Karina Mariani Editoriales

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By karina marianiNewsPolitics
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Karina Mariani Editoriales episodes

  • La Constitución chilena en la era de los
    ¿Qué está en juego en Chile hoy? No las opciones de votación sino el principio de equilibrio y el contrapeso entre las instituciones republicanas. También se juega la legitimidad de la sujeción a la ley. La democracia no es la panacea mágica, pero cumple una función sanitaria al asegurarnos cierta alternancia en el reemplazo de las elites y, en tanto haya competencia política, constituyendo un seguro para la libertad de los individuos. De haber una nueva constitución, va a surgir de la adscripción moral e ideológica de esas élites que abiertamente han despreciado la democracia; ahora bien: ¿acaso no son las élites que escribirán la próxima Constitución las mismas que traicionaron la representación actual? ¿No son las mismas que juraron que con la modificación del 2005 llegaría la paz verdadera? ¿Cómo pueden los chilenos asegurarse que la nueva Constitución procure proteger al individuo de los abusos del poder, en lugar de llevarlos a una Constitución chavista? ¿Acaso no va a escribir la Constitución la misma casta que por el interés propio mancilla la actual? ¿Para qué quieren una nueva ley suprema si esta puede ser cambiada a fuerza de incendios y saqueos?
    La era de los killers es el período por el cual los mentirosos, ambiciosos, impredecibles y sin escrúpulos ni temores pueden controlar a los demás y vivir en el mundo de privilegios que sólo el Estado es capaz de ofrecer. El miedo que implantan los ha traído a donde están y siempre están dispuestos a ir por todo. ¿Quiénes podrán enfrentarlos, los que les mandan mensajes de solidaridad y les tienden puentes de afecto? ¿Qué narrativa acabará siendo capaz liderar la oposición a los killers, la que se avergüenza de sí misma?. Hoy estamos hablando de Chile, pero podríamos estar hablando de nosotros.
    16 min
  • La ONU esta loca, loca, loca
    Las 170 naciones que aprobaron el ingreso de China y Cuba al Consejo son cómplices de todas las violaciones que se cometan en esos países. Los países que votaron por Cuba y China para que ocupen escaños en el Consejo de DDHH dan, literalmente, luz verde a las dictaduras para que continúen violando esos derechos pero además permiten que se introduzcan cambios y antecedentes profundamente antidemocráticos y violatorios de los derechos humanos en el organismo internacional que debería evitarlos.
    La ONU es hoy una institución hipócrita que fracasó en la ingeniería social que le dio fundamento y que defraudó todos los valores que enarbolaba. Este octubre del oscuro año 2020, durante una sesión de la Asamblea General de la ONU, la comunidad internacional terminó de enloquecer o de suicidarse, lo que ocurra primero. Con este poder y esta moral tallan en las políticas de los gobiernos y marcan la agenda mundial. A nadie le conviene la ONU salvo, como resulta evidente, a quienes la usan para lavar sus masacres, a quienes odian a Occidente y a quienes viven de sus infinitos cargos.
    17 min
  • ¿Qué significa ser originario en América?
    Cómo llegó la narrativa indigenista a los niveles de protagonismo actual? Una mezcla de interpretaciones maniqueas de los hechos históricos, una resemantización tergiversada de demandas, un anacronismo ideológico y mucha, mucha fantasía literaria han logrado que una de las formas más claras de supremacismo moderno se transforme en un ideal abrazado por el progresismo. El indigenismo determina a las personas definiéndolas por su raza, su línea sanguínea y su etnia. Difícil encontrar una visión de la humanidad más macabra y racista. El valor del individuo no es tal sino en función de la etnia a la cual pertenece, debiéndose como persona a lo que podríamos denominar (seamos creativos) dialéctica étnica plasmada en la lucha entre colonizadores/usurpadores y dominados/originarios. Esta relación sería inmanente: 5 siglos igual.
    No es cierto que llevamos 5 siglos igual, y si vamos a ser honestos, el continente lleva ya más de dos siglos de independencia, digamos todo. Imbuidos del animismo más básico, desmembramos la estatua de Colón, para ver si con eso nos librabamos del pie opresor de la colonia como si en estos 500 años no hubiera pasado nada! Olvidamos que muchos países salidos del dominio colonial son prósperos, mientras nosotros, que llevamos dos siglos siendo los dueños de nuestro destino, somos incapaces de eliminar la corrupción, desarrollarnos y dejar de generar pobreza gobierno tras gobierno ¿Cómo hacer para mantener el relato de la opresión con este dato concluyente?
    El supremacismo mapuche no difiere, en su filosofía, de otros movimientos similares. La dialéctica indigenista es integrista, proverbialmente unicultural y anticapitalista. No todo indigenismo es segregacionista, pero desde ya no responde a los parámetros occidentales de la democracia liberal. Se despegan del mundo moderno, demandando privilegios pero negando mayoritariamente los beneficios de la modernidad a sus hijos, cosa que coloca a las nuevas generaciones a tiro de un retroceso cultural que antagoniza con avances científicos y tecnológicos que pudieran interferir en sus visiones “ancestrales”.
    La cuestión mapuche es la manifestación más escandalosa de esta filosofía y ciertamente la más acorde a la herencia del terrorismo marxista de la que hoy toman prestadas metodologías, dirigencia política y formas de financiación. Por eso es que no viene al caso discutir si los mapuches estaban o no antes de la constitución de la Nación Argentina. Tampoco viene a cuento de las demandas indigenistas, distinguir qué tribu masacró a otra, cuál anexionó a quién ni si los separatistas violentos de la nación mapuche vienen de Chile o del espacio exterior. Es más, resulta soberbiamente peligroso determinar la originariedad de unas u otras comunidades sin abrir de este modo las puertas a nuevos reclamos segregacionistas y dele pegarnos tiros en los pies. La cuestión acá es dejar de legitimar el indigenismo como víctima de nadie porque eso nos convierte a los no indígenas (vaya uno a saber cómo se determina eso) en victimarios y esa es la falacia a desmontar.
    17 min
  • Schadenfreude o la felicidad del fracaso
    Schadenfreude es una palabra alemana que se usa para describir cuando alguien experimenta satisfacción por el sufrimiento, la infelicidad o la humillación del otro. Si lo pensamos, es como la evolución de la envidia (que no es placentera), es la alegría del fracaso ajeno.
    Cuando esa satisfacción por el fracaso del otro se transforma en filosofía política, cuando la schadenfreude es un programa de gobierno, tiene lógica que los gobernantes no busquen el crecimiento, el desarrollo o la realización de los ciudadanos, sino propagar socialmente ese regodeo en la derrota.
    En lugar de buscar una sociedad que se desarrolle buscamos una sociedad que se apropie y subdivida el éxito. Esto tiene dos problemas de base. El primero es el de la pierna de Messi. Quitar a uno no alcanza para dar a todos. Si le sacamos la pierna a Messi sólo lograremos que no juegue pero eso no nos va a convertir en goleadores. Si arruinamos a la “opulenta Ciudad de Buenos Aires” no lograremos embellecer a otras y si dividimos la fortuna de Elon Musk no nos volveremos ni más ricos ni podremos reproducir su éxito. De nuevo schadenfreude, sólo tendremos la satisfacción de la infelicidad del otro. El quiebre moral antecede al económico.
    Si el Presidente está realmente preocupado por las personas que se amontonan para irse de Argentina, tal vez debería terminar de castigar el triunfo en tantos y tantos niveles. Nos guste o no, nos parezca justo o no, no es la igualación la que saca adelante a una sociedad porque la única manera de igualar es para abajo. Sólo el mérito y la capacidad son ejes de dinamización de las sociedades y por eso nadie huye a países donde el igualitarismo es rey, ni siquiera los mismos cultores de esta ideología. Necesitamos de una nueva narrativa moral y cívica para esa mitad o más de la Nación cuya supervivencia depende del Estado, pero basada en el esfuerzo y el triunfo. Una narrativa de confianza personal y no de hundimiento colectivo o resentimiento.
    15 min
  • Clara Campoamor: gracias y perdón. Kit Starter del voto femenino.
    Cuando se cuentan las luces y sombras de los personajes históricos se suele decir que eran seres “de su época”, haciendo alusión a las contradicciones y acciones que no son analizables sin entender su contexto. Bueno, Clara Campoamor no fue una mujer de su época, fue un prodigio futurista, un motor tracción a sangre, la suya, incontenible e incomprensible para ese contexto que le tocó en suerte.
    Clara Campoamor fue elegida diputada en su país​ por el Partido Radical, al que se había afiliado por ser “republicano, liberal, laico y democrático”, valores de su ideario que se empeñó en representar desde muy joven. Tardó 43 años en lograr esa representación, a la que accedió aún antes de poder votar, sin padrinos, sin cupos, sin trampas. En años donde el mundo se debatía entre dos monstruos, sola, sin esperar nada que no obtuviera a fuerza de su colosal coraje, declaró ante quienes la obligaban a elegir males menores: Estoy tan alejada del fascismo como del comunismo, soy liberal.
    Plenos e idénticos derechos nos rigen, en esta parte del mundo, desde la época de las gestas de Campoamor. ¿Qué queda entonces por reclamar? ¿Qué es aquello que mueve a la sarta de legislaciones, privilegios, discriminaciones positivas, cupos y diplomas de adoctrinamiento? La cruda verdad es que nada. Sin embargo, no paramos de recibir regulaciones feministas rayanas en el supremacismo miserable. Funcionarias de gobierno que amenazan públicamente: “o se deconstruyen o sufrirán las consecuencias!”. Alumnos sometidos a rezar un dogma ideológico y sectario si es que quieren recibir la educación que (a la sazón) sostienen con sus impuestos, al igual que sostenemos todos el salario de los Savonarola de género. Un engrudo ideológico, regado con incontables e irrastreables fondos públicos para defender qué?
    15 min
  • LA ARGENTINA GROGUI
    En el insignificante tiempo que se toma la Luna en cambiar de fase. En ese suspiro cósmico, en ese pestañear exiguo de 7 días, los argentinos vivimos: una devaluación brutal, un motín, un allanamiento a la casa de un expresidente acusado de hablar con gente al aire libre, un ataque del Senado al poder judicial, la huída despavorida de grandes empresas dejando un tendal de desempleos, una ampliación de la cuarentena que ya supera récords galácticos, y otro expresidente diciendo que el actual presidente está grogui.
    En lo que se tardó esta última vez la Luna en cambiar de fase, despreciamos invaluables llamadas de atención que demuestran, como mínimo, que somos culpables de negligencia. Mientras todavía podamos no hay que dejarles pasar más atropellos. Con educación, con inteligencia, con las maneras que para nosotros son un mérito, pero sin descanso, hasta que la ignominia de lo que unos están haciendo y otros consintiendo los ponga a riesgo de mantener el poder. En algún momento, ojalá sea pronto, tendremos que asumir nuestra condición cívica, cuanto antes empecemos, mejor.
    13 min
  • Adiós a las aulas. Crónica de la traición a Sarmiento
    Exactamente 132 años atrás moría en la misma pobreza en la que había nacido Faustino Valentín Quiroga Sarmiento a quien su madre gustaba llamar Domingo. Pocos próceres argentinos salieron de cuna tan humilde, y esto no es una virtud sino un dato que sirve para entender sus obsesiones y luchas, y en consecuencia su legado, que es lo que importa cuando el hombre se ha ido.
    Mientras unos condenan a millones de alumnos a la ignorancia, Sarmiento no dejaba de incluir hombres y mujeres al sistema educativo. Datos, no relato. Pero la capacidad ficcional de los demagogos es inversamente proporcional a la educación de quienes los siguen. Resultará muy actual ver como políticos que se autoproclaman populares, viven en casita de oro, ostentando cero mérito y procurando en su gestión solamente ampliar los privilegios de su caudillaje a costa de los sectores populares que dicen defender. Bueno, lo mismo pasa con Sarmiento acusado de elitista, cuando su obra inmensa muestra a las claras lo contrario.
    Hoy, las aulas vacías son el colofón de una ideología que cree que el mérito causa discriminación social. Para ejercer verdadera rebeldía, rebatir una afirmación o apoyarla, se requiere práctica y unas mínimas bases de conocimiento. Discutir un razonamiento es imposible si se carece de educación. Bajo el hechizo del culto a la pereza sólo se consiguen insultos y grieta. Será por eso que con la misma pandemia, bajo las más diversas circunstancias, en todo el mundo se imparten clases, mientras los niños argentinos le dicen adiós a las aulas.
    15 min
  • Okupas, el delito que no se puede nombrar
    Nunca en la historia de la humanidad los débiles han salido beneficiados del caos y la arbitrariedad. El crecimiento exponencial de las villas de emergencia, asentamientos precarizados o el eufemismo de moda que usemos para describir la miseria habitacional es claro ejemplo de que promover estos movimientos es promover la decadencia de quienes allí viven. ¿Por qué persistimos en el fracaso, entonces?
    Quienes usan las tomas para apalancar su carrera política, suelen decir que las ocupaciones se establecen sobre bienes fiscales, o sea, bienes que son del Estado, (porque parece que lo del Estado no es de nadie y el gobernante de turno tiene la varita mágica de regalarlo generosamente). Pero esto no es cierto. Se ocupa todo lo que se puede, incluida casitas de fin de semana, departamentos en edificios, locales, terrenos privados y, obviamente, terrenos fiscales, cuanto más valiosos estratégicamente, mejor. Ese fenómeno sigue creciendo y los voceros dicen estar denunciando la injusticia social del capitalismo sobre el uso del suelo. Tergiversan el derecho a disfrutar de una vivienda digna con la obligación del Estado o la sociedad a proveerla. Pero tergiversan algo aún más profundo y grave: las reglas del juego, dicho en otras palabras: el imperio de la ley.
    15 min
  • DIPY EL DESCLASADO, GUÍA PARA ENTENDER EL PREJUICIO KIRCHNERISTA
    Dado que no se premia el conocimiento, la capacidad o la decencia, sino el amiguismo y la militancia, los puestos de gestión van siendo ocupados por un círculo doblemente vicioso, o sea, un círculo vicioso de viciosos. Este prodigio de la desvergüenza tiene una cobertura tan endeble que El Dipy, sencillamente preguntando a los que se llenan la boca hablando de los pobres, ¿por qué no se bajaban el sueldo?, la hizo trizas.
    El problema surge cuando el prejuicio kirchnerista respecto de cuál es su sustento en términos de clase social choca con la realidad y su relato se ve arrasado dejando ver los espurios intereses políticos respaldados por militantes fieles hasta la irracionalidad. La “clase”, en términos marxistas de la pertenencia por ingresos, es un término anacrónico. Un camionero, un burócrata de AFIP o un artista militante pertenecen a un segmento social alto en relación a un médico o un ingeniero en términos de ingresos, aun cuando los estudios de los últimos hayan debido ser más exhaustivos y sus responsabilidades mucho mayores. La diferencia es el conchabo y la depredación del sector público en detrimento del privado, mal que le pese al clasismo trasnochado.
    En general se entretiene al ciudadano con el discurso de la corrupción, pero nada se dice de su inevitabilidad frente al conglomerado elefantiásico de empleos y presupuestos. Desde el momento en el que millones de funcionarios y políticos gestionan cifras suculentas en políticas que los ciudadanos creen haber demandado, ya nadie se preocupa por el despilfarro de una plata que no es de nadie. Los grandes medios son receptores de holgadas cuotas de esos vericuetos presupuestarios y por eso abrevan a la idea de que la sociedad sea gobernada por los funcionarios y políticos con salarios varias veces mayores que los de la gente de a pie, porque ellos son sus socios imprescindibles. Instan a sus espectadores a aceptar acríticamente el discurso oficial y, en consecuencia, abandonar sus criterios como individuos pensantes y a desdeñar sus visiones personales, y a todo eso (a todo el canon de lo políticamente correcto) El Dipy le dijo: NO. En cámara.
    15 min
  • Trotski, 80 años del marketing del idealismo
    La revolución socialista es inconcebible sin guerra interior, o sea, sin guerra civil, y la guerra civil rusa fue prolífica en los métodos más crueles en nombre de su humanismo: castigos colectivos, fusilamientos, tortura brutal, ataques suicidas, matanzas de civiles y campos de concentración de prisioneros. Su Ejército Rojo derrotó a los blancos y a los movimientos separatistas. Detrás de sus tropas venían los sicarios de la Cheka, asesinando a sospechosos de ser contrarrevolucionarios: tártaros, campesinos, sacerdotes o intelectuales. Todo eso fue obra de Trotski.
    Pero la buena estrella de Trotski se apagó en el mismo momento en que Lenin sufrió el ataque que lo convirtió en una planta. Stalin se hizo con el poder absoluto y los encumbrados camaradas Zinóniev y Kámenev se encargaron de la confección de lo que hoy conocemos como el carpetazo, una suma de herejías asignadas a Trotski, algunas inventadas y otras reales, que lo catapultaron como un exaltado peligroso y traidor, y así nació el adjetivo trotskista como sinónimo de fanático acérrimo.
    13 min

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