Karina Mariani Editoriales

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By karina marianiNewsPolitics
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Karina Mariani Editoriales episodes

  • El poder que está en la impotencia
    Para la derecha, la batalla asimétrica gramsciana no es una opción, es el único camino posible. Hay una gran enseñanza dada por la izquierda. Las corrientes que son hoy dominantes, se la pasaron dando luchas transversales. Sería, claro está, maravilloso tener medios de comunicación masivos, ganar cátedras universitarias, tener un partido político o varios. Pero eso está muy lejos. Por eso, todo espacio, toda brecha debe ser ocupado para privilegiar las estrategias de furtividad y de inventiva. En la asimetría, el impotente necesita creatividad para constituirse como vanguardia y asumirse como la cultura rupturista, mal que le pese, la fuerza rebelde, el punk, la contracultura, y no se puede permitir descuidar ningún campo. Ese es el libro de jugadas del estratega más exitoso.
    17 min
  • Covid, reseteo y la conspiración imposible
    La libertad tiene en “El Gran Reseteo” un nuevo enemigo y no es secreto ni una conspiración. Como nunca, queda claro que el miedo desdeña obviedades. El intervencionismo justifica su derecho liberticida en nombre de la salud y la seguridad (ahora) universales. Gracias al “Reseteo” cualquier gobierno estará bajo el yugo del consenso de la bondad universal sin la interferencia innecesaria del sistema democrático. “Los valores que construyeron Occidente se pondrán a prueba y deben ser considerados los valores que sustentan la democracia” (https://www.weforum.org/agenda/2016/11/8-predictions-for-the-world-in-2030/)
    “Nada volverá a ser como antes”, repiten los portavoces de la “nueva normalidad” y la verdad es lo que está pasando. Bajo amenazas de enfermedades actuales o rebrotes o variaciones de otros virus ya ni vale la pena pensar en viajar. Son mal vistas las fiestas y dificultosas las nuevas relaciones interpersonales. El distanciamiento social llegó para quedarse así como la vigilancia drástica y sin garantías.
    El año que viene, en el que todos seremos más pobres, estaremos más aislados y tendremos menos derechos, el Foro Económico Mundial, el FMI, la ONU, la OMS, y hasta el príncipe Carlos nos van a explicar cómo van a cambiar, de arriba para abajo, el mundo y en consecuencia la forma en que vivimos. Nos van a decir que la propiedad privada va a ir desapareciendo pero que no nos hagamos problema porque vamos a ser felices (la forma de la felicidad será única y también será diseñada por ellos). Nos van a decir de quienes debemos enamorarnos y qué tipo de familia es la conveniente. Nos van a enseñar qué comer y cuánto. La igualdad tan deseada se traducirá en el fin de la libertad política y la dependencia estatal sepultará la libertad de expresión. Deberemos justificar cada uno de nuestros desplazamientos.
    Esto no es una conspiración, o si lo es, es una conspiración de morondanga. Está todo ahí, se puede ver, oler, tocar. No nos consultan pero hay que reconocer que nos informan. Hay un plan, se puede leer en cualquier idioma y como es inclusivo también está en braille y en lenguaje para sordos. La buena es que este conjunto de líderes mundiales nos prometen que, para el 2030, en la época en que seamos despojos humanos sin libertad ni propiedades, podremos viajar a Marte.
    18 min
  • El kirchnerismo sale a buscar símbolos
    El aborto es un mecanismo de distracción potente, esto es cierto, pero nada garantiza que su efecto, de ser exitoso, vaya a durar los largos meses de campaña electoral en 2021, en plena crisis inflacionaria, recesión y desempleo. Después de todo, se trata de un gobierno con serios errores de diagnóstico. Por ejemplo: pretenden que la recuperación venga del agro y promueven retenciones confiscatorias, impuestos a los patrimonios “altos” que van contra el capital de trabajo, usurpaciones y recurrentemente amenazan con una reforma agraria. Sueñan con un despegue de la industria del conocimiento y al mismo tiempo se encargan de condenar el teletrabajo a muerte, al tiempo que impiden el desarrollo de esa industria con un cepo cambiario autolesivo. Hablan del desarrollo energético mientras se impulsan nuevos impuestos y así podríamos seguir al infinito. La disonancia entre la realidad y el diagnóstico es terrible. Mucho se ha dicho de las capacidades del Presidente como equilibrista, pero esas destrezas no aparecen y en cambio abundan contradicciones e inconsistencias, promesas de imposible realización y ensayos de ortodoxia económica que se avergüenza de admitir.
    En los escasos meses que lleva en el Gobierno, Alberto Fernández ha quemado tanto capital político que su limitación narrativa es obvia. Fue contra los comerciantes, contra los jubilados, destrozó a la clase media, ganó la ira de los productores agropecuarios, logró la emigración de empresarios, se alejan los inversores, los sectores de la cultura y el progresismo empieza a enarbolar reclamos y enojos. No sólo no logró unir a los argentinos ni cerrar la grieta, sino que debe sacar de la galera estrategias compensatorias para la tribuna propia. En esa clave se debe leer el apuro por tratar antes de fin de año la Ley del Aborto. Es, de nuevo, una apelación a la política kirchnerista del poder del símbolo. Tanto así, que los muchachos ya sueñan con un virtual empate en el Senado que sea saldado por el voto positivo de Cristina Kirchner. Un galardón final de la izquierda peronista.
    13 min
  • Ley Micaela: el quiebre del pacto democrático
    ¿A qué se llama Violencia de Género? A “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”. Y con esta tajante afirmación se firmaron múltiples tratados y pactos internacionales instando a “gobiernos, organizaciones internacionales y no gubernamentales a convocar actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública sobre el problema de la violencia contra las mujeres”​.
    En definitiva esa “violencia de género” viene a ser una violencia que se produce contra una mujer por el hecho de ser mujer y por ningún otro motivo. Se trata de una interpretación de la realidad que no tiene el menor asidero científico, no asiste a esta afirmación ningún estudio, prueba empírica o estadística y sin embargo la imposición del concepto es la clave que puede terminar con el pacto democrático sobre el que se sustenta nuestra vida social. Ese pacto que resolvía los conflictos de forma particular, entre los individuos, como es la norma con cualquier delito. Al aceptar que todo homicidio, agresión, vejación, menosprecio o insulto hacia una mujer es “violencia de género” si la comete un varón lo que se está diciendo es que hay conductas que constituyen delito específico si y sólo si las lleva a cabo un colectivo especial dentro de una sociedad. Es la base filosófica del apartheid racial.
    La Ley Micaela representa la claudicación de los valores liberales y persigue lo que es imposible: la seguridad absoluta. El mundo es malvado y lo es para todos. Las carradas de dineros volcados a las leyes de género no han obtenido resultados porque el diagnóstico es falaz y porque no era la seguridad de las mujeres lo que pretendían sino su tutela. No hay un sexo bueno y otro malo, como no hay uno fuerte y otro débil. La fuerza, la voluntad, la valentía y la bondad; al igual que la maldad, el sadismo y la imbecilidad están repartidos (afortunadamente) de forma igualitaria entre hombres y mujeres. La hermenéutica de género logró un dislate temerario: la Ley Micaela que tiñe todo con un estigma de género ve a cada paso una agresión de lo maculino hacia lo femenino. Semejante fanatismo es el definitivo quiebre de nuestro pacto democrático.
    18 min
  • Histeria colectiva, la plaga en el adiós a Maradona
    Una euforia cerril se apoderó de la Plaza de Mayo el 26 de noviembre durante el funeral masivo que el gobierno brindó al argentino más famoso del mundo. Pocas horas habían pasado desde que la muerte de Diego Maradona conmocionara al planeta. Una noticia de tal envergadura, una vidriera tan extraordinaria, la posibilidad de protagonizar el evento con mayor cobertura del siglo. Demasiadas sirenas cantando y pocos Ulises a bordo. El desenlace, tristemente, fue homérico.
    Lo que pasó en Buenos Aires durante el homenaje funerario a Maradona, más que una metáfora, fue un amasijo de conceptos robados al psicoanálisis. Los desbordes, las vergüenzas, los enfrentamientos y el revoleo impúdico de culpas no hicieron más que exponer los desórdenes emocionales de una enfermedad psicogénica de masas que casualmente se plasmó en esas pantallas que iban a servir para vanagloriarse y terminaron sirviendo para vejar. Una histeria colectiva tan difícil de explicar como de disimular.
    14 min
  • ¿Hay lugar para la derecha en Sudamérica?
    El ovejismo político, la falta de conciencia crítica y la infantilización social, que conforman estos armados políticos: ¿son el huevo o la gallina de los fracasos de gobiernos ineptos? Estas alternativas políticas nacen de una sociedad que ha permitido, en su abulia, que la engañen. Las supuestas opciones de “derechas” que venían a terminar con el Socialismo del Siglo XXI se han jactado de ser más socialistas que sus homólogos de izquierda y no existen en la región opciones que discutan el mecanismo donde el voto se entrega a cambio de la promesa de un Estado de Bienestar (que cada vez es más costoso e ineficiente).
    Entendamos lo siguiente: la izquierda no sabe perder, no se agacha, sólo toma impulso. El contrapeso que debió crecer con los recambios políticos de derecha, dejó pasar la oportunidad cuando la izquierda estaba en retroceso. Las acciones judiciales en las que Argentina o Bolivia depositaban la confianza del republicanismo sólo podrían resarcir en diferido, pero la no existencia de un poder judicial verdaderamente independiente, hace que las causas relacionadas con la política no sirvan para subsanar los males de fondo. Las garantías debían funcionar de manera automática cuando se produce el abuso de poder, no pasó. Todos los mecanismos de contrapeso estaban rotos.
    Entre el espíritu intelectual de una época y su engranaje político existe una conexión pero ni es lineal ni es sólida. Podemos entender la sociedad, la política, la cultura, como un todo dinámico en el que el hombre es un bicho receptivo y adaptable. Pero pifiamos el diagnóstico si creemos que existe un determinismo en la historia y que la sociedad, mediante la ingeniería, es transformable. El problema surge cuando las opciones de derecha olvidan esta premisa, atizando una polarización gracias a la que sus votantes están dispuestos a tragar cualquier porquería vencida si la ofrece el político adecuado. Esto es tan persistente en la región que debería hacernos reflexionar sobre la existencia de una anomalía que trasciende personajes. ¿Hay futuro para la derecha en la región? No de esta forma. No bajo esta agenda, no con esta complacencia que condena a todos a vivir esta pesadilla socialdemócrata. Para eso estaba sembrado en nuestra cultura un caldo de décadas de una Sudamérica acostumbrada a renunciar a la libertad.
    17 min
  • El mal y sus bordes
    Somos tan cenizos como quien nos conduce. Esta impasividad ante el mal provoca que, por miedo o impotencia caigamos en la indiferencia. Nos quitaron el espacio para el duelo y tampoco pasó nada. Antes de que podamos digerir una horrible noticia, ya viene otra y no tenemos tiempo para el recuerdo. ¿Cuántos casos Solange, Abigaíl o Facundo ya pasaron sin que reclamemos nada? Si la vida no necesita tener un sentido, el desencadenamiento de las fuerzas del mal será una pavada.
    "No tenés corazón, hermano" suplican los padres de Abigail a la policía para que los deje cruzar. ¿Se convirtió ese policía en el señor alemán, tan normal y serio que fue el mayor criminal de su tiempo? Reformulamos la pregunta: ¿Si se diera la circunstancia, si se lo pidieran los señores feudales, si la sociedad lo permitiera: se convertiría? Claro que no vivimos en este justo momento el terror nazi pero el mal nos rodea de una forma pasmosa. Cada uno de nosotros sufrió una o más de esas amenazas, esos abusos y todo constituye la atmósfera de una realidad cotidiana que barrunta el mal suspendido sobre nuestras cabezas. Si no vivimos en el mal, estamos en sus bordes.
    15 min
  • Nuestro amo juega al esclavo
    Quienes toman las decisiones ni son responsables de su eficacia ni corren con los costos de esas decisiones. Sufrimos a un coro de expertos que vampirizan nuestras arcas para proponer medidas infundadas y perniciosas para llegar, al cabo de 8 meses, a ser de los países más castigados por la enfermedad. ¿Sobre quién recayó la consecuencia de su falsa prédica?
    Ciertamente no sobre los amos. No van a cargar con el oprobio del error, es más, es posible que digan que no ha funcionado porque no se aplicó con suficiente intensidad o. cuando no, que culpen a la falta de presupuesto.
    Conclusión, si nos alejamos un poco y ponemos en perspectiva este loquero, lo que existe es una subversión brutal de la relación entre el pueblo y su gobierno que, catalizado por la enfermedad, ha servido para que el miedo creara un entorno en el que nos creamos cualquier medida o predica por descabellada que parezca sin dudar.
    La duda es una savia filosófica potente. Ojo a no confundir duda con relativismo, no se trata de que todo valga lo mismo, si no de la conservación de un escepticismo que tiene que ver con el pensamiento crítico. Gracias a la duda el pensamiento recibe impulso, porque cuestiona, indaga opciones, porque desarma dogmas. La duda amplió, históricamente, horizontes físicos y mentales. Para quienes desean controlarlo todo, la duda es enemiga. No hay mayor aliciente para buscar la verdad que albergar dudas, la filosofía esto lo sabe pero pareciera que la política no. Por eso los gobiernos parecen asumir no sólo que están en posesión de la verdad absoluta, si no que su trabajo consiste en preservar su verdad de los peligros de la duda.
    ¿Por qué liberamos a las medidas del gobierno del mecanismo de duda? ¿No es imperioso dudar cuando se multiplican las medidas ruinosas o exageradas? Una vez que aceptamos que las libertades pueden ser restringidas por nuestro bien, ahora cualquier barbaridad es un problema de salud pública. ¡Por eso puede un gobernador a su entera voluntad restringir los derechos humanos más básicos con la excusa de proteger la vida!
    Esta farsa escala en la misma proporción en la que el poder político devora los poderes que deberían frenarlo, y dado que ha podido violar e imponerse a la Constitución, nada impide reiterar este escarnio jurídico con cada enfermedad infecciosa a futuro. Ya nos han mentido con la falta de camas, con los suministros donados, con las vacunas compradas, con las cantidades de tests, con la contabilidad de muertos. ¿Qué va a impedir que nos confinen a futuro como les apetezca?
    12 min
  • Trump contra el mundo: quién ganó?
    Claro está que Trump era el candidato de sí mismo. Gran parte del Partido Republicano lo detesta y lo tiene como una medicina, repugnante pero instrumental, de la que ya obtuvieron lo que necesitaban. Trump levanta pasiones, Biden no, no es Sanders, cierto; pero tampoco genera rechazo y es aceptable para mucha gente, y, como en 1876, es una concesión que el Partido Demócrata hace al Republicano al no asustar con sus piezas más radicalizadas. Con los contrapesos judiciales y legislativos, más las cajas ejecutivas aseguradas… ¿para qué sería necesario seguir soportando al farabute canalla?
    Las dos campañas en las que participó Trump, dejarán como resultado la exposición de todas estas miserias más la comprobación fáctica de que las encuestas son una rama menor del tarot. Se utilizaron para orientar el voto otra vez. La mayoría daba como vencedor a Biden por arriba de los 10 puntos y una vez más fallaron estrepitosamente en sus previsiones, hasta tal extremo que ya resulta lógico preguntarse si ellos son demasiado estafadores o nosotros demasiado pavos. Como sea, queda claro que son un brazo electoral sin el más mínimo rigor. La campaña 2020 dejó obsolescencias a la vista: la inutilidad completa de los sondeos, de los actos multitudinarios, de los debates, de las denuncias de corrupción de último momento, de la censura, y del sistema de conteo de votos que parece hecho por borrachos. Dejó en claro también que la lucha de ideas en modo descarnado sí da resultados a la hora de llenar las urnas. Los millones de votos obtenidos por Trump en 2016 y 2020 no representaban un partido, representaban ideas. Ideas tan latentes en los corazones de los estadounidenses que, aunque los políticos intercambiables ni se animaban a pronunciarlas, sobrevivían. Votar por las ideas, las que sean, es el legado de Trump, no es poco.
    18 min
  • Justicieros anticapitalistas: otra vez entre nosotros
    Mesiánicos de cuna, la niña de Guernica, como el niño del Proyecto Artigas no pensaron en meter a los desposeídos de la tierra en sus casas, la convivencia llega hasta la selfie. No donaron sus dineros ni bienes. Los justicieros anticapitalistas no hacen filantropía con sus herencias. Se perciben militantes, necesarios, contraculturales, vengadores y cancilleres de un grupo (siempre fluído) de subyugados que no entienden lo que es bueno para ellos. Quién no los ha oído con el típico discurso de que los pobres no tienen otra opción que usurpar? Y que, por tanto, hemos de permitirles la entrada sin control a cualquier espacio que les sirva del techo que es derecho. Sin embargo, el discurso se resquebraja, si les pedimos que ese techo sea su propia casa. No son gratuitos los juegos de los justicieros anticapitalistas. No es gratis hacer de cuenta que son bribonadas bienintencionadas, porque en este desbarajuste anómico están agazapadas las mechas que encienden los infiernos. Por cierto… ¿no eran niñatos ricos y mesiánicos los que desataron sobre nosotros las peores tormentas pasando a la acción su retórica anticapitalista?
    15 min

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