Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

By Hoy En OracionReligion & Spirituality
Download on the App Store

Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar) episodes

  • Evangelio Del Día Sábado 4 de Febrero | Eres Ovejita Sin Pastor | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 04 DE FEBRERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    IV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo III
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 13, 15-17. 20-21
    Salmo 22
    Evangelio Marcos 6, 30-34

    “Sintió compasión de ellos”


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.)
    El culto que hemos de dar a Dios
    Durante cuatro semanas la primera lectura ha sido tomada de la Carta a los Hebreos. El final de esa carta concluye con una exhortación que podemos distribuir en tres párrafos que nos ayuden a profundizar en el texto.

    El primero indica que ya quedan atrás los antiguos sacrificios, el modo tradicional de honrar a Dios. Tras la muerte de Jesús los sacrificios ofrecidos a Dios tienen otro sentido. Quedan atrás los sacrificios de animales. Ahora nuestros sacrificios son “espirituales”, y se concretan en ofrecer a Dios el “sacrificio de alabanza” que no es otra cosa que ofrecer a Dios nuestra misma existencia, presentada como nuestro sacrificio sacerdotal.

    El segundo tema invita a la comunidad a permanecer en el amor fraterno. Existe ese amor, pero les pide que lo mantengan vivo. Ese amor, que ha de ser como es el amor con que Dios nos ama. Amor incondicional, abnegado que no espera retribución. Este amor no se queda en el puro sentimiento, es un amor de decisiones donde queda plasmado eso que llevamos en el corazón. Es la forma de que la comunidad camine por la senda de Jesús. Es un amor tan real que ama, aunque se vea rechazado.

    El tema tercero explica cómo ha de ser la relación entre los hermanos de la comunidad. “No os olvidéis de hacer el bien y de ayudaros mutuamente». Es la mejor definición de lo que debe ser una comunidad cristiana. Hombres decididos a “hacer el bien”. Esto no es otra cosa que imitar a Jesús, que, en palabras de Pedro, en Hch.10, 34-38, lo concreta en esta frase: “pasó haciendo el bien”. Es lo que definió la vida del Maestro y es lo que ha de definir a sus seguidores, nosotros.

    Sintió compasión de ellos
    Los discípulos vuelven de la misión encomendada por Jesús y le explican todo lo que han hecho y enseñado. La reacción de Jesús es invitarlos a descansar en un lugar solitario y dialogar sobre lo vivido.
    Parece que la invitación se frustra porque “eran tantos los que iban y venían que no tenían ni tiempo para comer”.

    Por dos veces Marcos nos dice que eran muchos los que buscaban a Jesús. ¿Cómo ve Jesús a esa multitud? “Como ovejas sin pastor”, gente perdida, desorientada, buscando a alguien que les muestre el camino de la felicidad que la vida nos les daba.

    Por eso Jesús sintió compasión de ellos. Sentir compasión es algo más importante que sentir lástima. Sentir lástima es sentir tristeza por el mal que observamos en alguien. La compasión no es simple sentimiento, nos implica en la acción por eliminar el mal. Es dar un paso para que quien atraviesa ese mal momento pueda sentirse atendido.

    ¿Cómo verá Jesús este mundo nuestro donde tantos hombres y mujeres buscan algo más que vivir o sobrevivir? ¿Cómo vemos los cristianos este mundo donde abunda la injusticia, el egoísmo traducido en individualismo?
    También hoy Jesús nos mira con compasión y nos sigue ofreciendo su mensaje que calme ese deseo de felicidad que todos llevamos en el corazón.

    Aprender a mirar las realidades dolientes de nuestro mundo es el primer paso para ser capaces de tener un corazón compasivo que busca ofrecer remedio a tantos males. Pero para todo ello se requiere el contacto con la fuente de la bondad, Jesús.

    Su mensaje es claro, pero también exigente. Por eso hay personas que lo buscan, pero ante las palabras de Jesús reaccionan alejándose de él cuando demanda cambios. Su mensaje no viene a calmar ansiedades, sino a cambiar modos de vivir que hagan de este mundo un hogar igual para todos.

    Aprendamos a mirar con la mirada de Jesús y no perdamos nunca el contacto con Él. Así nuestro corazón se irá llenando de compasión ante tantas necesidades a las que nosotros podemos ofrecer nuestra ayuda.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta Hebreos
    Heb 13, 15-17. 20-21
    Hermanos: Ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, el sacrificio de alabanza, es decir el homenaje de los labios que bendicen su nombre.

    No se olviden nunca de practicar la generosidad y de compartir con los demás los bienes de ustedes, porque estos son los sacrificios que agradan a Dios. Obedezcan con docilidad a sus pastores, pues ellos se desvelan por ustedes, sabiendo que tienen que rendir cuentas a Dios. Así podrán ellos trabajar con alegría y sin quejarse, pues lo contrario no sería para ustedes de ningún provecho.

    Que el Dios de la paz, el que, mediante la sangre de una alianza eterna, resucitó de entre los muertos al pastor eterno de las ovejas, Jesucristo, nuestro Señor, los enriquezca a ustedes con toda clase de dones para cumplir su voluntad y haga en ustedes todo lo que es de su agrado, por medio de Jesucristo, a quien sea dada la gloria por los siglos de los siglos. Amén.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 6, 30-34
    En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Entonces él les dijo: “Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco”. Porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer.

    Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y los reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.

    Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.
    7 min
  • Evangelio Del Día Viernes 03 de Febrero | Ser Personas De Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 03 DE FEBRERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    IV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo III
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 13, 1-8
    Salmo 26
    Evangelio Marcos 6, 14-29

    “Su fama se había extendido”


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (D. Carlos José Romero Mensaque, O.P.)
    Conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad
    Las recomendaciones del autor de la Carta a los Hebreos siguen siendo fundamentales para los que nos llamamos cristianos. No se trata solo de hacer el bien, sino de ser y sentirnos unidos a nuestros hermanos los hombres, especialmente los más vulnerables y actuar en consecuencia acogiéndolos con entrañas de misericordia.

    Amor fraterno, hospitalidad, respeto al matrimonio, humildad o desprendimiento son carismas propios del Espíritu que hizo nacer la Iglesia y en los que cada comunidad debe perseverar. El cristiano ha de ser y sentirse testigo del Cristo siempre vivo y actual que nos ha prometido su asistencia, pues “El Señor es mi auxilio, nada temo: ¿qué podrá hacerme el hombre?”

    Su fama se había extendido
    La fama de Jesús se extendía por doquier y esto preocupa a los poderosos que temen un nuevo profeta como Juan el Bautista, el Precursor, un hombre de Dios sin pelos en la lengua para denunciar las injusticias de los poderosos e incluso la infidelidad del propio rey, que le temía y respetaba.

    El relato del martirio de Juan el Bautista es colocado por San Marcos cuando Jesús acaba de volver a Galilea con fama de profeta de Dios y es ninguneado o despreciado por sus propios conciudadanos, aunque también preocupa a las autoridades, incluso al rey Herodes.

    Si nos fijamos bien, la trama nos recuerda la propia historia de amor-odio, de fidelidad e infidelidad entre Dios e Israel, los intereses creados que se imponen a la fe y el verdadero culto al Señor. La muerte del profeta es la que también le espera a Jesús y a cualquiera que trate de vivir en plenitud el Evangelio, pero como hemos leído en la Carta a los Hebreos, nada hemos de temer si Dios está con nosotros.

    Pero es también nuestra propia historia de cada día porque como cristianos nos enfrentamos o nos dejamos enredar en las tramas de una sociedad de apariencias e injusticias donde todo vale para conseguir un gramo de poder, de prestigio... donde el amor es solo moneda de cambio para mis intereses inconfesables. Da igual que seamos Herodías, su hija o el propio Herodes. Lo difícil es ser justo y temeroso del Dios del Amor, dar la vida por y para conseguir la Vida.

    “No todos, dice el Concilio Vaticano II, tendrán el honor de dar su sangre física, de ser matados por la fe, pero sí pide Dios a todos los que creen en Él espíritu de martirio, es decir, todos debemos estar dispuestos a morir por nuestra fe, aunque no nos conceda el Señor ese honor [...] Porque dar la vida no es solo que lo maten a uno; dar la vida, tener espíritu de martirio es dar en el deber, en el silencio, en la oración, en el cumplimiento honesto del deber; en ese silencio de la vida cotidiana ir dando la vida [...].(Monseñor Oscar Romero, Homilía 15 mayo 1977 por un sacerdote asesinado. Cfr. Roberto Morozzo, “Monseñor Romero”, Salamanca, 2010, p. 407)


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la Carta a los Hebreos
    Heb 13, 1-8
    Hermanos: Conserven entre ustedes el amor fraterno y no se olviden de practicar la hospitalidad, ya que por ella, algunos han hospedado ángeles sin saberlo. Acuérdense de los que están presos, como si ustedes mismos estuvieran también con ellos en la cárcel. Piensen en los que son maltratados, pues también ustedes tienen un cuerpo que puede sufrir.

    Que todos tengan gran respeto al matrimonio y lleven una vida conyugal irreprochable, porque a los que cometen fornicación y adulterio, Dios los habrá de juzgar.

    Que no haya entre ustedes avidez de riquezas, sino que cada quien se contente con lo que tiene. Dios ha dicho: Nunca te dejaré ni te abandonaré; por lo tanto, nosotros podemos decir con plena confianza: El Señor cuida de mí, ¿por qué les he de tener miedo a los hombres?

    Acuérdense de sus pastores, que les predicaron la palabra de Dios. Consideren cómo terminaron su vida e imiten su fe. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 6, 14-29
    En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido tanto, llegó a oídos del rey Herodes el rumor de que Juan el Bautista había resucitado y sus poderes actuaban en Jesús. Otros decían que era Elías; y otros, que era un profeta, comparable a los antiguos. Pero Herodes insistía: “Es Juan, a quien yo le corté la cabeza, y que ha resucitado”.

    Herodes había mandado apresar a Juan y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía: “No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano”. Por eso Herodes lo mandó encarcelar.

    Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida; pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo.

    La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré”. Y le juró varias veces: “Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”.

    Ella fue a preguntarle a su madre: “¿Qué le pido?” Su madre le contestó: “La cabeza de Juan el Bautista”. Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo: “Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista”.

    El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre.


    Oración

    Dios amor, te pido que pongas en mi corazón ese amor que es tu esencia, quiero sentir a cada momento la necesidad de atenderte a ti en el que más necesita, en el que sufre y en el que no te conoce, santifica mi vida en el servicio y la entrega desinteresada. Sé muy bien que tú cuidas de mí y que nunca me dejarás ni me abandonarás.

    Acción

    Hoy iré con algún necesitado "preso o enfermo" y atenderé su necesidad, pensando que es a Jesús a quien estoy atendiendo.
    7 min
  • Evangelio Del Día Jueves 2 de Febrero | Mis Ojos Han Visto Al Salvador | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA – 02 FEBRERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Rojo
    IV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Malaquías 3, 1-4
    Salmo 23
    Evangelio Lucas 2, 22-40

    “Luz para alumbrar a las naciones”


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.)
    Luz para alumbrar a las naciones
    Seguimos profundizando en el mensaje que nos trae la liturgia en fiesta de la Presentación del Señor con esa imagen de la luz. Una luz que viene como salvación y unos testigos que están llamados a llenarse del calor y fuerza de esa llama. Simeón hombre justo que conoce las promesas que aguarda su pueblo Israel. Un pueblo cansado de las fatigas que van azotando su propio devenir en el tiempo. Hay cansancio ya de contemplar siempre lo mismo, parece que la situación nunca cambia y a los pobres y desvalidos siempre se les cuelga es as de perder. Otra vez guerras, otra vez exilios y deportaciones, otra esclavitud, trabajos forzados. Lo que cuesta peregrinar por el desierto para desprenderse de los ídolos que nos vamos fabricando. El calor es insoportable. Tenemos hambre. Tenemos sed. Las serpientes se multiplican y nos muerden, caemos continuamente en venenos letales. ¿Cambiará el escenario alguna vez? Necesitamos un respiro urgente. Covid, guerra en Ucrania, corrupción en toda casa de vecino, asalto a las vallas, asesinatos… Parece que la «Luz» vino a los suyos y el recibo estaba tan elevado que prefirieron no saber nada de luz.

    Simeón, Ana, al igual que nosotros hoy necesitamos en la pobreza de nuestra vida que anide esa luz que da pleno sentido en toda adversidad. «Mis ojos han contemplado a tu Salvador». Contemplar cara a cara a este Dios hecho hombre, que con su vida nos invita a cambiar la realidad de este mundo. Es precisamente en el contexto de desolación por el que podemos estar atravesando, cuando se alza la fuerza de la luz que nos da el aliento vital necesario. Hazte luz y cambiarás la realidad de otras personas: «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40). Curioso que el bien pasa siempre desapercibido, que no hace ruido, que ni siquiera se comprende. Lo mismo que la vida del Nazareno. Nace pobre en un pesebre, la mayor parte de su vida oculto, solo tres años de misión. Sin embargo, está puesto como signo para que se ponga de manifiesto la actitud de los corazones del ser humano.

    Signo que nos nuestra una realidad que nos desborda con su luz: el amor. Hay que hacer un camino de purificación fuerte para vivir centrado en ese amor. Continuamente caemos, continuamente no aceptamos el reto que supone amar con la plenitud que Él amó: hasta dar la vida incluso por sus perseguidores. Menudo rayo luz es ese que nos trae Jesús. En las tinieblas de esta vida podemos ser la pequeña «llama» que da calor a los corazones destemplados en el desamor, energía a los que se quedan agotados en las cunetas de la vida, luz a los que viven en oscuridad. Tantas situaciones, contextos que necesitan ser iluminados por el amor, por el Salvador.

    Otra imagen que nos presenta el pasaje del Evangelio es que este niño va creciendo y robusteciéndose. Algo normal en el ámbito de lo humano. Sin embargo, para que eso se de se necesita un ecosistema: «el hogar» la casa de Nazaret como escuela de vida cristiana en la que se aprende a crecer en la relación de intimidad con Dios. Necesitamos también nosotros beber de la sabiduría que desborda esta Sagrada Familia si queremos ser testigos veraces y luz en el mundo.


    LECTURA DEL DÍA
    Primera lectura
    Lectura del libro de Malaquías
    Mal 3, 1-4
    Esto dice el Señor: “He aquí que yo envío a mi mensajero. Él preparará el camino delante de mí. De improviso entrará en el santuario el Señor, a quien ustedes buscan, el mensajero de la alianza a quien ustedes desean. Miren: Ya va entrando, dice el Señor de los ejércitos.
    ¿Quién podrá soportar el día de su venida? ¿Quién quedará en pie cuando aparezca? Será como fuego de fundición, como la lejía de los lavanderos. Se sentará como un fundidor que refina la plata; como a la plata y al oro, refinará a los hijos de Leví y así podrán ellos ofrecer, como es debido, las ofrendas al Señor. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos’’.
    Segunda lectura
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 2, 14-18
    Hermanos: Todos los hijos de una familia tienen la misma sangre; por eso, Jesús quiso ser de nuestra misma sangre, para destruir con su muerte al diablo, que mediante la muerte, dominaba a los hombres, y para liberar a aquellos que, por temor a la muerte, vivían como esclavos toda su vida.
    Pues como bien saben, Jesús no vino a ayudar a los ángeles, sino a los descendientes de Abraham; por eso tuvo que hacerse semejante a sus hermanos en todo, a fin de llegar a ser sumo sacerdote, misericordioso con ellos y fiel en las relaciones que median entre Dios y los hombres, y expiar así los pecados del pueblo. Como él mismo fue probado por medio del sufrimiento, puede ahora ayudar a los que están sometidos a la prueba.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Lucas
    Lc 2, 22-40
    Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.
    Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:
    “Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo,
    según lo que me habías prometido,
    porque mis ojos han visto a tu Salvador,
    al que has preparado para bien de todos los pueblos;
    luz que alumbra a las naciones
    y gloria de tu pueblo, Israel”.
    El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”.
    Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada, y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.
    Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él.


    Oración

    Señor Jesús, es necesario que tu nombre sea conocido; hoy el mundo sufre de injusticia, de violencia, de falta de amor; si tan sólo te conocieran, pero, ¿cómo te van a conocer si yo no les he hablado de ti?

    Acción

    Hoy, con mis obras, daré testimonio de ser un verdadero cristiano, y si me preguntan, les diré que "es Cristo quien vive en mí".
    8 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 1 de Febrero | Debemos Ser Profetas | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 01 DE FEBRERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    IV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo III
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 12, 4-7. 11-15
    Salmo 102
    Evangelio Marcos 6, 1-6

    “Se admiraba de su falta de fe”


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Hna. María Ferrández Palencia, OP)
    Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor
    Los destinatarios de la carta a los Hebreos, son cristianos de una comunidad que ha conocido persecuciones y hasta el martirio de algunos de sus miembros; por ello su objetivo es exhortar a esta comunidad a fortalecer, profundizar y perseverar en la fe, frente a la tentación de alejamiento de Dios, sobre todo a causa de las dificultades y el sufrimiento que vive.

    En el texto de la liturgia de hoy se invita a los creyentes a acoger el sufrimiento que se deriva de las persecuciones y de la lucha contra el mal como prueba que hay que soportar en el presente pero que luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella.

    Se trata, pues, de dar un sentido al sufrimiento que el autor de Hebreos encuentra en Dios Padre y en su pedagogía amorosa hacia aquellos que son sus hijos. De alguna forma, se nos quiere expresar que aquellas situaciones de mayor dificultad que atravesamos son siempre oportunidad de crecer y madurar. Detrás de la idea del Dios que nos corrige, como un padre corrige a sus hijos porque los ama, está la visión de que lo que nos acontece es siempre espacio donde Él nos manifiesta su amor y nos acompaña hacia la plenitud. Este acompañamiento implica a veces experiencias de cruz, de dolor que pueden ser experiencias pascuales de paso de la muerte y del dolor hacia la Vida, si las vivimos con la mirada fija en Cristo y confiando en que Dios está en ellas caminando con nosotros, alentando y sosteniendo nuestra marcha.

    Sólo esta fe en el Dios que se revela en Cristo nos hace fuertes interiormente y a la vez nos da la paz que cura y salva, frente al resentimiento y la desesperanza que van matando poco a poco la vida.

    Se admiraba de su falta de fe
    A lo largo del Evangelio de Marcos encontramos frecuentemente reacciones de asombro y de admiración ante la figura de Jesús; sus palabras y acciones admiraban y desconcertaban a aquellos que entraban en contacto con Él. Detrás de este asombro subyacía, como subyace para nosotros, la pregunta sobre la identidad de Jesús que de forma especial aparece como un eje transversal en el Evangelio de Marcos. Una pregunta que queda siempre como en suspenso hasta el capítulo octavo, como dejando trabajar en cada uno el misterio de aquel hombre que provocaba, a la vez, atracción en algunos y rechazo en otros.

    En el texto del Evangelio los que se preguntan sobre Jesús son los más cercanos, los de su tierra. Son precisamente ellos, que creen conocer bien a Jesús y tal vez por eso, quienes se sienten incapaces de descubrir en ese rostro tan cotidiano, en el hijo de una mujer del pueblo, al Dios que viene a su encuentro. Se podría decir que tienen una imagen definida y previa de quién es Jesús y no pueden abrirse a una verdad más profunda sobre Él.

    A nosotros nos pasa un poco parecido. Tenemos imágenes demasiado fijas sobre las realidades y personas que tenemos delante. Con frecuencia hemos decidido lo que pueden dar de sí, lo que podemos esperar de ellas; son demasiado “normales”, demasiado “normales” para nosotros y nos cuesta descubrir que Dios está ahí, presente, vivo. Que es precisamente a través de lo pequeño desde donde actúa y manifiesta su amor transformante.

    La falta de fe de aquellos que hombres y mujeres que escuchan a Jesús admirados es muchas veces la nuestra. Nos acostumbramos a oír hablar sobre Jesús, nos fascina su mensaje y su vida, pero nos cuesta reconocerlo en la persona que acaba de llamar a nuestra puerta, en ese trabajo que repetimos todos los días, en ese acontecimiento sorpresivo que rompe nuestros planes.

    Continúa el Evangelio diciendo que Jesús allí no pudo hacer ningún milagro. Y es que si no tenemos fe en Él, en los otros y en nosotros mismos ¿Cómo serán posibles los milagros? Recuerdo que alguien, a quien se le había encargado muy joven una fuerte responsabilidad, me contaba un día lo difícil que había sido para él hablar a un auditorio de personas que se consideraban a sí mismas como muy eruditas. Me decía, recordando sus caras: “Se notaba que no esperaban nada de mí.” Y efectivamente cuando no creemos en la otra persona, ni esperamos en ella, es difícil que podamos abrirnos para recibir el regalo de vida que lleva para nosotros. Y no hay milagro sino es a través de un tú que sale a nuestro encuentro y que acogemos.

    A la luz del Evangelio de este día, pidamos al Señor que nos permita mirar la realidad de cada día con ojos de fe. Preguntémonos cuales son nuestras dificultades para hacerlo y hagámonos conscientes de que no hay espacios vacíos en nuestra jornada en los que Dios no nos hable y nos acompañe. En todo Él está presente.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 12, 4-7. 11-15
    Hermanos: Todavía no han llegado ustedes a derramar su sangre en la lucha contra el pecado, y ya se han olvidado de la exhortación que Dios les dirigió, como a hijos, diciendo: Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor, ni te desanimes cuando te reprenda. Porque el Señor corrige a los que ama y da azotes a sus hijos predilectos. Soporten, pues, la corrección, porque Dios los trata como a hijos; ¿y qué padre hay que no corrija a sus hijos?
    Es cierto que de momento ninguna corrección nos causa alegría, sino más bien tristeza. Pero después produce, en los que la recibieron, frutos de paz y santidad.
    Por eso, robustezcan sus manos cansadas y sus rodillas vacilantes; caminen por un camino plano, para que el cojo ya no se tropiece, sino más bien, se alivie.
    Esfuércense por estar en paz con todos y por aquella santificación, sin la cual no es posible ver a Dios. Velen para que nadie se vea privado de la gracia de Dios, para que nadie sea como una planta amarga, que hace daño y envenena a los demás.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 6, 1-6
    En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: “¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?” Y estaban desconcertados.
    Pero Jesús les dijo: “Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente. Luego se fue a enseñar en los pueblos vecinos.


    Oración

    Señor, gracias por tu amorosa pero firme reprensión, gracias porque puedo sentir tu ternura que busca alejarme de aquellas cosas que me afectan. Es cierto que soy rebelde pero ten misericordia de mí y sigue llamándome, pues el deseo de mi corazón es ser como tú.

    Acción

    Hoy pondré atención a aquellas reprensiones que recibo y pondré atención para saber si Dios, a través de algo o alguien, es quien me educa. También me fijaré en la reprensión que ejerzo sobre quienes tengo responsabilidad y la aplicaré con justicia, rectitud y firmeza.
    7 min
  • Evangelio Del Día Martes 31 de Enero | Tu Fe Te Ha Sanado | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 31 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    IV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo III
    IV Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 12, 1-4
    Salmo 21
    Evangelio Marcos 5, 21-43

    “No temas; basta que tengas fe”


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Dominicas de Daroca)
    Invitación a la penitencia
    La invitación a la penitencia es presentada con una imagen de la vida deportiva de la época. Los espectadores de la carrera son todos los testigos de la fe. Esto debe ser un motivo importante para que corramos con ardor. Debemos despojarnos del pecado, de todo aquello que contraría la voluntad de Dios. Siguiendo la metáfora, el que corre no debe mirar ni a la derecha ni a la izquierda. Debe tener puestos los ojos en la meta a la que se dirige, la meta es la fe.

    De la nube tan densa de testigos que nos habla este pasaje de la carta a los hebreos, pasa ahora al testigo por excelencia, el pionero “que inició y consumó la fe” superando todas las pruebas; Jesús.

    Y así les exhorta a la fe y a la esperanza usando una expresión realista y densa de significado: “fijos los ojos”, como cuando uno pone la confianza en otra persona y espera la respuesta de alguien que te puede ayudar a salir de la situación de sufrimiento y angustia en que te encuentras.

    “Fijos los ojos en Jesús, el que inició y completa nuestra fe” y que es nuestro modelo en todo. Nosotros no podemos perder el ánimo por miedo a las pruebas, tenemos que seguir adelante por muchos sufrimientos que tengamos en la vida, pues nos dice, “Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado”

    La fe mueve montañas
    En este pasaje nos dice San Marcos que a Jesús le seguía mucha gente. La multitud le seguía porque escuchaban sus palabras, que eran palabras de vida y vida eterna.

    Lo siguen personas de toda clase y condición. Hoy nos presenta Marcos a este personaje llamado Jairo, Jefe de la Sinagoga, tiene una hija enferma y quiere decírselo a Jesús, ¿cómo?: se acercó, se postró y lleno de fe le dijo, mi niña está en las últimas; “ven pon la mano sobre ella para que se cure y viva”. Jesús se marchó con él.

    La intención del Evangelista Marcos era indicar que Jesús es el verdadero Mesías.
    Había entre la muchedumbre una mujer que sufría flujos de sangre hacía doce años, ningún médico le había curado. Oyó hablar de Jesús y se dijo, si logro tocar el manto de Jesús curaré; se acercó a él y le tocó el manto con gran fe y quedo curada; Jesús dijo ¿”quién me ha tocado”?, y al verla le dijo: “tu fe te ha curado, vete en paz y con salud”

    Así le pasó al Jefe de la Sinagoga cuando le dijeron que no molestara más al Maestro, su hija había muerto, el Señor le dijo, “No temas; basta que tengas fe.” Jairo ya tenía fe cuando pensó en ver a Jesús, pero ahora le aumentó al decirle Jesús que le bastaba tener fe, y así fue, la fe del padre curó a la niña.
    ¿Nosotros tenemos fe y hacemos uso de ella en nuestra vida cuando surgen desgracias y problemas en nuestro caminar de cada día?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 12, 1-4
    Hermanos: Rodeados, como estamos, por la multitud de antepasados nuestros, que dieron prueba de su fe, dejemos todo lo que nos estorba; librémonos del pecado que nos ata, para correr con perseverancia la carrera que tenemos por delante, fija la mirada en Jesús, autor y consumador de nuestra fe. Él, en vista del gozo que se le proponía, aceptó la cruz, sin temer su ignominia, y por eso está sentado a la derecha del trono de Dios.

    Mediten, pues, en el ejemplo de aquel que quiso sufrir tanta oposición de parte de los pecadores, y no se cansen ni pierdan el ánimo. Porque todavía no han llegado ustedes a derramar su sangre en la lucha contra el pecado.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 5, 21-43
    En aquel tiempo, cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se quedó en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entonces se acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia: “Mi hija está agonizando. Ven a imponerle las manos para que se cure y viva”. Jesús se fue con él, y mucha gente lo seguía y lo apretujaba.

    Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada.

    Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de él, se volvió hacia la gente y les preguntó: “¿Quién ha tocado mi manto?” Sus discípulos le contestaron: “Estás viendo cómo te empuja la gente y todavía preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’ ” Pero él seguía mirando alrededor, para descubrir quién había sido. Entonces se acercó la mujer, asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: “Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad”.

    Todavía estaba hablando Jesús, cuando unos criados llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle a éste: “Ya se murió tu hija. ¿Para qué sigues molestando al Maestro?” Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: “No temas, basta que tengas fe”. No permitió que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.

    Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús el alboroto de la gente y oyó los llantos y los alaridos que daban. Entró y les dijo: “¿Qué significa tanto llanto y alboroto? La niña no está muerta, está dormida”. Y se reían de él.

    Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña y sus acompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: “¡Talitá, kum!”, que significa: “¡Óyeme, niña, levántate!” La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar. Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña.


    Oración

    Señor Jesús, que nos invitas constantemente a seguirte para vivir contigo eternamente en la casa de tu Padre, ayúdanos con la luz de tu Espíritu Santo a descubrir lo que quieres de nosotros para que merezcamos esa vida eterna a la que nos invitas y nos esforcemos diariamente para merecerla. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

    Acción

    Hoy viviré cada momento de mi vida con la intensidad que viene de saber que Cristo me llama a vivir el cielo desde aquí, sirviendo a mis hermanos y solidarizándome con los que sufren.
    8 min
  • Evangelio Del Día Lunes 30 de Enero | Jesús Nos Salva | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 30 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    IV Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo III
    IV Semana del Salterio

    Primera Lectura Hebreos 11, 32-40
    Salmo 30
    Evangelio Marcos 5, 1-20

    “Espíritu inmundo, sal de este hombre”


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Manuel Santos Sánchez O.P.)
    Los prodigios de la fe
    Bien sabemos por las primeras lecturas de los días anteriores que todo el capítulo 11 de esta Carta a los Hebreos es una exaltación de la fe y el relato de los prodigios que por medio de ella realizan personajes clave del Antiguo Testamento. En el pasaje de hoy, el autor de la carta nombra también a personajes importantes y cita de manera global algunos de los prodigios que hicieron, sin especificar lo de cada uno de ellos.

    En un segundo momento, el pasaje de hoy cambia su línea, y sin citar nombres, nos habla de los que por vivir su fe sufrieron severos castigos y fueron martirizados. De entrada, nos sorprende un poco oír lo que se dice de estas personas: “todos estos, aun acreditados por su fe, no consiguieron lo prometido; Dios tenía preparado algo mejor para nosotros, para que no llegaran sin nosotros a la perfección”. Algunos exegetas tratan de explicarnos que han tenido que esperar a la llegada de Cristo, el Hijo de Dios, el que nos ha conquistado la salvación para todos con su muerte y resurrección, para disfrutar de la promesa que encerraba “la perfección”, que podemos traducir por la vida de total felicidad en el cielo.

    Espíritu inmundo, sal de este hombre
    Jesús vino para regalarnos “vida y vida en abundancia”, para que pudiésemos disfrutar de la alegría de vivir. En todas sus palabras, en todas sus indicaciones busca esta finalidad. El enemigo principal que tenemos para ello es el mal. El mal es lo que hace daño al hombre y le roba su alegría. Es lo contrario al bien, a la bondad. Este es el mal en abstracto, que luego se concretará en diversas acciones que podemos cometer dejándonos guiar por el mal. Y también hay un personaje que encarna el mal, el demonio, “el espíritu inmundo”, que busca que vivamos por su camino.

    El evangelio de hoy nos habla de “un hombre poseído de espíritu inmundo”, que era el que dirigía su vida, una vida nada agradable. “Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritándose e hiriéndose con piedras”. Se encontró con Jesús, el que predica y hace el bien, que se atrevió a decirle: “Espíritu inmundo, sal de este hombre”. Pero ese espíritu inmundo, que era “legión”, al suponer que iba a ser expulsado de aquel hombre le pidió que le dejara en aquella comarca, metiéndose en una gran piara de cerdos que estaban “en la falda del monte”. Y esta piara de cerdos se abalanzó acantilado abajo y se ahogaron en el lago. Esta terminación de la muerte de los cerdos nos deja un tanto perplejos. Pero lo que no nos deja perplejos, y es con lo que nos tenemos que quedar es el poder de Jesús de luchar y vencer al mal, en contra del “espíritu inmundo”.

    Centrándonos en nuestra vida. Sabemos de la presencia del mal, venga de donde venga, en nuestra vida, el que intenta que no sigamos a Jesús como le hemos prometido. Acabamos de ver el poder de Jesús sobre el mal, sobre el espíritu inmundo. Ya sabemos a quién tenemos que acudir cuando ronde nuestro corazón.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 11, 32-40
    Hermanos: ¿Para qué seguir hablando sobre el poder de la fe? Me faltaría tiempo, si tuviera que exponer en detalle lo que hicieron Gedeón, Baruc, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas. Por su fe, ellos conquistaron reinos e hicieron justicia, lograron que se fueran cumpliendo las promesas divinas, cerraron las fauces de los leones, dominaron la violencia del fuego, se salvaron del filo de la espada, vencieron las enfermedades, fueron valientes en la guerra y pusieron en fuga a los ejércitos extranjeros.
    Hubo también algunas mujeres, que por su fe obtuvieron la resurrección de sus hijos muertos. Muchos, sometidos a las torturas, prefirieron no ser rescatados, para alcanzar así la resurrección. Unos sufrieron escarnios y azotes, cadenas y cárcel. Otros, fueron apedreados, aserrados, torturados y muertos a espada; anduvieron errantes, cubiertos con pieles de ovejas y de cabras, faltos de todo, pasando necesidad, apuros y malos tratos. Esos hombres, de los cuales no era digno el mundo, tuvieron que vagar por desiertos y montañas, por grutas y cavernas.
    Sin embargo, todos ellos, aunque acreditados por su fe, no alcanzaron a ver el pleno cumplimiento de la promesa: es que Dios había dispuesto para nosotros algo mejor y no quería que ellos llegaran, sin nosotros, a la perfección.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 5, 1-20
    En aquel tiempo, después de atravesar el lago de Genesaret, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Apenas desembarcó Jesús, vino corriendo desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu inmundo, que vivía en los sepulcros. Ya ni con cadenas podían sujetarlo; a veces habían intentado sujetarlo con argollas y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba las argollas; nadie tenía fuerzas para dominarlo. Se pasaba días y noches en los sepulcros o en el monte, gritando y golpeándose con piedras.
    Cuando aquel hombre vio de lejos a Jesús, se echó a correr, vino a postrarse ante él y gritó a voz en cuello: “¿Qué quieres tú conmigo, Jesús, Hijo de Dios altísimo? Te ruego por Dios que no me atormentes”.
    Dijo esto porque Jesús le había mandado al espíritu inmundo que saliera de aquel hombre. Entonces le preguntó Jesús: “¿Cómo te llamas?” Le respondió: “Me llamo Legión, porque somos muchos”. Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca.
    Había allí una gran piara de cerdos, que andaban comiendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaban a Jesús: “Déjanos salir de aquí para meternos en esos cerdos”. Y él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y todos los cerdos, unos dos mil, se precipitaron por el acantilado hacia el lago y se ahogaron.
    Los que cuidaban los cerdos salieron huyendo y contaron lo sucedido, en el pueblo y en el campo. La gente fue a ver lo que había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al antes endemoniado, ahora en su sano juicio, sentado y vestido. Entonces tuvieron miedo. Y los que habían visto todo, les contaron lo que le había ocurrido al endemoniado y lo de los cerdos. Ellos comenzaron a rogarle a Jesús que se marchara de su comarca.
    Mientras Jesús se embarcaba, el endemoniado le suplicaba que lo admitiera en su compañía, pero él no se lo permitió y le dijo: “Vete a tu casa a vivir con tu familia y cuéntales lo misericordioso que ha sido el Señor contigo”. Y aquel hombre se alejó de ahí y se puso a proclamar por la región de Decápolis lo que Jesús había hecho por él. Y todos los que lo oían se admiraban.


    Oración

    Señor Dios, que por medio de tu Espíritu Santo, despiertas en nosotros el don de la fe, ayúdanos a ser fieles a ti y dóciles a tu palabra para vivamos iluminados por esa presencia tuya que nos da la certeza de que siempre estás a nuestro lado, comunicándonos la vida y despertando en nosotros la esperanza que se funda en que siempre cumples tus promesas, que jamás desoyes nuestras oraciones y de que nunca abandonas a los que confían en ti. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

    Acción

    El día de hoy, aunque todo parezca ir en contra mía, tendré la confianza de que Dios nunca me abandona, y así se lo haré saber a quienes al toparse conmigo, muestren dudas o temores, porque sé que Dios siempre está a mi lado..
    8 min
  • Evangelio Del Día Sábado 28 de Enero | Retos Para Evangelizar | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 28 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    III Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 11, 1-2. 8-19
    Lucas 1
    Evangelio Marcos 4, 35-41

    “¿Quién es este? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que Él los venza. Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. (…) El Señor se despierta para despertar y avivar nuestra fe pascual. Tenemos un ancla: en su Cruz hemos sido salvados. Tenemos un timón: en su Cruz hemos sido rescatados. Tenemos una esperanza: en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. (Del momento extraordinario de oración en tiempos de epidemia, 27 de marzo de 2020).


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fray Juan José de León Lastra O.P.)
    Por su fe son recordados los antiguos
    La lectura comienza con esa “definición” de la fe, que tanta tinta han consumido los diversos intérpretes para alcanzar su significado; incluso para justificarla como definición de la fe.
    En la definición de fe puede sorprender que hable de “la seguridad”, que se refiera a lo que “se espera”, y que sea “prueba” de lo que no se ve. No entramos en ello en este leve comentario.

    Nos quedamos con lo que el texto dice a continuación. Va señalando notables personas que se movieron por la fe: Abrahán, Isaac, Jacob, Sara.
    Su fe consistió en creer en la promesa que Dios les hacía. Promesa de una gran descendencia, “hijos numerosos como las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas”. No vieron cumplida esa promesa antes de la muerte; pero confiaron en quien se la hizo, Dios.

    Eso es fe, confiar profundamente en Dios; de donde surge el ponerse a su disposición, obedecerle, fiándose de lo que Dios les promete, incluso cuando lo que se pide o anuncia es muy duro o imposible y supone cambiarles la vida.
    Son ejemplos de fe que nos llevan a reflexionar cómo es nuestra fe. Analizar si está llena de confianza en quien creemos.

    Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo
    Es un cántico de fe y agradecimiento del padre de Juan Bautista, Zacarías, porque Dios había realizado su promesa “en favor de Abraham y su descendencia para siempre”. Lo que ha de llevarnos a servir a Dios “con santidad y justicia, en su presencia todos nuestros días”.

    ¿Quién es este? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!
    De nuevo la fe. Circunstancias difíciles en la travesía por el lago. A punto de naufragio. Jesús tranquilo, en medio del pavor de sus discípulos. La reacción más lógica es la de los discípulos.
    La navegación había sido solicitada por Jesús. Él les había embarcado literalmente en la travesía del lago. Y no se inmuta ante el peligro en el que le introducido.

    Cuando le preguntan si no le importa lo que está sucediendo, actúa. Y el viento se calma.
    Y llega el reproche, ¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?

    No, no la tenían tan fuerte que no se amedrentaran ante el peligro de naufragio.
    Jesús ya había hecho ante ellos signos de su poder. También había manifestado el cariño hacia ellos. Los quería. ¿Porque no confiaban en él?
    Jesús les dice que por cobardía. O, lo que es lo mismo, por falta de fe, de confianza en él.
    Salvados, seguían espantados, dice el texto. Se formulaban la pregunta ¿quién es este a quien obedecen el viento y las aguas?
    La fe es confianza, es la unión del cariño, el afecto de quien sabe más. Fe en el poder de quien merece esa confianza. Que exige saber de quién te fías. También de su poder.
    ¿Así es nuestra fe en Dios?


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 11, 1-2. 8-19
    Hermanos: La fe es la forma de poseer, ya desde ahora, lo que se espera, y de conocer las realidades que no se ven. Por ella, fueron alabados nuestros mayores.

    Por su fe, Abraham, obediente al llamado de Dios, y sin saber a dónde iba, partió hacia la tierra que habría de recibir como herencia. Por la fe, vivió como extranjero en la tierra prometida, en tiendas de campaña, como Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa, después de él. Porque ellos esperaban la ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

    Por su fe, Sara, aun siendo estéril y a pesar de su avanzada edad, pudo concebir un hijo, porque creyó que Dios habría de ser fiel a la promesa; y así, de un solo hombre, ya anciano, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como las arenas del mar.

    Todos ellos murieron firmes en la fe. No alcanzaron los bienes prometidos, pero los vieron y los saludaron con gozo desde lejos. Ellos reconocieron que eran extraños y peregrinos en la tierra. Quienes hablan así, dan a entender claramente que van en busca de una patria; pues si hubieran añorado la patria de donde habían salido, habrían estado a tiempo de volver a ella todavía. Pero ellos ansiaban una patria mejor: la del cielo. Por eso Dios no se avergüenza de ser llamado su Dios, pues les tenía preparada una ciudad.

    Por su fe, Abraham, cuando Dios le puso una prueba, se dispuso a sacrificar a Isaac, su hijo único, garantía de la promesa, porque Dios le había dicho: De Isaac nacerá la descendencia que ha de llevar tu nombre. Abraham pensaba, en efecto, que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos; por eso le fue devuelto Isaac, que se convirtió así en un símbolo profético.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 4, 35-41
    Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: "Vamos a la otra orilla del lago". Entonces los discípulos despidieron a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba. Iban además otras barcas.

    De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa, reclinado sobre un cojín. Lo despertaron y le dijeron: "Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?" Él se despertó, reprendió al viento y dijo al mar: "¡Cállate, enmudece!" Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les dijo: "¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Aún no tienen fe?" Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: "¿Quién es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?"
    7 min
  • Evangelio Del Día Viernes 27 de Enero | Donde Está Dios | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 27 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    III Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Hebreos 10, 32-39
    Salmo 36
    Evangelio Marcos 4, 26-34

    “La semilla más pequeña se hace más alta que las demás”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Jesús compara el Reino de Dios, esto es, su presencia que habita el corazón de las cosas y del mundo, con el grano de mostaza, la semilla más pequeña que hay: es pequeñísima. Sin embargo, arrojada a la tierra, crece hasta convertirse en el árbol más grande (cf. Mc 4,31-32). Así hace Dios. A veces, el fragor del mundo y las muchas actividades que llenan nuestras jornadas nos impiden detenernos y vislumbrar cómo el Señor conduce la historia. Y, sin embargo, —asegura el Evangelio— Dios está obrando, como una pequeña semilla buena que silenciosa y lentamente germina. (…) El bien —recordémoslo— crece siempre de modo humilde, de modo escondido, a menudo invisible. (Ángelus del 13 de junio de 2021).


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (D. Luis Maldonado Fernández de Tejada, OP)
    Nuestra unión es nuestra fortaleza
    San Pablo nos relata como era la vida de los primeros cristianos, como vivía aquella Iglesia naciente en medio de las adversidades: persecuciones, martirios, insultos, confiscación de bienes a los cristianos, persecución... Un panorama desolador. Pero también nos cuenta como la Fe y la unión de los hermanos hacen llevaderas esas terribles circunstancias.

    La certeza de alcanzar el Reino de Dios, de conocer que hay un bien mucho mayor que los bienes terrenales, es la fuerza que nos hace seguir adelante en el camino de la Fe aunque nos rodeen los problemas y los ambientes adversos. De nada sirve salvar mis bienes por falta de valentía si pierdo mi alma. Es la eterna lucha frente al mundo. Muchas veces nos avergonzamos de manifestarnos como cristianos, e incluso renegamos de nuestros hermanos por miedo “al qué dirán” en esta sociedad donde lo mundano se impone a lo espiritual. San Pablo nos lo dice muy claro: “No renuncies a vuestra valentía” Hoy más que nunca debemos ser valientes como aquellos hermanos nuestros de los primeros tiempos. Ya lo dijo San Juan Pablo II: “No tengáis miedo” El mal sigue acechando y nosotros debemos aferrarnos a Cristo Resucitado para vencerlo y dar testimonio de su Palabra como los Mártires de todos los tiempos.

    Una pequeña simiente puede dar mucho fruto
    Dos hermosas parábolas nos regala hoy la Liturgia: la del sembrador que ve crecer su cosecha sin entender bien cómo y la del grano de mostaza. Dos ejemplos de como hasta lo más pequeño es importante en los planes de Dios. Lo que para nosotros puede parecer insignificante a los ojos del Padre es grande.

    Un grano de trigo cae en la tierra, el sol y el agua harán que se rompa y de él brotará una espiga que dará a su vez muchos nuevos granos. El sacrificio de uno da la vida a muchos. Son muchos los significados que podemos extraer de esta parábola. Yo me quedo con ese porque nos habla de solidaridad, de renuncia personal, de vida que brota tras una aparente muerte ¿Y qué decir de un grano de mostaza? La más pequeña de las semillas, la más humilde, se llega a convertir en un arbusto tan alto y frondoso que hasta los pájaros anidan en él.

    Muchas veces podemos pensar que somos insignificantes a los ojos de los demás, que valemos poco, que nuestras obras no tienen importancia. Intentamos transmitir el mensaje de Cristo y pensamos que no llega a nadie. Tanto esfuerzo nos parece en vano, pero a los ojos del Padre toda acción, por pequeña que sea, es grande y da fruto. Si creemos en la fuerza del Espíritu Santo, si nos ponemos en sus manos, nuestro trabajo en favor del Reino de Dios será como ese grano de trigo, como esa semilla de mostaza: dará fruto abundante en los corazones de quienes nos rodean. Somos hijos de una Iglesia misionera y no es necesario ir a lejanas tierras para predicar el Evangelio, para hablar de Jesús, de su muerte y resurrección, de su amor por todos nosotros. Lo he dicho muchas veces: podemos, y debemos, ser misioneros en lo cotidiano, en el día a día de nuestro entorno familiar y laboral. Sin miedo, con la valentía de los primeros cristianos y de la mano del Espíritu Santo seremos como el grano de trigo que se rompe en lo hondo de la tierra para hacer surgir la espiga abundante bajo la luz del sol.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la carta a los Hebreos
    Heb 10, 32-39
    Hermanos: Recuerden aquellos primeros días en que, recién iluminados por el bautismo, tuvieron ustedes que afrontar duros y dolorosos combates. Unas veces fueron expuestos públicamente a los insultos y tormentos. Otras, compartieron los sufrimientos de los hermanos que eran maltratados, se compadecieron de los que estaban en la cárcel y aceptaron con alegría que los despojaran de sus propios bienes, sabiendo ustedes que están en posesión de otros, mejores y perdurables.
    Por lo tanto, no pierdan la confianza, pues la recompensa es grande. Lo que ahora necesitan es la perseverancia, para que, cumpliendo la voluntad de Dios, alcancen lo prometido.
    Atiendan a lo que dice la Escritura: Pronto, muy pronto, el que ha de venir vendrá y no tardará; y mi justo, si permanece fiel, vivirá; pero si desconfía, dejará de agradarme. Ahora bien, nosotros no somos de los que desconfían y perecen, sino hombres de fe, destinados a salvarnos.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 4, 26-34
    En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha”.

    Les dijo también: “¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra”.

    Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.


    Oración

    Señor, tú eres mi herencia, mi porción, la parte que me toca; tú mi riqueza y felicidad, eso es algo que no cambiaré por nada, te espero con ansia, Señor, anhelo la eternidad disfrutando de tu profundo e incontenible amor.

    Acción

    Hoy meditaré en aquellas cosas en que soy muy consumista, en aquellas cosas o situaciones que estoy tomando como desechable lo que aún puede funcionar.
    7 min
  • Evangelio Del Día Jueves 26 de Enero | Aumenta Mi Fe | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 26 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Verde
    III Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura 2 Timoteo 1, 1-8
    Salmo 95
    Evangelio Marcos 4, 21-25

    “Atención a lo que estáis oyendo”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    Estos imperativos muestran que la misión se basa en la oración, que es itinerante, que requiere desapego y pobreza, que trae paz y sanación, signos de la cercanía del Reino de Dios (…) Si se vive en estos términos, la misión de la Iglesia se caracterizará por la alegría. ¿Y cómo termina este paso? «Regresaron los setenta y dos alegres» (v. 17). No se trata de una alegría efímera que proviene del éxito de la misión; por el contrario, es un gozo arraigado en la promesa de que ―dice Jesús― «vuestros nombres están escritos en el cielo» (v. 20). (Ángelus del 7 de julio de 2019).


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Fr. Isidoro Crespo Ganuza O.P.)
    Reaviva el don de Dios
    Timoteo tenía fe sincera recibida del Espíritu Santo a través de su madre y de su abuela. Es la familia la primera escuela en la que recibimos el don de la fe.
    La oración que la madre hace con el niño al acostarlo, el gesto de bendecir la mesa familiar, el cultivar unas relaciones familiares respetuosas, el dialogar, asistir a la Eucaristía; nos predisponen a recibir el don de la fe.

    La fe no se hereda, se transmite viviendo la confianza en Cristo, en quien se revela el amor de Dios Padre; amor que necesitamos y buscamos.
    La fe, más que conocer cosas, es un encuentro con Cristo de gracia, misericordia y paz.

    La fe viva es luminosa, es alegría, ilusión, valentía, buen juicio; es capacidad de tomar buenas decisiones basándonos en la enseñanza de la Sagrada Escritura.
    Cuida tu fe para que no se debilite, ni se diluya viviendo mundanamente.

    Reaviva el don de Dios, da testimonio del regalo de la fe: como Gracia misericordia y paz. No te avergüences, ni seas cobarde, no tengas miedo de dar la cara por Cristo. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio; anuncia la promesa de vida que hay en Cristo. ¿Cómo vives tu fe?

    Que tu fe ilumine el sentido de la vida
    Somos una luz encendida por Cristo. Creer en Cristo es aceptar en nosotros su luz y comunicar con nuestras palabras y obras esa luz a una humanidad que sin Él, anda a oscuras.
    Somos una luz puesta en lugar visible que descubre: injusticias, corrupción... Nuestra luminosa vida de cristianos debe denunciarlas.

    Somos una luz que sirve a otros en la solidaridad con los pobres, las luchas por la liberación, el cuidado de los más débiles: niños, enfermos, ancianos; en la ternura y fidelidad de los esposos
    Haz brillar la luz de la verdad: Si tienes, esperanza, solidaridad, capacidad de compartir, sentido comunitario, anhelo de justicia y paz, misericordia, capacidad de perdonar, Dios te dará todo eso con creces.

    "¡Atención a lo que estáis oyendo!". Jesús a todos llama a la conversión: Si estás lleno de egoísmo y codicia, de orgullo, indiferencia, dureza de corazón, cosecharás en tu vida las consecuencias de esa maldad.
    Que tu fe ilumine el sentido de la vida.


    LECTURA DEL DÍA
    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo
    2 Tm 1, 1-8
    Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, conforme a la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.
    Cuando de noche y de día te recuerdo en mis oraciones, le doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia pura, como lo aprendí de mis antepasados.
    No puedo olvidar tus lágrimas al despedirnos y anhelo volver a verte para llenarme de alegría, pues recuerdo tu fe sincera, esa fe que tuvieron tu abuela Loida y tu madre Eunice, y que estoy seguro que también tienes tú.
    Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos. Porque el Señor no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de moderación. No te avergüences, pues, de dar testimonio de nuestro Señor, ni te avergüences de mí, que estoy preso por su causa. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos por la predicación del Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo evangelio según san Marcos
    Mc 4, 21-25
    En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “¿Acaso se enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo está escondido, es para que se descubra; y si algo se ha ocultado, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga”.
    Siguió hablándoles y les dijo: “Pongan atención a lo que están oyendo. La misma medida que utilicen para tratar a los demás, esa misma se usará para tratarlos a ustedes, y con creces. Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará”.


    Oración

    Señor, ya no quiero sentir más temor del qué dirán porque voy a misa, porque oro, porque hablo de ti, pues tú me has dado un espíritu de fortaleza, de amor y de moderación. Así, con tu fuerza en mí, podré soportar las críticas, el rechazo, los sufrimientos de la vida cristiana.

    Acción

    Antes de comer, no importa en dónde o con quién esté, te daré gracias, Señor, en voz alta y de todo corazón; ya no me avergonzaré más de ti.
    8 min
  • Evangelio Del Día Miércoles 25 de Enero | Conversión | Hoy en Oración
    Evangelio Diario
    LITURGIA - 25 DE ENERO DE 2023
    Ciclo A - Año I - Color Rojo
    III Semana del Tiempo Ordinario
    Liturgia de las Horas Tomo I
    III Semana del Salterio
    Primera Lectura Hechos 22, 3-16
    Salmo 116
    Evangelio Marcos 16, 15-18

    “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio”

    PALABRAS DEL SANTO PADRE
    «Proclamad la Buena Nueva a toda la creación» (Mc 16,15), haréis maravillas. Y el Señor estará con nosotros hasta el fin del mundo. Él nos acompaña. En la transmisión de la fe, siempre está el Señor con nosotros. En la transmisión de la ideología habrá maestros, pero cuando tengo una actitud de fe que debe ser transmitida, es el Señor quien me acompaña. Nunca estoy solo en la transmisión de la fe. Es el Señor el que transmite la fe conmigo. Lo prometió: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (cf. Mt 28,20). Pidamos al Señor que nos ayude a vivir nuestra fe de esta manera: fe de puertas abiertas, una fe transparente, no “proselitista”, sino que haga ver: “Yo soy así”. Y que, con esta sana curiosidad, ayude a la gente a recibir este mensaje que la salvará. (Homilía en Santa Marta del 25 de abril de 2020).


    REFLEXIÓN DEL EVANGELIO DE HOY (Hna. Mari Cruz OP.)
    ¿Qué debo hacer, Señor?
    Celebramos la fiesta de la conversión de San Pablo. Quién era Saulo de Tarso, cómo estaba educado, qué influencia tenía, con qué radicalidad y determinación perseguía a los cristianos y qué le ocurrió cuando iba camino de Damasco, lo hemos oído muchas veces.

    Puede ser importante fijarnos hoy en el hecho de que iba de camino con un objetivo claro. De repente “algo” le interrogó; se paró, escuchó y preguntó. Fue rápido en la respuesta: ¿qué debo hacer Señor? El Señor le dijo quién era y lo que debía hacer y Pablo cambió de objetivo pero no de radicalidad.

    A menudo nuestra historia de conversión no es tan impactante.
    En el mundo en el que vivimos hoy, hay caminos que nos llevan a lugares donde Dios nos habla: lugares de sufrimiento con familias desestructuradas, emigrantes considerados ilegales, personas sin trabajo, mujeres vulnerables, jóvenes en la cárcel, personas enfermas y solas, pueblos en guerra…

    Esas personas y los colectivos que luchan por ellas y con ellas son lugares que tenemos cerca, que nos cogen de camino, que nos llaman e interpelan.
    Desde esas situaciones de sufrimiento e injusticia surgen distintas iniciativas, movilizaciones y luchas. En definitiva propuestas de cambio para nuestra propia conversión.

    Pero hemos de andar por esos lugares y caminos y escuchar que es Dios quien nos llama y responder. Entonces, como Pablo, podríamos celebrar nuestra conversión.
    Hacer esto conlleva unos cambios de forma de vivir, de forma de organizar nuestro tiempo, nuestro dinero, nuestra oración y nuestros gustos…
    ¿Estamos dispuestas?

    Anuncio creíble
    En el evangelio, Jesús nos dice que la tarea de la Iglesia -evangelizar-, no es exclusiva de nadie, ni va dirigida a grupos concretos, por muy entendidos que se consideren. Jesús envía a sus amigos al mundo entero para que sigan adelante con su misma misión: que todas las personas tengan vida, y vida en abundancia.

    Está claro que para los que decimos haber recibido esa Buena Noticia, no la hemos recibido para tenerla escondida, sino para anunciarla; para compartirla, para comprometernos en irla realizando.

    En el mismo evangelio de hoy Jesús nos dice que no es solo cosa de palabras y sermones. Y para que lo tengamos claro, El nos indica las señales que nos acompañarán si lo hacemos bien.

    Nuestro mensaje ha de ser un anuncio de liberación, tanto para las personas como para los pueblos y los que lo acepten, se verán liberados del dominio de aquellas ideologías que proponen un modo de vida esclavo del consumo, insensible ante el sufrimiento ajeno, apegados al triunfo y al dominio.

    Hablaremos lenguas nuevas cuando logremos romper las barreras que nos impiden comunicarnos y solucionar los conflictos, no con la prepotencia y las armas, sino con el diálogo respetuoso.

    Y si vivimos el amor que Dios nos tiene a cada uno, y lo proclamamos, esto será fuente de Vida para todos, una Vida que vencerá a la enfermedad y la muerte.

    Nuestro anuncio será creíble y sincero si va acompañado por acciones que traigan salvación, traigan más felicidad, más justicia y más dignidad para todos.


    Lectura de los Hechos de los apóstoles
    Hch 22, 3-16
    En aquellos días, Pablo dijo al pueblo: “Yo soy judío, nací en Tarso de Cilicia, pero me crié aquí, en Jerusalén; fui alumno de Gamaliel y aprendí a observar en todo su rigor la ley de nuestros padres y estaba tan lleno de celo por las cosas de Dios, como lo están ustedes ahora.

    Perseguí a muerte al camino cristiano, encadenando y metiendo en la cárcel a hombres y mujeres, como pueden atestiguarlo el sumo sacerdote y todo el consejo de los ancianos. Ellos me dieron cartas para los hermanos de Damasco y me dirigí hacia allá en busca de creyentes para traerlos presos a Jerusalén y castigarlos.

    Pero en el camino, cerca ya de Damasco, a eso del mediodía, de repente me envolvió una gran luz venida del cielo; caí por tierra y oí una voz que me decía: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?’ Yo le respondí: ‘Señor, ¿quién eres tú?’ Él me contestó: ‘Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues’. Los que me acompañaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba. Entonces yo le dije: ‘¿Qué debo hacer, Señor?’ El Señor me respondió: ‘Levántate y vete a Damasco; allá te dirán todo lo que tienes que hacer’. Como yo no podía ver, cegado por el resplandor de aquella luz, mis compañeros me llevaron de la mano hasta Damasco.

    Allí, un hombre llamado Ananías, varón piadoso y observante de la ley, muy respetado por todos los judíos que vivían en Damasco, fue a verme, se me acercó y me dijo: ‘Saulo, hermano, recobra la vista’. Inmediatamente recobré la vista y pude verlo. Él me dijo: ‘El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conocieras su voluntad, vieras al Justo y escucharas sus palabras, porque deberás atestiguar ante todos los hombres lo que has visto y oído. Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo, reconoce que Jesús es el Señor y queda limpio de tus pecados’ ”.


    EVANGELIO DEL DÍA
    Lectura del santo Evangelio según san Marcos
    Mc 16, 15-18
    En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: Arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos”.


    Oración

    Señor Jesús, que invitas a todo hombre y mujer a seguirte para poder gozar de tu presencia y amor eternamente, haz que veamos con claridad que esa invitación es también un llamado a llevar una vida semejante a la tuya en el servicio a los demás y en la fidelidad a Dios para que así, podamos merecer esa vida que has ganado para nosotros en tu cruz.

    Acción

    Trabajaré de tal modo, que sea consciente que cada acción que realizo me acerca a la vida eterna que Jesús me da.
    7 min

About Hoy En Oracion (5 Minutos de Oracion En El Hogar)

From the publisher's feed

¨Donde dos o tres se reúnen a orar en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.¨ -Mateo 18: 19-20
Oraciones, lecturas y alabanzas de cada dia. Las oraciones y lecturas son publicadas en Cinco…