Karina Mariani Editoriales

Karina Mariani Editoriales

By karina marianiNewsPolitics
Download on the App Store

Karina Mariani Editoriales episodes

  • A QUIÉN LE IMPORTAN "LES PIBIS"?
    Para esos jóvenes que no encuentran alternativas el gobierno destina un funcionario impasible, que los homogeneiza en un neologismo inefable: LES PIBIS. Una burla a su complejidad y a la misma diversidad que nombran pero que no respetan. Un paternalismo moral que subyace en la medida que los jóvenes sean débiles, vulnerables y estén amenazados por problemáticas ideologizadas necesitando de un Estado que los proteja y los adoctrine.
    Cuesta entender que los más jóvenes estén tan sumisamente entretenidos en cuestiones dogmáticas impuestas por el poder y no se manifiesten para impedir que se les confisque el futuro con deudas públicas destinadas a mantener la estructura fiscal que los transformó en una mayoría pobre y desempleada. Cuesta más comprender cómo la juventud no se rebela ante la desocupación y la condena estructural a vivir de planes sociales gerenciados por sindicalistas y punteros. Cuesta entender cómo permiten que leyes laborales que sólo han beneficiado a sindicatos corruptos sean las que rijan sus futuros empleos. Es incomprensible que no hayan juventudes protestando por la vil regulación del mercado del teletrabajo que el actual Congreso acaba de arruinar y que podría haber sido una enorme fuente de recursos. Cuesta mucho más entender cómo, dócilmente, han entregado su rol de consumidores de bienes o servicios que les serán inaccesibles a futuro y para colmo han ingresado, con idéntica docilidad al (en términos marxistas) más importante ejército de reserva que los políticos les han deparado. Imposible comprender cómo los jóvenes salen a la calle para entonar el vivas a la agenda ideológica que el mismo poder político les propone, para celebrar y exigir, sin la más mínima cuota de rebeldía, la permanencia del sistema que les impide que sean productivos, libres e independientes, mientras los trata condescendientemente de: PIBIS.
    El Estado, que les impide valerse por sí mismos, termina lastimándolos. La máquina de generar daños colaterales que es la regulación estatal, se ha ensañado con los jóvenes con toda su perversidad. La ambición y el progreso compiten con un contendiente desleal: el Estado. Porque, seamos sinceros, ¿quién va a ponerse a trabajar si recibe sin necesidad de dar nada a cambio un beneficio similar a cambio de que se conforme con solo a subsistir?
    15 min
  • Cupos cupos y mas cupos el sexo de lo absurdo
    La igualdad ante la ley es una conquista del Occidente libre que impuso, en las cartas magnas que constituyen los Estados, que todos los ciudadanos nacemos iguales, y que por eso debemos ser tratados igual ante la ley y tenemos los mismos derechos. En cambio, la “igualdad mediante la ley” es un artilugio que implica una escala valorativa en la diversidad, en la que está bien sufrir discriminación si se comparten características asociadas a un determinado colectivo. Esto significa un aval para que a un ciudadano se lo juzgue, no por sus actos, sino por la pertenencia a su colectivo asignado. Ese individuo es culpable de lo que sus “pares” hayan cometido o pudieren cometer, siendo suprimido su derecho a la presunción de inocencia, por ejemplo.
    De esa filosofía nace la discriminación positiva de los cupos de género. Es una representación del imaginario de paridad ideológica que naturaliza la discriminación legal del varón, por el mero hecho de serlo. En definitiva, promulga la institucionalización del privilegio por razones sexuales, esa “diferencia”, que viene adosada a la persona por su condición sexual o de género, más allá de sus acciones, y justifica un trato legal e institucional distinto, de forma que aquellos que no reúnan esas marcas de identidad sean merecedores “legalmente” de un trato desigual.
    15 min
  • Prohibir a los hombres mirar el cielo
    Los consensos tienen de suyo el abrazo tranquilizador de la manada. Los consensos, más si son mundiales, son inmunes al cuestionamiento. Dormir abrazado a un consenso da seguridad y también cierta paz. Nunca ha sido grato desafiar los consensos. Seamos sinceros, ¿quién querría ser señalado como un conspiranoico negador, un loco a contracorriente, un meme con el conito de papel aluminio en la cabeza?
    Toques de queda, distanciamiento social, cuarentenas, rastreo tecnológico, multas, confiscaciones, prisión, censura son sólo algunas de las medidas consensuadas, en el mundo, para lidiar con el Covid. Aires de un inimaginado totalitarismo soplan fuerte por todo el globo. La miseria autoritaria no es exclusivamente nuestra y es, precisamente esa condición mundial, el atajo de los gobiernos para justificar su ineptitud y desmesura. “¡Esto pasa en todo el mundo!” dicen. El aumento de directrices que conceden más poderes a los Estados es la más siniestra epidemia mundial. Desde las democracias más sólidas hasta las peores dictaduras han cambiando leyes para otorgar más poderes al Estado y la omnipresencia del tema Covid-19 es el escudo para normativas humillantes, contradictorias, ilógicas, caprichosas, irritantes y ruinosas con las que nos castigan por la condición de posibilidad de estar enfermos.
    16 min
  • La rebelión de las canas
    La pulsión humana en defensa de la vida, la libertad y la propiedad no está llegando de la mano de la dirigencia política, ni de la juventud, ni de los agentes de justicia, ni de la cultura, ni de los medios de comunicación, ni de los empresarios. En una sociedad sin hambre de libertad y sin la dignidad que proviene de la propia defensa de lo querido, lo único que no está viejo y anquilosado, parece que son los viejos. Aparentemente, lo deseable en la sociedad postpandémica será un aglomerado de seres inermes, temerosos de sus propios derechos, como el de la defensa personal, cada uno aislado en su casa, resignados a la pobreza y a las enfermedades que no sean covid y expectantes de que el Estado no los deje caer en la miseria, con algún subsidio que vaya surgiendo de la improvisación gobernante. A la cabeza una impúdica casta política, aprendiz de preceptor escolar, cínica en la gestión de la escasez y la libertad, cuya estrategia sea la igualdad en lo paupérrimo.
    15 min
  • Roca y la construcción de la leyenda negra
    ¿Por qué sirve hacer de Roca una leyenda negra? Porque Roca representa la comprobación tangible de un ideario político que nos llevó al éxito. Porque Roca es la contracara de la decadencia que surgió cuando sus ideas se dejaron de lado. La destrucción de la figura de Roca ha sido así: rápida, fácil y euforizante. Fue producto del mandato de satanizar los cimientos de lo que fue un país próspero. Las dagas provinieron de los espacios culturales y políticos cuyos idearios buscaban en los colectivismos identitarios un relato de país pobrista y dependiente. Se ajustaron a una agenda totalitaria que jamás sintió orgullo y que se alimentó del resentimiento.
    16 min
  • Socialismo carnívoro o socialismo vegetariano
    No estamos así por culpa del kirchnerismo, estamos así porque, en la cosmogonía en la que se desarrolló la sociedad en las últimas décadas, el kirchnerismo encontró un hermoso caldo para instalarse y crecer. Todo el sistema de incentivos individuales que conforma el crecimiento de una nación, fue aplastado durante casi un siglo, sin importar quien gobernara. En su lugar creció un sistema de cazadores de renta estatal en diversas escalas. Así que abandonamos las actividades productivas, para conseguir contratos otorgados por el Estado, ya sea a lo grande en la obra pública o pequeños en un puesto vitalicio en una dependencia municipal. Esto, durante décadas desestimuló la inversión, la producción y la innovación. Con el sistema de incentivos averiado sólo nos preocupamos por sostener las relaciones con el poder que nos asegurara el sustento, en escalas que van del puntero al ministro, la canción es la misma. La oferta política es una góndola como cualquier otra y nuestra dependencia del Estado hace que sólo queramos comprar productos que nos ofrezcan salir del pozo sin esfuerzo. Así que en cada elección tenemos en la góndola matices que representan nuestro estrafalario deseo de curarnos sin tratamiento. Nuestro panorama político, en consecuencia, nos obliga a elegir entre una izquierda setentista resentida y una izquierda moderada con aspiraciones nórdicas. Es marginal electoralmente cualquier movimiento que se corra a la derecha aún cuando sea esto lo que deseamos y por eso el 80% que desea emigrar no iría a Venezuela sino a países donde lo que es marginal es la oferta de izquierda.
    14 min
  • La guerra contra el pasado
    El kirchnerismo no es novel en el arte de reescribir la historia, pero, nobleza obliga, no es la usina de la mayoría de los relatos que se ha dedicado a implantar. Es simplemente el catalizador potente de una narrativa que surge a mediados del siglo pasado, y que ha permeado tanto en el imaginario social que ya es una maquinaria destinada a deslegitimar, atacar y a silenciar mensajes opuestos. Todo, con un objetivo claro: acumular poder y sacralizarlo para perpetuarse.
    Para el socialismo, la guerra contra el pasado tiene dos grandes razones. La primera es que la izquierda tiene un problemita impúdico: no tiene a lo largo de toda la historia, una sola bondad para contar. No hay un ejemplo que pueda enarbolar, una sola anécdota en la que, aplicado el socialismo, haya salido bien. El otro motivo es que necesita crear una sociedad nueva que rompa con todo lo anterior, que destroce los vínculos constitutivos del individuo: su familia, su cultura, su religión o su tradición. Borrar todo aspecto de distinción personal, individual, para permitir su colectivización mansa. De ahí su lucha desigual contra los datos, contra los registros, contra toda prueba que desmienta sus postulados.
    14 min
  • Exprópiese
    La discusión sobre las virtudes y defectos de la propiedad privada es muy antigua y ya Aristóteles afirmaba que cuando todo es de todos, nada es de nadie. En aquellos lugares donde ha reinado el grito de “Exprópiese”, el señalamiento de Aristóteles es absolutamente claro. ¿Por qué los países donde no se respeta la propiedad privada están destruidos? La libertad no existe sin propiedad privada y la propiedad privada deja de existir cuando es controlada por el Estado.
    En Una teoría del socialismo y el capitalismo, Hans-Hermann Hoppe decía que en el socialismo a la propiedad se le desconocen los atributos de disposición, uso y goce. ¿Acaso no nos suenan familiares en este sentido las retenciones, el control de precios o la regulación de los alquileres? Hoppe alertaba sobre que la redistribución es la regla por la cual ningún propietario es libre de disponer del resultado de su esfuerzo hecho que produce un cambio en la estructura moral de la sociedad porque se favorecen roles no productivos, convirtiéndose la sociedad en cómplice al hacer a los ciudadanos recibir bienes o dinero por los que no han trabajado. Esa sociedad se convierte en cómplice de esta especie de robo, concluía.
    Cuando no tenemos propiedad o no podemos libremente disponer de ella, cuando sólo podemos transitar un único camino lo que se está expropiando es el alma y, por si no se entiende con los ejemplos de Venezuela, Cuba o Corea del Norte, el retorno no existe o es casi imposible.
    14 min
  • ANTIRRACISMO RACISTA
    Dado que no existen leyes que hagan diferenciación alguna por raza, la denuncia de racismo que esgrime el INADI debería basarse (como dice la misma definición) a una creencia. Pero al mostrar al racismo como atributo de una estructura social y de un determinado grupo de personas con piel clarita, el INADI está diciendo que esa “creencia” racista no es algo de las personas sino del grupo. Si el racismo es algo que supera la capacidad de las personas para pensar de una u otra manera, entonces tenemos a un organismo público de orden nacional hablando de racismo como una cualidad adherida a la piel: como un atributo de la raza. O sea, que el antirracismo que esgrime es redondamente racista.
    El INADI denuncia, y se toma el trabajo de graficar ¡incluso con una paleta de colores! a toda la gente “clarita”, como poseedora de un conjunto de atributos asociados a su color de piel, de los cuales ninguno de sus miembros puede escapar. Estamos ante el racismo más recalcitrante y coprológico posible, que nos obliga a definirnos por nuestras características genéticas comunes.
    Cada uno de los claritos, como miembros de una raza (?), posee todas las características despreciables. Y cada uno de los oscuritos es inferior económica e intelectualmente y por tanto necesita asistencia estatal que lo defienda de todos los claritos. Esta fantochada no pertenece exclusivamente al gobierno argentino, ojo. Hemos visto esta semana a funcionarios y jefes de Estado hincarse de rodillas y pedir perdón por su condición de “superioridad”. ¡Vale decir que piden perdón por pertenecer a un grupo humano del que no pueden escapar! ¿Cuán racista es esto?
    15 min
  • La Revolución Cultural China, pero con Iphone
    La Revolución Cultural tiene su Biblia: El Libro Rojo. Se trataba de un panfleto que compilaba las frases del Gran Timonel (todo alrededor de Mao era “gran”). En el sanguinario escenario se destacaba Chiang-Ching, esposa de Mao, al frente de los jóvenes guardias rojos, que se puso a la cabeza de la gigantesca purga. Toda la vieja guardia del partido fue aniquilada: asesinatos, deportaciones masivas a campos de concentración, asaltos callejeros, ataques a ceremonias religiosas o denuncias públicas. Junto a esto la prohibición de la cultura burguesa, o sea Shakespeare o Beethoven, por ejemplo. La ópera de Pekín fue sometida a una rígida censura de guardias rojos que destruyeron templos y monumentos considerados “ofensivos” símbolos de la opresión.
    La Revolución Cultural no fue una cuestión de educación sino una manipulación de analfabetos. Mao sabía que los fanáticos ignorantes son una invalorable arma cargada de potencial. Se cuentan por millones los muertos por la orgía de adoctrinamiento llevada a cabo por adolescentes y niños, que duró hasta el otoño de 1967, cuando Mao retiró su apoyo a la Revolución Cultural, y a sus líderes, a los que luego usarlos, abandonó para que fueran correspondientemente ejecutados.
    Los Guardias Rojos, alrededor de 19 millones de imberbes sacados de las aulas para que el ocio se convirtiera en revolución, fueron el experimento de adoctrinamiento más enorme jamás cometido, mientras la intelectualidad progresista de occidente se babeaba con La Revolución Cultural. Hacia fines de los años 60, Mao cancelaba el experimento mientras en las universidades del capitalismo, la tilinguería progresista abrazaba un adoctrinamiento más lento y confortable pero no menos efectivo.
    18 min

About Karina Mariani Editoriales

From the publisher's feed

Editoriales publicadas en el Faro Argentino, Diario La Prensa o en La Derecha Diario