Karina Mariani Editoriales

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By karina marianiNewsPolitics
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Karina Mariani Editoriales episodes

  • Durmiendo sobre un volcán Episodio 5
    El político profesional, la degradación de la democracia
    Se les llama de muchas maneras. La nueva aristocracia, la nueva oligarquía, la partidocracia, la complicidad multipartidaria, la corrupción multipartidaria, la nueva monarquía, y otros nombres, y a veces, más que nombres, adjetivos calificativos. La columna prefirió llamarles La Nueva Clase, en homenaje a Midlovan Djilas, el monumental pensador serbio, el teórico y dirigente comunista que puso su razonamiento por encima de su ideología y su militancia, y sufrió la persecución y la cárcel durante el comunismo rabioso de los 50.
    El aditamento “profesional” que usan como autodefinición, es sin embargo su mayor estigma. Están ahí para ganarse la vida. Para lucrar. Viven de eso. Ese es su negocio. Su Linkedin. Su razón de ser. En esa tarea, venden todo. Pactan, acuerdan, traicionan, mienten, desilusionan, sacrifican todos los principios. Por lo menos para ellos, todo está cubierto bajo el paraguas de “profesional “en el que se refugian. Y por supuesto, se transfugan con la frialdad y la conveniencia de cualquier futbolista profesional, que al menos tienen la deferencia de no celebrar los goles que le marcan a su exequipo.
    En ese empeño, han birlado la democracia de manos de la gente y han transferido el poder del voto a los partidos, que, con un conjunto de leyes minuciosas, coordinadas en su aparente desorden, y de prácticas limpias y sucias de todo tipo, son los intermediarios, más que los representantes del pueblo. Un político profesional, para simplificar, es un puntero sublimado con auto caro y con un título, no importa si comprado o no. Aún así, lo del título se puede obviar. El auto seguramente no es comprado con su plata.
    Nada más inútil que intentar introducir o reintroducir el concepto de voto por circunscripción uninominal, o cualquier mecanismo que exponga a cualquier político o sus amantes o familiares, (que tendrán un cargo tarde o temprano) al escrutinio personalizado del pueblo. Quien lo intente recibirá todo tipo de insultos, descalificaciones, enojos, hasta reprimendas de todos los políticos de todos los partidos. Aún de los más insospechados supuestos demócratas. Partiendo de sostener, por caso, que cualquier sistema que fraccione la boleta favorece a los partidos más grandes, algo jamás probado. O al revés.
    Hasta quien defienda el voto con urna electrónica será insultado y descalificado por los mismos que se arrodillan ante la tecnología inviolable e infalible del blockchain, cuando todo el sistema económico-financiero mundial gira sobre el pivote tecnológico. La razón final es que un sistema así permitiría votar por quien al elector le venga en ganas, todo lo opuesto al “político profesional”, que necesita el acomodo, el anonimato, la capucha del partido, como la mafia o la droga necesitan un poder superior y difuso que esos entes le confieren. Philip Zimbardo, el profesor emérito de Psicología de Stanford, autor del tremendo experimento con voluntarios seudonazis que conmovió al mundo, describió y tipificó esa conducta de ida y vuelta, la protección que brinda el anonimato, y al mismo tiempo, el anonimato del uniforme. Aquí el uniforme es la ideología. O la excusa.
    49 min
  • Durmiendo sobre un volcán. Episodio 4
    Charla entre Karina Mariani y Dardo Gasparré
    Invitada : Victoria Villarruel
    La pretensión mapuche, asumiendo que se trata efectivamente de tales, de considerarse y ser considerados pueblos originarios, no está demostrada de manera alguna, fuera de aseveraciones, afirmaciones, declaraciones y descalificaciones que no constituyen elementos históricos. Un ejemplo de ello son los tendenciosos artículos de Wikipedia, en los que se sabe que cada uno puede escribir lo que se le dé la gana sin consecuencia alguna, donde se afirma sin ninguna clase de soporte que se trata de pueblos originarios y hasta se niega la raigambre de los tehuelches, verdadero pueblo originario con mucha anterioridad a la invasión arauca, a los que esta aniquiló.
    En un nivel importante de escamoteo histórico, se atribuye a la campaña del teniente general Roca la desaparición de esos indios argentinos auténticamente originarios, otro despropósito sin ninguna prueba o investigación. También hay versiones retocadas de la agresión y el prontuario de Soaez Bullorovsky. Y también, en una postrera ofensa, se confunde deliberadamente a tehuelches con mapuches, una burla macabra.
    Las mayores investigaciones sobre los pueblos originarios de la Patagonia las realizó el respetado paleontólogo, antropólogo, historiador, doctor en ciencias y perito minero Rafael Casamiquela, rionegrino, quien escribió 21 libros y 400 papers sobre el tema, y que sostuvo, con la evidencia de sus trabajos, de gran enjundia, la condición de pueblo originario de los tehuelches y el tardío arribo de los mapuches, desde Chile, que los esclavizaron, sometieron, sodomizaron, masacraron y diluyeron hasta hacerlos desaparecer por muerte o absorción cultural. Probablemente el mayor genocidio sudamericano. Pero Casamiquela, un Perito Moreno de hoy, ha sido reducido a ser un desconocido por los medios.
    La razón de este reclamo prepotente e improcedente de territorios, apoyado en la fuerza, a veces en el saqueo, la intimidación, el incendio o la depredación, como saben los pobladores locales, no tiene fundamento ni soporte, y Chile los expulsó en su momento por acciones similares más salvajes todavía. En una sospechosa unanimidad, todas las publicaciones que los justifican, empezando por los escritos de Wikipedia que han sido tolerados por Argentina, se ocupan de dejar claro que esa tribu impide el acceso “a las tierras que les pertenecen”. Pues esas tierras no les pertenecen hoy ni les pertenecieron nunca.
    59 min
  • La quinta columna kirchnerista
    Si la quinta columna se despliega, es que el relato cruje: ¡Atendamos esto, señores! Cruje por su propio peso, por su inviabilidad más que por el accionar del enemigo político externo. Consciente o inconscientemente, Sarlo y Verbitsky ya marcaron, preventivamente sus diferencias. En su fuero íntimo evaluaron los costos de los insultos de los José Pablo Feinmann de hoy frente a los eventuales reproches de su base ideológica del mañana. Porque el kirchnerismo puede pasar, pero la quinta columna denota que hay intereses más importantes que salvaguardar.
    La Cinquième Colonne se publicó contemporáneamente con un análisis sobre la funcionalidad de la mentira llamado “La función política de la mentira moderna” que conserva, por fortuna, una mordaz vigencia. Su reflexión sobre el rol de la mentira en control de la opinión pública parece escrito para la Argentina del 2021. Dice Koyré: “Los regímenes totalitarios proclaman de modo unánime que la concepción de la verdad objetiva, una para todos, no tiene ningún sentido, y que el criterio de la “Verdad” no es un valor universal, sino su conformidad con el espíritu de la raza, de la nación o de la clase”.
    16 min
  • Durmiendo sobre un volcán. Episodio 3
    Con una democracia, ponele, de monopolio de partidos y un sistema tramposo que condena a venderse para candidatearse, con una república que ya no existe y con una telaraña de corrupción generalizada que no resalta más por la recesión paralizante, pero que se advierte en cada cargo ocupado por amantes, amigos y militantes incapaces, en cada compra de cualquier cosa del estado, incluido aviones rusos o vacunas, que se vuelven gasto, emisión, endeudamiento y default repetitivos, el gobierno está obligado a ser populista para que le perdonen la inflación, la pobreza, la desesperanza y la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser. ¿Quién y cómo cambiará eso?
    Muchos de estos conceptos se aplicarían a una gran cantidad de países. Pero la columna escribe sobre este lugar, sobre este pueblo, sobre este drama, como diría Chejov. Sobre Macondo. Como enseñó García Márquez.
    1 hr 1 min
  • Licencia para escandalizar
    En el imperio de los sentimientos que rigen el consenso político y cultural, la verdad es un problema secundario, lo que importa es la emoción que es capaz de borrar la memoria y el deber. Personajes corruptos y viles son capaces de psicopatear con el daño que le atribuye a expresiones simbólicas cuando su accionar delictivo es bien real y palpable. Son astutos en ofenderse en virtud de una moral que ni siquiera comparten.
    Por ejemplo, con la excusa del coronavirus el gobierno liberó a presos peligrosos sin ninguna explicación racional. En una segunda etapa del sinsentido, derogó el decreto que permitía a las autoridades impedir el ingreso de extranjeros con antecedentes penales. Con la misma debilidad por el bienestar delincuencial, sostuvo una cuarentena que empobreció a los ciudadanos decentes mientras favorecía usurpaciones y ponía a funcionarios políticos a defender al separatismo indigenista en el sur y para mayor abundamiento se dedicó a confiscar cargamentos de soja mientras hay provincias asoladas por el narco libradas a la buena de Dios. ¿Qué alegoría merecerían estas acciones para no molestar a los catadores de protestas? ¿Con qué elegante metáfora podremos representar los acontecimientos formoseños?
    Durante un tiempo parecía que nos querían temerosos aplaudiendo desde los balcones, ahora simplemente nos quieren resignados y mudos. Y nosotros teniendo contemplaciones por si alguna alegoría performática hiere algún sentimiento. Si la política es incapaz de denunciar las violaciones a la democracia peor para ella. La verdadera ofensa está en no protestar con la suficiente firmeza y seguir actuando como si nada. El resultado es que se acepta graciosamente que la desestabilización que sufrimos va a desaparecer con unas elecciones legislativas, con esta actitud, cavamos nuestra propia tumba.
    La corrección y la moderación nos ha dejado una retórica pacata y acotada. Un límite de expresión parco que validamos para los estrechos límites de nuestro marco moralizante. Hacinados en este pequeño escenario de protestas permitidas, dan envidia los hombres del pasado, como Goya que no escatimó recursos para denunciar lo que estaba mal.
    Sencillamente eso.
    13 min
  • El regreso del absolutismo
    El gobierno no previó el escándalo porque saltarse la fila no le parece inmoral, entiende que es su prerrogativa, simple. Por eso el Ministro de Economía o el Procurador permanecen aún en sus cargos. Sucede en los sistemas en los que se considera a una persona más valiosa que los demás. Y persisten en esa creencia al mezclar en un licuado insolente a los estratégicos. La lógica de vacunar primero a los que atienden enfermos no es porque estos sean superiores, es porque son los que atienden la trinchera. Si mandás a la trinchera a un tipo sin armas, lo más seguro es que tu primera línea de combate sea inservible. Lo que no se entiende es qué lugar en la trinchera ocupan el fotógrafo, la CM, el cocinero, el ladrón, su mujer y su amante.
    Todos los que se creen merecedores de la protección prioritaria y por tanto recibieron con naturalidad la dosis que correspondía a un anciano confinado por orden del poder desde hace un año, responden al tipo de sociedad que hemos construido a lo largo distintas administraciones. Aceptamos y justificamos la cultura del privilegio, la idea de que hay personas que son más importantes que otras. Un año completo de aceptar que los poderes ejecutivos nacionales, provinciales y municipales decidieran la esencialidad de los ciudadanos. Décadas de aceptar que quienes nos gobiernan consideren al funcionamiento del Estado más importante que el funcionamiento del mundo privado que parasitan. Siglos de creer que se abolieron los privilegios sólo porque cada tanto alternamos a los privilegiados. Bienvenido el escándalo, que no quede en cacareo.
    15 min
  • Durmiendo sobre un volcán. Episodio 2
    Episodio 2: Bill Gates, la locura y la dominancia
    Con Karina Mariani y Dardo Gasparré
    El objetivo de Bill Gates siempre es salvar al mundo. Para esto resulta sumamente necesario que el mundo esté en peligro
    Con renovados bríos han arreciado las predicciones y planes tenebrosos de Bill Gates. Previsor, viendo que no rendiría mucho más la estrella distópica del covid, el buen Bill ha vuelto a su zona de confort: El Cambio Climático. No es él únicamente, no está solo. Los guardianes de la humanidad ya declararon repetidamente que el covid-19 ha sido sólo un ensayo de lo que se nos viene encima si no se aborda un “reseteo” gigantesco de la humanidad para enfrentar el desafío climático. Élites culturales, políticas, empresariales o espirituales ya están volviendo al mecanismo más rendidor, el que sirve si hace mucho frío o mucho calor, si hay plagas o desaparecen especies, si crece la violencia en África o la depresión en Alaska, todo, pero todo lo que la imaginación pueda soñar es atribuible al Cambio Climático.
    38 min
  • Los hilos del payaso Gervasio
    Aunque la Ley de Alquileres es una aberración que nada tiene que ver con solucionar los problemas de vivienda y los legisladores no ignoran esto, vale la pena refrescar un par de conceptos: Gregory Mankiw señala en su lista de 14 proposiciones en las que existe consenso entre economistas que “el techo en los alquileres reduce la calidad y la cantidad de las viviendas disponibles”: más del 90% de los economistas de todas las vertientes están de acuerdo con esta afirmación. La imposición del control de alquileres genera desabastecimiento que se agrava progresivamente, la oferta sencillamente se agota. Se dispara el costo de la búsqueda, y para encontrar una vivienda hay que pagar a intermediarios ampliando la probabilidad de que se constituyan mafias, porque se incentivan los sobornos y el mercado negro. Los inversores no van a poner plata en nuevas unidades, los dueños no van a poner plata en mantenimiento lo que deteriora los inmuebles, cosa verificable en cada ciudad que ha implantado políticas de control de alquileres. Los propietarios no sólo dejan de invertir en el mantenimiento de las unidades y también de los edificios que se convierten en espacios marginales e inseguros.
    El mayor beneficiario es el recaudador de impuestos, en nuestro caso AFIP, ya que la burocracia incrementa toda la cadena de valor de la vivienda. Para las empresas constructoras suben los costos y la norma penaliza, claramente al propietario. Pero lo que ni los legisladores ni el payaso Gervasio le han dicho al inquilino es que el blanqueo de los contratos en AFIP, no sólo no lo protege sino que lo obliga a justificar los ingresos con los que paga el alquiler. Si el inquilino tenía changas para complementar su salario, todo esto quedará irremediablemente expuesto ante la hiena fiscal. AFIP perseguirá a monotributistas y autónomos para subir sus categorías, y hará lo que mejor le sale: atacar al más débil. La recaudación en impuestos vinculados a la transmisión de viviendas va a crecer. Es mentira que nunca es triste la verdad, pero es real que no tiene remedio.
    En síntesis: la oposición redactó la sentencia, el oficialismo la ejecutó, la AFIP se va a beneficiar, los propietarios verán avasallados sus derechos y los inquilinos pagarán las consecuencias. Y amenizando la fiesta, el payaso Gervasio que es un repetidor de paja, un pobre “puching ball” escenográfico para ocultar que estamos en manos de sádicos, irresponsables e ignorantes dispuestos a acabar con todo el sector productivo e independiente. Exactamente como solicitan los que quieren que en 2030 no tengamos nada. Si somos felices con eso, es que nos merecemos lo que nos pasa.
    17 min
  • Durmiendo sobre un volcán. Episodio 1
    Episodio 1: Ley de Alquileres, la soberbia y el fracaso
    con Karina Mariani y Dardo Gasparré
    Por socialismo debe entenderse el amplio espectro que va desde Engels y Marx, pasando por Lenin, Stalin, Trotsky, a la socialdemocracia, la democracia cristiana en algunas de sus versiones, la doctrina social de la Iglesia, la teología de la liberación y los discípulos de Hélder Câmara, el documento de Aparecida, el Foro de Sāo Paulo, Francisco I y su encíclica Fratelli tutti, más todos los populismos y progresismos globales, regionales, locales, y las encíclicas de Bill Gates, Thomas Piketty, Jeffrey Sachs, Jean Tirole, Joseph Stiglitz, y otros, junto a las burocracias de las tres inefables, Georgieva, von der Leyen y Lagarde, la OMS, las organizaciones de derechos humanos con todas sus cortes, cohortes y consejos, y cuanta otra aparezca, y en el plano local, la confabulación multipartidaria que erróneamente se adjudica sólo al peronismo, obvio culpable, en cada cargo y carguito, pero que incluyen un amplio espectro de partidos, sin olvidar a los Lousteau, Alfonsín (el bueno), Prat Gay, de Pedro, Stanley, Frigerio, Donda, Grabois, Carrió, y otros representantes políticos que la lectora quiera, las organizaciones sociales, y muchos otros que sepultaron a Macri (al que no le costó mucho dejarse sepultar) con el gradualismo o variantes como la AUH, o el solidarismo, y todos los dictadores de América Latina con cualquier formato o seudo ideología, disfrazados de indios, de sucios, o no.
    Esta denominación moderna genérica de socialismo también incluye a los funcionarios del gobierno diamantes (perdón, de amantes) especialmente cuanto menos capacitados sean, a la mayor parte de legisladores de todos los partidos y a los políticos que han hecho un Linkedin del Estado y que lucran, tienen su razón de ser y su argumento en el formato del reparto y la distribución de la riqueza ajena y el ataque al ahorro y al capital, que finalmente termina en la dictadura y el hambre. Por supuesto, también es socialismo descarado lo que hacen el presidente y la vicepresidente-en-ejercicio y el delfín putativo de ese matrimonio bipolítico de conveniencia, que desembocará en el mismo tipo de país que el de mi guía rubia y soviética.
    Esta rara comparsa tiene una razón de ser: cuando finalmente el bolcheviquismo descubrió que era incapaz de producir nada, eligió el camino de permitir graciosamente que la producción quedara en manos de los privados, pero cortándoles una feta del salame cada día, una feta de libertad, una feta de derecho de propiedad, una feta de ingresos, una feta de patrimonio, una feta de entusiasmo, una feta de optimismo.
    http://www.laprensa.com.ar/499275-Ley-de-alquileres-Masterclass-de-socialismo.note.aspx
    http://www.laprensa.com.ar/499296-Los-hilos-del-payaso-Gervasio.note.aspx
    57 min
  • La insoportable levedad de Ursula von der Leyen
    Una de las características más notables del fenómeno covid, es la mamushka de crisis sobre crisis que ha desatado y que se van acumulando, una sobre otra, poniendo en duda casi todo lo que parecía sólido e inobjetable. Así, la “crisis de las vacunas”, el vodevil estelarizado por presidente de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen dice varias cosas sobre la fragilidad de los acuerdos, sobre la capacidad de gestión de la sobrepaga burocracia de Bruselas y sobre todo, sobre lo rápido y fácil que los dirigentes pueden caer en el ridículo papel de un tirano bananero cuando se les pone presión.
    Ya sean las limitaciones de la propia dinámica de la Comisión o de la misma Von der Leyen, lo que quedó de manifiesto es que, ante la presión, Úrsula reaccionó amenazando con cerrar las fronteras a la exportación de vacunas, cosa típica de los dirigentes más incapaces e ineficaces del socialismo hispanoamericano. ¿Qué pasaría si ante las frustraciones propias de la gestión de la crisis, todos los países del mundo se ponen a impedir la exportación de bienes? Después de todo, todos pueden alegar que sus ciudadanos están primero y medidas así pueden afectar desde alimentos hasta combustibles.
    Aunque los miembros de la Comisión pretendan otra cosa, la demora en los pedidos se traslada a las entregas, las farmacéuticas no dan abasto y los reclamos por la falta de suministros abundan en medios y redes. La cosa es que Hungría ya se hartó de esperar y comenzó a hacer rancho aparte buscando vacunas rusas y chinas por su cuenta. "Tras la epidemia, los Estados miembros tendrán tiempo de examinar si fue una buena decisión confiar la compra de vacunas a Bruselas", dijo el primer ministro Viktor Orbán. La política se cuela en la gestión de la salud, inevitablemente y revela que los desmanejos relacionados con los lobbies se pagan caro.
    Ya sea que la UE sea culpable de proteccionismo o de rigidez burocrática, lo cierto es que la crisis de las vacunas ha dejado a Bruselas desnuda. El programa de vacunación de Úrsula es un fiasco que daña al proyecto europeísta. La confianza en la UE se deteriora al alejarse la esperanza de terminar con las medidas de restricciones y confinamientos. La planificación central, la falta de conocimiento y el lobby de las farmacéuticas causaron la debacle que expone a los europeos a vivir con las consecuencias de una crisis más prolongada. Úrsula se entregó al peligroso nacionalismo de las vacunas para expiar sus propios fracasos.
    13 min

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