Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Sábado 22 de Octubre | Cristo Te Hizo Pescador | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 22 DE OCTUBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXIX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Efesios 4, 7. 11-16
    Salmo 121
    Evangelio Lucas 13, 1-9

    “A ver si da fruto en adelante...”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    La higuera de la parábola que el dueño quiere erradicar representa una existencia estéril, incapaz de dar, incapaz de hacer el bien. Es un símbolo de quien vive para sí mismo, sacio y tranquilo, replegado en su comodidad, incapaz de dirigir su mirada y su corazón a aquellos que están cerca de él en un estado de sufrimiento, pobreza y malestar.(…) Podemos confiar mucho en la misericordia de Dios, pero sin abusar de ella. No debemos justificar la pereza espiritual, sino aumentar nuestro compromiso de responder con prontitud a esta misericordia con sinceridad de corazón. (Ángelus 24 marzo 2019)

    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Mitxel Gutiérrez Sánchez O.P.)

    Ser sinceros en el amor
    La carta a los Efesios es una especie de resumen de toda la teología de San Pablo expresada en otras cartas. Después de haber afirmado que cada uno tiene que ser fiel a la vocación que ha descubierto y que marca la vida, nos recuerda que esa vocación, ese don lo recibimos en el Bautismo y se nos dio la fuerza del Espíritu Sano.

    Este don, esta vocación, está en función del pueblo que formamos, de la Iglesia y está en función de la misión de anunciar a Cristo muerto y resucitado, que es el que fundamenta este cuerpo que llamamos Iglesia. Este cuerpo, dada la diversidad de miembros y de roles tiene que procurar estar sano y vivir unido.

    Para estar sano y vivir unido hay que ser sinceros en el amor. Esta sinceridad tiene unas exigencias que con facilidad las olvidamos. Vivir con la misma dignidad. Ser sinceros con el amor que Jesús nos tiene. No marginar a nadie. Saber que todos somos necesarios y responsables. Saber trabajar en equipo, escuchándonos, encontrándonos y nunca marginando a nadie. Todos los roles son imprescindibles para la construcción del Reino de Dios en nuestra sociedad.

    Invitación a la conversión y cambio de mentalidad
    La parábola de la higuera estéril viene precedida de dos informaciones: una que le hacen los que siempre están al acecho de lo que Jesús dice y hace, y otra, que les dice Jesús, para responder a esa trampa que le hacen. Las dos son hechos de vida.

    Los acontecimientos de vida se prestan a diversas interpretaciones, según las diversas ideologías y el lugar social desde el que los miremos. Pero, como creyentes, debemos interpretar los signos de los tiempos, como nos recordó el Concilio Vaticano II y nos enseñó Jesús.

    Entre los judíos y en tiempos de Jesús, era muy corriente que las desgracias personales, las catástrofes, las enfermedades, las desgracias etc, eran un castigo de Dios por los pecados cometidos. Era la teoría impuesta por los que se consideraban justos, pues les interesaba. Jesús desmonta esta teoría. Dios no castiga, Dios perdona y tiene paciencia, para que, reflexionando ante los acontecimientos, demos fruto como la higuera, ya que Dios abona, riega y cuida de nuestra tierra y de nosotros.

    Jesús aprovecha estos dos desgraciados sucesos para decirles que son ajenos a la voluntad de Dios y no significa que uno sea pecador. Les invita a leer la historia y los acontecimientos cotidianos desde la óptica de Dios. Lo que Jesús pretende es una interpelación personal: los acontecimientos históricos no son un castigo de Dios, sino una invitación a la reflexión y a la conversión. Todos necesitamos cambiar e interpretar estos hechos desde la lectura que hacía Jesús. Dios quiere siempre nuestro bien, pero tanto las personas, como los sucesos trágicos e inesperados depende de nuestra libertad y de la evolución de la naturaleza. Dios no quiere ningún castigo, no quiere ninguna destrucción y desgracia, sólo nos enseña que el dominio absoluto del poder, del pecado nos lleva a la destrucción Por tanto conversión permanente y cambio de mentalidad.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
    Ef 4, 7. 11-16
    Hermanos: Cada uno de nosotros ha recibido la gracia en la medida en que Cristo se la ha dado. Él fue quien concedió a unos ser apóstoles; a otros, ser profetas; a otros, ser evangelizadores; a otros, ser pastores y maestros. Y esto, para capacitar a los fieles, a fin de que, desempeñando debidamente su tarea, construyan el cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a estar unidos en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, y lleguemos a ser hombres perfectos, que alcancemos en todas sus dimensiones la plenitud de Cristo.
    Así, ya no seremos como niños, zarandeados por las olas y llevados de un lado para otro por el viento de cualquier doctrina, a merced de hombres malvados y astutos, que conducen engañosamente al error. Por el contrario, viviendo sinceramente en el amor, creceremos en todos sentidos, unidos a aquel que es la cabeza: Cristo. De él, todo el cuerpo recibe su organización, su cohesión y su vida, según la actividad propia de cada una de las partes, y así el cuerpo va creciendo y construyéndose por medio del amor.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 13, 1-9
    En aquel tiempo, algunos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus sacrificios. Jesús les hizo este comentario: “¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás galileos? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante”.
    Entonces les dijo esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo; fue a buscar higos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Mira, durante tres años seguidos he venido a buscar higos en esta higuera y no los he encontrado. Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?’ El viñador le contestó: ‘Señor, déjala todavía este año; voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortaré’ ”.
    8 min
  • Evangelio Del Día Viernes 21 de Octubre | Mejorar Nuestro Mundo | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 21 DE OCTUBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXIX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Efesios 4, 1-6
    Salmo 23
    Evangelio Lucas 12, 54-59

    “¿No sabéis interpretar el presente?”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El discernimiento es agotador pero indispensable para vivir. Requiere que me conozca a mí mismo, que sepa lo que es bueno para mí aquí y ahora. Sobre todo, requiere una relación filial con Dios. Dios es Padre y no nos deja solos, siempre está dispuesto a aconsejarnos, a animarnos, a acogernos. Pero nunca impone su voluntad. ¿Por qué? Porque quiere ser amado y no temido. Y el amor sólo puede vivirse en libertad. Para aprender a vivir hay que aprender a amar, y para ello es necesario discernir. (Audiencia General 31 agosto 2022)

    Reflexión del Evangelio de hoy (MM. Dominicas)
    Conservad la unidad que es fruto del Espíritu Santo
    El apóstol San Pablo se entregó en cuerpo y alma al anuncio del Evangelio. Lo vemos en sus múltiples viajes, en sus cartas, escritas incluso desde la cárcel, como es el caso de la que recoge la lectura de hoy.

    Pablo, que ha proclamado con su boca “no soy yo, es Cristo que vive en mí”, lo profesa ahora con su vida, y no sólo porque se refiera a sí mismo como “el prisionero por el amor del Señor”, si no sobre todo, porque aún en medio de esa situación adversa, se olvida de sí mismo y de lo incómodo que puede resultar estar en la cárcel, y sigue exhortando a los cristianos a que vivan conforme a la vocación que han recibido. Está más preocupado por ellos que por él mismo.

    La vocación cristiana, la llamada a la santidad que todos hemos recibido, exige de nosotros un comportamiento concreto, como nos recuerda el apóstol: humildad, amabilidad y paciencia. Y tiene una finalidad: conservar la unidad fruto del Espíritu, mediante el vínculo de la paz.

    Vivir la unidad, sentirnos uno con los demás cristianos y con la Iglesia, sólo será posible si vivimos la humildad, la amabilidad y la paciencia con los demás. La unidad es un don de Dios, un fruto del Espíritu, pero como todo don reclama una tarea. Hay que orar, pedírselo al Señor y vivir en continua actitud de conversión del corazón.

    La intimidad con Cristo avivada en la oración despertará nuestra conciencia para que nuestra vida se vaya asemejando más a la suya, esto nos unificará interiormente y nos capacitará para vivir la unidad con los demás.

    El fundamento de la unidad visible que vivimos los cristianos es la unidad Trinitaria: Padre, Hijo y Espíritu Santo en continua relación de Amor. A eso estamos llamados a vivir unidos en el Amor. Sabemos la meta y conocemos el camino, pongámonos en marcha.

    ¿Cómo es que no sabéis discernir el tiempo presente?
    El tono duro en que Jesús habla a la gente en este Evangelio nos da a entender de que se trata de algo importante, por eso les habla así para llamar su atención y que no se les olvide.

    El discernimiento es transcendental para la vida del cristiano, porque la vida nos expone continuamente ante dos caminos a elegir y es necesario saber encaminar nuestros pasos en la dirección correcta. Nuestro corazón se siente agitado por multitud de deseos y sentimientos, que contrastan entre ellos, y hay que elegir con acierto lo que más y mejor nos acerque a Dios.
    En el ejercicio del discernimiento en un primer momento hay que tener el coraje, la honestidad y la libertad interior de reconocer las voces que nos llaman desde nuestro interior y en un segundo momento interpretar de dónde nos vienen (de Dios, del demonio o de nosotros mismos) y hacia dónde nos encaminan. Este segundo paso exige de nosotros que nos confrontemos con honradez con las exigencias de la moral cristina, considerada a la luz de la Palabra de Dios y de la experiencia de la relación personal con el Señor.

    Pidamos al Señor el don de discernimiento, que ilumine nuestra mente para descubrir el bien y la verdad, y mueva nuestra voluntad hacia ella.
    “Aparta de mí Señor, todo lo que me aparte de Ti”


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
    Ef 4, 1-6
    Hermanos: Yo, Pablo, prisionero por la causa del Señor, los exhorto a que lleven una vida digna del llamamiento que han recibido. Sean siempre humildes y amables; sean comprensivos y sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el espíritu con el vínculo de la paz.
    Porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu, como también una sola es la esperanza del llamamiento que ustedes han recibido. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 12, 54-59
    En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Cuando ustedes ven que una nube se va levantando por el poniente, enseguida dicen que va a llover, y en efecto, llueve. Cuando el viento sopla del sur, dicen que hará calor, y así sucede. ¡Hipócritas! Si saben interpretar el aspecto que tienen el cielo y la tierra, ¿por qué no interpretan entonces los signos del tiempo presente? ¿Por qué, pues, no juzgan por ustedes mismos lo que les conviene hacer ahora?
    Cuando vayas con tu adversario a presentarte ante la autoridad, haz todo lo posible por llegar a un acuerdo con él en el camino, para que no te lleve ante el juez, el juez te entregue a la policía, y la policía te meta en la cárcel. Yo te aseguro que no saldrás de ahí hasta que pagues el último centavo’’.


    Oración

    Señor, dame tu capacidad de aceptar y amar a los que me rodean, por muy diferentes que sean de mí, enséñame de tu paciencia, cortesía y amor, con el que siempre nos tratas. Dame de tu misericordia para tenerla con aquellas personas con quienes en verdad me cuesta relacionarme.

    Acción

    Hoy, minimizaré los defectos de carácter y cuestiones que me molestan de personas a mi alrededor y me fijaré más bien en las cosas buenas que encuentre.
    11 min
  • Evangelio Del Día Jueves 20 de Octubre | Enciende El Mundo Con Tu Amor| Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 20 DE OCTUBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXIX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Efesios 3, 14-21
    Salmo 32
    Evangelio Lucas 12, 49-53

    “¡No he venido a traer paz, sino división!”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Él vino para “separar con el fuego”. ¿Separar qué? El bien del mal, lo justo de lo injusto. En este sentido vino a “dividir”, a poner en “crisis” —pero de modo saludable— la vida de sus discípulos, destruyendo las fáciles ilusiones de cuantos creen poder conjugar la vida cristiana y la mundanidad, la vida cristiana y las componendas de todo tipo, las prácticas religiosas y las actitudes contra el prójimo. Conjugar, algunos piensan, la verdadera religiosidad con las prácticas supersticiosas: cuántos así llamados cristianos van con el adivino o la adivina para hacerse leer la mano. Y esta es superstición, no es de Dios. Se trata de no vivir de manera hipócrita, sino de estar dispuestos a pagar el precio de la decisiones coherentes —esta es la actitud que cada uno de nosotros debería buscar en la vida: coherencia— pagar el precio de ser coherentes con el Evangelio. Coherencia con el Evangelio. (Angelus 18 agosto 2019)
    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.)
    El ponerse de rodillas ha venido a ser una postura típica de los creyentes ante Dios. Un modo de orar que Pablo siente con humildad e intensidad a la vez. Se pone de rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Recalca así el hecho de que Dios es Padre, es “el Padre”, de quien toma nombre toda familia.

    Vemos que la primera necesidad de un creyente es fortalecer y robustecer el hombre interior. Es el Espíritu Santo, que mora en nuestro interior, el que provoca un cambio desde dentro hacia fuera. Pablo entiende que el cristiano tiene que abrir su corazón y dejar que el Señor habite en él, pero no como huésped, sino como propietario, de forma definitiva. Pero solamente un hombre que haya fortalecido su ser interior será capaz de rendir su corazón a Dios. Por tanto, lo primero a observar es que el arraigo y cimentación en el amor es lo que nos va a permitir comprender el amor de Dios. Como tenemos comunión con Cristo que mora en nosotros, tenemos una experiencia viva de ese amor, pero aquellos que se empeñen en tener a Cristo en el corazón como un huésped, en realidad no experimentarán nunca el amor de Cristo sino de una forma esporádica y poco edificadora. Sólo siguiente este itinerario se puede llegar a la meta “ser llenos de toda la plenitud de Dios”.

    Pablo no puede por menos que atribuirle gloria al Padre, es decir, resaltar la manifestación de lo que Él es, y su correspondiente reconocimiento por todo lo creado. A Él le es dada la gloria que se manifiesta en la Iglesia y en Cristo como centro y vehículo principal del plan de salvación.

    Ese Jesús que hoy sorprende con sus palabras. No parecieran estas palabras de Aquel en el que continuamente buscamos calma, regocijo, consuelo…Paz, en definitiva. Lo que ocurre es que sus palabras son contrarias a lo que el mundo propone. Alinearse con lo que Jesús nos dice, enseguida te marca como loco y extraño en esta sociedad; no se entiende, no entra dentro de esa felicidad de consumo rápido y accesible. Sí, también nosotros, los que hemos sido llamados por Jesucristo, chocamos con nuestra propia debilidad y a menudo nos vemos cruzando la línea, situándonos en el lugar que tan a menudo criticamos.

    Seguir a Jesús, significa en muchos casos incomodar, denunciar, ir a contracorriente de lo establecido, y también de lo que nos apetece, porque también nosotros somos del mundo y se nos pide renunciar a lo que nos vuelve ciegos. Jesús se sentía portador del fuego purificador y de la presencia del Reino. El Evangelio no sabe de parentescos, no se impone a los individuos. Declarar que el Evangelio es a toda costa un vínculo para unir a todos sería una falsedad. Ser testigo es estar dispuesto a emprender la batalla de la incomprensión y la indiferencia empezando por los de nuestra propia casa. Por todo ello, mejor aceptar estos riesgos sin llevarnos a engaño.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
    Ef 3, 14-21
    Hermanos: Me arrodillo ante el Padre, de quien procede toda paternidad en el cielo y en la tierra, para que, conforme a los tesoros de su bondad, les conceda que su Espíritu los fortalezca interiormente y que Cristo habite por la fe en sus corazones. Así, arraigados y cimentados en el amor, podrán comprender con todo el pueblo de Dios, la anchura y la longitud, la altura y la profundidad del amor de Cristo, y experimentar ese amor que sobrepasa todo conocimiento humano, para que así queden ustedes colmados con la plenitud misma de Dios.
    A él, que, con su poder que actúa eficazmente en nosotros, puede hacer infinitamente más de lo que le pedimos o entendemos, le sea dada la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús, por todas las edades y por todos los siglos. Amén.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 12, 49-53
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!
    ¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra’’.


    Oración

    Señor, gracias porque siempre estás buscando la manera de que yo me dé cuenta y sea consciente de que me amas profundamente. En este día quiero pedirte que me des la gracia de ser un signo de tu amor para aquellos que no te conocen, es mi deseo que puedas usarme como un instrumento para dar de tu amor a aquellos que tanto lo necesitan.

    Acción

    Hoy seré muy explícito al decirles a mis seres queridos que los amo y que son sumamente importantes para mí.
    7 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 19 de Octubre | Estar Preparados | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 19 DE OCTUBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXIX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Efesios 3, 2-12
    Isaías 12
    Evangelio Lucas 12, 39-48

    “A la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Es necesario estar despiertos, no dormirse, es decir no estar distraídos, no ceder a la pereza interior, porque, también en las situaciones en las que no lo esperamos, el Señor viene. San Agustín decía: “Tengo miedo de que el Señor pase y no me dé cuenta”; de estar dormido y no darme cuenta de que el Señor pasa. ¡Estad despiertos! (Angelus 7 agosto 2022)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    También los gentiles son coherederos
    El acercamiento de Dios a los hombres ha sido lento y progresivo. Situándonos ya en nuestra tradición judeocristiana, primero selló una alianza, un pacto, con el pueblo judío. “Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo”. Fue lo que enseñaron los profetas del Antiguo Testamento. Pero “llegada la plenitud de los tiempos”, Dios envió a la tierra a su Hijo Jesucristo para extender su amistad, su salvación a toda la humanidad, a todos los pueblos.

    Muchos judíos no entendieron a Jesús y su ampliación del mensaje divino, de tal manera que lo crucificaron en una cruz. San Pablo, judío de arriba a abajo, participaba de esta opinión de no aceptar a Jesús y su mensaje universal, de tal manera que, en un primer momento de su vida, persiguió a los cristianos. En cuanto el mismo Jesús salió a su encuentro y le convenció de su verdad, dedicó el resto de su vida a proclamar su evangelio y hacerlo a los gentiles para lo que le había elegido el mismo Jesús. “A mí el más insignificante de todo el pueblo santo, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo e iluminar la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo”. El mensaje de Jesús es para todos: “Id por el mundo entero y proclamad el evangelio”.

    El Dios Padre, que nos reveló Jesucristo, nunca es un Dios nacionalista, de una sola nación, es universal. Quiere extender su ternura paternal sobre todos los hombres, sus hijos.

    Dichoso el criado a quien su amo al llegar lo encuentre portándose así
    Tenemos que reconocer que hay palabras y hay parábolas de Jesús que nos cuestan entender. Algo de esto nos sucede con el pasaje evangélico de hoy. Parece que la idea central es que debemos estar preparados para cuando llegue el Hijo del Hombre hasta nosotros. Pero la pregunta clave es quién es Jesús para nosotros. Si para nosotros Jesús es el Hijo de Dios, el que ha venido hasta nosotros en un acto de sublime amor, el que nos ha ofrecido y nos sigue ofreciendo su amistad, su luz, su cuerpo, su sangre, su persona… nunca pensaremos en su venida hasta nosotros con el miedo y el desasosiego que se teme la llegada de un ladrón a nuestra casa. Nunca le veremos ni le esperaremos como a ese el amo severo que nos va pedir cuentas detalladas de nuestra actuación y si fallamos nos despedirá de su lado…

    No tendremos ningún miedo a qué hora viene el Hijo del hombre. Todo lo contrario, ansiaremos con profundo gozo, con una gran ilusión, que regrese, y poder seguir disfrutando de su amor, de su palabra, de su compañía…


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3, 2-12
    Hermanos:
    Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor de vosotros, los gentiles. Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, sobre el cual acabo de escribiros brevemente.
    Leedlo y veréis cómo comprendo yo el misterio de Cristo, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo, y partícipes de la misma promesa en Jesucristo, por el Evangelio, del cual soy yo servidor por la gracia que Dios me dio con su fuerza y su poder.
    A mí, el más insignificante de los santos, se me ha dado la gracia de anunciar a los gentiles la riqueza insondable de Cristo; e iluminar la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo.
    Así, mediante la Iglesia, los principados y potestades celestes conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios por la fe en él.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 12, 39-48
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”.
    Entonces Pedro le preguntó a Jesús: “¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?”
    El Señor le respondió: “Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso ese siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene.
    Pero si ese siervo piensa: ‘Mi amo tardará en llegar’ y empieza a maltratar a los otros siervos y siervas, a comer, a beber y a embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte de los desleales.
    El siervo que conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos.
    Al que mucho se le da, se le exigirá mucho; y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más.


    Oración

    Señor, gracias por tu amor que no tiene medida, quiero contribuir con tu obra, dame tu gracia para ser el canal para que tu proyecto salvífico llegue hasta las personas que me rodean e incluso, a personas que no conozco.

    Acción

    Hoy le diré, a las más personas posibles, simple y llanamente que Dios les ama.
    6 min
  • Evangelio Del Día Martes 18 de Octubre | San Lucas Evangelista | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 18 DE OCTUBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Rojo
    XXIX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura 2 Timoteo 4, 9-17
    Salmo 144
    Evangelio Lucas 10, 1-9

    “El Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Como corderos y no convertirse en lobos, porque a veces la tentación nos hace pensar: “esto es difícil, estos lobos son astutos y yo también seré más astuto que ellos”. Cordero, no como tonto, sino cordero. Cordero, con la astucia cristiana, pero siempre cordero. Porque si tú eres cordero Él te defiende. Pero si te sientes fuerte como el lobo, Él no te defiende, te deja solo. Y los lobos te comerán crudo. (Santa Marta, 14 febrero 2014)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Águeda Mariño Rico O.P.)
    El abandono y la soledad
    Es entrañable y duro el testimonio personal en los años finales de la vida de san Pablo. Las cartas a Timoteo y la carta a Tito son las denominadas cartas pastorales. Están dirigidas a personas concretas, en un tono cercano y afectuoso, pero son cartas destinadas a los responsables de las distintas comunidades de cristianos que se habían ido conformando, escritas probablemente a finales del siglo I e inicios del II.

    El texto que recoge la liturgia de este martes expresa, de una forma tremendamente humana y entrañable, peticiones y recomendaciones muy personales de Pablo a Timoteo, y la situación que está viviendo. Hoy es la fiesta de san Lucas, y Pablo lo nombra expresamente: “Lucas es el único que está conmigo”. El apogeo de los viajes misioneros se ve ahora apagado por la marcha de unos, el envío de otros a diferentes lugares, y el abandono de Pablo a su suerte en el inicio del largo proceso penal que le llevaría a Roma y a la muerte.

    Hay una frase que antecede y precede al texto de hoy: “Procura venir enseguida a mi lado”. Pienso que es importante tenerlo en cuenta para leer “entre líneas” esa súplica entre callada y doliente de Pablo como música de fondo de todo lo que expresa. Se siente abandonado y muy solo. Las personas nombradas dan realismo a ese sentimiento, las cosas que echa en falta, pero no le lleva a la amargura ni al desánimo. Expresa un sano realismo que se desprende de conocer a fondo la condición humana, de vivir el perdón y la confianza absoluta en el Señor, en el que siempre está ahí y es el centro y pilar de nuestra fe y entrega. Pablo sabe que no está solo, a pesar de todo, que el sostén que le da fuerza es el Señor, y valora y pide ayuda a aquellos en quienes confía y ama como hermanos. Pablo es testimonio vivo de que la promesa de Jesús se cumple:” siempre estaré con vosotros”.

    Enviados
    El mismo Lucas que acompañaba a Pablo, según la epístola a Timoteo, en esa etapa final de su apostolado, es el que ahora nos centra en el Evangelio en el envío que Jesús hace a los discípulos. Si la carta de Pablo se considera pastoral, este texto es una declaración explícita de cómo ha de ser esa misión evangelizadora. El evangelio de Lucas es el Evangelio del camino, y este es el mandato de Jesús: “Poneos en camino”. Son varios los aspectos que van definiendo cómo debe ser la misión: en comunidad (de dos en dos), preparando el encuentro con Jesús (a los lugares donde pensaba ir él), como servidores humildes (como corderos en medio de lobos), sin posesiones ni poder (no llevéis bolsa, ni alforja ni sandalias), propiciando el encuentro y la fraternidad (decid primero: “Paz a esta casa”), sin privilegios (comiendo y bebiendo de lo que tengan), haciendo el bien (curad a los enfermos) y anunciando la buena noticia del reino de Dios.

    No sabemos bien cómo muchos de estos aspectos se han ido tergiversando, quizás motivados por criterios de poder, éxito o eficacia. Y la pureza de ese primer envío se ha ido tiñendo con las propias flaquezas y pecados de los enviados. Lo que sí sabemos es que siempre somos enviados nuevamente, y podemos volver a vivirlo con una pureza purificada, renovada en la confianza de que el Señor sigue diciéndonos: “¡poneos en camino!”.

    Estamos todos llamados a dar testimonio de Aquel en quien creemos. Cuando nos entregamos y damos aquello que somos, por sencillo o pequeño que sea, un gesto de amor, una palabra de perdón, un servicio en la iglesia, en la comunidad, en la familia, una oportunidad de acogida, de diálogo y encuentro, una muestra de paz, un ministerio vivido con humildad…, estemos seguros que se multiplicarán como las semillas plantadas en suelo fértil, simplemente porque es don y todo don es bendecido por Dios.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo
    2 Tm 4, 9-17
    Querido hermano: Haz lo posible por venir a verme cuanto antes, pues Dimas, prefiriendo las cosas de este mundo, me ha abandonado y ha partido a Tesalónica. Crescencio se fue a Galacia, y Tito, a Dalmacia. El único que me acompaña es Lucas. Trae a Marcos contigo, porque me será muy útil en mis tareas. A Tíquico lo envié a Éfeso.
    Cuando vengas, tráeme el abrigo que dejé en Tróade, en la casa de Carpo. Tráeme también los libros y especialmente los pergaminos.
    Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho daño. El Señor le dará su merecido. Cuídate de él, pues se ha opuesto tenazmente a nuestra predicación.
    La primera vez que me defendí ante el tribunal, nadie me ayudó. Todos me abandonaron. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 10, 1-9
    En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero ni morral ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’ ”.


    Oración

    Padre lleno de amor, que nos iluminas con la luz de la Palabra para alcanzar la vida que nos tienes preparada desde antes de la creación del mundo, derrama sobre nosotros tu Espíritu Santo para que, atentos a esa Palabra, sigamos a tu Hijo llevando nuestra cruz, pero atentos a las necesidades de nuestros hermanos para que merezcamos ser partícipes de esa vida que él nos ha ganado en la cruz. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

    Acción

    Atento al llamado que Dios me hace a ser solidario con mis hermanos que sufren, dedicaré algo de mi tiempo o de mis bienes para socorrer las necesidades de algún hermano que lo requiera.
    8 min
  • Evangelio Del Día Lunes 17 de Octubre | Usar Nuestros Talentos | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 17 DE OCTUBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXIX Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Efesios 2, 1-10
    Salmo 99
    Evangelio Lucas 12, 13-21

    “Guardaos de toda clase de codicia”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Cuando el Señor bendice a una persona con las riquezas, la hace administrador de esas riquezas para el bien común y para el bien de todos, y no para su propio bien. Pero no es fácil llegar a ser un administrador honrado, porque existe siempre la tentación de la codicia, de llegar a ser importante: el mundo te enseña esto y nos lleva por este camino. Pensar en los demás, pensar que lo que tengo está al servicio de los demás, y que nada de lo que tengo podré llevar conmigo. Y si uso lo que el Señor me ha dado para el bien común, como administrador, esto me santifica, me hará santo. (Santa Marta, 19 junio 2015)


    Reflexión del Evangelio de hoy (D. Félix García O.P.)
    Estáis salvados por pura gracia
    Así van las cosas. En esta carta a los Efesios se han apoyado diversas tendencias cristianas, entre ellas, la más importante, la que con Lutero llevará a la división de la Iglesia de Cristo en, al menos, dos ramas.

    ¿Qué nos justifica ante Dios? ¿La fe? ¿Las obras? Difícil llegar a una conclusión definitiva del asunto, aunque la carta de San Juan nos invite a mostrar la fe sin obras, o que las obras muestren la fe. Y, ¿si somos salvados por pura gracia, donde queda nuestra libertad para elegir?

    Puede que estas disquisiciones teológicas deban ser orilladas por nosotros, pobres e ignorantes criaturas. Pero si debemos fijarnos en las contundentes frases que en esta misma epístola leemos. Hemos sido creados por el amor de Dios para conocerlo por Jesucristo y hemos llegado a este mundo para hacer buenas obras.

    Y debemos tener en cuenta que San Pablo no nos dice que debemos hacer para salvarnos, sino que ya estamos salvados, que ya somos hijos de Dios, aunque falte que aparezcamos como tales en plenitud. Tenemos que tener en cuenta una verdad incontrovertible: no es que tengamos que resucitar para ser hijos, sino que por ser hijos seremos resucitados. La resurrección de Cristo nos ha hecho ya hijos resucitados de Dios, aunque aún no se haya manifestado este hecho en toda su grandeza. Hagamos, pues, buenas obras, porque los hijos de Dios no podemos hacer otra cosa.

    Mirad: guardaos de toda clase de codicia
    En esto estamos. Somos egoístas y lo hacemos notar en nuestras actitudes a lo largo de nuestra vida. Nos gusta perder el tiempo lamentando lo que deseamos y no tenemos, que suele ser más de lo que poseemos, sin dejar de pensar y calcular cuánto creemos necesitar o como disfrutaremos de lo que tenemos. Y lo hacemos en primera persona: “yo”, “mí”, “para mí”. Mi ego es el centro que domina y rige mi entorno, o eso me creo.

    El egoísmo es el sentimiento dominante en nuestra sociedad, y lo que es peor, en nosotros mismos. Perdemos la vida, la dejamos pasar, tratando de acumular riquezas, propiedades, objetos que dejen chicos a los demás, y de pronto nos damos cuenta de que todo eso no nos hace felices, incluso que no sirven para nada. Solo ocupan un lugar y nos dan el trabajo de quitarles el polvo de vez en cuando. Pero no nos sabemos desprender de nada. No sabemos cuestionamos ¿por qué seguimos acumulando inutilidades?

    El hombre rico del que nos habla el Evangelio está satisfecho: tiene mucho más de lo que necesita y podrá darse a la buena vida durante mucho tiempo. ¡Qué estupidez! No se da cuenta de que es dueño de mucho, pero no es dueño del tiempo, que siempre corre en contra.
    Solemos rezar, guiados por Jesús: “Danos nuestro pan del mañana”, pero en el fondo pretendemos ir más lejos y, en realidad, queremos el pan para muchos días, ponerle precio y comerciar con él.

    Cuando nos hemos decidido a acumular riqueza, hemos perdido de vista que solo somos administradores de lo que recibimos, que no somos propietarios, sino canales por los que los bienes de Dios deben llegar a todos los hombres. Nos falta comprender que somos los continuadores de la obra creadora porque para eso nos hizo Dios. Olvidamos que nuestras manos son sus manos, que somos los obreros constructores del Reino de Dios, no de nuestro propio reino.

    ¿Podemos imaginar un mundo donde todos tengamos lo que necesitamos, todos aportemos lo que tenemos y todos estemos contentos con lo que nos toca? ¿Podríamos plantearnos, siquiera sea teóricamente, que a nadie debe sobrarle y a nadie debe faltarle? ¿Qué excusa podríamos encontrar para tanta guerra, tanta envidia, tanto daño que nos hacemos unos a otros en nombre de unos pretendidos derechos realmente inexistentes?

    Y olvidamos que estamos en las manos de Dios y que Dios nos quiere con amor maternal, pero nos ha hecho caducos, con fecha de caducidad escrita en el fondo del envase. Y me surge una pregunta: ¿Podremos mirar a Dios cara a cara cuando lo encontremos?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
    Ef 2, 1-10
    Hermanos: Ustedes estaban muertos por sus delitos y pecados, porque en otro tiempo vivían según los criterios de este mundo, obedeciendo al que está al frente de las fuerzas invisibles del mal, a ese espíritu que ejerce su acción ahora sobre los que resisten al Evangelio. Entre ellos estuvimos también nosotros, pues en otro tiempo vivíamos sujetos a los instintos, deseos y pensamientos de nuestro desorden y egoísmo, y estábamos naturalmente destinados al terrible castigo de Dios, como los demás.
    Pero la misericordia y el amor de Dios son muy grandes; porque nosotros estábamos muertos por nuestros pecados, y él nos dio la vida con Cristo y en Cristo. Por pura generosidad suya, hemos sido salvados. Con Cristo y en Cristo nos ha resucitado, y con él nos ha reservado un sitio en el cielo. Así, en todos los tiempos, Dios muestra por medio de Cristo Jesús, la incomparable riqueza de su gracia y de su bondad para con nosotros.
    En efecto, ustedes han sido salvados por la gracia, mediante la fe; y esto no se debe a ustedes mismos, sino que es un don de Dios. Tampoco se debe a las obras, para que nadie pueda presumir, porque somos hechura de Dios, creados por medio de Cristo Jesús para hacer el bien que Dios ha dispuesto que hagamos.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 12, 13-21
    En aquel tiempo, hallándose Jesús en medio de una multitud, un hombre le dijo: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia”. Pero Jesús le contestó: “Amigo, ¿quién me ha puesto como juez en la distribución de herencias?”
    Y dirigiéndose a la multitud, dijo: “Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea”.
    Después les propuso esta parábola: “Un hombre rico tuvo una gran cosecha y se puso a pensar: ‘¿Qué haré, porque no tengo ya en dónde almacenar la cosecha? Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes para guardar ahí mi cosecha y todo lo que tengo. Entonces podré decirme: Ya tienes bienes acumulados para muchos años; descansa, come, bebe y date a la buena vida’. Pero Dios le dijo: ‘¡Insensato! Esta misma noche vas a morir. ¿Para quién serán todos tus bienes?’ Lo mismo le pasa al que amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios”.


    Oración
    Padre Celestial, tu misericordia y amor son muy grandes; porque yo estaba muerto por mis pecados, y tú me diste la vida con Cristo y en Cristo. Por pura generosidad tuya he sido salvado. Con Cristo y en Cristo me has resucitado, y con él me has reservado un sitio en el cielo.

    Acción
    Hoy me repetiré constantemente: "He sido salvado por la gracia y el amor de mi Dios". Y veré en qué cosas de mi vida no estoy obrando como un salvado por Dios.
    8 min
  • Evangelio Del Día Sábado 15 de Octubre | SerTu Discípulo | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 15 DE OCTUBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXVIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Efesios 1, 15-23
    Salmo 8
    Evangelio Lucas 12, 8-12

    “Estas cosas se las has revelado a los pequeños”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús sanaba a muchos enfermos y ellos quieren hacer creer que lo hacía no con el espíritu de Dios —como lo hacía Jesús—, sino con el del Maligno, con la fuerza del diablo. Jesús reacciona con palabras fuertes y claras, no tolera esto, porque esos escribas, quizás sin darse cuenta están cayendo en el pecado más grave: negar y blasfemar el Amor de Dios que está presente y obra en Jesús. Y la blasfemia, el pecado contra el Espíritu Santo, es el único pecado imperdonable —así dice Jesús—, porque comienza desde el cierre del corazón a la misericordia de Dios que actúa en Jesús.
    Pero este episodio contiene una advertencia que nos sirve a todos. De hecho, puede suceder que una envidia fuerte por la bondad y por las buenas obras de una persona pueda empujar a acusarlo falsamente. Y aquí hay un verdadero veneno mortal: la malicia con la que, de un modo premeditado se quiere destruir la buena reputación del otro. ¡Que Dios nos libre de esta terrible tentación! (Ángelus, 10 junio 2018)

    Reflexión del Evangelio de hoy
    En este texto Jesús nos habla de uno de los temas que más impactan a nuestro cristianismo: el testimonio.

    El tema no sólo es fundamental, sino que lo trata de una manera radical: ‘Si alguno se avergüenza de mí’. Teniendo este texto en mente, podemos darnos cuenta que el testimonio no es sólo el hablar de Jesús, el ejercer nuestra misión profética sino, incluso cuando sale el tema, declararnos abiertamente cristianos, seguidores de Jesús y en todo momento sentirnos orgullosos de serlo.

    Es triste ver que personas que en lo privado (o en reuniones con otros hermanos) se manifiestan como buenos cristianos, en público tienen miedo de ser identificados como tales pues temen a la burla o al desprecio y prefieren pasar desapercibidos, ocultando su condición cristiana. Es común ver familias que en la intimidad de su hogar se persignan y hacen una pequeña oración antes de comer para dar gracias al Señor por los dones, pero cuando están en los restaurantes o en otros ambientes (en donde sería muy oportuno que se manifestaran como cristianos) sienten pena y prefieren simplemente ponerse a comer. Todo esto es avergonzarse de Jesús.

    Hermano, debemos sentirnos realmente orgullosos de ser parte de su equipo, de ser sus seguidores. Muéstrate en todo momento como un fiel amigo de Jesús, muéstrale de esta manera cuánto le amas.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
    Ef 1, 15-23
    Hermanos: Me he enterado de su fe en el Señor Jesús y del amor que demuestran a todos los hermanos, por lo cual no dejo de dar gracias por ustedes, ni de recordarlos en mis oraciones, y le pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, que les conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerlo. Le pido que les ilumine la mente para que comprendan cuál es la esperanza que les da su llamamiento, cuán gloriosa y rica es la herencia que Dios da a los que son suyos y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros, los que confiamos en él, por la eficacia de su fuerza poderosa.
    Con esta fuerza resucitó a Cristo de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, por encima de todos los ángeles, principados, potestades, virtudes y dominaciones, y por encima de cualquier persona, no sólo del mundo actual, sino también del futuro. Todo lo puso bajo sus pies y a él mismo lo constituyó cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo, y la plenitud del que lo consuma todo en todo.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 12, 8-12
    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que a todo aquel que me reconozca abiertamente ante los hombres, lo reconocerá abiertamente el Hijo del hombre ante los ángeles de Dios; pero a aquel que me niegue ante los hombres, yo lo negaré ante los ángeles de Dios.
    A todo aquel que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero a aquel que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.
    Cuando los lleven a las sinagogas y ante los jueces y autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que convenga decir’’.
    8 min
  • Evangelio Del Día Viernes 14 de Octubre | Debemos Reflejar A Jesús | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 14 DE OCTUBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXVIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Efesios 1, 11-14
    Salmo 32
    Evangelio Lucas 12, 1-7

    “Cuidado con la hipocresía de los fariseos”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    «¿No se venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios. Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados». De aquí «la exhortación final: “No tengáis miedo: valéis más que muchos pájaros”». «Ante todos estos miedos» —dijo— que son insinuados por el «virus», por la «levadura de la hipocresía farisaica», tenemos que ser confortados por lo que dice Jesús: «Hay un Padre. Existe un Padre que os ama. Hay un Padre que os cuida» (Santa Marta, 16 octubre 2015)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Monjas Dominicas Contemplativas)
    Bajo la mirada del Espíritu
    Seguimos con la lectura continuada de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios, donde nos recuerda que somos bendecidos en la persona de Cristo, al que estamos destinados desde la creación del mundo. San Pablo nos ha enseñado que somos hijos de Dios y que estamos predestinados a ser un pueblo. Todos buscamos la unidad y la encontramos en Cristo.

    Estos versículos despiertan en nosotros el esfuerzo misionero de la Iglesia de hoy, que con el sello del Espíritu, nos da un espíritu de pertenencia. Este mismo espíritu es la prenda de la herencia, cuya posesión vamos a obtener el día de la liberación final. Tal vez recordemos las marcas que llevan algunos animales como signo de pertenencia, pues nosotros hemos sido marcados por Cristo con el Espíritu; Dios se ha fijado en cada uno de nosotros.

    En definitiva, las enseñanzas paulinas nos dicen de quién somos propiedad, a quién pertenecemos, de quién somos pertenencia, y a qué estamos destinados: somos el pueblo que el Señor se escogió como heredad, pertenecemos a Dios, somos alabanza de su gloria, destinados a su heredad; bajo la mirada del Espíritu descubrimos estas enseñanzas. No cabe duda, la palabra del Señor es sincera, lo dice el salmista, y todas sus acciones son leales.

    Las afirmaciones del Señor
    Una multitud de personas se congrega para escuchar a Jesús y él habla a sus discípulos y les habla como a sus amigos; utiliza expresiones como la levadura de los fariseos, haciendo referencia a la hipocresía; es valiente y atrevido para hablar así de los fariseos, que como grupo religioso eran hombres observadores de la ley y expertos en cuestiones religiosas.

    La levadura es una sustancia que provoca la fermentación de otra con la que se mezcla, pero la levadura de los fariseos equivale a vivir una vida donde el legalismo, la hipocresía y la piedad están presentes en muchos de estos hombres considerados piadosos; y Jesús les avisa de este cambio que puede provocar la vida de los fariseos en el resto del pueblo.

    Sin embargo, Jesús nos invita a la sinceridad que es lo contrario a la hipocresía, hablando en favor de una iglesia a pleno día, como una casa con paredes de cristal donde todo puede ser visto, y nos invita a vivir a pleno día, sin miedo a la persecución, al desprecio, a no temer a la muerte del cuerpo, afirmando que los que matan no pueden hacer nada más.

    Y nos encontramos con una enseñanza de Jesús cuando dice: " temed al que tiene poder para matar y después echar en el fuego"; en la Biblia de Jerusalén dice el fuego de la gehenna, que consume por siempre lo que no ha podido ser purificado, haciendo referencia a la escatología. La gehenna es el estado de los hombres resucitados esperando la condenación. El elemento sustancial de la escatología es el Esjatón, que es la realidad definitiva por la que Dios creó la naturaleza, es la última realidad del ser humano, es Jesucristo resucitado.

    También afirma que Dios no se olvida de nosotros, que valemos más que todos los gorriones juntos, que Dios se ocupa de las más pequeñas de sus criaturas, que Dios se interesa por todo lo que no tiene la menor apariencia de grandeza, que Dios todo lo lleva en su corazón.

    Para la reflexión: ¿Has pensado cómo es la verdad que vives? Llamados a vivir estas realidades que Jesús nos presenta, ¿cómo es tu sinceridad para con quienes te rodean? Ya Jesús nos avisa de la hipocresía de quienes viven sin temor alguno y nos presenta una serie de afirmaciones; desde la oración, escuchemos al Señor, y con sinceridad podremos descubrirlas.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
    Ef 1, 11-14
    Hermanos: Con Cristo somos herederos también nosotros. Para esto estábamos destinados, por decisión del que lo hace todo según su voluntad: para que fuéramos una alabanza continua de su gloria, nosotros, los que ya antes esperábamos en Cristo.
    En él, también ustedes, después de escuchar la palabra de la verdad, el Evangelio de su salvación, y después de creer, han sido marcados con el Espíritu Santo prometido. Este Espíritu es la garantía de nuestra herencia, mientras llega la liberación del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 12, 1-7
    En aquel tiempo, la multitud rodeaba a Jesús en tan gran número que se atropellaban unos a otros. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos:
    “Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir de la hipocresía. Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse. Por eso, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad, se dirá a plena luz, y lo que hayan dicho en voz baja y en privado, se proclamará desde las azoteas.
    Yo les digo a ustedes, amigos míos: No teman a aquellos que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más. Les voy a decir a quién han de temer: Teman a aquel que, después de darles muerte, los puede arrojar al lugar de castigo. Se lo repito: A él sí tienen que temerlo.
    ¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Sin embargo, ni de uno solo de ellos se olvida Dios; y por lo que a ustedes toca, todos los cabellos de su cabeza están contados. No teman, pues, porque ustedes valen mucho más que todos los pajarillos’’.


    Oración

    Señor, quiero que mi vida sea un instrumento mediante el cual muchas personas se vean motivadas a glorificar tu Nombre. Muéstrame, Señor, la manera de hacerlo mejor.

    Acción

    Hoy buscaré la manera de que al menos una persona exprese gratitud a Dios por alguna obra que yo haya hecho.
    8 min
  • Evangelio Del Día Jueves 13 de Octubre | Persecución | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 13 DE OCTUBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXVIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Efesios 1, 1-10
    Salmo 97
    Evangelio Lucas 11, 47-54

    “¡Ay de vosotros!”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    La persecución no es una contradicción al Evangelio, sino que forma parte de él: si han perseguido a nuestro Maestro, ¿cómo podemos esperar que nos sea evitada la lucha? Pero en medio del torbellino, el cristiano no debe perder la esperanza, pensando en haber sido abandonado. Jesús nos tranquiliza diciendo: «Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados» (Mateo 10, 30). Como diciendo que ninguno de los sufrimientos del hombre, ni siquiera los más pequeños y escondidos, son invisibles ante los ojos de Dios. Dios ve, y seguramente protege; y donará su recompensa. Efectivamente, en medio de nosotros hay alguien que es más fuerte que el mal, más fuerte que las mafias, que los entramados oscuros, que quien se lucra sobre la piel de los desesperados, que el que aplasta a los demás con prepotencia... Alguno que escucha desde siempre la voz de la sangre de Abel que grita desde la tierra. (Audiencia General, 28 junio 2017)

    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.)
    Ay de vosotros!
    Esta tercera sección del evangelio de Lucas, nos muestra a Jesús camino de Jerusalén. En ese camino se va percibiendo con más claridad el papel que Él desempeña ante determinadas actitudes de los líderes religiosos y políticos. En concreto, ante los doctores de la ley. Ante su forma acomodaticia de vivir la ley, adaptada a sus intereses, Jesús manifiesta una actitud cada vez más decidida y asertiva, reprochándoles directamente sus engaños. Es la razón por la que también el enojo y la inquina de sus adversarios se va acentuando.

    Los versículos que hoy meditamos nos muestran la reacción de Jesús ante las posturas hipócritas de los doctores de la ley. No es extraño, por eso, que creciera en esos doctores el interés por arrestarlo y condenarlo, ya que Jesús va siendo un problema para ellos, al hablar con claridad de un modo de entender la relación con Dios que difiere bastante del modo como ellos la practican. Él ataca la hipocresía que percibe en el comportamiento de los jefes del pueblo: “Imponéis cargas insoportables a los hombres y vosotros no las tocáis ni con un dedo”. Una frase como esta es la denuncia más clara de una costumbre malvada que manifiesta abuso de poder y falta de coherencia en lo que se enseña. Una actitud que contradice el papel de quienes deberían ser modelo y ejemplo para los demás. Ellos no cumplen lo que enseñan. Peor aún, con su actitud, impiden que otros accedan al Reino.

    La hipocresía es el vicio más claro de una conducta desviada. El Papa Francisco, en una de sus homilías en Santa Marta, expresa un enojo semejante: “La hipocresía es el lenguaje del demonio, es el lenguaje del demonio que entra en nuestros corazones y es esparcido por el maligno… tenemos que aprender a acusarnos a nosotros mismos, a reflejar lo que está dentro de nosotros, a ver el pecado, la hipocresía y la maldad que está en nuestros corazones, y decirlo con humildad delante de Dios”.

    En ese enfrentamiento con los doctores, Jesús les recuerda algo duro de oír. La vieja y persistente costumbre en todas las sociedades, de eliminar a aquellos que son fieles en la proclamación de la Palabra de Dios y denuncian los atropellos realizados en nombre de la ley. Ahí están todos esos profetas que, a lo largo de la historia, han sido condenados por aquellos que no soportan su fidelidad a la Verdad.

    Es la larga historia repetida y testificada siempre. Muchos testigos de Dios han sido asesinados, y lo siguen siendo, por aquellos que se sienten acusados en su malvado proceder. Es una forma de acabar con el mensaje y con el mensajero. Es la conducta de quienes, hoy y siempre, desde el poder, destruyen y acallan la voz de aquellos que denuncian la injusticia y el abuso de los poderosos.

    La forma de actuar de los dirigentes del pueblo es condenable y Jesús tiene para ellos palabras muy duras: “¡Ay de vosotros, maestros de la ley, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia! ¡No habéis entrado vosotros, y a los que querían entrar se lo habéis impedido!”. Las palabras de Jesús ponen el acento en un hecho muy grave: el proceder de los doctores de la ley impide que otros puedan entrar en el Reino de Dios. Esas conductas hipócritas son las que se vuelven intolerables para Jesús; de ahí su condena. Los que deberían ser ejemplo para los demás, se convierten en impulsores de leyes y conductas que abandonan a los pobres y sencillos desviándolos de su camino hacia Dios.

    Una vez más, Jesús nos hace volver, desde lo formal exterior, hacia lo profundo de nuestro corazón. Dios no es el fiscal dispuesto a probar que somos culpables. Él mira dentro de nuestros corazones donde se halla el origen de todo lo que llevamos a cabo.

    Aplicado a nuestra propia vida, es una llamada a la coherencia exigente que indica que, lo que hay en el corazón, tiene su proyección en nuestros actos. Por eso es necesario cultivar nuestro interior, conscientes de que eso es lo que expresaremos en nuestra conducta. Revisar lo que somos y lo que expresamos en nuestro comportamiento, es una necesidad, si no queremos dejarnos arrollar por nuestra rutina o el mero formulismo.

    Ser coherentes con lo que creemos, es garantía de vida sincera. Nuestra fe no es mera formulación de ideas. Es una forma de vida que abarca todo lo que somos. Ese esfuerzo nos ha de conducir a expresar en nuestros actos los mismos valores de Jesús. Ese ha de ser nuestro objetivo: imitar a Jesús acomodando nuestra conducta a su modo de obrar. Él ha de ser para nosotros Camino, Verdad y Vida.
    Buen día y que Dios nos de fuerza para vivir de verdad su evangelio.



    LECTURA DEL DÍA
    Comienzo de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
    Ef 1, 1-10
    Yo, Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, les deseo a ustedes, los hermanos y fieles cristianos que están en Éfeso, la gracia y la paz, de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
    Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
    que nos ha bendecido en él
    con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
    El nos eligió en Cristo, antes de crear el mundo,
    para que fuéramos santos
    e irreprochables a sus ojos, por el amor,
    y determinó, porque así lo quiso,
    que, por medio de Jesucristo, fuéramos sus hijos,
    para que alabemos y glorifiquemos la gracia
    con que nos ha favorecido por medio de su Hijo amado.
    Pues por Cristo, por su sangre,
    hemos recibido la redención,
    el perdón de los pecados.
    El ha prodigado sobre nosotros el tesoro de su gracia,
    con toda sabiduría e inteligencia,
    dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
    Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo,
    cuando llegara la plenitud de los tiempos:
    hacer que todas las cosas, las del cielo y las de la tierra,
    tuvieran a Cristo por cabeza.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 11, 47-54
    En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y doctores de la ley: “¡Ay de ustedes, que les construyen sepulcros a los profetas que los padres de ustedes asesinaron! Con eso dan a entender que están de acuerdo con lo que sus padres hicieron, pues ellos los mataron y ustedes les construyen el sepulcro.
    Por eso dijo la sabiduría de Dios: Yo les mandaré profetas y apóstoles, y los matarán y los perseguirán, para que así se le pida cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas que ha sido derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que fue asesinado entre el atrio y el altar. Sí, se lo repito: a esta generación se le pedirán cuentas.
    ¡Ay de ustedes, doctores de la ley, porque han guardado la llave de la puerta del saber! Ustedes no han entrado, y a los que iban a entrar les han cerrado el paso’’.
    Luego que Jesús salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a acosarlo terriblemente con muchas preguntas y a ponerle trampas para ver si podían acusarlo con alguna de sus propias palabras.


    Oración

    Acepto tu llamado, Señor, a ser santo; no sólo lo acepto sino que es también mi deseo, quiero ser santo. Revísteme de esa santidad que viene de ti, sé que por mí mismo no la podría obtener, pero también sé que tú has derramado tu gracia en mi vida para que te conozca y te ame, por eso me atrevo a desearla y pedírtela. Yo por mi parte me mantendré alabando y bendiciendo tu Nombre en cada momento de mi vida.

    Acción

    Hoy seré muy cuidadoso de estar alabando a Dios todo el día, hasta por las cosas más pequeñas, y veré de darle gloria en cada cosa que me ocurra.
    6 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 12 de Octubre | No Juzgar | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 12 DE OCTUBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXVIII Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Gálatas 5, 18-25
    Salmo 1
    Evangelio Lucas 11, 42-46

    “xxx”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El Apóstol presenta dos frentes opuestos: por un lado las «obras de la carne», por otro el «fruto del Espíritu». ¿Qué son las obras de la carne? (…) Carne es una palabra que indica al hombre en su dimensión terrenal, cerrado en sí mismo, en una vida horizontal, donde se siguen los instintos mundanos y se cierra la puerta al Espíritu, que nos eleva y nos abre a Dios y a los demás. Pero la carne también nos recuerda que todo esto envejece, que todo esto pasa, se pudre, mientras que el Espíritu da vida. Pablo enumera, por lo tanto, las obras de la carne, que se refieren al uso egoísta de la sexualidad, a las prácticas mágicas que son idolatría y a lo que socava las relaciones interpersonales, como «discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias…» (cf. Gál 5,19-21). Todo esto es el fruto —digámoslo así— de la carne, de un comportamiento solamente humano, “enfermizamente” humano. Porque lo humano tiene sus valores, pero todo esto es “enfermizamente” humano. El fruto del Espíritu, en cambio, es «amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí» (Gál 5,22): así lo dice Pablo. Los cristianos, que en el bautismo se han «revestido de Cristo» (Gál 3,27), están llamados a vivir así. (Audiencia General, 27 octubre 2021)

    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    María oraba con algunas mujeres y los apóstoles
    Celebramos hoy la fiesta de la Virgen del Pilar. Quizás lo primero que nos sugiere María, que fue la buena Madre de Jesús, es que es también nuestra Madre y lo que nos brota espontáneamente es acudir a ella para pedirle algo, algo que creemos que necesitamos. Por eso, el pasaje de la primera lectura de hoy nos sorprende un poco. Una vez que Jesús concluyó su etapa en la tierra, y subió al cielo después de su muerte y resurrección, vemos a María en compañía de otras mujeres y de los apósteles en la casa de Jerusalén “dedicándose a la oración”. Además de nuestra Madre, María es también para nosotros nuestro ejemplo. La debemos imitar en su actitud de orar junto a los amigos de Jesús. Nunca hemos de cansarnos, en las diversas circunstancias por las que atraviese nuestra vida, de elevar nuestro corazón en unión con nuestros hermanos a nuestro Padre Dios, el que siempre tiene sus oídos y su corazón abiertos para nosotros.

    Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron
    Cuando Jesús inició su vida pública se dio a conocer poco a poco. A través de la predicación de su palabra, a través de los signos especiales que hacía, muchos de sus oyentes empezaron a intuir que Jesús era una persona especial. Sus palabras no eran como las de las demás personas. Tenían un algo que tocaba lo más íntimo de nuestro vivir humano y arrojaban una luz como nadie antes lo había hecho. Algunos, empezando por sus apóstoles, comenzaron a intuir que estaban ante el Hijo de Dios.

    Una de sus oyentes, una mujer, con acento femenino y materno, se desbordó y ante el gentío que le estaba escuchando gritó: “Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron”. Un gran elogio de María, la madre de Jesús

    Los cristianos de todos los tiempos siempre hemos reconocido “las obras grandes” con las que el Señor favoreció a María. Empezando por el inigualable privilegio de su maternidad divina. Y en ella, mejor que en nadie, se cumplen también las palabras de Jesús: “Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen!”. Lejos de rebajar a María, esta afirmación es un nuevo piropo de Jesús a su Madre, porque nadie como ella escuchó la palabra de Dios y la cumplió. “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu voluntad”

    Pidamos a María, en su advocación de la Virgen del Pilar, que nos ayude a imitarla, a escuchar con atención y emoción las palabras de su Hijo y que nos dé fuerzas para cumplirlas sabiendo que nos llevan a la alegría de vivir.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas
    Gal 5, 18-25
    Hermanos: Si los guía el Espíritu, ya no están ustedes bajo el dominio de la ley.
    Son manifiestas las obras que proceden del desorden egoísta del hombre: la lujuria, la impureza, el libertinaje, la idolatría, la brujería, las enemistades, los pleitos, las rivalidades, la ira, las rencillas, las divisiones, las discordias, las envidias, las borracheras, las orgías y otras cosas semejantes. Respecto a ellas les advierto, como ya lo hice antes, que quienes hacen estas cosas no conseguirán el Reino de Dios.
    En cambio, los frutos del Espíritu Santo son: el amor, la alegría, la paz, la generosidad, la benignidad, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre y el dominio de sí mismo. Ninguna ley existe que vaya en contra de estas cosas.
    Y los que son de Jesucristo ya han crucificado su egoísmo junto con sus pasiones y malos deseos. Si tenemos la vida del Espíritu, actuemos conforme a ese mismo Espíritu.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 11, 42-46
    En aquel tiempo, Jesús dijo: “¡Ay de ustedes, fariseos, porque pagan diezmos hasta de la hierbabuena, de la ruda y de todas las verduras, pero se olvidan de la justicia y del amor de Dios! Esto debían practicar sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar los lugares de honor en las sinagogas y que les hagan reverencias en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven, sobre los cuales pasa la gente sin darse cuenta!”
    Entonces tomó la palabra un doctor de la ley y le dijo: “Maestro, al hablar así, nos insultas también a nosotros”. Entonces Jesús le respondió: “¡Ay de ustedes también, doctores de la ley, porque abruman a la gente con cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni con la punta del dedo!”


    Oración

    Espíritu Santo, haz crecer en mí tus frutos; ven, poder de lo alto, y desarrolla en mí el amor, la alegría, la paz, la generosidad, la benignidad, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre y el dominio de mí mismo.

    Acción

    Hoy revisaré cada uno de los frutos del Espíritu y los confrontaré con mi vida para evaluar qué tanto he dejado actuar a Dios en mi vida.si hay algo más en lo que yo pueda cooperar y haré los ajustes necesarios para hacerlo.
    6 min

About Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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