo gritar?”
    “Todo hombre es como la hierba
    y su grandeza es como flor del campo.
    Se seca la hierba y la flor se marchita,
    pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre”.

    Sube a lo alto del monte,
    mensajero de buenas nuevas para Sión;
    alza con fuerza la voz,
    tú que anuncias noticias alegres a Jerusalén.
    Alza la voz y no temas;
    anuncia a los ciudadanos de Judá:

    “Aquí está su Dios.
    Aquí llega el Señor, lleno de poder,
    el que con su brazo lo domina todo.
    El premio de su victoria lo acompaña
    y sus trofeos lo anteceden.
    Como pastor apacentará a su rebaño;
    llevará en sus brazos a los corderitos recién nacidos
    y atenderá solícito a sus madres”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 18, 12-14
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿acaso no deja las noventa y nueve en los montes, y se va a buscar a la que se le perdió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se le perdieron. De igual modo, el Padre celestial no quiere que se pierda uno solo de estos pequeños”


    Oración

    Padre bueno y clemente, que en Jesús nos das toda clase de bendiciones y nos confortas en nuestros sufrimientos, ayúdanos a imitarlo a él, buen samaritano, y con tu gracia haz que socorramos a nuestros hermanos que sufren para que comuniquemos a todos el consuelo que viene de ti.

    Acción

    El día de hoy visitaré a ese familiar que sé que tiene necesidad de atención y apoyo.
    8 min
  • Evangelio Del Día Lunes 5 de Diciembre| Cultivar Buenas Amistades | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 05 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    II Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 35, 1-10
    Salmo 84
    Evangelio Lucas 5, 17-26

    “¿Quién puede perdonar los pecados más que Dios?”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Al final, ¿por qué los paisanos de Jesús no lo reconocen y no creen en Él? ¿Por qué? ¿Cuál es el motivo? Podemos decir, en pocas palabras, que no aceptan el escándalo de la Encarnación. No lo conocen, este misterio de la Encarnación, pero no aceptan el misterio. No lo saben, pero el motivo es inconsciente y sienten que es escandaloso que la inmensidad de Dios se revele en la pequeñez de nuestra carne, que el Hijo de Dios sea el hijo del carpintero, que la divinidad se esconda en la humanidad, que Dios habite en el rostro, en las palabras, en los gestos de un simple hombre. He aquí el escándalo: la encarnación de Dios, su concreción, su “cotidianidad”. Y Dios se ha hecho concreto en un hombre, Jesús de Nazaret, se ha hecho compañero de camino, se ha hecho uno de nosotros. (Ángelus, 4 de julio de 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Pena y aflicción se alejarán
    Sigue el profeta Isaías hablándonos de los tiempos mesiánicos, donde los seguidores de Dios van a gozar de una plena felicidad, ya que todos los males van a desaparecer y solo existirán bienes. “Los rescatados del Señor… vendrán a Sión con cánticos: en cabeza, alegría perpetua; sintiéndolos, gozo y alegría. Pena y aflicción se alejarán”. Por eso, les pide “fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, decid a los cobardes de corazón, sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios, que trae el desquite; viene en persona, resarcirá y os salvará”.

    Cuando vino Jesús, el Mesías, estos tiempos comenzaron a ser una realidad. Pero bien sabemos que es una realidad escatológica, que se resume en el “ya, pero todavía no”. Ya empezaron todas esas realidades anunciadas por Isaías, pero todavía no en plenitud. Su plenitud nos estará esperando después de nuestra muerte y resurrección, donde Jesús nos recibirá diciéndonos: “Venid, benditos de mi Padre, a disfrutar del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo”.

    ¿Quién puede perdonar los pecados más que Dios?
    Bien conocido para nosotros es este pasaje evangélico de la curación del paralitico y del otorgamiento del perdón de sus pecados por parte de Jesús. Nos es fácil sospechar que a Jesús, aparentemente un hombre como los demás, no le fue fácil convencer a los que le rodeaban que también era Dios, era el Hijo de Dios.

    Uno de los medios que empleó fue realizar signos especiales, milagros, fuera del alcance de cualquier persona humana. Antes de curar al paralítico de su dolencia corporal, le perdona sus pecados apoyándose en su fe: “hombre, tu pecados están perdonados”. Los letrados y fariseos, que no veían a Jesús como el Hijo de Dios, reaccionan normal dentro de su lógica: “¿Quién es este que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar los pecados más que Dios?”. Razonamiento correcto pero del que no sacan sus verdaderas consecuencias, es decir, admitir que Jesús puede perdonar porque es Dios, es el Hijo de Dios. El mismo Jesús para reafirmar su rango divino, realiza la curación del paralítico, algo que solo está al alcance Dios. Al ver este milagro “todos quedaron asombrados y daban gloria a Dios, diciendo hemos visto cosa admirables”. Podemos sospechar que algunos empezaron a creer en la divinidad de Jesús, pero no los letrados y fariseos… que al final lograron condenarle a morir en una cruz.

    Un día más, pidamos al Señor que aumente nuestra fe, que aumente nuestra creencia, nuestra seguridad de que Jesús es hombre y Dios verdadero. Y hagámosle caso.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 35, 1-10
    Esto dice el Señor:
    “Regocíjate, yermo sediento.
    Que se alegre el desierto y se cubra de flores,
    que florezca como un campo de lirios,
    que se alegre y dé gritos de júbilo,
    porque le será dada la gloria del Líbano,
    el esplendor del Carmelo y del Sarón.
    Ellos verán la gloria del Señor,
    el esplendor de nuestro Dios.
    Fortalezcan las manos cansadas,
    afiancen las rodillas vacilantes.
    Digan a los de corazón apocado:
    ‘¡Ánimo! No teman.
    He aquí que su Dios,
    vengador y justiciero,
    viene ya para salvarlos’.
    Se iluminarán entonces los ojos de los ciegos
    y los oídos de los sordos se abrirán.
    Saltará como un venado el cojo
    y la lengua del mudo cantará.
    Brotarán aguas en el desierto
    y correrán torrentes en la estepa.
    El páramo se convertirá en estanque
    y la tierra sedienta, en manantial.
    En la guarida donde moran los chacales,
    verdearán la caña y el papiro.
    Habrá allí una calzada ancha,
    que se llamará ‘Camino Santo’;
    los impuros no la transitarán,
    ni los necios vagarán por ella.
    No habrá por ahí leones
    ni se acercarán las fieras.
    Por ella caminarán los redimidos.
    Volverán a casa los rescatados por el Señor,
    vendrán a Sión con cánticos de júbilo,
    coronados de perpetua alegría;
    serán su escolta el gozo y la dicha,
    porque la pena y la aflicción habrán terminado’’.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 5, 17-26
    Un día Jesús estaba enseñando y estaban también sentados ahí algunos fariseos y doctores de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, de Judea y de Jerusalén. El poder del Señor estaba con él para que hiciera curaciones.
    Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de entrar, para colocarlo delante de él; pero como no encontraban por dónde meterlo a causa de la muchedumbre, subieron al techo y por entre las tejas lo descolgaron en la camilla y se lo pusieron delante a Jesús. Cuando él vio la fe de aquellos hombres, dijo al paralítico: “Amigo mío, se te perdonan tus pecados”.
    Entonces los escribas y fariseos comenzaron a pensar: “¿Quién es este individuo que así blasfema? ¿Quién, sino sólo Dios, puede perdonar los pecados?” Jesús, conociendo sus pensamientos, les replicó: “¿Qué están pensando? ¿Qué es más fácil decir: ‘Se te perdonan tus pecados’ o ‘Levántate y anda’? Pues para que vean que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados –dijo entonces al paralítico–: Yo te lo mando: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”.
    El paralítico se levantó inmediatamente, en presencia de todos, tomó la camilla donde había estado tendido y se fue a su casa glorificando a Dios. Todos quedaron atónitos y daban gloria a Dios, y llenos de temor, decían: “Hoy hemos visto maravillas”.


    Oración
    Señor, que la esperanza de tu venida me impulse a vivir de una manera diferente, que se me note en mi ánimo el saberme salvado.

    Acción
    Cambiaré mi rostro de amargura por un rostro de esperanza.
    7 min
  • Evangelio Del Día Sábado 3 de Diciembre | La Oveja Sin Pastor | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 03 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    I Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 30, 19-21, 23-26
    Salmo 146
    Evangelio Mateo 9, 35-10, 1. 6-8

    “Dichosos los que esperan en el Señor”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Estos imperativos muestran que la misión se basa en la oración; que es itinerante: no está quieta, es itinerante; que requiere desapego y pobreza; que trae paz y sanación, signos de la cercanía del Reino de Dios; que no es proselitismo sino anuncio y testimonio; y que también requiere la franqueza y la libertad para irse, evidenciando la responsabilidad de haber rechazado el mensaje de salvación, pero sin condenas ni maldiciones. Si se vive en estos términos, la misión de la Iglesia se caracterizará por la alegría. (Angelus, 7 julio 2019


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.)

    Éste es el camino, camina por él
    En la oración colecta del primer domingo de Adviento, se pide “aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo...” Y en la de esta celebración “concede a los que esperamos con devoción su venida, la gracia de tu perdón soberano y el premio de la libertad verdadera”. Incrementar, por tanto, el deseo de encontrarse con Cristo, al que se espera con devoción, es decir, bien dispuesto el ánimo, para recibir con él el perdón y la libertad verdadera.

    Y el profeta Isaías, de parte de Dios comunica un mensaje alentador. En medio de las dificultades, encontrará presto al Señor, que ya no se esconde, se dejará ver y tocar, solidario en medio de su pueblo. Se le dice una palabra que se pronuncia detrás de él: “Éste es el camino, camina por él.” Las figuras que utiliza retratan una situación colmada de bendiciones, en contraste con la descripción precedente: “pan de la angustia y el agua de la opresión”. Con presteza ha escuchado el gemido. Y a la atenta escucha sigue el gesto liberador, procurando el agua para la semilla que ofrecerá abundante cosecha. Habrá pasto abundante para el ganado. En las cumbres de las montañas canales de agua.

    Termina el profeta anunciando: “cuando el Señor vende la herida de su pueblo y cure las llagas de sus golpes.” Y se ha cumplido ya todo lo anunciado porque en Jesucristo el camino se ha mostrado, la abundancia del agua ha sido ofrecida para colmar la sed y él mismo es la luz que alumbra a todo hombre. El mismo es el camino que se presenta delante de nuestros ojos, el compañero para recorrer el camino y el Maestro que con su voz guía por el sendero.

    Dichosos los que esperan en el Señor
    Porque creyeron esperaron y se mantienen en la espera porque viven lo que han creído. Repetimos esta antífona en el salmo, mientras la alabanza se eleva al Señor. Isabel le dijo a María: “Dichosa tú que has creído.” Y ella canta al Dios en el que espera y del que espera la plenitud de la gracia para todo el mundo.

    Id a las ovejas descarriadas de Israel
    Esta espera del Adviento es una espera dinámica. No es una pasividad estéril, sino comprometida con el contenido que Jesús pone en sus manos al enviarlos. Se encuentran en la tensión entre el anuncio del Reino y la experiencia del mismo. Se trata de hacer lo mismo que hacía Jesús: enseñar, compartir y curar.

    Y esa actuación compartida por los discípulos nace de la compasión ante las “situaciones límite” que sufren las personas: “extenuadas y abandonadas, “como ovejas sin pastor.” La misión, aparentemente limitada a los descarriados de Israel, va más allá, pues Dios envió su Hijo al mundo, es decir a todos, para tener misericordia de todos. Pues al señalar “que la mies es abundante y los obreros pocos”, no restringe la mirada a los hijos de Israel solamente, sino que en ellos se contemplan todas gentes de todos los pueblos, lenguas, razas y naciones, que se mostrará en el Apocalipsis.

    Gratis habéis recibido, dad gratis
    Es importante la experiencia de la gratuidad. Sin mérito previo hemos recibido de Dios tal generosa efusión de gracia, que no puede desconocerse que ésta se ha de manifestar a través de la gratuidad de la entrega. Dar sin esperar nada a cambio.

    Ese es el camino que se nos señala y del que Isaías habla. Y ya no se trata de un sendero al margen del camino establecido por Dios en la persona de su propio Hijo. Es el Hijo mismo que se ofrece como Camino a seguir por medio del cual llegamos a Dios y sin duda, también a los hermanos.

    ¿Escucho la invitación a seguir ese camino?
    ¿Cómo lo sigo?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 30, 19-21. 23-26
    Esto dice el Señor Dios de Israel:
    “Pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén,
    ya no volverás a llorar.
    El Señor misericordioso, al oír tus gemidos,
    se apiadará de ti y te responderá, apenas te oiga.
    Aunque te dé el pan de las adversidades
    y el agua de la congoja,
    ya no se esconderá el que te instruye;
    tus ojos lo verán.
    Con tus oídos oirás detrás de ti una voz que te dirá:
    ‘Éste es el camino.
    Síguelo sin desviarte,
    ni a la derecha, ni a la izquierda’.
    El Señor mandará su lluvia
    para la semilla que siembres
    y el pan que producirá la tierra
    será abundante y sustancioso.
    Aquel día, tus ganados pastarán en dilatadas praderas.
    Los bueyes y los burros que trabajan el campo,
    comerán forraje sabroso,
    aventado con pala y bieldo.
    En todo monte elevado y toda colina alta,
    habrá arroyos y corrientes de agua
    el día de la gran matanza,
    cuando se derrumben las torres.
    El día en que el Señor vende las heridas de su pueblo
    y le sane las llagas de sus golpes,
    la luz de la luna será como la luz del sol;
    será siete veces mayor,
    como si fueran siete días en uno’’.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 9, 35–10, 1. 6-8
    En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.
    Después, llamando a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias. Les dijo: “Vayan en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente”.
    8 min
  • Evangelio Del Día Viernes 2 de Diciembre | Oración Persistente | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 02 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    I Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 29, 17-24
    Salmo 26
    Evangelio Mateo 9, 27-31

    “Y se les abrieron los ojos”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Los dos ciegos del Evangelio se fían de Jesús y lo siguen en busca de luz para sus ojos. ¿Y por qué, hermanos y hermanas, estas dos personas se fían de Jesús? Porque perciben que, en la oscuridad de la historia, Él es la luz que ilumina las noches del corazón y del mundo, que derrota las tinieblas y vence toda ceguera. También nosotros, como los dos ciegos, tenemos cegueras en el corazón. También nosotros, como los dos ciegos, somos viajeros a menudo inmersos en la oscuridad de la vida. Lo primero que hay que hacer es acudir a Jesús, como Él mismo dijo: «Vengan a mí todos los cansados y abrumados por cargas, y yo los haré descansar» (Mt 11,28). (Homilia en Estadio GSP de Nicosia, viernes, 3 de diciembre de 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy (D. Félix García O.P.)
    El Líbano se convertirá en vergel
    Como todos los advientos, Isaías se hace presente en las lecturas. Un Isaías que hoy nos habla de esperanza, de alegría, de recuperación del Pueblo de Dios. Unas expresiones que volveremos a encontrar en la respuesta de Jesús a los discípulos de Juan Bautista: “los ciegos ven, los sordos escuchan, los pobres son atendidos”.

    Cuando estas cosas sucedan Dios estará más cerca, -puede que sea mejor decir que el hombre se habrá dejado acercar a Dios- y esta cercanía al Padre tiene consecuencias positivas para los buenos y no tan positivas para los menos buenos. Dios hace que los justos triunfen y vivan felices, mientras condena a los falaces, los tramposos, los que no practican la bondad, ni viven en la verdad.

    Cuando el pueblo esté al lado de Dios, el Líbano, el secarral, se convertirá en un vergel. Parece que la llegada del Mesías que viene a liberar al pueblo, esté muy próxima, y su venida desencadenará todas las bendiciones sobre los buenos, los pobres, y liberará a los sometidos. Isaías tiene fe en la llegada del libertador. Cierto que le falta dar un paso más adelante, para que el pueblo oyente pueda ver el rostro amable de Dios. La idea del Dios Padre aún tardará en hacerse presente entre el pueblo elegido, pero paso a paso, “verso a verso”, podríamos decir, va desvelando su rostro hasta que una Navidad aparezca vestido de niño humano, uno más entre nosotros, igual a nosotros.

    Y se les abrieron los ojos
    Ten compasión de nosotros. Como los dos ciegos del evangelio que leemos hoy nosotros vamos caminando en busca de algo que nos ayude, que nos permita ver. Dios está entre nosotros, nos tiende la mano, nos abraza amoroso, pero nosotros no le vemos. Nuestros ojos no son capaces de ver la cara amable del Padre que se muestra ante nosotros en cualquier signo de la vida, de nuestra propia vida; que se despliega ante nuestro espíritu.

    Puede que, como los dos ciegos, seamos capaces de alcanzar a Jesús y pedirle que abra nuestros ojos, que nuestra fe en él sea suficiente para que pueda decirnos “que os suceda conforme a vuestra fe” y esta sea tan firme y tan verdadera que la luz se abra camino entre la oscuridad que nos rodea y podamos comenzar a ver.

    “Espera en el Señor, se valiente”. No otra cosa nos pide Jesús, con el salmista. Él nos invita a confiar ciegamente en un Padre misericordioso que nos está tendiendo la mano siempre, aunque nosotros seamos tan ciegos que la rechacemos, que no queramos su guía; que prefiramos ir tropezando con los hoyos y las piedras del camino porque desconfiamos de la bondad de Dios para con nosotros.

    Y será necesario que nuestra alma, que todo nuestro ser, grite que queremos ver, que estamos convencidos de que es la mano de Dios la que se nos tiende en medio de nuestras tinieblas, permitamos que su mano llegue a asir las nuestras y nos ayude a salir del terrible pozo donde no llega la luz, donde nuestra desconfianza, nuestra falta de fe, nos tiene encerrados y sujetos.

    ¿Seremos capaces de fiarnos del Hermano mayor, del primogénito, que quiere que veamos?
    ¿Podremos llegar a ver en la creación que nos rodea la mirada amorosa de Dios que se acerca, abre nuestros ojos, y nos invita a seguirle?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 29, 17-24
    Esto dice el Señor:
    “¿Acaso no está el Líbano
    a punto de convertirse en un vergel
    y el vergel en un bosque?
    Aquel día los sordos oirán las palabras de un libro;
    los ojos de los ciegos verán sin tinieblas ni oscuridad;
    los oprimidos volverán a alegrarse en el Señor
    y los pobres se gozarán en el Santo de Israel;
    porque ya no habrá opresores
    y los altaneros habrán sido exterminados.
    Serán aniquilados los que traman iniquidades,
    los que con sus palabras echan la culpa a los demás,
    los que tratan de enredar a los jueces
    y sin razón alguna hunden al justo”.
    Esto dice a la casa de Jacob
    el Señor que rescató a Abraham:
    “Ya no se avergonzará Jacob,
    ya no se demudará su rostro,
    porque al ver mis acciones en medio de los suyos,
    santificará mi nombre,
    santificará al Santo de Jacob
    y temerá al Dios de Israel.
    Los extraviados de espíritu entrarán en razón
    y los inconformes aceptarán la enseñanza”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo Evangelio según San Mateo
    Mt 9, 27-31
    Cuando Jesús salía de Cafarnaúm, lo siguieron dos ciegos, que gritaban: “¡Hijo de David, compadécete de nosotros!” Al entrar Jesús en la casa, se le acercaron los ciegos y Jesús les preguntó: “¿Creen que puedo hacerlo?” Ellos le contestaron: “Sí, Señor”. Entonces les tocó los ojos, diciendo: “Que se haga en ustedes conforme a su fe”. Y se les abrieron los ojos. Jesús les advirtió severamente: “Que nadie lo sepa”. Pero ellos, al salir, divulgaron su fama por toda la región.


    Oración

    Señor mío, con la fuerza de tu Espíritu extermina la altanería de mi corazón, haz que mis oídos sordos oigan las palabras de tu santo libro; que mis ojos ciegos vean sin tinieblas ni oscuridad; que mi mente oprimida vuelva a alegrarse en ti, Señor, y que en mi pobreza pueda gozarme en ti, el Santo de Israel.

    Acción

    Hoy observaré qué tanto me estoy permitiendo experimentar a Dios con todos mis sentidos, especialmente, qué tanto cuido lo que oigo, lo que veo y lo que pienso.
    8 min
  • Evangelio Del Día Jueves 1 de Diciembre | Cuales Son Tus Cimientos | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 01 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    I Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 26, 1-6
    Salmo 117
    Evangelio Mateo 7, 21. 24-27

    “El Señor viene”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Y nuestra vida también puede ser así, cuando mis cimientos no son fuertes. Viene la tormenta -y todos tenemos tormentas en la vida, todos, desde el Papa hasta el último, todos- y no podemos resistir. Y muchas dicen: “No, voy a cambiar de vida” y piensan que cambiar de vida es maquillarse. Cambiar la vida es cambiar los cimientos de la vida, es decir poner la roca que es Jesús (...) No podemos construir nuestra vida sobre cosas pasajeras, sobre apariencias, sobre pretender que todo está bien. Vamos a la roca, donde está nuestra salvación. Y allí todos seremos felices. Todos. (Homilía de Santa Marta, 5 de diciembre de 2019)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Isidoro Crespo Ganuza O.P.)
    Adviento: oportunidad… porque el Señor viene
    Cántico de victoria, himno de esperanza, recita Isaías al pueblo, porque: Ciudad fuerte tenemos; para protección El pone murallas y baluartes.
    Es Adviento proclamamos los cristianos, es tiempo de renovar nuestro ánimo, de mantener la fidelidad y la paz, tiempo de confiar en el Señor porque Él es la Roca perpetua.
    Es tiempo de abrir las puertas de nuestro corazón a la práctica de la "justicia" y la «fidelidad» es la hora de la lealtad para superar discordias y desencuentros… porque el Señor viene.

    Es el día del triunfo de Dios sobre los enemigos del pueblo y de la vida. Es el día de la liberación definitiva. Liberación para Personas que viven situaciones injustas, de oscuridad, enfermedad, o mil clases de pobrezas, pero personas que confían en el poder de la compasión y el amor de Dios. Liberación también de orgullos e individualismos; es la derrota del pecado y de la muerte porque el Señor viene.

    Es Adviento; reaviva el ánimo, hay esperanza de Salvación porque el Señor viene
    La vida humana se puede edificar sobre roca, sobre arena, sobre humo, sobre castillos en el aire...
    Hemos construido la economía sobre la ambición de poseer, acumular, y la casa se nos hunde.
    Hemos construido la vivencia de la fe sobre el yo y la casa común, la comunidad se nos hunde.
    El Adviento es oportunidad para edificar nuestra vida en la escucha de la Palabra de Dios y en la puesta en práctica de la misma.
    Decir Señor, Señor y no «poner en práctica» es palabrería que se hunde en el vacío.
    Decir soy cristiano y no soy practicante es contradicción y engaño superficial.

    Su Palabra puesta en práctica es el fundamento, es el cimiento, la roca firme, que consolidará la casa en la paz, la armonía, la esperanza, la alegría, el fraterno compartir. Es Él, el Mesías que va a nacer la fuerza que nos mantendrá en pie en desánimos o dificultades Él es fuerza para vivir, ilusión para edificar convivencia, garantía de futuro salvador.
    Reaviva el ánimo, hay esperanza de Salvación porque el Señor viene.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 26, 1-6
    Aquel día se cantará este canto en el país de Judá:
    “Tenemos una ciudad fuerte;
    ha puesto el Señor, para salvarla,
    murallas y baluartes.
    Abran las puertas para que entre el pueblo justo,
    el que se mantiene fiel,
    el de ánimo firme para conservar la paz,
    porque en ti confió.
    Confíen siempre en el Señor,
    porque el Señor es nuestra fortaleza para siempre;
    porque él doblegó a los que habitaban en la altura;
    a la ciudad excelsa la humilló,
    la humilló hasta el suelo,
    la arrojó hasta el polvo
    donde la pisan los pies, los pies
    de los humildes,
    los pasos de los pobres”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 7, 21. 24-27
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No todo el que me diga: ‘¡Señor, Señor!’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos.
    El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.
    El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente’’.


    Oración

    Dirige, Señor, mis pasos, que me lleven hasta ti, pues tú eres mi baluarte, escudo y fortaleza; ayúdame a permanecer fiel a ti, a tener un ánimo firme para mantener la paz; humilla mi soberbia, pero mi pobreza tórnala en abundancia y mi humildad en gloria delante tuyo.

    Acción

    Hoy evaluaré si realmente soy consciente a cada instante de que Dios es mi única fortaleza y le diré constantemente: "Tú eres mi fortaleza, Señor".
    8 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 30 de Noviembre | El Encuentro Con Jesús | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 30 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Rojo
    I Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Romanos 10, 9-18
    Salmo 18
    Evangelio Mateo 4, 18-22

    “Os haré pescadores de hombres”


    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús elige ser un profeta itinerante. No se queda esperando a la gente, sino que se dirige a su encuentro. ¡Jesús está siempre en la calle! Sus primeras salidas misioneras tienen lugar alrededor del lago de Galilea, en contacto con la muchedumbre, en particular con los pescadores. Allí Jesús no sólo proclama la llegada del Reino de Dios, sino que busca compañeros que se asocien a su misión de salvación. En este mismo lugar encuentra dos parejas de hermanos: Simón y Andrés, Santiago y Juan; les llama diciendo: «Venid conmigo y los haré pescadores de hombres» (v. 19). La llamada les llega en plena actividad de cada día: el Señor se nos revela no de manera extraordinaria o asombrosa, sino en la cotidianidad de nuestra vida. Ahí debemos encontrar al Señor; y ahí Él se revela, hace sentir su amor a nuestro corazón; y ahí —con este diálogo con Él en la cotidianidad de nuestra vida— cambia nuestro corazón. (Angelus, 22 enero 2017)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Ana Belén Verísimo García OP)
    A toda la tierra alcanza su pregón
    La liturgia de hoy nos invita a celebrar la fiesta de San Andrés. Fiesta que siempre se encuentra contextualizada en el tiempo de adviento. Por tanto, ya sea la celebración del apóstol o del adviento, nos encontramos en sintonía con un “despertar” al encuentro personal con Jesús y a la disponibilidad para anunciar este mensaje de salvación a toda la tierra.

    En la Carta a los Romanos, Pablo se remite a la Escritura para afirmar que todas las personas que creemos en Jesús nunca seremos confundidas ni defraudadas. Y al mismo tiempo, nos interpela y cuestiona sobre nuestra predicación y anuncio del Evangelio. Hacer posible que las personas encuentre el sentido de sus vidas está estrechamente vinculado a la responsabilidad que cada uno de nosotros tenemos frente al compromiso de anunciar a Jesús, el Hijo de Dios.

    Dejemos resonar en nuestro interior: ¿Cómo creerán en Aquel de quien no han oído hablar? ¿Cómo oirán hablar de Él sin que nadie que anuncie?

    Ser portadores de esta Buena Noticia nos transforma. Transforma nuestra vida y nos convierte en sus mensajeros.

    Paseando junto al mar de Galilea vio a...
    El Evangelio de hoy nos relata el encuentro de Jesús con varias personas en su contexto y quehaceres cotidianos. Jesús les invita a ser parte de su grupo más próximo: aquellos que, conviviendo con Él, se empapan de una propuesta de vida que no se limita a cambiar sus vidas, sino que los transforma en mensajeros de Dios. Un mensaje que será y es proclamado con la vida y con la palabra.

    Impresiona la presentación sintética de la llamada y de la respuesta. Llamada y respuesta radical, que implican, por un lado, dejar algo importante (sus redes) y, por otro, un movimiento (seguirle).

    “Y pasando adelante vio a...”. Jesús llama a unos y a otros... llama para vivir con Él y para enviarlos a predicar el Reino de Dios. El Maestro llama a cada uno de nosotros y a muchas personas que todavía no se han encontrado con Él de forma experiencial. O que no han reconocido su voz...

    Pablo nos recuerda que sólo a través del anuncio explícito de nuestra fe, de acompañar, de ofrecer tiempos y espacios de encuentro, podemos escuchar y reconocer su voz, podemos encontrarnos con Jesús. Sólo con el compromiso de quien es enviado, a toda la tierra le llega la buena noticia de Dios.

    Hoy, nosotros somos sus mensajeros. La Iglesia es fiel a su identidad en la medida en que predica con el testimonio y con la palabra que Jesús es el Señor. Lancémonos en esta apasionante aventura y, la monotonía, la rutina y “las pocas ganas” desaparecen dando lugar a una vida cotidiana llena de sentido y sabor.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 10, 9-18
    Hermanos:
    Si profesas con tus labios que Jesús es Señor, y crees con tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo. Pues con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con los labios se profesa para alcanzar la salvación.
    Pues dice la Escritura:
    «Nadie que crea en él quedará confundido».
    En efecto, no hay distinción entre judío y griego, porque uno mis m es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan, pues «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo».
    Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído?; ¿cómo creerán en aquel de quien no han oído hablar? ¿cómo oirán hablar de él sin nadie que anuncie? y ¿cómo anunciarán si no los envían? Según está escrito:
    «¡Qué hermosos los pies de los que anuncian la Buena Noticia del bien!».
    Pero no todos han prestado oídos al Evangelio. Pues Isaías afirma:
    «Señor, ¿quién ha creído nuestro mensaje?».
    Así, pues, la fe nace del mensaje que se escucha, y la escucha viene a través de la palabra de Cristo.
    Pero digo yo: ¿Es que no lo han oído? Todo lo contrario:
    «A toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los confines del orbe sus palabras».


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 18-22
    En aquel tiempo, paseando Jesús junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.
    Les dijo:
    «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
    Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
    Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.


    Oración

    Señor, te pido que por los méritos de san Andrés, apóstol, pueda yo ser un testigo fiel de que vives en mí, y que la gente, al verme, pueda verte a ti.

    Acción

    Acrecentaré mi vida sacramental para asemejarme cada día más a Cristo.
    6 min
  • Evangelio Del Día Martes 29 de Noviembre | Dar Testimonio Perdonando | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 29 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    I Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 11, 1-10
    Salmo 71
    Evangelio Lucas 10, 21-24

    “Estas cosas se las has revelado a los pequeños”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús no eleva al Padre un lamento, sino un himno de júbilo (…) También nosotros debemos alegrarnos y alabar a Dios porque las personas humildes y sencillas acogen el Evangelio. Yo me alegro cuando veo esta gente sencilla, esta gente humilde que va en peregrinación, que va a rezar, que canta, que alaba, gente a la cual quizá le faltan muchas cosas pero la humildad les lleva a alabar a Dios. En el futuro del mundo y en las esperanzas de la Iglesia están siempre los “pequeños”: aquellos que no se consideran mejores que los otros, que son conscientes de los propios límites y de los propios pecados, que no quieren dominar sobre los otros, que, en Dios Padre, se reconocen todos hermanos. (Audiencia general, 13 enero 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Sor Inmaculada López Miró, OP)
    Sobre él se posará el espíritu del Señor
    En la profecía que hoy nos presenta Isaías, se nos hace una descripción del Reino que ha de venir, es el ya pero todavía no, por eso se dice “aquel día”, porque la creación entera está anhelando la llegada de este Reino. Y es impresionante cómo este Reino va a subvertirlo todo. El Espíritu del Señor, llenando toda la tierra va a hacer de ella un Reino de paz y justicia. Y para que nos demos cuenta del alcance de esta conversión total, nos presenta la nueva relación entre los animales.

    De todos es conocido los instintos de los animales feroces, el león, el oso, el lobo, la pantera. Y el profeta nos dice de manera muy atrevida, que pastarán juntos, comerán paja, incluso el niño pequeño meterá la mano en el agujero de la serpiente.

    Hermanos, el profeta nos está hablando de nosotros mismos. ¡Qué abismos de oscuridad y pecado puede haber dentro de cada uno! Sin embargo, cuando se posa sobre nosotros el espíritu del Señor, Él nos transforma de tal manera que podemos llegar a ser santos, a vivir de manera heroica las virtudes, amando a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.

    Por eso Adviento es tiempo de esperanza. Estamos llamados a recibir este espíritu de prudencia y sabiduría, de consejo y valentía, de ciencia y temor del Señor; movidos por Él, no cabe el miedo en nuestra vida, pues nos hará vivir para Dios en todos los momentos de nuestra vida.

    Compartir la alegría del Espíritu
    El Espíritu Santo se manifiesta de forma plena en las lecturas de hoy, en Isaías mencionando cuatro veces “espíritu de…”, y en el Evangelio, Jesús exulta lleno del Espíritu. Por eso a San Lucas se le llama también el evangelista del Espíritu.

    Y Jesús prorrumpe, movido por el mismo Espíritu, en una oración de alabanza. ¿El motivo? Que Dios se fija en lo pequeño, en lo débil, en lo que no cuenta. ¿Hay algo más débil que un tronco viejo, o más limitado que un niño pequeño? Pues esos son los pequeños a los que Dios ha revelado las cosas del Reino. Así le ha parecido bien al Padre.

    Y nosotros, sin embargo, pretendemos seguir siendo poderosos, fuertes, grandes, sabios, entendidos. No hemos comprendido aún que el Reino se manifiesta en lo pequeño, en lo humilde, en lo débil. Que Dios no necesita nuestras grandes obras para querernos, Él nos ama en medio de la imperfección, la debilidad, el pecado.

    Jesús llama también dichosos a los discípulos porque han sido elegidos para ver y oír los secretos del Reino que está llegando. También esos discípulos a los que Jesús les habla aparte, somos nosotros, es todo aquel que abre su corazón a la alabanza, a la gratitud, a vivir en gratuidad, porque hemos recibido gratis un tesoro que nos salva y estamos llamados a darlo gratis, ¡por eso somos dichosos!

    En este Adviento que estamos comenzando, vamos a tratar de abrir espacios a los humildes, a los pequeños, porque los engreídos, los prepotentes y orgullosos, Dios los mira de lejos. Que el Señor nos conceda la sencillez de reconocernos débiles y pequeños ante Él.
    ¿Dejo actuar al Espíritu en mi vida?
    ¿Qué actitudes descubro en mi corazón que no están llenas del Espíritu del Señor?
    ¿Trato de vivir mis relaciones desde la justicia y la paz?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 11, 1-10
    En aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé,
    un vástago florecerá de su raíz.
    Sobre él se posará el espíritu del Señor,
    espíritu de sabiduría e inteligencia,
    espíritu de consejo y fortaleza,
    espíritu de piedad y temor de Dios.
    No juzgará por apariencias,
    ni sentenciará de oídas;
    defenderá con justicia al desamparado
    y con equidad dará sentencia al pobre;
    herirá al violento con el látigo de su boca,
    con el soplo de sus labios matará al impío.
    Será la justicia su ceñidor,
    la fidelidad apretará su cintura.
    Habitará el lobo con el cordero,
    la pantera se echará con el cabrito,
    el novillo y el león pacerán juntos
    y un muchachito los apacentará.
    La vaca pastará con la osa
    y sus crías vivirán juntas.
    El león comerá paja con el buey.
    El niño jugará sobre el agujero de la víbora;
    la creatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente.
    No harán daño ni estrago
    por todo mi monte santo,
    porque así como las aguas colman el mar,
    así está lleno el país de la ciencia del Señor.
    Aquel día la raíz de Jesé se alzará
    como bandera de los pueblos,
    la buscarán todas las naciones
    y será gloriosa su morada.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 10, 21-24
    En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.
    Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”.


    Oración

    Padre bueno, dame de ese Espíritu que hiciste reposar en Jesús, ese Dador de los siete dones. Dame sabiduría para saborear cada situación en mi vida, intelegencia para entenderme y entender a mis hermanos, consejo para llevarte a la vida de mis hermanos, fortaleza para permanecer firme en la tribulación, ciencia para penetrar en tus misterios insondables, piedad para que a cada instante crezca en mí el deseo de estar en intimidad contigo y un santo temor de ofenderte que me lleve a huir de las ocasiones de pecado; dame tu Espíritu de vida para configurarme con tu Hijo Jesús, mi Señor.

    Acción

    Hoy me aprenderé los siete dones del Espíritu Santo y los pediré a lo largo del día.
    8 min
  • Evangelio Del Día Lunes 28 de Noviembre | Tengamos Esperanza | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 28 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    I Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Isaías 4, 2-6
    Salmo 121
    Evangelio Mateo 8, 5-11

    “Voy yo a curarlo”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Pero quizá el reconocimiento más conmovedor de la pobreza de nuestra oración floreció de la boca de ese centurión romano que un día suplicó a Jesús que sanara a su siervo enfermo (cf. Mt 8,5-13). Él se sentía completamente inadecuado: no era judío, era oficial del odiado ejército de ocupación. Pero la preocupación por el siervo le hace osar, y dice: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano» (v. 8). Es la frase que también nosotros repetimos en cada liturgia eucarística. Dialogar con Dios es una gracia: nosotros no somos dignos, no tenemos ningún derecho que reclamar, nosotros “cojeamos” con cada palabra y cada pensamiento… Pero Jesús es la puerta que nos abre a este diálogo con Dios. (Audiencia general, 3 marzo 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Al final de los tiempos
    Al comienzo del Adviento nos encontramos con este texto de Isaías, en la primera lectura. Busca llenar, ya en el Antiguo Testamento, nuestro corazón de esperanza, anunciándonos lo que sucederá “al final de los tiempos”, con simbólicas y fascinantes figuras: “estará firme el monte de la casa del Señor… hacia él caminarán pueblos numerosos… Él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas… de las espadas forjarán arados; de las lanzas podaderas… no se adiestrarán para la guerra… ven, caminemos a la luz del Señor”.

    Los cristianos, los que hemos tenido la suerte de vivir después de la venida de Jesús a nuestra tierra, esos motivos de esperanza han quedado fortalecidos para siempre. Jesús nos anuncia la buena noticia de la llegada del reino de Dios, de la comunidad de personas que dejan que Dios sea su Rey y Señor. Es un reino que empieza ya en este mundo, pero que, con frecuencia, se mezcla con el reinado de dioses falsos que se adentran también en nuestro corazón. Pero “al final de los tiempos”, Dios y solo Dios será el único Rey para todos sus seguidores y gozaremos de su presencia y de su amor para toda una eternidad disfrutando de la felicidad total. Este es nuestro futuro. Estamos de enhorabuena.

    Basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano
    Cristo Jesús, llegó hasta nosotros para que depositáramos en él nuestra confianza, al asegurarnos que además de ser hombre era el Hijo de Dios. “Creed en Dios y creed también en mí”. Nos dio motivos más que sobrados para que pusiéramos en él, nuestro amor y nuestra confianza y, rendidos, le hemos dicho: “Te seguiré donde quiera que vayas”. Sabiendo que siempre nos llevará por los caminos que nos harán disfrutar de “vida y vida en abundancia”.

    La buena fama de Jesús, de estar siempre a favor de todo hombre, curando las heridas del cuerpo y del alma, se extendió por los lugares que recorrió. Incluso esta buena fama llegó a los que no eran sus seguidores, como es el caso del centurión romano del que nos habla el evangelio de hoy. Apoyándose en la fama de Jesús, y desde su amor por uno de sus criados “que está en cama paralítico y sufre mucho”, le pide que le cure. Y cuando Jesús está dispuesto a ir a su casa para curarlo, el centurión confiando en el poder de Jesús le dice: “Señor, ¿quién soy yo para que entres bajo mi techo? Basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano”. Jesús quedó admirado de la enorme fe del centurión y curó a su criado.

    Nosotros sabemos que Jesús, que sigue con el poder de curar nuestras enfermedades corporales, está más dispuesto a curar nuestras enfermedades del alma, ofreciéndonos siempre su luz y su amor, para que logremos llevar una vida con sentido y esperanza. Ya sabemos lo que tenemos que hacer: acudir constantemente a él.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Isaías
    Is 4, 2-6
    Aquel día, el vástago del Señor será magnífico y glorioso;
    el fruto del país será orgullo y esplendor
    de los sobrevivientes de Israel.

    A los restantes en Jerusalén,
    a todos los inscritos en ella para la vida, los llamaré santos.

    Cuando el Señor haya lavado la inmundicia de las hijas de Sión
    y haya limpiado de sangre a Jerusalén
    con viento justiciero y abrasador,
    creará el Señor, sobre todo lugar del monte Sión
    y sobre la asamblea,
    nube y humo de día,
    y fuego llameante de noche.
    Y por encima, la gloria del Señor será toldo
    y tienda contra el calor del día,
    abrigo y resguardo contra el temporal y la lluvia.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Mt 8, 5-11
    En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un oficial romano y le dijo: “Señor, tengo en mi casa un criado que está en cama, paralítico, y sufre mucho”. Él le contestó: “Voy a curarlo”.

    Pero el oficial le replicó: “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; cuando le digo a uno: ‘¡Ve!’, él va; al otro: ‘¡Ven!’, y viene; a mi criado: ‘¡Haz esto!’, y lo hace”.

    Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los que lo seguían: “Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande. Les aseguro que muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos”.


    Oración

    Señor Dios misericordioso, que alientas nuestra esperanza mediante el amor de tu Hijo y que nos das constancia de que nunca nos abandonas y estás siempre ahí como Dios con nosotros, haz que nos preparemos con docilidad a la venida de tu Hijo, para que cuando llegue nos encuentre en vela y oración y merezcamos así, el premio a los criados buenos y fieles. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

    Acción

    El día de hoy mostraré estar atento a la voz de Jesús y seré solidario con los hermanos que me soliciten alguna atención de parte mía.
    7 min

About Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
Oraciones, lecturas y alabanzas de cada dia. Las oraciones y lecturas son publicadas en Cinco…