La alegría del amor.
Año de la Familia

La alegría del amor. Año de la Familia

By Raquel G.Kids & Family
Download on the App Store

La alegría del amor. Año de la Familia episodes

  • "¡Ha resucitado!... Vayan a decir a sus discípulos (Mt.28,6-7)

    Vayan a contar a los otros esta Buena Noticia... es el mandato pascual que hoy vuelve a resonar en nuestros corazones. "Muchas veces son los abuelos quienes aseguran la transmisión de los grandes valores a sus nietos, y muchas personas pueden reconocer que deben precisamente a sus abuelos la iniciación a la vida cristiana" (Amoris laetitia 192) Hoy comparto mi experiencia pascual, las costumbres de mi adolescencia que año a año las repito a  mis nietos.

    "Si la familia logra concentrarse en Cristo, él unifica e ilumina toda la vida familiar. Los dolores y las angustias se experimentan en comunión con la cruz del Señor, y el abrazo con él permite sobrellevar los peores momentos. En los días amargos de la familia hay una unión con Jesús abandonado que puede evitar una ruptura. Las familias alcanzan poco a poco, «con la gracia del Espíritu Santo, su santidad a través de la vida matrimonial, participando también en el misterio de la cruz de Cristo, que transforma las dificultades y sufrimientos en una ofrenda de amor». Por otra parte, los momentos de gozo, el descanso o la fiesta, y aun la sexualidad, se experimentan como una participación en la vida plena de su Resurrección. Los cónyuges conforman con diversos gestos cotidianos ese «espacio teologal en el que se puede experimentar la presencia mística del Señor resucitado» (Amoris laetitia 317)

                     * ¡Feliz Pascua! Cristo ha resucitado y vive entre nosotros, vayamos a contarlo también nosotros. Amén. ¡Aleluya!*

    3 min
  • "El amor es fuerte como la muerte" Ct. 8,6

    Comparto hoy una experiencia dolorosa, que me acerca al corazón inmaculado de la Virgen María.

    "Comprendo la angustia de quien ha perdido una persona muy amada, un cónyuge con quien ha compartido tantas cosas. Jesús mismo se conmovió y se echó a llorar en el velatorio de un amigo (cf. Jn 11,33.35). ¿Y cómo no comprender el lamento de quien ha perdido un hijo? Porque «es como si se detuviese el tiempo: se abre un abismo que traga el pasado y también el futuro [...] Y a veces se llega incluso a culpar a Dios. Cuánta gente —los comprendo— se enfada con Dios». «La viudez es una experiencia particularmente difícil [...] Algunos, cuando les toca vivir esta experiencia, muestran que saben volcar sus energías todavía con más entrega en los hijos y los nietos, y encuentran en esta experiencia de amor una nueva misión educativa [...] 

    En general, el duelo por los difuntos puede llevar bastante tiempo(...). Todo el proceso está surcado por preguntas, sobre las causas de la muerte, sobre lo que se podría haber hecho, sobre lo que vive una persona en el momento previo a la muerte. Con un camino sincero y paciente de oración y de liberación interior, vuelve la paz. En algún momento del duelo hay que ayudar a descubrir que quienes hemos perdido un ser querido todavía tenemos una misión que cumplir, y que no nos hace bien querer prolongar el sufrimiento, como si eso fuera un homenaje. La persona amada no necesita nuestro sufrimiento ni le resulta halagador que arruinemos nuestras vidas. Tampoco es la mejor expresión de amor recordarla y nombrarla a cada rato, porque es estar pendientes de un pasado que ya no existe, en lugar de amar a ese ser real que ahora está en el más allá. Su presencia física ya no es posible, pero si la muerte es algo potente, «es fuerte el amor como la muerte» (Ct 8,6). El amor tiene una intuición que le permite escuchar sin sonidos y ver en lo invisible. Eso no es imaginar al ser querido tal como era, sino poder aceptarlo transformado, como es ahora. Jesús resucitado, cuando su amiga María quiso abrazarlo con fuerza, le pidió que no lo tocara (cf. Jn 20,17), para llevarla a un encuentro diferente". (Amoris laetitia 253 y 254)

    3 min
  • Pequeños gestos: El amor es servicio

    En el así llamado himno de la caridad escrito por san Pablo, vemos algunas características del amor verdadero:  « El amor es paciente, es servicial; el amor no tiene envidia, no hace alarde, no es arrogante, no obra con dureza, no busca su propio interés, no se irrita, no lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta » (1 Co 13,4-7). 

    Esto se vive y se cultiva en medio de la vida que comparten todos los días los esposos, entre sí y con sus hijos. Por eso es valioso detenerse a precisar el sentido de las expresiones de este texto, para intentar una aplicación a la existencia concreta de cada familia. (Amoris Laetitia 90)

    2 min
  • Pequeños gestos: ternura del niño por nacer

    "El amor siempre da vida. Por eso, el amor conyugal «no se agota dentro de la pareja [...] Los cónyuges, a la vez que se dan entre sí, dan más allá de sí mismos la realidad del hijo, reflejo viviente de su amor, signo permanente de la unidad conyugal y síntesis viva e inseparable del padre y de la madre". (Amoris Laetitia 165)

    "Cada niño está en el corazón de Dios desde siempre, y en el momento en que es concebido se cumple el sueño eterno del Creador. Pensemos cuánto vale ese embrión desde el instante en que es concebido. Hay que mirarlo con esos ojos de amor del Padre, que mira más allá de toda apariencia". (Amoris Laetitia 168)

    2 min
  • Pequeños gestos: amabilidad

    "El que ama es capaz de decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan. Veamos, por ejemplo, algunas palabras que decía Jesús a las personas: «¡Ánimo hijo!» (Mt 9,2). «¡Qué grande es tu fe!» (Mt 15,28). «¡Levántate!» (Mc 5,41). «Vete en paz» (Lc 7,50). «No tengáis miedo» (Mt 14,27). No son palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian. En la familia hay que aprender este lenguaje amable de Jesús". (Amoris Laetitia 100)


    Aprendamos juntos, ¡te acompaño!

    2 min
  • Pequeños gestos: una caricia

    Te propongo hoy hacer un pequeño gesto. Pequeño pero muy importante para restaurar la paz en casa.

    "Sólo un pequeño gesto, algo pequeño, y vuelve la armonía familiar. Basta una caricia, sin palabras. Pero nunca terminar el día en familia sin hacer las paces". (Papa Francisco A.L.104)


    2 min
  • Pequeños gestos de San José

    Su vida no fue fácil. Hombre de fé, obediente y responsable. San José nuestro custodio, vivió las pequeñas cosas de cada día con gran amor, generosidad y valentía.

    2 min
  • Familia escuela de perdón y alegría

    Estamos transitando el año de la FAMILIA. Presento los episodios que compartiremos en este aprendizaje diario. Me guío con la exhortación apostólica amoris laetitia, del Papa Francisco, año 2016. ¡Aprendamos juntos!, te acompaño. 

    2 min

About La alegría del amor. Año de la Familia

From the publisher's feed

Familia, escuela de amor, perdón y alegría.