En medio de la desesperación, depresión, ansiedad y angustia, podemos encontrar refugio y dirección a través de la Palabra de Dios, la Biblia es capaz de levantarnos y renovar nuestra alma, ya que toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Solo la obra de Dios en nuestras vidas nos restaura y nos transforma para su gloria y para su honra. Como sus hijos estamos llamados a vivir una vida de dependencia a Él y que le glorifique en todo momento.