La alegría del amor.
Año de la Familia

La alegría del amor. Año de la Familia

By Raquel G.Kids & Family
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La alegría del amor. Año de la Familia episodes

  • Los hijos necesitan un padre masculino, cercano.
    La figura de papá está muy lastimada en la actualidad, pareciera que hay una campaña en su contra. El Papa nos dice: "La presencia paterna... se ve afectada por el tiempo cada vez mayor que se dedica a los medios de comunicación y a la tecnología de la distracción. Hoy... la autoridad está puesta bajo sospecha y los adultos son crudamente cuestionados... No es sano que se intercambien los roles entre padres e hijos, lo cual daña el adecuado proceso de maduración que los niños necesitan recorrer y les niega un amor orientador que les ayude a madurar. Dios pone al padre en la familia para que, con las características valiosas de su masculinidad, «sea cercano a la esposa, para compartir todo, alegrías y dolores, cansancios y esperanzas. Y que sea cercano a los hijos en su crecimiento: cuando juegan y cuando tienen ocupaciones, cuando están despreocupados y cuando están angustiados, cuando se expresan y cuando son taciturnos, cuando se lanzan y cuando tienen miedo, cuando dan un paso equivocado y cuando vuelven a encontrar el camino; padre presente, siempre. Decir presente no es lo mismo que decir controlador... . Algunos padres se sienten inútiles o innecesarios, pero la verdad es que «los hijos necesitan encontrar un padre que los espera cuando regresan de sus fracasos". Amoris laetitia 176 y 177.
    5 min
  • Mamá, tus hijos te necesitan materna y femenina
    " El sentimiento de orfandad que viven hoy muchos niños y jóvenes es más profundo de lo que pensamos. Hoy reconocemos como muy legítimo, e incluso deseable, que las mujeres quieran estudiar, trabajar, desarrollar sus capacidades y tener objetivos personales. Pero, al mismo tiempo, no podemos ignorar la necesidad que tienen los niños de la presencia materna, especialmente en los primeros meses de vida. La realidad es que «la mujer está ante el hombre como madre, sujeto de la nueva vida humana que se concibe y se desarrolla en ella, y de ella nace al mundo». El debilitamiento de la presencia materna con sus cualidades femeninas es un riesgo grave para nuestra tierra. Valoro el feminismo cuando no pretende la uniformidad ni la negación de la maternidad. Porque la grandeza de la mujer implica todos los derechos que emanan de su inalienable dignidad humana, pero también de su genio femenino, indispensable para la sociedad. Sus capacidades específicamente femeninas —en particular la maternidad— le otorgan también deberes, porque su ser mujer implica también una misión peculiar en esta tierra, que la sociedad necesita proteger y preservar para bien de todos". (Amoris laetitia 173)
    3 min
  • El bebé que nace, necesita de mamá y papá
    Un hijo no es posesión caprichosa de uno o de otro, ambos son cooperadores de Dios, y juntos forman al niño en la reciprocidad, en la diferencia, porque cada uno aporta su identidad y recibe al otro.
    Leemos el punto 172 de Amoris Laetitia:
    «Los niños, apenas nacidos, comienzan a recibir como don, junto a la comida y los cuidados, la confirmación de las cualidades espirituales del amor. Los actos de amor pasan a través del don del nombre personal, el lenguaje compartido, las intenciones de las miradas, las iluminaciones de las sonrisas. Aprenden así que la belleza del vínculo entre los seres humanos apunta a nuestra alma, busca nuestra libertad, acepta la diversidad del otro, lo reconoce y lo respeta como interlocutor [...] y esto es amor, que trae una chispa del amor de Dios». Todo niño tiene derecho a recibir el amor de una madre y de un padre, ambos necesarios para su maduración íntegra y armoniosa. Como dijeron los Obispos de Australia, ambos «contribuyen, cada uno de una manera distinta, a la crianza de un niño. Respetar la dignidad de un niño significa afirmar su necesidad y derecho natural a una madre y a un padre». No se trata sólo del amor del padre y de la madre por separado, sino también del amor entre ellos, percibido como fuente de la propia existencia, como nido que acoge y como fundamento de la familia. De otro modo, el hijo parece reducirse a una posesión caprichosa. Ambos, varón y mujer, padre y madre, son «cooperadores del amor de Dios Creador y en cierta manera sus intérpretes». Muestran a sus hijos el rostro materno y el rostro paterno del Señor. Además, ellos juntos enseñan el valor de la reciprocidad, del encuentro entre diferentes, donde cada uno aporta su propia identidad y sabe también recibir del otro. Si por alguna razón inevitable falta uno de los dos, es importante buscar algún modo de compensarlo, para favorecer la adecuada maduración del hijo.
    3 min
  • Los ancianos, corazones colmados de sabiduría

    La 1era. Jornada mundial de los abuelos y adultos mayores, nos invitan hoy a dirigir nuestra mirada hacia ellos para abrazar, agradecer y valorar sus vidas entregadas. Leemos de la exhortación Amoris laetitia, un punto que los hace visibles. 191. Te invitamos a leer también el mensaje que el santo padre, el Papa Francisco, escribió para esta oportunidad.

    https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2021/06/22/mayor.html 

    https://youtu.be/j8u8LM3qR9w 

    3 min
  • ¡Una nueva vida se está gestando!
    El niño a veces no llega en el mejor momento, o no viene como lo soñamos... Sólo Dios lo conoce, por eso hay que hablar con Él que es el Dueño de la Vida de cada uno. Dialogar con Dios para conocer, esperar y aceptar al niño o niña que viene. Que se sienta esperado. ¡Qué valor inmenso el del hijo!. Se ama al hijo porque es hijo. "El amor de los padres es instrumento del amor del Padre Dios que espera con ternura el nacimiento de todo niño, lo acepta sin condiciones y lo acoge gratuitamente". (A.L. 170)
    "A cada mujer embarazada quiero pedirle con afecto: Cuida tu alegría, que nada te quite el gozo interior de la maternidad. Ese niño merece tu alegría. No permitas que los miedos, las preocupaciones, los comentarios ajenos o los problemas apaguen esa felicidad de ser instrumento de Dios para traer una nueva vida al mundo. Ocúpate de lo que haya que hacer o preparar, pero sin obsesionarte, y alaba como María: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su sierva» (Lc 1,46-48). Vive ese sereno entusiasmo en medio de tus molestias, y ruega al Señor que cuide tu alegría para que puedas transmitirla a tu niño". (A.L. 171)
    3 min
  • El embarazo, tiempo difícil y maravilloso
    Alguna vez se ha mencionado el embarazo como un "problema", es cierto que puede ser  "una época difícil, pero también es un tiempo maravilloso. La madre acompaña a Dios para que se produzca el milagro de una nueva vida. La maternidad surge de una «particular potencialidad del organismo femenino, que con peculiaridad creadora sirve a la concepción y a la generación del ser humano». Cada mujer participa del «misterio de la creación, que se renueva en la generación humana»... «Tú me has tejido en el seno materno» (Salmo 139,13). (...) Cada niño está en el corazón de Dios desde siempre, y en el momento en que es concebido se cumple el sueño eterno del Creador. Pensemos cuánto vale ese embrión desde el instante en que es concebido. Hay que mirarlo con esos ojos de amor del Padre, que mira más allá de toda apariencia". (A.L 168)
    ¡Soñar con cada hijo que se engendra en la familia! "La mujer embarazada puede participar de ese proyecto de Dios soñando a su hijo: «Toda mamá y todo papá soñó a su hijo durante nueve meses [...] No es posible una familia sin soñar. Cuando en una familia se pierde la capacidad de soñar los chicos no crecen, el amor no crece, la vida se debilita y se apaga». Dentro de ese sueño, para un matrimonio cristiano, aparece necesariamente el bautismo. Los padres lo preparan con su oración, entregando su hijo a Jesús ya antes de su nacimiento". (A.L. 169)
    3 min
  • Dios concede a mamá y a papá el don de un nuevo hijo
    La familia generosa acoge y custodia la vida, porque sabe que es regalo de Dios. Las familias numerosas son una alegría para la Iglesia. Leemos en la exhortación:
    "Cada nueva vida «nos permite descubrir la dimensión más gratusita del amor, que jamás deja de sorprendernos. Es la belleza de ser amados antes: los hijos son amados antes de que lleguen». Esto nos refleja el primado del amor de Dios que siempre toma la iniciativa, porque los hijos «son amados antes de haber hecho algo para merecerlo». El don de un nuevo hijo, que el Señor confía a papá y mamá, comienza con la acogida, prosigue con la custodia a lo largo de la vida terrena y tiene como destino final el gozo de la vida eterna. Una mirada serena hacia el cumplimiento último de la persona humana, hará a los padres todavía más conscientes del precioso don que les ha sido confiado". (A.L. 166)
    "Las familias numerosas son una alegría para la Iglesia. En ellas, el amor expresa su fecundidad generosa". (A.L 167)
    4 min
  • Amor que se hace fecundo
    El amor siempre da vida. Un hijo hijo es reflejo viviente del amor de Dios, signo permanente de la unión conyugal, síntesis viva e inseparable de un padre y una madre. (A. L 165)
    2 min
  • Dialogos que nos enriquecen mutuamente

    A veces las conversaciones se vuelven aburridas e inconsistentes... "para que el diálogo valga la pena hay que tener algo que decir, y eso requiere una riqueza interior que se alimenta en la lectura, la reflexión personal, la oración y la apertura a la sociedad. De otro modo, las conversaciones se vuelven aburridas e inconsistentes. Cuando ninguno de los cónyuges se cultiva y no existe una variedad de relaciones con otras personas, la vida familiar se vuelve endogámica y el diálogo se empobrece." (AL 141)

    Recuerda que es muy importante: "Darse tiempo, tiempo de calidad, que consiste en escuchar con paciencia y atención, hasta que el otro haya expresado todo lo que necesitaba. Esto requiere la ascesis de no empezar a hablar antes del momento adecuado. En lugar de comenzar a dar opiniones o consejos, hay que asegurarse de haber escuchado todo lo que el otro necesita decir. Esto implica hacer un silencio interior para escuchar sin ruidos en el corazón o en la mente: despojarse de toda prisa, dejar a un lado las propias necesidades y urgencias, hacer espacio. Muchas veces uno de los cónyuges no necesita una solución a sus problemas, sino ser escuchado. Tiene que sentir que se ha percibido su pena, su desilusión, su miedo, su ira, su esperanza, su sueño". (AL 137)

    4 min
  • El diálogo, forma privilegiada e indispensable de vivir
    Dialogar supone un largo y esforzado aprendizaje... Desarrollar algunas actitudes que son expresión del amor y hacen posible el diálogo auténtico. De mi pensamiento y del pensamiento del otro puede surgir una nueva síntesis que nos enriquezca a los dos. Aspirar a la unidad en la diversidad. (A.L. 136-141)
    3 min

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