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Las "mariposas" anunciaban que se enamoraron.... y decidieron casarse! ¿Hace falta casarse? "el amor es mucho más que un consentimiento externo o que una especie de contrato matrimonial, pero también es cierto que la decisión de dar al matrimonio una configuración visible en la sociedad, con unos determinados compromisos, manifiesta su relevancia: muestra la seriedad de la identificación con el otro, indica una superación del individualismo adolescente, y expresa la firme opción de pertenecerse el uno al otro.
El matrimonio como institución social es protección y cauce para el compromiso mutuo, para la maduración del amor, para que la opción por el otro crezca en solidez, concretización y profundidad, y a su vez para que pueda cumplir su misión en la sociedad. Por eso, el matrimonio va más allá de toda moda pasajera y persiste. Su esencia está arraigada en la naturaleza misma de la persona humana y de su carácter social. Implica una serie de obligaciones, pero que brotan del mismo amor, de un amor tan decidido y generoso que es capaz de arriesgar el futuro.
Ese sí es decirle al otro que siempre podrá confiar, que no será abandonado cuando pierda atractivo, cuando haya dificultades o cuando se ofrezcan nuevas opciones de placer o de intereses egoístas." (A.L. 131-132)
AÑO DE LA FAMILIA
La búsqueda del placer, nos incapacita para encontrar otro tipo de satisfacciones.
"La alegría, en cambio, amplía la capacidad de gozar y nos permite encontrar gusto en realidades variadas, aun en las etapas de la vida donde el placer se apaga.
La alegría matrimonial, que puede vivirse aun en medio del dolor, implica aceptar que el matrimonio es una necesaria combinación de gozos y de esfuerzos, de tensiones y de descanso, de sufrimientos y de liberaciones, de satisfacciones y de búsquedas, de molestias y de placeres, siempre en el camino de la amistad, que mueve a los esposos a cuidarse: se prestan mutuamente ayuda y servicio". (A.L. 126)
"El amor de amistad se llama « caridad » cuando se capta y aprecia el « alto valor » que tiene el otro. La belleza —el « alto valor » del otro, que no coincide con sus atractivos físicos o psicológicos— nos permite gustar lo sagrado de su persona, sin la imperiosa necesidad de poseerlo. " (A.L. 127)
Sigamos haciendo crecer la caridad conyugal y enseñemos a nuestros hijos, hermanos y amigos a hacer crecer la amistad verdadera en el matrimonio, la alegría y la belleza.
Hablamos de los gestos en la familia, ahora Iniciamos la 2da. temporada, y reflexionaremos sobre el papel de cada uno, pero antes, nos detenemos a descubrir el valor precioso del matrimonio, signo precioso que refleja el amor de Dios.
"La caridad conyugal es el amor que une a los esposos, santificado, enriquecido e iluminado por la gracia del sacramento del matrimonio. Es una «unión afectiva», espiritual y oblativa, pero que recoge en sí la ternura de la amistad y la pasión erótica, aunque es capaz de subsistir aun cuando los sentimientos y la pasión se debiliten". (Amoris Laetitia 120)
"Aquí es mi lugar para crecer, para soñar. Es mi familia, es mi hogar, mi escuela, mi lugar. Familia lugar de comunión, escuela de oración, de amor y de perdón. Mira a María, mira a José, mira a Jesús aprendamos de Él".
Letra y música preparada especialmente para animarnos todos a descubrir el valor que tiene nuestra familia. Cada familia tiene un DON y también es un DON para la Iglesia y para la sociedad.
Letra: h. Rosana Música, voces y arreglos: María Felicia Almirón y Rene Escalante Pueden utilizarla cuantas veces quieran, canten y enseñen a otros a cantar y a descubrir la belleza y la alegría del amor familiar.
Encontrarás más material para este año en nuestra web: http://hnasdominicasdesanjose.com.ar/... Podcast en: https://open.spotify.com/show/5SbFLwF...
Las lombrices me dan asco... pero, ¡me las aguanto!, eso es amor!!
"En la vida familiar hace falta cultivar esa fuerza del amor, que permite luchar contra el mal que la amenaza. El amor no se deja dominar por el rencor, el desprecio hacia las personas, el deseo de lastimar o de cobrarse algo. El ideal cristiano, y de modo particular en la familia, es amor a pesar de todo. A veces me admira, por ejemplo, la actitud de personas que han debido separarse de su cónyuge para protegerse de la violencia física y, sin embargo, por la caridad conyugal que sabe ir más allá de los sentimientos, han sido capaces de procurar su bien, aunque sea a través de otros, en momentos de enfermedad, de sufrimiento o de dificultad. Eso también es amor a pesar de todo". (A.L. 119)
El que espera, ¡desespera!. Recuerdo un dicho de mi doctor, que me cuestiona la espera.
Se espera al otro, porque se cree que puede cambiar. "Siempre espera que sea posible una maduración, un sorpresivo brote de belleza, que las potencialidades más ocultas de su ser germinen algún día...Implica aceptar que algunas cosas no sucedan como uno desea, sino que quizás Dios escriba derecho con las líneas torcidas de una persona y saque algún bien de los males que ella no logre superar en esta tierra". (A.L. 116)
Recuerdo hoy vivencias del Colegio De San José. En la educación fue importante confiar en nuestras alumnas. Lo mismo en las familias, donde la confianza hace posible una relación de libertad. Dice el Papa Francisco en la Exhortación Amoris Laetitia: “No es necesario controlar al otro, seguir minuciosamente sus pasos, para evitar que escape de nuestros brazos. El amor confía, deja en libertad, renuncia a controlarlo todo, a poseer, a dominar. Esa libertad, que hace posible espacios de autonomía, apertura al mundo y nuevas experiencias, permite que la relación se enriquezca y no se convierta en un círculo cerrado sin horizontes. Así, los cónyuges, al reencontrarse, pueden vivir la alegría de compartir lo que han recibido y aprendido fuera del círculo familiar”. (Amoris Laetitia 115)
Comparto mi experiencia al conocer a las hermanas dominicas, la sorpresa al verlas y trabajar con ellas… pero no era sólo “buena onda”!!
Descubrí en ellas lo que hace la alegría que viene de Dios. En cada familia podemos también vivirla. “Cuando una persona que ama puede hacer un bien a otro, o cuando ve que al otro le va bien en la vida, lo vive con alegría, y de ese modo da gloria a Dios, porque «Dios ama al que da con alegría» (2 Co 9,7). Nuestro Señor aprecia de manera especial a quien se alegra con la felicidad del otro. Si no alimentamos nuestra capacidad de gozar con el bien del otro y, sobre todo, nos concentramos en nuestras propias necesidades, nos condenamos a vivir con poca alegría, ya que como ha dicho Jesús «hay más felicidad en dar que en recibir» (Hch 20,35). La familia debe ser siempre el lugar donde alguien, que logra algo bueno en la vida, sabe que allí lo van a celebrar con él.” (Amoris Laetitia 110)
Jesús en su Pasión, muerte y Resurrección nos dió la gran prueba de amor, nos demostró cuán fuerte y poderoso es su amor.
Comparto unas palabras de la Exhoración Amoris laetittia para profundizar y fortalecer el amor:
"Otra manera para amar a tu enemigo es esta: cuando se presenta la oportunidad para que derrotes a tu enemigo, ese es el momento en que debes decidir no hacerlo. Cuando te elevas al nivel del amor, de su gran belleza y poder, lo único que buscas derrotar es los sistemas malignos. A las personas atrapadas en ese sistema, las amas, pero tratas de derrotar ese sistema [...] Odio por odio sólo intensifica la existencia del odio y del mal en el universo. Si yo te golpeo y tú me golpeas, y te devuelvo el golpe y tú me lo devuelves, y así sucesivamente, es evidente que se llega hasta el infinito. Simplemente nunca termina. En algún lugar, alguien debe tener un poco de sentido, y esa es la persona fuerte. La persona fuerte es la persona que puede romper la cadena del odio, la cadena del mal [...] Alguien debe tener suficiente religión y moral para cortarla e inyectar dentro de la propia estructura del universo ese elemento fuerte y poderoso del amor" (Amoris laetittia 118)
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