Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

By Hoy En OracionReligion & Spirituality
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Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Viernes 30 de Septiembre | Necesitamos Conversion | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 30 DE SEPTIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXVI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Job 38, 1. 12-21; 40, 3-5
    Salmo 138
    Evangelio Lucas 10, 13-16

    “Quién a vosotros os escucha a mi me escucha”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Pienso en tanta crueldad, en tantos inocentes que están pagando la locura, la locura de todos los bandos, porque la guerra es una locura y nadie en la guerra puede decir: “No, no estoy loco”. La locura de la guerra. ¡Los inocentes pagan la guerra, los inocentes! Reflexionemos sobre esta realidad y digámonos: la guerra es una locura. Y los que se benefician de la guerra y del comercio de armas son criminales que matan a la humanidad. (Audiencia General, 24 agosto 2022)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Monasterio de Santo Domingo - Dominicas)
    Guíame Señor, por el camino eterno
    El único deseo de Dios es salvarnos, salvar a su pueblo. A pesar de nuestro rechazo, Dios siempre sale a nuestro encuentro y se vale de mil maneras. Si le escuchamos, nos encontraremos con Dios, porque hemos oído su Palabra.

    En esta ocasión, da la impresión de que Dios está un poco enfadado, ya que habla a Job desde la tempestad, desde la tormenta, reprochándole su osadía de querer que El le dé explicaciones, con una actitud exigente, a muchas de sus dudas y preguntas que se le presentan a lo largo de su vida. Job está en un momento de confusión ante tanto sufrimiento injusto en su vida, pero Dios, no da respuestas a las preguntas de Job, le expone una serie de cuestiones a las que el mismo Job debe dar respuestas.

    En varios momentos de nuestro vivir cotidiano nos vemos reflejados en este pasaje, ya que tampoco a nosotros nos resulta fácil aceptar el sufrimiento y las injusticias, buscamos razones, proclamamos nuestra inocencia y pedimos a Dios explicaciones en vez de confiar en El. El, a su vez, nos muestra a Jesucristo, muerto y resucitado, para mirarle, contemplarle y dejarnos iluminar y amar por Él.

    Dios para cada uno de nosotros tiene pensado un proyecto de amor. Acojámoslo con actitud sencilla y humilde, porque Él es el Todopoderoso, que no desea nada más que nuestro bien, sabiendo que es infinitamente misericordioso.

    Quién a vosotros os escucha a mí me escucha
    En este Evangelio como en la primera lectura de Job, se pone de manifiesto la soberbia y prepotencia del ser humano. Cuando el corazón no está convertido al Señor, se endurece no reconociendo que de Él procede todo y por El existe todo.

    Necesitamos ser pobres de espíritu y pedir al Señor que nos regale un corazón humilde, para admitir nuestro pecado y debilidad, siendo conscientes que sin Él, no somos nada ni podemos hacer nada provechoso.

    El Señor a través de este texto bíblico nos llama a la conversión. A veces miramos alrededor y vemos muchos males, “hay mucha gente mala” pensamos y decimos, sin darnos cuenta que si esas personas hubiesen tenido el conocimiento que tenemos del Señor, serían incluso mejores que nosotros, que nos escudamos en la maldad de los demás, para justificarnos ante Dios y los hombres y no hacer caso al Señor.

    Tenemos que seguir escuchando al Señor sin cansarnos; tenemos que preguntarnos y preguntar al Señor todos los días, qué nos quiere decir, a veces en la oración, otras veces a través de la Iglesia, del Papa. Siempre tenemos que estar muy atentos a lo que la Iglesia nos dice y pedir al Espíritu Santo para que nos ilumine a todos para caminar unidos.

    Todos los días tenemos que hacer el ejercicio de morir al hombre viejo con sus malas inclinaciones y buscar con generosidad la voluntad de Dios, para confiar en Él y vivir de su Palabra.


    LECTURA DEL DÍA
    Job 38, 1. 12-21; 40, 3-5
    El Señor le habló a Job desde el seno de la tormenta y le dijo:
    "¿Acaso alguna vez en tu vida
    le has dado órdenes a la mañana
    o le has señalado su lugar a la aurora,
    para que ciña a la tierra por los bordes
    y sacuda de ella a los malvados;
    para que ponga de relieve sus contornos
    y la tiña de colores como un vestido;
    para que prive a los malvados del amparo de las tinieblas
    y acabe con el poder del hombre criminal?

    ¿Has llegado hasta donde nace el mar
    o te has paseado por el fondo del océano?
    ¿Se te han franqueado las puertas de la muerte
    o has visto los portones del país de los muertos?
    ¿Has calculado la anchura de la tierra?
    Dímelo, si lo sabes.

    ¿Sabes en dónde vive la luz
    y en dónde habitan las tinieblas?
    ¿Podrías conducirlas a su morada
    o enseñarles el camino de su casa?
    Si lo sabes, es que para entonces tú ya habrías nacido
    y el número de tus años sería incontable''.

    Job le respondió al Señor:

    "He hablado a la ligera, ¿qué puedo responder?
    Me taparé la boca con la mano.
    He estado hablando y ya no insistiré más;
    ya no volveré a hablar".


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 10, 13-16
    En aquel tiempo, Jesús dijo: "¡Ay de ti, ciudad de Corozaín! ¡Ay de ti, ciudad de Betsaida! Porque si en las ciudades de Tiro y de Sidón se hubieran realizado los prodigios que se han hecho en ustedes, hace mucho tiempo que hubieran hecho penitencia, cubiertas de sayal y de ceniza. Por eso el día del juicio será menos severo para Tiro y Sidón que para ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que serás encumbrada hasta el cielo? No. Serás precipitada en el abismo".

    Luego, Jesús dijo a sus discípulos: "El que los escucha a ustedes, a mí me escucha; el que los rechaza a ustedes, a mí me rechaza y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado".


    Oración

    Eres grande Señor, eres soberano en toda la tierra, todas tus obras son justicia y verdad. Por eso, tengo la plena seguridad de que tus planes para mí son incomparablemente mejores que los que yo pudiese pedir, pensar o imaginar. Me abandono a Ti, haz de mi vida algo que te agrade y que te sirva para llevar más almas a tu dicha eterna.

    Acción

    Hoy presentaré a Dios, en oración, aquellos proyectos que me están dando vueltas en la cabeza y le diré de corazón: "Señor, tú eres sabio y sabes qué es lo mejor para mí, toma estos planes y prospéralos o enséñame a desistir de ellos".
    6 min
  • Evangelio Del Día Jueves 29 de Septiembre | Arcángeles Miguel Gabriel Rafael | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 29 DE SEPTIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Rojo
    XXVI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Apocalipsis 12, 7-12
    Salmo 137
    Evangelio Juan 1, 47-51

    “Veréis el cielo abierto”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Desde el momento en que el Señor se hizo carne, nada en nuestra vida le es ajeno. No hay nada que Él desdeñe; podemos compartir todo con Él, todo. Querido hermano, querida hermana, Dios se hizo carne para decirnos, decirte que te ama precisamente allí, que nos ama precisamente allí, en nuestras fragilidades, en tus fragilidades; precisamente allí donde nosotros más nos avergonzamos, donde más te avergüenzas. Es audaz: la decisión de Dios es audaz: se hizo carne precisamente allí, donde nosotros tantas veces nos avergonzamos; entra en nuestra vergüenza para hacerse hermano nuestro, para compartir el camino de la vida. (Ángelus, 3 enero 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Emilio García Álvarez O.P.)
    La revelación de los ángeles en la Escritura
    Hay dos días en el año litúrgico dedicados a los ángeles. Uno es éste, el 29 de septiembre, en que se celebra a los tres arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael; otro, el 2 de octubre, día de los ángeles custodios (o “ángeles de la guarda”). Son una representación de esa realidad misteriosa y grandiosa que llamamos la ‘corte celestial’: esa numerosa muchedumbre de seres que rodean el trono de Dios, según las descripciones que nos hacen algunos libros de la Biblia, no sólo los de mayor simbolismo (como el Apocalipsis), sino también otros de lenguaje más corriente, como los evangelios.

    Su existencia es por tanto una revelación de la Sagrada Escritura, a la vez que un reflejo también de otras culturas religiosas contemporáneas. Nos habla de estos ‘mensajeros’ (eso es lo que significa ‘ángel’), que aparecen de ordinario como intermediarios entre Dios y la humanidad. Sus cometidos principales se concretan en la glorificación de Dios, la comunicación de mensajes divinos a la humanidad y la colaboración con Dios en la realización de su proyecto de salvación del mundo.

    La fiesta de hoy recuerda a tres de estos seres celestiales de los que habla la Escritura: Miguel (“¿Quién como Dios?”), que aparece al frente de los demás ángeles en la lucha contra el mal (Ap 12, 7-8); Gabriel (“héroe de Dios”), que anuncia el nacimiento de Juan Bautista y el de Jesús (Lc 1, 19.26-27); y Rafael (“Dios cura”), que interviene en la historia ejemplar de Tobit (Tob 12, 15). Son tres personajes emblemáticos, al servicio de la providencia de Dios. ¿Hemos reflexionado alguna vez en el cuidado que Dios tiene de nosotros a través de estos servidores incondicionales de sus designios de amor? ¿Los hemos tenido en cuenta en nuestra vida de fe?

    Los ángeles en la misión de Jesús y en la obra de la salvación
    Jesús en el evangelio de hoy aparece hablando con Natanael, que será pronto uno de sus discípulos más cercanos. Pero sin duda este pasaje se ha escogido por lo que dice en su última frase: “Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”. Responde a la admiración que suscitó en Natanael comprobar que Jesús lo conocía a fondo. Les anuncia que verán cosas mayores que ésa: por ejemplo, el cielo abierto y a los ángeles.

    Ver a los ángeles no es algo que vea todo el mundo, ni siquiera todos los cristianos. Y sin embargo se han hecho visibles muchas veces en la Escritura y a lo largo de la historia de la Iglesia. Además, los evangelistas hablan de la cercanía de los ángeles a Jesús en algunos momentos de su misión terrena (Mt 4, 11; Lc 22, 43); están también a su disposición en el momento de la pasión (Mt 26, 53); le acompañarán el día de su venida definitiva (Mt 25, 31) y los enviará para reunir a los elegidos (Mt 24, 31).

    Por otra parte, se subraya su intervención en la vida terrena de los hombres: Ya hemos mencionado las dos anunciaciones (Lc 1, 19.26); comunican a los pastores el nacimiento del Mesías (Lc 2, 9ss); testifican la resurrección y la ascensión de Jesús (Mt 28, 5; Hch 1, 10); están al servicio de los que se salvan (Heb 1, 14); presentan a Dios las oraciones de los santos (Ap 8, 3); conducen el alma de los justos al paraíso (Lc 16, 22). A la liturgia incesante que celebran en el cielo (Ap 4, 8ss) se asocia cada día la Iglesia en su liturgia eucarística (Gloria, Prefacio, Sanctus). Y compartiremos con ellos la gloria del reino de Dios.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la profecía de Daniel
    Dn 7, 9-10. 13-14
    Yo, Daniel, tuve una visión nocturna:
    Vi que colocaban unos tronos
    y un anciano se sentó.
    Su vestido era blanco como la nieve,
    y sus cabellos, blancos como lana.
    Su trono, llamas de fuego,
    con ruedas encendidas.
    Un río de fuego brotaba delante de él.
    Miles y miles lo servían,
    millones y millones estaban a sus órdenes.
    Comenzó el juicio y se abrieron los libros.
    Yo seguí contemplando en mi visión nocturna
    y vi a alguien semejante a un hijo de hombre,
    que venía entre las nubes del cielo.
    Avanzó hacia el anciano de muchos siglos
    y fue introducido a su presencia.
    Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino.
    Y todos los pueblos y naciones
    de todas las lenguas lo servían.
    Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno,
    y su reino jamás será destruido.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Juan
    Jn 1, 47-51
    En aquel tiempo, cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: “Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez”. Natanael le preguntó: “¿De dónde me conoces?” Jesús le respondió: “Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera”. Respondió Natanael: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”. Jesús le contestó: “Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver”. Después añadió: “Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.


    Oración

    Señor, guárdame con tus ángeles para que mi pie no tropiece, sobre todo en la hora de la adversidad; que ellos cuiden que mi caminar sea siempre dirigido hacia ti y me protejan de los embates del maligno.

    Acción

    Hoy en día seré consciente de que en el cielo hay una realidad angélica que constantemente trabaja para que yo pueda permanecer en el camino de la luz. Y meditaré en todas las ocasiones en que estos ángeles de Dios me han ayudado a no tropezar.
    8 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 28 de Septiembre | Seguir A Jesús | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 28 DE SEPTIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXVI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Job 9, 1-12. 14-16
    Salmo 87
    Evangelio Lucas 9, 57-62

    “Tú vete a anunciar el Reino de Dios”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    La Iglesia para seguir a Jesús es itinerante, actúa con prontitud, deprisa y decidida. El valor de estas tres condiciones puestas por Jesús ―itinerancia, prontitud y decisión― no radica en una serie de “noes” a las cosas buenas e importantes de la vida. El acento, más bien, hay que ponerlo en el objetivo principal: ¡convertirse en discípulo de Cristo! Una elección libre y consciente, hecha por amor, para corresponder a la gracia inestimable de Dios, y no un modo de promoverse a sí mismo. (Ángelus, 30 junio 2019)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    ¿Quién le reclamará: qué estás haciendo?
    Conocemos la historia de Job. Hombre justo y temeroso de Dios que seguía sus caminos. Y le iba muy bien, poseía grandes posesiones, muchos criados, siete hijos y tres hijas. Satán pidió a Dios que le dejase a actuar a él, a ver si Job era tan bueno como aparecía, estando todo a su favor. Perdió tierras, perdió hijos, sufrió una dolorosa enfermedad. “Después de esto, abrió Job la boca y maldijo su día”. Job no entendía el mal que le había sobrevenido, porque había vivido en la bondad y la justicia y en la obediencia a Dios. Y sus principales amigos le pedían que se encarase con Dios para que le explicase cómo permitía tantos males a un hombre justo. La primera respuesta de Dios, que es la que vemos en la lectura de hoy, acudiendo a su gran poder. Dios es poderoso, y Job no acaba de entender todo su actuar y todo su poder. Job queda apaciguado, pide perdón a Dios si se ha excedido en sus quejas y sabemos que Dios vuelve a restituirle todos los bienes que había perdido.
    Con el Dios Padre presentado por Jesús, no podemos pensar nunca en un Dios que busca nuestro mal. Es un buen Padre que siempre busca nuestro bien. Pero en nuestra vida interviene nuestra libertad y la de los demás hombres. Libertad que nos puede llevar a aceptar a Dios y sus indicaciones o a rechazarle a él y al camino que nos muestra.

    Tú vete a anunciar el Reino de Dios
    En el evangelio de hoy vemos a tres aspirantes a seguir a Jesús, con sus matices y circunstancias personales. Jesús no se lo pone fácil. Les exige que le sigan a él radicalmente, el que “no tiene dónde reclinar la cabeza”, y que proclamen la buena noticia del Reinado de Dios. Todas las otras condiciones de sus posibles seguidores, las razones familiares o de otro tipo, caen por tierra. Jesús es consciente de que da mucho más de lo que le puedan ofrecer aquellos que le sigan. Les ofrece disfrutar de su amistad, disfrutar de todo un Dios Padre que, hagamos lo que hagamos, nos espera todas las tardes para estrecharnos en sus amorosos brazos… disfrutar de su luz que disipa nuestras tinieblas, regalarnos la vida de total felicidad después de nuestra muerte. Quien sigue de verdad a Jesús sale ganando.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Job
    Job 9, 1-12. 14-16
    Job tomó la palabra y les dijo a sus amigos:
    "Sé muy bien que el hombre
    no puede hacer triunfar su causa contra Dios.
    Si el hombre pretendiera entablar pleito con él,
    de mil cargos que Dios le hiciera, no podría rechazar ninguno.
    El corazón de Dios es sabio y su fuerza es inmensa.

    ¿Quién se le ha enfrentado y ha salido triunfante?
    En un instante descuaja las montañas
    y sacude los montes con su cólera;
    él hace retemblar toda la tierra
    y la estremece desde sus cimientos.
    Basta con que dé una orden y el sol se apaga;
    esconde cuando quiere a las estrellas;
    él solo desplegó los cielos
    y camina sobre la superficie del mar.
    El creó todas las constelaciones del cielo:
    la Osa, Orión, las Cabrillas y las que se ven en el sur;
    él hace prodigios incomprensibles, maravillas sin número.

    Cuando pasa junto a mí, no lo veo;
    cuando se aleja de mí, no lo siento.
    Si se apodera de algo, ¿quién se lo impedirá?
    ¿Quién podrá decirle: 'Qué estás haciendo?'

    Si Dios me llama a juicio,
    ¿cómo podría yo rebatir sus acciones?
    Aunque yo tuviera razón, no me quedaría otro remedio
    que implorar su misericordia.
    Si yo lo citara a juicio y él compareciera,
    no creo que atendiera a mis razones".


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 9, 57-62
    En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, alguien le dijo: "Te seguiré a donde quiera que vayas". Jesús le respondió: "Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza".

    A otro, Jesús le dijo: "Sígueme". Pero él le respondió: "Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre". Jesús le replicó: "Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve y anuncia el Reino de Dios".

    Otro le dijo: "Te seguiré, Señor; pero déjame primero despedirme de mi familia". Jesús le contestó: "El que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios".


    Oración

    Señor, no me abandones, no me dejes nunca de tu mano, pues hay muchas cosas de las que no encuentro sentido en mi vida; sin embargo, al verte en esa cruz escarnecido e inerte, comprendo que hay una razón superior que ahora no entiendo pero que sé que al ser permitida por ti es porque con seguridad me traerá algo buen.

    Acción

    Hoy buscaré todas las cosas que me molestan en mi vida, en mi familia, en mi sociedad y en el mundo y diré constantemente: "No comprendo, Señor, pero confío en ti.
    8 min
  • Evangelio Del Día Martes 27 de Septiembre | Tus Palabras Dicen Quién Eres | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 27 DE SEPTIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXVI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Job 3, 1-3. 11. 16. 12-15. 17. 20-23
    Salmo 87
    Evangelio Lucas 9, 51-56

    “Tomó la decisión de ir a Jerusalén”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Nosotros encontramos a Job en nuestro camino de catequesis sobre la vejez: lo encontramos como testigo de la fe que no acepta una “caricatura” de Dios, sino que grita su protesta frente al mal, para que Dios responda y revele su rostro. Y Dios al final responde, como siempre de forma sorprendente: muestra a Job su gloria pero sin aplastarlo, es más, con soberana ternura, como hace Dios, siempre, con ternura. Es necesario leer bien las páginas de este libro, sin prejuicios, sin clichés, para captar la fuerza del grito de Job. Nos hará bien ponernos en su escuela, para vencer la tentación del moralismo ante la exasperación y el abatimiento por el dolor de haberlo perdido todo. (Audiencia General, 18 mayo 2022)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Ana Belén Verísimo García OP)
    En tiempos de incertidumbre
    El libro Job nos presente un hombre justo e intachable que es sometido a duras pruebas por Satanás, con la autorización de Dios, con el fin de demostrar la fidelidad y autenticidad de su amor por Dios.

    En el momento más intenso de su sufrimiento, Job clama, diciendo que no entiende nada, no sabe ni siquiera quién es; se siente justo, pero duda incluso si de verdad ha sido justo, por todos los sufrimientos y hechos negativos que está viviendo, sin ninguna explicación.

    Todos nosotros podemos también experimentar esta misma incertidumbre ante situaciones difíciles en los cuales nos hacemos preguntas de fondo. Hay momentos en que nos podemos sentir desbordados y superados, sin conseguir ver soluciones o caminos posibles, sin tan siquiera comprender lo que está sucediendo.

    Tomó la decisión de ir a Jerusalén
    El Evangelio de Lucas nos narra a lo largo de este capítulo un largo y duro caminar, en el cual va preparando a los discípulos:
    "El que quiera venir en pos de mí niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame"
    "el que quiera salvar su vida la perderá; pero quien pierda la vida por mí, la salvará"

    Y también les permite contemplar cómo “mientras Él oraba, cambió el aspecto de su rostro y sus vestidos se volvieron de una blancura resplandeciente”.

    En este capítulo existe una concentración de enseñanzas y acontecimientos que buscan expresar la urgencia de comprender lo que va a pasar.

    La decisión de ir a Jerusalén está vinculada a una decisión mucho mayor y vital para Jesús: el proyecto de su Padre Dios. Y toda decisión implica asumir las consecuencias que se desprenden de ella.

    Es en este contexto en el cual se encuentra el texto de hoy. Impacta la resolución que tanto Santiago como Juan le presentan a Jesús: bajar fuego del cielo para acabar con quienes no les acogen, destruir a quienes piensan diferente, a quienes optan por no recibirles. Y una vez más, vemos cómo Jesús les regaña y sigue el camino hacia Jerusalén y buscan posada en otra aldea.

    Múltiples preguntas pueden abordar nuestro corazón. Desde qué acogida tienen las enseñanzas y vida del maestro, hasta cuál es mi actitud frente a la ausencia de acogida y del rechazo que puedo experimentar por vivir el discipulado.

    El P. Jaques Philippe lo expresa con sencillez y con un lenguaje muy accesible en nuestros días: “Si no entendemos la importancia del perdón y no lo integramos en nuestra convivencia con los demás, nunca alcanzaremos la libertad interior, permaneciendo prisioneros de nuestros rencores.”

    Jesús fue tan libre, que su vida expresa cómo seguir hasta las últimas consecuencias el proyecto de Dios. Tan libre fue Jesús que no buscó el mal de aquellos que no pensaban como Él ni les destruyó. No se trata de huir de la realidad, sino de asumir la capacidad de amar con sus consecuencias.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Job
    Job 3, 1-3. 11-17. 20-23
    Job abrió sus labios
    y maldijo el día de su nacimiento, diciendo:
    "¡Maldito el día en que nací,
    la noche en que se dijo: 'Ha sido concebido un varón'!
    ¿Por qué no morí en el seno de mi madre?
    ¿Por qué no perecí al salir de sus entrañas
    o no fui como un aborto que se entierra,
    una creatura que no llegó a ver la luz?
    ¿Por qué me recibió un regazo
    y unos pechos me amamantaron?

    Ahora dormiría tranquilo y descansaría en paz,
    con los reyes de la tierra, que se construyen mausoleos,
    o con los nobles, que amontonan oro y plata en sus palacios.
    Allí ya no perturban los malvados
    y forzosamente reposan los inquietos.

    ¿Para qué dieron la luz de la vida a un miserable,
    a aquel que la pasa en amargura;
    al que ansía la muerte, que no llega,
    y la busca como un tesoro escondido;
    al que se alegraría ante la tumba
    y gozaría al recibir la sepultura;
    al hombre que no encuentra su camino,
    porque Dios le ha cerrado las salidas?"


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 9, 51-56
    Cuando ya se acercaba el tiempo en que tenía que salir de este mundo, Jesús tomó la firme determinación de emprender el viaje a Jerusalén. Envió mensajeros por delante y ellos fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque supieron que iba a Jerusalén. Ante esta negativa, sus discípulos Santiago y Juan le dijeron: "Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que acabe con ellos?"

    Pero Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió. Después se fueron a otra aldea.


    Oración

    Señor, espero firmemente en la resurrección gloriosa para vivir contigo eternamente, por eso mismo, Jesús, te pido la gracia de sufrir pacientemente en la tribulación y poder decir, como san Pablo, me gozo en la tribulación, sabiendo que ella me lleva paso a paso a la esperanza de la eternidad.

    Acción

    Hoy daré gracias verbalmente a Dios por cualquier situación difícil que esté pasando, sabiendo que él interviene en todo para bien de los que le amamos.
    7 min
  • Evangelio Del Día Lunes 26 de Septiembre | Servicio Desinteresado | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 26 DE SEPTIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXVI Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    II Semana del Salterio
    Primera Lectura Job 1, 6-22
    Salmo 16
    Evangelio Lucas 9, 46-50

    “No se lo impidáis”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Quien busca a Dios lo encuentra allí, en los pequeños, en los necesitados, necesitados no solo de bienes, sino también de cuidados y de consuelo, como los enfermos, los humillados, los prisioneros, los inmigrantes, los presos. Allí está Él, en los pequeños. He aquí por qué Jesús se indigna: cada afrenta hecha a un pequeño, a un pobre, a un niño, a un indefenso, se le hace a Él. (Ángelus, 3 octubre 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy (D. José Vicente Vila Castellar, OP.)
    Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré a él
    En el comienzo del libro de Job nos lo presenta como un hombre justo y bueno, cumplidor de la Ley en toda su amplitud.

    Un día en que los ángeles se presentaban a Dios, entre ellos estaba Satanás, que venía de dar vueltas por la tierra y el Señor le inquiere si se había fijado en Job, ya que hay pocos en la tierra tan honrados como él. El diablo porfía a Dios a que, ya que Job ha sido protegido por Dios en todas sus cosas, si le aconteciera la fatalidad, seguro que maldeciría al Señor, y éste le responde “haz lo que quieras con sus cosas pero a él no lo toques”.

    El diablo arrojó sobre Job toda serie de males a sus posesiones, robándole sus ganados de bueyes y camellos, un rayo arrolló y quemó a sus ovejas y pastores, e incluso un huracán derribó la casa donde se encontraban los hijos e hijas de Job matándolos.

    Ante las desgracias acaecidas Job no se sumió en la desesperación, sí que lo invadió la tristeza, pero aceptó su desgracia sin renegar de la misericordia de Dios, sino al contrario, aceptó lo que le acontecía bendiciendo a Dios: “El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó; bendito sea el nombre del Señor”.

    La aceptación del devenir de la vida cuando nos ruedan mal las cosas, hace que nos empeñemos, en muchas ocasiones, en buscar responsables en los otros, siendo incapaces de aceptar que, en algunos casos, la causa está en nosotros mismos, y ante las desgracias importantes, las achacamos a Dios porque ha sido capaz de permitir que ocurriera, aunque en ocasiones el desenlace era inevitable; y nos hundimos en la desesperación y el desánimo.

    La actitud que nos presenta Job es la contraria, asume su situación e intenta por todos los medios salir de ella, confiando totalmente en Dios, dirigiéndose a Él como nos refiere el salmo 16: “Yo te invoco porque Tú me respondes, Dios mío, inclina tu oído y escucha mis palabras”.

    Job tiene muy claro que si salió desnudo del vientre de su madre, cuando llegue el momento, desnudo volverá a él, o sea, que nada de lo bueno o de lo malo que ha tenido, le impedirá alabar por siempre al Señor

    El que no está contra vosotros, está a favor vuestro
    Lucas finaliza el capítulo 9 de su evangelio, presentándonos una situación tremendamente humana; los apóstoles discutiendo quien era el más importante entre ellos.

    ¡En cuantas ocasiones queremos ser más que los demás! Los más altos, los más guapos, los más inteligentes, los más buenos, en fin, los mejores en todo. Nuestro afán de protagonismo no tiene límite, estar por encima de todo el mundo, y no queremos asumir que lo más importante en la vida es vivirla con naturalidad, aceptando nuestras carencias e intentando superarlas, y poniendo nuestras virtudes al servicio de los demás.

    La actitud de Jesús ante esta situación es decisiva, pone a un niño en medio de ellos y les invita a ser sencillos y humildes como el niño, pues así el más pequeño será el más importante, ya que el ejemplo que les pone no admite discusión: “el que acoge a este niño en mi nombre, me acoge a mí, y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado”.

    Olvidemos personalismos y orgullo mal entendido y asumamos la humildad como parte esencial de nuestra vida; olvidemos el querer ser el “ombligo del mundo”, es decir, el centro del universo, y no creamos que somos los escogidos y aceptemos que los otros tengan tanto o más méritos que nosotros mismos.

    La respuesta de Jesús a Juan cuando intentaban impedir que alguien echara demonios en su nombre, porque “no era de los nuestros”, es inflexible: el que no está contra vosotros, está en favor vuestro. Dejemos, pues, de ampararnos en “los nuestros” y abramos nuestro corazón a todos, pues como dice la escritura, Dios envía la lluvia a malos y buenos, y el sol brilla para todos.

    ¿Vamos a ser nosotros más que Dios?
    ¿Soy capaz de aceptar mi situación cuando me vienen mal dadas?
    ¿Busco responsabilidades fuera de mí o asumo mi propia responsabilidad?
    ¿Consideramos que en “los nuestros” está la auténtica verdad?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de Job
    Job 1, 6-22
    Un día fueron los ángeles a presentarse ante el Señor y entre ellos llegó también Satanás. El Señor le preguntó: “¿De dónde vienes?” El respondió: “De dar una vuelta por la tierra”.
    El Señor le dijo: “¿Te fijaste en mi siervo Job? No hay nadie como él en la tierra; es un hombre íntegro y recto, que teme a Dios y se aparta del mal”.
    Satanás le respondió: “¿Y crees tú que su temor a Dios es desinteresado? ¿Acaso no has construido tú mismo una cerca protectora alrededor de él, de su familia y de todos sus bienes? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus rebaños se han multiplicado por todo el país. Pero hazle sentir un poco el peso de tu mano, daña sus posesiones y verás cómo te maldice en tu propia cara”. El Señor le dijo: “Haz lo que quieras con sus cosas, pero a él no lo toques”. Y Satanás se retiró de la presencia del Señor.
    Un día en que los hijos e hijas de Job estaban comiendo en casa del hermano mayor, llegó un mensajero a la casa de Job y le dijo: “Tus bueyes estaban arando y tus burras pastando en el mismo lugar, cuando cayeron sobre ellos unos bandidos, apuñalaron a los criados y se llevaron el ganado. Sólo yo pude escapar para contártelo”.
    No había acabado de hablar, cuando llegó otro criado y le dijo: “Cayó un rayo y quemó y consumió tus ovejas y a tus pastores. Sólo yo pude escapar para contártelo”.
    No había acabado de hablar, cuando llegó otro y le dijo: “Una banda de sabeos, divididos en tres grupos, se lanzaron sobre los camellos y se los llevaron y apuñalaron a los criados. Sólo yo pude escapar para contártelo”.
    No había acabado de hablar, cuando llegó otro y le dijo: “Estaban tus hijos e hijas comiendo en casa de su hermano mayor, cuando un fuerte viento vino del desierto y embistió por los cuatro costados la casa, que se derrumbó y los mató. Sólo yo pude escapar para contártelo”.
    Entonces Job se levantó y rasgó sus vestiduras. Luego se rapó la cabeza, se postró por tierra en oración y dijo:
    “Desnudo salí del vientre de mi madre
    y desnudo volveré allá.
    El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó;
    esa fue su voluntad:
    ¡Bendito sea el nombre del Señor!”
    A pesar de todo lo que le sucedió, Job no pecó ni profirió ninguna insolencia contra Dios.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 9, 46-50
    Un día, surgió entre los discípulos una discusión sobre quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta Jesús de lo que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a sí y les dijo: “El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. En realidad, el más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande”.
    Entonces, Juan le dijo: “Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros”. Pero Jesús respondió: “No se lo prohíban, pues el que no está contra ustedes, está en favor de ustedes”.


    Oración

    Señor Dios y Padre de bondad que nunca desoyes las oraciones de tus hijos y nos muestras tu amor incondicional a lo largo de nuestra vida, ayúdanos a renovar nuestra confianza en ti y vivir en la fidelidad a tu Palabra, para conservarnos en tu amor y tu alabanza.

    Acción
    Haré unos minutos de oración en medio de las dificultades de mi vida, para decirle a Dios que, en medio de la oscuridad, su luz siempre ilumina mi vida.
    7 min
  • Evangelio Del Día Sábado 24 de Septiembre | Al Hijo Del Hombre Lo Van A Entregar| Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 24 DE SEPTIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Eclesiastés 11, 9-12, 8
    Salmo 89
    Evangelio Lucas 9, 43-45

    “No entendían este lenguaje”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Cada uno de nosotros, explicó, «puede tal vez pensar: ¿a mí qué me sucederá? ¿Cómo será mi cruz? No lo sabemos, pero estará y debemos pedir la gracia de no huir de la cruz cuando llegue. Cierto, nos da miedo, pero el seguimiento de Jesús acaba precisamente allí. Me vienen a la mente las palabras de Jesús a Pedro en aquella coronación pontificia: «¿Me amas? Apacienta.... ¿Me amas? Apacienta... ¿Me amas? Apacienta» ... Y «las últimas palabras eran las mismas: te llevarán allí donde tú no quieres ir. Era el anuncio de la cruz». (Homilía Santa Marta, 28 septiembre 2013)

    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Mitxel Gutiérrez Sánchez O.P.)
    Hoy, veneramos a María, como Virgen de la Merced. Esta advocación nos recuerda y nos invita a liberarnos y a liberar a las personas de toda clase de esclavitad que tienen y tenemos, devolverles su dignidad. Pidamos a María que nos ayude a comprender, acoger, y ayudar a las personas a salir de ellas pues les hacen vivir sin dignidad.

    Vivir con dignidad cada edad y sin vanidad
    Precisamente estos versículos del libro del Eclesiastés nos están invitando a liberarnos de todo aquello que puede impedir el vivir con libertad y dignidad cada etapa de nuestra vida.

    La vida nos la ha dado Dios para que la vayamos viviendo con gratuidad y con sentido, no para destruirla. La vamos madurando viviendo con sentido las distintas etapas por las que pasamos: adolescencia, juventud, madurez, ancianidad. Cada etapa tiene su problemática, sus dificultades, sus alegrías y sus dificultades. En cada etapa tenemos que estar atento a lo nace de nuestro corazón, pues puede ser contradictorio, de ahí que diga:” déjate llevar del corazón” y “rechaza las penas del corazón”· Con cada etapa vamos madurando, adquiriendo experiencia e intentando dar sentido a nuestra vida.

    Para cada momento de nuestra existencia da unos consejos que es necesario que tengamos en cuenta, aceptar todo lo bueno que tiene y disfrutarlo. También aceptar las dificultades, las debilidades y afrontarlas. Para afrontarlas contamos con nuestro esfuerzo, con la ayuda de los demás y con la ayuda del Creador de la vida. De ahí que no hemos de ser vanidosos, pues siempre en cualquier etapa, es Dios el que nos acompaña y nos ayudapara evitar la vanidad.

    Admiración, signo de contradicción
    San Lucas en el camino de Galilea a Jerusalén va instruyendo a sus discípulos de cómo tienen que continuar su obra. Pero, a pesar de ver cómo provoca admiración su actuación y sus palabras, a Él no le está siendo fácil y de nuevo les recuerda cómo va a terminar su vida: entregando la vida, pero resucitando. Lógica la reacción de sus discípulos, de no entender o de no querer entender.

    Les resultaba raro que tal como aparentemente la gente le escuchaba, le solicitaba ayuda, le seguía, incluso lo aclamaba, pudiese ser verdad el anuncio de la realidad de la entrega de su vida, pues no sólo iban a matarlo, sino que lo decía cómo que era algo normal para Él. Esa normalidad, tal como lo expresaba, se ve que era consciente de que su vida la entregaba libremente para hacer realidad el proyecto que Él había intentado hacer realidad y del que les había hablado de muchas maneras.

    No entendían el lenguaje y tenían miedo en preguntarle. El porqué de ese miedo, ciertamente llama la atención- ¿Será porque ven una contradicción ente la admiración y su muerte? ¿Será porqué pensarían que a ellos, por ser sus seguidores, terminarán igual? Estás preguntas nos sitúan en nuestra realidad existencial y vemos que ocurre lo mismo. Jesús y su proyecto y realización en su vida, es admirado y valorado por muchas personas, pero las personas tienen miedo de seguirle para hacer realidad ese proyecto. ¿Por qué será? Reflexionemos y pidamos ayuda para no desanimarnos en continuar con ese proyecto de amor a la humanidad realizado por Jesús y anunciarlo con nuestra palabra y con nuestro testimonio.


    LECTURA DEL DÍA
    Eclesiastés (Cohélet) 11, 9–12, 8
    Alégrate, joven, durante tu juventud,
    disfruta de corazón tus años jóvenes.
    Sigue el camino que te indique el corazón
    y lo que deleita a tus ojos.
    Pero no olvides que de todo ello Dios te pedirá cuentas.
    Aleja de tu corazón la tristeza
    y de tu cuerpo el sufrimiento;
    pero recuerda que los placeres de la juventud
    son cosas que se acaban.
    Acuérdate de tu Creador en tus años jóvenes,
    antes de que vengan los días amargos
    y se te echen encima los años en que dirás:
    “No hallo gusto en nada”.
    Antes de que se nuble la luz del sol,
    la luna y las estrellas,
    y retornen las nubes tras la lluvia.
    Cuando tiemblen los guardias de la casa
    y se dobleguen losd valientes.
    Cuando las que muelen sean pocas y dejen de trabajar
    y las que miran por las ventanas se queden ciegas.
    Cuando las puertas de la calle se cierren
    y se apague el ruido del molino.
    Cuando enmudezca el canto de las aves
    y cesen todas las canciones.
    Cuando den miedo las alturas
    y los peligros del camino.
    Cuando florezca el almendro
    y se arrastre la langosta
    y no dé gusto la alcaparra,
    porque el hombre se va a su eterna morada
    y circulan por la calle los dolientes.
    Antes de que se rompa el cordón de plata,
    antes de que se quiebre la lámpara de oro,
    antes de que se haga añicos el cántaro junto a la fuente,
    antes de que se caiga la polea dentro del pozo,
    antes de que el polvo vuelva a la tierra, a lo que era,
    y el espíritu vuelva a Dios, que es quien lo ha dado.
    Todas las cosas, absolutamente todas,
    dice Cohélet, son vana ilusión.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 9, 43-45
    En aquel tiempo, como todos comentaban, admirados, los prodigios que Jesús hacía, éste dijo a sus discípulos: “Presten mucha atención a lo que les voy a decir: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres”.
    Pero ellos no entendieron estas palabras, pues un velo les ocultaba su sentido y se las volvía incomprensibles. Y tenían miedo de preguntarle acerca de este asunto.
    8 min
  • Evangelio Del Día Viernes 23 de Septiembre | Quien Dices Que Soy Yo | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 23 DE SEPTIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Eclesiastés 3, 1-11
    Salmo 143
    Evangelio Lucas 9, 18-22

    “¿Quién decís que soy yo?”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Las grandes decisiones en la misión de Jesús están siempre precedidas de la oración, pero no de una oración, así, en passant, sino de la oración intensa y prolongada. Siempre en esos momentos hay una oración. Esta prueba de fe parece una meta, pero en cambio es un punto de partida renovado para los discípulos, porque, a partir de entonces, es como si Jesús subiera un tono en su misión, hablándoles abiertamente de su pasión, muerte y resurrección. En esta perspectiva, que despierta instintivamente la repulsión, tanto en los discípulos como en nosotros que leemos el Evangelio, la oración es la única fuente de luz y fuerza. Es necesario rezar más intensamente, cada vez que el camino se empina. (Audiencia General, 2 junio 2021)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Sor Inmaculada de la Cruz, OP)
    Todo tiene su tiempo y su momento
    Qohélet, el autor del libro del Eclesiastés, está muy impresionado por el misterio del tiempo, pero nos da la sensación de que lo interpreta de modo fatalista, haga lo que haga, cada cosa sucederá a su tiempo y no puedo hacer nada para cambiarlo. La pregunta surge misteriosa e inquietante a la vez, ¿cómo puedo conocer el tiempo oportuno? La respuesta sólo la tenemos en Dios, que es quien da sentido a la existencia y a todo lo que nos sucede.

    El hombre moderno parece decirse “Hay que tomar la vida como viene”, pero esto nos hace vivir resignados, algo a lo que el hombre continuamente se opone. Dios ha sembrado en el fondo de nuestra alma el deseo de eternidad, y eso nos urge a encontrar sentido a cada momento y circunstancia de nuestra vida. Necesitamos saber que nuestras acciones, tendrán resonancia en la vida eterna y que no quedarán limitadas por este tiempo presenta.

    La respuesta sólo la podemos encontrar en la gracia, la misericordia y el amor de Dios. Ellos son los que nos hacen salir del fatalismo de vivir esta vida de tejas para abajo y fijar nuestros ojos en Jesús, el que inicia y completa nuestra fe, el que nos hace vivir apasionadamente cada tiempo y momento de nuestra existencia.

    Jesús estaba orando a solas
    Nuevamente el Evangelio nos presenta la pregunta ¿Quién es este? Todos, desde el rey Herodes hasta los discípulos, se preguntaban acerca de quién era este hombre, que era diferente, que enseñaba con autoridad, del que salía un poder que curaba a todos, que oraba al Padre de una manera tan especial y distinta. Pero hoy es el mismo Jesús quien nos hace la pregunta en primera persona: Y tú, ¿quién dices que soy yo?

    No podemos escondernos detrás de lo que dicen los demás, o de lo que hemos aprendido en los libros. Jesús nos pide una respuesta personal. Y esta respuesta, hermanos, no la podemos dar si no es desde la oración, desde la intimidad personal con Él, desde una vida imbuida y rodeada por la oración, llena de Dios. Porque es en la oración donde podemos conocer de verdad la personalidad del Señor, y sólo desde la oración podemos entender sus palabras “es necesario que el Hijo del hombre sufra”. Porque sin la oración, podemos entender y hacernos la idea de un Mesías sin cruz, sin sufrimiento, donde todo sea risa y alegría fácil. Pero no, Jesús nos pone ante la realidad, “es necesario”, la cruz es el camino de la resurrección y esto sólo lo podemos asimilar en la oración, en la intimidad de una relación amorosa con Jesucristo.

    Durante el día de hoy pregúntate: ¿cómo vivo el momento presente? ¿Trato de vivir desde la gracia, la misericordia y el amor, o por el contrario, vivo mi vida desde una óptica fatalista y resignada?

    ¿Quién es el Mesías Jesús para mí? ¿Huyo de la cruz y el sufrimiento, o lo integro como camino necesario para llegar a la resurrección que me ha prometido el Señor?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Eclesiastés
    Eclesiastés (Cohélet) 3, 1-11
    Hay un tiempo para cada cosa
    y todo lo que hacemos bajo el sol tiene su tiempo.
    Hay un tiempo para nacer y otro para morir;
    uno para plantar y otro para arrancar lo plantado.
    Hay un tiempo para matar y otro para curar;
    uno para destruir y otro para edificar.
    Hay un tiempo para llorar y otro para reír;
    uno para gemir y otro para bailar.
    Hay un tiempo para lanzar piedras y otro para recogerlas;
    uno para abrazarse y otro para separarse.
    Hay un tiempo para ganar y otro para perder;
    uno para retener y otro para desechar.
    Hay un tiempo para rasgar y otro para coser;
    uno para callar y otro para hablar.
    Hay un tiempo para amar y otro para odiar;
    uno para hacer la guerra y otro para hacer la paz.
    ¿Qué provecho saca el que se afana en su trabajo? He observado todas las tareas que Dios ha encomendado a los hombres para que en ellas se ocupen.
    Todo lo ha hecho Dios a su debido tiempo y le ha dado el mundo al hombre para que reflexione sobre él; pero el hombre no puede abarcar las obras de Dios desde el principio hasta el fin.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 9, 18-22
    Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario para orar, les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?” Ellos contestaron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los antiguos profetas, que ha resucitado”.
    Él les dijo: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Respondió Pedro: “El Mesías de Dios”. Entonces Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie.
    Después les dijo: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”.


    Oración

    Jesús, anhelo llegar eternamente a tu presencia, yo también muero porque no muero, pero tengo total convicción de que aquí me tienes porque puedo servirte en algo, y eso me da una dicha inmensa; úsame como mejor te parezca, Señor, y luego, cuando lo juzgues conveniente, llévame contigo a gozar de la bienaventuranza eterna; llévame a tus pies, para vivir abrazado a ti por toda la eternidad.

    Acción

    Hoy pensaré en qué cosas tendría pendientes de hacer si hoy muriera y tomaré cartas en el asunto, pues nadie sabe ni el día ni la hora.
    8 min
  • Evangelio Del Día Jueves 22 de Septiembre | Quieres Encontrarte Con El | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 22 DE SEPTIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Eclesiastés 1, 2-11
    Salmo 89
    Evangelio Lucas 9, 7-9

    “Y tenía ganas de verlo”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    «Todo es vanidad», todo es vanidad: el estribillo que va y viene; todo es vanidad, todo es “niebla”, todo es “humo”, todo está “vacío”. Sorprende encontrar estas expresiones, que cuestionan el sentido de la existencia, dentro de la Sagrada Escritura. En realidad, la oscilación continua de Cohélet entre el sentido y el sinsentido es la representación irónica de un conocimiento de la vida que se desprende de la pasión por la justicia, de la que el juicio de Dios es garante. Y la conclusión del Libro indica el camino para salir de la prueba: «Teme a Dios y guarda sus mandamientos, que eso es ser hombre cabal» (12,13). Este es el consejo para resolver este problema. (Audiencia General, 25 mayo 2022).


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.)
    ¿Qué saca el hombre de todos los afanes con que se afana bajo el sol?
    Nos recuerda la oración colecta del Domingo XXV del tiempo ordinario, que la plenitud de la ley la ha establecido Dios en el amor a él y al prójimo. Por lo tanto, todo cobra sentido desde el amor que tiene que llenarlo todo. No hay mandamiento mayor que éstos y la vida misma se queda vacía si no está asentada en el amor. Amar a todos y amarlo todo. Porque Dios es amor y en todo se manifiesta.

    Situados, por tanto, en esa perspectiva y partiendo de dicha experiencia, podemos entender la posición del autor del libro del Eclesiastés: Todo es vanidad. Inmediatamente plantea la pregunta “¿qué saca el hombre de todos los afanes con que se afana bajo el sol?” Un cierto fatalismo pareciera desprenderse de la reflexión de Qohélet. ¿Para qué sirve el esfuerzo humano?

    Partiendo del reconocimiento de los dones personales, recibidos por cada uno del mismo Dios, contando con la cercanía de Dios, que no abandona la obra de sus manos y la enseñanza de Jesús, que ilumina la andadura y el quehacer, podemos afirmar que es positivo el esfuerzo humano. También que es necesario, porque estamos implicados en el proceso de crecimiento, en todos los órdenes. En educación se reconoce que el alumno es el primer responsable de su formación, y el esfuerzo, nos guste o no, es necesario para integrar y procesar la información que se recibe. Pues bien, en el plano de la fe pasa exactamente igual. Nos lo dice el mismo Jesús: “Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí”, por lo tanto, la responsabilidad en la vida de fe, es necesaria, porque a través de ella se da la respuesta oportuna a la invitación que Dios nos hace. Ciertamente en esa labor no estamos solos, pues ha derramado su Espíritu que nos guiará al conocimiento de la verdad plena.

    Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación
    Una y otra vez, repetiremos, respondiendo al salmista: Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación. Orando desde la experiencia de la actuación de Dios en favor de todo lo creado. Una oración sencilla, consciente de la pequeñez y de la transitoriedad de la propia existencia. Vamos de camino, sin echar raíces en ninguna parte, confiando en el Señor, conociendo que todo permanece en la existencia si es sostenido por el Creador. Y nos sostiene por el inmenso amor que tiene hacia todo lo creado, pero muy particularmente al ser humano, al que ha creado a su imagen. Es una invitación a la sensatez. Cuando perdemos de vista qué somos y a qué estamos llamados a ser, se produce tal distorsión en lo más profundo de sí mismo, que todo se torna vaciedad y sin sentido. Le pedimos a Dios que nos enseñe a considerar qué somos, para que, en consecuencia, tengamos un corazón sensato.

    Y tenía ganas de verlo
    La simple curiosidad, en la que la vida no queda comprometida, sirve para muy poco. Comparemos estas dos figuras: el tetrarca Herodes y Zaqueo. Los dos están situados, tienen su mundo. Pareciera que a los dos les mueve la curiosidad. Zaqueo solo quería ver cómo era Jesús y él comparte sentado a la mesa, y con sólo ese gesto, la curiosidad se trueca en justicia y compromiso. Herodes, por el contrario, “tenía ganas de verlo”, por lo que oía decir. Oye hablar de él y lo que la gente dice: Juan ha resucitado de entre los muertos; otros que había aparecido Elías; otros, que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. Siempre se mueven sobre imágenes conocidas, incapaces de reconocer la novedad que se les está presentando.

    Herodes tiene una certeza: a Juan lo mandé decapitar yo, está convencido de que no es él. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas? Las ganas de verlo están en relación con la salida de dudas. Lo que importa es saber quién es, nada más.

    En nuestra andadura cristiana es preciso tener claro lo que Jesús enseña y las obras que realiza. Porque en una y otras se está revelando quién es. Si lo que dice no se acepta fácilmente, no se cree, él mismo dirá: al menos creed las obras.

    El criterio de discernimiento que él nos ofrece, válido entonces y válido ahora, nos coloca a todos en la necesidad de clarificar los motivos de la búsqueda o del interés por conocerle. Es conveniente clarificar si se trata de una mirada superficial, que no compromete, y que tampoco producirá cambio de vida, o, por el contrario, el deseo que nos mueve para verle, incluye y da preferencia a ser mirados por él, para que su fuerza renovadora, suscite los cambios, infunda la fuerza para llevarlos a cabo y nada antepongamos a él.

    Y esta búsqueda y mantenimiento en ella, exige el esfuerzo de la constancia, perseverar y dejar que el deseo se haga irrenunciable, porque entonces sí que habrá disposición para acoger su Persona y seguir sus enseñanzas, imitando su vida.
    ¿Cómo resuena en mí su Palabra?
    ¿Estoy dispuesto a dejar que cambie mi vida?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro del Eclesiastés
    Eclesiastés (Cohélet) 1, 2-11
    Todas las cosas, absolutamente todas,
    son vana ilusión.
    ¿Qué provecho saca el hombre
    de todos sus trabajos en la tierra?
    Pasa una generación y viene otra,
    pero la tierra permanece siempre.
    El sol sale y se pone;
    corre y llega a su lugar,
    de dónde vuelve a salir.
    Sopla el viento hacia el sur y gira luego hacia el norte,
    y dando vueltas y más vueltas, vuelve siempre a girar.
    Todos los ríos van al mar, pero el mar nunca se llena;
    regresan al punto de donde vinieron
    y de nuevo vuelven a correr.
    Todo es difícil de entender: no deja el hombre de cavilar,
    no se cansan los ojos de ver ni los oídos de oír.
    Lo que antes existió, eso volverá a existir.
    Lo que antes se hizo, eso se volverá a hacer.
    No hay nada nuevo bajo el sol.
    Si de alguna cosa dicen: “Mira, esto sí es nuevo”,
    aun esa cosa existió ya en los siglos anteriores a nosotros.
    Nadie se acuerda de los antiguos
    y lo mismo pasará con los que vengan:
    no se acordarán de ellos sus sucesores.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 9, 7-9
    En aquel tiempo, el rey Herodes se enteró de todos los prodigios que Jesús hacía y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado; otros, que había regresado Elías, y otros, que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.
    Pero Herodes decía: “A Juan yo lo mandé decapitar. ¿Quién será, pues, éste del que oigo semejantes cosas?” Y tenía curiosidad de ver a Jesús.


    Oración

    Señor, yo sé que mi vida sólo tiene sentido en ti, pues todo este camino en la tierra es simplemente vano. Te pido tu gracia para que mi paso por la tierra deje una huella que lleve hacia ti.

    Acción

    Hoy revisaré qué cosas de mi día son verdaderamente vanas y sin sentido y las cambiaré por cosas de verdadero valor.
    7 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 21 de Septiembre | Jesús Nos Dice Sígueme | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 21 DE SEPTIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Rojo
    XXV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Efesios 4, 1-7 . 11-13
    Salmo 18
    Evangelio Mateo 9, 9-13

    “Sígueme”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    El misterio de la Iglesia es el misterio del cuerpo de Cristo: “Una sola fe, un solo bautismo”, “un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos”, obra “por medio de todos y está presente en todos”: esta es la unidad que Jesús pidió al Padre para nosotros y que nosotros debemos ayudar a construir, esta unidad, con el vínculo de la paz. Y el vínculo de la paz crece con la humildad, con la dulzura, soportándose unos a otros, y con la magnanimidad. (Homilía Santa Marta, 21 octubre 2016)


    Reflexión del Evangelio de hoy (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Sígueme
    Apoyados en las dos lecturas de hoy, podemos ver lo que es común a todo cristiano y lo que es solo de San Mateo, cuya fiesta celebramos hoy. Todos nosotros hemos recibido la misma llamada a seguir a Cristo, y, como nos indica san Pablo, todos hemos de “andar como pide la vocación a la que habéis sido convocados”. Todos hemos de vivir ciertas actitudes: “sed siempre humildes y amables, sed comprensivos; sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz”. Todos tenemos un solo Señor, una sola fe, una sola esperanza, un solo Dios que es nuestro Padre.

    Pero cada cristiano ha de vivir el camino de Jesús desde sus notas particulares: cada uno hemos recibido la gracia de manera distinta, según la medida del don de Cristo. Cada uno, dentro de la unidad de la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo, hemos de desempeñar un ministerio distinto: “unos, pastores, otros, profetas, otros, evangelistas, otros, pastores y doctores… San Mateo fue llamado como todos nosotros por Cristo a seguirle: “Sígueme”. Pero como apóstol, de los 12 que acompañaron a Jesús en su vida terrena, y con la misión de extender su evangelio el resto de sus días.

    Vemos cómo Jesús cambió la vida de Mateo. De vivir como recaudador de impuestos a vivir en la senda de Jesús.

    El evangelio de hoy resalta una nota de Jesús que debemos vivir todos sus seguidores: el acercamiento a los pecadores con la intención de presentarles a Jesús y su evangelio. “Andad, aprended lo que significa misericordia quiero y no sacrificios, que no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores”.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
    Ef 4, 1-7. 11-13
    Hermanos: Yo, Pablo, prisionero por la causa del Señor, los exhorto a que lleven una vida digna del llamamiento que han recibido. Sean siempre humildes y amables; sean comprensivos y sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el espíritu con el vínculo de la paz.
    Porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu, como es también sólo una la esperanza del llamamiento que ustedes han recibido. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos.
    Cada uno de nosotros ha recibido la gracia en la medida en que Cristo se la ha dado. Él fue quien concedió a unos ser apóstoles; a otros, ser profetas; a otros, ser evangelizadores; a otros, ser pastores y maestros. Y esto, para capacitar a los fieles, a fin de que, desempeñando debidamente su tarea, construyan el cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a estar unidos en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios y lleguemos a ser hombres perfectos, que alcancemos en todas sus dimensiones la plenitud de Cristo.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Mateo
    Mt 9, 9-13
    En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió.
    Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos pu¬bli¬canos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?” Jesús los oyó y les dijo: “No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.


    Oración

    Señor, te doy gracias por la realidad en la que me encuentro, ya que tu gracia me injerta en la Iglesia, tu cuerpo místico, para desarrollar una misión importantísima: de llegar y hacer llegar a los demás a la plenitud de Cristo, varón perfecto y santo.

    Acción

    Hoy revisaré si estoy cumpliendo con mi tarea en la construcción del cuerpo de Cristo en mi familia o comunidad.
    7 min
  • Evangelio Del Día Martes 20 de Septiembre | Amor A Maria | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 20 DE SEPTIEMBRE DE 2022
    Ciclo C - Año II - Color Verde
    XXV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo II
    I Semana del Salterio
    Primera Lectura Proverbios 21, 1-6. 10-13
    Salmo 118
    Evangelio Lucas 8, 19-21

    “Escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    ¡Necesitamos escucharlo! Es de hecho una cuestión de vida, como recuerda la fuerte expresión que no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. La vida que nos da la Palabra de Dios. ¿Cómo podremos afrontar nuestra peregrinación terrena, con sus cansancios y sus pruebas, sin ser regularmente nutridos e iluminados por la Palabra de Dios? La Palabra de Dios hace un camino dentro de nosotros. La escuchamos con los oídos y pasa al corazón; no permanece en los oídos, debe ir al corazón; y del corazón pasa a las manos, a las buenas obras. Este es el recorrido que hace la Palabra de Dios: de los oídos al corazón y a las manos. (Audiencia General, 31 enero 2018).


    Reflexión del Evangelio de hoy (Hna. Virgilia León Garrido O.P.)
    Es Dios quien conoce el corazón humano
    El libro de los Proverbios está constituido por una amplia colección de máximas y sentencias, en las que se ha ido sedimentando la sabiduría de todas las generaciones de Israel. Hoy podemos decir que se nos presenta una manera clara de comprobar si nuestra vida de fe y de seguidores de Jesús tiene correspondencia con la vida diaria y cotidiana, con nuestras decisiones más pequeñas, ver que ética y moral impregna nuestro vivir.

    Al terminar la lectura me quiero quedar con el último versículo escuchado: “Quien cierra su oído al clamor del necesitado no será escuchado cuando él grite”. Volví a releer la lectura y siento que toda ella me va llevando al contenido de esta sentencia.

    Dios, nos dice el texto que sostiene y puede guiar el corazón humano. Si Dios puede hacer esto con alguien poderoso: un rey; seguro que lo hará con cualquier hombre o mujer que se lo pida, con tal que el ser humano se deje guiar. Dios no necesita violentarnos. “El corazón, (El tuyo, el mío, el nuestro…) es una acequia en manos de Dios, la dirige adonde quiere. Al hombre le parece siempre recto su camino, pero es Dios quien pesa los corazones”.

    A esta realidad se nos invita, a dejarnos moldear como la arcilla en las manos del alfarero, a estar atentos a lo que pasa a nuestro alrededor, a acoger este mensaje con humildad, a “mirar, a ver”, y nos daremos cuenta que sin ser verdaderamente malvados, la cantidad de veces que nuestro seguimiento del evangelio es deficitario y nos descubrimos como cerradores de oídos y ojos ante el clamor de tantas necesidades de nuestro mundo.

    No nos desanimemos, Dios conoce el deseo profundo de nuestro ser y esperemos que Él sostenga y nos siga enseñando como implicarnos en la construcción de su Reino. Y mientras hacemos camino, que Él sí, escuche nuestro grito. Que no suelte nuestra mano.

    ¡Mi madre y mis hermanos!, son estos…
    ¿A qué venían sus familiares? Lucas no nos lo dice. A diferencia de Mc (3, 20-21. 31) que sí nos muestra la interpretación de esta escena, dice: “asustados por lo que se decía de Jesús y las reacciones contrarias que hacían peligrar su vida, venían poco menos que a llevárselo, porque decían que "estaba fuera de sí". ¿Querrá decir esto que Lucas conocía las noticias más exactas por boca de María y que no necesita explicarnos la escena? ¡Intentemos buscar su mensaje!

    Hay muchos motivos por los que una madre se acerca a su hijo: a verle con sus propios ojos, a animarle, a admirarle, a alegrarse con los logros en su vida, a echarle una mano si lo necesita…y, ¿quién no necesita a su madre y hermanos?

    Jesús, en pocas palabras aprovecha esta ocasión para decir a sus seguidores y hoy nos lo dice a nosotros, cuál es su nuevo concepto de familia o comunidad cristiana: "mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra". Con esto, no niega el concepto de familia, no entra en polémica, ni tampoco desautoriza a su madre. Al contrario, su evangelio resalta a María presentándola como modelo de creyente: “Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra” (Lc 1,38), luego el mensaje que Jesús expresa es para nosotros.

    Según esto, pertenecemos a la familia de Jesús: escuchamos la Palabra y hacemos lo posible por ponerla en práctica. Es el único punto que parece interesarle a Lucas, quiere que nos sintamos miembros activos de la nueva familia, que descubramos los vínculos de pertenencia. Jesús aprovecha esta ocasión para ampliar el concepto de familia para todas las épocas., es la que va a ser engendrada por la Palabra, sin necesidad de excluir a la de los vínculos de sangre.

    “Escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica” produjo el gran milagro de convertir a María en su Madre y nuestra Madre. Así puede sucedernos a cada uno de nosotros si hoy acogemos esta Palabra escuchada. Dios espera de nosotros que su familia crezca en nuestro mundo y quiere a través de cada uno de nosotros, que le dejemos espacio para que nadie se sienta excluido en nuestra vida y en la mesa de la Vida. Prestémosle nuestra voz, no nos callemos su mensaje.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura del libro de los Proverbios
    Prv 21, 1-6. 10-13
    Como agua de riego
    es el corazón del rey en manos del Señor:
    él lo dirige a donde quiere.
    Al hombre le parece bueno todo lo que hace,
    pero el Señor es quien juzga las intenciones.
    Proceder con rectitud y con justicia
    es más grato al Señor que los sacrificios.
    Tras los ojos altaneros hay un corazón arrogante;
    la maldad del pecador brilla en su mirada.
    Los proyectos del diligente conducen a la abundancia,
    en cambio el perezoso no sale de la pobreza.
    Los tesoros ganados con mentira
    se deshacen como el humo y llevan a la muerte.
    El malvado busca siempre el mal
    y nunca se apiada de su prójimo.
    Cuando se castiga al arrogante, el sencillo aprende;
    cuando se amonesta al sabio, crece su ciencia.
    El Señor observa el proceder de los malvados
    y acaba por precipitarlos en la desgracia.
    Quien cierra los oídos a las súplicas del pobre
    clamará también, pero nadie le responderá.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 8, 19-21
    En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba porque había mucha gente. Entonces alguien le fue a decir: “Tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte”. Pero él respondió: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.


    Oración

    Señor, deja que la sabiduría, tan admirable y fuera de mi alcance de tu Palabra, penetre hasta lo más profundo de mí y se instale como un árbol de vida que produce fruto a su tiempo y que sus hojas no se agostan, y que fluya como el río que va sanando todo a su paso y da vida a todo lo que se encuentra a su vera.

    Acción

    Hoy tomaré una o dos de estas sentencias, las convertiré en oración y las repetiré varias veces a lo largo del día.
    8 min

About Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

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¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
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