Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

By Hoy En OracionReligion & Spirituality
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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Sábado 31 de Diciembre | Santa La Noche | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 31 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año I - Color Blanco
    I Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura 1 Juan 2, 18-21
    Salmo 95
    Evangelio Juan 1, 1-18

    “La gloria del Señor los envolvió de claridad”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Se hizo carne y no se volvió atrás. No asumió nuestra humanidad como un vestido, que se pone y se quita. No, nunca se separó de nuestra carne. Y jamás se separará de ella: ahora y por siempre está en el cielo con su cuerpo de carne humana. Se unió para siempre a nuestra humanidad; podríamos decir que la “desposó”. A mí me gusta pensar que cuando el Señor le reza al Padre por nosotros, no le habla solamente: le enseña las heridas de la carne, le enseña las llagas que ha sufrido por nosotros. Y este es Jesús: con su carne es el intercesor, quiso llevar también las señales del sufrimiento. Jesús, con su carne, está ante el Padre. El Evangelio dice, en efecto, que vino a habitar entre nosotros. No vino de visita y luego se fue, vino a habitar con nosotros, a estar con nosotros. (Angelus, 3 enero 2021)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY
    La lectura que nos presenta hoy la liturgia, nos habla de la preexistencia del Verbo. Con ello expresa la fe de la Iglesia de que Jesús, a quien celebramos ahora por su nacimiento, es verdaderamente Dios. Esto es una cosa increíble, que poco nos detenemos a pensar, imagínate: Dios, el Eterno, el que hizo todo el universo, estuvo vestido con nuestra propia carne y habitó entre nosotros y lo podían ahora contemplar con sus propios ojos los pastores, y sobre todo, María Santísima y san José.

    No creo que podamos nosotros tener una idea de lo que sentiría María Santísima, que había recibido la noticia de que Jesús era el Verbo Eterno, y ahora lo veía como un humano; ¿Qué pasaría por su corazón y por su mente? Desafortunadamente para nosotros, los cristianos de este siglo, la fiesta de Navidad ya no es misterio, sino sólo fiesta.

    Es necesario volvernos a poner de rodillas delante del pesebre de Jesús, y como san Francisco de Asís (que fue quien instituyó el nacimiento), mientras nuestros ojos contemplan las figuras de barro o porcelana, dejemos que nuestra imaginación regrese al momento mismo del nacimiento de Jesús y que así, de rodillas, le pidamos al Espíritu Santo poder entrar de nuevo en el misterio de la Encarnación y que con su luz maravillosa nos muestre, lo fascinante de este misterio. Date tiempo hoy para tener un rato de oración y contemplación delante del Hijo Único de Dios encarnado, Jesucristo, nuestro Señor.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
    1 Jn 2, 18-21
    Hijos míos: Ésta es la última hora. Han oído ustedes que iba a venir el anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido ya, por lo cual nos damos cuenta de que es la última hora.
    De entre ustedes salieron, pero no eran de los nuestros; pues si hubieran sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para que se pusiera de manifiesto que ninguno de ellos es de los nuestros.
    Por lo que a ustedes toca, han recibido la unción del Espíritu Santo y tienen así el verdadero conocimiento. Les he escrito, no porque ignoren la verdad, sino porque la conocen y porque ninguna mentira viene de la verdad.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Comienzo del santo evangelio según san Juan
    Jn 1, 1-18
    En el principio ya existía aquel que es la Palabra,
    y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios.
    Ya en el principio él estaba con Dios.
    Todas las cosas vinieron a la existencia por él
    y sin él nada empezó de cuanto existe.
    Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres.
    La luz brilla en las tinieblas
    y las tinieblas no la recibieron.
    Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan.
    Éste vino como testigo, para dar testimonio de la luz,
    para que todos creyeran por medio de él.
    Él no era la luz, sino testigo de la luz.
    Aquel que es la Palabra era la luz verdadera,
    que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.
    En el mundo estaba;
    el mundo había sido hecho por él
    y, sin embargo, el mundo no lo conoció.
    Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron;
    pero a todos los que lo recibieron
    les concedió poder llegar a ser hijos de Dios,
    a los que creen en su nombre,
    los cuales no nacieron de la sangre,
    ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre,
    sino que nacieron de Dios.
    Y aquel que es la Palabra se hizo hombre
    y habitó entre nosotros.
    Hemos visto su gloria,
    gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre,
    lleno de gracia y de verdad.
    Juan el Bautista dio testimonio de él, clamando:
    “A éste me refería cuando dije:
    ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí,
    porque ya existía antes que yo’ ”.
    De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia.
    Porque la ley fue dada por medio de Moisés,
    mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo.
    A Dios nadie lo ha visto jamás.
    El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre,
    es quien lo ha revelado..
    8 min
  • Evangelio Del Día Viernes 30 de Diciembre | La Familia Sagrada | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 30 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año I - Color Blanco
    I Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Colosenses 3, 12-21
    Salmo 127
    Evangelio Mateo 2, 13-15. 19-23

    “Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    María, José, Jesús: la Sagrada Familia de Nazaret que representa una respuesta coral a la voluntad del Padre: los tres miembros de esta familia se ayudan mutuamente a descubrir el plan de Dios. Rezaban, trabajaban, se comunicaban. Y yo me pregunto: ¿tú, en tu familia, sabes cómo comunicarte o eres como esos chicos que en la mesa, cada uno con un teléfono móvil, están chateando? En esa mesa parece que hay un silencio como si estuvieran en misa... Pero no se comunican entre ellos. Debemos reanudar el diálogo en la familia: padres, madres, hijos, abuelos y hermanos deben comunicarse entre sí... Es una tarea que hay que hacer hoy, precisamente en el Día de la Sagrada Familia. Que la Sagrada Familia sea un modelo para nuestras familias, para que padres e hijos se apoyen mutuamente en la fidelidad al Evangelio, fundamento de la santidad de la familia. (Angelus, 29 diciembre 2019)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Jesús María Galdeano Aramendía O.P.)
    Navidad es una fiesta de familia. En este contexto navideño la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia, la de Nazaret y la de todas las familias cristianas.

    Familia y cristiana, en nuestra sociedad “liquida”, son un calidoscopio de mil formas, en constante trasformación. La familia es, desde hace décadas, la institución más valorada, por los europeos, de todas las edades y clases sociales. Entre otros motivos porque sigue siendo “taller y hogar”, donde las personas aprendemos a ser, encontramos respuesta a esas necesidades profundas de todo ser humano, de amor gratuito, autonomía y pertenencia, valoración y aceptación incondicional, seguridad y protección, acogida y cuidado especialmente de los más débiles, respeto y solidaridad. “Escuela del más rico humanismo” la calificó el Concilio Vat. II, GS 52). En una sociedad narcisista e individualista la familia es el mejor ámbito para el sano desarrollo de la personalidad de los niños y para el bienestar de todas las personas. La ONU le dedicó en 2005 “el año internacional de la familia” por considerarla la “célula básica de la sociedad”.

    La familia cristiana no es aquella en que no hay problemas, dificultades y tensiones: no es la familia perfecta. Cristiana, es la familia en la que sus miembros acogen a Cristo y lo ponen en el centro de su vida para que sus penas y alegrías, éxitos y dificultades sean iluminados por su luz y afrontados con su gracia. Nace y se fundamenta en el sacramento del matrimonio, comunidad de vida y amor (Vat. II, GS 48). Un amor gratuito, fiel, exclusivo y abierto a la vida que inspira las relaciones entre los esposos y con los hijos, alimenta la mutua entrega y donación y la solidaridad con todas las demás familias y personas. Los Santos Padres la llaman “iglesia doméstica” porque en ella la fe nace, crece, madura y florece en distintas vocaciones… de amor; se hace presente Jesús en la oración, el perdón, la entrega mutua y la caridad y la Palabra de Dios ilumina su camino.

    Hoy es una fiesta para agradecer a Dios la fe, el amor y todo lo que hemos recibido de nuestras familias; para encomendar a las que sufren la falta de salud, de trabajo, de amor o el exilio y la marginación. Y para soñar el sueño de Jesús de hacer de la humanidad una familia de hijos de Dios y hermanos.



    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Eclesiástico
    Eclesiástico (Sirácide) 3, 3-7. 14-17a
    El Señor honra al padre en los hijos
    y respalda la autoridad de la madre sobre la prole.
    El que honra a su padre queda limpio de pecado;
    y acumula tesoros, el que respeta a su madre.

    Quien honra a su padre,
    encontrará alegría en sus hijos
    y su oración será escuchada;
    el que enaltece a su padre, tendrá larga vida
    y el que obedece al Señor, es consuelo de su madre.

    Hijo, cuida de tu padre en la vejez
    y en su vida no le causes tristeza;
    aunque se debilite su razón, ten paciencia con él
    y no lo menosprecies por estar tú en pleno vigor.
    El bien hecho al padre no quedará en el olvido
    y se tomará a cuenta de tus pecados.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 2, 13-15. 19-23
    Después de que los Magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo".

    José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.

    Después de muerto Herodes, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya murieron los que intentaban quitarle la vida al niño".

    Se levantó José, tomó al niño y a su madre y regresó a tierra de Israel. Pero, habiendo oído decir que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre, Herodes, tuvo miedo de ir allá, y advertido en sueños, se retiró a Galilea y se fue a vivir en una población llamada Nazaret. Así se cumplió lo que habían dicho los profetas: Se le llamará nazareno.


    Oración

    Señor, que tu Evangelio lo haga vida en mí para poder tener comunidades en donde se respire tu paz y armonía. Que siempre busque llenarme de tu amor para aguantarlo todo y soportarlo todo.

    Acción

    Desde hoy buscaré que en mi hogar, en mi trabajo o escuela se forme una verdadera comunidad, siendo agradecido con los demás.
    7 min
  • Evangelio Del Día Jueves 29 de Diciembre | Cántico De Simeón | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 29 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año I - Color Blanco
    I Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura 1 Juan 2, 3-11
    Salmo 95
    Evangelio Lucas 2, 22-35

    “Luz para alumbrar a las naciones”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Mis ojos han visto a tu Salvador. Los ojos de Simeón han visto la salvación porque la aguardaban (cf. v. 25). Eran ojos que aguardaban, que esperaban. Buscaban la luz y vieron la luz de las naciones (cf. v. 32). Eran ojos envejecidos, pero encendidos de esperanza. (…) Pero miremos al Evangelio y veamos a Simeón y Ana: eran ancianos, estaban solos y, sin embargo, no habían perdido la esperanza, porque estaban en contacto con el Señor. Este es el secreto: no apartarse del Señor, fuente de la esperanza. Si no miramos cada día al Señor, si no lo adoramos, nos volvemos ciegos. Adorar al Señor. (Homilia, 1 febrero 2020)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fr. Isidoro Crespo Ganuza O.P.)
    Navidad es amor luminoso
    Navidad es beso y abrazo de Jesús hecho niño, que nos trae cercanía salvadora de Dios, que ilumina nuestras vidas.

    Si amamos a los hermanos conocemos esta verdad; amaremos su Palabra, la practicaremos "guardando" sus mandamientos, conoceremos que Dios nos ama.

    Pero ese amor de Dios hecho hombre nos compromete en el mandamiento nuevo que es amar a Dios en el ser humano porque Dios se ha hecho humano.

    Conocer en la luz de la fe que Jesús hombre es el Hijo de Dios nos compromete a acoger su Palabra, como criterio de vida, vivir, como Él vivió, como hijos de Dios y amar a los hermanos como Él en la entrega y el servicio.

    Navidad es cercanía luminosa de Dios
    La presentación de Jesús en el Templo, es invitación a profundizar en el misterio de la Encarnación; y dejar clara ante Él la actitud de nuestro corazón.

    Tres veces se repite la expresión “según la ley” (2,22.23.24). Así la sagrada familia es presentada como una familia humana, vigorosamente adherida a Dios, fiel cumplidora de la ley; fidelidad simbolizada en la oblación de las dos tórtolas.

    No habla el Evangelio del rescate del primogénito como mandaba la Ley porque Jesús desde el principio es el consagrado al Señor. Y así es salvación, gloria de Israel y luz para todos los pueblos.

    Vivir en el Espíritu, acoger a Dios como niño tomándolo en nuestros brazos, ser honrados y piadosos saber esperar el consuelo, la promesa de Dios, nos sitúa como a Simeón, en el horizonte luminoso de quien dice creo.

    El encuentro con el Señor libera de las sombras de la muerte. Quien se encuentra con el Señor puede morir en paz.

    Ver con nuestros ojos al salvador nos lleva a contemplar con paz nuestro tránsito a otros brazos, los del Padre.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
    1 Jn 2, 3-11
    Queridos hermanos: En esto tenemos una prueba de que conocemos a Dios, en que cumplimos sus mandamientos. El que dice: “Yo lo conozco”, pero no cumple sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él. Pero en aquel que cumple su palabra, el amor de Dios ha llegado a su plenitud, y precisamente en esto conocemos que estamos unidos a él. El que afirma que permanece en Cristo debe de vivir como él vivió.
    Hermanos míos, no les escribo un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, que ustedes tenían desde el principio. Este mandamiento antiguo, es la palabra que han escuchado, y sin embargo, es un mandamiento nuevo éste que les escribo; nuevo en él y en ustedes, porque las tinieblas pasan y la luz verdadera alumbra ya.
    Quien afirma que está en la luz y odia a su hermano, está todavía en las tinieblas. Quien ama a su hermano permanece en la luz y no tropieza. Pero quien odia a su hermano está en las tinieblas, camina en las tinieblas y no sabe a dónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 2, 22-35
    Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.
    Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:
    “Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo,
    según lo que me habías prometido,
    porque mis ojos han visto a tu Salvador,
    al que has preparado para bien de todos los pueblos;
    luz que alumbra a las naciones
    y gloria de tu pueblo, Israel”.
    El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”.


    Oración

    Señor, enséñame a moderar mis acciones y mis reacciones para con todos los que me rodean, que pueda ser un reflejo del amor que me tienes y que lo transmita fielmente a mis hermanos.

    Acción

    Hoy seré consciente de que soy presencia de Jesús en este mundo, así que me esforzaré para que la gente lo vea en mí.
    7 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 28 de Diciembre | Finalidad Del Dolor | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 28 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año I - Color Rojo
    I Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura 1 Juan 1, 5 - 2, 2
    Salmo 123
    Evangelio Mateo 2, 13-18

    “Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Los niños de Belén murieron a causa de Jesús. Y Él, Cordero inocente, habría muerto después, a su vez, por todos nosotros. El Hijo de Dios entró en el dolor de los hombres. Es necesario no olvidar esto. Cuando alguien se dirige a mí y me hace preguntas difíciles, como por ejemplo: «Padre, dígame: por qué sufren los niños?», de verdad, yo no sé qué responder. Solamente digo: «mira el Crucifijo: Dios nos ha dado a su Hijo, Él ha sufrido, y quizás ahí encontrarás una respuesta». (…) Solamente mirando el amor de Dios que da a su Hijo el cual ofrece su vida por nosotros, puede indicar algún camino de consolación. Y por esto decimos que el Hijo de Dios ha entrado en el dolor de los hombres; ha compartido y ha acogido la muerte; su Palabra es definitivamente palabra de consolación, porque nace del llanto. (Audiencia general, 4 enero 2017)

    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Hna. Carmen Román Martínez O.P.)
    Dios es luz sin tiniebla alguna
    La primera carta de Juan es uno de los escritos más sugerentes para el creyente que puede encontrar en ella algunas claves para dar respuesta a la situación de crisis existencial, social, incluso ambiental que estamos sufriendo. El autor quiere invitar a sus oyentes a tomar conciencia de la riqueza de la fe en Jesús y presentarles los auténticos criterios de comunión con él.

    La ocasión que dio origen a la carta es una de esas crisis por las que periódicamente pasan las comunidades a lo largo de la historia. Algunos creyentes de aquel tiempo, cuya tendencia espiritual se emparentaba con la de los gnósticos, basaban su fe en Jesús más en el conocimiento que proporciona la inteligencia humana, que en la conversión del corazón. El autor de primera de Juan observa una conducta peligrosa que va arraigándose poco a poco en el seno de la comunidad: la mentira o la hipocresía del que dice estar en comunión con Dios y que no tiene pecado alguno, separando la palabra de la praxis. Juan va a recordarles que sólo caminando en la luz pueden vivir en comunión los unos con los otros y de la misma manera, vivir en comunión con Dios.

    Expresiones como “caminar en la verdad” o “en la luz” y “caminar en tinieblas” no expresan una conducta moral o inmoral, sino la orientación hacia Dios o hacia el mundo. “Caminar en la luz” significa: estar vuelto hacia Dios por la fe en Jesucristo (Jn 12, 35 s); mientras que “caminar en tinieblas” quiere decir estar cerrado a Dios. Jesús ha venido “como luz del mundo”, para que el hombre encuentre la verdadera vida (Jn 8, 12) y la encuentra cuando oye la llamada de Jesús y la sigue.

    Esta definición de Dios no se encuentra entre las enseñanzas del Maestro en los evangelios. Sin embargo, la venida de Jesús es considerada como la revelación de la luz (Mt 4,16; Lc 2,32; Jn 1,4-9), él mismo se identifica como luz del mundo y Mateo nos dice que el Señor manda a sus discípulos a asumir el mismo papel (Mt 5,14-16).

    El cristiano para caminar en la luz, dentro de la mentalidad del autor de 1 Jn, ha de romper con el pecado. Ser conscientes de ello y confesarlo, es el primer paso para sentir el perdón de Dios en nuestra vida y poder perdonar a otros. Vivir en una sociedad, en un mundo que aboga por el perdón y el amor, es caminar en la luz de Cristo.

    Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes
    En el relato de la infancia de Jesús que nos presenta el Evangelio de Mateo, nos encontramos como una historia terrible, como es la matanza de niños inocentes, que de algún modo nos evoca esa ley del Faraón de Egipto en el libro del Éxodo (Ex 1, 22) de matar a todo niño recién nacido de los israelitas.

    Siguiendo con la historia que nos narra Mateo, el mismo ángel que se le apareció en sueños a José para aclarar la situación del niño que María llevaba en su seno, vuelve a presentarse en sueños con un nuevo mandato. Ya se nos había dicho en Mt 1, 19, que José era un hombre justo, es decir, que cumplía la voluntad de Dios. Al igual que a otros personajes del Antiguo Testamento, Dios va a manifestarles lo que quiere de ellos a través de los sueños (Gn 28,10-22, Gn31,24).

    En esta segunda ocasión, el ángel le pide a José una nueva acción: Levantarse, ponerse en camino y marchar a Egipto con todo lo que supone para un judío. Egipto es el lugar donde saciar el hambre en tiempos de otro José (Gn 50,22); pero también el lugar de la opresión, la esclavitud, la vulnerabilidad. Egipto es la memoria recordada del desierto, de la aridez, para llegar a la liberación. Estar allí, significa un tiempo de espera, el niño que es la luz no puede ser vencido por las tinieblas del mundo; representada por Herodes que, en su afán de matarlo, es capaz de sembrar de lágrimas la tierra de Belén.

    Dos profecías iluminan el texto, la primera hace referencia a Israel como “hijo”, figura del Mesías que llegará (Ex 4,22). La segunda, del profeta Jeremías, habla del llanto de Raquel por sus “hijos” (las tribus de Efraín, Manasés y Benjamín) muertos o deportados por los Asirios cuando arrasaron el reino del Norte. El dolor, el llanto y la muerte no tienen la última palabra, aunque así lo parezca en tiempos de Jesús y en nuestro mundo actual.

    Estamos viviendo una nueva Navidad en la que celebramos que la salvación ha llegado a nuestra casa, al corazón de cada ser humano que se deja trasformar por el nacimiento de un niño pequeño, vulnerable y frágil. Acoger al “inocente”, a todo ser que necesita ser cuidado y sanado es acercarnos un poco más a Belén. Jesús es la Luz que ilumina a un mundo necesitado de claridad y verdad. Él es el salvador que nos libera de todo y a todos. ¿no lo notáis?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
    1 Jn 1, 5–2, 2
    Queridos hermanos: Éste es el mensaje que hemos escuchado de labios de Jesucristo y que ahora les anunciamos: Dios es luz y en él no hay nada de oscuridad. Si decimos que estamos con Dios, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y no vivimos conforme a la verdad. Pero, si vivimos en la luz, como él vive en la luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado.
    Si decimos que no tenemos ningún pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si, por el contrario, confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos purificará de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, hacemos pasar a Dios por mentiroso y no hemos aceptado verdaderamente su palabra.
    Hijitos míos, les escribo esto para que no pequen. Pero, si alguien peca, tenemos como intercesor ante el Padre, a Jesucristo, el justo. Porque él se ofreció como víctima de expiación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino por los del mundo entero.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 2, 13-18
    Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”.
    José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.
    Cuando Herodes se dio cuenta de que los magos lo habían engañado, se puso furioso y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, conforme a la fecha que los magos le habían indicado.
    Así se cumplieron las palabras del profeta Jeremías: En Ramá se ha escuchado un grito, se oyen llantos y lamentos: es Raquel que llora por sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya están muertos.


    Oración

    Señor, dame la gracia para crear los espacios y tiempos para orar, porque sólo así es como podré ir llenándome con tu luz.

    Acción

    Dejaré que la luz de Dios vaya penetrando cada rincón en mi vida para reconocer los pecados recurrentes que no he podido vencer, y en confesión le pediré al sacerdote que me dé consejo.
    8 min
  • Evangelio Del Día Martes 27 de Diciembre | Ven A Mi Vida | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 27 DE NOVIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año I - Color Rojo
    I Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura 1 Juan 1, 1-4
    Salmo 96
    Evangelio Juan 20, 2-8

    “Vio y creyó”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El sepulcro es el lugar donde quien entra no sale. Pero Jesús salió por nosotros, resucitó por nosotros, para llevar vida donde había muerte, para comenzar una nueva historia que había sido clausurada, tapándola con una piedra. Él, que quitó la roca de la entrada de la tumba, puede remover las piedras que sellan el corazón. Por eso, no cedamos a la resignación, no depositemos la esperanza bajo una piedra. Podemos y debemos esperar, porque Dios es fiel, no nos ha dejado solos, nos ha visitado y ha venido en cada situación: en el dolor, en la angustia y en la muerte. Su luz iluminó la oscuridad del sepulcro, y hoy quiere llegar a los rincones más oscuros de la vida. Hermana, hermano, aunque en el corazón hayas sepultado la esperanza, no te rindas: Dios es más grande. La oscuridad y la muerte no tienen la última palabra. Ánimo, con Dios nada está perdido. (Homilia, 11 abril 2020)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad - MM. Dominicas)
    Esto que hemos visto y oído os lo anunciamos
    Ayer la Iglesia, en la fiesta de san Esteban, ofrecía al Divino Niño, las primicias del martirio, hoy le presenta las primicias de la virginidad consagrada.

    Celebramos a San Juan Evangelista, el hijo de Zebedeo, identificado por la tradición con el discípulo amado, autor del cuarto evangelio, Águila de penetrante visión, el más joven de los Doce, virgen, testigo privilegiado de la transfiguración y de la oración en el huerto de los olivos, aquel que recibió a María al pie de la Cruz. El gran Teólogo de la Navidad, pues, a través de él Dios nos ha revelado de manera única las misteriosas profundidades de su Verbo encarnado (Cf. Oración colecta). El 25 de diciembre se proclamó solemnemente el prólogo de su evangelio y a partir de hoy se leerá de manera continua su primera carta.

    Así pues, nos detenemos en el comienzo de este precioso texto de la Sagrada Escritura. San Juan nos dice que lo que existía desde el principio, la Vida que se hizo visible, la Palabra hecha carne a la que celebramos en estos días, Él se nos manifestó. No sólo oímos su historia, sus enseñanzas… ¡Hemos tenido experiencia de Él! Lo hemos palpado, entramos en comunión con Él. Jesucristo nos hizo suyos y nos comunica su vida, nos une al Padre en el Espíritu. Él ha transformado nuestra existencia y nos ha llenado de su luz y de su gozo.

    Pero nuestra alegría aún no es plena porque tenemos necesidad de que sea compartida por todos los hombres, hermanos nuestros llamados a esta misma gracia. Deseamos que sean uno con nosotros, en el Señor. Debemos pues, sumergirnos en este Dios que nos ama profundamente y que se ha hecho tan cercano, contemplarlo y crecer en amor y comunión con Él para luego dar testimonio, compartirlo. Así lo vivió san Juan “el que durante la cena reclinó la cabeza en el pecho del Señor, apóstol bienaventurado, a quien fueron revelados los secretos divinos y difundió la palabra divina por toda la tierra” (antífona de entrada).

    Vio y creyó
    En el evangelio lo encontramos corriendo junto a Pedro hacia el sepulcro.
    No hace mucho contemplábamos una escena parecida en un contexto diferente: a unos hombres se les anuncia una noticia y van corriendo a corroborarla. Son los pastores en Belén. Tanto ellos como estos apóstoles se encontraron con signos pobres: un Niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre; el Mesías, el Señor, pobre entre los pobres y una tumba vacía, tan solo con los lienzos que habían cubierto el cuerpo sin vida del Hijo de Dios.

    Pero a Juan, como a los pastores, le bastó: por gracia de Dios, vio y creyó. Él, que había sido testigo de tantas maravillas al lado de Jesús y que lo había visto traspasado en la cruz, supo reconocer su gloria en aquel sitio, en aquel acontecimiento que podía no significar nada pero que lo significaba todo.

    Esto nos interpela a nosotros, nos llama a abrirnos al Dios que se revela en lo pequeño: en la encarnación, en el pesebre, en el taller del carpintero, en aquel joven rabino sin estudios, en el Crucificado y en aquellas pobrezas y pequeñeces que cada uno conoce. Si nos une a Él una relación estrecha, si somos amigos y compañeros del Señor, reconoceremos su Presencia, su huella, su actuar discreto pero sublime. Se abrirán los ojos de nuestro corazón como los de san Juan y los de tantos hombres y mujeres mencionados en su evangelio: Natanael, Nicodemo, la Samaritana, Marta de Betania… El amor nos conducirá a la fe y la fe al amor.

    Lo cual nos lleva de nuevo a la primera lectura: revelación, experiencia, gozo y vida, testimonio, comunión con los hermanos y con Dios. Así sea. San Juan Evangelista, ruega por nosotros.


    LECTURA DEL DÍA
    Comienzo de la primera carta del apóstol san Juan
    1 Jn 1, 1-4
    Queridos hermanos: Les anunciamos lo que ya existía desde el principio, lo que hemos oído y hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado y hemos tocado con nuestras propias manos. Nos referimos a aquel que es la Palabra de la vida.
    Esta vida se ha hecho visible y nosotros la hemos visto y somos testigos de ella. Les anunciamos esta vida, que es eterna, y estaba con el Padre y se nos ha manifestado a nosotros.
    Les anunciamos, pues, lo que hemos visto y oído, para que ustedes estén unidos con nosotros, y juntos estemos unidos con el Padre y su Hijo, Jesucristo. Les escribimos esto para que se alegren y su alegría sea completa.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 20, 2-9
    El primer día después del sábado, María Magdalena vino corriendo a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”.
    Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.
    En eso, llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.


    Oración

    Señor, quiero tener una vida llena de tu amor, que cada día pueda experimentar las maravillas de vivir en tu Reino y de tener tu favor, enseñame a transmitr ese gozo y felicidad que es producto de vivir en tu querer.

    Acción

    Hoy juntaré a mi familia y compartiremos lo grande que es Dios.
    7 min
  • Evangelio Del Día Lunes 26 de Diciembre | San Esteban Mártir | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 26 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año I - Color Rojo
    I Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 6, 8-10; 7, 54-59
    Salmo 30
    Evangelio Mateo 10, 17-22

    “El que persevere hasta el final, se salvará”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Hoy vemos al testigo de Jesús, san Esteban, que brilla en las tinieblas. Los testigos brillan con la luz de Jesús, no tienen luz propia. La Iglesia tampoco tiene luz propia; por eso los antiguos padres llamaron a la Iglesia “el misterio de la luna”. Al igual que la luna no tiene luz propia, los testigos no tienen luz propia, son capaces de tomar la luz de Jesús y reflejarla. Esteban es acusado falsamente y lapidado brutalmente, pero en las tinieblas del odio, en el tormento de la lapidación, hace brillar la luz de Jesús: reza por los que le están matando y los perdona, como Jesús en la cruz. Es el primer mártir, es decir, el primer testigo, el primero de una gran multitud de hermanos y hermanas que, hasta hoy, siguen llevando luz a las tinieblas: personas que responden al mal con el bien, que no ceden a la violencia y la mentira, sino que rompen la espiral del odio con la mansedumbre del amor. Estos testigos iluminan el alba de Dios en las noches del mundo. (Ángelus, 26 diciembre 2020)


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Señor Jesús recibe mi espíritu
    Celebramos la fiesta de San Esteban, hombre imbuido del Espíritu de Dios, que “lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos del pueblo”. Se encontró con algunos de la sinagoga de los Libertos, que discutían con él pero que “no lograban hacer frente a la sabiduría y el espíritu con que hablaba”.

    San Esteban, impulsado por el Espíritu Santo, dijo: “Veo el cielo abierto y al Hijo del Hombre de pie a la derecha de Dios”. A sus contrarios oyentes les pareció escandalosa esta expresión de San Esteban. De tal manera que le sacaron fuera de la ciudad, le apedrearon y acabaron matándole.

    Vemos que San Esteban fue un fiel seguidor de Jesús y corrió su misma suerte. Por predicar el evangelio le mataron, y ante este trance pidió a Jesús que recibiese su espíritu. Y lo mismo que Jesús, pidió perdón por los que le mataron: “Señor, no les tengas en cuenta este pecado”. Y después de su muerte, lo mismo que Jesús, fue resucitado a una nueva vida de total felicidad.

    San Esteban es un buen ejemplo para todos los seguidores de Jesús. Tenemos que vivir como Jesús para resucitar como Jesús.

    Seguir a Jesús hasta el final
    La vida de Jesús en esta tierra no fue un paseo triunfal, donde todo le sonrió. Al proclamar su evangelio, su buena noticia, fue aceptado por un buen puñado de personas, pero también fue rechazado por un alto número de ellas, especialmente por las autoridades de entonces, que lograron darle muerte en lo alto de una cruz.

    Las palabras de Jesús en el evangelio de hoy donde anuncia a sus seguidores que serán rechazados por muchos, arrestados y llevados a los tribunales, son un buen comentario a otras palabras de Jesús: “No está el discípulo por encima de su maestro, ni el siervo por encima de su amo”.

    Fue lo que le sucedió a San Esteban, el primer mártir cristiano. Por seguir y predicar lo mismo que su maestro Jesús, le sucedió lo mismo que a él, y le mataron lo mismo que él… y su final fue el mismo que el de Jesús, resucitando a una vida nueva de total felicidad. Jesús nos invita a perseverar con él hasta el final.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
    Hch 6, 8-10; 7, 54-60
    En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y de poder, realizaba grandes prodigios y señales entre la gente. Algunos judíos de la sinagoga llamada “de los Libertos”, procedentes de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no podían refutar la sabiduría inspirada con que hablaba. Al oír estas cosas, los miembros del sanedrín se enfurecieron y rechinaban los dientes de rabia contra él.
    Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, miró al cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios, y dijo: “Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios”.
    Entonces los miembros del sanedrín gritaron con fuerza, se taparon los oídos y todos a una se precipitaron sobre él. Lo sacaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearlo. Los falsos testigos depositaron sus mantos a los pies de un joven, llamado Saulo.
    Mientras lo apedreaban, Esteban repetía esta oración: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Después se puso de rodillas y dijo con fuerte voz: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado”. Diciendo esto, se durmió en el Señor.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 10, 17-22
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “Cuídense de la gente, porque los llevarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas, los llevarán ante gobernadores y reyes por mi causa; así darán testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero, cuando los enjuicien, no se preocupen por lo que van a decir o por la forma de decirlo, porque, en ese momento se les inspirará lo que han de decir. Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre el que hablará por ustedes.
    El hermano entregará a su hermano a la muerte, y el padre a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres y los matarán; todos los odiarán a ustedes por mi causa, pero el que persevere hasta el fin, se salvará’’.


    Oración

    Señor, lléname de tu Espíritu Santo y transfórmame en un verdadero siervo tuyo; yo me comprometo a no callar nunca lo que aprendo de ti, hoy te digo que en cada oportunidad diré con claridad, no importa con quien esté, como aquel ciego: "Yo soy testigo del poder de Dios".

    Acción

    Hoy aprovecharé la oportunidad que se presente y con cada persona que hable, le mencionaré a Dios.
    7 min
  • Evangelio Del Día Sábado 24 de Diciembre | Nació Niño Pobre | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 24 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    IV Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura 2 Samuel 7, 1-5. 8-12. 14. 16
    Salmo 88
    Evangelio Lucas 1, 67-79

    “La gloria del Señor los envolvió de claridad”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Ante el anuncio del nacimiento de un hijo, (cf. Lucas 1, 13) Zacarías se quedó incrédulo, porque las leyes naturales no lo consentían, eran viejos: eran ancianos; como consecuencia el Señor lo dejó mudo durante todo el tiempo de la gestación (cf. v. 20). Es una señal. Pero Dios no depende de nuestras lógicas y de nuestras limitadas capacidades humanas. Es necesario aprender a fiarse y a callar frente al misterio de Dios y a contemplar en humildad y silencio su obra, que se revela en la historia y que tantas veces supera nuestra imaginación. Y ahora que el evento se cumple, ahora que Isabel y Zacarías experimentan que «nada es imposible para Dios» (Lucas 1, 37), grande es su alegría. (…) Preguntémonos cada uno de nosotros en un examen de conciencia: ¿cómo es mi fe? ¿es alegre? ¿está abierta a las sorpresas de Dios? Porque Dios es el Dios de las sorpresas. (Ángelus, 24 junio 2018)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Vicente Niño Orti)

    Una experiencia profunda cruza el día de hoy y la celebración litúrgica de la Natividad del Señor con la que los cristianos centramos la fiesta de este día en torno a la medianoche de la Nochebuena: la esperanza que ha iluminado el corazón de los seres humanos y que los ha mantenido de pie frente a la oscuridad, como una promesa de que todo cuanto no funciona en la humanidad y en el mundo no tienen la última palabra sobre la realidad, la esperanza de todo lo que el ser humano anhela y sueña que debería ser su vida y su mundo, la promesa de la plenitud de la vida de los hombres y mujeres de la historia, se cumple hoy. Nos ha nacido el Salvador, el Mesías, el Señor, y nos trae la Salvación. Hoy se alcanza la esperanza de plenitud y sentido del hombre soñada a través de los tiempos, y lo hace con un niño envuelto en pañales y nacido en un pesebre porque no había sitio en la posada para él.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del segundo libro de Samuel
    2 Sm 7, 1-5. 8-12. 14. 16
    Tan pronto como el rey David se instaló en su palacio y el Señor le concedió descansar de todos los enemigos que lo rodeaban, el rey dijo al profeta Natán: “¿Te has dado cuenta de que yo vivo en una mansión de cedro, mientras el arca de Dios sigue alojada en una tienda de campaña?” Natán le respondió: “Anda y haz todo lo que te dicte el corazón, porque el Señor está contigo”.
    Aquella misma noche habló el Señor a Natán y le dijo: “Ve y dile a mi siervo David que el Señor le manda decir esto: ‘¿Piensas que vas a ser tú el que me construya una casa, para que yo habite en ella? Yo te saqué de los apriscos y de andar tras las ovejas, para que fueras el jefe de mi pueblo, Israel. Yo estaré contigo en todo lo que emprendas, acabaré con tus enemigos y te haré tan famoso como los hombres más famosos de la tierra.
    Le asignaré un lugar a mi pueblo, Israel; lo plantaré allí para que habite en su propia tierra. Vivirá tranquilo y sus enemigos ya no lo oprimirán más, como lo han venido haciendo desde los tiempos en que establecí jueces para gobernar a mi pueblo, Israel. Y a ti, David, te haré descansar de todos tus enemigos.
    Además, yo, el Señor, te hago saber que te daré una dinastía; y cuando tus días se hayan cumplido y descanses para siempre con tus padres, engrandeceré a tu hijo, sangre de tu sangre, y consolidaré su reino. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí, y tu trono será estable eternamente’ ”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 1, 67-79
    En aquel tiempo, Zacarías, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo:
    “Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
    porque ha visitado y redimido a su pueblo,
    y ha hecho surgir en favor nuestro
    un poderoso salvador en la casa de David, su siervo.
    Así lo había anunciado desde antiguo,
    por boca de sus santos profetas:
    que nos salvaría de nuestros enemigos
    y de las manos de todos los que nos odian,
    para mostrar su misericordia a nuestros padres,
    acordándose de su santa alianza.
    El Señor juró a nuestro padre Abraham
    concedernos que, libres ya de nuestros enemigos,
    lo sirvamos sin temor, en santidad y justicia
    delante de él, todos los días de nuestra vida.
    Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
    porque irás delante del Señor a preparar sus caminos
    y a anunciar a su pueblo la salvación,
    mediante el perdón de los pecados.
    Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
    nos visitará el sol que nace de lo alto
    para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte,
    para guiar nuestros pasos por el camino de la paz’’.
    8 min
  • Evangelio Del Día Viernes 23 de Diciembre | Dios Está Con Nosotros | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 23 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    IV Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Malaquías 3, 1-4. 23-24
    Salmo 24
    Evangelio Lucas 1, 57-66

    “Levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Todo el evento del nacimiento de Juan Bautista está rodeado por un alegre sentido de asombro, de sorpresa, de gratitud. Asombro, sorpresa, gratitud. La gente fue invadida por un santo temor a Dios «y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas» (v. 65). Hermanos y hermanas, el pueblo fiel intuye que ha sucedido algo grande, incluso si humilde y escondido y se pregunta «¿Qué será este niño?» (v. 66). El pueblo fiel de Dios es capaz de vivir la fe con alegría, con sentido de asombro, de sorpresa y de gratitud. Vemos a aquella gente que hablaba bien de esta cosa maravillosa, de este milagro del nacimiento de Juan, y lo hacía con alegría, estaba contenta, con sentido de asombro, de sorpresa y de gratitud. Y viendo esto preguntémonos: ¿cómo es mi fe? ¿Es una fe alegre o una fe siempre igual, una fe «plana»? ¿Tengo un sentido de asombro cuando veo las obras del Señor, cuando escucho hablar de cosas de la evangelización o de la vida de un santo, o cuando veo a tanta gente buena: ¿siento la gracia dentro, o nada se mueve en mi corazón? (Ángelus, 24 junio 2018)


    Reflexión del Evangelio de hoy (D. José Vicente Vila Castellar, OP.)
    Convertirá el corazón de los padres hacia los hijos y el corazón de los hijos hacia los padres
    Malaquías, último de los profetas del Antiguo Testamento, anuncia el envío del mensajero que va a preparar la venida del Señor.
    Según la tradición, se considera al profeta Elías como el precursor, cuya misión será purificar y convertir, tal como hace el fuego del fundidor, capaz de acrisolar la plata y refinarla, o la lejía que utiliza el lavandero, que blanquea los tejidos, haciendo desaparecer las manchas e impurezas; con su venida querrá refinar a los propios doctores de la ley, y al resto del pueblo, para que sean capaces de convertirse de nuevo al Señor, como al comienzo de la Alianza.

    En el Nuevo Testamento se considera a Juan el bautista como el precursor y anunciador de la venida del Mesías, que actuó moviendo a los hombres a la conversión, a arrepentirse de sus pecados y entablar un episodio de amistad con Dios, intentando realizar, como Elías, convertir el corazón de los padres hacia los hijos y el de los hijos hacia los padres, consiguiendo así la armonía paterno-filial, base de la nueva era que se avecina, y estar dispuestos a recibir, con alegría, el anuncio que nos presenta el salmo 24. “Levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación”; con eso podemos seguir los caminos que Dios nos marca, buscar la remisión de nuestras faltas, ya que los caminos del Señor son misericordia y lealtad.

    Porque la mano del Señor estaba con él
    Lucas nos relata en este fragmento el nacimiento de Juan el bautista.
    Zacarías, su padre, recibió el anuncio del arcángel Gabriel de que, a pesar de su edad, él y su esposa Isabel serían bendecidos con el nacimiento de un hijo, cosa que ya habían descartado al no haberlo conseguido en sus muchos años de matrimonio; ante sus dudas el arcángel le dice que enmudecerá como signo hasta que todo lo anunciado suceda.

    Al nacer el niño, cuando iban a circuncidarlo, la familia intenta que, siguiendo la tradición, se llamara como su padre, pero Isabel dijo que se llamaría Juan, como había anunciado el ángel; pidieron la opinión del padre que, al no poder hablar, escribió en una tablilla el nombre que había dicho su mujer, superando así la antigua tradición tan arraigada entre ellos, y al momento recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.

    Con este gesto parece que se empieza a germinar ya la nueva era, dejando un poco atrás lo antiguo y dando paso a lo nuevo, creando dudas en los otros, como siempre crea lo nuevo; por eso los familiares se sorprenden por no seguir la tradición que tanto significaba para su pueblo, lo mismo que por la sucesión de hechos extraordinarios que acompañaron este nacimiento, por lo que se preguntan “qué será de este niño pues la mano del Señor está con él”. Es por lo que los relatores posteriores identificaron a Juan como “el Precursor” que anunciaron los profetas para preparar la venida del Señor.

    Todo esto fue el principio de la Nueva Era, dejando atrás lo antiguo, pero sin olvidar que éste había sido el germen sobre el que se apoya la Nueva Alianza.

    No debemos caer en la tentación de desprestigiar lo pasado pues, aunque a veces se vea superado, ha sido la base sobre la que se sustenta lo nuevo, lo actual. La Historia de la Salvación va superando etapas y, no debemos olvidar, que su desarrollo no depende de nosotros, sino de Dios, pero eso sí, debemos estar atentos a lo que el Señor nos indica y acoplarlo con los signos de los tiempos, para poder trasmitirlo a los demás.

    ¿Estamos dispuestos a dejarnos refinar en nuestra vida de relación con Dios y recibirlo reflejado en el prójimo?
    ¿Somos iconoclastas que queremos romper con el pasado sin ser capaces de reconocer lo que de bueno hay en él?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Malaquías
    Ml 3, 1-4. 23-24
    Esto dice el Señor: “He aquí que yo envío a mi mensajero. Él preparará el camino delante de mí. De improviso entrará en el santuario el Señor, a quien ustedes buscan, el mensajero de la alianza a quien ustedes desean. Miren: Ya va entrando, dice el Señor de los ejércitos.
    ¿Quién podrá soportar el día de su venida? ¿Quién quedará en pie cuando aparezca? Será como fuego de fundición, como la lejía de los lavanderos. Se sentará como un fundidor que refina la plata; como a la plata y al oro, refinará a los hijos de Leví y así podrán ellos ofrecer, como es debido, las ofrendas al Señor. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos.
    He aquí que yo les enviaré al profeta Elías,
    antes de que llegue el día del Señor,
    día grande y terrible.
    Él reconciliará a los padres con los hijos
    y a los hijos con los padres,
    para que no tenga yo que venir a destruir la tierra’’.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 1, 57-66
    Por aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.
    A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: “No. Su nombre será Juan”. Ellos le decían: “Pero si ninguno de tus parientes se llama así”.
    Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. Él pidió una tablilla y escribió: “Juan es su nombre”. Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios.
    Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos, y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: “¿Qué va a ser de este niño?” Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él.


    Oración

    Señor, enséñame a ser tu mensajero, dame tu gracia para poder llegar a los corazones de mis familiares, amigos y conocidos y que, de un modo sencillo, pueda dejar en ellos el deseo de buscarte. Dios mío salva a los míos, envía tu Santo Espíritu para que mueva sus corazones y que les haga conscientes de la profunda necesidad que su alma tiene de ti..

    Acción

    Hoy propiciaré, en cada plática con mis allegados, la importancia de la navidad de nuestro Salvador Jesucristo.
    9 min
  • Evangelio Del Día Jueves 22 de Diciembre | Soy Obra De Tus Manos | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 22 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    IV Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura 1 Samuel 1, 24-28
    1 Samuel 2
    Evangelio Lucas 1, 46-56

    “Proclama mi alma la grandeza del Señor”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    ¿Qué nos aconseja nuestra Madre? Hoy en el Evangelio lo primero que dice es «engrandece mi alma al Señor» (Lc 1, 46). Nosotros, acostumbrados a escuchar estas palabras, quizá ya no hagamos caso a su significado. Engrandecer literalmente significa “hacer grande”, engrandecer. María “engrandece al Señor”: no los problemas, que tampoco le faltaban en ese momento, sino al Señor. ¡Cuántas veces, en cambio, nos dejamos vencer por las dificultades y absorber por los miedos! La Virgen no, porque pone a Dios como primera grandeza de la vida. De aquí surge el Magnificat, de aquí nace la alegría: no de la ausencia de los problemas, que antes o después llegan, sino que la alegría nace de la presencia de Dios que nos ayuda, que está cerca de nosotros. Porque Dios es grande. Y sobre todo, Dios mira a los pequeños. Nosotros somos su debilidad de amor: Dios mira y ama a los pequeños. (Ángelus, 15 agosto 2020)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Mitxel Gutiérrez Sánchez O.P.)
    Un encuentro solidario y cargado de sentido
    El relato de la Visitación, que ayer iniciamos, se concluye hoy. Estamos cerca de la celebración de la fiesta de la Encarnación y Lucas nos presenta dos figuras femeninas que han sido sorprendidas por un anuncio, han sido escogidas para llevar a cabo el gran proyecto de Dios, salvar la humanidad y liberarla del pecado. Las dos se encuentran y en ese encuentro las dos tienen una reacción. Es un encuentro de agradecimiento.

    Es un encuentro dónde las dos, movidas por el Espíritu Santo, hacen el agradecimiento por medio de una bendición. Isabel bendice a María por aceptar la voluntad de Dios en beneficio de la humanidad y por su ayuda solidaridad que le llena de alegría. María corresponde a ese agradecimiento bendiciendo y alabando a Dios por el comportamiento en favor de su pueblo. Bendice y alaba a Dios porque actúa siempre mirando la humildad y sencillez de las personas. Bendice a Dios porque se fía y confía en los pequeños, en aquellos que la sociedad margina. María bendice y alaba a Dios porque ha estado grande con su pueblo.

    Invitados a bendecir y alabar a Dios
    Nos estamos preparando para la Navidad, debe ser el recuerdo agradecido a Dios, pues el Niño nacido en Belén, es el que nos ha enseñado la manera y la forma de ser personas dando un sentido concreto a nuestra vida. Haciéndose uno como nosotros nos está diciendo cómo se comporta Dios con nosotros y cómo quiere Dios que respondamos a ese comportamiento.

    Ese comportamiento de Dios con la humanidad nos lleva a alabar y, bendecir tanto a Dios como a todas las personas. Bendecir es hablar bien, ensalzar, glorificar. Solemos percibir como bendición la que el sacerdote hace al final de la Eucaristía, bendecir la mesa y otras bendiciones de objetos. Naturalmente que todos necesitamos el favor de Dios, su protección y reconocimiento y por eso queremos que Dos nos bendiga. Sin embargo, somos menos sensibles a la bendición que podemos dirigir a Dios, como María, para alabarlo y glorificarlo. Y debemos ser sensibles a bendecir a las personas, para reconocerlas en su dignidad y en bien hacer, como Isabel.

    Ojalá aprendamos a estar atentos para la bendición, para el bien decir a Dios y de Dios, a las personas y a todo lo creado por Dios. Cuando miramos la realidad desde el querer y hacer de Dios, percibimos la bondad de todo lo que Dios ha hecho, y provoca en nosotros con fuerza y ternura la alabanza y la bendición.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del primer libro de Samuel
    1 Sam 1, 24-28
    En aquellos días, Ana llevó a Samuel, que todavía era muy pequeño, a la casa del Señor, en Siló, y llevó también un novillo de tres años, un costal de harina y un odre de vino.
    Una vez sacrificado el novillo, Ana presentó el niño a Elí y le dijo: “Escúchame, señor: te juro por mi vida que yo soy aquella mujer que estuvo junto a ti, en este lugar, orando al Señor. Éste es el niño que yo le pedía al Señor y que él me ha concedido. Por eso, ahora yo se lo ofrezco al Señor, para que le quede consagrado de por vida”. Y adoraron al Señor.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 1, 46-56
    En aquel tiempo, dijo María:
    “Mi alma glorifica al Señor
    y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador,
    porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.
    Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,
    porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.
    Santo es su nombre,
    y su misericordia llega de generación en generación
    a los que lo temen.
    Ha hecho sentir el poder de su brazo:
    dispersó a los de corazón altanero,
    destronó a los potentados
    y exaltó a los humildes.
    A los hambrientos los colmó de bienes
    y a los ricos los despidió sin nada.
    Acordándose de su misericordia,
    vino en ayuda de Israel, su siervo,
    como lo había prometido a nuestros padres,
    a Abraham y a su descendencia,
    para siempre’’.
    María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.


    Oración

    Señor, encárnate en mí, es decir, llena incluso mi carne de ti, que yo sea fiel imagen tuya, que pueda llevarte a donde quiera que vaya y que la gente en mi entorno pueda descubrirte gracias a mi manera de actuar, de hablar, de vivir.

    Acción

    Hoy le presentaré a Jesús a alguna persona, le hablaré de lo bueno que es vivir con él.

    7 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 21 de Diciembre | Cristo Luz Del Mundo | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 21 DE DICIEMBRE DE 2022
    Ciclo A - Año I - Color Morado
    IV Semana del Tiempo de Adviento
    Liturgia de las Horas Tomo I
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Sofonías 3, 14-18
    Salmo 32
    Evangelio Lucas 1, 39-45

    “Lo que ha dicho el Señor se cumplirá”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El evangelista nos dice que «se levantó María y se fue con prontitud» (v. 39) hacia Isabel: apresurada, no ansiosa, no ansiosa, sino con prontitud, en paz. «Se levantó»: un gesto lleno de preocupación. Podría haberse quedado en casa para prepararse para el nacimiento de su hijo, en lugar de eso, se preocupa primero de los demás que de sí misma, demostrando, de hecho, que ya es una discípula de ese Señor que lleva en su vientre. El evento del nacimiento de Jesús comenzó así, con un simple gesto de caridad; además, la auténtica caridad es siempre el fruto del amor de Dios. La visita del evangelio de María a Isabel, que escuchamos hoy en la misa, nos prepara para vivir bien la Navidad, comunicándonos el dinamismo de la fe y la caridad. Este dinamismo es obra del Espíritu Santo: el Espíritu de amor que fecundó el seno virginal de María y que la instó a acudir al servicio de su pariente anciana. Un dinamismo lleno de alegría, como vemos en el encuentro entre las dos madres, que es todo un himno de júbilo alegre en el Señor, que hace grandes cosas con los pequeños que se fían de él. (Angelus, 23 diciembre 2018)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Mariela Martínez Higueras O.P.)
    Levántate, amada mía, hermosa mía y vente
    El autor del Cantar de los Cantares es un poeta inspirado que quiere cantar al amor. Ignoramos cuándo y dónde compuso su obra; la tendencia actual es situarla en el post-exilio, tal vez el s. II a.C. ¿Trata el Cantar del amor divino o del amor humano? Esta ha sido la eterna pregunta a la que han tratado de responder los exégetas, sin embargo, no podemos olvidar que el amor es el símbolo más elocuente y digno para hablar de Dios: “Dios es Amor” (1 Jn 4,8.16).

    El texto que nos presenta la liturgia pertenece al segundo poema del Cantar (2,8-3,5). El canto anterior terminaba evocando la felicidad de la presencia mutua. Éste se abre presuponiendo que el amado ha desaparecido, por eso ella declara: "Oigo a mi amado, que está llegando”. Junto a esta actitud expectante encontramos la llamada del amado: “Levántate, amada mía, hermosa mía, ¡ven!”. Ambos, en un diálogo amoroso, aparecen en posición de movimiento el uno hacia el otro; mientras ella espera ilusionada la llegada de su amado, él la llama a su encuentro. Junto a esta tensión, ante el posible encuentro amoroso, encontramos la explosión de vida, del despertar de la naturaleza que trae de nuevo la primavera. El frescor de un mundo de colores, de aromas, vibrando en promesas de vida, impregna todo el poema.

    El canto ha sido leído por la tradición como esa experiencia de la presencia-ausencia de Dios que llama a su encuentro. La actitud del llamado es la de una espera atenta y expectante ante el Dios que está llegando. “Mi alegría es vigilar, esperar junto al camino” dirá Tagore en su Ofrenda Lírica. ¿En este tiempo de Adviento me sitúo en espera atenta y vigilante de Aquel que va a llegar?

    Lo que ha dicho el Señor se cumplirá
    Tras el encuentro con el ángel Gabriel, María se pone en camino con prontitud a una ciudad de Judá y entra en casa de Zacarías. Ella percibe la invitación a salir de sí misma, de su ciudad, de su paisaje conocido, para ser portadora de Gran Buena Noticia: Dios se ha hecho uno de nosotros.

    Los anuncios de Dios siempre dinamizan encuentros e incitan a hacer saludos “pro-vocativos”. Al saludar María a Isabel, el niño salta de gozo en el seno de su madre como hiciera David durante el traslado del arca de la Alianza que “iba danzando delante del arca con gran entusiasmo” (2 Sm 6,5), e Isabel se llena de Espíritu Santo. Ambos, madre e hijo, quedan impactados por el encuentro. María es arca de la nueva Alianza y el salto de alegría del niño es expresión del gozo de los tiempos mesiánicos.

    María es saludada por Isabel de acuerdo a su nueva condición: “Bendita entre las mujeres” con una frase que recuerda la bendición dirigida a grandes mujeres como Yael (Jc 5,24) o Judit (Jdt 13,18) en sendos cánticos por sus hazañas grandiosas en favor del pueblo. Al llamarla “la madre de mi Señor” (v.43), Isabel afirma que María es la madre de aquel a quién Dios ha constituido Mesías y Señor.

    María es invocada también como “bienaventurada”, dichosa por su fe, por haberse fiado de la palabra del mensajero del Señor, por confiar en que Dios siempre cumple su Palabra. Así aparece como icono de todo creyente, de todo discípulo, de todo aquel que se fía de la Palabra del Señor. Por eso, en ese momento, María estalla de alegría y proclama su Magníficat de acción de gracias al Señor. ¿Experimento yo el gozo al sentir cerca la presencia del Señor? ¿Se me podría también llamar “dichoso/dichosa” porque creo que la Palabra que Dios me dirige cada día se va a cumplir?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Cantar de los Cantares
    Can 2, 8-14
    Aquí viene mi amado saltando por los montes,
    retozando por las colinas.
    Mi amado es como una gacela, es como un venadito,
    que se detiene detrás de nuestra tapia,
    espía por las ventanas y mira a través del enrejado.
    Mi amado me habla así:
    “Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven.
    Mira que el invierno ya pasó;
    han terminado las lluvias y se han ido.
    La flores brotan ya sobre la tierra;
    ha llegado la estación de los cantos;
    el arrullo de las tórtolas se escucha en el campo;
    ya apuntan los frutos en la higuera
    y las viñas en flor exhalan su fragancia.
    Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven.
    Paloma mía, que anidas en las hendiduras de las rocas,
    en las grietas de las peñas escarpadas,
    déjame ver tu rostro y hazme oír tu voz,
    porque tu voz es dulce y tu rostro encantador”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 1, 39-45
    En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea y, entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.
    Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.


    Oración

    Padre lleno de amor, que has querido participar de la vida humana para así hacernos partícipes de tu vida divina, haz que vivamos con ánimo agradecido por este don que nos has dado y que, nuestra gratitud, nos lleve a vivir como Jesús, en la gratitud para contigo y en el servicio y la solidaridad con el hermano que sufre y llora.

    Acción

    Hoy llevaré la presencia amorosa de Dios a mis hermanos que sufren, a través de mi apoyo, comprensión y servicio.
    8 min

About Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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