Los discípulos estaban confundidos por el aviso anterior sobre la entrega de Judas, la negación de Pedro y su salida del mundo. Ellos habían dejado todo para seguirle, y ahora el anuncia su muerte y su partida. Los discípulos no tienen otra opción, y Jesús no les está dando condicionantes ni está intentando convencerlos, les ordena y les da las razones por las cuales deben confiar.
Jesús está haciendo énfasis en su Segunda Venida, y debemos confiar en la promesa de que estaremos con él. Más que el lugar, o la clase de morada, el énfasis está sobre la unión íntima, inseparable y eterna de los creyentes con su Señor.
Jesús está afirmando que Él es la única senda que nos conduce al Padre. Únicamente por él, tenemos redención y vida. El camino es una conexión entre dos puntos; el hombre y Dios, Jesús siendo quien puede provocar la unión.
Muchos pseudocreyentes consideran que hay varios caminos porque creen que hay varias verdades. Como encontrar un camino con falsas señalizaciones, no se puede encontrar al azar, se necesita una revelación específica. Un creyente necesita alimentarse de esa verdad y confiar en ella.
Ese camino ligado a esa verdad nos conduce ala vida, a esa plenitud que el hombre únicamente puede tener en Cristo. Cristo es el todo del creyente. Estas tres afirmaciones expresan que la obra de Jesús a favor de los hombres es suficiente y única: “nadie viene al Padre, sino por mí”; nadie ofrece esa verdad que te guía al Padre y que te ofrece deleite y plenitud.